Había llegado al hospital temprano, saludé a todos y me puse a trabajar. No dejaba de pensar en lo que esos dos tenían que hablar. Y ¿si Tsunade-sama nos prohibía estar juntos?. Kakashi no era igual que Sasuke, se notaba que me quería de verdad.

-Frente, ¿qué tal todo con tu cita?- Ino entró a mi consultorio sin avisar y me sacó de mis pensamientos con sus gritos.

-Cerda, no grites. Cierra la puerta y siéntate- Ino se sentó enfrente de mi.

-Pues, cancelé la cita-. Ella abrió los ojos.

-¿Pero porque? ¿Qué pasó?- Iba a contarle todo, después de todo era mi mejor amiga.

-Recuerdas que te había contado acerca de las extrañas despedidas de Kakashi-sensei?, pues creo que una cosa llevó a la otra y ahora estamos saliendo- cerré los ojos para evitar verla, no sabía que iba decir o qué estaba pensando de mi. No la culparía.

-Wow amiga, pues me alegra que estés finalmente con alguien, cuéntame los detalles, ¿como es su cara?- Empecé contándole todo lo que había pasado al igual que lo que pasó con Naruto.

-Bueno lo importante es que tu y Sarada sean felices, y déjame decirte que nunca te había visto tan feliz como ahora- Era verdad no había sido feliz, quizás me había estado engañando a mi misma.

-Se que Sasuke no ha regresado y quizás ni regrese pero no he dejado de pensar en el- Ino se paró y me abrazó

-Amiga no te preocupes, todo estará bien, yo te apoyo- Sus palabras significaban mucho para mi.

-Gracias Ino.

El día había pasado relativamente rápido y era hora de salir del hospital y pasar buscando a Sarada casa de Tsunade-sama. Salí de mi consultorio, me despedí de todos y en la entrada del hospital se encontraba nada más y nada menos que Naruto.

-Hola Sakura-chan, ¿que tal?. Disculpa por mi comportamiento del otro día, yo no quiero perder tu amistad- Me alegraba ver a Naruto, el siempre estaba cuando lo necesitaba.

-No te preocupes, sabes que te quiero y no quiero que te alejes de mí, además soy yo la que tiene que disculparse, no debí actuar así e ilusionarte cuando ni yo misma sabía que era lo que quería. Perdóname.- El asintió y me abrazó.

-No te preocupes, te invito a cenar, ¿qué dices?- Aún era temprano así que no llegaría tarde por Sarada.

-Está bien, vamos.

Caminamos por la calle recordando viejos tiempos, reíamos recordando lo tontos que éramos de niños.

Cuando al fin llegamos a Ichiraku nos sentamos y pedimos lo acostumbrado. Un tazón de ramen.

-Solo quiero decirte algo, siempre estaré pendiente de ti y de Sarada-chan, no quiero que nada malo les pase o que sufran- Entendía a Naruto, pero sinceramente no pensaba que Kakashi-sensei iba a lastimarme.

-No tienes por qué molestarte, estaremos bien- Él me miró con cierta tristeza.

-Sakura no entiendo porque lo escogiste a él, en lugar de a mi, te hubiera hecho muy feliz- Agaché la mirada.

-Lo siento Naruto, simplemente pasó- El sonrió de una forma falsa.

-¿Qué harás si el regresa?- ¿Porque tenía que hacer esa pregunta? ¿Que quería lograr?.

-No creo que vuelva, y si lo hace ya lo resolveré- Mi tono denotaba molestia.

-Además, no veo que le hayamos importado ni un poco- Muchos recuerdos dolorosos venían a mi mente. Ya no quería seguir hablando de eso.

-Gracias por la comida Naruto, tengo que ir a recoger a Sarada, buenas noches- Me levanté rápidamente pero él me agarró del brazo.

-Lo siento, no quise…- Lo miré y todo se fue al carajo. Estaba llorando. Él me había hecho sentir culpable.

-Naruto suéltame, por favor- Estaba a punto de gritar si eso era necesario para que el me soltara y pudiera por fin irme de ahí.

-Perdoname, yo no quise… no llores por favor- El me abrazó y finalmente me senté de nuevo.

-Naruto, se lo que intentas hacer, se que el es tu mejor amigo y sé que en su lugar quisieras estar conmigo, pero él no está aquí y lo siento pero ya escogí a Kakashi, espero que lo entiendas. Ya me tengo que ir- Me levanté y me fui.

Caminaba por la calle con lágrimas en mis ojos pero intenté tranquilizarme porque no podía ver a Sarada de ese modo. Finalmente llegué a la casa de Tsunade-sama. Toque la puerta y en seguida se abrió.

-Sakura, pasa, tenemos que hablar- Entré a la casa y me senté en el sofá.

-Dime Tsunade-sama,¿ que sucede?- Ella se sentó a mi lado.

-Verás, Sakura, el vago de Kakashi me pidió que les ayudara con su relación. Me negué al principio porque no estaba convencida que el te pudiera hacer feliz, pero Sarada intervino y me conmovió tanto que decidí ayudarlos.- Me esperaba todo menos lo que acababa de escuchar

-¿Como nos ayudarás?- No podía imaginar que era lo que Tsunade-sama podría hacer por nosotros.

-Esto es lo que haremos, no es un plan infalible pero tal vez funcione dadas las circunstancias. Mañana alguien llegará al hospital a darte la noticia de que recibimos información de Sasuke, él te dirá que descubrimos que el murió en una batalla. Tu trataras de fingir que es verdad y te sentirás lo más triste que puedas para que sea creíble. Luego pasarás luto 1 años por lo menos y así podrás estar con Kakashi sin que nadie los señale. ¿Estas de acuerdo? - Me levanté admirada del sofá.

-¿Cree que esto va a funcionar?- Miré a mi hija y pensé en todo lo que este plan conllevaría.

-Esta bien lo haré.

Me despedí de Tsunade-sama y me llevé a Sarada en brazos. Tendría que fingir que Sasuke estaba muerto. Con todo mi corazón esperaba que no lo estuviera en verdad. Esperaba que estuviera bien, que estuviera sano. Pero tenía que pensar en mi y en lo que me hacía feliz. ¿Era tan malo?