—No puedo creerlo. Pensé que era un buen chico. Pensé que él podría ser, ya sabes, el indicado para ti.
Asiento.
—Yo también, Ino. Yo también.
—¿Y dices que parecía molesto cuando lo confrontaste? ¿Molesto porque fuera atrapado?
—No. Era como si él estuviera molesto conmigo, lo que es absurdo, considerando todo.
—No entiendo eso.
—Yo tampoco.
Ino desliza sus dedos por mi cabello. He estado sentada en el sillón desde que llegué a casa ayer, entre llorar y decir mierda de Sasuke. Ninguna de las dos tiene clases los lunes, y Ino finalmente regreso a casa hace una hora.
He estado llorando en su regazo desde entonces.
—¿Crees... crees que le volveras a hablar?
—No lo sé. Estoy devastada en este momento. Todo lo que quiero hacer es comer helado y llorar.
—Puedo ayudar con la parte de llorar, pero ya no tenemos helado.
Sollozo.
—¿Por qué el mundo me odia?
Un golpeteo nos sorprende y nos miramos, ninguna de las dos esperando visitantes.
Me levanto del sillón y me dirijo a la puerta, asegurándome de mirar primero quién es.
Jadeando, me giro hacia Ino.
—Nunca vas a creer quien está ahí.
—¿Chris Pratt? ¿Escuchó nuestra llamada por helado?
Abro la puerta y le doy la bienvenida a nuestro invitado.
—Sasori... ¿qué estas haciendo aquí?
Levanta una bolsa de papel café.
—Pensé que necesarias esto.
—¿Es helado? —Asiente—. ¿Por qué no pude amarte?
Riendo, me empuja y entra al departamento.
—Ino.
Ella sonríe.
—Sasori.
—Quería venir a ver como estabas, S. ¿Cómo lo estas manejando?
—¿Honestamente? No muy bien. Enfrenté a Sasuke, es su nombre, ayer en la mañana. Lloré y le mostré la foto. Él estaba furioso y actuaba extraño, luego se fue. Así que estoy cambiando de estar molesta, a confundida, a tener el corazón roto en este momento.
Me jala a un abrazo y no puedo evitar detener las lágrimas.
—Lamento no haber llegado antes. Hice el mayor control de daños que puede el fin de semana y esta mañana en clase. Enviando mensajes y llamándole a todos, intentado descubrir quién la envió a quién.
—Gracias, Sasori. Realmente lo aprecio —digo, apartándome y secando mis ojos—. Vamos, siéntate. Aliméntanos con helado.
Corro a la cocina y tomo unas chucharas antes de regresar al sillón, sentándome entre Sasori y Ino.
Esta no es la primera vez que Sasori nos trae helado y hemos hecho esto. Él incluso trajo nuestros tres sabores favoritos.
Podría volverlo a abrazar.
—Entonces, ¿cómo les fue en Acción de Gracias? ¿Alguien más tiene una foto desnuda siendo enviada por el campus o solo fui yo?
Se ríen, y yo trato de no llorar.
—El mío estuvo bien, conduje a casa para visitar a la familia —dice Sasori tomando un poco de helado.
—Básicamente lo mismo. Aunque, tuve el privilegio de ver a mis tíos pelear a golpes. Eso fue algo divertido.
—Casi tuvimos una pelea en mi comida también. ¡Oh! —Me golpeo la frente—. Olvidé decirles. Nunca adivinaran quién es el hermano de Sasuke.
—¿Quién?
—Shep.
Ino se mueve hacia adelante en el sillón.
—¿El Shep?
Asiento.
—El único e irrepetible.
—Vaya. Yo... ¡Vaya! —Se vuelve a echar para atrás tomando un gran bocado.
Shep todavía es un tema sensible para ella. Luego le diré como Sasuke saltó a defender su honor, ofreciéndose a confrontar a Shep por ella.
—Lo sé. No tenía idea porque ellos lo llaman...
—Slug —termina Sasori—. Mierda. Conozco a tu novio, S, ¿Sasuke Uchiha, el nerd de las computadoras, que no lo parece?
—Él mencionó que te vio algunas veces. Estaba sorprendido porque cambié a un jugador de béisbol por él.
Sasori toma más helado y mueve la cabeza.
—S, necesito ser honesto contigo... no creo que Sasuke lo hiciera.
—¿Por qué dices eso? Quiero decir, leíste el mensaje. Fue enviado por "S".
No se puede negar.
—Lo sé, lo sé. —Se endereza en el sillón y coloca su helado en la mesa—. Escúchame de todos modos. ¿Existe manera que cualquiera pudiera haber tomado su teléfono? ¿Alguien que sabemos tiene una escurridiza y viscosa polla?
Lo que dice encaja.
—¿Crees que Shep lo hizo? —Asiente—. ¿Pero por qué?
—Bueno, porque es Shep —responde Ino, imitando la pose de Sasori—. Tiene sentido, S. Es un imbécil y si tú lo molestaste, él atacará también.
—Eso no es un juego. Él les ha hecho cosas horribles a las chicas que no caen en su mierda, y tiende a presumir en los vestidores. Medio odio al tipo.
—¿Le hiciste algo? —pregunta Ino.
—¿No? Quiero decir, te mencione y estaba siendo un imbécil al respecto, pero fuera de eso, no.
—Me pregunto si pudo tomar el teléfono de Sasuke antes o después de eso.
—Apuesto a que después —dice Sasori.
Levantándose del sillón y comenzando a caminar por la sala—. Quiero ir al campus, sacar a ese imbécil de clases, y darle una buena paliza.
—Cálmate. No estamos seguros que fuera él.
—No lo sé, S.
Sasori está mencionando buenos puntos, y tengo un presentimiento de que sí lo hizo —dice Ini—. Además, tú misma dijiste que no podías creer que Sasuke pudiera hacer algo así. Para mí no existe nada de maldad en él...
—Cuando lo conocí, paso toda la noche contándome sobre esta organización sin ánimo de lucro que quiere crear —dice Sasori.
—Sabes cómo inicio la idea, ¿verdad? —Sasori niega ante mi pregunta—. Fue porque Sasuke desarrolló una aplicación en la secundaria que era algo así como atractivo o no. Se salió de control y causó mucho drama.
—Entonces, ¿estás diciendo que crees que es capaz de enviar una foto desnuda de su novia porque hizo una cosa de mierda en la secundaria? —contrarresta Sasori.
—Bueno... no, no creo eso para nada. Creo que es por eso por lo que estoy encontrando difícil de creerlo posible. Cuando Sasuke me contó la historia de lo que hizo en la secundaria, sentí su arrepentimiento. Realmente estaba apenado porque hubiera sucedido. Cuando habla de Incorpora Positividad, es apasionado.
No creo que lo hiciera.
Y soy una imbécil por saltar a conclusiones en su contra.
Mierda. Creo que jodí lo mejor que pudo haberme sucedido.
Dejo escapar un pesado suspiro y regreso al sillón.
—Soy la peor.
—No eres la peor. La evidencia estaba ahí, no había modo de negarlo.
Además, todo esto de momento es solo teoría. No tenemos una prueba concluyente de que fuera Shep.
—¿Cómo lo conseguimos?
Sasori continúa caminando, murmurando algo. Ni Ino o yo le entendemos.
Nos sentamos mientras vemos formarse un plan en su cabeza.
Finalmente, nos encara, con las manos en sus caderas.
—Déjenme encargarme de esto.
—Está bien.
—¿Pero, S? Si resulta que él no fue quien envió la foto, aunque estoy seguro que es poco probable, necesitas estar preparada.
Mi boca se seca ante la idea. Me aferré tanto a la teoría que Sasuke es inocente que olvidé pensar que podría ser culpable.
Mi estómago se tensa.
—Estaré lista, Sasori.
Mi alarma suena, la encuentro y la aviento por la habitación.
No quiero ir a clases esta mañana.
No estoy lista para enfrentar a todos. Sé que habrá al menos una persona en clase que hayavisto la foto. Sasori dice que nadie sabe quién es la chica, pero yo sabré, y cada vez que alguien me vea, me preguntaré si saben.
Cierro los ojos e intento regresar a dormir, peor no funciona.
No puedo dormir.
He estado girando y moviéndome toda la noche. Demonios, no he podido tener una noche apropiada de sueño desde el viernes, ya saben, antes que mi mundo explotara y todo eso.
Por hábito, tomo mi teléfono, buscando un mensaje de Sasuke.
Me noto haciendo esto más veces de las que me gustaría contar en el transcurso de los últimos días. Cuando le envías mensajes a alguien por meses sin parar, te acostumbras a estos, y cuando son arrancados de tu vida, caes a un estado de desesperación.
Logro salir de la cama mientras Ino entra a mi habitación.
—Bien, estás despierta.
—No por mucho —murmuro.
—Oh, sí. Vas a ir a clases hoy. No se discute eso.
—No, de ninguna manera —Me vuelvo a lanzar a la cama y coloco las cobijas sobre mí.
Ino las jala, intentando arrancarlas de mí. Puedo sentir la tela deslizándose entre mis manos, y luego ganó.
Me quedo acostada de todos modos.
—Levántate. Vamos. Sasori dijo que nadie sabe que eres tú y le creo. No había indicaciones en el mensaje sobre quién era y nadie te ha visto desnuda, más que Sasori. Tú sabes que el secreto está a salvo con él. Así que, ¡arriba!
—¡Nunca!
Salta en la cama y brinca alrededor, fuerte, tan fuerte que estoy saltando en la cama a medida que lo hace.
No pasa mucho tiempo antes que esté riendo, y se siente tan bien. No he tenido ganas de reír en días, y amo reír.
—¡Detente, detente, detente! Vas a romper mi cama y te obligaré a comprarme una nueva.
Se calma y colapsa junto mí, dándome una mirada de cachorro.
—Por favor ve a clases. Por favor. Prometo que solo te dejaré por la clase. Caminaré contigo y te veré en la puerta después para que no tengas que recorrer el camino de la vergüenza sola.
—¿Camino de la vergüenza? Pensé que nadie lo sabía.
—Nadie lo sabe, pero te conozco, vas a pensar que todos tienen visión de rayos x y pueden ver tus senos y sabrán exactamente que eras tú la de la foto. Además, por favor, ¿podemos hablar del hecho que no se supone que le envíes fotos sexys al teléfono de nadie? Lo envías por Snapchat, esa mierda desaparece realmente rápido.
—¿Has enviado muchas fotos desnudas?
Se encoje de hombros.
—Quizás. Tengo tetas increíbles, ya sabes.
Niego y me levanto del colchón hasta sentarme en mis rodillas.
—Está bien. Iré a clases, pero tú tienes que entrar y salir conmigo. No quiero encontrarme con Shep.
—¡Trato! Ahora, ve a abañarte. Apestas.
Levanto el brazo y me huelo.
—Oh... sí. Déjame hacerme cargo de eso rápidamente.
Cruzo la habitación y abro el cajón. De pronto, soy golpeada por recuerdos de Sasuke y míos y cierta ocasión en que estuve de pie frente a su cajonera.
Las lágrimas silenciosamente se deslizan por mi rostro, mis hombros temblando con las lágrimas.
Ino me abraza por detrás y me busco consuelo en su abrazo.
—Estará bien, S. Te prometo que lo estará. Descubriremos a quién culpar y le daré una patada en los huevos.
—Eres realmente una muy buena mejor amiga, Ino.
—Lo sé. —Me besa la mejilla—. Ve a bañarte, apestosa. Tenemos clase en cuarenta y cinco minutos.
Lo vuelvo a hacer cuando me siento.
Reviso mi teléfono.
Nada de Sasuke, no es que estuviera esperando algo, pero de todos modos.
Sasori entra apresurado al salón de último minuto y se sienta junto a mí.
—¿Cómo lo estás manejando?
Levanto un hombro.
—Tan bien como era de esperarse, supongo. Siento que de pronto todos son X-Man y han desarrollado exactamente la misma mutación: visión de rayos x.
—Bueno, deja de preocuparte. Nadie sospecha nada. Pregunté en la práctica esta mañana, para ver si alguien tenía idea quién era la de la foto.
—¿Y?
—No tienen idea, aunque no podían callarse sobre lo ardiente que era esa chica.
Me guiña un ojo, y no tengo ni el estómago para ser halagada. Estoy demasiado molesta con esos imbéciles por pasarse la foto. Quiero decir, ¿quién recibe la foto desnuda de alguien a quien no conocen y luego la siguen enviando?
Imbéciles, esos son.
—¿Alguna pista para resolver el caso?
Sasori me mira, pero no responde mi pregunta.
—Hablaremos más tarde
Mi estómago se desploma.
No puede ser bueno.
He pasado toda la clase sin prestar ni una pizca de atención. Mi cabeza está nadando con todo, pero menos lo que dice nuestro profesor.
Intento dejar pasar el tiempo, pero entre más cierro los ojos y suplico, más lento pasa, así que me doy por vencida, y miro mi libreta.
Por suerte Sasori está escribiendo en su computadora; tendré que pedirle sus notas más tarde.
Mis dedos se mueven por la pantalla del celular que está delante de mí.
Presiono el botón y la pantalla se enciende.
Ninguna llamada.
Ningún mensaje.
Ninguna esperanza para nosotros
La clase finalmente termina. Y todos toman sus cosas y salen apresurados del salón, sin querer verse atrapados por los que caminan lento o los que bloquean los pasillos.
Hoy, soy alguien que camina lento.
Cuando finalmente estoy lista para enfrentar a Sasori y tener esta odiaba conversación con él, ya no está.
Lo veo apresurarse por las escaleras y lo llamo.
—¡Más tarde! —grita.
Mis hombros caen. Aquí viene otro día de preocuparse por todo.
Ino está afuera de la puerta cuando salgo.
—¿Todo bien?
—Sasori dijo que hablaríamos más tarde.
—¿Sobre qué?
—No lo sé. No dijo, lo que es completamente tonto porque...
—Ahora estarás preocupada todo el día. Genial.
—Estaré bien.
—¿Estás segura? Puedo saltarme mis dos segundas clases y regresar a casa contigo si me necesitas.
—De ninguna manera. Tú me obligaste a estar aquí, así que tienes que quedarte. Además, no creo que vaya a casa todavía. Quizás pase por un café y luego regrese por ti. De esa manera no estaré en casa lamentándome.
Entrelaza su brazo con el mío.
—Creo que esa es una idea genial. Debería de terminar en dos horas, así que no es mucho. Después de eso podemos ir por pizza y llevarla a casa y nos sentaremos en el sillón.
—Suena como un plan, pero no vamos a ver ese raro programa que has visto últimamente.
Entrecierra los ojos.
—Bien, pero solo porque tienes el corazón roto.
Espero les gustaran.
No olviden Comentar.
Un Abrazo.
🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸
