Sasuke: ¿Estás emocionada por nuestra cita del jueves?

Yo: No.

Sasuke:: ¿Estás mintiendo?

Yo: Tal vez, pero nunca lo sabrás.

Sasuke:: Quiero decir, si no estás entusiasmada, siempre podemos cancelar...

Yo: Esos tres puntos no van a atraparme esta vez.

Sasuke:: Me heriste.

Yo: Tu ego es lo suficientemente grande, puede recibir el golpe.

Sasuke:: Tu descaro está a cargo esta noche. ¿Todo bien?

Yo: Suspiro. Sí. Fue un largo día. Mis profesores están tratando de meter un montón de estudios de último minuto antes del descanso de Acción de Gracias.

Sasuke:: ¿Necesitamos reprogramar la cita? ¿Darte tiempo para relajarte? No me importa esperarte, Sakura.

Yo: Creo que sería mejor si tuviéramos la cita. De esa forma puedo enfocarme en algo más que en el trabajo escolar por un tiempo.

Sasuke:: Entonces sigue en pie.

Sasuke:: ¿Ah, y Sakura?

Sasuke:: DESCARGA EL ADJUNTO

Yo: *ojos de corazón* ¡Eres TAN lindo!

Sasuke:: Gracias, lo sé.

Yo: Estaba hablando de Malvavisco.

Sasuke:: Herido de nuevo.


Yo: ¡DÍME QUE NO LO HICISTE!

Sasuke: NO LO HICE.

Sasuke: Además, ¿Qué hice?

Yo: ME ENVIASTE UN MALDITO SOFÁ.

Sasuke: ¿Ya está allí? Eso fue RÁPIDO.

Yo: ¿Cómo? ¿Cómo demonios lograste hacer esto tan rápido?

Sasuke: El dinero habla

Sasuke: Sé que no es exactamente el sofá que tenías antes, pero traté de encontrar algo similar para que no extrañaras el viejo. ¿Lo hice bien?

Yo: Hacerlo bien ¡Me compraste un maldito SOFÁ, Sasuke! Sí, lo hiciste fantásticamente.

Yo: Asumí que estabas bromeando sobre comprar uno nuevo. No puedo creerte ahora mismo.

Sasuke: Era lo justo. Mi cabra destruyó tu mueble, así que tenía que reemplazarlo.

Yo: ¡Pero es un sofá!

Sasuke: Creo que ya hemos establecido eso.

Yo: Yo mierda. GRACIAS. Ino dice gracias también. No tienes idea de lo mucho que quiero besarte ahora mismo.

Sasuke: Lo permitiré.

Yo: Jueves, entonces vas a obtener toda la acción.

Yo: Incluso consideraría enviar mensajes sexuales contigo ahora mismo. Así de eufórica estoy.

Sasuke: ¡Mierda, sí! Hagámoslo.

Yo: dije, CONSIDERAR.

Sasuke: ¡Malvada mujer!


Sasuke: Mañana por la noche, te cortejaré como si nunca hubieras sido cortejada antes.

Yo: Por favor dime que le compraste hermanos a Malvavisco.

Sasuke: Mmm, no. Nuestra cita no tiene nuevas cabras.

Yo: ¿Qué podría cortejarme más que las cabras bebé?

Sasuke: Yo. ;-)

Yo: Eres una buena segunda opción.

Yo: ¿Tengo que vestir elegante o algo?

Sasukeh: ¿Crees que estoy hecho de dinero o algo así? Te envío UN sofá y de repente soy un millonario. *Pone los ojos en blanco*

Yo: Daisasuke

Sasuke: Atuendo casual. Jeans son aceptables. O desnudez. Creo que también están bien con eso.

Yo: Siempre tratando de desnudarme.

Sasuke: Creo que mi poder de persuasión está roto, ya que aún no ha sucedido.

Yo: Siempre hay un mañana. ;-)


—¿The Ranch House? ¿Me trajiste a un bar country?

—Uno, no. Dos, demonios no. Yo no hago country.

—Apuesto a que te verías sexy de vaqueros y botas.

—Detente ahora mismo. Soy tan sexy en mis camisetas de nerd.

—Lo eres. Me gustó especialmente tu camisa de Baby Groot. —Aprieto su mano—. Vamos, llévame a este lujoso rancho ya. Me muero por saber qué es.

Salimos del auto y tengo cuidado de sostener mi falda, no queriendo enseñarle el culo a nadie.

—¿Te dije cuánto me encanta la falda que llevas puesta? —pregunta Sasuke, acercándose detrás de mí.

Está presionado contra mí, una mano apoyada suavemente en mi espalda baja, su boca en mi oreja. Me estremezco y se ríe.

—Tus orejas son sensibles, ¿verdad? —Asiento y sus labios rozan debajo de mi punto más sensible.

Otro escalofrío. Más risas.

Doy un grito ahogado cuando sus labios se encuentran con mi cuello al descubierto, y estoy agradecida de haberme recogido el pelo. Le da un beso tierno antes de susurrar.

—¿Esta es la tercera cita, Sakura?

Mis pezones se convierten en piedra, y estoy tan asustada que voy a gemir las palabras que no puedo pronunciar. Asiento en su lugar.

—Entonces vamos a divertirnos esta noche.

Con eso, se aleja y entrelaza nuestras manos, arrastrándome sin decir una palabra más.

Lidera, y lo sigo gustosamente.

Cuando entramos a The Ranch House, me sorprende descubrir que realmente no es un bar country. De hecho, es bastante genial por dentro. Hay un elemento rústico en él, pero sigue siendo moderno, con una enorme ventana desde el suelo hasta el techo que cubre casi toda la mitad posterior del edificio. Afuera hay mesas y sillas, un fuego rugiendo en el centro de todo. Las linternas blancas cuelgan alrededor del perímetro, y un camino pavimentado lleva hasta el muelle en un extenso lago.

Es impresionante.

—Sasuke, esto es maravilloso.

—¿Cierto? Vamos, tomemos una mesa.

La anfitriona de pie detrás del podio mira a Sasuke, su sonrisa crece a medida que lo hace.

Si Ino estuviera aquí, estaría haciendo una escena sobre alguien ojeando a su hombre, ¿pero yo? No me importa. Sé que Sasuke es atractivo. También estaría mirándolo si estuviera en su lugar, pero no lo estoy. Estoy parada a su lado.

No tengo motivos para estar celosa.

—Hola, mesa para dos por favor —dice cortésmente Sasuke.

La rubia sonríe seductoramente.

—Claro que sí, cariño. Justo por aquí.

Nos lleva a una mesa en el centro del concurrido restaurante, pero no es suficiente para Sasuke.

—¿Podemos sentarnos afuera? ¿En el patio? —Me aprieta la mano—. En algún lugar… privado.

Su sonrisa es más forzada esta vez.

—No hay problema.

Nos conduce afuera y nos da una mesa cerca del fuego. Sasuke, siempre el caballero, saca mi silla antes de sentarse.

—Su camarero vendrá enseguida —dice la anfitriona antes de depositar nuestros menús y salir corriendo.

—Ella cree que eres sexy —le digo una vez que está fuera del alcance del oído.

Sonríe, el fuego hace que la travesura brille aún más.

—Eso es porque lo soy.

Resoplo y abro el menú para leer detenidamente. No me toma mucho tiempo para notarlo. Miro hacia arriba para encontrar a Sasuke mirándome, esperando ver cuál es mi reacción.

—Este lugar… toman su nombre en serio, ¿eh?

—Mucho. ¿Qué piensas?

—¿Todo está preparado con aderezo ranch?

—Cada elemento. Servido a un lado también. Si pasas a la última página, verás todos los sabores que ofrecen.

—¿Veintisiete? Cómo es eso…

—Todo también hecho en casa. —Sus labios se inclinan hacia abajo—. Por favor dime que te gusta el ranch. Si no, podemos irnos ahora mismo. Siempre me olvido que no todos están tan obsesionados con eso como yo.

—Ahora tu comentario sobre los caras de culo tiene mucho sentido.

Sus cejas se alzan.

—¿Comentario sobre los caras de culo? ¿Cuándo?

—Cuando pedimos alas. No pusieron aderezo en la bolsa y sonabas bastante molesto. Me lo pregunté, pero deseché la idea.

—Ah, sí. Todavía no he perdonado a esos idiotas.

Me río.

—Te tomas tu aderezo ranch en serio.

—Alguien tiene que hacerlo. Pero, de verdad, ¿tenemos que irnos?

—El ranch no es mi favorito, me gusta más el queso azul, pero estoy demasiado emocionada por probar algunos de estos sabores para que nos vayamos ahora.

—Lo tomo. Ahora, sugiero que pidas las papas fritas, de esa manera puedes probar múltiples sabores.

—Entonces la hamburguesa… y bastones de mozzarella. Quizás el pan sin levadura del Mediterráneo también.

—¿Sakura?

—Sí, me muero de hambre.

—Naturalmente. ¿Incluso comes a menos que te esté alimentando?

Doblo el menú y lo dejo a un lado.

—No comida como esta. Esta es una cocina exótica.

—Es aderezo ranch.

—¡Veintisiete diferentes sabores de aderezo ranch! No puedes esperar que no coma todas las cosas.

—Me parece justo.

—Pero… ¿quieres que lo dividamos? Porque honestamente no puedo comer toda esa comida.

Se ríe.

—Sí, podemos dividirlo, pero también pediremos frijoles verdes fritos.

—Lo siento, ¿quieres hacer qué a mis frijoles verdes?

—Calla y disfruta de la experiencia.

Nuestro camarero finalmente llega y hacemos nuestro pedido de bebidas y alimentos al mismo tiempo. No pasa mucho antes que vuelva con nuestras bebidas.

Relajándonos en nuestras sillas, bebemos nuestras bebidas y vemos rugir el fuego.

—Es agradable aquí, tranquilo. Uno pensaría que tendrían música en los altavoces o algo así.

—Estoy seguro que lo hacen en las noches de verano. Apuesto a que el patio no es popular en noviembre.

Volvemos al silencio. El crujido de la madera, el trino ocasional de un pájaro y el suave vaivén de las olas en el lago es todo lo que podemos escuchar.

El sol está a punto de ponerse, y algunas estrellas asoman por el cielo.

—A veces desearía poder vivir bajo las estrellas —confieso.

—¿Por qué es eso?

—Son calmantes, pacíficas. Te arrullan para que duermas. No me preocupo cuando echo un vistazo a la inmensidad del cielo nocturno. Me siento tan pequeña en este universo por una fracción de segundo. Estabiliza.

—No eres pequeña, Sakura, ni siquiera cuando estudias las estrellas. Créeme.

Miro hacia él, amando la forma en que echa la cabeza hacia atrás mientras observa el cielo, la forma en que mueve la garganta cuando traga.

—¿Estás tratando de decir algo dulce, Sasuke?

Sonríe, e incluso desde aquí sé que su hoyuelo está apareciendo.

—Solo digo que brillas muchísimo más de lo que crees, al menos para mí. Eres diferente, un buen tipo de diferente.

Nuestro camarero regresa con la comida, pero Sasuke no se da cuenta. Levanto mi mano para evitar que se acerque, queriendo saber qué más tiene que decir Sasuke.

—Eres graciosa y sarcástica, y ese culo tuyo podría distraer a una habitación entera.

Una pequeña risa se me escapa mientras miro al camarero, cuya boca está abierta.

—Solo digo, cuando hiciste ese striptease sexy la última vez…

—Sasuke, detente.

—De ninguna manera. Cuando hiciste ese striptease sexy la otra noche, estaba sentado en tu cama pensando en todas las formas en que me gustaría inclinarte, ¡ay! ¿Por qué diablos fue eso?

Se sienta, disparando puñales en mi dirección, antes de darse cuenta que tenemos un invitado.

Me siento allí, intentando con todo lo que no tengo deslizarme en mi asiento hasta esconderme debajo de la mesa. No pensé que esa era la dirección en la que iba a ir en absoluto.

Nada raro con Sasuke.

—Oh demonios, Sakura. ¿Por qué no dijiste algo?

—¡Porque no sabía que te ibas a poner todo pervertido conmigo!

Sasuke gime y se vuelve hacia el camarero.

—Usted, señor, recibirá una gran propina. —Luego se vuelve hacia mí y me guiña un ojo—. Te daré mucho más que solo la propina.

El camarero, aturdido, pierde el equilibrio con la bandeja. Dos de nuestras comidas van a caer, y nuestras bebidas se vierten por la parte delantera de su camisa.

Se para allí, sorprendido pero compuesto.

Nos sentamos allí, conmocionados y mortificados.

—Entonces… continúa y duplicaremos esa propina —dice Sasuke.

El camarero simplemente asiente, agarrando su bandeja y retirándose adentro.

—¡Daisasuke Uchiha!

—¿Qué? ¡No pude evitarlo! Además, te lo mereces después de dejarme hablar sin parar de tu fantástico trasero.

—¿Ya terminaste?

—Sí. —Se inclina sobre la mesa e imito sus movimientos—. Pero para que lo sepas, obtienes una propina mucho más grande que él.


—Ese fue posiblemente el mejor aderezo ranch que he probado.

—Te dije que este lugar era increíble.

—Gracias por traerme aquí. Nunca supe que existía.

—Siendo el monstruo del ranch que soy, he estado buscando un restaurante como este durante años. Me sorprende que apareciera uno en mi propio patio trasero, tal vez vieron todas mis búsquedas de Google o algo así.

—Eres tan extraño, Sasuke.

—Tomaré eso. Entonces… ¿quieres salir de aquí?

—¿A dónde vamos?

Nervioso, aleja los ojos.

—Estaba pensando en mostrarte mi casa esta noche.

La sugerencia solo tiene mi cuerpo encendido. Las palabras acarician mi piel, sabiendo exactamente qué es lo que está implicando.

—Creo que me gustaría eso.

Se para y busca mi mano. Dejo que me saque de la mesa y me lleve de vuelta a través del restaurante.

Hace calor dentro del automóvil, y es simplemente porque podemos sentir la electricidad que vibra en el aire. Está respirando con dificultad, estoy respirando aún más fuerte.

¿Esa chispa que me faltaba antes? Sí, está justo aquí en este auto, zumbando de ida y vuelta entre Sasuke y yo.

Está apretando el pomo de la palanca de cambios, sus nudillos blancos de anticipación.

Extiendo la mano y cubro la suya, levantándola hasta que descansa sobre mi muslo desnudo. Él inhala bruscamente y contengo la respiración, esperando.

El peso de su mano me está haciendo cosas, cosas que no esperaba. No tenía intención de comenzar algo sexual mientras conducía, pero si dijera que no quería deslizarme en mi asiento hasta que su mano descansara firmemente entre mis piernas, sería una maldita mentirosa, y no lo soy.

—Sakura… —Es una advertencia, y sé que lo es.

—No estoy haciendo nada, Sasuke. Solo quería sentir tu toque.

—Y solo quiero detener este auto en este momento.

—Quiero decir, no quisiera…

Los neumáticos chillan mientras nos lanza al estacionamiento que justamente está al lado de nosotros. Estaciona hábilmente entre dos todoterrenos grandes antes de empujar su asiento hacia atrás y desabrocharnos a los dos.

Antes de darme cuenta, estoy a horcajadas sobre él y su lengua está en mi boca, sus manos me sacan el pelo de la coleta en la que lo tenía.

Estamos apretándonos y tirando el uno del otro, tratando de acercarnos lo más posible.

Mi falda ahora está alrededor de mi cintura y sus manos están agarrando mis nalgas, arrastrándome más cerca. Los sonidos de nuestras duras respiraciones llenan el automóvil.

—Sasuke… —gimo, su pene deslizándose contra mi ropa interior, golpeándome en todos los lugares correctos—. Esto es…oh, Dios mío.

—Lo sé, lo sé.

Nuestros movimientos una vez frenéticos se vuelven lánguidos mientras bajamos de la prisa de… bueno, todo.

—Sakura —dice Sasuke, besando desde mi oreja hasta mis labios antes de arrancar su boca y colocar su frente contra la mía—. Creo que tenemos que parar. Te quiero, demasiado, pero no creo que nuestra primera vez deba ser en un automóvil.

Una vez más, mi respiración se vuelve tan aguda, todo lo que puedo hacer es asentir.

Sasuke aparta su cabeza de la mía y nuestros ojos se conectan por primera vez desde que aterricé en su regazo. Su mirada azabache normalmente brillante es oscura, necesitada. Estoy segura que mi propia mirada coincide con la suya en este momento.

Mira alrededor del estacionamiento y se ríe.

—Oh, mierda. ¿Te das cuenta que acabamos de frotarnos en el estacionamiento de un restaurante que actualmente es anfitrión de una noche de niños?

Parpadeo, confundida, y miro alrededor.

—Oh… ups.

—Ups es correcto —dice, sacando sus manos de mi culo y fuera de debajo de mi falda—. Deberíamos estar en camino antes que algunos pobres padres miren dentro del automóvil.

—No estoy buscando cargos públicos de indecencia, así que es una gran idea.

—Me vuelvo a deslizar en mi asiento, empujando la falda hacia abajo y cubriendo la mayor parte de mis piernas que puedo—. No más tocar durante el resto del viaje.

—Para tu información, voy a acelerar. Cinturón de seguridad.

Sonrío, me abrocho el cinturón de seguridad y me deleito con la anticipación que me recorre.


Espero les gustaran.

No olviden Comentar.

Un Abrazo.

🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸