Volver a ver a Naruto sería incomodo, después de que me había confesado sus sentimientos. Intente no pensar en eso y concentrarme en mi entrenamiento.
Aprendía rápido, Tsunade-sama me había confiado muchas técnicas que solo ella conocía, también me había insistido en empezar a trabajar en el hospital como su ayudante. Yo acepté gustosa. Estaba un paso más cerca de alcanzar mi sueño de convertirme en un ninja médico.
Empecé a ir al hospital, al principio Tsunade-shishou me llamaba para que la ayudara con la entrega de medicinas y su agenda de citas médicas. En un tiempo ya me daba sus consultas más sencillas, como las de resfriados y dolores musculares. Estaba tan entusiasmada.
-Sakura necesito que cubras todas mis consultas de ninjas heridos- me mandó la Hokage.
-Sí, claro Shishou-. Me puse a trabajar. Me entristecía que llegaran camillas con ninjas heridos en alguna batalla. Decidí dar todo lo mejor de mi y sanarlos.
Para mi desafortunada sorpresa uno de los ninjas heridos era mi ex-sensei. Lo habían mandado a una misión Anbu y había resultado con heridas en su pecho y brazo derecho.
-Sensei, estas todo herido, no te preocupes yo te curaré.
Empecé a sacar chakra de mis manos y las puse sobre su pecho hasta que su herida se cerró lo suficiente como para que sanara por sí sola, luego procedí a curar su brazo. Luego de todo lo vendé.
-Muchas gracias, Sakura-chan, veo que has aprendido mucho este tiempo.- Me sonrojé.
De verdad había aprendido mucho y el hecho de que mi ex-sensei pensara eso me decía mucho y me hacía muy feliz.
-Me alegra que digas eso, de verdad significa mucho- El me sonrio.
Era extraño, su mirada hacia mí había cambiado, o ¿era solo mi imaginación?.
-Recuerda, sensei que tienes que cambiar las vendas hoy por la noche, mañana iré a ver cómo te sientes ¿ok?- Era regañona como siempre, pero en el buen sentido.
-Sí, está bien- Luego se fue y yo seguí con mis curaciones.
Al siguiente día fui a casa de mi ex-sensei.
-Hola Sakura-chan has venido temprano- él me invitó a pasar.
-Revisare sus heridas a ver cómo están.
Le pedí que se recostara y le quite las vendas viejas, no había notado antes su escultural cuerpo y creo que él lo noto porque mis pensamientos hicieron que me sonrojara. El no dijo nada, en cambio solo sonrió, aunque no pude ver bien su sonrisa por la máscara.
-Ehh bueno veo que tus heridas van sanando bien, te recomiendo aplicarte esta pomada y estarás como nuevo en un par de semanas, solo no te sobreesfuerces.
Le termine de poner las vendas nuevas y al retirarme el se paró a abrirme la puerta y al despedirme él me dio un beso en la frente.
-Muchas gracias Sakura-
Mi cara estaba roja pero para esconderla abrí la puerta y salí casi corriendo. El solo sonrio.
¿Qué había sido eso? ¿Por qué me había sentido así? no, no podía ser. El solo estaba agradecido, además soy solo una niña a sus ojos.
Trate de olvidar aquel suceso y me presente en el hospital. Era viernes así que mis planes eran ir a dormir a mi casa. Lo que yo no sabía era que mis planes iban a cambiar. Ino había llegado a verme. Hacía tiempo que no sabía de ella por mi entrenamiento.
-Frente, ¿me extrañaste?- Ella entró al consultorio de Tsunade-shishou casi tirando la puerta.
-Inocerda, la verdad sí te extrañe mucho.- la abracé.
-¿Qué te parece si salimos?, y no acepto un no por respuesta!.
Ella solía hacer eso. Manipularme a su antojo, ella sabía que nunca le diría que no.
-Esta bien, luego de mi turno iré a cambiarme y me iré a tu casa- Ella se sintió feliz.
-Quiero que te pongas linda, iremos a bailar- Yo era mala para bailar pero a quién le importa, tenía que distraerme un poco.
Al final de mi turno fui directo a mi casa a ducharme. No se que tienen las duchas que te hacen pensar en muchas cosas. Mientras el agua caía sobre mi cuerpo empecé a pensar en Sasuke y todo lo que habíamos vivido, no había sido precisamente lo que yo había esperado pero seguía con la esperanza de que vendría por mi. También pensaba en el pobre de Naruto, quería verlo y quería que nuestra amistad no muriera, lo extrañaba. Por último pensé en mi sensei. Realmente me había puesto nerviosa cuando me dio ese beso en la frente. Tenía sentimientos encontrados.
Salí de la ducha y decidí ponerme un vestido negro que me llegaba hasta la rodilla y tenía un escote pequeño en v. Vivía siempre acomplejada con mi cuerpo, tenía el busto pequeño así que no había punto en que usara escotes pronunciados. Me puse unos zapatos con poco tacón y me hice un moño en el cabello, además me había maquillado ligeramente, tampoco quería parecer mujerzuela. Y salí de mi casa hacia la casa de Ino.
Llegue sana y salva a su casa y al abrir la puerta ella se sorprendió al verme.
-Amiga pero que bonita te ves!- Era raro que ella me diera algún cumplido. Le sonreí.
Las dos nos fuimos a un restaurante el cual tenía un espacio para bailar.
-Ino te lo advierto, haré el ridículo, sabes que no puedo bailar.- Ella se rio.
-No te preocupes, yo te enseño-.
Entramos al restaurante, primero teníamos que comer. Pedimos el especial del día.
-Cuéntame frente, ¿qué ha sido de tu vida?.
Empecé a contarle cómo me había sentido, con lo de Sasuke, aun lo extrañaba. Lo que pasó con Naruto y lo que pasó con Kakashi-sensei.
-Wow, tu vida sí que es interesante. Para serte sincera yo olvidaría a Sasuke, tal vez no regrese y tu mereces darle la oportunidad a alguien que te quiera y te valore y darte la oportunidad a ti de ser feliz. - Ella tenía razón, pero algo en mi interior no me dejaba avanzar.
Nos sirvieron la comida y luego de comer nos paramos para bailar, por supuesto hice el ridículo pero me divertí. Eso era lo que contaba. Luego nos fuimos a la casa de ino donde pasé la noche, ella me prestó ropa para dormir y también aprovechamos para platicar más y ver una película. La habíamos pasado bien.
Al día siguiente regresé a mi casa. Aún estaba pensativa por todo lo que había pasado. Tocaron a la puerta, no estaba esperando a nadie, me levante y abrí la puerta.
-Naruto que bueno verte!- lo abrace lo más fuerte que pude.
-Sakura-chan me estas matando, no puedo respirar- lo solté.
-Pasa por favor- él entró y nos sentamos en el sofá.
-Vine a hablar contigo..- interrumpí sus palabras.
-Yo tengo que disculparme contigo y quiero contarte algo.
Empecé a contarle de mi amor por Sasuke y de lo mal que me había sentido al rechazarlo a él.
-Entiendo, no te preocupes, la verdad es que yo quiero que seas feliz, y sí el Teme es quien te hace feliz pues lo traeré de vuelta para ti.
Sus palabras me dejaron sin nada que decir. Él era tan dulce.
Fue así cómo Naruto fue en búsqueda de Sasuke. No habíamos tenido noticias de él hasta que un día regresó diciendo que había hablado con el pelinegro pero no había logrado que regresara a la aldea. Yo me desilusioné.
Pasaron los años y finalmente luego de la guerra que tuvimos en donde murió mucha gente que apreciabamos, Sasuke decidió quedarse un tiempo en la aldea, no salía mucho de su casa, quizás se sentía mal por todo lo que había pasado con su clan y con su hermano.
Un día decidí pasar a ver cómo estaba, tenía el presentimiento que no debía haber ido, sabía lo que me esperaba pero aun así fui. Toqué a la puerta y él apareció.
-Hola Sasuke-kun, vine a ver cómo estabas- el me dejo pasar. Me senté en un sofá y vi que la casa estaba limpia, quizás él había pasado distrayéndose con la limpieza.
-Gracias por venir a verme- mis ojos se abrieron, el me estaba dando las gracias?
-No hay de que, traje comida para almorcemos sí tu quieres.- el tomo mi mano. Sentí que una corriente helada corrió por mi espalda. Me sonrojé.
-Quiero disculparme por mi comportamiento contigo- Yo no podía creer lo que estaba diciéndome.
-Claro que te perdono- le dije sonrojada.
-Quiero empezar de nuevo contigo, si estas deacuerdo- Estaba tan feliz, no podía creer lo que me estaba diciendo.
-Sí, sí quiero-. El me sonrio.
Abrí la bolsa que traía y ambos compartimos el almuerzo.
-Esta delicioso, muchas gracias- me encantaba que él había cambiado conmigo.
Pasamos la tarde platicando de muchas cosas hasta que se hizo de noche.
-Te acompañare a tu casa- yo asenti.
Los dos salimos de su casa y él me acompañó a mi casa, cuando llegamos él se despidió de mi besando el dorso de mi mano.
-Nos vemos- se dio la vuelta y me fui. No lo podía creer, ¿era ese el mismo Sasuke?
