Capítulo 30: Secretos

Se apresuraron para llegar al palacio del Oeste. Sesshomaru quería reunirse con sus consejeros para corroborar si los centinelas habían reportado más aldeas destruidas.

—Le pediré a Inari-sama que examine la escama— dijo Kagome conteniendo el volumen de la voz para no gritar por la ráfaga de viento a su alrededor. Los sentidos de los Youkai eran tan finos que su acompañante pudo escucharla a pesar de que iban sobre la nube de Sesshomaru a velocidades que Kagome no se atrevía a imaginar—. Ella es mejor hechicera que yo, tal vez pueda decirnos algo al respecto.

Sesshomaru le sujetó la muñeca.

—No le dirás a nadie sobre la escama, el hechizo o la ilusión. Y el único que podrá saber sobre lo que pasó en la aldea será Inuyasha.

Confundida, Kagome se mordió el labio y unos delicados colmillos se asomaron por sobre la piel rosada.

—¿Pero por qué ocultar…?

—Recuerda la historia del Humano y el Dragón.

Kagome suspiró, pero de todas formas comenzó a recordar el cuento que Sesshomaru había compartido con ella y las crías una noche, una fábula que solía contarles a Lin y Shippo sobre la estrategia y el arte del subterfugio…

Oh.

—El Dragón fingió ser engañado por las promesas del Humano y este último se consideró a sí mismo como astuto. Al final, su arrogancia fue la causa de su muerte ya que se acercó demasiado y el Dragón lo engulló con un rápido movimiento— recitó implementando con habilidad el tono inexpresivo de Sesshomaru.

Sesshomaru asintió mostrando que estaba de acuerdo, no se había percatado de la sutil burla de Kagome.

—Vamos a permitir que nuestro enemigo crea que es astuto, y cuando se acerque lo suficiente, lo atacaremos, y así sabrá por qué me hago llamar la Perfección en Matar.

Los labios de Sesshomaru se torcieron para formar una sonrisa extraña, como de una fiera que revelaba su sed de sangre.

El corazón de Kagome dio un vuelco y descubrió que también estaba sonriendo con la misma ferocidad, mostrando los colmillos.

I—

Cuando Sesshomaru y Kagome llegaron al palacio, ya se estaban llevando a cabo las preparaciones para el Banquete de los Cuatro Tratados ya que Sesshomaru había comunicado las noticias con anterioridad. Jaken manejaba cada minúsculo detalle, emocionado por la importancia de su labor y dirigiéndose a cualquiera que osaba enfrentarlo con un "Vé a quejarte con Inuyasha-sama, el gran y sabio hijo menor del magnífico General Perro."

Inuyasha se veía más disgustado que nunca por su nuevo admirador y se encogió de hombros cuando Kagome se burló al respecto.

—No sé qué decirte, lo patee desde el balcón una sola vez y ahora no puedo deshacerme de él. Parece que ese demonio se contenta con muy poco.

Kagome estuvo de acuerdo una vez que vio Jaken trotando tras Inuyasha.

A pesar de sentirse preocupada por quién quería incitar una guerra entre el Norte y el Oeste, Kagome pronto se dejó llevar por la rutina. Ya había aprendido hace mucho, en sus viajes con Inuyasha, de apreciar la felicidad en las pequeñas cosas, y a medida que las semanas pasaban sin que llegasen reportes de incendios ni masacres, le resultó muy fácil dejar el problema a un lado.

Especialmente con todo el ajetreo de la emoción que acompañaba el banquete.

Kagome pasaba la mayor parte del tiempo con las crías en el jardín, Inari-sama se encontraba caminando a su lado cuando los invitados comenzaron a llegar.

—Primero vienen los representantes de las tribus menores de cada tierra para traer comida, regalos para el lord anfitrión y para preparar los espectáculos de fuerza y habilidad ¡Será maravilloso! Tenía solo siete colas la última vez que presencié uno— dijo Inari aplaudiendo de emoción— ¡Los demonios gobernantes vendrán cuando ya todo esté listo, luego comenzará todo un mes de corte, juegos, trucos y magia!— dijo y tiró la cabeza hacia atrás riendo a carcajadas de zorro que resultaron ser tan contagiosas que Kagome y Shippo se le unieron.

—¿Veremos a tu familia, Inari-sama?—preguntó Kagome antes de detenerse y darle el impulso a Shippo para que se subiera a un árbol donde podría tener una mejor vista del desfile de youkais que entraban al palacio. Lin lo siguió con un salto ágil.

Inari asintió con serenidad.

—Si, mi tío, Myobu-sama, él es el Lord del Este. Además, está muy ansioso por conocerte, Kagome-hime.

—Solo dime Kagome, no soy la princesa de nadie—respondió Kagome sintiendo como si ya fuera la milésima vez que lo decía. No estaba segura sobre el cómo o el por qué, pero ese título se le había sido asignado durante el tiempo en el que estaba viajando con Sesshomaru hasta el punto en el que cada demonio del palacio la saludaba utilizando ese título honorífico, además los nobles que venían de visita la trataban como si ella fuera la hija dentro del palacio. Shippo también se había convertido en un príncipe de la noche a la mañana.

Los labios de Inari se arquearon formando una sonrisa malévola.

—Eres la princesa de Sesshomaru-sama, Kagome-hime.

Kagome sintió que se sonrojaba y agitó las manos tratando de alejar la atención de Inari antes de que ella, siendo un kitsune dorado tan observador, comenzara a interrogarla. Tal vez debía comenzar a copiar a Yukiko-sama y portar un abanico para poder esconder el rostro…

—¿Por qué tu tío tiene tanto interés en conocerme?— preguntó Kagome intentando cambiar el tema con lo primero que se le vino a la mente.

Por suerte, Inari cambió el foco de su atención, alzó una elegante mano para tocar una flor del cerezo bajo el que se encontraban. El árbol había florecido fuera de estación, como sucedía con todas las plantas dentro del jardín de Sesshomaru, los youkais jardineros que atendían las plantas se ocupaban de que los jardines del Oeste no conocieran el invierno.

—Por un lado, porque eres una fuente de curiosidad. Todos conocen la historia del Deseo de la Perla de Shikón, eres una humana que se convirtió en kitsune, una leyenda viviente—dijo Inari y arrancó la flor del árbol para enredársela en el cabello rubio. El rosado resaltaba con hermosura.

Kagome se volvió a sonrojar.

—¿Y por el otro?

—Mi tío considera de mucha importancia preservar el linaje. Por mucho tiempo ha jurado que sus herederos serán concebidos por un kitsune de sangre pura— respondió con rapidez, por su forma de hablar, dio a entender que las creencias de su tío le parecían desagradables, o al menos, eso fue lo que Kagome pensó. Quería a Inari, y por eso no deseaba saber si ella estaba de acuerdo con su tío—. Verás, mi tío es mitad kitsune.

—¿Es un hanyou?

—No, no. Su madre era youkai, solo que no era kitsune, y es por eso que él cree que su sangre es más débil.

Kagome intentó no sentirse ofendida por la forma en la que Inari se burlaba, como si la simple idea de que un kitsune hanyou gobernando el Este fuera ridícula.

—Eso sigue sin explicar por qué está interesado en mí.

—El Este fue el que más terriblemente sufrió durante los Años de Naraku—dijo Inari y sus ojos brillaron con un color ámbar, las marcas de zorro en su piel parecían más oscuras a la luz que se filtraba por las ramas del cerezo—. El maldito dio caza a muchos de los linajes kitsune hasta casi extinguirlos para absorberlos y así obtener sus poderes de ilusión y transformación— murmuró y desvió la vista con una voz sombría poco característica en ella—. Ahora, la única vulpina de sangre pura que no está relacionada en términos de sangre con Myobu-sama para tener sus crías es la Princesa Zorro del Oeste. Es por esta razón que él estuvo tan predispuesto cuando Sesshomaru-sama me mandó a buscar para que fuera tu maestra.

Kagome no tenía ni la más pálida idea de cómo responder a eso. Tan solo dijo:

—Lamento tu pérdida.

CONTINUARÁ

¡Muchas gracias a todos por sus hermosos reviews, sinceramente me ayudaron mucho, sus palabras de aliento valieron muchísimo para mí, y eso se los agradezco infinitamente!

Sé que muchos nos encontramos pasando por un momento no tan bueno, tenía intenciones de actualizar más seguido debido a que, al menos acá en Argentina, estamos en cuarentena y supuestamente contamos con más tiempo libre, pero al menos no es mi caso, creo que me han enviado el doble o triple de trabajo y se me dificulta encontrar el tiempo para traducir. Solo quiero recordarles a todos que depende de todos nosotros salir adelante en esta situación, y a no desesperar, ya todo pasará.

Nos vemos pronto.

Starebelle.