Me sentía algo estresada, no me había acostumbrado a mi nueva vida. Era un gran trabajo ser padres. No me malentiendan, estaba feliz. Sarada había llenado de alegría mi vida. De lo que no estaba segura era de seguir con mi matrimonio.
Sasuke se había comportado como todo menos como padre y eso me preocupaba. El inventaba excusas para no estar en casa. Le di un par de semanas para ver si cambiaba su actitud pero no lo hacia asi que decidi hablar con el.
-Hum, Sasuke-kun, podemos hablar, es importante- Me senté en el sofá esperando que él se sentara a mi lado.
-Dime ¿que sucede?- El evito mi mirada, apuesto a que sabía por dónde iba la plática.
-Bueno, me preguntaba si todo este cambio te está abrumando y no sabes como actuar- De repente puso sus ojos en los mios. Su mirada era de enojo.
-Qué es lo que dices, claro que no!... es solo que … no, olvidalo, nunca lo entenderias!- El se levantó y antes que huyera lo agarré del brazo.
-Quizás no lo entienda pero lo que si se es que ambos estamos metidos en esto y esperaría que te decidieras a apoyarme un poco- Lo solté del brazo y me fui a la habitación de Sarada.
Ella estaba dormida, acaricie su piel de porcelana y acomode su cabello negro. Era tan bella. No quisiera que ella tuviera el mismo carácter de su padre, sería una desgracia.
Las lágrimas de impotencia empezaron a rodar por mis mejillas. Si hubiera sabido que todo esto pasaría quizás ni siquiera …¿Porque estaba pensando de esta manera? Sentía que mi paciencia se había reducido, que cualquier cosa que él hiciera o dijera me molestaba y me hacía querer escapar con mi hija lejos de ahí. Pero no podía, Sarada no tenía la culpa de mis decisiones.
Le di un beso en la frente y salí de la habitación. No quería verlo, pero no me podía quedar parada en el pasillo para siempre. Entré a mi habitación y para mi sorpresa él no se encontraba ahí.
-Genial, lo que me faltaba, volvió a huir.
Me puse mi pijama y me acosté. no podia dormir, tenia una mezcla de sentimientos, estaba molesta y estaba triste. La tristeza era la emoción que predominaba en mi. Tenía que ser fuerte… por mi hija.
Sasuke se había ido a un bar, era raro en él, no tomaba, pero parece ser que eso había cambiado. Se sentó a la barra y el mesero le sirvió un trago de sake.
-Sasuke pero que sorpresa encontrarte aquí-.
La voz de su ex maestro lo sacó de su ensimismamiento.
-Vine a pensar y estar un momento alejado de todo- Kakashi se sorprendió.
¿ A qué se refería con "estar un momento alejado de todo"?. ¿Tendría problemas con Sakura?.
-Bueno, ¿te molesta si te acompaño?, tal vez pueda ayudarte con algo, después de todo alguna vez fui tu sensei- Sasuke solo lo miró de reojo y negó.
Ambos tomaban sake y una vez el alcohol se le subió a Sasuke, él empezó a hablar.
-¿Porque tiene que ser todo tan complicado?… yo no estaba listo para esto… - Kakashi lo escuchaba con atención. ¿porque te sientes así?, ¿pensé que era lo que querías?- Sasuke dio otro trago a su bebida.
-Yo… esto pasó muy rápido … nunca tuve un buen ejemplo de padre… yo, lo arruine todo con ella y con mi hija… no las merezco…
Era la primera vez que Sasuke tomaba y al terminar de hablar se desvaneció en la barra. Kakashi sintió pena por él y lo levantó poniendo su brazo alrededor de su cuello. Salieron del bar y como pudo el peliplata llevó a Sasuke a su casa.
Parado enfrente de la casa de los Uchiha, Kakashi dudo por un momento si tocar el timbre o no. No quería molestar a Sakura y menos con una escena así, un esposo borracho sin poder caminar por sí solo. Luego de un momento decidió tocar el timbre. Desperté de un salto por la sorpresa. Alguien estaba tocando el timbre… ¿a esta hora?.
-¿Quien podrá ser?.
Me asomé por la mirilla
-¿Kakashi?.
Abrí la puerta y mire lo que traía apoyado en su hombro. Sasuke estaba completamente borracho.
-Siento molestarte, Sakura-chan… me lo encontré en un bar y pues, no podía dejarlo ahí.- Suspiré tratando de no parecer débil y afectada frente a él.
-Muchas gracias, ¿puedes por favor ponerlo en el sofá?- Kakashi entró y colocó a Sasuke en el sofá.
-Sakura.chan… yo- Sostuve la puerta con ambas manos.
-No digas nada por favor..- No pude evitar llorar delante de él. Kakashi solamente me abrazó.
-No me gusta verte así Sakura-chan. Te mereces toda la felicidad del mundo- Rompí el abrazo y le mostré una sonrisa.
-Muchas gracias.
Él salió de la casa con las manos en los bolsillos mirándome hasta perderse en la oscuridad de la noche. Cerré la puerta y busqué una cobija y se la puse a Sasuke encima.
-¿Porque me haces esto?- susurré y subí a mi habitación.
Al dia siguiente mi pequeña me despertó con su llanto. Me sentía cansada pero me levanté y corrí a su habitación para alimentarla. Me pareció extraño que no había escuchado algún ruido. Parecía que estábamos nosotras solas en la casa. Tomé a Sarada y bajé a la sala donde Sasuke se había quedado dormido. El no estaba ahí, en su lugar había dejado una nota.
Sakura, te pido que me perdones, pero necesito hacer este viaje sólo para poder darte alguien que de verdad te merezcas… regresaré
Apuñe la nota y me senté con mi hija en el sofá. Mis lágrimas empezaron a caer nuevamente. Nos había abandonado.
