-"Mamá, ¿dónde está papá?."

Era la pregunta que mi pequeña me hacía cuando por fin empezó a hablar. Yo no quería que ella supiera la verdad.

-Está en una misión muy larga hija, algún día regresará, no te preocupes.

Los días pasaban y trataba de no pensar en Sasuke y de seguir mi vida normal. Iba a trabajar al hospital mientras Shizune cuidaba a Sarada. Ella se había convertido en una gran amiga.

-Frentona, despierta vas a derramar el café sobre... la mesa!.

Ino entro en mi consultorio para visitarme, yo trataba de servirme un poco de café y en eso me quede pensando en todo.

-Auch esta caliente!- Me había quemado los dedos.

-Sakura no puedes vivir por siempre pensando en él, ya han pasado 3 años y no has sabido nada. Es tiempo de seguir con tu vida!.

Ella tenía razón, pero no podía simplemente llevar a casa a cualquier hombre. No estaba lista para eso.

-¿Porque no salimos hoy en la noche que es Viernes?. Salgamos a bailar- Frunci el seño.

-Ino, sabes que no puedo bailar, sólo haré el ridículo-. Ella sonrió divertida.

-No importa, vamos a divertirnos- por fin asenti.

Hablé con Shizune y le pedí que cuidara a Sarada. Para mi suerte ella aceptó. Salí de mi turno y fui directamente a mi casa a cambiarme de ropa.

Ino me había citado en su casa y luego iríamos a un bar que tenía una pista de baile.

-Ya era hora de que vinieras!- Ino abrió la puerta de su casa para recibirme.

-Calmate! Agradece que vine- ambas salieron de la casa en dirección al bar.

-Sakura y… Sarada,¿ pregunta por Sasuke?- Ella me preguntó preocupada.

-Si, sus amiguitos tienen un papá que está presente mientras que ella no. A veces llora pero yo trato de tranquilizarla y pues todo ha sido más fácil con la presencia de Kakashi-sensei y de Naruto. Ambos van a visitarme seguido.

-¿Con que si, eh?- Ino me codeó con una cara pícara.

-No es lo que crees!... bueno… la verdad ya no se.- Yo estaba algo confundida.

No podía negar que ambos tenían un espacio especial en mi corazón, pero de ahí a verlos como algo más…

Pronto llegamos al bar y nos sentamos. El mesero se nos quedó mirando pero yo no le di importancia.

-Frentona no seas así, deberías conocer más gente, mira por ejemplo, ese mesero no te ha quitado ni un momento la mirada de encima y para ser sincera no esta nada mal.

Lo observé y en efecto no estaba nada mal. Quizás debería hacerle caso a Ino. Quien sabe tal vez encuentre a alguien que me ame de verdad.

-Hola linda, ¿cómo te llamas?- El mesero se acercó a mí y yo me sonroje. No estaba acostumbrada a que me hablaran de ese modo.

-Ho-ola, e-eto mi nombre es Sakura… y ¿el tuyo?‐ las manos me sudaban pero por fin logré tranquilizarme.

A todo esto Ino me había dejado sola al ver que entable una conversación con el chico del bar.

-Hermoso nombre, yo me llamo Shiru. Es un placer!- el tomó mi mano y depositó un beso en el dorso.

-Déjame invitarte un trago- tragué saliva y asentí.

Rápidamente entre malabares detrás de la barra me preparó un daiquiri.

-Eres muy habilidoso- el me había impresionado con esos movimientos con sus manos.

-Me gustaría invitarte a salir, si estás de acuerdo- volví a ver a todos lados y vi a Ino con los pulgares arriba en señal de aprobación. Le hice una mueca y luego acepté la invitación. Habíamos quedado de ir a almorzar al día siguiente.

Me despedí y me fui a sentar con mi amiga Celestina.

-Ino, ¿como pude caer en su trampa? Ni siquiera lo conozco.- ella solo me miró divertida.

-Esa es la idea, que se conozcan!.

De camino a casa no pude evitar pensar en ese chico. Era muy guapo. Pero ¿en verdad estaba lista para conocer a alguien más?.

Sin sentir ya estaba frente a mi casa. Abri la puerta y ahí estaba Shizune dormida en el sofá abrazando a Sarada. Se veían tan lindas, no las quería despertar pero Shizune sintió mi chacra y despertó.

-Sakura-chan, ¿qué hora es?- dijo frotándose los ojos.

-Son las 3 a.m. muchas gracias por cuidar a mi hija- ella se levantó con cuidado de no despertar a la pequeña, me abrazó y se despidió de mi.

Tomé a Sarada y la fui a acostar a su cama. Yo no podía dormir. Me preparé un té y luego me fui a mi habitación a dormir.

Al día siguiente el llanto de mi hija me despertó.

-Sarada ¿que sucede?- entre rápidamente a su habitación.

-Mamá tuve una pesadilla- me dijo entre sollozos. Me senté a su lado y la abracé

-Todo está bien, aquí estoy- ella solo me miraba.

-Mamá, ¿cuándo volverá papá?-¿Era tiempo de decirle la verdad?.

-Hija, tu padre se fue y no se si volverá, lo siento.- la abracé lo más fuerte que pude y dejé que se desahogara.

-llora hija, desahogate-.

-Te llevaré con abuela Tsunade, ¿si?- ella asintió triste. La bañe y la cambié. Estaba lista para pasar el día con Tsunade-sama.

Al llegar la pequeña Sarada corrió a abrazar a Tsunade que era como mi segunda madre. -Que alegría me da verlas- le sonreí.

-Tsunade-sama te importaría cuidar a Sarada un momento?- ella me vio con esos ojos.

-Ven acá un momento- me jaló del brazo y dejó a Sarada jugando con sus juguetes.

-Sakura, ¿qué ocurre? , te noto triste-. Me tomé un momento para responder.

-Tsunade-sama usted me conoce mejor que nadie y sabe que criar a Sarada sola no ha sido fácil. Le dije la verdad a Sarada y creo que es hora de seguir adelante con nuestras vidas

-Ya veo, solo espero que no metas a tu cama a cualquier vago-. Se me subieron los colores al rostro.

-Cómo puede decir eso Tsunade-sama!.

Me despedí de mi hija y abracé a mi maestra.

-Cuídate Sakura.

Salí de la casa, me dirigí a mi casa a prepararme para mi cita. Ja!¿ Pueden creerlo? Una cita.

Abrí la puerta de mi casa y para mi sorpresa había alguien sentado en mi sofá.

-Kakashi-sensei ¿qué haces aquí?.