Capítulo 37: La serpiente
Kagome se encontraba disfrutando de un largo y cálido baño y siendo muy cuidadosa en no pensar ni en Inari ni en aquel nuevo enemigo desconocido. Ya habían hecho todo lo posible, Inuyasha estaba con vida, las crías a salvo (siempre acompañados de Yukiko o Kagome) e Inari siempre se encontraba bajo guardia constante, Takeshi la seguía como si fuera la sombra por todo el palacio.
Inuyasha temía que quien controlaba a Inari pudiera atacarla. Inari temía que la forzaran a atacar nuevamente.
Pero no lograría nada con preocuparse, por lo que Kagome hizo todo lo posible por quitarse esos pensamientos de la mente y, en su lugar, consideró el problema que le causaba Myobu-sama. A pesar de que su alfa había anunciado que ella no iba a aceptar pretendiente alguno, Myobu-sama seguía coqueteando con ella, le traía tesoros brillantes y alardeaba de trucos que había jugado en el pasado.
Le encantaba la clase de trucos que culminaban con víctimas humanas muertas o sangrando. Kagome fruncía el entrecejo para sí misma mientras pensaba en esto y sus colas golpeaban contra el agua de los amplios baños. Le resultaba despreciable el matar a otra criatura solo por deporte. Sesshomaru-sama solo mataba para comer o defenderse, no solo porque podía hacerlo. Ya que, si Sesshomaru pudiera matar todo aquello que él fuera capaz, el mundo quedaría completamente desolado con excepción de unos pocos youkai.
Ella suspiró ¿Acaso pasaría el resto de lo que se le prometía como una larga vida comparando a cada hombre que conocía con Sesshomaru e Inuyasha?
Posiblemente. Se llevó una mano a los labios imaginándose que todavía le hormigueaban. Y dudo que Myobu pueda besar como Sesshomaru. Si tan solo lo hiciera de nuevo…
El aroma a briza del océano comenzó a picarle en la nariz y Kagome se pintó una sonrisa en el rostro y exhaló para saludar a Kiyohime que ahora la acompañaba en el baño. Era la primera vez que Kagome la veía sin el maquillaje blanco que usaba durante el banquete.
Kiyohime tenia marcas plateadas en la frente que asemejaban la forma de un tridente. Estas brillaban como el nácar.
—Nunca he visssto a Sssessshomaru-Sssama ssser tan atento con una mujer— dijo la serpiente sin preámbulos. Su cabello verde parecía alga de mar que flotaba en el agua.
—¿Oh? – respondió Kagome con amabilidad sin saber qué más decir. Deseaba que Kiyohime no le oyera los acelerados latidos del corazón ya que esa voz ciceante le ponía los pelos de punta y se obligaba a recordarse a sí misma que no tenían pruebas de que Kiyohime fuera quien había envenado a Inuyasha—¿Ha conocido a Sesshomaru-sama por mucho tiempo?
KIyohime asintió, pasando una larga garra curvada por el agua y formando remolinos.
—Essstuvimosss comprometidosss haccce tiempo, cuando éramosss jóvenesss. Él era frio, pero educado. He consssiderado volvérmele a ofrecccer.
—Oh— los ojos de Kagome se ensancharon. Comenzó a lavarse el cabello sintiéndose incomoda ya que de esa forma no tendría que seguir mirando a Kiyohime.
—¿Tengo sssu aprobaccción?— le preguntó la Dama de las Islas del Sur con aires de impaciencia.
Kagome se enderezó y preguntó:
—¿Mi aprobación?
—Tu eresss la Dama de la manada de Sssesssssssshomaru-sssama ¿No esss asssí?
—Bueno, sí. Supongo que lo soy
Él me dijo que quería que me quedara con ellos hasta que Lin fuera mayor, a cualquier costo. Y por alguna razón, Yukiko no quiere ser la Dama.
—Entoncccesss debo tener sssu aprobaccción para acccercármele ¿Qué me diccce?
Desde muy en su interior, Kagome se dio un momento para pensar antes de decir:
—¿Ama a Sesshomaru-sama?
Kiyohime ladeó la cabeza para observar a Kagome de forma inquisitiva, como si acabara de decir que el cielo era violeta.
—El amor no esss una causssa.
Esas palabras sorprendieron a Kagome así como el hecho de que Kiyohime lo hubiera dicho ¿Acaso los dragones de agua no amaban por ser de sangre fría?
—¿Cree que puede llegar a amarlo?
Kiyohime rio y su risa sonó como escamas contra rocas.
—Mi único amor esss el mar.
Esto causó que toda la incertidumbre se evaporara y Kagome decidió que no estaba de acuerdo. En absoluto.
Sesshomaru no era fácil de conocer, pero era leal, y amable, y fuerte, y merecía una pareja que le fuera devota.
Sin detenerse a considerar lo peligroso que era decirle a ese monstruo de las olas que no podría obtener lo que deseaba, Kagome le dio un firme "no".
Fue cuando los ojos de Kiyohime brillaron de un color plateado que Kagome recordó que estaba compartiendo un baño con una serpiente que posiblemente podría devorarla de una sola mordida. Una serpiente que posiblemente haya sido quien esclavizó a Inari y planeó la muerte de Sesshomaru ¿Era posible que, habiendo fallado, Kiyohime buscaba una nueva táctica?
Kagome se preparó para escapar con rapidez, el fuego zorruno comenzó a danzarle bajo la piel.
Pero el brillo en los ojos de Kiyohime desapareció luego de unos minutos y asintió ante las palabras de Kagome.
—Eresss valiente, pequeña vulpina— fue todo lo que ella dijo al fin—. Tal vezzz algún día arregle que una de tusss críasss forme pareja con uno de misss neonatosss.
—Oh, um… ¿Gracias?
Kiyohime inclinó la cabeza, luego volvió a hablar:
—Tenga cuidado con aquellosss que consssidera amigosss, pequeña vulpina. Hay quienesss desssean utilizzzarla como un inssstrumento de poder.
—Pero yo no tengo poder— protestó Kagome.
—Usssted esss quien realizzzó el Dessseo de la Perla de Ssshikón, uno de losss humanosss que Amaterasssu eligió para convertir en uno de losss nuessstrosss. Usssted es la prueba divina de que losss cuerposss ssson diferentesss, pero que el essspiritu esss el misssmo. Usssted esss el cambio hecho carne—dijo el dragón de agua y se puso de pie aparentemente sin percatarse del efecto que sus poderosas palabras causaban en Kagome. El cabello de alga marina le cubrió los pechos desnudos—. Usssted esss aterradora e intoxxxicante y tiene mucho másss poder del que ssse imagina. Tenga cuidado, pequeña vulpina. No quisssiera ver que le arrancaran el pelaje.
Y con ese comentario enigmático, Kiyohime se marchó.
Kagome murmuró una palabrota que había aprendido de Inuyasha.
CONTINUARÁ´
—
¡Mil gracias por todos los reviews que recibí del capítulo anterior! Me han sacado más de una sonrisa.
Prometo que, como no actualicé el fin de semana pasado, pronto subiré el nuevo capítulo, es el turno de Kagome en contarle a Sesshomaru sobre esta prohibición que impuso sobre su nueva y supuesta enemiga.
Saludos y cuídense!
Starebelle
