Por pura mala suerte y la incapacidad de sincronizar nuestros horarios, ha pasado una semana y media desde mi primera cita con Sasuke.

Nuestros mensajes de texto no han disminuido, pero estoy triste porque no nos hemos vuelto a ver.

Yo: Confesión. En cierto modo, quiero verte de nuevo.

Sasuke: DESCARGA EL ADJUNTO.

Yo: ¡Oh, qué calor! No te he visto sin tus gafas todavía. *se abanica a sí misma*.

Sasuke: Eso va para el banco de porno, ¿no?

Yo: Bueno, hay una cabra bebé en la imagen, entonces no. Eso sería raro.

Sasuke: Oh, sí. Excelente punto.

Sasuke: ¿Qué hay en la programación para esta noche?

Yo: Estudiar. Tengo libros repartidos por toda mi habitación. Estoy cansada, aburrida y hambrienta, y no quiero estar en este estúpido apartamento estudiando.

Yo: Lo siento, no quise quejarme. Me estoy poniendo irritable por la falta de interacción humana.

Dejo mi teléfono y vuelvo a sumergirme en el libro de economía abierto frente a mí.

Estoy lo suficientemente perdida en toda la cháchara, por lo que el ensordecedor golpe en la puerta de entrada me asusta.

Compruebo la hora en mi teléfono, sorprendida de ver que ha pasado casi una hora y media. También me doy cuenta que ya son las cinco de la tarde y no he comido nada desde las siete de esta mañana.

En ese momento, mi estómago gruñe ruidosamente.

—Mierda.

Otro golpe en la puerta de entrada me hace mover rápidamente para atender.

Mirando a través de la mirilla, chillo de placer.

—¡Eres un regalo del cielo! —le digo, abriendo la puerta y agarrando las bolsas de comida que sostenía—. Podría besarte en este momento, pero estoy realmente hambrienta y necesito comer antes ponerme de malhumor. No queremos ver eso.

Me apresuro al sofá y rasgo la bolsa, encontrando papas fritas frescas y nuggets de pollo adentro.

—Oh Dios mío. Esto es asombroso —gimo a través de un bocado.

Devoro otro nugget antes de mirar hacia la puerta, que todavía está abierta.

Sasuke está parado allí, una gran sonrisa en su rostro.

—Mierda. Soy la peor anfitriona de todos los tiempos, aunque soy una anfitriona sorprendida. —Le echo un vistazo mientras tiro la bolsa de comida y cruzo la sala de estar para saludarlo apropiadamente—. Hola —digo.

—Hola. —Se balancea sobre sus talones—. Me sorprende que hayas caminado tan lejos de tu comida.

—Gracias, por la comida, quiero decir. Realmente lo aprecio.

—De nada, Sakura. ¿Hazme un favor?

—Por supuesto.

—Sujeta esto por un momento mientras tomo algunas cosas de mi auto.

Me da una correa, y al principio, no lo entiendo.

Entonces me doy cuenta de quién necesitaría una correa.

—¡Trajiste a Malvavisco! —Me dejo caer en cuclillas y miro alrededor del marco de la puerta.

Se necesita todo en mí para no chillar y asustar a la dulce cabra bebé cuando la veo. Extiendo con cuidado mi mano, tratando de persuadirla más cerca de mí.

Da algunos pasos vacilantes y finalmente se acerca, colocando la punta de su barbilla en mi mano extendida. Empuja su cabeza más profundamente en mi palma y las lágrimas brotan de mis ojos. Me siento como una tonta llorosa, pero es tan malditamente precioso.

Lo recojo y me levanto, sosteniéndolo cerca de mi pecho.

—¿Lo tienes?

Asiento.

—Y nunca voy a dejarlo ir.

—Iré a buscar su jaula y juguetes. Vuelvo enseguida.


—¿Qué diablos pasó?

—¡Esta cabra es el diablo! —Señalo a la criatura ofensiva, sosteniendo la sorprendida mirada de Sasuke con una furiosa de las mías—. Lo dejé por dos segundos, dos segundos. Quería salsa de barbacoa para mis nuggets, así que lo dejé en el suelo, entré en la cocina, agarré la salsa y volví a esto.

—¿Cómo se comió un cojín tan rápido?

—¡No lo sé! —Agito mis brazos con frustración—. Quiero decir, podría haberle dado la espalda por más de dos segundos porque puse a calentar café, ¡pero no fue por más de dos minutos, lo juro!

Sasuke se ríe, y tengo ganas de golpearlo.

—¿De verdad te estás riendo en este momento? Eres el peor.

—El mejor, y solo me estoy riendo porque eres adorable cuando estás nerviosa. ¿Literalmente tiras de tu cabello? Es un desastre.

Avanza un paso más hacia el interior del apartamento, coloca la jaula de Malvavisco y coloca con cuidado un porta bebidas lleno de café sobre la mesa.

Sonriendo, extiende la mano y aparta un mechón suelto de mi rostro.

—Te compraré un sofá nuevo.

—No lo harás.

—Lo haré. No discutas Debería haberte advertido que no lo dejes solo.

—Sasuke.

—Sakura.

Entonces me está besando, y lo estoy dejando.

Quiero caer en su toque, quiero dejarme llevar por su hechizo.

Pero hay una linda cabra corriendo por mi apartamento, y necesito enfocarme en eso antes que se coma todo a la vista.

Alejándome, suspiro.

—No quiero dejar de besarte, pero tampoco quiero que tengas que renovar mi apartamento completo.

—Oh, mierda. —Agarra apresuradamente a Malvavisco y lo pone en su jaula antes que pueda hacer más daño—. Toma una siesta, pequeño amigo. Sé que estás cansado de ese viaje en auto.

Señalo el café.

—¿Para mí?

—Sí. Te traje tu favorito.

—Eres demasiado bueno para mí.

Tomo el café y tomo un sorbo antes de volver a tomar la comida. Esta vez soy lo suficientemente paciente como para hurgar en la bolsa y separar las dos órdenes de nuggets y papas fritas.

—Gracias de nuevo. No tienes idea de cuánto necesitaba esto.

—No es problema. Además, como que te extrañé.

—¿Lo hiciste?

Roba una fritura de mi caja.

—Sí.

Mis dedos de los pies cosquillean por su confesión. Me encanta la forma en que me hace sentir tan especial con una declaración tan simple.

Comemos en silencio por unos minutos, viendo a Malvavisco luchar por no dormir.

—No puedo creer que lo hayas traído.

—Quería conocerte.

—Es tan lindo, más guapo en persona que las fotos. —Le golpeo el hombro con el mío—. Tú también.

—No estás tan mal. —Termina su último nugget, mastica y traga—. ¿Entonces qué estudias?

Resoplo y me tiro de nuevo en el sofá, amplificando el drama.

—Ciencias económicas. Esa mierda no es una broma. No entiendo ni la mitad.

—Yo sí.

—Tú no.

Me nivela con una mirada.

—Hola, era dueño de mi propio negocio y lo vendí por mucho más de lo que valía. Puedo ayudar con Ciencias económicas. —Se para, extendiendo su mano hacia mí—. Vamos, vamos a trabajar.

Con un profundo suspiro, le permito que me levante del sofá.

—¿Qué hay de Malvi?

—Está bien. Hará este ruido extraño cuando se despierte, pero debería estar fuera un par de horas. —Sasuke tira de mi mano—. Dirige el camino.

Lo dirijo por el pasillo y a mi habitación.

Hago mi mejor esfuerzo para empujar mis sostenes sucios y calcetines descartados debajo de la cómoda y la cama, pero creo que se da cuenta de todos modos.

Sus ojos recorren el pequeño espacio.

—Esto no es lo que esperaba. Es tan...

—¿Blanco? Lo sé, pero no podemos pintar. Quiero decir, podemos, pero solo tenemos como cuatro tonos de blanco para elegir. Supongo que, dado que tienen tantos estudiantes universitarios viniendo aquí, es más fácil decirles que no tienen permitido pintar que lidiar con la molestia.

—Inteligente de su parte. Me gusta que hayas intentado vestirlo con el verde azulado.

—Una chica tiene que hacer lo que una chica tiene que hacer.

Se sienta en mi desordenada cama, tirando del libro de economía abierto sobre su regazo.

—¿En esto estás trabajando?

Asiento y me siento a su lado.

—Desafortunadamente. ¿Es algo familiar para ti?

—Oh sí. Puedo ayudarte con esto. Tengo un truco para recordar todos estos nombres para todo.

Nos ponemos más cómodos en la cama, acostados boca abajo con el libro apoyado entre nosotros.

Se siente como horas después, pero lo que Sasuke está explicando finalmente está comenzando a hacer clic. Ya he trabajado en dos de los problemas de ejemplo del libro, más uno creado por Sasuke.

Con su ayuda, creo que podría ganar las próximas pruebas.

—¿Qué pasa con todos los estudios de todos modos? —pregunta durante un descanso para tomar café.

—Nuestro profesor disfruta de pruebas sorpresas, y tengo la sensación que vendrá una la próxima semana, ya que asignó un montón de lecturas de las que todo el mundo se quejó. También escuché que le gusta hacer una ronda de pruebas en Acción de Gracias y dado que no está tan lejos, pensé que tendría que hacerlo bien en estas pruebas antes de eso.

—Sabía que te mantenía cerca por algo. Eres una chica inteligente.

—Amigo, las galletas suenan tan deliciosas en este momento.

—Zorra de la comida —se burla.

—Culpable. —Bostezo—. Estoy cansada de estudiar. Vamos a hacer otra cosa.

—Podríamos tener una pelea de almohadas, desnudos.

—Algo menos pervertido.

—Podríamos ver Hemlock Grove, ya sabes, ya que lo dejaste en un hiato porque te estabas asustando.

—¿Realmente estás viendo esa mierda? ¡Es raro!

—Tan raro y tan bueno.

Asiento.

—Muy bueno.

Doy un aplauso y salgo rodando de la cama, poniéndome en pie con un movimiento rápido.

—Bien, hagamos esto. Tomaré las palomitas de maíz...

—Zorra de la comida.

—... y tú carga Netflix y revisa a Malvi. Listo, vamos.

—Espera, espera, espera. ¿Nos permiten acurrucarnos durante este maratón de Netflix?

—Mmmm... lo permitiré.

—¿Acurrucarnos desnudos? —dice, meneando las cejas y acercándose.

Acaricio su pecho.

—No presiones tu suerte, semental.


—Vaya, vaya, vaya. ¿Qué tenemos aquí?

El repentino destello de una luz brillante me despierta. Entonces la pérdida repentina de mi almohada me despierta aún más.

Sasuke se levanta del sofá, listo para la acción.

—Mierda, Ino. Estaba a punto de patearte el culo con mi karate. —Lo escucho decir.

Abro los ojos para encontrar a Ino de pie en la puerta, las manos en las caderas y una sonrisa maliciosa en los labios. Sasuke se queda quieto, con los hombros tensos, y está listo para saltar.

—Linda erección, Sasuke.

Cae de nuevo en el sofá, colocando una almohada en su regazo. Mirándome, dice:

—Tu amiga es la peor.

—Te lo dije.

—¿Y qué estaban haciendo exactamente ustedes dos? ¿Eh? —molesta Ino.

—Dormir, de ahí la molesta erección revelada —responde Sasuke.

—Estoy con él. Debimos haber colapsado. —Miro el reloj que cuelga junto a la puerta principal—. Oh mierda, hemos estado dormidos por tres horas. Son más de las once ahora. ¿No tení...?

—Lamento interrumpir, pero, ¿eso es una cabra bebé? —Ino arroja su bolso en el medio del piso y se sienta frente a la jaula de Malvavisco.

—Ese es Malvavisco. Revisaste nuestros mensajes sobre él.

—¿Ha visto nuestros mensajes? —pregunta Sasuke.

—Larga historia —le dije restándole importancia y poniéndome en pie.

—¡Es tan lindo! ¿Puedo cargarlo?

—¡No! —gritamos Sasuke y yo al mismo tiempo.

—Ni siquiera creo que se nos permita tener mascotas aquí, pero lo quiero tanto. —Pone los dedos en la jaula, riéndose cuando Malvavisco los lame—. Es como la mejor cosa del mundo.

—Probablemente tenga hambre. Necesito alimentarlo.

Sasuke va a levantarse del sofá, pero pongo mi mano sobre su brazo, deteniéndolo.

—Es tarde... —empiezo.

—Lo sé. No quise quedarme dormido. Tomaré a Malvavisco y nos iremos a casa para que puedas descansar antes de clase mañana.

Debería dejar que se fuera... debería dejarlo reunir sus cosas, darle un beso largo y permitirle que salga por esa puerta.

Pero no puedo.

—¿Quieres pasar la noche?

Sus ojos se abren, y no estoy segura si le he preguntado algo que no debería haber hecho.

Apenas conozco al tipo. Sí, hemos estado hablando durante un mes, hemos ido a una cita y nos hemos besado un par de veces, pero no nos conocemos desde hace tanto tiempo.

Es demasiado pronto para pasar la noche... ¿no?

—¿Te sorprendería si dijera que sí? Dormiré en el sofá, pero no estoy seguro de poder conducir hasta casa en este momento.

—Es tan raro como todo lo que hacemos.

—Pero somos nosotros... lo que significa que las cosas podrían ponerse raras. Quiero decir, me preguntaste sobre masturbarme la semana pasada.

—Mmm... cierto. Tomémoslo con calma. No lo hagamos raro. —Extiendo mi mano, esperándolo.

—Trato. —Agarra mi mano en la suya y me atrae hacia él hasta que nuestras narices casi se tocan.

—Apuesto a que hueles diferente cuando duermes. Eso no es raro, ¿verdad?

Los labios de Sasuke se contraen.

—De ningún modo. Espero que no te importe que duerma desnudo.

—Espero que no te importe que duerma en un mummu .

—Apuesto a que te ves muy sexy en ese mummu.

—Apuesto a que tu pene se ve más pequeño fuera de esos vaqueros ajustados que con ellos. —Esta vez suelta una sonrisa y sé que he ganado.

—Dejen de ser tan raros y vengan a dejar salir a este dulce ángel para poder alimentarlo e ir a la cama —exige Ino, interrumpiendo lo que sea que estemos haciendo.

Sasuke me acerca más hasta que sus labios me rozan la oreja.

—Puedo demostrar lo contrario —susurra antes de alejarse. Hay una expresión en sus ojos, como si se estuviera conteniendo de decir más, de querer más.

—Yo...

—¡Vengan ya! —interrumpe Ino.

Sasuke se levanta, dándome una última mirada llena de deseo.

Mi cuerpo tiembla de deseo. Ya no es justo que sus besos me prendieran fuego, que un simple toque suyo me vuelva loca, ¿pero también sus palabras?

Si Ino no estuviera en la habitación, no perdería el tiempo empujando a Sasuke hacia abajo en este sofá y sentándome a horcajadas sobre su regazo, besándolo hasta que ambos ardiéramos por más, balanceándonos al borde de la explosión.

Haría marchar su culo sexy de regreso a mi habitación y haría lo que quisiera con él.

—¡S, mira! ¡Qué lindo es!

Pero ahí está Ino y su ruidosa y entrometida boca. Añade mis propias inseguridades sobre apresurarme en lo que sea que tengamos pasando, y sí, nada está sucediendo. No voy a desnudarme y hacer lo que quiera con él pronto.

Suelto un suspiro y arrastro mi cuerpo fuera del sofá, ocupándome de agarrar mantas y almohadas de repuesto de nuestro pequeño armario de sábanas.

Me siento tan estúpida haciendo una cama en el sofá para Sasuke. ¿Por qué no puedo ser lo suficientemente valiente como para invitarlo a mi cama? ¿Por qué no puedo ir por lo que quiero?

Porque te adelantaste a las cosas antes y mira cómo resultó.

Oh sí, es por eso.

—¿Eso es para mí? —pregunta Sasuke luego de asegurar a Malvavisco dentro de su jaula.

—Sí. Incluso te di mi almohada favorita.

—Mentirosa.

—Cierto. —Empujo mi cabello rosa detrás de la oreja y lo miro antes de alejar los ojos—. Así que...

—Así que...

—Claro. Me iré para que ustedes dos puedan manosearse o lo que sea que estén a punto de hacer. Buenas noches, niños. —Ino nos enseña un dedo antes de retirarse por el pasillo.

Ninguno de nosotros se mueve hasta que escuchamos el clic de la puerta de Ino.

Entonces son pies moviéndose, un fuerte abrazo y murmuró buenas noches.

Qué. Demonios.

Me dirijo a mi habitación, confundida como el infierno.

Cuando estoy a punto de girar la perilla, me dan vuelta, unas manos envuelven mi rostro y unos labios aplastan los míos.

Lenguas se enredan juntas. La respiración es secundaria en este momento. Lo único que importa es la sensación de sus labios sobre mí, sus manos enredándose en mi cabello, la forma en que su cuerpo se aplasta contra el mío.

—Invítame a tu habitación, Sakura.

Asiento y abro la puerta.

Entra, agarrando mi mano y jalándome con él tan rápido que apenas puedo cerrar la puerta. Antes de darme cuenta, me tiene en la cama, cerniéndose sobre mí con una sonrisa que coincide solo con el propio Casanova.

—No estoy aquí para tener sexo, Sakura, solo para que quede claro, pero me gustaría dormir a tu lado esta noche, si está bien. Podemos acurrucarnos. — Aparece su hoyuelo—. Desnudos.

Me río y empujo su pecho hasta que se cae y se sienta en la cama.

—Sigue diciéndote eso. Voy a usar un pijama.

Me levanto de la cama y me dirijo a mi tocador. Tomo mi conjunto de pijamas más sexy, unos pantalones cortos muy cortos y un suéter que cuelga tentadoramente de mi hombro, lista para llevarlos al pasillo y al baño para cambiarme.

Entonces una idea me golpea.

Puede que aún no sea lo suficientemente valiente como para acostarme con Sasuke, pero estoy segura que soy lo suficientemente valiente como para tentarlo.

Ja. Supongo que me estoy desnudando para él después de todo.

De pie allí mismo frente a mi tocador, manteniendo mis ojos enfocados en la pared en blanco, lentamente levanto mi camisa sobre mi cabeza.

Al principio Sasuke no dice nada, ni pío.

Desengancho mi sujetador.

—Oh infierno. —Su voz es ronca, y suena caliente como el infierno.

Lentamente, tiro las correas de mis brazos, dejando caer la prenda en el suelo a mis pies. Escucho un crujido y sé que está de pie ahora.

Deslizo mi camisón de gran tamaño sobre mi cabeza, pasando mis manos por mis costados, colocándolas en mis caderas, solo por un momento, antes de empujar mis pantalones al suelo. Estoy parada allí en nada más que una camisa colgando de un hombro y mi ropa interior que expone un montón de culo.

—Mierda.

Otro movimiento de pies.

Puedo sentir el calor irradiando de él; sé que está cerca, su mirada me hace sudar.

Me tomo mi tiempo tomando los pantalones cortos de mi tocador, esperando a ver qué hara Sasuke... si hace algo en absoluto.

—Sakura, por favor.

Finalmente empujo mis pies a través de los diminutos pantalones cortos y los pongo subiéndolos sobre mis pantorrillas, mis muslos, hasta que finalmente quedan cubiertas mis bragas blancas y cortas.

Sasuke me tiene envuelta en un santiamén, de frente a mi espalda, y puedo sentir cada centímetro de él. Su erección palpita, ya que se sienta casi perfectamente entre mis nalgas. Sus manos rozan mis costados y sé que no hay manera que haya pasado por alto mi piel erizándose.

Desliza mi gruesa cortina de cabello hacia un lado, exponiendo mi cuello para que pueda colocar sus suaves labios sobre mi piel. Dando suaves besos, se abre paso desde mi hombro y sube por mi cuello hasta que su boca roza mi oreja.

—¿Tienes alguna idea de lo que me estás haciendo ahora, Sakura? ¿Alguna idea de cuánto quiero desnudarte de esa ropa que te acabas de poner? Porque realmente lo quiero.

Me hace girar, su rostro está a solo un par de centímetros del mío.

Mi pecho está agitado, y está tan cerca que cada vez que respiro, mis pechos se frotan contra él. Mis pezones se tensan contra la delgada tela, suplicando atención.

—No puedo hacer nada de eso. Ni siquiera hemos definido oficialmente qué diablos estamos haciendo. Quiero ser el idiota ahora mismo. Quiero follarte hasta que estés flácida de cansancio, quiero hacerte repetir mi nombre una y otra vez, pero no soy el imbécil. Nunca he sido el imbécil No estamos listos para ese paso.

Se acerca a mí, envolviendo sus brazos alrededor de mi cintura y poniéndome de puntillas.

—Pero dos pueden jugar el juego de la provocación.

Liberándome, retrocede y se quita la camisa, luego se quita los vaqueros.

Estallo en carcajadas.

—Si piensas que harás un Slytherin a mi cama con esos, estás equivocado. Solo dejo hufflepuffs de verdad entrar allí.

Sasuke mira su ropa interior y cuelga la cabeza.

—¿Por qué tuve que usar este par hoy? ¿Por qué?

—¿Qué? Creo que son sexys.

—¿Crees que mi ropa interior de Harry Potter es sexy? —Asiento—. Tú eres mi chica de los sueños.

Sonrío y niego mientras me dirijo a la cama. Hago mi mejor esfuerzo para enderezar las cubiertas antes de retirar mi lado y subirme.

—Creo que estabas en lo cierto antes.

—¿Acerca de qué? —pregunta, de pie en el otro lado.

—Esta cama no es lo suficientemente grande para dos. Creo que tendremos que acurrucarnos.

Sonríe mientras se desliza, acercándose lo más posible a mí. No dudo en hacer coincidir sus movimientos, aunque probablemente debería. Debería estar extrañada porque Sasuke está en mi cama. No debería gravitar hacia él como lo hago.

Pero no puedo evitarlo. Sasuke me hace sentir... cómoda. Segura. Calida. Querida.

Estamos tendidos cara a cara en el medio de la cama, con la manta sobre nuestras cinturas, sonriéndonos como tontos.

—¿Qué? —susurro.

—Lo logré.

—¿Qué? —pregunto de nuevo, confundida.

—Tu cámara secreta especial para solo Hufflepuff.

—¿De verdad acabas de...? —La risa me consume y estoy rodando hacia mi espalda y cubriéndome el rostro con vergüenza... por él—. Eres un nerd, Sasuke.

Aparta mis manos de mi rostro y me doy cuenta que descansa su cabeza en su mano, mirándome desde arriba.

—Pero te encanta que sea un nerd.

Sus ojos brillan, y no puedo evitar dejarme llevar por su alegría.

—Eso es debatible.

—Es un hecho.

—Discutible.

Suspira.

—Eres irritante.

—Me dices eso a menudo.

—Porque es verdad. —Se inclina más cerca—. Pero en secreto disfruto el combate contigo.

—¿Secretamente?

—No tan secretamente.

Sonrío.

—Lo sé. Ahora, shh. Necesito mi sueño de belleza.

Él besa mi frente y se da vuelta sobre su espalda.

Nos quedamos allí en silencio. Todavía está despierto; puedo sentirlo.

—Oye, ¿Sasuke?

—¿Sí?

—Gracias por no tratar de tener sexo.

Su risa sacude la cama.

—De nada.

—Solo estoy diciendo, que es un movimiento nada idiota de tu parte. Lo aprecio. Gracias por ser tan relajado al haberte provocado. Eres un tipo genial.

—Un tipo genial, ¿eh? Eso es lo que llamas tu mejor amigo, o un tipo que has atrapado en la zona de amigos, no alguien a quien sigues besando. ¿Estás intentando alejarme a la zona de amigo, Sakura?

Me doy la vuelta para enfrentarlo y me mira, con una ceja levantada.

Alzo la mano y la aliso.

—Parece que estás tratando de descifrar lo que está pasando cuando haces eso.

—Agotador.

—Shh. No estoy tratando de ponerte en la zona de amigos. Por eso es por lo que quiero esperar. Me apresuré en mi última relación y perdimos nuestra chispa rápidamente, estableciéndonos en una rutina y sin sentir que podíamos irnos. No quiero eso contigo. Yo quiero...

—¿Más?

Asiento.

Más.

—Quiero más contigo también, Sakura.

—Bien —digo—. Así que nada de manoseos hasta al menos nuestra tercera cita.

—¿Estamos contando esto como una cita?

Me inclino y coloco un beso en la comisura de sus labios antes de rodar hasta que mi espalda está hacia él.

—Veremos qué tan caliente estoy después de nuestra próxima cita.

Su risa resuena a través de la habitación antes que apague la lámpara de la mesita de noche y envuelva un brazo alrededor de mi cintura, acurrucándome tal como lo había planeado.


Espero les gustaran.

No olviden Comentar.

Un Abrazo.

🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸