ACTO ll : REVOLUCIÓN

Capítulo 27: Libertades

La vulpina de Sesshomaru comenzó a tomarse más libertades para con él una vez que abandonaron Edo, como si el hecho de que él la hubiese reconfortado junto al pozo le hubiera otorgado a ella cierta clase de permisos ¿O tal vez se trataba de que haber visitado a sus amigos humanos había provocado que ella aceptara su naturaleza kitsune aún más?

Cual fuera la razón, ella ya no dudaba cuando llegaba el momento de acurrucarse a su lado durante la noche, o recostar la cabeza sobre su hombro al momento en el que deseaba tenerlo cerca.

Sesshomaru descubrió que a él no le molestaba ya que se había acostumbrado a ella. Le resultaba muy placentero el abrazarla y permitir que el suave ronroneo que ella producía lo arrullara para dormir mientras compartían el calor de sus cuerpos.

Todavía resultaba más placentero confiar en una compañera que vigilara mientras él dormía.

Se tomaron su tiempo para regresar al palacio. Kagome le rogaba, con la punta de las colas retorciéndose, que esperara mientras ella se iba a jugar a las aldeas humanas por las que pasaban. Él no tenía ninguna objeción ya que aborrecía regresar a aquella jaula de oro que resultaba ser su palacio, el yugo de ser un lord. Al viajar con Kagome podía incluso imaginar que era libre, como deberían de serlo todos los demonios perros.

Por lo que inspeccionaron los límites del Oeste, entrecruzando una aldea humana y otra.

—¿Por qué permites que los humanos vivan en tus tierras?— le preguntó Kagome llena de curiosidad una noche, tenía una de las colas enroscada en la pierna de Sesshomaru mientras que descansaba entre los brazos del demonio.

Él se encogió de un solo hombro.

—¿Por qué permito que aquí vivan monos, o ciervos, o cualquier otra criatura?

—Hmm— fue todo lo que Kagome pudo responder.

—Es bueno que estén aquí— continuó él—. Ya que de no tener humanos a los que hacerles travesuras, sería a mi a quien molestarías.

—¡Hey!— protestó Kagome y llenó la noche con una risa de zorro salvaje y radiante.

I—

Kagome estaba mirando a su pequeño espejo redondo y sonreía de satisfacción ya que lo utilizaba para observar a sus humanos. Una vez que había robado aquella esfera reflectante, descubrió que ella podía utilizarla para observar a cualquiera que poseyera un objeto que había sido encantado con su magia kitsune. Tanto ella como Shippo se habían pasado varias horas observando a la pequeña niña de la primera aldea en la que Kagome había jugado sus trucos: era la misma niña a la que le había regalado un zorro de origami viviente.

Exhaló al separar los labios y dejó que el aliento empañara el espejo que tenía entre las manos. Cuando la superficie se limpió, Kagome pudo observar a Sango y a Miroku. Sango usaba la perla que Kagome le había forjado a base de un colmillo y fuego en una peineta que le decoraba el negro cabello.

—Nunca había visto a una vulpina tan vanidosa— dijo Sesshomaru quitándose un ternero de los hombros para que cayera al suelo con un ruido sordo. Kagome esperaba que no hubiera tomado el animal de una granja humana, claro que él estaba en su derecho debido a que, siendo el Lord del las Tierras del Oeste, todo dentro de los límites le pertenecía y podía hacer con ellos lo que quisiera.

Aun así, sería más fácil para ellos encontrar otra presa a que un granjero remplace un carnero. Además, ella jamás deseaba repetir lo que sucedió cuando Lin había matado el búfalo de aquel granjero. Todavía tenía pesadillas en las que veía cómo esas flechas atravesaban a Sesshomaru; solo que en sus sueños lo purificaban y Kagome se convertía en un monstruo que mataba indiscriminadamente, lo que producía que ella se despertara con un sabor a sangre en la boca.

Intentando no pensar en aquello, Kagome resopló ante el comentario de su alfa.

—No es como si estuviera mirando mi propio reflejo.

Eso lo puso a pensar y con un rápido movimiento se colocó detrás de ella y observó el espejo por sobre el hombro de Kagome.

—¿No es así? —le pregunto al fin con un tono de confusión.

Ella parpadeó.

—¿Acaso no lo ves?

Ella levantó el espejo que reflejaba la imagen de Sango mientras afilaba una espada y a Miroku que le cantaba a su hija.

—Solo puedo vernos a nosotros dos.

—Uh.

Nunca se le había ocurrido a Kagome que Sesshomaru no pudiera ser capaz de ver lo mismo que ella veía en el espejo. Después de todo, ella podía compartir las mismas visiones con Shippo sin problemas.

De repente, todas aquellas las veces en las que Sesshomaru le había ordenado que guardara el espejo tuvieron mucho más sentido.

—Tal vez si yo…— dijo y, sin pedir permiso ni esperar a recibirlo, Kagome se puso de pie y saltó a la espalda de Sesshomaru para luego envolver los brazos alrededor del cuello de este. Los músculos de los hombros del demonio se tensaron, pero Sesshomaru no dio indicios de querer castigarla por tal descaro. Kagome estaba comenzando a pensar que él le otorgaba permisos solo por ser ella, debido a que se esperaba que los kitsune fueran un poco rebeldes.

Y era claro que ella planeaba aprovecharse de eso.

Kagome alzó el espejo para posicionarlo frente a Sesshomaru y concentró toda su magia para dejarle ver lo mismo que ella veía en aquella superficie reflectiva.

—¿Y ahora?— le preguntó con los ojos radiantes de fuego zorruno, una neblina verde se formó alrededor de ellos manifestando el poder demoníaco de Kagome.

Sesshomaru permaneció en silencio y luego dijo:

—Parece que hay cosas que solo un kitsune puede saber.

Kagome soltó una risita ante el tono lúgubre de Sesshomaru ¡Pobrecillo! Odiaba saber que había cosas que él no podía hacer.

—No te preocupes— le susurró ella al oído y le dio un pequeño mordisco en el lóbulo como lo haría con una cría traviesa—. Eres bueno en muchas otras cosas.

Él le gruñó, pero de forma poco entusiasta.

Kagome volvió a mordisquearle la oreja.

CONTINUARÁ

¡Mil millones y medio de gracias por todos sus reviews! Me han puesto tan feliz que no pude evitar desvelarme y terminar este capitulo para ustedes. Me encanta saber que este fic les está gustando tanto como me gustó a mi en su momento.

Y si, ya estamos en una de las mejores partes, donde ya la atracción mutua que sienten es más patente. Les advertí que tomaría tiempo, pero esto va manifestándose cada vez más a cada capítulo que pasa, al menos para mi, la historia ya tomó un ritmo constante.

Falta muy poco para conocer al villano de esta historia, así como también más escenas hermosas entre estos dos.

En respuesta a uno de los reviews de Andy taisho, aunque creo que no es necesaria porque ya es bastante obvia, todos los actos van a estar en este mismo fic, planeo traducir toda la historia completa aquí mismo. 😊

¡Gracias nuevamente y nos vemos pronto!

Starebelle