—¿Quieres escuchar una historia graciosa sobre tu hermano?

Estamos en la habitación ahora. Me estoy cambiando a mi ropa de acción de gracias, mi pijama, mientras Sasuke alimenta a Malvavisco y permite que camine por la habitación.

—Dios. ¿Esto me molestará? ¿Qué hizo el pedazo de mierda ahora?

—Involucra a Ino.

—Déjame adivinar, hizo que esperara para tener sexo, él le encantó y ella cayó. Luego escapó y dijo que estaba "demasiado ocupado para novias pegajosas" o una mierda similar.

Me detengo, mi camisa sobre mis brazos, y lo miro.

—Eso es exactamente lo que sucedió.

Sasuke suspira pesadamente.

—Ese es el modo en el que actúa. Hablaré con él. Nos comunicaremos usando nuestros puños.

Me paso la camisa por la cabeza, agradecida por haber empacado un juego de pijama que combina.

—No te molestes. Ino estará bien. Es una chica fuerte.

—¿Pero qué sucede con las otras chicas?

Sonrió.

—Oh, he visto a algunas darle su merecido.

Sasuke se ríe.

—Bien. Pero en serio, tengo que enseñarle algunos modales. Es toda esta cosa del béisbol subiéndosele a la cabeza. No era así en la secundaria. Tenía una novia formal y toda la cosa.

—¿Quizás rompió su corazón y ahora se está vengando de toda la población femenina?

—Quizás tienes algo de razón.

—¿Por qué tiene un apellido diferente? —pregunto.

—Mantuvo el de su padre. Es único en la familia que no es un Uchiha.

—Eso tiene que ser…

—¿Extraño? A veces. Creo que se siente un rechazado por eso, pero él decidió mantener el apellido, así que es su culpa. —Coloca a Malvavisco de regreso a su jaula y me observa—. ¿Realmente es esa tu pijama?

Miro hacia abajo, no encontrando nada de malo con esta.

—Sí.

—¿Y vas a usar esa para la cena?

—Sí.

Mueve la cabeza, sonriendo.

—Mi madre va a amarte.

—Ino las diseñó para mí, las dibujó a mano y las imprimió la Navidad pasada.

—¿Sabe dibujar?

Asentí.

—Estudia arte.

—Cállate. No tenía idea.

—Es rara y no le gusta hablar al respecto. Aunque, no sé por qué. Es jodidamente talentosa.

Señala mi atuendo.

—Claramente.

—¡La cena! —grita Rose por las escaleras.

Miró a Sasuke.

—¿Carreras?

—Uno… dos…

Salé acelerado por la puerta.

—¡Tramposo! —grito siguiéndolo de cerca.

Bajamos corriendo las escaleras, y nos resbalamos hacia la primera sala donde mi niña interior gana y empujo a Sasuke.

Se tropieza, cayendo en el suelo, gruñendo.

—Auch.

No se mueve, y comienzo a sentirme un poco mal por empujarlo.

Retrocedo para patearlo un poco con mi pie.

—¿Estás bien?

No escucho qué es lo que sale de sus labios. Inclinándome, me acerco a él.

—¿Qué?

Levanta su cabeza.

—Dije… ¡eres malvada! —Luego toma mi pie y antes que me dé cuenta, me tiene debajo de él—. Pero voy a ganar esta carrera.

Coloca un rápido beso en mis labios y se va, dejándome sorprendida y todavía recostada en el suelo.

Puedo escuchar su silla moverse y sé que ha ganado.

Gruñendo, me dirijo al comedor, donde encuentro a Sasuke dándose palmadas en la espalda por su actuación. Jack nos está sonriendo a los dos.

—¿Tienes que dar un discurso para la academia?

Me siento junto a él mientras Rose empuja la puerta sosteniendo el pavo.

—¡Tu pijama! —grita, casi dejando caer el plato.

—Ven, querida —Jack se levanta, ayudando a Rose con la comida—. ¿Tomaste el cuchillo?

Lo ignora.

—¿A quién le importa eso? Ella tiene un pijama con Ryan Gosling. ¡Oye, chica! Las necesito. Cómpralas para mí.

Jack suspira y gira hacia mí.

—¿Dónde las compraste, Sakura?

—Mi amiga Ino me las mandó a hacer, pero hablaré con ella para que te consiga un conjunto Rose.

Aplaude emocionada, y Jack dice un gracias mientras Rose desaparece por la puerta, regresando con un cuchillo eléctrico. Jack se levanta al frente de la mesa mientras Rose se sienta al final de la otra punta.

—Sakura, sé que es tu primera Acción de Gracias con nosotros, pero nos gusta reunirnos alrededor de la mesa y discutir nuestras metas antes de comer pavo.

—¿Metas?

—Sí. ¿Qué parte o partes, quieres que terminemos primero, o cuántos platos planeas comer?

—Esta familia es la mejor —digo, con emoción en mi voz.

—Metas, Sakura. —Sasuke truena sus dedos—. Escuchémoslas.

—Creo que deberíamos de comer la cacerola primero, menos carbohidratos.

—¿Y platos? ¿Con cuántos vas a contribuir en esta comida?

—Mi meta es… tres platos.

—Qué débil —dice Shep.

Sasuke se recarga en su silla.

—Estoy tan decepcionado.

—¿Qué? Eso es mucha comida.

—Eso es un juego de niños. Somos una familia de mínimo cinco platos.

Mis ojos se deslizan a Sasuke, que está sentado con el ceño fruncido.

—Te dije que no comieras esta mañana.

—Voy a morir, ¿no es así?

—Probablemente, pero te prometo que te haremos un funeral divertido.

—Dado que es tu primera vez, te dejaremos ir con tres, pero la próxima vez, necesitas mejorar tu juego y hacer tu mejor esfuerzo como todos los demás — bromea Jack.

Me río.

—Trato.

Rose promete cinco platos, Jack seis, y los chicos cada uno prometen siete.

—¿Siete? ¿Cómo van a comer siete platos?

—Tres o cuatro ahora, y luego tres o cuatro para más tarde —explica Sasuke.

—¿Se tiene permitido partirlos?

—Sí, querida. La única regla es que la comida se tiene que terminar antes de la medianoche de hoy. Comenzamos a comer a mediodía, dándonos doce horas para completar el reto —explica Rose.

—¿Y ustedes preparan toda esta comida por el reto?

Ella asiente.

—Cada año.

—¿Pero por qué?

—¡Porque es divertido! ¿Qué más vamos a hacer?

—Excelente punto. Está bien, entro al juego con cinco platos en ese caso.

La sonrisa de Jack se vuelve más grande.

—Qué manera de ser una buena compañera, Sakura.

Corta el pavo y comenzamos a comer, llenando nuestros platos.

Por varios minutos, lo único que hacemos es comer. Para mi sorpresa, nadie está atragantándose con comida. Se toman esto lento y de buena manera.

—Entonces, ¿Cómo se conocieron ustedes dos? —pregunta Shep, apuntando su tenedor a los dos.

—Grupo de adictos al sexo.

—¡Daisasuke!

Se ríe.

—Está bien. Le envié un mensaje pensando que era un cliente y ella respondió pensado que era su hermano. Eventualmente nos dimos cuenta de nuestro error y seguimos charlando después de eso.

—Sasori mencionó que ustedes dos avanzaron algo rápido —comenta Shep.

Ese comentario duele, pero lo ignoro.

—Hacia adelante y hacia arriba, es lo que digo. —Sasuke me lanza un guiño.

—¿Te encuentras seguidos con chicos a los que conoces por mensaje?

—Oye —grita Sasuke, soltando su tenedor—. No seas un imbécil. Te golpearé en Acción de Gracias, no me importa.

Los chicos se miran el uno al otro, y puedo ver la ira formándose dentro de Sasuke. Ese es el segundo comentario grosero que ha salido de la boca de Shep en menos de un minuto. No sé cuál es su problema, pero no me gusta.

—Cuidado, Slug —dice Jack severamente.

—¿Por qué te dicen Slug? —pregunto.

Sasuke suelta un bufido.

—Porque es una pequeña mierda viscosa .

—Porque ellos dicen que mi recién descubierta fama en el béisbol se me estaba subiendo a la cabeza. Tenía ocho cuando comenzó.

—Oye, no comenzamos a decirte Slug hasta después que cumpliste catorce y caminabas por todos lados como si tu mierda no apestara —corrige Jack.

—He visto algunos de tus juegos, tienes una reputación en mi universidad. Mi amiga Ino dice que te conoce.

Sus ojos se entrecierran y sé que sabe exactamente de quién estoy hablando.

—Ino, ¿eh? No conozco a ninguna Ino. Debe ser otra de mis admiradoras.

—Quizás estás confundiéndote con alguien más.

—¿Acaso Ino lo describió como un imbécil? Si es así, definitivamente es Slug.

Shep sonríe y come su comida, dándome extrañas miradas durante el resto de la comida.

Dos platos después, estoy acabada. No podría comer otro bocado, ni siquiera si alguien colocara un plato con brownies frente a mí, y amo los brownies.

Jack y Rose también están fuera, pero los chicos siguen comiendo, cada uno va en su cuarto plato.

—¿Cómo? ¿Cómo puedes meter otro bocado a tu boca? —lo cuestiono, mirando que Sasuke se mete otro bocado.

—Años y años de práctica.

Su discurso se está volviendo lento y puedo decir que se está llenando. El estómago lleno está haciendo que se canse; veo una siesta en nuestro futuro.

Después de limpiar todo en su plato, finalmente lo empuja.

—No puedo. He terminado. Tendré que regresar más tarde.

—¿Qué tan tarde?

—Horas. Muchas, muchas, horas.

—También terminé. Papá, ¿el juego? —pregunta Shep.

Yo veré el juego. Tú vas a ayudar a tu madre a limpiar.

Shep gruñe, pero toma su plato y lo lleva a la cocina. Sasuke y yo lo seguimos, nuestros platos y otros en mano.

—Entonces, ¿Qué van a hacer el resto del día? —pregunta Rose mientras la ayudamos a cubrir algunos de los platillos y colocarlos en el refrigerador.

—Estaba pensando que una siesta suena genial —digo.

—Estoy con ella.

—¿Y el resto del fin de semana?

—Planeo llevar a Sakura a la cafetería por una malteada, quizás caminar por la riberadel río, mostrarle un poco el lugar.

—Es un pueblo hermoso —le digo a Rose.

Asiente entusiasmadamente.

—No podría estar más de acuerdo. En realidad, crecí aquí. Cuando Jack ganó su ascenso y los chicos estaban lo suficientemente mayores, nos mudamos de regreso. Lo amo incluso más ahora.

—¿Qué tiene de especial esa cafetería?

—Sus malteadas ponen mi…

Rose levanta una ceja a su hijo.

—Continua, Sasuke. ¿Qué es lo que hacen?

—Olvidé por completo lo que estaba a punto de decir.

—Ajá —dice, moviendo la cabeza y regresando al comedor para tomar más platos.

Sasuke se gira hacia mí.

—Ponen mi polla dura.

—¡Escuché eso! —dice Rose.

Los ojos de Sasuke se abren y cuelga la cabeza, mortificado. Me río ante su derrota.

—No te rías de eso, Sakura.

—Pero es gracioso.

—Es vergonzoso.

—Oh, por favor. Apuesto a que ella recogió muchos de tus calcetines tiesos durante tu adolescencia. Sabe que tienes erecciones, Sasuke.

—¡Ella lo sabe! —dice Rose del otro lado de la puerta. La abre y voy con ella, ayudándola a tomar uno de los platos más pesados—. Me gusta esta, Sasuke. Es honesta.

—Probablemente la mantendré cerca.

—¿Probablemente?

—¿Quizás?

—Daisasuke…

—Sí, sí. La mantendré cerca.

—Creo que debería decirte que eres a la única persona que ha permitido que le llame de ese modo. Solía llegar de la escuela muy molesto porque sus maestros insistían que su nombre no era solo Sasuke. Tuve que escribir una nota y todo.

Siempre ha odiado otra cosa que no sea Sasuke —me dice Rose.

Miro a mi novio.

—¿Por qué me dejas llamarte Daisasuke?

—Porque tienes un increíble trasero.

Rose se ríe.

—Síp, justo como su papá.


—Entonces, ¿me estás diciendo que esta será la mejor malteada que voy a probar? ¿Tendré una erección femenina en mi futuro?

Sasuke niega.

—No digas erección femenina. Es raro.

—¿Un clítoris encendido?

—No. No, eso es mucho peor.

—¿Dureza femenina?

—Sigue intentando.

Humedad.

Se estremece.

—Yyyy eres oficialmente la peor persona del mundo.


—Aquí tienen sus Mega Batidos. Sus papas a la francesa llegan en un momento.

—Gracias.

Ella se aparta y Sasuke mueve la cabeza.

—No puedo creer que ordenaras papas. ¿Cómo puedes comer después de ayer? ¿Después de seis platos?

—Es un don. —Me encojo de hombros y tomo mi pajilla, revolviendo mi malteada—. Estaré realmente decepcionada si esto no termina siendo algo mágico.

—Créeme, lo es.

Doy un sorbo… luego otro… luego uno más largo. Luego descubro que ya me he terminado un cuarto de la malteada.

—Así de buena, ¿eh?

Suelto la pajilla obligada, y gimo.

—Estoy muerta. Debo estarlo. Esto es demasiado celestial para ser real.

—Te lo dije.

—¿Podemos mudarnos aquí? ¿Adentro del restaurante? ¿Por favor?

—No creo que le guste mucho al dueño —dice la mesera, colocando mis papas—. ¿Asumo que es su primer Mega Batido?

—Sí, pero no será mi último, especialmente si el dueño me deja mudarme. ¿Es lindo? ¿Puedo atraparlo con mi encanto e innegable atractivo?

—Déjame preguntar.

—¡Oye, Pop! —Un caballero viejo asoma su cabeza por la cocina—. ¿Qué dices? ¿Ella puede atraparte con su… qué era?

—Mi encanto e innegable atractivo. Quiero mudarme para poder tomar una malteada siempre que quiera.

Sonríe, luego mira a su hija y guiña un ojo.

—Cariño, conoce a tu nueva madrastra.

—¡Escuché eso! —grita otra mujer de un extremo del mostrador.

Nuestra mesera señala sobre su hombro y dice:

—Ella es mi mamá.

—Ella es tan afortunada —murmuro.

Sasuke pone los ojos en blanco y me ordena otra malteada antes que la mesera desaparezca.

—No debiste de hacer eso.

—¿No? ¿Quieres decir que no estabas a punto de saltar de la mesa y huir con el anciano en la cocina?

—Bueno… no, probablemente no…

Niega.

—Ajá. Eso pensé.

Siento mi teléfono vibrar en mi bolsa y lo saco. Dos llamadas pérdidas, ambas de Ino.

Mmm.

—¿Todo bien? —pregunta Sasuke.

—Sí, solo unas llamas perdidas de Ino. Le llamaré más tarde. Realmente preferiría pasar el tiempo con este Mega Batido… quiero decir, contigo.

Le sonrió y sus hoyuelos vuelven a aparecer.

No creo que superaré lo mucho que los amo.

Lo mucho que lo amo a él.

Ya estoy cayendo enamorada; solo espero que me pueda atrapar cuando aterrice.


Espero les gustaran.

No olviden Comentar.

Un Abrazo.

🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸