Capitulo 4: El pasado siempre vuelve.

EDWARD:

Mientras que Carlisle se llevaba a Bella para hacerle algunas pruebas, Esme y yo nos sentamos en la sala de espera para esperar.

-Verás como no es nada- me dijo Esme y no respondí nada.

No quería que viera que en verdad me preocupaba por Bella, así que solo me encogí de hombros.

Una hora después Carlisle volvió.

-¿Cómo está?- preguntó Esme.

-Ahora está descansando en una habitación. Las pruebas del golpe han salido bien. No se hizo nada, y solo tiene una gripe fuerte. Unos días en la cama tomándose la medicina y estará como nueva- dijo y yo suspiré tranquilo.

-¿Y el desmayo?- preguntó Esme.

-Por no comer. Al parecer llevaba varios días sin hacerlo por un exámen- explicó Carlisle-. Edward, ¿tú sabías eso?

-Sí, me lo dijo cuando despertó.

-¿Y por qué no le diste algo de comer?- preguntó serio.

-No me dio tiempo- me excusé y él suspiró.

-Cariño, ¿por qué no entras a verla mientras que yo aviso a tus hermanos?- me dijo Esme y asentí.

-Está en la segunda planta. Habitación 101- dijo Carlisle y sin más palabras fui al acensor.

Cuando llegué a su habitación, di unos golpecitos y entré.

Bella estaba tumbada en la cama conectada al suero que estaba detrás de ella y el holter sonaba marcando sus latidos.

Lentamente me acerqué a ella y me senté en la silla que estaba al lado de su cama.

-Hola- me dio una sonrisa cansada.

-No quería despertarte.

-No pasa nada. He dormido mucho.

-¿Cómo te sientes?

-Creo que mejor. Ya no me duele la cabeza- dijo tocándose el golpe.

-Carlisle dice que no te hiciste nada- comenté-. Y de lo otro es una gripe fuerte. Solo tienes que tomarte los medicamentos y estar en la cama unos días.

-Yo ya sabía que no tenía nada- dijo.

-Bueno, pero es mejor asegurarse- dije y unos golpecitos sonaron en la puerta.

-Adelante- dijo Bella y la puerta se abrió y entraron mis hermanos y mis cuñados.

-Hola, Bells- saludó Alice mientras que los demás la seguían en fila india.

-¿Cómo estás?- preguntó Emmett.

-Estoy bien, una simple gripe- sonrió-. Lo que pasa es que aquí- me señaló-, el amigo, es un exagerado.

-No, te diste un golpe en la cabeza y estuviste mucho tiempo inconsciente, teníamos que descartar cualquier cosa- me excuse.

-Oh, Edward... ¿estábas preocupado?- preguntó Emmett con burla.

-Eh..., no, claro que no- dije rápidamente.

-Ya...- Rosalie rodó los ojos.

-Chicos- Carlisle entró en la habitación-, creo que deberíais salir para dejar a Bella descansar.

-Adiós, Bella- todos le dieron un abrazo y le prometieron que le cogerían los apuntes.

Cuando iba a marcharme, Bella me cogió de la mano y la corriente volvió a atravesarme.

-Edward- me giré y la vi mirando nuestras manos con las mejillas rojas-. Que... quería agra... agradecerte todo lo que has hecho hoy por mí.

-No tienes que hacerlo- dije.

-Si debo, si no me hubieras ayudado me hubiera quedado tirada en el suelo hasta a saber cuando- dijo.

-Siento haberte molestado precisamente hoy- me disculpé.

-Vaya- abrió los ojos-, el gran Edward Cullen se está disculpando conmigo.

-No te acostumbres- le dije volviendo a ser el creído de antes-. Ya nos veremos por ahí, cuando estés recuperada. No esperes que porque te haya ayudado hoy vamos a ser amigos.

-Tranquilo, que no lo esperaba- dijo enfadada.

-¿Entonces lo querías?- pregunté con una sonrisa de suficiencia.

-Por supuesto que no- dijo levantando la voz y se llevó la mano a la cabeza.

Ella enferma y yo diciendo tonterías.

-Será mejor que me marche, tienes que descansar- dije soltándo su mano.

-Hasta luego- susurró cerrando los ojos y salí de la habitación.

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Un mes después...

BELLA:

Todo había vuelto a la normalidad desde que salí del hospital totalmente recuperada; bueno, no todo, ya que al parecer, Tanya y Edward ya no estaban juntos, aunque ella no dejaba de perseguirlo por todos lados y en cualquier oportunidad se colgaba de su cuello. Las únicas veces que los veía juntos y que Edward no se apartara, era cuando había cámaras cerca.

Nadie sabía lo que había pasado, pero rumores no faltaban, por eso cuando los médios de comunicación les mencionaba alguno, ellos los desmentían diciendo que estaban bien, y que su relación ahora era complicada por los estudios. Ninguno de los dos había confirmado que ya no eran pareja.

Tanya se había aliado con Jessica y Lauren, así que en cada oportunidad que tenían me miraban mal, me tiraban los libros al suelo, o me empujaban. No entendía el porqué de su comportamiento. Vale que nunca nos habíamos llevado bien, pero desde que ya no estaba con Edward me hacía la vida imposible. Eso por supuesto no lo sabía ninguno de mis amigos, o al menos yo nunca se lo había contado y ellos tampoco lo mencionaron, y yo no iba a hacerlo. Yo misma podía manejarlo.

Era tarde cuando terminé de hacer el trabajo de literatura. Había tenido que quedarme después de clase para hacer un trabajo que era muy importante, y al parecer me había llevado más tiempo del que pensaba.

Rápidamente dejé el libro en su sitio, guardé mis cosas y salí de la biblioteca. Los pasillos estaban oscuros, y lo único que los iluminaba eran las pequeñas luces de emergencia.

Iba a doblar la esquina cuando escuché unos pasos. Se suponía que no había nadie en el instituto.

-Hola cariño- escuché una voz que pensé que no volvería a oír jamás-. ¿Qué pasa nena, no vas a darme la bienvenida?- preguntó burlón y un escalofrío me recorrió de pies a cabeza.

Lentamente me giré y le vi, bueno, medio le vi, porque con la oscuridad casi no se le distinguía la cara.

-¿Qué haces aquí?- pregunté temerosa.

-He venido a buscar a mi chica- dijo acercándose. Instintivamente retrocedí y choqué con la pared-. ¿Qué haces nena?, no te alejes. He hecho un largo viaje para estar contigo.

-Pues ya puedes venir por donde has venido, no quiero verte- le dije enfadada.

-Oh, claro que sí, yo sé que todavía me quieres.

-¿Cómo?- levanté las cejas sorprendida.

-Pues eso nena, que sé que aún no me has olvidado.

-Mira Jacob, he sido muy feliz hasta que has aparecido aquí, así que ya puedes marcharte- dije enfadada. Iba a pasar por su lado, cuando me cogió por los hombros y me empotró contra la pared.

-Verás nena, he hecho un largo viaje para recuperarte, y ahora que estoy aquí no pienso dejarte escapar, ¿entendido?- dijo con voz amenazante.

-Jacob, me haces daño- dije con voz temblorosa.

-Vamos a ser felices nena- dijo y me agarró del cuello mientras acercaba su cara a la mía para besarme. Focejeé con él, pero cada vez que lo hacía, Jacob apretaba más su agarre.

-Jacob... no puedo respirar- susurré.

-¡Eh!- alguién gritó, y Jacob me soltó rápidamente.

-Ni una palabra nena- dijo amenazante.

-¿Qué pasa aquí?- preguntó Edward-. Bella, ¿estás bien?- me preguntó mirándome.

-Nada, solo charlaba con mi novia, ahora si no te importa...- hizo un gesto con la cabeza para que se fuera-, nos gustaría algo de intimidad- cuando dijo eso no pude evitar mi cara de terror.

-Pues siento mucho interrumpir, pero necesito llevarme a Bella- dijo Edward.

-No creo que eso sea posible, he hecho un largo viaje para estar con mi novia- cada vez que decía mi novia se notaba la posesión en sus palabras.

-Creo que tendrás que dejar tus planes para otro momento, porque nosotros ya habíamos quedado para hacer un trabajo- dijo tan convencido, que hasta yo me lo creí-. Es muy importante.

-Muy bien- Jacob gruñó-. Mañana nos veremos nena- dijo y se acercó para besarme, pero pude girar la cabeza para que sus labios dieran en mi mejilla. Él bufó y se fue.

Cuando le perdí de vista me deslicé por la pared suspirando aliviada.

-¿Estás bien?- preguntó Edward agachándose.

-Sí- susurré. El corazón se me iba a salir.

-¿Quién era ese?

-Nadie, no es nadie- dije susurrando.

Edward frunció el ceño y se levantó para después extender su mano para ayudarme a levantarme.

-¿Qué haces aquí tan tarde?- pregunté.

-Estaba en la cancha de baloncesto haciendo unos tiros. El entrenador cree que no me esfuero lo suficiente y me hizo quedarme después de clase- rodó los ojos.

-Gracias por todo, pero tengo que irme. Se me ha hecho muy tarde...

-Mi hermana te trajo hoy, ¿verdad?- preguntó.

-Sí.

-Ven, yo te llevo a casa.

-Eh..., no creo que sea lo mejor, a Tanya no le va a gustar y...

-¿Tanya?, yo más bien diría que te preocupa lo que piense el musculitos.

-Me da igual lo que él diga- dije enfadada.

-Entonces no pongas a Tanya como excusa y dime que pasa.

-No pasa nada- dije rápidamente.

-Entonces vámonos- me cogió de la mano y me arrastró hasta un enorme coche oscuro-. Sam- un hombre-armario vestido de negro, con gafas de sol salió del coche-. Llévanos a la casa del jefe Swan- dijo mientras nos abría la puerta del coche.

-Sí, señor- dijo y la cerró cuando estuvimos dentro.

El tal Sam era alguien intimidante.

-¿Es tu chofer?- pregunté bajito.

-Sí, y mi guardaespaldas.

-¿En serio?- pregunté sorprendida.

-Sí, le necesito cuando la prensa se amontona a mi alrededor.

-Oh, por eso su tamaño- dije más para mí misma.

-Sí- rió-, es bastante grande. Los cámaras evitan acercarse al él.

-No me extraña- dije divertida.

-Bella- me llamó más serio-. ¿Quién era ese tal Jacob?- volvió a preguntarme.

-Nadie- fruncí el ceño.

-Pues no lo parecía. Más bien diría que era alguién que te tiene mucha confianza.

-Te equivocas. Lo que pasa es que es un idiota que se toma muchas libertades.

-Señor, hemos llegado- dijo Sam parando el coche.

-Gracias por traerme- dije y salí rápidamente del coche sin darle tiempo a Sam a que abriera mi puerta-. Adiós- me despedí y corrí hasta llegar a mi habitación.

En cuanto me tiré a la cama no pude evitar llorar.

El pasado había vuelto para atormentarme.

Todos pensaban que la única razón por la que decidí venir a vivir con mi padre, era porque mi madre y Phil tenían que viajar mucho; pero había otra razón detrás de eso.

Jacob había sido alguién muy importante en mi vida.

Nos conocíamos desde pequeños, ya que su madre y la mía eran amigas, así que crecimos juntos. En el colegio siempre nos ayudámos con los deberes, y con el tiempo se convirtió en mi mejor amigo. Pero él cambió cuando pasamos al instituto. Según pasaron los años se fue haciendo más posesivo. Cada vez que un chico se acercaba a mí, él venía corriendo y lo amenazaba o le daba miradas asesinas.

Un año antes de que me mudara a Forks, me confesó que siempre había estado enamorado de mí, y aunque al principio no acepté, unas semanas después acabé siendo su novia; pero eso empeoró todo.

Jacob no se separaba de mí. Era como mi sombra, y era todavía más posesivo; además de que empezó a ser violento.

Si cuando eramos amigos no dejaba que ningún chico se me acercara, en el momento en el que me hice su novia ningún chico podía mirarme. Por su culpa perdí a muchos amigos.

Unos meses antes de mudarme, teníamos que entregar un trabajo que había que hacer por parejas, y mi compañero de mesa me preguntó si lo quería hacer con él y acepté. Nathan era un chico que me caía muy bien, y era divertido. Esa clase se me pasaba rápida gracias a él y a veces salíamos con más compañeros al cine o a la discoteca. Jacob por supuesto no lo sabía si no se pondría furioso.

Cuando sonó el timbre, hablamos sobre dónde quedaríamos, y cuando se iba a marchar, recordé que era su cumpleaños, así que le abracé y le di dos besos en las mejillas mientras le felicitaba, pero entonces Jacob me apartó de él de un empujón haciendo que me clavara el borde de la mesa en la espalda y empezó a gritarle a Nathan que qué hacia con su novia, y que no tenía ningún derecho a tocarme y un montón de bobadas sin sentido.

Cuando Jacob se cansó de gritar empezó a pegarle. El pobre Nathan no entendía nada, y yo tampoco. Lo único que podía hacer era defenderse de los golpes del bestía del que era mi novio.

Intenté separarlos en varias ocasiones pero solo conseguí golpes y empujones por parte de Jacob. Menos mal que poco después llegó el profesor y consiguió separarlos para que se llevaran a Nathan a la enfermería con la ceja, el labio y el pómulo abierto y varios golpes en las costillas.

A Jacob le expulsaron una semana, y yo me salté esa última clase.

Después de que el timbre de la última clase sonara, Jacob y yo empezamos a discutir en su coche. Él me reprochaba diciendo que yo era una buscona, y que coqueteaba con todos, y que por mi culpa le habían expulsado. Yo intentaba que entrase en razón. ¡Por Dios! Nathan era gay.

Después de un buen rato de insultos hacia mí, bastantes ofensivos, le di una bofetada, y él me miró de una manera tan furiosa que me dio miedo de verdad. Quise alejarme, pero Jacob me agarró del brazo y me dio con el dorso de la mano en la mejilla haciendo que mi cabeza rebotara en el reposa cabezas del asiento. Me partió el labio superior con su anillo.

Él intentó pedirme perdón durante varios días. Me compró bombones, flores, peluches, me escribió cartas, sms..., pero le ignoré totalmente.

Mi madre no se enteró que Jacob fue el que me partió el labio, ya que cuando lo vio le dije que me había caído, y se lo creyó, porque era algo muy normal en mí. Ella pensaba que estabamos teniendo una pelea de enamorados y que pronto se nos pasaría, pero yo sabía que eso no pasaría, y tampoco quería que pasara. Jacob había cruzado la línea y jamás se lo perdonaría.

Así que cuando vi la oportunidad de irme me fui. No quería saber nada de él, y antes de irme le dejé muy claro que no quería volver a verle, pero al parecer no le quedó tan claro como pensaba, porque había vuelto.

Nadie sabía lo que había pasado con Jacob. Ni mis padres, ni mis amigos; y esperaba que siguiera siendo así. No me gustaba que me vieran débil, y con Jacob lo era.

Solo yo, y unos pocos desafortunados habíamos visto el lado violento de Jacob, y definitivamente era algo que no quería volver a ver.

Hola! ¿Qué os a parecido el secreto que lleva Bella a cuestas? Jacob a aparecido y no de la mejor manera...

Muchas gracias a todas las que me comentáis, me agregáis a favoritos, me seguís y me leéis. Sois las mejores lectoras. ^^

(NiCullenRoBri): Me alegra que te gustara el capitulo Nicole. Tranquila que este Edward poco a poco se dará cuenta de que no puede ser así de estúpido. XD

(Naklie Robsten): Me alegra que te gustara el capitulo. Sí, Edward tenía que dejar esa fachada de idiota para cuidar de Bella, si no... pobre... Y bueno, Tanya en insoportable, y ya se a visto en este capitulo, ahora quiere hacerle la vida imposible a Bella porque la culpa de todo, pero bueno, ya veremos que pasará...

(Isabel McCarty M): Me alegra que te guste la historia. A mí me pasa lo mismo. Me encanta cuando Bella le pone en su sitio jaja. Gracias por el consejo de publicar la historia en FFAD, pero no sé que es eso, así que si en tu próximo review me explicas que es te lo agradecería mucho, y ya miraría si la publico ahí o no. XD Bueno, como ves, Edward es suficiente tonto como para salir con Tanya, pero también estaba con ella por algo meramente publicitario. Él solo la quería para tener sexo, pero Tanya es la que se hace las películas en la cabeza y se creé que la quiere. Y bueno, sobre cuando Bella estuvo enferma, aunque al principio estaba siendo un capullo, menos mal que se dio cuenta que Bella estaba mala y pudo recapacitar y se preocupó por cuidarla, aunque lo niegue jaja

Ya sabéis que sois más que bienvenidas a mi grupo de Facebook EML-Fanfiction, dónde encontraréis fotos de los capitulos, fechas orientativas de actualización, y adelantos de los capitulos. Allí podréis contarme o preguntarme todo lo que queráis. Y si véis fotos que os recuerden a los capitulos podéis ponerlas. Y bueno, si necesitáis una Beta, contar conmigo. Me avisáis por privados por el facebook, por el grupo, o por aquí y ya nos ponemos de acuerdo.

Sorry por las faltas que encontréis.

Espero que os haya gustado el capitulo y me dejéis muchos reviews.

Besitos =)