Los días pasaron y de vez en cuando veía a Kakashi-sensei en la aldea, a veces íbamos a tomar algo juntos como buenos amigos. Yo continuaba trabajando en el Hospital y él seguía con sus misiones.
Hacía tiempo que no veía a Naruto, debía estar entrenando con Jiraya-sama. Me preguntaba si algún día íbamos a reunirnos todos cómo antes. Extrañaba aquellos tiempos.
A veces me sentía sola, Sasuke iba de misión en misión y casi no lo veía, tenía que entender que como ninjas teníamos que estar fuera de la casa por bastante tiempo, creo que las hormonas me habían puesto más sensible de lo normal. De vez en cuando para no sentirme sola iba a visitar a Tenten, ella se había convertido en una gran amiga.
Ella vivía sola en una pequeña casa y a veces me invitaba a quedarme con ella. La pasabamos bien, platicábamos, reíamos y hacíamos cosas de chicas.
Un día en el hospital recibí una gran sorpresa.
-Hey Sakura-chan, ¿cómo estas?- la voz más alegre de toda la aldea se dejaba escuchar después de tanto tiempo.
-Naruto, qué alegría verte!- El me abrazó levantándome del suelo.
-Vine a verte, ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te vi.
El pudo notar que ya mi vientre se encontraba algo abultado.
-Ya veo- dijo con una sonrisa.
-Porque no vienes conmigo a mi casa a cenar- el asintió. El espero a que terminara mi turno en el hospital y luego nos fuimos a mi casa.
-Por lo que veo todo va bien con tu matrimonio- dijo él mientras caminábamos.
-Pues sí, en este momento Sasuke se encuentra en una misión y creo que volverá en 1 mes- Naruto se sorprendió.
-¿No te sientes sola?- Él le había dado justo en el clavo. Me sentía sola pero no iba a quejarme con el.
-Pues, a veces- fue lo único que contesté.
Por fin llegamos a mi casa, abrí la puerta y ambos entramos.
-Déjame ayudarte con la comida- El se puso uno de mis delantales y empezó a buscar algo para cocinar.
-Oye, pero que servicial- El solo volteo su cara hacia mi y me regaló una sonrisa.
-Lo hago con gusto-
Al cabo de un rato el ya tenía la comida lista sobre la mesa.
-Muchas gracias por la comida!- ambos empezamos a comer.
-Naruto, está delicioso!- No sabía que era buen cocinero.
-Me alegra que te guste!- Terminamos de comer y nos sentamos en la sala a platicar.
-Cuentame de tu entrenamiento- El empezó a pensar.
-Hummm pues, viajé mucho con El sabio pervertido y me enseñó un par de técnicas, y dime tú ¿cómo has estado?- Me acomode en el sofá y empecé a pensar en qué decirle.
-Pues ya ves- dije acariciando mi vientre.
-¿Puedo?- Yo asentí, él puso sus manos en mi vientre esperando sentir algún movimiento del bebé.
Sus ojos se fijaron en los míos y luego sus manos subieron hasta mis mejillas, él se estaba acercando cada vez más a mi. Quería detenerlo pero no podía, sentí todo el afecto que el tenia hacia mi desde que éramos niños.
A escasos milímetros de mi, el se detuvo.
-Lo siento, Sakura-chan... yo- Abrí los ojos como platos. Pero ¿que estaba haciendo? El era mi mejor amigo.
-Perdoname tu a mi- El me sonrio.
-Si tan solo no estuvieras con mi mejor amigo... podríamos estar juntos- Me sorprendí con sus palabras.
¿Pero qué demonios estaba ocurriendo?.¿Que me estaba ocurriendo a mi? Primero mi sensei y ahora mi mejor amigo. Lo peor del caso es que yo no hice nada para detenerlos. Me sentía culpable por lo que había pasado.
Dos días después Sasuke volvió a casa, pero solo fue por una noche ya que al día siguiente tenía otra misión. Él me había prometido que iba a estar presente en el nacimiento de su hijo/a. Lo de estar sola en casa ya se había hecho una costumbre y no me estaba gustando.
El trabajo era lo único que me mantenía ocupada y distraída. Me disponía como siempre a empezar con mis consultas y casualmente me encontré con un arreglo floral en mi mesa. Vi que tenia una tarjeta , la tome y empecé a leer lo que decía:
/ Sakura-chan, espero que aceptes este ramo de flores para demostrarte mi cariño. Naruto/
Podría entender muchas cosas con esta tarjeta, pero decidí entender que lo nuestro era un cariño de hermanos.
Me dispuse a empezar con mi jornada laboral, todo estaba bien, me gustaba mi trabajo. Al salir me despedí de mis compañeros y salí del hospital. Divise a lo lejos un chico bastante conocido parado en la calle.
-Sakura-chan, hola… yo … vine a invitarte a comer.
A mi mente vino la imagen de lo que pasamos aquel día… casi nos besamos, y ahora lo de las flores. No sabia sabía si salir con él era buena idea. Luego de pensar un poco decidí ir, ¿qué podía pasar? íbamos a estar en un lugar público después de todo.
-Esta bien, acepto, vamos!.
El llevo mis cosas, no era que mi bata pesara pero acepte su gesto de amabilidad. Llegamos al restaurante que casualmente era Ichiraku y nos sentamos, Naruto pidio 2 tazones de ramen, mientras yo pedí uno. Ni siquiera creía que me lo iba a terminar todo.
El comía como si fuera una competencia, esa imagen me divertía tanto. El era tan tierno, tan lindo. Pero esperen.. que estaba pensando. No podía pensar eso de el. Salí de mis pensamientos cuando él empezó a hablar conmigo.
-Sakura-chan, yo me disculpo por mi comportamiento, no quiero que dejes de hablarme o te alejes de mi, tu eres muy especial en mi vida- Miré sus ojos, ese azul cielo me decía que él hablaba con el corazón.
-Lo sé, también tú eres especial para mí, todo está bien entre nosotros no te preocupes-
Terminamos de comer y él se ofreció a acompañarme a mi casa. Caminábamos algo incómodos. Yo me imaginaba cómo hubiera sido mi vida ahora si hubiera salido con Naruto en lugar de Sasuke. ¿Habría cometido un error?. Naruto me miraba cada dos pasos que daba, tenía la sensación de que quería hablar, de que quería hacer algo.
-Hemos llegado- dijo el mientras yo salía de mi ensimismamiento.
-Hee, si, así parece- me adelante y me pare en frente de él.
-Supongo que nos veremos luego- dije tímidamente.
El se acercó y me dio un beso en la frente. Él se alejó de ahí dejándome pensativa. ¿Estaba aliviada o decepcionada?
