Reina: Voy a empezar mi versión de TMNT 2018 no más porque pintó xd


En las calles de Nueva York corría una criatura con apariencia de perro... o gato, honestamente ni la escritora lo sabe, de unos tipos de apariencia de mastodontes con perritos en unos morrales que empujaban a todo el que estuviera en la calle interrumpiendo su camino para atrapar al pequeño.

En eso el pequeño perro/gato, lo que sea, saltó cerca de un repartidor de comida y por ende los dos tipos también se llevaron al pobre repartidor puesto. El animalito destacaba por tener el pelaje amarillo con toques de azul y rojo, colmillos cual tigre dientes de sable, con una vial de un líquido verde colgando del cuello.

Dicho animalito corrió hasta llegar a un callejón sin salida donde lastimosamente terminó siendo acorralado por ambos hombres. Lo que ambos no esperaban era que cuando saltaron encima de dicho perrito, este se hizo bolita y desapareció, para que cuando ambos hombres cayeron al suelo, el pequeño reapareció detrás de ellos. Viendo su oportunidad, el pequeño salió corriendo.


Ya era de noche en la ciudad, un magnate daba una gran fiesta en la terraza de su edificio. Gente bonita con trajes bonitos y accesorios bonitos, aunque al contrario de los demás, el anfitrión de bonito no tenía nada.

Un hombre le dejó al anfitrión, que sentado en una mesa tomaba una bebida en un caliz de oro, un maletín. Cerca de 20 guardaespaldas se pusieron detrás del viejo magnate, para asegurarse de que no pasara nada malo, y el anciano -que en realidad parecía tener cerca de 50, pero entenderán el concepto- abrió el maletín encontrando algo aparentemente valioso. Sintiendo una oleada de poder, el hombre empezó a carcajear de manera malvada.

Poco sabía el hombre que cinco figuras del edificio de la cuadra contraria miraban desde la cima, que destacaba en letras verde neón el título "Torre Molina".

Las cinco figuras saltaron desde abajo hasta un sub-nivel del edificio, reposando de cuclillas cuales gárgolas. Uno de ellos, que destacaba por tener una bandana morada resaltando entre las sombras, tomó su bastón metálico y con este lanzó un arpón de tirolesa a otro edificio que estaba al otro lado de la fiesta del viejo hombre. La figura aseguró la tirolesa a la pared.

Las siluetas destacaban por ser cuatro masculinos y una femenina, uno de ellos siendo bastante grande en tamaño. El de mayor tamaño, destacando de las sombras con su bandana roja, tomó un comunicador.

-Submarino amarillo, ¿todo listo? -preguntó el dueño de la enorme figura.

-Afirmativo, robe rojo. -respondió una voz femenina a través del comunicador.

-Entendido. -apagó el comunicador y miró a sus cuatro compañeros y compañera- Muy bien, chicos, hora de partir.

Cada quien enganchó sus arneses de respectivos colores a la tirolesa, primero el grandote de rojo, luego uno pequeño naranja, luego el de morado, uno de azul y por último la chica de color aqua. Los cinco se lanzaron, deslizándose por el cable, y cuando ya estaban llegando a la fiesta del viejo malévolo, el de rojo levantó la mano en señal de que estuvieran alerta a su señal.

Ya estaban a metros de la fiesta cuando...

Inserte sonido de disco rayado, porque al contrario de lo que ustedes lectores pensaban, no fueron por el maletín ni mucho menos por el magnate que probablemente de tanto reírse se va a parecer a Joaquín Phoenix haciendo del Joker.

Justo al lado del edificio donde se daba la fiesta, en un edificio más pequeño, había una piscina en la terraza, que aparentemente era el destino de estos jóvenes. El de rojo señaló hacia allá y los otros cuatro entendieron la señal cuando éste soltó su arnés y saltó, para luego seguirlo uno tras otro.

Primero cayó el joven de la larga bandana azul, revelándose como una tortuga de orejas rojas de apariencia adolescente, que como dice su especie tiene marcas rojas en los ojos y algunas marcas de un verde amarillento en brazos y piernas. Tenía un cinturón con un tirante azul, guantes y calcetines sin dedos y dos espadas en su caparazón.

-¡Cow!

El segundo fue el de naranja, que tenía la bandana más corta y era una tortuga de especie diferente, una tortuga de caja. Tenía rodilleras naranjas con caritas graciosas dibujadas, muñequeras y tobilleras del mismo color, un cinturón de tirantes marrón en el pecho y dos calcomanías pegadas en su plastrón. Complementaba su equipo con un par de nunchakus.

-¡Wa!

La tercera tortuga, porque sí, son todos tortugas, era el de bandana morada con bastantes artilugios del mismo color de su bandana, que le cubría los ojos y el cráneo, tenía rodilleras, coderas, muñequeras, calcetines y hasta un caparazón morado de metal con su bastón de metal, pues era de la especie de caparazón blando. También tenía unos goggles en su cabeza y en su caída hacia la piscina se puso en una pose relajada, esperando un aterrizaje no del todo suave.

-¡Bun!

La cuarta tortuga fue la chica, una tortuga de río de piel más clara que la del azul, con marcas amarillas también en las mejillas, su bandana color aqua le cubría la cabeza como al morado y era tan larga que había que trenzarla. Tenía un cinturón sin tirantes del color de su bandana con una mini-falda también de este color y guantes sin dedos y calcetines como el azul, pero llegaban hasta la mitad de sus bíceps y muslos. Su atuendo de ninja femenina, o kunoichi para los cultos, era complementado por dos uchiwas.

-¡Ga!

Por último el grandote de rojo y aparente líder, era una tortuga mordedora de caparazón picudo con una bandana roja atada igual que la chica de aqua y el de morado, aunque con las cintas más desgastadas. Tenía coderas, cinturón y shorts rojos con vendas en los nudillos y pies, sais en su cinturón, más una bandita en su plastrón y tenía un colmillo que sobresalía de su boca, dándole una apariencia ruda.

-¡Baby!

Los cinco cayeron a la piscina casi simultáneamente, el de rojo abrazándose para una bala de cañón, el de azul haciendo un dab, el de naranja en la clásica pose de meditación, la chica de aqua en estilo de salto de cisne y el morado acostado, luciendo relajado.

-¡Bala de cañón! -gritaron los cinco simultáneamente, cayendo al agua y de paso, salpicando todo el techo.

Una chica de piel afro-americana, con dos moños en el cabello, lentes, una blusa y zapatillas amarillas, leggins negros y una chaqueta de preparatoria verde, sacó un video a la hazaña de las cinco tortugas, gritando alegre a pesar de que le dieron un baño tan grande que bastaba para el resto del mes. A pesar de estar completamente empapada, siguió celebrando ese salto, aún cuando sus aparentes amigos bailaban en el fondo de la piscina ya vacía.

-¡Ja! -gritó el de naranja, o Mikey, con un aire de arrogancia en lo que se apuntaba a sí mismo- ¡Tienes que ser así de genial para hacer eso!

-Bueno... -intervino el de morado, también conocido como Donnie, haciendo unos cálculos en la pantalla de su muñequera- basados en la velocidad y ángulo de entrada... -terminó sus cálculos y sonrió- Concuerdo, somos geniales. -finalizó esa afirmación con una pose de victoria. La chica morena se acercó a sus amigos reptiles.

-¡Eso fue increíble! -exclamó ella mientras los otros cinco salían de la piscina, para luego chocar las palmas con su amiga- ¡Denme esos cinco! O tres...

Al salir, el líder de rojo se cruzó de brazos.

-No lo hubiéramos logrado sin ti, Abril. -dijo el de rojo, o también Raph, a modo de cumplido mientras Abril se acomodaba el cabello- Nuestra chica con el plan.

-Oye, genio, la sugerencia fue mía. -habló la tortuga femenina de bandana aqua, a lo que todos la miraron. Al verse observada, se encorbó avergonzada- Lo siento.

El de azul, o Leo o León, como quiera uno llamarlo, le palmeó la cabeza reconfortantemente a la tortuga de aqua en lo que se acercaba a sus compañeros con un manojo de llaves.

-Yyyy, las llaves del techo. -dejó caer las llaves en manos de Abril en lo que sacaba burlescamente la lengua y el pequeño de naranja abrazó a ambas chicas por los hombros.

-Siguiendo la sugerencia de Venus, vamos a repetirlos en las canastas del parque Rucker. -terminó Mikey sonriendo hacia la tortuga de aqua y ella sonrió con ojos brillantes y tomando sus mejillas al ver que les gustó a sus hermanos su idea.

-¡Por supuesto! Pero primero esto... -Abril puso un cartel en ep piso que decía "piso húmedo" y otro en la piscina que decía "piscina seca"- Mi trabajo aquí está hecho. -puso sus manos orgullosa en sus caderas y luego miró a Donnie- Oye, Donnie, ¿me llevas?

-No hay problema. -dijo Donnie dándose la vuelta. Abril saltó sobre la espalda de Donnie, que poco a poco el caparazón de metal desplegó en una especie de set de bicicleta con un equipo que lo hacía levitar y Donnie se fue flotando con su amiga en su espalda, en lo que sus amigos los seguían, siendo Raph el último.

Éste escuchó un quejido y, volteando a su derecha en dirección a una contrucción, vio al perro/gato antes mencionado, chillando de miedo. Raph no pudo evitar mirar a la pequeña criatura con ojos tristes, a tal punto que no vio el edificio frente a él y chocó de cara cual pájaro en un vidrio.

-¡Oigan, chicos, esperen! -llamó Raph a sus compañeros. Los demás se acercaron a la orilla, viendo a donde Raph ahora apuntaba- El pobre parece perdido. -la enorme tortuga saltó hasta la construcción, sacándole un susto al perro.

Más vale que se preparen para este corto diálogo, porque a la autora le dio mucho cringe y vergüenza ajena esta parte de tan solo 10 segundos.

-Ay, hola, pequeño. -dijo la enorme tortuga de rojo con voz de bebé- ¿Qué haces aquí? -le dio unos besitos como hacemos los amantes de los gatos, y sí, la autora habla inclusivamente porque también lo hace- Ven con Raphie. -claro, el aura se cortó cuando sus carnales y amiga empezaron a reírse- ¿Qué? Los animales me aman, ¿sí? Soy uno con los animales.

El de rojo se tuvo que comer esas palabras cuando el perro, gato, -la autora ya no tiene ni idea de qué miércoles es ese bicho, así que conformense con lo que dicen los personajes- le saltó en la cara, lo rasguñó repetidas veces, y por razones desconocidas saltó a los brazos de Abril, lamiendo su mejilla.

-Awww, no me empapé tanto con la piscina. -dijo Abril enternecida en lo que Venus le ponía a Raph unas banditas en la cara. Abril no resistió y lo abrazó.

-Se ve tan extraño... -empezó Mikey sorprendido- ¿qué cosa es?

Donnie se acercó a revisarlo, y como el animalito lo vio con ojos amigables al contrario de Raph porque lo asustó, dejó que el de morado se acercara libremente.

-Tal vez es como un San Bernardo nuclear. -acercó su mano a lo que le colgaba del cuello al pequeño para revisar, cuando...

-¡Oigan! -gritó una voz de macho pecho peludo. Todos vieron a dos siluetas enormes paradas en la entrada de la construcción y las tortugas entraron en pánico.

-¡Humanos! -exclamó Raph, antes de ocultarse todos detrás de Abril- Inicien el plan H. -susurró. Leo, Raph, Mikey y Venus salieron de detrás de su amiga, haciendo sonrisas dentudas cuales nerds con aparatos de ortodoncia o como un burro con los dientes para afuera, ustedes lectores entenderán el concepto.

-Am, discúlpennos, señores, ¿pueden decirnos donde está la conferencia de ciencia ficción local para la cual estamos vestidos? -preguntó Leo, para terminar su pregunta señalándose a sí mismo.

-Son disfraces de tortugas extraterrestres. -siguió Mikey, acomodando su cinturón. Donnie intervino nerviosamente, y de nuevo prepárense porque a la autora de nuevo esta parte le da vergüenza ajena.

-Sólo somos humanos comunes y corrientes perdidos en medio de nuestras vidas normales... y humanas. Por supuesto. -el de morado al parecer no entendio que para nada esa frase sonó casual, a lo cual sus hermanos lo miraron mal.

-Eso pasa por faltar a los ensayos. -lo retó Leo con un susurro. Los dos mastodontes simplemente se acercaron amenazantes.

-Dame a la criatura, ¿cómo se dice? Por favor. -el tipo se puso frente a Abril, haciendo que la morena se sintiera abrumada- O te destruyo.

Raph miró mal al tipo y se puso detrás de Abril, para demostrar que cubría su espalda.

-¿En serio? ¿Crees que puedes amenazar a mi amiga? Error de novato. -Raph chocó sus puños tratando de lucir rudo.

-Y si amenazas a mis amigos por amenazarte... Por-Por amenazarme... -Abril se confundió de sus propias palabras- Tendrás que defenderte de mí, ¿entendido? -la chica terminó su frase decidida y mirando mal a ese par de gigantes.

-Tú no nos intimidas. -dijo el grandote, que a diferencia de su compañero pálido, de abrigo rojo y con apariencia de motoquero, era moreno, calvo, con un abrigo azul y barba de chivo- Con o sin sus falsas voces de nerd.

-Esa fue mi voz de verdad. -interrumpió Donnie, inmutado pero molesto a juzgar por su tono.

-Es mejor que nos teman porque nunca han visto algo como nosotros. -habló Raph sonriendo altanero y tratando de lucir amenazante.

-¿Qué pasa con mi voz? -siguió Donnie.

Los dos hombres, lejos de sentirse aterrados por los mutantes, cerraron sus ojos y al abrirlos, estos brillaban de color morado. Un aura de este musmo color los rodeó en lo que poco a poco se transformaban.

-¡Celulas explosivas! -exclamó Raph sorprendido, y la autora no debe ser la única a la que eso le recordó a las frases bobas de Robin de la serie live-action de Batman y Robin.

Todos vieron con sorpresa como esos dos hombres y los perritos en sus morrales se transformaron, luciendo los caninos como unos perros del infierno y los dos tipos como una especie de caballeros de una fantasía muy descabellada, montando a los perros cuales corceles. Leo simplemente puso sus manos en su espalda baja.

-Yyyy... ¿vienen de Jersey?

-¿En serio, Leo? -preguntó Mikey con monotonía en lo que Venus se palmeaba el rostro.

-¿Qué? ¿No puedo bromear en medio de la cosa más loca de todas? Así lo proceso...

Raph, seguido de sus hermanos, sacó sus armas, los cinco listos para pelear.

-Como sea, nos da la oportunidad de usar estos bebés. ¡Armas a la vista!

-Ibamos a reservar "a la vista" para las aventuras marinas, por favor. -lo retó Donnie por esa frase tan fofa.

Los dos "caballeros" corrieron hacia sus oponentes, pero Donnie activó un comando en su bastón bo, sonriendo presumido. Ambos extremos de su bastón sacaron unos enormes cohetes.

-Yo me encargo, chicos. -la tortuga de morado tiró su bastón para atacar a sus oponentes, pero al contrario de sus expectativas, el bastón con cohetes hizo corto circuito y empezó a tener fallas, pareciendo casi descompuesto- ¡No, no, ay, no, eso es malo!

El perro-cosa -de ahora en más la autora se referirá así al bicho por descarte- se hizo bolita, desapareciendo de los brazos de Abril, para luego llegar al aire, donde estaba el bastón de Donnie, para luego atraparlo cual si fuese una rama. Poco después volvió a hacer su truco de teletransportación para volver al dueño del bastón electrónico.

-¡Oigan, sabe atrapar! Y se teletransporta. -el perro-cosa se volvió a teletransportar de regreso a brazos de Abril y ahí fue cuando Donatello captó la situación- ¡Santo cielo, se teletransporta!

Uno de los malos le apuntó con su espada bifurcada que irradiaba luz morada y con un shock de energía, tiró al morado contra un montón de ladrillos.

-¡Donnie!

-¡Un aviso! -la tortuga alzó un dedo para enfatizar su punto- La inexplicable onda brillosa... duele extraordinariamente. -terminó su afirmación adolorido. Raph y Mikey se apartaron por un lado, Mikey girando sus nunchakus.

-Mikey, tú toma al que se ve como tostadora rota. -ordenó Raph- Yo tomaré al que parece cubo de basura elegante.

-¡Son exactamente iguales! ¡Y no se parecen a ninguna de esas cosas! -exclamó Mikey, escapando de los ataques de uno de esos caballeros. Cabe recalcar que lo único que diferenciaba a los caballeros era que uno tenía los ojos fucsias y el otro verdes brillantes, pero honestamente a nadie le importa, siquen siendo los malos.

Leo y Venus se encontraron solos en lo que sus dos hermanos estaban lidiando con el caballero de ojos fucsias.

-Oigan, ¿a dónde van? -preguntó Leo con espadas en mano. Ambos hermanos voltearon, viendose cara a cara contra el caballero de ojos verdes. Venus agitó ligeramente sus uchiwas para prepararse- Tenían que arruinarnos la diversión. -se quejó el de azul.

Como si siguieran una señal mental o divina, ambos hermanos de colores fríos corrieron hacia su contrincante y atacaron sincronizadamente al caballero de un golpe certero.

Leo abrió sus ojos al ver que no había escuchado quejidos de daño en lo que su hermanita veía aterrorizada como ese perro del inframundo tenía los sables de las espadas de Leo y sus uchiwas rotas en sus fauces.

-¡Mis espadas!

-¡Mis uchiwas!

El perro terminó de romper las armas apretando sus mandíbulas en lo que el caballero reía malvado, pero en un acto de improvisación Leo le tiró uno de los mangos de sus espadas a la cara para despistarlo. El caballero molesto les tiró a ambos un ataque con su lanza que ambos esquivaron.

-¡No necesito armas para vencerte! -exclamó Leo presumido en lo que esquivaba otro ataque junto a su hermanita- ¡Con mis habilidades es suficiente! -intentó trepar y saltar desde un camión de cemento en lo que Venus seguía esquivando, pero el Lerdonardo no calculó bien y con la espalda algo doblada cayó sobre su hermanita aplastándola, y de paso incluso haciendo que el propio villano y su noble compañero canino se preocuparan por su bienestar.

-Tú tranquilo, esto pasa mínimo dos veces a la semana... -dijo Venus con una voz adolorida.

Por otro lado, el caballero de ojos fucsias empujó a Raph más adentro de la estructura de la construcción y Raph tosió un poco debido al polvo. Mikey se le unió justo a tiempo.

-Mikey, modo ninja. -ordenó el de rojo, en lo que ambos se ocultavan más profundamente en la estructura del edificio a medio construír.

Al contrario de lo esperado, el caballero apuntó a su derecha con su espada que irradiaba luz morada, viendo a Raph oculto tras una viga y Mikey estaba trepado sobre una, aún cerca de su hermano.

-De acuerdo, eh, es posible que aún nos vea. -dijo Raph nervioso en lo que el caballero nuevamente les disparaba un rayo de energía, tirándolos lejos- Okay, ¡plan W!

-¡Sí! -Mikey se metió a su caparazón tan pronto dijo eso y Raph lo lanzó cual si fuera un proyectil.

-¡Bala hermano!

El caballero lo tomó con una mano cuando Mikey llegó y el joven de naranja sacó sus armas golpeandolo en una secuencia exageradamente enérgica, aunque la autora debería aclarar que no le atinó a casi ningún golpe en contra de su rival, si no se que golpeó más a sí mismo.

Ya bastante cansado, Mikey miró presumido al caballero con un ojo morado y una mejilla hinchada.

-¿Te dolió mucho? -el caballero no respondió en lo que se quitó a Mikey de encima, tomó sus nunchakus y apretándolos cuales si fueran unas frituras en sus manos, los destruyó, dejando nada más que un montón de pedazos de astillas- ¡Oye, mis nunchakus!

-¡Oye! -interfirió Raph- ¿Por qué no te metes con alguien de mi tamaño? -preguntó girando sus sais.

El ambiente estaba perfecto para una pelea a puño limpio o para un duelo a muerte con cuchillos -follow si entendieron la referencia-, pero el caballero chasqueó los dedos, para alertar a su perro que atacara a Raph. Dicha tortuga no evitó entrar en pánico en lo que corría del perro, pero este lo tomó de la cabeza y después de revolearlo un poco, lo lanzó por los aires, cayendo a campo abierto.

La tortuga vio sus armas a su alzance, pero una a una, el caballero las destruyó con rayos de energía. Raph miró aterrado sus preciadas armas ser destruídas y en eso uno de los caballeros golpeó su frente con su lanza y lo lanzó al montón donde habían dejado a sus hermanos. Un ladrillo golpeó al caballero de ojos verdes que ni siquiera se inmutó.

-¡Oigan, basurero y tostadora! -exclamó Abril desde no muy lejos con el perro-cosa en brazos y tomando otro ladrillo- ¡Si saben lo que les conviene, dejarán a mis amigos...! -amenazó ella, pero el caballero hizo que una de sus manos brillara un aura morada y el pequeño animalito en brazos de la morena fue atrapado en una especie de campo de fuerza- ¡¿Pero qué?!

El pequeño trató de teletransportarse fuera, pero cuando desaparecía volvía a aparecer.

-¡No! ¡Noooo! -Abril trató de evitar que el campo de fuerza llegara atraído a manos del caballero, pero sus esfuerzos fueron en vano y, apenas tomó el campo de fuerza, una onda de energía alejó a Abril.

-¡Tengo al agente y la vial! -dijo ojos verdes.

Ojos fucsias apuntó su mano extendida hacia una pared, donde un símbolo parecido a una M se iluminó de un color azul celeste y de ahí se abrió una especie de puerta con forma de cara de troll, donde la boca era la entrada. Los cinco hermanos tortuga vieron esa acción sorprendidos, murmurando un "Wooow".

El momento fue interrumpido por el tintinear de una campana y todos voltearon detrás, viendo al repartidor que el animalito antes había causado que sus perseguidores tiraran al suelo, montando una bicicleta.

-¡Qué buen atajo! -el joven vio la entrada pero se dio cuenta algo tarde que no tenía que tomar ese camino- ¡Espera! ¡Eso no es un atajo! -no pudo alcanzar a frenar y cayó por la puerta a un vacío.

-¡Ah! -gritó Mikey- Meh, qué bueno que nos dijo...

Los dos caballeros no perdieron el tiempo, montaron a sus perros y, con el perro-cosa en el campo de fuerza, entraron corriendo al portal.

-¡El perro-cosa! -gritó Abril, corriendo tras ellos.

-¡Oye! -Raph quiso ir tras ella, pero apenas ella entró, la puerta se cerró cual boca- ¡Abril, no! -Raph chocó con la puerta cerrada y esta desapareció. Al sentarse después de su caída, Raph miró la puerta preocupado con un chichón en la cabeza- ¡Abril!

-Supongo que está bien, porque no veo... pedazos de Abril en el suelo. -dijo Leo, 50% seguro y 50% no tan seguro. Leo, Raph y Donnie miraron detrás del muro de ladrillos buscando rastros de su amiga.

-¡Oye, Abril, ¿estás completa del otro lado de la pared?! -preguntó Raph al aire, viendo que Abril no estaba. Volteó a ver a Donnie- ¿Cómo la sacamos?

-E, igual de importante, ¿dónde es ahí? -preguntó Donnie, enfatizando la "E". Mikey y Venus miraban el símbolo que aún estaba en la pared, tratando de averigüar qué significaba. Repentinamente Mikey chasqueó los dedos.

-¡Oigan! He visto esto antes. -dijo Mikey pera luego mirar a su hermanita- ¿Recuerdas, Vee?

-Tienes razón... -dijo la jovencita pensativa- Todos lo hemos visto.


Los hermanos recordaron cuando, ya de vuelta en su hogar, vieron una brújula en un estante con un cartel que decía "No tocar". En medio de la sala había un sillón con un proyector donde pasaban un programa japonés de juegos peligrosos.

-Está en el gabinete de Splinter que dice "no tocar". -susurró Mikey; él, sus hermanos y hermana ocultos en un pasillo.

-Es verdad, es como el símbolo que tienen esos sujetos. -susurró Raph también, tratando de no llamar la atención de su padre sentado viendo la televisión.

-¿Y si sólo le pedimos que nos lo preste y ya? -sugirió Venus hablando también en voz baja.

-¿Y qué decimos si nos pregunta por qué lo queremos? -preguntó Leo, sin preocuparse del tono de voz- ¿Que lo necesitamos para salvar a nuestra amiga que desapareció en una pared luego de que nuestras invaluables armas fueron destruídas por unos tipos místicos? -Raph le dio un golpe en la cabeza para callarlo y miró determinado en dirección a su padre.

-De acuerdo, este es el plan, hay que sacar a Splinter del cuarto. -ordenó Raph en un susurro.

Con los cuatro más bajitos delante y Raph siendo el más alto atrás, se pararon frente a la imagen del proyector, haciendo una reverencia respetuosa. Raph abrió un ojo y sonrió inocente.

-Hola, papá. -saludó amigable, tratando de lucir casual- ¿Crees que podamos usar la sala esta noche?

Splinter, una rata algo anciana, bastante bajito y rechonchito, estaba sentado en la típica poscición en la que se sienta tu tío borracho a ver tele los domingos en el sillón, sólo que él estaba cubierto de migajas de pastel y bebiendo leche del contenedor.

La rata no pudo contener la risa, tanto que hasta tosió atragantándose con algo de leche que no terminó de tragar, así que se compuso y miró a sus hijos.

-Y yo creí que Morado era el gracioso. -comentó alzando un dedo para enfatizar su punto. Donnie enfrentó a sus hermanos, luciendo todo menos impresionado.

-Les dije que yo era el más gracioso. -dijo con monotonía y volvió a mirar a su padre- ¿Y si la arreglo para que la veas desde la cama, eh? ¿No sería aún más perezoso? -sugirió tentativamente sosteniendo unos cables en lo que Raph mostraba una almohada para tentar a su padre. Leo, Mikey y Venus trataban de hacer gestos hacia la almohada para tentar a la anciana rata.

-No. -dijo Splinter recio y se frotó el trasero- Mi trasero está dormido. Justo como me gusta. -sonrió- Ahora déjenme, están por liberar a los escorpiones. -terminó esa frase haciendo un gesto de "shoo" con la mano, y creo que la autora no es la única que siente que este Splinter es algo fofo.

Los hermanos se dieron vuelta, viendo como el proyector mostraba a un hombre con espuma en la entrepierna que corría en una caminadora a donde le tiraban escorpiones. Splinter siguió riendo a carcajadas en lo que sus hijos se alejaban.

-No entiendo cómo le gustan esos programas... -susurró Venus.

-A ti te gusta el anime. -replicó Donnie.

-¡No critiques mis gustos otakus!

Los cinco hermanos se ocultaron detrás del sofá.

-El plan no funcionó. -dijo Raph con una mano en su barbilla- Nuevo plan. -tomó una hoja de papel y un crayón azul- Escúchenme, este es el plan: necesito diez pollos, un galón de cemento de hule y-

-Leo lo tiene. -Leo mostró que tenía la brújula con el símbolo de antes en su mano. Los otros cuatro miraron a la tortuga de orejas rojas sorprendidos.

-¿Cómo lo hiciste? -preguntó Raph, algo decepcionado de no poder hacer su muy elaborado plan.

-Sabes que siempre se duerme después de la leche y el pastel. -sonrió presumido, apuntando a su padre que, evidentemente, estaba roncando y babeando dormido cual bebé en el sofá.

Bueno, mejor no preguntar nada y evitar que despierte, mejor irse rápido.


Ya de vuelta en la construcción, Raph estaba con el artefacto frente a la pared con sus cuatro hermanos mirando, esperando a ver si abría la puerta.

-Hace unas horas habría dicho que esto es tonto e imposible. -dijo Donnie serio- Ahora sólo digo que es tonto.

-Di lo que quieras, Donnie. -respondió Mikey con burla- Raph lo logrará, porque si no, perderemos a nuestra amiga para siempre.

Raph puso una expresión de preocupación al oír lo que dijo el joven de naranja.

-Mikey, no digas eso, sabes que se ahoga bajo presión. -lo retó Leo, y ahora Raph más que preocupado lucía aterrado.

-Leo, sabes que se cohíbe aún más cuando lo mencionas. -reclamó Donnie y ahora Raph hasta sudaba de miedo.

-Donnie, basta, ya empiezo a oler su miedo. -susurró Venus apretando los dientes molesta, pero Raph volteó, ya harto.

-¡Dejen de hablar de mi olor a miedo!

Los chicos lo miraron confundidos, pero Venus se ocultó detrás de Donnie algo asustada.

La tortuga de rojo intentó sostener el objeto frente a la puerta con una pose épica, pero la puerta no se abrió. Intentó alejar y volver a acercar el objeto, pero no funcionó, así que algo frustrado empezó a golpear la pared con el objeto. Los otros cuatro miraban aburridos a su líder batallar por abrir la condenada puerta sin éxitos.

-¡Vamos, ábrete! -exclamó cansado, pero eventualmente se hartó- ¡Pared tonta! -tiró la brújula contra la pared, pero ésta rebotó y le golpeó la frente, noqueándolo, a lo que Mikey atrapó el objeto en su mano.

-¿Y si dejamos que el artista del grupo intente abrirla? -preguntó Mikey sonriendo, y Venus rió un poco al ver a su hermano noqueado.

-Yo digo que lo dejemos, no puede hacerlo peor. -dijo Leo encogiéndose de hombros- Sin ofender.

-No me ofendes. -respondió Raph adolorido levantando un dedo.

Mikey se acercó a la pared y sostuvo la brújula contra ésta, y con la aguja girando, símbolos azules cual patrón de un templo iluminaron el muro. Mikey sonrió y, usando la propia brújula, dibujó el símbolo de la M en la pared, que luego abrió el portal con forma de boca de troll.

Leo, Donnie y Venus se acercaron asombrados.

-¡Bobos hermosos! ¡Funcionó! -exclamó Donnie, genuinamente sorprendido. Raph se puso de pie y abrazó los hombros de sus hermanos.

-Sólo tenía que creer en mí mismo. -sonrió la enorme tortuga.

-Okay, ¿qué hacemos ahora? -preguntó Leo. Raph miró algo sigiloso a sus hermanos antes de saltar.

-¡Bala de cañón!

-¡Bala de cañón! -sus hermanos lo siguieron uno por uno hasta que el portal se cerró.

Los cinco cayeron por un vórtice de un color azul que después se abrió hacia una zona desconocida. Raph cayó, Donnie también, luego Mikey y Leo cayó, por mera suerte de pie.

-Aterrizaje perfecto. -se estabilizó un poco, y justo cuando terminó de hacer su pose de victoria, Venus le cayó encima, aplastándolo.

-¡Ja! ¡Karma! -se burló Venus, pero al prestar atención a su alrededor, todos vieron a un montón de criaturas de apariencia exótica caminando o volando por alrededor, habían columnas antíguas y todo brillaba.

-¡Wow!

-¡Increíble!

-¡Sugoi!

-Puedo sentir el olor a asombro de Raph...

-¡Psst! ¡Oigan, chicos, por aquí! -escucharon una voz familiar llamarlos y, al voltear, vieron a su amiga en una especie de puente saludándolos para llamar su atención. Mikey y Venus pusieron ojitos brillantes alegres de ver a su amiga.

-¡Abril! -gritaron los menores y todos corrieron a abrazar a su amiga, a lo cual ella correspondió alegre.

-Ahora, Donnie, ¿dónde estamos? -preguntó Raph, mirando alrededor.

-De acuerdo con mis cálculos, estamos en un metaverso terciario.

-De hecho, estuve explorando, y estamos en la mística ciudad oculta en lo profundo de Nueva York. -respondió Abril con un guiño.

-Esa era mi segunda opción. -dijo Donnie.

-¿Y dónde está el perro-cosa? -preguntó Leo.

-Ahí adentro. -Abril apuntó a una estructura al final de ese puente donde estaban.


Abril abrió la puerta del lugar y, seguida de sus amigos, entraron, todos mostrando asombro, pues el lugar tenía mezclas de tecnología y también materia orgánica.

-¡Wow, qué colorido!

-Oh, me encantaría que mi laboratorio fuera así. -dijo Donnie con ojos brillantes.

En medio de la sede habían capullos parecidos a huevos de insecto, donde estaban el perro-cosa y el repartidor.

-Oigan, ahí está el pequeño. -Raph señaló a los capullos- Y el repartidor también.

Desde dentro de su capullo, el perro-cosa trataba de liberarse a modo de teletransportación sin éxito.

-Tenemos que liberarlos. -Raph quiso saltar, pero Abril lo detuvo.

-Alguien viene.

Tal y como dijo Abril, alguien entró a la sede, un alto mutante de piel turquesa con cabello de color ciruela, ojos de un tono naranja pálido, esclerótica morada y dos cuernos a los lados de su cabeza, junto a dos garras en cada pie. En cada mano tenía a dos jóvenes agarrados que querían escapar de su agarre.

-¡Soltanos! ¡Sólo caminábamos por acá, no le vamos a contar a nadie! -exclamó un chico, en la mano izquierda del mutante, que trataba que el mastodonte soltara su tobillo. Algo destacable era su acento, sonaba Argentino.

-¡Tengo influencias, si no nos dejas ir, irán tras de ti! -gritó una chica, en la mano contraria, queriendo liberar su muñeca.

-¿Quienes son esos? -preguntó Raph confundido.

El mutante tiró a ambos jóvenes a un mismo capullo y los encerró, ahí fue cuando pudieron verlos mejor.

Ambos eran unos adolescentes de unos 15 años. El chico tenía el cabello negro rapado en sus costados y nuca, de piel pálida y pecoso, tenía una camisa azul oscuro con el estampado de un arbol sin hojas en una noche oscura, un chaleco de mezquilla con parches, algunos bracaletes de cordel y muñequeras de cuero negros, pantalones entallados grises y borcegos negros.

La chica tenía la piel morena, su cabello ondulado de un tono chocolate recogido en una coleta con las puntas de su flequillo alisado de color morado, los labios pintados de lila, un blusón morado con un estampado de rosas, una camiseta de tirantes rosa, bracaletes negros, una falda lila hasta sus rodillas, leggins grises oscuros y tenis índigos.

-Oigan, los conozco. -dijo Abril sorprendida en voz baja- Son Kevin Eastlaird y Melina Kuznetsova. Van a mi escuela, tenemos ciencia juntos.

-¿Y qué hacen por aquí? -preguntó Venus.

Siguieron mirando.

-No me importan sus influencias ni sus pobres amenazas. -dijo el alto mutante recio.

-¡Pero también somos Yokai! -exclamó la chica, golpeando el capullo. Una luz lila la rodeó y el chico entendió la señal para hacer lo mismo, siendo rodeado por una luz celeste. Al disiparse, la chica era una caracal antropomórfica y el chico un jaguar negro antropomórfico también, los dos ya no tenían su cabello humano pero conservaban sus prendas.

Los seis expectadores ocultos abrieron sus ojos y bocas como platos al ver a esos dos chicos.

-... No sabía que podían hacer eso. -dijo Abril confundida.

-Siguen siendo mirones. Si los dejo ir, irán a las autoridades, con ustedes dos muertos, no hay quien me detenga. -dijo el mutante alto.

Dicho eso se alejó en lo que los jóvenes volvían a sus apariencias humanas. Se acercó a la jaula del chico, que al contrario de las demás, sólo eran vainas lo que lo detenían.

-Si eres el tipo que sigue quejándose del calamar, de acuerdo, es trasero de cerdo. -admitió el repartidor agarrando las vainas cuales rejas de prisión- Pero la torta de cangrejo es real.

-Te aseguro que no tengo interés en tus insignificantes... tortas de cangrejo. -respondió el alto mutante con un gesto de repulsión. En sus hombros tenía a dos pequeñas gárgolas que volaron hasta la jaula del repartidor.

-Pero me gustaría oír más de esos traseros de cerdo. -dijo una de las gárgolas, que era algo regordete y con la boca picuda como la de un ave, asustando al repartidor cuando reposó sobre las barras. El otro, más delgado y dentudo, reposó en otra barra, riendo a carcajadas y ya dándole un último susto al repartidor.

El mutante alto acercó su mano al capullo del perro-cosa, que corrió hasta estar acorralado, y lo atravesó, sacándole la vial que tenía en el cuello.

-Eres muy amable por regresar mi vial. -dijo el mutante, alejandose hasta llegar al chico encarcelado- Estás por formar parte de un experimento que cambiará la misma naturaleza humana.

-¡Jaja, qué bien! -exclamó el chico, a lo que nuestros seis héroes se miraron inseguros entre sí.

El mutante de rostro turquesa se acercó a un panel de control en una máquina que estaba rodeada por los capullos de los prisioneros. Abrió un hoyo en el panel y virtió ahí el contenido de la vial, un líquido verde con apariencia de moco. El "moco" subió por un conducto que rodeaba la máquina hasta llegar a la parte de arriba, causando unos choques eléctricos en unos conectores eléctricos.

-Ese tipo parece un problema. -susurró Abril, luciendo preocupada.

-Sí, y si he aprendido algo de las películas de Jim Júpiter: si brilla y es verde, tiene que ser malo. -dijo Raph con un tono de hostilidad.

En el enorme contenedor de cristal de la máquina habían un montón de mosquitos extraños, que cuando el moco creció de tamaño y bebieron el líquido, los mosquitos se llenaban de este. El mutante tomó a uno de los mosquitos y las vainas que atrapaban al repartidor lo sostuvieron en el aire.

-Yyyy... ¿esto me dolerá? -preguntó el chico inseguro.

-Claro que lo hará... si lo estoy haciendo bien. -el cara turquesa dejó que el mosquito picara al chico, le inyectara el líquido y le quedó una marca en la frente. Una vez terminada su labor, el mosquito se fue volando.

-Oye, jeje, eso no- -tuvo que cortar sus palabras, pues sus ojos se hincharon en lo que el mutágeno que le inyectó el insecto empezaba a hacer efecto- ¡Okay, eso sí duele! ¡Me duele! ¡Duele mucho! -gritaba el chico conforme sus brazos y cuello dolorosamente se estiraban.

Los seis expectadores de arriba miraban aterrados lo que ocurría.

-¿Qué le está pasando? -cuestionó Raph.

-Eso es horrible. -dijo Abril.

Una vez terminado el proceso de mutación, el chico se había convertido en una especie de pez con una cabeza enorme, con manos y piernas. El chico se sacudió asustado, sin poder creer en lo que se había transformado mientras los demás miraban sorprendidos los sucesos frente a ellos.

-El veredicto es: imitación de cangrejo. -bromeó Donnie, a lo cual los demás lo miraron mal.

-¡¿Me acabo de acostumbrar al acné y ahora esto?! -exclamó el repartidor desesperado, que poco después salió corriendo.

-¿Lo perseguimos, jefecito? -preguntó una de las gárgolas en el hombro del cara turquesa.

-La mutación funcionó. -dijo él, concentrado en su descubrimiento- Tal como lo hizo hace tantos años...

Raph se tomó la barbilla preocupado.

-¿"Mutación"? ¿Como nosotros? ¿Podríamos ser...?

-¿Parte imitación de cangrejo? -lo interrumpió Mikey.

-¡Jaja! -Donnie se rió, pero vio que Mikey hablaba en serio- No es un chiste, ¿verdad?

-Cállense, miren eso. -dijo Leo en voz baja. Vieron al sujeto acercarse a una mesa y de una caja de cartón sacó algo que los héroes ocultos no esperaban: una tortuguita. En este caso era de la especie espalda de diamante.

-¿Qué rayos? ¿Una tortuguita?

El sujeto tomó a otro mosquito con mutágeno.

-No va a hacer lo que creo que va a hacer, ¿o sí? -Donnie mostró seria preocupación al ver lo que había frente a sus ojos.

El mutante tomó un mechón de cabello negro que tenía en un pequeño frasco y lo dejó sobre la cabecita de la tortuguita.

-Esperemos que esta muestra de ADN baste para hacerte tan fuerte como así lo quiero. -acercó al mosquitó a la tortuguita- Serás la nueva guerrera más perfecta de mi ejército. -al terminar el mosquito la picó en el brazo.

La tortuguita empezó a retorcerce en su lugar en lo que brillaba color verde mutágeno, soltando quejidos de dolor. Poco a poco las extremidades de la tortuguita empezaron a cambiar de posición, luciendo como una humana pero sin dejar de ser tortuga. No mucho después el efecto pasó, el cabello que tenía en su cabeza se fusionó con ella y ahora tenía la apariencia de un bebé, lo cual era evidente porque empezó a llorar.

Venus se cubrió la boca asustada mientras los demás se quedaban paralizados.

-Hmm. Es una bebé. -dijo el mutante- Podré hacerla crecer con otra dósis luego. Ustedes dos, mantenganla calmada. -ordenó a sus gárgolas en lo que se alejaba de la mesa de trabajo. Se cruzó al perro-cosa en su capullo que estaba junto a Kevin y Melina, ambos abrazados de miedo- Me encargaré de ustedes tres luego.

Abril llamó la atención de sus amigos.

-No podemos dejar que ese cuernos de chivo le haga algo a Kevin, o a Melina, o a ese perro o algo peor a la tortuguita pequeña. -dijo Abril decidida.

-Pero salvo por Donnie, no tenemos armas. -recalcó Leo.

-Para la otra, hagan sus armas con titanio de alto grado. -respondió el mencionado. Raph se puso de pie y de nuevo prepárense porque esta escena a la autora le da vergüenza ajena.

-¡Chicos, ¿quién necesita armas?! Somos ninjas. -golpeó su puño contra su palma para enfatizar su punto- Leo tiene habilidades geniales, nadie da vueltas como Mikey, Donnie tiene un gran cerebro, Venus es más escurridiza que cualquiera y yo tengo-

-¡Una amiga que sabe dónde hay un cuarto lleno de armas! -interrumpió Abril, sonriendo presumida.

-Ay, qué alivio, ibamos a morir. -murmuró Leo a sus hermanos. Abril jaló una palanca que había en la pared y una trampa de piso se abrió, cayendo todos por un túnel. Los hermanos tortuga cayeron amontonados, pero Abril logró aterrizar de pie.

Al ver la enorme habitación vieron que había un gran arsenal de armas variadas, las paredes tenían runas antíguas, por ahí había un soldado de terracota.

-¡Wow, es como si hubiera magia dentro de un bebé! -exclamó Donnie maravillado. Leo, Venus y Mikey tomaron un par de espadas, uchiwas y nunchakus.

-¡Oh, sí!

-¡Estas me sirven!

-¡Perfecto!

-¡Chicos! -llamó Raph, a lo cual todos voltearon al mayor. Raph señaló a un altar donde habían cinco tipos de armas: un odachi, un kusari-fundo, un par de tonfas, una naginata y una lanza rara con una bola picuda que a la autora le dio flojera buscar en Google cómo se llama- ¿Y si tomamos las que brillan?

Los otros tres, menos Donnie que tenía cara de aburrimiento, vieron las armas que brillaban con ojos brillantes, así que dejaron sus antíguas tradicionales y fueron por las nuevas, que casualmente brillaban del color de sus bandanas. Leo saltó por el odachi.

-¡Pido la espada! -la tomó y con ella cortó el aire. Mikey tomó el kusari-fundo del mango y lanzó la cadena con la bola afilada.

-¡Tallarines! -exclamó el joven artista. Venus tomó emocionada la naginata y la movió hábilmente como una de las Sailor Moon, terminando con una pose clásica suya, sonriendo al sentirse cómoda al usarla.

-¡Sugoi! -exclamó en japonés emocionada. Por último, Raph tomó las tonfas y golpeó el aire, sintiéndose poderoso. Donnie no lucía interesado en esa lanza, si no en un cristal que había en una mesa. Abril tomó el arma y se la ofreció a su amigo nerd.

-¿Qué tal tú, Donnie? ¿No quieres un arma brillante? -sugirió la chica de anteojos. El mencionado volteó a su amiga.

-Nah, estoy bien. -respondió y abrazó a su bastón de metal- Nunca te dejaré. -susurró consoladoramente y luego tomó el cristal que tanto miraba- Aunque esto se ve interesante.

-¡Oh, sí! -exclamó Leo con sus hermanos junto a él haciendo poses heróicas con sus nuevas armas.

-¡Vamos a salvar a ese perro-cosa, a los amigos de Abril y a esa tortuguita bebé! -declaró Raph.


En la mesa de trabajo del laboratorio, la bebé seguía llorando desconsolada sin que la gárgola de boca picuda lograra calmarla, mientras que la gárgola con colmillos picaba al perro-cosa con una rama para molestarlo. El cara turquesa miraba uno de los mosquitos reposando en su mano.

-Por fin, después de tantos años puedo continuar mi trabajo. -dijo para sí mismo con un mosquito reposando sobre su dedo, pero un ruido lo interrumpió. Una compuerta en el techo se abrió y de ahí cayeron los cinco hermanos tortuga amontonados y Abril cayó también, aunque sentada sobre el montón- ¡¿Qué?!

Los hermanos se pararon rápidamente tratando de lucir amenazadores.

-¡Muy bien, ratón de biblioteca súper desarrollado, danos al pequeño de allá, a esos dos chicos y a la tortuguita y podrás irte con tus cuernos en la cabeza! -amenazó Raph.

-¿No deberíamos impedir que cree más cangrejo-hombres? -intervino Leo.

-Buen punto, muy bien. -dijo Raph tomándose la barbilla- ¡Danos al pequeño, a la bebé, a los chicos, deja de crear cangrejo-hombres- !

-Imitación de cangrejo hombres. -lo interrumpió Donnie y Abril soltó un sonido de frustración.

-Muy bien, buen punto.

A ojos del cara turquesa, que no prestaba atención a lo que las tortugas decían, los miraba con un fondito rosa con burbujitas como si fueran la cosa más hermosa del mundo, mientras Raph seguía reformulando sus amenazas, Mikey y Leo hablaban de una mansión con jacuzzis y pizza, Venus estaba en lo suyo leyendo un manga de Inuyasha -que quién sabe de donde re cuernos lo sacó- y Donnie los miraba a todos como diciendo "Idiotas..."

-Son... -al cara turquesa se le llenaron de lágrimas orgullosas los ojos- hermosos...

-Raph, ¿por qué no lo retomas desde el principio? -sugirió Leo.

-Si tú lo pides. -Raph se encogió de hombros- Discúlpate con el perro-cosa-

-¡Hagámoslo! -exclamó Abril, que saltó con un bate en manos- ¡Abriiil O'Neiiil!

Las tortugas paradas en la plataforma gritaron como locos ante las acciones de su amiga, que aterrizó en el capullo de Kevin y Melina y trataba de morder las vainas para liberarlos.

-¡¿Abril?!

-¡¿Qué cuernos?!

-¡Yo los saco, chicos! -golpeó el capullo un par de veces, pero apenas logró sacarle una grietas cuando las gárgolas del mutante fueron tras ella para evitar que causara problemas y se la llevaron, volando por los aires.

El cara turquesa tomó una bola morada en su mano, golpeó el suelo y de ahí salieron unas enormes raíces moradas que se dirigieron rápidamente hacia los cinco hermanos. Ellos saltaron y esquivaron los ataques de las vainas, corriendo y deslizándose por ellas, aunque Donnie iba con su caparazón flotanto a gran velocidad y Leo se deslizaba torpemente de una de las raíces. El mutante tomó otras tres esferas de tiera, las lanzó al suelo y cuales semillas crecieron, transfromándose en una especie de mutante con apariencia de robot de tierra, teniendo un ojo de rubí.

-¡No puede ser!

-¡¿Es en serio?!

-¡Kowai!

-¡Ay, está viéndome!

El mutante gigante tomó las raíces y cual látigo las agitó para hacerlos caer. Los hermanos miraron mal al mutante gigante, en lo que Abril seguía peleando en el aire con las gargolitas y uno dijo "Esta niña es tremenda", así que tomaron sus nuevas armas, listos para luchar.

-¡Captura a esos especímenes! -ordenó el cara turquesa, a lo que su sirviente obedeció, corriendo hacia ellos.

-¡Cowabunga! -gritó Raph. Los hermanos no desperdiciaron tiempo, así que Leo rápidamente tomó su nueva espada, corrió hacia el mutante y, arrastrándola contra el piso para probar su filo, le cortó la pierna al mutante de tierra, el cual perdió equilibrio.

El mutante gigante rugió, así que golpeó el suelo y, sacando unos escombros, se los lanzó a Raph, Mikey y Venus. Los tres esquivaron y saltaron sobre los pedazos de piedra rápidamente evitando ser lastimados; cuando Mikey usó su arma, la giró atrapando a sus dos hermanos y los lanzó como si fuesen un látigo.

-¡Tallarines! -gritaron ambos, Raph golpeando al monstruo con todo su cuerpo y Venus alzancó el ojo de vidrio con su nueva naginata. El gigante logró quitarse a Raph de encima, pero Venus aguantó con su nueva arma aún en el ojo del gigante. Donnie corrió a la acción, elevándose con su caparazón para flotar. Giró su bastón en sus manos y activó un comando en este girando las muñecas como si fuese el acelerador de una moto. De ahí se activaron los cohetes que en su primer combate no funcionaron.

-¡No, no, nonononono! -el bastón se le fue volando de las manos hacia la cabeza del gigante, a lo cual Venus logró bajar de ahí justo a tiempo antes de que la loca arma de su hermano llegara a causar daño.

Al contrario de sus expectativas, el bastón con los cohetes se atoró en la cabeza del gigante y, haciéndolo dar un par de vueltas, logró tirarlo al suelo. El bastón de Donnie volvió a sus manos y éste no pudo evitar tal emoción que sacó su teléfono de la punta del bastón y se tomó una selfie. El cara turquesa miró con una impresión monótona a las cinco tortugas.

-Qué impresionante... accidente. -se dijo a sí mismo. Raph y Mikey trataban de recuperar el aliento, Donnie estaba viendo qué filtro usar para su foto sentado sobre los restos del gigante, a Venus le daban vueltas los ojos y Leo tosía por el humo- Con un poco de entrenamiento serán tan formidables como yo espero.

Leo recuperó la compostura y apoyó una pierna en una roca en lo que Abril seguía batallando contra las gárgolas.

-¡Estoy bien! ¡Ya lo tengo!

-Bien, me parece maravilloso, y como te estás rindiendo... -el cara turquesa lo interrumpió riendo malévolamente.

-El Barón Draxum no se rinde.

-Oh, bueno, cuando llegue, lidiaremos con- ¡Woow! Ya veo lo que estás haciendo, hablas en tercera persona de forma siniestra. -dijo Leo, moviendo los dedos de manera aterradora. Raph escuchó eso y se puso de pie, recuperando la compostura.

-¡Solo Raph puede hablar en tercera persona! -exclamó apuntándose a sí mismo- Muy bien, chicos, es hora de usar nuestro entrenamiento.

-¿Cual entrenamiento? -preguntó Leo en lo que sus hermanos se ponían de pie, corriendo para atacar a ese tal Barón Draxum- ¿Ustedes han estado entrenando?

Draxum tomó otras esferitas moradas que absorbió con ambas manos y sus antebrazos se hicieron más fornidos y de color morado. Raph intentó golpearlo, pero Draxum lo empujó, Leo atacó con su espada y se lo quitó de encima, dándole a Mikey la chance de atacar con su kusari-fundo gritando "¡Cowabunga!". Venus y Donnie llegaron juntos en lo que los cinco iban a atacar sincronizadamente, pero Draxum golpeó el suelo con ambos puños, creando una onda de impacto tan fuerte que lanzó a las tortugas lejos de él.

-¡Y por eso el Barón Draxum- ! -fue interrumpido por una de las gargolitas, la de muchos dientes, cayendo en su cabeza y rebotando al suelo.

-Perdón, jefecito. -se excusó la gárgola en lo que Draxum se acariciaba la cabeza. Abril logró caer al suelo, mordiendo y atacando a la gárgola de boca picuda cual bulldog. Le dio unas patadas a la otra gárgola y luego al ver a sus amigos les mostró un pulgar en alto al que ellos respondieron.

Draxum se hartó y le tiró unas vainas a Abril una vez ella se quitó a las gárgolas de encima y la atrapó como si fuese una telaraña. Raph la atrapó.

-¡Abril!

-¡Pagarás por lo que le hiciste a nuestra amiga! -exclamó Mikey furioso. Lanzó la bola con cadena hacia su oponente que la esquivó, pero algo que no esperaba era que la bola quedara suspendida en el aire. La bola estaba girando como un yo-yo, brillando de color naranja, hasta que la esfera se incendió con una cara malvada, como si estuviera poseída. Mikey miraba sorprendido mientras los demás estaban con la boca abierta- ¡Wow, arma mágica!

El arma de alguna forma cobró vida y salió volando con Mikey agarrado del mango, gritando como loco y chocando con los muros y techo como en una máquina de pinball. El arma lo llevó por la parte de los conectores eléctricos de la máquina y causó una explosión por un corto circuito. La bola bajó volando al suelo a atacar a Draxum, pero se movió justo a tiempo y cuando Mikey cayó al suelo, sacudió su cabeza para despavilarse y vio que sus hermanos tenían estrellitas en los ojos.

-¡Mikey, eso fue asombroso! -exclamó Raph sorprendido- ¡¿Cómo lo hiciste?!

-¡No lo sé, viejo! -la tortuga de naranja tomó su arma y empezó a girarla- ¡Sólo giraba mi arma así y de pronto- ! -la bola picuda se volvió a incendiar- ¡Justo así! -la bola picuda salió volando junto con Mikey.

-¡Uy, lo intentaré! -dijo Raph animado y empezó a girar sus armas- ¡Arma mágica, arma mágica, arma mágica, arma mágica, arma mágica! -las tonfas empezaron a soltar chispas rojas- ¡Oh, sí! ¡Arma mágica! -Raph no debió celebrar muy pronto, pues las tonfas se cargaron de magia tan rápido que un shock de energía lo mandó lejos- ... Sí funcionan las mías.

-Déjenme probar la mía. -Venus fue corriendo girando su naginata nueva, pero lo que no esperaba era que la hoja empezara a brillar de color aqua y empezó a salir un montón de humo de ese mismo color, y cuando quiso atacar, el humo terminó volando a su cara, haciendo que no pudiera ver y tampoco respirar bien- ¡¿Nani?! -empezó a toser al estar atrapada en la pantalla de humo- Bueno, mi arma también funciona.

-¡No puedo esperar a ver qué hace la mía! -exclamó Leo, corriendo hacia Draxum. La hoja de la espada brilló de color azul y soltó chispas, pero cuando Leo le dio un ataque, la espada no hizo nada. Sonrió nervioso al verse indefenso sosteniendo la espada en el aire, pero vio que las chispas no dejaban de salir. En eso, un portal azul se abrió debajo suyo. Como siempre pasa en las caricaturas, al mirar abajo se cayó, pero justo otro portal se abrió arriba, cayendo de nuevo al de abajo- ¡Sáquen... me... esta... cosa!

Donnie se acercó a Draxum, reposando en su bastón, mientras que Leo seguía cayendo, con cara de querer vomitar.

-Y por eso es que prefiero pelear a la antigüita. -empezó a atacarlo y Draxum esquivaba cada ataque- ¡Con armas de tecnología imposiblemente futurista!

Siguió atacando con su bastón, cuando en una oportunidad apretó un botón en su arma, la cual hizo un puño con un propulsor. Draxum quiso atacar, pero Donnie lanzó el bastón contra él y lo golpeó en la cara. Donnie saltó hacia él, girando su bastón.

-¡Tal como lo planée! -convenientemente no pudo darle el golpe de gracia, pues Mikey pasó justo y se llevó a su hermano puesto. Draxum se puso de pie frotandose la quijada y vio lo que había ante sus ojos: dos tortugas en un viaje estilo pinball con un kusari-fundo embrujado, otra noqueada en el suelo, otra cayendo sin parar en un bucle de portal, otra atrapada y tosiendo en una pantalla de humo y una chica queriendo escapar de las vainas que la tenían atrapada con sus dientes.

-Ustedes pelean como bufones inexpertos... ¡Pero conmigo podrían convertirse en guerreros reales! -les lanzó a todos vainas para atraparlos, quedando Mikey y Donnie juntos. Mikey frotó su mejilla con la de Donnie.

-No pasamos mucho tiempo de calidad juntos. -quiso darle unos besitos, pero Donnie apartó el rostro.

-Ay, por favor, ahora no, Mikey. -lo retó su hermano.

-¡¿Ahora cómo salvaremos a los cautivos?! -preguntó Abril.

-Donnie se encarga. -con un movimiento de su cabeza bajó los goggles a sus ojos. Dirigió su vista al reactor de energía y en la pantalla vio un signo de alerta, lo cual obviamente significaba algo malo- ¡Ay, no!

-¡Tortugas, ¿por qué quieren detener mis planes?! ¡Estamos juntos en esto! -bramó Draxum, pero de repente se dio cuenta de que faltaba alguien- Oigan, ¿dónde está la chica?

Los hermanos miraron y vieron que donde Draxum había lanzado vainas para atrapar a su hermanita, estas cayeron contra la pared sin atrapar a su víctima, lo cual significaba una cosa:

Venus seguía libre.

-¡Acá!

El barón se dio vuelta y Venus, cargando a la bebé tortuga con su brazo izquierdo, golpeó a Draxum en la cara con su naginata, saltó sobre él y corrió por sus hermanos. Al llegar con Donnie y Mikey trató de cortar las vainas, pero estas eran demasiado gruesas.

-¡Apúrate! -le gritó Donnie.

-¡Eso hago!

-¡Más te vale que lo hagas, porque el laboratorio explotará! -gritó entrando en pánico, y Venus ahora estaba tiritando en lo que seguía tratando de cortar las vainas. Draxum se puso de pie y vio que el reactor estaba brillando debido a la sobrecarga de energía. Éste explotó y con eso el contenedor de los mosquitos.

-Oh, no... -dijo a lo bajo en lo que era aplastado por unas rocas. El capullo que tenía a los mosquitos encerrados se rompió, liberando a los insectos.

En medio del caos, un tubo cayó sobre los capullos donde el perro-cosa, Melina y Kevin estaban encerrados. El pequeño no perdió el tiempo y se teletransportó con Kevin y Melina para ayudarlos a salir, luego fue con Abril y las tortugas, terminando en el regazo de la chica.

-¡Pequeño! ¿Puedes hacer lo tuyo y sacarnos de aquí? -pidió ella, a lo cual el animalito chilló y, usando su habilidad de teletransportación, sacó a las tortugas de los capullos y todos lograron salir del laboratorio colapsando. Convenientemente terminaron frente a un muro y, usando la brújula de Splinter, Mikey dibujó el símbolo de la puerta, ésta se abrió y todos entraron corriendo.

El portal se cerró justo a tiempo y todos cayeron amontonados en el suelo. A Mikey se le cayó la brújula de las manos y se rompió.

-¡Oh, no, la cosa de Splinter! -Mikey se notó asustado. Raph notó que la tortuguita bebé en brazos de Venus estaba incómodamente quieta.

-¿Está bien? -preguntó el grandulón. Venus quiso revisarla, pero Donnie intervino usando sus goggles. Después de un pequeño escaneo, miró a su hermanita.

-Sólo está en shock por la conmoción, estará bien. -dijo el de morado quitándose sus goggles. Venus suspiró aliviada y acaricio la cabeza de la bebé en lo que Abril se estiró la espalda y el perro-cosa apareció sobre su cabeza, cayendo a sus brazos.

-Ay, ¿estás bien, amigo? ¿O amiga? Te portaste bien en todo ese caos. -le dijo Abril con una voz tierna- ¡Hey, "Caos"! Es un lindo nombre.

-Am, oigan... -llamó Melina, a lo cual todos los miraron- Queríamos... agradecer que nos salvaran.

-Con tal de que luego me expliquen toda la situación del jaguar y caracal, estamos a mano. -dijo Abril poniendo una mano en su cadera.

-Ay, miérrrrcoles, ¿vieron eso? -preguntó Kevin, destacando por su acento. Los demás asintieron con la cabeza, pero luego Raph recordó los sucesos que acababan de pasar.

-¡Acabamos de derrotar a un jefe villano! -hizo una pose de victoria y los demás lo imitaron, aunque Kevin y Melina se quedaron al margen- ¡Somos héroes! ¡Merecemos un nombre como... Perros Locos!

Leo dejó de hacer su pose, luciendo pensativo.

-¿"Perros Locos"? ¿No les gustaría algo como "Tortugas Ninjas Mutantes" o... ? No lo sé, seguiremos pensando. -todos vieron a uno de los mosquitos de Draxum volando cerca suyo y ahí fue cuando se dieron cuenta de que la puerta aún estaba abierta.

Voltearon abruptamente y vieron que todo un enjambre de mosquitos salió como loco de la puerta del troll y se fueron volando, disipándose por la ciudad de Nueva York.

-Eh, eso no es bueno... -dijo Donnie, luciendo preocupado.

-Hay que irnos, la gente empieza a abrir sus ventanas. -sugirió Leo, y todos salieron corriendo hasta la alcantarilla más cercana. Un último mosquito salió de la puerta y esta se cerró.


Abril, Melina y Kevin se fueron por su lado, la pareja prometiendo que explicarían todo en el momento justo. Las tortugas estaban ya de nuevo en su guarida y trajeron a la bebé tortuga consigo, ya que no sabían qué hacer con ella.

-¿Creen que nos la podamos quedar? -preguntó Venus, cargando aún a la pequeña. Sus hermanos se detuvieron en su lugar, mirando a su hermanita con una cara de "¡¿Estás loca?!". Venus abrazó a la bebé cerca suyo- Por favor, está sola, no podemos dejarla en cualquier lado.

-¿Qué le decimos a papá si pregunta de dónde sacamos a una bebé tortuga mutante? -preguntó Leo de brazos cruzados- Además, si es una bebé, papá ya no estaría del todo capacitado para cuidarla.

-Podemos hacerlo nosotros, además Raph es el mayor, cuidó de nosotros de niños. -explicó la jovencita de color aqua tratando de convencer a sus hermanos- Y nosotros también podemos aprender, ¿quién sabe? Tal vez hasta nos encariñamos con ella... -miró a la bebé en sus brazos, y esta empezó a moverse un poco.

Las cuatro tortugas varones se acercaron a ver a la bebé, y esta poco a poco abrió los ojos. Vio frente a ella unos rostros verdes difusos, así que achinó un poco los ojos para aclarar la vista. Parpadeó otro poco y pudo ver claramente a Venus sosteniéndola, a Mikey mirándola curioso de cerca, Raph miraba con ojos brillantes, Leo con esa sonrisa altanera suya y Donnie miraba por curiosidad, pero no mostraba mucho interés. La bebé vio esas caras y por primera vez desde el momento en el que ese mosquitó la picó y sintió mucho dolor, sonrió genuinamente.

La bebé chilló alegre y estiró sus bracitos hacia sus salvadores, a lo cual Mikey, Raph y Leo mostraron rostros de ternura, pero como siempre Donnie no flaqueaba tan fácil. Venus ofreció que uno de ellos la cargara y Raph no pudo resisitirlo, así que la tomó en brazos, sonriendo.

-Es tan tierna. -dijo sonriendo, pero luego procesó lo que dijo por las dudas- Es niña, ¿verdad? -la dio vueltas revisando y la bebé rió- Sí, es niña.

-Bueno, si va a quedarse con nosotros, necesita un nombre. -mencionó Leo, con sus manos en sus caderas. Donnie buscó una lista de nombres de bebés en la pantalla de su muñequera.

-Pues hay muchos nombres y creo que podemos elegir al azar. -bajó la lista de su pantalla hasta que leyó un nombre que le llamó la atención- ¿Qué tal Cattlyn?

Los hermanos se miraron entre sí y sonrieron. Sonaba bonito.

-Creo que tu nombre es Cattlyn ahora, bebé. -Mikey le dijo con voz de bebé y le quiso hacer cosquillas, pero no contaba con que la bebé en un acto de tener hambre lo mordiera- ¡Auauauauauau! ¡Suelta! -logró quitar su dedo de la boca de la bebé con los ojos llenos de lágrimas de dolor, su dedo ahora estaba rojo e hinchado, y la bebé rió nuevamente, aunque le rugió el estómago.

-Hao... hao... -balbuceó Cattlyn.

-Es "au", niña. -la corrigió Donnie- Culturízate.

-Hao, hao, hao. -dijo la bebé chupando su manito. Leo miró a la nueva integrante de la familia con una sonrisa.

-¿Saben? Tiene cara de Howie...

-¿"Howie"? -repitieron los otros.

-Sí, aparte, es más pegadizo que Cattlyn, ¿o no? -explicó el de azul, cruzando sus brazos. Raph lo pensó un momento y miró a la tortuguita en sus brazos, a lo cual sonrió.

-Howie puede ser tu apodo. -le dijo Raph a su nueva hermanita- Es lindo y pequeño como tú. -le hizo cosquillas en un pie y la bebé rió, pero nuevamente le rugió el estómago. Don fue rápido a la cocina y volvió con uno de sus viejos biberones lleno de leche.

-A pesar de que me mordió feo, creo que me puedo encariñar con ella. -dijo Mikey, mirando a la bebé con una sonrisa mientras Raph la alimentaba.

-Sólo espero que a papá le agrade... -comentó Raph.

-¿Que me agrade quién? -preguntó una voz, a lo cual todos se congelaron. Voltearon simultáneamente viendo a Splinter en la entrada de su cuarto, viéndolos curioso.

Esa explicación iba a ser muy larga...


Reina: Esta es mi última actualización hasta el 20 de noviembre, tengo que entregar trabajos atrasados y tengo hasta entonces para hacerlo, aparte que tengo que rendir una previa en Diciembre. De por mientras disfruten este capítulo y nos vemos cuando vuelva a subir algo ;3