Para mi sorpresa, Sasuke no viene la noche del robo de la cabra... o al día siguiente.

Estoy empezando a preocuparme por tres cosas.

Una, no le importa que robé a Malvavisco.

Dos, ya no se preocupa por mí.

Tres, que el administrador de mi edificio descubra que estoy albergando un animal robado.

Mi paciencia y mi corazón se están agotando. No puedo mantener la fachada por más tiempo.

Lo extraño como un escritor extraña su pluma. Todos los días tomo mi teléfono para enviarle un mensaje de texto con algo gracioso o al azar, y todos los días recuerdo que no puedo.

Así que en cambio me escribo un mensaje con la esperanza que algún día pueda mostrarle todas las cosas divertidas en las que pensé mientras él no estaba allí para apreciarlas.

Algún día...

Dejé escapar un profundo suspiro.

—Deja de hacer eso —se queja Ino.

—¿Qué?

—Suspirar. Es molesto.

—No puedo evitarlo. Estoy en modo preocupación, y suspiro mucho cuando estoy en ese punto.

—Lo sé, y es molesto, así que detente. Vendrá por él. Sé que lo hará.

Mis dientes se hunden en mi labio inferior.

—¿Solo por él?

Me mira.

—Vendrá por ti también. Tengo un presentimiento.

Llaman a la puerta y me paro tan rápido que casi piso a Malvavisco, que yace a mis pies.

Corro hacia allí y luego de regreso.

—¿Crees que es él? —le susurro a Ino.

—No lo sabrás hasta que no abras la puerta.

—Estoy asustada.

—¿Quieres que la abra?

Niego.

—No, no. Puedo hacer esto. —Aliso mi camisa y respiro—. Puedo hacer esto. Puedo abrir la puerta y decir hola y explicarle. Puedo hacer esto.

—¡Entonces, hazlo!

—¡Shh!

Tan serenamente como puedo, marcho hacia la puerta y la abro, con una sonrisa en mi rostro.

Estoy decepcionada por lo que encuentro del otro lado.

—Hijo de puta.

—Buenos días, señorita. ¿Es esta la —revisa el recibo—, residencia Haruno?

—Sí, pero no pedimos nada.

—Ya ha sido pagado.

—Bien...

—Y me han pagado para entregarlo, así que...

Miro a Ino.

Alza sus manos.

—No fui yo.

—¿Dice de quién es?

El repartidor se ve nervioso por un momento antes de finalmente negar.

—Entonces, ¿estás diciendo que sí, pero te pagaron generosamente para mantener esa información en privado?

—No puedo confirmar ni negar eso.

—¿Qué hay de hacerlo sin palabras?

—Me dieron instrucciones específicas de no transmitir información de ninguna manera. El... donante dijo que trataría de "seducirme" para sacarme información y debía mantenerme fuerte.—Utilizó comillas en el aire y todo. Adoro a este chico.

—Bien. Tú ganas. Entrega la pizza.

Una vez que se va, la llevo adentro y la coloco sobre la mesa de centro.

Tomando asiento en el sofá, me siento allí mirándola como si fuera una bomba de tiempo.

—No va a morderte—dice finalmente Ino.

—Lo sé, pero ¿qué es?

—Pizza.

—Sí, pero ¿qué significa? Es de Sasuke... ¿verdad?

Se encoge de hombros.

—Asumo que sí.

—Entonces, ¿es seguro comer?

—¡Acabamos de cenar!

Le frunzo el ceño.

—Es pizza. No puedes rechazar la pizza... ¡especialmente pizza gratis!

—Bien. Entonces cómela. Me voy a la cama.

Va a su habitación, y no me muevo hasta que escucho que la puerta se cierra.

¿Es esto una ofrenda de paz? ¿Un regalo de despedida? ¿Qué demonios significa?

Finalmente, después de lo que parecen horas, la abro... y estalló en carcajadas.

Ingeniosamente arreglados, los pepperonis deletrean

COMIENZA EL JUEGO.

Y sé exactamente lo que Sasuke me está diciendo.


Miro hacia el discreto edificio, mirando y esperando.

Como la primera vez que vine aquí, no hay nada especial al respecto. Es sencillo y se mezcla con cualquier otro edificio en la calle.

De hecho, es como si no existiera, como la puerta roja oscura que no conduce a ninguna parte.

Pero sé que no.

Sé que conduce a un lugar mágico donde puedes olvidar todos tus problemas y simplemente... ser.

En cinco, cuatro, tres, dos, uno...

El letrero se ilumina.

Level Up está abierto oficialmente para el grupo nocturno, y esta noche, soy parte de ello.

Abro la puerta de mi automóvil y me acerco al edificio. Mis palmas están sudando y con la forma en que estoy sudando, me cuesta creer que sea diciembre.

Con la mano en la puerta, hago una pausa.

Este es, el momento que he estado esperando por días.

Él va a estar detrás de esa puerta y me perdonará o me olvidará.

Estoy esperando lo primero, y me niego a aceptar cualquier otra cosa.

Respirando profundamente, la abro y entro al ruido.

—¡Bienvenida a Level Up! —grita el ahora familiar barista desde atrás del mostrador—. ¿Lo habitual?

Asiento, y se encarga de preparar mi bebida.

Mis ojos caen sobre la mesa del señor y la señora Pac-Man que ocupamos la primera vez que vinimos aquí.

Allí está sentado, con los ojos puestos en mí.

No puedo respirar

Mi garganta se seca, mi lengua se pega al paladar.

En el gran esquema de las cosas, no ha pasado tanto tiempo desde la última vez que lo vi, pero lo juro, mi cuerpo se despierta por primera vez en mucho tiempo cuando sus ojos negros se ciernen sobre mí.

Cuando finalmente se encuentra con mi mirada, aparecen sus hoyuelos característicos, y mis rodillas amenazan con derrumbarse debajo mí.

—¡Orden para Sakura!

Apartándome de su mirada, agarro mi bebida y deslizo el dinero al barista.

—Quédate con el cambio. —Me doy vuelta y me sorprende que la mesa esté vacía.

Escaneo la habitación, y no está aquí. ¿Lo soñé?

La derrota cae en cascadas sobre mí. Mis hombros se encorvan y puedo sentir las lágrimas cayendo.

Casa. Necesito ir a casa.

Cuando estoy a punto de dar vuelta, lo siento.

Es él.

—Jugaré por un beso.

Un hormigueo recorre mi espina dorsal y el escalofrío que deja atrás es visible.

—No creo que este sea un buen lugar para eso.

—¿No? ¿Y por qué es eso, Sakura?

—Porque estoy segura que una vez que empiece a besarte, no podré parar.

Me agarra del codo y me da vuelta. Estamos tan cerca que tengo que arquear la cabeza para mirarlo a los ojos.

—Hola.

—Hola —digo sin aliento.

—Veo que recibiste mi mensaje.

—Y veo que recibiste el mío.

—Me gustaría recuperar mi cabra, Sakura.

—Me gustaría decir que lo siento.

Me libera y da un paso atrás.

—Vamos a jugar por las respuestas, ¿de acuerdo?

No le respondo verbalmente. En lugar de eso me dirijo a la pared de Skee-Ball y nos preparamos para dos juegos. Cada uno agarra una pelota y hacemos nuestra primera jugada.

—Lamento no haber confiado más en ti —le digo.

—¿Por qué llegaste a la conclusión que fui yo quien envió la foto?

—En la pantalla, el remitente era "S".

—Puedo ver por qué eso te haría dudar, pero deberías haberlo sabido, Sakura. Nunca te haría eso. Nunca le haría eso a nadie.

—Lo sé.

Lanzamos otra pelota. Él anota cien puntos. Idiota.

—¿Tú...? —No sé cómo expresar esto, pero tengo que sacarlo—. ¿Sabes quién envió la foto?

—Se están ocupando de él.

Dejo caer mi pelota y le presto toda mi atención.

—¿Qué significa eso, Sasuke?

—Significa que mi padre tuvo que alejarme de mi hermano porque no era capaz de sacar mis propias manos de su garganta. Significa que ha terminado con el béisbol por la temporada. Significa que está en una enorme cantidad de problemas de mierda, Sakura.

No puedo evitarlo, empiezo a llorar.

Me toma en sus brazos y el peso que he estado cargando se escapa. Extrañé esto. Eché de menos estar cerca de él, tocarlo.

Me siento horrible por lo que ha experimentado con su hermano por esto, y odio pensar cómo cambiará su relación con él.

—¿Quién te lo dijo? —pregunto entre lágrimas.

—Sasori. Me gusta ese tipo. Apesta para él que nunca te dejaré ir.

Me río.

—Te elegiría cualquier día.

—¿Por mi trasero?

—Por tu trasero.

—Lo siento —susurra, colocando un beso sobre mi cabeza.

—¿Lo sientes? —Me alejo y lo miro—. ¿Por qué?

—Por no borrar la imagen inmediatamente. Debí hacerlo. Me dijiste que la borrara y no debería haber esperado un segundo más para hacerlo. Todo esto es mi culpa.

—No —le digo con determinación—. No, de ninguna manera. Esto es culpa de tu hermano. Él es el inmaduro que envió esa foto mía. Esto es mi culpa por culparte, pero nada de esto fue por ti.

Baja su cabeza.

—No puedo aceptar eso.

—Bueno, qué mal. Tendrás que hacerlo.

—No puedes darme órdenes, Sakura.

Levanto una ceja desafiante.

—Mírame.

Se ríe, y no puedo creer lo maravilloso que es el sonido para mis oídos.

Apoyando su frente contra la mía, dice:

—Te extrañé, sabes.

—Te extrañé como no te lo imaginas.

—¿Pero, Sakura?

—¿Sí?

—Tienes que prometerme que si algo, y me refiero a cualquier cosa, sucede donde te preocupe que te haya traicionado, cuando te preocupe que no sea la persona que crees que soy, tienes que encararme. No lances acusaciones y pierdas los estribos. Háblame. Trabajaremos en ello. Además, lo más probable es que estés volviéndote loca otra vez.

Sin tener que preguntar, sé que se está refiriendo al método de distracción de diabluras de Ino durante nuestra misión de recuperación de cabras.

—Esa maldita Ino.

Se ríe y se acerca a mí.

—Todavía voy a querer que mi cabra vuelva, por cierto.

—Ya veremos, Daisasuke.

—¿Pero lo prometes, Sakura? ¿Prometes confiar en mí y hablar conmigo? No me bloquees y me alejes porque piensas que tienes razón sobre algo.

—Uno, siempre tengo razón, eso es solo un hecho. —Niega—. Dos... sí, lo prometo. Sé que ya lo dije, pero lo siento, siento mucho no haberte dicho al respecto... pero intenta ver tus tetas pegadas en el teléfono celular de un extraño y ver cómo te sientes.

—Tengo unos pechos geniales, así que no me ofendería demasiado.

Pongo los ojos en blanco.

—Idiota.

—Ese también es genial .

—Basta.

Él extiende la mano y toca mi piel desnuda por primera vez en más de una semana, sus dedos rozando mi mejilla. Mi aliento se atora en mi garganta y estoy congelado en el lugar.

Sus ojos se han vuelto serios, y estoy nerviosa de escuchar lo que dirá a continuación.

—Sé que dijiste que no necesito decirlo, pero creo que sí. Lamento que te haya pasado a ti, Sakura. Lamento que hayas sido transgredida, y lamento mucho que fuera por mi hermano. No estoy seguro de poder perdonarlo por esto. Mis padres están amenazando con sacarlo de la universidad por completo. Ha sido un desastre de algunos días.

—Creo que eso me hizo sentir peor.

—No, no permitas eso. Es su culpa que esto le esté sucediendo, no tuya.

—Gracias, Sasuke, y por favor, agradece a tus padres Titanic por mí también.

Sonríe.

—¿Ese es su apodo a partir de ahora?

—¿Los llamaría de otra forma?

—No podría imaginar que se te ocurra algo incluso semi-normal.

—¿Debería sentirme insultada por eso?

Me acerca más a él y pasa un brazo alrededor de mi cintura.

—Ni siquiera un poquito. ¿Mencioné que te extrañé?

—No me opondría a escucharlo de nuevo.

Me acerco aún más, sus labios se ciernen a solo centímetros de distancia de los míos.

—Te extrañé, Sakura.

Suspiro.

—Dilo otra vez.

—Te extrañé...

Aplasto mis labios con los suyos y le muestro exactamente cuánto lo extrañé.

Nuestro beso es tranquilo, pero apasionado. No hay lengua, sin presión por más.

Es simple y caliente a la vez.

Finalmente, me siento completa nuevamente.

—Podría amarte algún día, Sasuke —susurro contra su boca.

—Creo que es demasiado tarde para mí, Sakura.


Espero les gustaran.

No olviden Comentar.

Un Abrazo.

🍅 🌸NO OLVIDEN QUE ESTO ES UNA ADAPTACIÓN SIN ANIMO DE LUCRO, LA HISTORIA ORIGINAL NO ME PERTENECE, SOLO LA TRAIGO A USTEDES EN FORMA DE NUESTRA PAREJA FAVORITA. 🍅 🌸