Al día siguiente tenía turno en el hospital. Llegué y fui a presentarme ante Tsunade-shishou.
-Sakura, que bueno que llegas, necesito que me cubras todo el día. Mis consultas de hoy están en este libro, dile a Shizune que te ayude si lo necesitas, me tengo que ir- La rubia salió corriendo del hospital.
-Bueno será mejor que empiece- me dirigí hacia el consultorio y empecé a ver a los pacientes de la hokage.
La mayoría de los pacientes eran ninjas que habían sido heridos y que necesitaban curaciones o alguna operación pequeña. Trate de curarlos a todos. No sentí el tiempo, ya era hora de irme. Salí del hospital y ahí estaba él.
-¿Sasuke-kun?- Mis ojos no podían creer lo que veían.
-Vine para verte e invitarte a comer, ¿aceptas?.
Trataba de ocultar mi entusiasmo para no parecer una tonta enfrente de él.
-Sí, vamos.
Caminamos hacia un lugar donde hacían una excelente barbacoa. Entramos y nos sentamos uno frente al otro.
Sentía vergüenza porque jamás habíamos tenido una cita. Esperen.. ¿Era esto una cita?
-Sakura, ¿cómo te fue hoy en el hospital?- Salí de mi ensimismamiento.
-Ehh pues bien. Atendí a muchas personas heridas- No quería aburrirlo con mis cosas.
-¿Y qué tal tu día?- Él se quedó pensando.
-Pues nada emocionante, fui a entrenar solo al campo de entrenamiento donde solíamos practicar, ¿recuerdas?- Claro que me acordaba, lo revivía una y otra vez en mi mente todos los días.
-Sí, lo recuerdo-
-Se que te preguntas, porque he cambiado mi forma de ser contigo, pues me di cuenta en el tiempo que estuve fuera, que tu eres muy especial para mi y de hecho siempre estuviste apoyándome y preocupandote por mi, quería alejarme de ti y cortar los lazos que se estaban formando porque pensé que eso me haría débil Yo lo escuchaba atentamente
-Te entiendo, no te preocupes, ya paso- El me miro sorprendido.
-En serio ¿me perdonas?.
Era una tonta enamorada, no importaba que me hiciera o que me dijera siempre lo iba a perdonar… siempre lo iba a amar.
-Por supuesto- le sonreí. Él puso su mano sobre la mía haciéndome sonrojar.
Pasamos la velada comiendo y platicando, de verdad que él había cambiado mucho, ya no era aquel muchacho que no hablaba y que pasaba enojado todo el tiempo. Y yo… pues tampoco era la misma niña aunque seguía enamorada de él.
El tiempo pasó y cada vez nos volvíamos más cercanos, él me esperaba después de mi turno en el hospital y a veces solo salíamos a caminar. Un día nos encontramos a Naruto y salimos los tres a comer. En honor a él fuimos a comer ramen a Ichiraku.
-Oye Dobe no te había visto en mucho tiempo, ¿que ha sido de tu vida?- Yo seguía comiendo y escuchando lo que ellos dos platicaban.
-Pues me fui un tiempo a entrenar con el sabio pervertido- Ambos contaban sus historias mientras yo solo sonreía, me sentía feliz de estar otra vez junto a ellos. El equipo 7 estaba reunido de nuevo.
Sasuke se levantó un momento y se quedó sola con Naruto.
-Te veo feliz de que el Teme este de vuelta, ¿están saliendo?- Casi me ahogo con la comida.
-Sí estoy feliz, pero no estamos saliendo. Somos buenos amigos.- Él sonrío.
-Ya veo.
Sasuke regresó y acabamos de comer. Los tres nos levantamos y ambos me acompañaron a mi casa. Me despedí de ellos con un abrazo y entre a mi casa.
-Sabes que ella sigue enamorada de ti, por favor no la lastimes dándole falsas ilusiones- Sasuke lo miró fijamente y luego sonrió.
-No le estoy dando falsas esperanzas, ¿a qué viene eso ahora?- Naruto lo miró a los ojos.
-No quiero que la hagas sufrir otra vez, eso es todo- Sasuke sonrió.
-Estas enamorado de ella, ¿cierto?- Naruto solo sonrió.
-Sí, y sí no la vas a tratar bien entonces deberías hacerte a un lado.
Naruto dio media vuelta y se marchó dejando a Sasuke pensativo.
Al día siguiente en el hospital, cada vez tenía más trabajo, eso me gustaba, amaba ayudar a la gente, me sentía importante. Empecé con las consultas y me sorprendí de ver de nuevo a mi sensei entrar a mi consultorio. Él odiaba los hospitales.
-Hola Sakura-chan, ¿como estas?- lo hice pasar.
-Hola sensei, ¿qué haces aquí?, ¿otra vez estás herido?- Lo mire de pies a cabeza buscando alguna herida.
-La verdad sí- Él me mostró su mano, se había cortado con un kunai.
-Pero sensei cómo pasó esto, tu eres tan cuidadoso- le decía mientras le curaba su herida.
-No lo se, creo que simplemente me distraje.
Le vendé la herida y lo mande a su casa a descansar, se despidió de mí de igual manera, con un beso en la frente. Se marchó mientras me quede ahí sonrojada posiblemente con cara de tonta. Rechazaba la idea de sentir algo por mi sensei. Pero no dejaba de pensar en sus recientes despedidas.
Al final de mi turno me dirigía hacia la salida, vi a Sasuke parado en la puerta fuera del hospital y de pronto fui interceptada por alguien.
-Sakura-san, quería agradecerle por toda su ayuda, gracias a usted me siento mejor- El joven me dio una rosa.
-Kenshi, no debiste molestarte, es un placer ayudar a todos, muchas gracias- Acepte la rosa, no tenía una relación así que no había problema.
Él hizo una reverencia y se marchó dándome un beso en el dorso de mi mano.
Camine hacia donde estaba Sasuke y lo salude.
-Veo que tienes muchos admiradores- Lo note algo incómodo.
-Era solo un paciente- me rei.
-Vámonos- se dio la vuelta y yo lo seguí. Sonreía porque sentí que estaba molesto por haberme visto con otro muchacho.
Llegamos al restaurante y nos sentamos. -Sakura, no me gusta que otros hombres anden detrás de ti- Me sorprendí por su comentario.
-¿Porque no?- Pregunte esperando su confesión.
-Porque …. me .. gustas y quiero que seas solo mía!.
Estoy segura de que esa confesión le había costado mucho. El era de pocas palabras y en ocasiones frío.
-Quiero ser el único para ti.
Me sonroje por su tono de voz, se había vuelto más varonil, no era la voz de niño pequeño que recordaba.
-Me has hecho tan feliz, ¿eso quiere decir que estamos saliendo?- Él miró a un lado y pude notar un leve sonrojo en su rostro.
-Sí, estamos saliendo- Le sonreí.
Pues oficialmente eramos novios y yo era la chica más feliz del mundo. Terminamos de cenar y él me llevó a mi casa. Estábamos parados enfrente de la puerta de mi casa y empecé a despedirme.
-Muchas gracias por acompañarme.
Procedí a abrir la puerta cuando sentí su mano en mi hombro, voltee mi rostro hacia él y levanté mi mirada. Su rostro estaba a escasos centímetros de mi, me acercó hacia él y posó sus labios en los mios. Había sido mi primer beso.
Nos separamos y él aún tenía su brazo alrededor de mi cintura, poco a poco me fue soltando hasta liberarme.
-Nos veremos mañana- dijo algo sonrojado y se alejó.
Los días pasaron y continué yendo al hospital. Me había vuelto una de las mejores ninjas medico de la aldea y me sentía tan orgullosa al igual que mi maestra. Seguía teniendo atenciones de los pacientes, pero los mantenía al margen ya que tenía una relación seria y mi novio sí que era celoso.
Mi sensei seguía visitándome y me saludaba siempre con un beso, no lo vi de otra manera y tampoco le conté a Sasuke acerca de esto. De todos modos mi sensei solo me veía cómo una niña, su alumna.
El tiempo pasó. Sasuke finalmente me pidió matrimonio y yo acepté emocionada. Todo estaba preparado, iba a ser una ceremonia pequeña y solamente iban a asistir personas cercanas a nosotros.
La fecha de nuestro matrimonio llegó y todos nuestros amigos y familiares asistieron. Mi querida maestra Tsunade nos dio su bendición y todos nos felicitaban.
-Solo espero que te trate bien, sí no solo dímelo- Me dijo mi ex sensei, me sonrojé por sus palabras.
Pasamos cerca de un año conviviendo juntos, todo era maravilloso, pero luego algo que no esperábamos sucedió.
