Capítulo 42: La Comadreja

Sesshomaru los llevó de regreso al palacio sobre la nube y se movía con tanta velocidad que el suelo bajo ellos parecía un manchón mientras atravesaban el camino que Kagome había hecho en la mitad del tiempo que a ella le había tomado. Él estaba tenso, un recelo ansioso que producía que a Kagome se le erizaran las colas. No cabía dudas de que aquello que había descubierto en las cuevas lo había alarmado.

No le contó ni a ella ni a Inuyasha de qué se trataba, ni siquiera mencionó el asunto, y por primera vez Kagome no se atrevió a cuestionarlo. La única razón por la cual volvería a tanta velocidad al castillo era porque sus tierras, o las crías, o ambos, se encontraban en peligro; y si tal era el caso, Kagome prefería dejar que se concentrara en el vuelo. Ya habría tiempo para explicaciones.

Aterrizaron dentro de la Gran Puerta Exterior pasada la tarde, Sesshomaru pasó con rapidez por aquellos que se acercaban para saludarlos y le ordenó a Jaken que convocara a los demás miembros de la realeza al estudio. Kagome e Inuyasha lo siguieron, ella tuvo que comenzar a trotar para seguirle el paso e Inuyasha logró hacerlo con un andar un poco más refinado. Cuando se encontraron con Takeshi e Inari en el camino, Sesshomaru les preguntó por las crías y una vez que se aseguró de que se encontraban a salvo con Yukiko, ordenó que Inari se retirara a su cuarto y permaneciera allí.

Las orejas de Inuyasha se movieron al oír esto y luego miró a Inari y luego a Sesshomaru, dolido. Kagome se mordió el labio, no estaba segura si Sesshomaru estaba protegiendo a Inari del peligro o si pensaba que ella era el peligro. Esa escama que ella había encontrado en la cueva de Bozu era igual a la que estaba en la aldea destruida, lo cual señalaba que había muchas probabilidades de que Bozu fuera el amo de Inari, o que al menos trabajaban en conjunto.

Cuando la puerta del estudio se cerró tras ellos, Kagome comenzó a doblar un tótem que creara un hechizo de silencio sin que se lo pidieran. Sesshomaru se giró para mirarla y separó los labios para hablar, pero luego los volvió a juntar formando una sonrisa cuando se percató de que ella se había adelantado a lo que él quería.

Una vez realizado el hechizo, ella colocó el tótem sobre el escritorio.

—De acuerdo, Sesshomaru ¿Qué demonios sucede?— comenzó a protestar Inuyasha.

Antes de que Sesshomaru pudiera responder, se escuchó un golpe en la puerta. Kagome la abrió y por ella pasaron Okuri y Kiyohime.

—¿Dónde está Myobu-sama?— preguntó Kagome tratando de frotarse los arañazos que tenía en el brazo sin llamar la atención de nadie. Volvían a dolerle y le imposibilitaban pensar.

—No he vuelto a ver a mi sssobrino desssde ayer por la tarde— dijo Kiyohime silbando. Se acercó hacia uno de los asientos de Sesshomaru, los que estaban grabados con imágenes de sirenas. Kagome recordó que Sesshomaru le había contado que Inu no Taisho había importado la mayoría de los muebles del palacio de las Islas del Sur y seguramente Kiyohime se sentía tan cómoda como en casa.

Un momento.

—¿Qué tiene que ver su sobrino con Myobu-sama?— preguntó Kagome.

Sesshomauru parpadeó y se hundió en la silla detrás del escritorio.

—Ah— dijo.

Kiyohime posó sus escalofriantes ojos de dragón en Kagome.

—Myobu esss mi sobrino, esss el hijo de Kitsssssssune no Kotei y mi hermana, Isssonadehime —explicó y sonrió, lo cual le resultó grotesco—, pero Sssessshomaru-sssama lo recordará como Itachiryu.

Inuyasha soltó una risa.

—¿El Dragón Comadreja?

—Yo era un cachorro— explicó Sesshomaru en un tono que incitaba a quien fuera que lo desmintiera— y por lo general Myobu no estaba alrededor.

—¿Así que lo llamabas el Dragón Comadreja?— le preguntó Kagome.

Sesshomaru se encogió de un hombro.

—Sssolía ssseguirnos por la playa… —recordó Kiyohime y se acomodó en el asiento.

—Myobu e Itachiryu no tienen el mismo olor— dijo Sesshomaru dirigiéndose a todos los presentes en la amplia habitación, era su forma de pedir explicaciones.

Kiyohime agitó una mano en el aire y torció los labios con desdén.

—Mi sssobrino no es ni kitsssune ni dragón, sssino ambos. Pero esss demasssiado débil como para accceptarlo. Rechazzza una parte de sssu naturalezzza y por essso recluye sssu aura de dragón. Por essso esss que sssu aroma ha cambiado, por essso esss que yo me he asssegurado de que nunca gobierne lasss Issslas del Ssssur.

Kagome se encontró mirando a Inuyasha, él le devolvió la mirada.

—Tiene la sabiduría de mantener sus tierras lejos de las manos de alguien tan inmaduro— dijo Okuri hablando por primera vez desde que había entrado en la habitación—, así como Sesshomaru-sama tiene la sabiduría de abrazar esa fuerza que Myobu-sama todavía no ha encontrado— agregó haciendo un gesto hacia Kagome e Inuyasha, que eran igual que Myobu: ambos y ninguno, todo al mismo tiempo.

Pero a diferencia de Myobu, ellos se permitían estar completos.

Kagome le sonrió al Lord del Norte y descubrió que le gustaba cada vez más la voz ronca del youkai lobo.

—Gracias, Okuri-sama— le dijo y se inclinó.

Él aceptó el gesto con cortesía.

—Pero dígame, Sesshomaru-sama ¿Con qué otra razón estamos hablando del Lord del Este si no es para remarcar su ausencia?

Sesshomaru gruñó antes de hablar:

—Por la misma razón de su ausencia.

Tenía una voz fría, ácida. Kagome se acercó a él y le posó las manos sobre los hombros sintiendo que tal vez Sesshomaru necesitaba de su calor, necesitaba de su consuelo.

—¿Y cuál esss la razzzón de ello?— preguntó Kiyohime con aires de quien ya lo sabe todo. De alguna forma, eso produjo que Kagome de repente comprendiera todo y se tensó anticipándose a lo que Sesshomaru estaba a punto de decir.

—Ayer, la Dama de mi manada entró en una batalla de sabiduría contra una criatura que conoció como Aobozu y ella salió victoriosa— explicó y Kagome, tan inquieta como era, tuvo que contener una sonrisa debido al patente orgullo en la voz de Sesshomaru al contar la aventura— y con su triunfo, obtuvo una nueva cola, y su adversario tuvo que pagar por haber perdido.

El aura de Sesshomaru rozó la de ella y Kagome recitó con cuidado:

—Te daré un acertijo. Si te equivocas, entonces la niña viene conmigo y tu debes abandonar las Tierras del Oeste para siempre.

Los ojos de Kagome se abrieron. Por eso fue que Bozu se había marchado tan de repente. Si no lo hacía…

—Aobozu comparte el mismo aroma que Itachiryu, así que supongo que El Monje Azul es lo que queda de su forma de dragón.

Aobozu era Itachiryu. Itachiryu era Myobu.

Myobu era Aobozu.

Y de no haber abandonado las Tierras del Oeste luego de prometerle a Kagome que lo haría si perdía en el acertijo, hubiera perdido una cola.

Kagome sintió algo de tranquilidad al saber que Myobu nunca más podría regresar a las Tierras del Oeste. Y si la suposición de que él era el amo de Inari era cierta, entonces seguramente Inari permanecería a salvo siempre y cuando se quedara en el Oeste.

Inuyasha habría llegado a la misma conclusión ya que sonreía mientras contemplaba el suelo.

El aura demoníaca de Sesshomaru se expandió y la habitación se volvió pesada y opresiva. La temperatura bajó y Kagome se preguntó si esa era la razón por la cual los humanos llamaban a Sesshomaru el "Perro de Hielo".

Él caló a Kiyohime con los ojos.

—Lo sabías— la acusó y cada sílaba expresaba muerte.

—Por sssupuesssto— respondió Kiyohime que lucía tan tranquila como el mar en un día cálido—, a Myobu lo controlan sssusss passsionesss, como un zzzorrro, y esss tan dessspiadado como un dragón de agua. Era lógico que intentara tomar lo que conssssideraba que era sssuyo, pero esss una lássstima que no pueda alcanzzzar su máxxximo potencccial— agregó con un suspiro—, no mereccce el poder que posssee, por esssa misssma razzzón le advertí a la Princccesssa Zzzzorro, ¿No esss asssí?

Kagome parpadeó, perpleja.

—Oh, en vedad, lo hizo. Solo que no lo comprendí en ese momento.

La temperatura de la habitación volvió la normalidad lentamente y la luz se hizo más clara a medida que la amenaza inminente del aura de Sesshomaru se reducía.

A pesar de que Kiyohime ni se había inmutado, ella también pareció relajarse una vez que ya no había riesgo de que Sesshomaru saliera disparado hacia ella por sobre el escritorio y para arrancarle extremidad por extremidad.

—Si todo esto culmina en una guerra, el Norte se aliará con Sesshomaru-sama— ofreció Okuri para romper el silencio.

—El Sssur también— agregó Kiyohime con rapidez.

Sesshomaru asintió y aceptó las alianzas.

—Es probable que La Comadreja regrese a sus tierras para esconderse de mi furia. Esperaremos a que vuelva a salir. Debido a que el Este es la más débil de las Cuatro Tierras por lo sucedido en los Años de Naraku… la guerra no es la mejor opción.

Sesshomaru le lanzó una mirada a Kagome mientras decía esto y ella le sonrió pasándole las garras por ambas muñecas en señal de gratitud.

Edo se encontraba en el Este, y si entraban en guerra y si Myobu descubría la conexión que ella tenía con la aldea…

Los rasguños que tenía en el brazo comenzaron a arderle y Kagome deseó encontrarse a solas con Sesshomaru para poder besarlo de la cabeza a los pies por ser tan considerado.

I—

Myobu corría en dirección a los límites con el Este a la velocidad que le permitía su verdadera forma. En ese momento sintió desprecio por la Princesa Zorro: por haberle hecho ese acertijo que causó su exilio, sí. Pero el odio que le tenía era mucho mayor porque lo había obligado a viajar en esa forma.

Él no era ni kitsune ni dragón en su totalidad y no podía evitar ese hecho cuando adoptaba su verdadera forma. Tenía un cuerpo largo cubierto de escamas como una serpiente, pero respiraba fuego zorruno y su columna se dividía en seis colas reptilianas. Tenía ojos brillantes de color rojo, pero conservaba las marcas de una máscara de zorro. Debido al collar de pelaje rojo alrededor de su cabeza de serpiente y unos finos bigotes en el hocico puntiagudo, le habían puesto el apodo en su niñez el cual tanto había odiado: Itachiryu, el Dragón Comadreja.

A pesar de que esa era la forma más rápida en la que podía viajar, detestaba adoptar esa forma y evitaba asumirla excepto cuando no le quedaba otra opción.

Desde el día en que Kiyohime había matado a su abuelo y a su madre por el trono del Sur y le había explicado con frialdad que era lógico que él era demasiado kitsune para gobernar el Clan del Viento y el Agua, había prometido que nunca sería un dragón, y se sentía hastiado cuando debía adoptar esa forma. La fuerza de su propia magia fracturaba su aura demoníaca.

A veces pensaba que también había fracturado su mente.

Pero no importaba.

Él era el Lord Zorro y lo que no podría obtener por medio del honor, lo haría por medio de la astucia.

Había subestimado a Kagome, pero su encuentro no había sido una completa pérdida. Ya que él era un adepto a la magia de sangre, había aprovechado la oportunidad para inyectarle un hechizo por las venas cuando la hirió con sus garras. Ninguno que viviera en el Oeste lo conocía como enemigo, cuando el hechizo comenzara a tomar forma, mandarían a llamar a Myobu-sama a que ayudara a la Princesa Zorro y pediría que la envíen al palacio del Este.

Y entonces, ella y su poder le pertenecerían.

Y entonces, el Oeste sucumbiría.

Y entonces, comenzaría su venganza contra Kiyohime.

La serpiente que le robó el derecho por nacimiento, los perros que hicieron burla de él y mataron al último miembro del Clan Dragón del Norte, el Clan de Aire y Fuego, y los lobos que se habían atrevido a arrebatar el lugar que debía ser gobernado por un miembro de la familia de Myobu… Se vengaría de todos ellos.

Comenzando por Sesshomaru.

CONTINUARÁ

¡Gracias como siempre por sus tan lindos mensajes!
Aquí finalmente se rebela al nuevo enemigo de esta historia, muy bien a aquellos que lo han adivinado desde el momento uno en el que este personaje apareció en la historia.

Espero seguir leyendo sus comentarios pronto, y con respecto a uno que me hicieron sobre la forma en la que Sesshomaru se refirió a Inuyasha y Kagome en frente de los humanos, él utilizó terminaciones reales que se utilizan mucho en japonés. Por lo general, no traduzco estas palabras japonesas porque no soy una experta en el idioma y no quiero crear confusiones. Pero puedo aclarar esto ya que no es muy difícil:

Kitsune—hime: significa "princesa" zorro.

Inu—Hiko: significa "príncipe" perro.

Inu-sama: significa "señor" o "Lord" perro.

La razón por la que la autora dejó este uso del japonés después de los nombres reales fue porque, mientras que en español se utiliza "Amo Sesshomaru" o "Lord Sesshomaru" para referirse al personaje tanto en español como en inglés (utilizando "Lord" o "Master"), en la comunidad de fans de habla inglesa hay mucha tendencia en dejar este "Sesshomaru-sama" que transmite la misma idea pero en el formato japonés original.

Al mismo tiempo, la autora utiliza mucho la influencia del Sesshomaru original del manga en japonés que se refiere a si mismo en tercera persona, lo cual yo decidí cambiar en esta traducción ya que, si bien es muy común escucharlo referirse a sí mismo en esta comunidad, para nosotros nos resultaría algo chocante leer algo como (cito textual de la forma original en el fic, justo lo que leyeron más arriba):

—Es probable que La Comadreja regrese a sus tierras para esconderse de la furia de este Sesshomaru.

Reitero, leí muchos fics en inglés que usan esta forma, pero no así en español.

¡Les agradezco si se tomaron el tiempo de leerme hasta aquí, saludos y buena semana a todos!

Starebelle.