—¿Quieres hacer qué?
—Robarme a Malvavisco.
—¿Estás loca? Porque suenas como una lunática ahora mismo. No podemos robar una cabra.
—Sí podemos. Todo lo que se necesita es abrir una ventana en casa de Sasuke, meterse y sacar la cabra.
—Puedo leer los titulares ahora: SE BUSCA: DOS ADORABLES Y SEXYS UNIVERSITARIAS ROBAN CABRA BEBÉ.
Levanto una ceja hacia ella.
—¿Adorables y sexys?
—¿Qué? —Se encoge de hombros—. No es una mentira.
—De todos modos, estaba pensando después que Sasori vino...
—Por cierto, todavía estoy enojada por perdérmelo.
Ayer recibí un gran sermón por no despertarla antes, durante y después, pero solo porque estaba desesperada por participar en la acción de bofetadas de Shep.
Afortunadamente, ya estaba llegando tarde de la clase y yo estaba desmayada cuando llegó a casa la noche anterior, así que no tuve que volver a oír hablar de eso.
¿Esta mañana sin embargo? Me sermoneó de nuevo.
Le resto importancia.
—Sí, sí. Así que estaba pensando, deberíamos robar a Malvavisco. Entonces Sasuke tendría que verme y tendríamos que hablar.
—Quiero repetir mi pregunta anterior, pero creo que me lanzarías algo si lo hiciera.
—En este momento estoy hablando en serio, Ino, y si no quieres robarte la cabra, conseguiré que Sasori me ayude.
—Oh diablos, no. No hay forma que me esté perdiendo tu robo de una cabra, loca.
—Entonces, ¿estás dentro?
—Estoy dentro —dice—. Pero primero necesitamos un plan.
—Ya estoy un paso por delante. Tocarás a la puerta y suplicarás a Sasuke, fingiendo ser una extraña indefensa con un auto averiado. Me escabulliré por atrás y subiré por la ventana en la habitación de Malvavisco.
—Un par de cosas. Uno, ¿la cabra tiene su propia habitación? —Asiento—. ¿Por qué?
—Porque es realmente linda y merece su propio espacio.
Me mira como si esperara el final, pero no estoy bromeando. Cuando cae en cuenta de eso, continúa.
—Bien. Dos, Sasuke sabe quién soy, así que no puedo fingir que soy una extraña indefensa.
—Ese es un punto excelente. —Junto mis manos y apoyo mi barbilla sobre ellas—. ¿Ideas?
—¿Qué tal si voy por allí pretendiendo querer conversar con él sobre lo sórdida que eres?
La miro con furia.
—Trabajaremos en tu ángulo.
—Bien. Entonces, tres, ¿por qué estamos robando la cabra otra vez?
—Te lo dije, entonces él tendrá que hablar conmigo.
—¿Por qué tú no llamas a la puerta y hablas con él.
Hago una mueca.
—Porque eso no es tan divertido como robar a Malvavisco.
Me mira, sin parpadear.
—No lo entiendes. Sasuke lo hará. Lo entenderá.
—¿Entenderá que robes su cabra?
—Solo espera, ya verás.
—¿Cuándo vamos a ejecutar este plan tuyo? —pregunta.
—¿Trabajas mañana por la noche?
—No, pero realmente necesitas pensar en esto, Sakura.
—¿Pensar en qué?
Se sienta en el sofá a mi lado.
—Tu relación con Sasuke y lo que hizo Shep. ¿Serás capaz de superarlo? ¿Puedes perdonarlo? Si planeas ponerte seria con Sasuke, que es donde creo que los dos se estaban dirigiendo, asistirás a reuniones familiares. Shep estará allí. ¿Cómo manejarás eso?
—Yo...
Bueno, demonios, no había pensado en eso. Lo único que he tenido en el cerebro últimamente es a Sasuke.
Si Sasuke me deja explicarle, ¿qué voy a hacer con Shep? Ya planeo ir a la oficina del decano sobre él, no hay manera que pueda verlo en el campo de béisbol representando a nuestra escuela y no pensar en la vez que difundió una imagen desnuda de mí.
No debería haber recompensa por hacer algo tan degradante.
El béisbol no es una necesidad; es un privilegio Pero, ¿Qué hay de fuera de la escuela, durante las reuniones familiares que mencionó Ino? ¿Lo evitaré? ¿Qué sucede cuando le diga a sus padres?
Esto es más complicado de lo que pensé que sería.
—Este podría ser una de esas cosas que resuelva dado el caso. Además, ni siquiera estamos seguras de si Sasuke querrá hablar conmigo.
—No te hablaría si robaras mi cabra.
—Mentirosa.
Asiente.
—Cierto. Entonces, ¿mañana es cuando intentarás recuperar a tu hombre?
—Mañana.
—¿Por qué insististe en usar una camisa verde neón? Nuestro objetivo es ser furtivas.
Estoy vestida de negro de pies a cabeza.
Ella no.
—¡No me dijiste eso! —sisea.
—Es de conocimiento común que cuando tratas de robar un lugar, te vistes de negro, como la noche, por lo que te mezclas, no con verde neón.
Tira de su camisa brillante.
—Haré que sepas que esto es pastel, no neón.
—La misma cosa.
—Dos cosas totalmente diferentes.
—¡Shh! Baja la voz.
—Estamos literalmente sentadas dentro de tu automóvil en la calle de su casa. ¿Por qué tenemos que susurrar en este momento?
—¡Porque necesitamos permanecer en el personaje!
Maldice por lo bajo y la alcanzo y la pellizco.
—¡Ay! ¡Perra!
—¡Shh!
—Oh Dios mío. ¿Ya podemos seguir con esto?
—Bien. Ahora recuerdas el plan, ¿sí?
—Llamaré a la puerta y seduciré a tu novio sexy mientras entras en la habitación de la cabra —dice.
—No, no seducir.
—¿Estás segura? Pensé que habías dicho seducir.
—Te pellizcaré nuevamente.
Se escapa lo más lejos que puede.
—No hay seducción, entendido. Vámonos.
Salimos del auto y me dirijo hacia la parte trasera del vecindario.
—¡No te ves ni una onza discreta! —grita mientras se sube al asiento del conductor.
—¡Te odio! —Le enseño el dedo medio mientras sigo caminando hacia el patio trasero de un extraño.
Me escabullo hasta el borde, justo a lo largo de la valla que bloquea el bosque detrás de sus casas. Mi corazón late tan fuerte que me temo que va a despertar a la gente del sueño.
No puedo creer que esté a punto de robar una cabra.
Las cosas que hacemos por amor, ¿verdad?
Avanzando sigilosamente, me aseguro de comprobar que Ino y yo estamos en los mismos puntos. Ella avanza en el auto, esperando que yo le dé la señal de que estoy en mi lugar.
Puedo ver desde aquí que está bailando junto a algo en la radio.
Esa es Ino.
Cuando finalmente alcanzo el borde del patio trasero de Sasuke, salto de un lado a otro y le hago señas a Ino. Me enseña un pulgar hacia arriba y estaciona el auto.
Me dirijo hacia la casa y miro dentro de la habitación de Malvavisco. Está demasiado oscuro para ver realmente algo.
¡Mierda! Ni siquiera pensé en esa posibilidad.
La ventana no está lejos del suelo y sorprendentemente, puedo alcanzarla muy bien, así que la empujo con todas mis fuerzas.
Me lleva un par de intentos, pero finalmente la abro.
—¡Sasuke! ¡Hola! ¿Qué tal ese culo tuyo? —Escucho a Ino decir en voz alta.
Debe estar en el porche con él.
—Mi culo está bien, gracias. ¿Qué estás haciendo aquí, Ino? ¿Está Sakura contigo?
—¿Qué? ¡No! —Puedo escuchar el pánico en su voz—. ¿Por qué estaría ella aquí?
—Mmm... ¿Por qué estamos saliendo? —Sasuke suena muy confundido en este momento—. O lo estábamos. Somos... lo que sea que seamos ahora. —¿Ves? Todavía hay esperanza.
—Oh —dice Ino—. Bueno no. Ella no está aquí. Sin embargo, estoy aquí para hablar contigo sobre ella.
—¿Qué pasa?
—De lo loca que está, absolutamente loca.
Podría estrangularla.
Retrocediendo, doy un salto en carrera, y debo estar moviéndome con pura adrenalina porque logro agarrarme del alféizar de la ventana en el segundo intento.
Una cabeza desconocida asoma por la ventana y me caigo de bruces, lo que me quita el aliento.
—¿Puedo ayudarte? —Su voz es áspera, pero no parece enojado.
Naruto, no hay dudas al respecto. Su piel de caramelo tiene exactamente el mismo tono que la de su hijo, de quien ya he visto docenas de imágenes. Es fornido, como casi no se puede meter por la ventana, y me pregunto por un momento si solía jugar al fútbol.
Entrecerrando los ojos para mirarme, puedo decir que reconoce quién soy también.
—Oye, espera, tú eres Sakura, ¿verdad?
Asiento.
—Esa sería yo.
—¿Puedo preguntarte qué diablos estás haciendo?
—Robando a Malvavisco y dejando una nota de rescate.
Sonríe, y sé que entiende.
—Eres un problema.
—A veces.
—Odio decirlo, pero tienes la habitación equivocada.
—No me digas.
No se mueve por un momento, solo se queda allí estudiándome.
—¿Sabes qué? Al diablo —dice—. Sube aquí. Me escabulliré y agarraré a Malvi mientras dejas la nota.
Me pongo de pie y extiende la mano para tomar mis manos, tirando de mí sin esfuerzo y pasándome por la ventana.
—Eso fue mucho más fácil que lo que estaba haciendo —susurro—. Creo que debería empezar a ejercitarme un poco más. Necesitaré músculos como los tuyos para la próxima casa en la que entre.
Se ríe en silencio y toma un cuaderno y un bolígrafo de su escritorio.
—Vuelvo enseguida.
Rápidamente garabateo algo para que Naruto deje en la habitación de
Malvavisco.
Querido Sasuke,
Me he escapado. Me voy a vivir con Ella La Que Tiene Un Gran Culo. Buena suerte para lograr que vuelva.
Con amor, 1/3 de los hermanos S'mores.
Satisfecha con mi nota, la doblo y dibujo su nombre en letras grandes y oscuras.
—Toma. Le preparé una bolsa rápida también.
Malvavisco hace un ruido cuando Naruto me la entrega y la acurruco.
—Te extrañé, pequeño amigo.
—Incluso él ha sido una pequeña mierda desde que ustedes dos dejaron de hablar.
—¿Ha estado deprimido? —le pregunto a Naruto.
No tiene que preguntar; sabe a quién me refiero.
—Como no te imaginas, incluso le gritó a un cliente. Lo que sea que pasó no fue lindo, y le ha afectado.
—¿No te lo dijo?
Naruto niega.
—Ni una palabra.
—Oh —digo en voz baja.
—Solo te estoy ayudando ahora porque creo que puedes ser la única que puede arreglar a mi hombre, a pesar que tú fuiste quien lo rompió.
—Todo fue un gran malentendido.
Naruto me saca de allí.
—No te molestes en explicarme. Explícaselo a él.
—Lo haré. —Señalo a Malvavisco, quien ya se está durmiendo en mi brazo—. Para eso está él.
—... ves, te lo dije, ¡está loca! Dios, realmente podría ir por un pastel ahora mismo —grita Ino prácticamente.
—Esa es mi señal —le digo a Naruto.
—Sal de aquí. Lo mantendré distraído mientras te vas.
Subo por la ventana, con cuidado de no sacudir demasiado a Malvavisco.
Una vez que estoy abajo de la cornisa, miro hacia atrás.
—¿Oye, Naruto? —lo llamo.
Saca la cabeza.
—¿Sí?
—Gracias.
—Arregla esto, ¿de acuerdo?
—Estoy tratando de hacerlo.
De la nada, una patrulla de la policía viene corriendo por la calle, chirriando hasta detenerse justo enfrente de la casa de Sasuke. Las luces rojas y azules se reflejan en la casa, lejos de mí. Me planto contra la pared y miro a Naruto, mi nivel de pánico está en su punto más alto.
—¿Qué mierda está pasando?
Está tratando de no reírse.
—Creo que has disparado la alarma tratando de entrar.
—Joder —murmuro.
—Vete. Yo me encargaré.
—¡Ino es mi transporte!
—Me aseguraré que se vean en su punto de encuentro.
—Asegúrate de decir que quieres ir por un pastel. Esa es nuestra frase clave.
—¿Pastel? ¿De verdad?
—¿Qué? Tenía hambre cuando se me ocurrió.
Se ríe.
—Vete.
Asiento y corro por los patios traseros de extraños. Cuando finalmente siento que estoy a salvo, me detengo a recuperar el aliento y camino el resto del camino, con la cabra en brazos sonriendo todo el tiempo.
Pasaron otros diez minutos antes que Ino finalmente se detuviera frente a mí.
Me apresuro a subir al auto y ella arranca.
—¿Y bien?
—Has activado la alarma.
—¿No se supone que llaman por ese tipo de cosas?
—Lo hicieron, pero traté de mantener a Sasuke ocupado y resulta que tu chico es súper cortés y no responde su teléfono celular incesantemente zumbando mientras alguien está hablando con él.
Me río.
—Mierda.
—Sí, pero resulta que Naruto es realmente agradable. Siguió haciendo esta cosa rara con su nariz, así. —Golpea su nariz dos veces con su pulgar—. Pensé que solo tenía problemas hasta que finalmente dijo que podría ir por un pastel y asintió hacia la puerta como si tuviera un tic en el cuello. Por cierto, ese hombre está bueno.
—¿Naruto? —Asiente—. Sí, no está mal para los ojos.
—¡No está mal! —chilla—. ¡Es hermoso!
Puedo verlo en sus ojos, Naruto se acaba de convertir en su presa.
—Tiene un hijo.
—Oh. —Sus hombros caen, y sé que Naruto ahora es una causa perdida para ella—. De todos modos, Sasuke no sospechó nada. ¿Cómo te encontró Naruto?
—Traté de subir a la habitación equivocada.
—Cállate. —Se ríe—. Sólo te pasa a ti.
Paso las manos por la pelusa de Malvavisco quien duerme.
—Pero tienes tu cabra —dice.
—Tengo mi cabra.
Espero les gustaran.
No olviden Comentar.
Un Abrazo.
🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸
