Capitulo 2: El otro lado de la historia.

EDWARD:

Desde que había vuelto al insituto todo era diferente.

Los alumnos, o mejor dicho las alumnas me adoraban, todos me admirában; incluso algunos profesores me dejaban saltarme clases a cambio de dejarles ir a algún rodaje o firmarles un autógrafo.

El instituto era genial. Lo que no lo era tanto era estar en casa.

Desde que anuncié mi vuelta, mis... padres, junto con Alice y Emmett, pero sobretodo Alice habían estado muy ansiosos por volver a tenerme en casa. No me malinterpretéis. Yo también tenía ganas de verlos, pero ya nada era igual.

La situación no era como yo siempre había pensado, y por mucho que los demás se esforzaran en que todo siguiera como antes, ya nada era igual. Yo había cambiado. Las circustancias me habían hecho cambiar. Por eso cuando se me presentó la oportunidad de viajar hasta Alaska para rodar la película, no lo dudé ni un segundo y me marché.

Había sido el año más emocionante de mi vida. Tuve la suerte de irme con Tanya, una de las chicas más sexis de la escuela, a rodar. Los dos conocimos a muchísima gente importante, y trabajar con ellos fue lo mejor que nos podía haber pasado.

Tanya y yo solo éramos conocidos, pero nuestros personajes al ser los principales, hicieron que pasarámos mucho tiempo juntos, y la atracción sexual se podía palpar en el ambiente, así que empezamos a vernos después de los rodajes.

Al principio quedábamos algunas tardes y nos liábamos, pero un mes antes de que la película se estrenara, se podría decir que nos hicimos pareja.

El día que volví a casa, Esme mi... madre, había preparado una comida familiar. Hacía casi un año que no había vuelto a verlos, y solo les llamaba una vez a la semana, en cambio ellos, lo hacían prácticamente a diario.

Flash Back:

-Edward- lloró en cuanto me vio en la puerta de casa.

Nos les había dicho a que hora volvía para que no fueran a buscarme. Con todo el lío de los fans, los paparazzi, y la seguridad, no sería algo cómodo, así que prefería volver yo mismo junto con Sam, mi guarda espaldas.

-Hola- dije separándola.

-Cariño te hemos echado mucho de menos- dijo limpiándose las lágrimas.

-Sam, recoge mis maletas- ordené.

-Ven hijo- apreté la mandíbula-, todos están deseando verte- me agarró del brazo y me llevó al salón dónde estaban los demás.

-Edward- dijo Carlisle levantándose para abrazárme.

-Hola- dije simplemente. La situación era incómoda.

-Eddy...- Alice corrió y saltó hacia mí.

-Alice- la abracé. Había sido la única con la que me había mantenido más en contacto en mi ausencia-. ¿Cómo estás enana?

-Bien- sonrió-. Te he echado de menos- dijo bajándose.

-Y yo a ti- la revolví el pelo-. Hola Emmett- saludé.

-Edward- me abrazó-. Veo que las cámaras no mentían- fruncí el ceño-. Estás más gordo- dijo y empezó a reír.

-No lo estoy. Me he estado ejercitando y todo lo que ves es puro músculo- le dije burlón.

-Es cierto- comentó-. Para ser vampiro hay que estar cuadrado- rió-. ¿Crees que me cogerían a mí por mi cuerpo?- dijo y empezó a hacer poses para que se le marcaran todos su músculos.

-Pues no creo- dije con fingida tristeza-. El reparto está completo.

-Cachis...- se quejó y todos reímos.

Ese día, después de la comida, lo pasé metido en mi habitación descansando, ya que al día siguiente volvería al instituto.

Fin Flash Back.

En todo este año de rodaje, no había podido a asistir a uno por falta de tiempo, pero tuve un tutor particular, que me daba clases y así no perdí el curso.

El día de mi vuelta al insituto, fue tal y como lo había imaginado. Todos gritándo por un poco de mi atención, firmándo autógrafos, rodeado de reporteros, respondiéndo preguntas, posándo...

Todo estaba bien, hasta que Alice vino y se me tiró encima como de costumbre.

No me gustaba ser duro con ella, pero ya la había avisado ayer, que tenía que mantener una imagen, y no quería que ella me saltara encima mientras que tenía a todos esos cámaras grabándome.

Cuando la regañé me arrepentí al momento. Odiaba hacerla sentir mal, por eso cuando me dijo que quería presentarme a alguién no pude negarme.

Bella Swan. El nombre de su amiga se repetía en mi mente una y otra vez. A pesar de haber sido un idiota con ella cuando la conocí, me había dejado totalmente sin palabras.

Era de estatura media, el pelo largo y de color marrón, al igual que sus ojos chocolate. Su facciones eran delicadas, y tenía la piel clara y fina, con un divertido sonrojo en las mejillas.

Cualquiera diría que era simple, yo mismo lo había dicho en más de una ocasión para molestarla, pero había algo en ella especial.

Pero a pesar de que algo en ella me atraía, no iba a caer. Además, yo ya tenía a Tanya, que era sexy y atractiva.

Inconscientemente, cada vez que Bella me miraba, no podía evitar darle sonrisa burlonas y ponerla incómoda con Tanya. Era divertido molestarla. Pero cuando tuvímos aquella conversación en la cafetería me enfurecí.

Ella no tenía ni idea de nada, y se había atrevido a tocar un tema que era demasiado delicado para mí. Yo no hubiera cambiado si las cosas no hubiesen cambiado.

Flash Back. (Un año y medio antes...)

Hoy era un día como cualquier otro. Eran ya las ocho de la tarde, y volvía de la cancha de baloncesto, después de pasar la tarde jugando con mis amigos.

Llegué a casa y subí para darme una ducha. Sabía cuanto le molestaba a mamá que no me duchara inmediatamente después de haber hecho deporte.

Iba a subir al tercer piso, cuando pasé por el despacho y escuché algo que captó mi antención.

-Carlisle, no podemos seguir ocultándoselo- dijo mi madre.

-Lo sé, pero tenemos que encontrar la mejor manera de decírselo- respondió papá.

-¿Y no creéis que es demasiado pronto?- Ese era Emmett.

No entedía nada de lo que decían, ni a quién se referían.

-¿Alguién puede decirme de que habláis?- preguntó Alice claramente molesta.

-Hija hay algo que tienes que saber- dijo Esme-. Y espero que esto no cambie tu manera de pensar ni de sentir.

-Me estáis asustando- dijo Alice.

-No, tranquila- dijo papá-. No es nada malo, lo único es que creémos conveniente que lo sepas antes de decírselo a Edward- dijo y ahí me preocupé yo.

-¿Y Emmett por qué lo sabe?- preguntó Alice.

-Porque yo lo descubrí sin querer hace unos años y tuvieron que contármelo- dijo él.

-Bueno, decírmelo ya- dijo Alice ansiosa.

-Verás- empezó mamá-. Edward en realidad...- pero no continuó y a mí se me iba a salir el corazón de lo rápido que me iba.

-Adoptamos a Edward cuando tenía un año y medio- dijo papá y ahí el mundo se me derrumbó.

No sé de dónde saqué las fuerzas, pero abrí la puerta y todos me miráron asustados.

-Cariño- mamá se aceró a mí-. ¿Desde cuando estás ahí?

-Desde el momento justo- dijo aún sorprendido-. ¿Es verdad?- la pregunté.

-Sí, pero...- empezó mamá pero no la dejé seguir.

-¿Entonces me habéis estado mintiendo todo este tiempo?- pregunté dolido.

-Hijo nosotros no...- empezó papá.

-No me llames así- dije enfadado.

-Edward, nada de esto cambia las cosas- dijo... Carlisle.

-Si que las cambia.

-Edward relaje, no es para que te pongas así- intervino Emmett.

-Tú- le señalé-. Lo has sabido siempre y nunca me lo has contando.

-No era algo que me correspondiese a mí, además, tampoco lo veía importante- se encogió de hombros.

-¿No te parece importante que yo no sea parte de la familia?- pregunté molesto.

-Edward deja de decir bobadas- se quejó.

-Cariño, tú siempre has sido parte de la familia- dijo... Esme-. Eres mi hijo- lloró.

-No, no lo soy- dije con voz dura.

-Edward, entendémos que estés enfadado, pero no hables así a tu madre- me regañó Carlisle.

-No es mi madre- dije y ella lloró más.

-Edward- Alice se acercó a mí-. A mí me da exactamente lo mismo si no llevamos la misma sangre o si no nos parecemos; tú eres mi hermano, y eso es algo que nunca cambiará- me dijo seriamente.

-Lo siento, pero necesito pensar- dije y salí corriendo por el patio trasero que comunicaba con el bosque.

Necesitaba descargar toda la rábia, la confusión y el dolor que tenía dentro.

Medio hora después llegué a un prado al que solo yo iba. Era algo así como mi lugar especial para pensar.

Era casi un círculo perfecto hecho por árboles y estaba repleto de flores.

Fui al centro y me tumbé.

No podía creer nada de lo que había pasado. Hace tan solo una hora era un chico sin preocupaciones, y ahora resultaba que era adoctado.

Mi vida había sido una completa mentira. Nunca había sido un Cullen, y nunca lo sería.

Me sentía muy perdido. No sabía quién era en realidad y quién había sido mi familia biológica y si me habían querído o el motivo por el que tuvieron que dejarme.

No sabía nada.

Cómo tampoco sabía porqué habían decidido decírmelo todo ahora. Quizás querían que me fuera, aun que ellos no eran así. Tampoco creeía que me quisieran reclamar algo.

Necesitaba respuestas, así que me levanté del suelo y volví a correr hasta casa. Cuando llegué entré y subí directamente a mi habitación para poder darme un baño. Necesitaba relajarme antes de enfrentarme a nada.

Después de ducharme y vestirme bajé al salón, dónde estaban todos.

-Cariño- Esme se levantó del sofá y vino rápidamente para abrazarme-. Estábamos muy preocupados, ¿dónde estabas?

-Tenía que pensar- dije soltándola-. Necesito respuestas.

-Claro que sí cielo- dijo-. Sentémonos y así hablamos más tranquilos.

Los dos nos sentamos con los demás.

-Muy bien, pregunta lo que quieras- dijo Carlisle.

-¿Quiénes eran mis verdaderos padres?- pregunté.

-Elizabeth y Edward Masen- dijo Carlisle.

-¿Qué pasó con ellos? ¿Me abandonaron así sin más, o...?

-Muriéron los dos en un accidente de coche- dijo Esme-. Un camionero perdió el control del camión, se salió de la carretera y arroyó el coche de tus padres- me explicó con lágrimas en los ojos.

-Tú ibas con ellos, pero por suerte no te pasó nada- dijo Carlisle-. Yo mismo te atendí.

-¿Y por qué nunca me lo habéis contando?

-No era necesario, y si fuera por mí, nunca te habrías enterado- dijo Esme-. Eres nuestro hijo y eso jamás cambiará.

-Pero era necesario- intervino Emmett-. Esta tarde llamó el abogado de tu padre para que te reunieras con él.

-¿Que quiere de mí?- pregunté.

-No lo dijo. Solo preguntó por tí, y que tenía que hablar contigo sobre un asunto de tu verdadera familia- dijo.

-Tú no lo sabías- le dije a Alice.

-No, me enteré a la vez que tú, pero a diferencia de ti, a mí me da igual- dijo algo molesta.

-Eso es fácil decirlo cuando no eres el intruso- dije enfadado.

-Pero es que tú no eres ningún intruso, eres mi hermano- dijo empezándo a llorar. Claro signo de que estaba muy molesta. Ella nunca lloraba.

-Pero en cambio tú si lo sabías- le dije a Emmett.

-Sí, pero ya te dije antes que eso era algo que a mí no me correspondía decirte- dijo tranquilamente.

-Se suponía que tú y yo nos contábamos todo- le reproché.

-Sí, pero eso era algo que no podía contarte yo.

-Siento como si mi vida fuera una gran mentira- dije pasándome la mano por el pelo.

Fin del Flash Back. (Presente...)

Desde ese día nada volvió a la normalidad. Mi actitud cambió de manera radical. Dejé de ser aquel adolescente, amable, cariñoso y caballeroso; para convertirme en alguién que le daba igual herir a los demás, que le gustaba molestar y dar miradas burlonas.

El día que me reuní con el abogado de mis padres, me enteré que provenía de una familia adinerada.

Mi padre había sido un director de cine muy famoso y mi madre una coreógrafa de musicales.

El abogado me dio varios documentos sobre el trabajo de mi padre, números telefónicos de gente importante, nuevos proyectos y algunas cosas más; y lo mismo de mi madre.

El señor Aro Volturi, el abogado, me contó que cuando cumpliera los dieciocho se me haría llegar el resto de mi herencia. Y al parecer era una cantidad de dinero grande, ya que me aconsejó que después de que la recibiera contratara a un asesor para poder manejarlo sin problemas.

Después de despedirme de él, me fui a casa para poder revisar los documentos con más tranquilidad.

En ellos encontré las escrituras de varias casas, la posesión de un pequeño yate y una avioneta.

Pero no podía acceder a ellos hasta que cumpliera la mayoría de edad.

Todo esto me estaba superando, por eso cuando se me presentó la oportunidad de irme a Alaska para rodar la película me fui sin pensarlo dos veces.

Era una gran oportunidad y yo necesitaba alejarme de todo.

Lo que jamás imaginaría era que la película tuviera tanto éxito. La película estaba basada en un libro, que había sido de los más vendidos desde que se publicó un año antes. Había tenido muy buenas críticas y por eso decidieron hacer la película.

La trama era de vampiros, y mi papel era del vampiro principal.

Al principio iba a tener un papel menos importante, pero en al audición, les gusté tanto a los productores y al director, que al final terminaron dándome a uno de los protagonístas.

Lo que tampoco imaginé es que terminaría rodándo una película con una de mis compañeras de instituto. Nunca había tenído ningún tipo de relación con Tanya, por eso cuando nos enterámos que íbamos a ser los dos protagonístas, decidímos empezar a vernos fuera de las cámaras, para poder dar más credibilidad a la actuación.

Con el tiempo me di cuenta que yo no le era totalmente indiferente a Tanya. Se pasa el tiempo pegada a mí, dándome miraditas y diciendo lo bien que actuaba o lo guapo que era; y yo... bueno, yo no soy ciego, y ella es muy atractiva, así que al final empezamos a vernos para algo más que ensayos de escenas y charlas.

Al final nos hicimos pareja, pero no porque hubiera amor, al menos por mi parte no lo había, más bien todo era por publicidad y comodidad.

Si me veían mucho con ella empezarían a hablar y a difundir rumores, así que creímos que lo más conveniente sería que nos hiciéramos pareja y así no dar tiempo a las malas lenguas.

El problema de todo esto es que me estaba cansando de fingir. Cada vez que me hacían un pregunta sobre mi relación, tenía que mentir, y odiaba hacerlo.

No podía simplemente decir:

-Oh, en realidad no la quiero, solo estoy con ella porque está buena.

Si decía algo así toda la publicidad de la película se podía ver afectada y eso era algo que no nos convenía; así que no me quedaba otra que poner buena cara y actuar.

El problema ahora era que desde que conocí a Bella todo estaba cambiando.

Me sentía como cuando a los niños pequeños les gusta una niña de su clase y no saben que hacer, y lo único que hacen es pegarlas o tirarlas de las coletas.

Pues así me sentía yo. No sabía que hacer, y lo único que hacía era molestarla.

Tanya creía que lo hacía para reírnos y pasar el rato, pero si lo hacía era para disimular lo mucho que ella me llamaba.

Como hace un par de días.

Estabamos en la cola de la cafetería esperando para comprar nuestra comida, cuando Bella, pasó al lado nuestro con su bandeja de comida. En ella había una coca-cola, una ensalada y una amburguesa con patatas.

-Bella, si sigues comiendo así, pronto no entrarás en tu ropa y pareceras una bola- le dijo Tanya riéndose.

-Y tú si no comes terminarás toda huesuda- le respondió ella en el mismo tono.

Una risa se me escapó y Tanya me miró enfadada, así que dije lo primero que se me ocurrió.

-¿Eso que noto tras tu camiseta en grasita, Bellita?- pregunté burlón.

Ella hizo una mueca de dolor ante mi comenterio, me dio una mirada envenenada y se marchó.

Debió molestarle mucho lo que la dije, ya que ese día no se terminó su comida como siempre hacía y me sentí culpable.

No quería convertirme en el tipo de persona que influye en los demás hasta que terminan destruyéndose.

Había pasado casi dos meses de mi llegada. Desde ese entonces, mi nombre seguía siendo muy sonado por los pasillos.

Ese día iba caminando hacia mi taquilla cuando vi algo que me sorprendió.

-¿Qué pasa Bella, te ha comido la lengua el gato?- le preguntó burlona Tanya.

Quería ver a dónde iba esto, así que me escondí y continué escuchando.

-Tanya, tengo prisa- dijo Bella e intentó marcharse, pero ella no le dejó.

-Mira niñita, te lo voy a advertir, alejate de Edward- le dijo enfadada-. Él es mío.

Eh, eh, eh, yo no era propiedad de nadie y menos de Tanya.

-Que yo sepa tú no eres su dueña, solo su novia- dijo Bella.

-Ser su novia me otorga varios privilégios; provilégios que tú- la señaló-, no tienes.

-Ya...- rodó los ojos.

-No te hagas la santa conmigo. He visto como le miras y como babeas por él, pero él es mío- le dijo enfadada.

-Mira Tanya, a mí me da igual lo que haga Edward con su vida- le dijo Bella.

Eso me dolió.

-Mira niña, soy consciente de lo bueno que está mi novio- recalcó el mi-, y que toda la población femenina del planeta suspira por él; así que tu no vas a ser al escepción.

-Pues siento desilusionarte, pero soy la escepción de muchas cosas- dijo Bella encogiéndose de hombros-. Ahora si me disculpas debo hacer cosas más importantes que hablar de tu novio- recalcó el tu con ironía y se marchó.

Cuando se fue salí de mi escondíte para encarar a Tanya.

-Tanya- la llamé y ella se giró.

-Eddy- dijo abrazándome por el cuello.

-Edward- la corregí enfadado-. Odio que me digas Eddy.

-Si, si...- le quitó importancia.

-¿Se puede saber que hacias con Bella?- pregunté.

-Oh, no te preocupes, nada importante- se encogió de hombros-. Marcaba territorio.

-¿Qué quieres decir?- me hice el desentendido.

-Oh, vamos, Edward, he visto como te mira- dijo.

-¿Y cómo lo hace?- pregunté levantando una ceja.

-Pues como todas te miramos...- empezó a jugar con los cordones de mi sudadera y se los quité de las manos-. Eres demasiado apetecible.

-Que yo recuerde no soy ningún trozo de carne- fruncí el ceño.

-No, pero estás muy bueno, y todas quieren apartarte de mí- lo último lo dijo con voz infantil que me pareció ridícula.

-No veo el problema- dije tranquilo.

-¡Qué!- se apartó bruscamente-. ¿Cómo que no ves el problema? Edward, eres mi novio.

-Sí, por un acuerdo- la recordé-. Y creo que va siendo hora de que termine. Estoy cansado de fingir.

-¿Fingir?- casi gritó-. Yo no estoy fingiendo nada.

-Pues yo sí, creí que todo quedó claro cuando hablámos con los publicistas- dije.

-Tú no puedes decir eso, tu me amas.

-No, no lo hago- dije con tranquilidad.

-¿Y entonces, todas la veces que quedámos?

-Tanya ya te dejé en claro que me atráias y todo eso, pero que por mi parte no había amor- dije.

-No puedo creer lo que estás diciendo- dijo consternada.

-Tanya tengo que ir a clase, mejor lo hablamos en otro lugar después- dije y sin que tuviera tiempo de responder me fui.

Estaba deseando que acabaran las clases para poder hablar con mi representante y comentarle lo de dejar a Tanya. La película estaba teníendo muy buenas críticas, así que no creo que por dejar a mi compañera de reparto, las críticas cayeran.

Por suerte las clases pasaron, y lo mejor fue que no me volví a cruzar con Tanya.

No es que me cayera mal, pero había descubierto que era algo pesada, y no se despegaba de mí, y eso me ponía nervioso. Me incomodába que quisiera comportarse como si de verdad me importara.

Cuando salí del instituto le pedí a Sam que me llevara a Port Angeles dónde vivía Alec, mi representante, y mientras le llamé.

-¿Sí?- respondió.

-Alec, soy Edward, ¿podémos hablar ahora?- pregunté.

-Oh, Edward, ¿cómo estás?

-Bien, pero necesito plantearte algo, voy hacia Port Angeles.

-Muy bien, pues te espero en mi apartamento- aceptó.

-Hasta luego- me despedí y colgué.

El trayécto fue rápido, así que en cuanto Sam paró el coche, salí disparado y toqué el timbre de la casa de Alec.

Él mismo me recibió.

-Pasa- dijo y entré seguído de Sam.

-Siento no haber avisado con más tiempo, pero hay algo que necesito saber.

-Muy bien, te escucho- dijo y nos sentamos en el sofá de la sala.

-Quiero terminar mi relación con Tanya- fui al grano.

-¿Por qué?, creía que estábais bien- dijo confundido.

-Estoy harto de fingir que ella me importa- me pasé la mano por el pelo.

-¿Pero os ha pasado algo?

-No, simplemente no quiero fingir más- dije.

-Pues no sé si eso va a ser posible, al menos por ahora- dijo algo dudoso.

-¿Por qué?- pregunté alterado-. Ya he cumplido mi parte del trato. Hacer más publicidad para la película, y eso ya lo hemos conseguido. Tenemos críticas muy buenas- comenté mientras me levantaba enfadado.

-No podemos cortar una relación tan pronto. A penas habéis estado un par de meses, eso dejará a vuestras fans echas polvo. Y probablemente las críticas caerían al descubrir que todo a sido una mentira. Ya que si la relacción no fuera en serio, no se hubiera hecho pública.

-¿Y eso por qué afectaría a la película? Lo que haga con mi vida privada en cosa mía, no del trabajo.

-Porque los críticos pensarán que después de una relación amorosa, el tener que estar juntos detrás de las cámaras será incómodo, y eso se reflejará en vuestro trabajo.

-Vaya tontería- dije sentádome de nuevo-. No es como si yo la quisiera o algo así. Me da igual tener que seguir trabajando con ella. Mi trabajo no se verá perjudicado por algo así.

-Eso yo lo sé Edward- me dio un apretón en el hombro-, pero los críticos no, así que por el momento te pido que no cambies nada.

-¿Durante cuanto tiempo?- pregunté en un suspiro.

-Unos meses más- se encogió de hombros-. Hasta que pase todo el revuelto de la película.

-Está bien- suspiré.

-¿Quieres quedarte a tomar algo?- preguntó.

-No, tengo que irme- dije levantádome.

-A sido un placer volver a verte- dijo y nos estrechámos las manos.

-Hasta luego- me despedí y salí seguído de Sam.

-¿A dónde señor?- preguntó.

-A casa- dije y los dos nos subímos al coche para volver a Forks.

Pasé el resto del camino pensando en lo que había hablado con Alec.

No podía creer que tuviera que seguir fingiendo durante unos cuantos meses más. Solo esperaba que Tanya no se pusiera muy pesada.

Al principio era divertido estar con ella, pero con el tiempo se empezó a poner plasta, y no me dejaba ni un minuto; siempre preguntándome que hacía, o con quién estaba, o con quién hablaba. Era como una novia controladora, cuando ni siquiera éramos pareja, solo habíamos tenído un par de encuentros casuales.

Cuando llegué a casa, subí directamente a mi habitación para hacer la tarea, pero la soledad me duró poco, ya que alguién toco mi puerta.

-¿Edward?- una pequeña cabeza se asomó.

-Pasa Alice- dije apartándo los libros.

-¿Dónde has estado? Te esperé para irnos a casa juntos- hizo un puchero.

-Lo siento, me surgió un imprevisto y tuve que ir a hablar con Alec- expliqué mientras ella se sentaba a mi lado en la cama.

-¿Alec? ¿Tú representánte?

-El mismo- dije.

-¿Pasó algo?

-No, nada, solo quería ir a hablar con él sobre un asunto de trabajo.

-¿No quieres contarme?- preguntó agachando la cabeza.

-Lo siento, pero es algo de lo que no puedo hablar, pero te prometo que cuando todo acabe te lo contaré.

-¿Pero es algo malo?

-No, tranquila- la revolví el pelo.

-Oh, lo olvidaba- dije levantándose de un salto-. Bella va a venir en un rato.

-¿Bella? ¿Por qué?- pregunté más serio de lo que quería.

-Pues porque tenemos que hacer un trabajo de literatura juntas, y es mi amiga- dijo obviándolo.

-Oh.

-Edward, sé amable con ella. Es mi mejor amiga, y desde que has vuelto no quiere venir a casa para no tener que cruzarse contigo- dijo algo molesta.

-¿Tanto le incomódo?- pregunté burlón.

-Más bien le molesta que siempre la trates así.

-¿Así como?

-Pues así, riéndote con Tanya de cualquier cosa que haga, o dándole miradas y sonrisas burlonas- dijo enfadada-. Tú antes no eras así.

-Alice... No empieces...- me apreté el puente de la nariz.

-Sí, si empiezo. Quiero recuperar a mi hermano, no tener que convivir con super ego por las nubes.

-Pues este es el que soy, si no te gusta- hice un movimiento de cabeza señalándo la puerta.

-Algún día te darás cuenta que con esa actitud no vas a ir a ningún lado- dijo con un suspiro mientras se marchaba.

En cuanto me quedé solo, puse música relajánte y me tiré en la cama.

Las palabras de Alice me habían dejado tocado.

Yo sabía que mi actitud no era la más correcta, pero no podía evitarlo. A pesar de que había pasado ya un año, no podía evitar sentirme enfadado y engañado.

Unos minutos después el timbre sonó. Me levanté de la cama y me asomé por la ventana.

Definitivamente me estaba convirtiendo en un cotillo.

Ahí estaba Bella, esperando a que alguién la recibiera.

Alice me había pedido que me comportara bien con ella, pero estaba un poco molesto por toda la conversación con Tanya y Alec, así que decidí que sería divertido ir a molestarla.

Salí de mi habitación y bajé las escaleras.

-Espera aquí, voy por mis cosas- escuché que decía Alice.

Esperé a que ella subiera el sugundo piso para yo poder bajar sin ser visto.

Llegué a la sala y la vi sentada en el sofá que estaba delante de mí. Con mucho cuidado me fui acercando y cuando quedé justo detrás de ella, agaché mi cabeza para quedar a la altura de la suya y le susurré.

-¿Qué haces aquí tan solita?

Bella dio un gritó a la vez que se levantaba de un salto del sofá. Yo ante su reacción no pude evitar echarme a reír.

-¿Eres imbecil o que te pasa? Casi me matas del susto- dijo con la mano en el corazón.

-Oh, vamos, no seas quejica, lo que te pasa es que te pongo nerviosa- dije acercándome a ella.

-¿Sabes? Me gustaría recuperar mi espacio vital, si no te importa- comentó colocándo una mano en mi pecho.

-¿Te incomóda que esté tan cerca?- pregunté agachándo la cabeza para rozar mi nariz por su mandíibula.

-Pa... para nada...- me empujó-. Pero no me gusta que me invádan.

-Pero si estás encantada de que te preste atención- dije con una sonrisa burlona.

-Creéme, preferiría que me ignoraras. No quiero problemas con tu novia.

-¿La tienes miedo?- pregunté levantando una ceja.

-¿Miedo? ¿A barbie silicona?- rió-. Claro que no, pero no me gusta que me llamen la atención y menos ser acusada por robar novios.

-Que yo sepa aún no has robado ninguno.

-Pues eso explícaselo a tu novia, que se piensa que quiero robarte- rodó los ojos.

-No debo explicarla nada. Me importa muy poco lo que ella piense- dije y la dejé atrapada entre la pared y mi cuerpo.

-Ed... Edward..., mi espacio, ¿recuerdas?

-Edward- la voz de Alice me sobresaltoó e hizo que me apartara rápidamente-. ¿Se puede saber que haces?

-Nada, solo hablábamos, ¿verdad?- dije guiñándole el ojo a Bella y ella se sonrojó.

-Sí...- dijo ella.

-Bueno, Edward vete, necesitámos tranquilidad y contigo aquí no vamos a conseguirlo- dijo Alice mientras me empujaba fuera.

-Hasta luego... Bella- le di una sonrisa torcida que hizo que ella se sonrojara y me marché.

Definitivamente me iba a divertir mucho con Bella.

Hola! Por fín sabemos lo que le pasó a Edward para que se comporte como un idiota.

Muchas gracias las que me seguís, me leéis y me agregáis a favoritos y por supuesto, gracias a todas por vuestros comentarios, sois las mejores =)

(Srita. Horan): La verdad es que este Edward pone de los nervios a cualquiera, jaja, no sé si Bella aguantará sin cruzarle la cara XD

(Naklie Robsten): Me alegra que te haya gustado, y no te preocupes, mejor tarde que nunca jajaja ^^

Ya sabéis que en mi grupo EML-Fanfiction encontráreis fotos de los capitulos, adelantos, fechas orientatívas de las actualizaciones... y por supuesto todo lo que me queráis contar y preguntar. Me gustaría que me dijérais por el grupo que os ha parecido el capitulo y si ha habido algo que no os haya gustado. Y no olvidéis que siempre acepto ideas para los capitulos. =) También podeís agregarme a mi cuenta Eli MusicLove de facebook. Y si necesitáis a una Beta contar conmigo. Me localizáis por facebook (cuenta o grupo) y nos ponemos de acuerdo.

Sorry por las faltas que encotréis.

Espero que os haya gustado el capitulo y me dejéis muchos reviews.

Besitos =)