Capítulo 33: Guardia

Sesshomaru no llegaba a detestar el Banquete de los Cuatro tratados, pero sus sentimientos para con este eran bastante similares. No le gustaba que una horda de youkai extranjeros recorriera sus tierras, cazara a sus presas, habitaran su hogar y molestaran a sus humanos.

Kagome era quien utilizaba esos humanos para jugarles trucos. No quería que ellos le temieran a los youkai y enviaran sacerdotisas a hacer guardias en las aldeas. Ya había tenido suficiente con rescatar a su vulpina de un encuentro similar.

Suspiró y se presionó el tabique mientras bajaba la vista a otro pergamino sobre las patrullas que detallaba los problemas más recientes que los invitados habían causado.

Al menos los cachorros la estaban pasando bien. Había mandado a suspender las lecciones mientras durara el banquete para que pudiera asistir a todos los eventos. Cada noche, cuando Kagome traía a los cachorros preparados para dormir a la habitación de Sesshomaru, ella apenas llegaba a acostarlos que ya caían dormidos, como si fueran la llama de una vela que se apaga con un soplido.

El evento favorito de los cachorros hasta el momento era la demostración de habilidades. Cada día, se juntaba una multitud alrededor de las tarimas que Sesshomaru había mandado a construir en el patio de entrenamientos más grande del palacio, y observaban cómo los representantes de cada tierra hacían demostraciones de sus artes marciales y mágicas. Esa misma mañana, Kagome había realizado hermosos trucos mágicos y había lanzado shurikens envueltos en fuego zorruno a distintos objetivos cada vez más difíciles de alcanzar. Si bien su puntería no era la mejor, sus dotes teatrales habían hecho todo el trabajo. Cuando terminó su demostración, una horda de admiradores eufóricos la aplaudió.

Al día siguiente sería el turno de Inuyasha y Sesshomaru de dar cierre al evento exhibiendo un duelo. Sesshomaru esperaba la oportunidad de probar sus habilidades contra su hermano: sería hasta catártico, en especial luego de ver a Myobu el Lord Zorro del oeste conjurar flores de sus mangas para luego dárselas a Kagome una vez que ella había terminado con su espectáculo. El zorro rojo se había estado comportando como un idiota cerca de Kagome desde que llegó al palacio y eso era… irritante.

Además, tenía que pensar en el asunto de las aldeas quemadas. Se habían reportado dos más desde que Kagome descubrió la primera. Sesshomaru estaba seguro de que, quien fuera el responsable, este se encontraba en el banquete, y buscaba sembrar disentimiento entre los youkai gobernantes.

No confiaba en ninguno de los presentes con excepción de Inuyasha y Kagome.

Al oír una risita familiar, Sesshomaru se puso de pie y se dirigió a la ventana para observar los jardines bajo él.

Aparentemente los cachorros no eran los únicos que la pasaban bien en el banquete ya que, como pudo ver Sesshomaru, su vulpina corría por entre las flores siendo perseguida por el príncipe lobo, Kouga, y Myobu el Lord Zorro. El rostro de Kagome estaba pintado, el polvo de arroz blanco producía un contraste opaco con su usual piel tostada, tenía los labios y mejillas de rojo y una máscara de zorro alrededor de los ojos que producía que estos se vieran más azules que nunca.

El príncipe lobo arrinconó a Kagome y las colas de la vulpina se sacudieron expectantes, luego se escabulló como Sesshomaru se imaginó que haría. Ella era kitsune, sin mencionar que también se trataba de Kagome, y a ella le gustaba jugar esa clase de juegos. Lo hacía bastante seguido con los cachorros llamándolo "las traes" o "el escondite" dependiendo de las reglas que sentaran en ese momento.

Cuando Sesshomaru era un cachorro solía llamarlo "perseguir".

Pero si bien se trataba todo de un juego inofensivo para la vulpina con el rostro pintado con una máscara de zorro, no cabía duda de que no era igual de inocente por parte del lobo y el kitsune rojo. Ambos estaban tanteando el terreno para saber cuál sería la reacción de Kagome en caso de que le propusieran algo más.

Sesshomaru gruñó para sí mismo de manera bestial.

Le disgustaba que no lo hubieran charlado con él primero, eso era todo. Tampoco hubiera dado el visto bueno de haber sido el caso. A su vez, Lin todavía estaba en una edad en la que necesitaba de la compañía de una mujer mayor que ella. Él le iba a pedir a Kagome que se quedara con la manada hasta que Lin fuera mayor, al menos unos doscientos años o más.

Hasta entonces, él debía protegerla.

Una vez tomó tal decisión, saltó de la ventana y aterrizó en el jardín. Le llevó solo un momento atrapar a Kagome, ella comenzó a reír con esa risa de kitsune y lo reprendió por arruinarle el juego, aunque por la forma en la que ella se sostuvo de él le indicaba de que estaba aliviada de que lo hubiera hecho.

Él les lanzó una mirada severa a Myobu y Kouga.

I—

—Sesshomaru-sama, ¿Hay posibilidad de que hable con usted?

Sesshomaru se encontraba en el dojo mostrándole a Lin las bases del combate con espadas. Todavía era muy joven como para comenzar a aprender, pero ella le había rogado que la dejara ayudarlo a prepararse para su pelea con Inuyasha y anunció en voz alta su deseo de ser "¡igual que su Honorable Padre, la mejor espadachina que alguna vez haya vivido!"

Ningún padre podría haberse resistido a tal súplica.

—Ve con Kagome, Lin— le dijo a su hija cuando Myobu los interrumpió.

El Lord kitsune esperó hasta que Lin estuviera fuera de vista antes de volver a dirigirse a Sesshomaru.

—Cuida a su manada con recelo— comenzó Myobu, alisando su cabello rojo oscuro, la parte superior de su cabello estaba atado en un nudo, pero el resto le caía sobre la espalda y hombros y era tan largo como el de Sesshomaru.

—Cuido mi manada bien— respondió Sesshomaru, ya sabía de antemano el curso que tomaría esa conversación.

—Mi sobrina me comentó que su hermano, Inuyasha-sama, la está cortejando.

—Me siento muy agradecido por el servicio de Inari de las Nueve Colas— dijo Sesshomaru mencionando la cantidad de colas de Inari solo para hostigar a Myobu—, la dama de mi manada ha dado el visto bueno, y también yo.

—Yo también— agregó Myobu y de él emergió una clase de vitoreo halagador. Sesshomaru esperó a que continuara—. Tengo esperanzas— comenzó nuevamente el kitsune— de que podamos unir nuestras manadas aún más.

—No.

—¿Qué?— lanzó Myobu y su sonrisa se desvaneció. Las puntas de sus olas temblaron, Sesshomaru no tenía mucha familiaridad con Myobu como para saber qué significaba ese gesto, sin embargo, estaba seguro de que no se trataba de respeto.

—Lin es demasiado joven— dijo Sesshomaru simulando estupidez.

—Ah, no. Me refería a la Princesa Vulpina— respondió Myobu volviendo a sonreir con un encanto tan empalagoso que produjo que Sesshomaru arrugara la nariz. Se imaginó que Myobu sería más apto como un youkai anguila, si tal afirmación no fuera insultante para las anguilas.

—Kagome también es muy joven— dijo Sesshomaru antes de sacar unas de las espadas de práctica de la pared donde estaban todas colgadas—, si me permite, debo entrenar con mis guerreros.

Y eso era todo lo que oiría sobre el asunto.

I—

—Hey, Sesshomaru.

—¿Qué es lo que quieres, Inuyasha, que no puede esperar hasta el festejo de mañana?

—Escuché que anunciaste que no le darás permiso a nadie en cotejar a Lin o Kagome. No me malinterpretes, creo que tienes razón, pero solo quería advertirte algo.

—¿Advertirme, hermano?

—Si, advertirte. Te conviene traer a Kagome aquí mismo y decirle la razón porque si lo descubre de alguien más va a estar muy enojada.

Sesshomaru arqueó una ceja.

—Tan enojada que podría quemar el dojo completo con fuego zorruno— continuó Inuyasha con un rostro lleno de seriedad.

Ya que Inuyasha había demostrado su inteligencia en el pasado por la forma en la que manejaba sus deberes como su administrador, Sesshomaru consideró tomar su consejo y mandó a llamar a Kagome a su estudio.

—Hoy usas el cabello negro— le dijo al momento en el que ella entró en la habitación con la esperanza de que eso la pusiera de buen humor.

Inuyasha soltó una risita.

CONTINUARÁ

¡Gracias por los reviews, como siempre! Y como prometí, acá va una actualización temprana para todos.

Los próximos capítulos son unos de los mejores a mi parecer, voy a estar muy ansiosa de traducirlos para que puedan leerlos lo antes posible.

¡Sigan cuidándose! ¡Nos vemos en la semana!

Starebelle