Capitulo 9: Verdades.

EDWARD:

La había besado; sí, y además lo había disfrutado como nunca.

Antes de ser actor, solo había estado con una chica, Cleo Jordan, pero no contaba como novia, teníamos trece años, y a esa edad no sabes muy bien de que va el rollo de las parejas, y aunque después tuve varias propuestas, nunca las aceptaba. Luego pasó todo el lío familiar, me hice actor y empecé a salir con Tanya. Así que tenía poca experiencia, pero jamás había disfrutado tanto con un beso. Con un solo roce mi cuerpo se calentó y anheló poder tocarla más allá de lo que lo estaba haciendo. Quería todo de ella. Puede que pareciera que solo quería desnudarla y poseerla, pero no era así. Lo que sentí en ese momento iba más allá del acto.

Con Bella estaba sintiendo cosas que jamás había sentido, y mucho menos con Tanya. Ella solo había sido un rollo para pasarlo bien, y aunque antes sí era divertido, con el paso del tiempo empecé a cansarme de ella. Era demasiado pesada, y se tomaba muchas libertades y con derechos que no le correspondían. A parte que no me gustaba como trataba a Bella. Lo peor de todo es que tenía que fingir estar feliz a su lado, y todo por el dichoso trabajo. Disfrutaba de ser actor como nadie, pero había cosas, como ésta, que no las soportaba. Pero bueno, solo tenía que sonreír, abrazarla un poco y que nos vieran de vez en cuando juntos. Mientras que la cosa no fuera más allá, todo estaría bien.

Ahora, mi relación con Bella, iba, de alguna manera, progresando, y la verdad es que me gustaría que continuara así, progresando.

Me giré y la vi. Estaba tumbada de lado, hacia mí, con un brazo bajo la almohada, y el otro delante de ella, con las piernas dobladas. Tenía una expresión tranquila y relajada.

Estaba preciosa. Sí. Jamás había visto algo tan relajante y hermoso como ver dormir a Bella.

Me estaba convirtiendo en un blandengue.

Lo malo de seguir intentado algo con Bella, eran sus problemas con el perro musculoso, y mi "relación" con Tanya. Si empezaba algo con Bella no podriamos salir como una pareja normal, ya que si algún periodísta nos viese se formaría un escándolo.

Pero bueno, lo mejor era no ir pensando en eso cuando ni siquiera éramos algo. Solo nos habíamos besado un par de veces y yo ya estaba corriendo mucho. Además, no sabía si ella sentía lo mismo por mí, o si solo me había besado por estar en un momento de debilidad.

-Edward- fruncí el ceño y miré a Bella. Creía que se había despertado, pero no. Estaba totalmente dormida. Su respiración se volvió más rápida y se removió-. No- susurró-. Corre- se volvió a remover frunciendo el ceño-. Déjale- no sabía que Bella hablaba en sueños, y la verdad es que estaba interesante, así que decidí poner más antención-. Jacob, déjale- dijo en medio de un sollozo-. No, déjale- se movió y apretó en un puño las sábanas-. Edward, no- una lágrima corrió por su mejilla y decidí intervenir. Al parecer, la cosa se estaba poniendo fea, y no me estaba gustando verla sufrir. Así que me estiré y la moví suavemente por el hombro.

-Bella- susurré, pero ella apretó más la sábana y su respiración se hizo más rápida.

-No, no...

-Bella- la moví un poco más fuerte-. Bella, despierta- dije un poco más alto, pero lo suficiente para no despertar a los demás-. Bella- la volví a mover y ella abrió los ojos de golpe. La mano que había estado debajo de la almohada agarró la mía que no estaba en su hombro. Sus ojos estaban un poco rojos, y varias lágrimas salían de ellos-. ¿Estás bien?- pregunté y ella asintió despacio-. ¿Estabas teniendo una pesadilla?- volvió a asentir-. ¿Quieres que subamos a mi habitación a hablar?- asintió de nuevo y yo alejé mi mano de la suya para levantarme.

Cuando estuve de pie la ayudé a levantarse y ella cogió mi mano. La miré interrogativo, pero ella solo apartó la mirada y empezó a caminar. Yo no me quejé, al contrario, me gustaba sentir su mano contra la mía.

Llegamos a mi habitación, cerré la puerta y nos sentamos en la cama. Bella se estremeció.

-Ven- tiré de su mano y abrí la cama-, mejor nos tumbamos y nos arropamos. Hace frío- dije y ella se sonrojó-. Sea lo que sea que estés pensando, olvídalo, solo vamos a hablar- le di una sonrisa tranquilizadora. No quería ponerla más nerviosa de lo que estaba. Había notado que temblaba levemente, y no sabía si era por la pesadilla o por el frío. Me tumbé primero y la dejé sitio y ella se puso a mi lado. Cuando nos acomodamos, nos arropé-. Bueno, ahora sí. ¿Qué estabas soñando?- los dos estábamos de lado.

-Soñaba contigo...- apretó los ojos y luego los abrió- y con Jacob- apreté mi mandíbula. Ese nombre sacaba lo peor de mí-. Te hacía daño y yo no podía evitarlo- una lágrima corrió por su mejilla.

-Ey, no llores- me acerqué a ella y acaricié su mejilla, borrando el rastro de sus lágrimas-. Estoy bien, no te preocupes. Solo a sido un mal sueño.

-Lo sé- suspiró-, pero era tan real... Tenía tanto miedo...

-Ya... te oí.

-Oh Dios, dime que no hablé- dijo claramente avergonzada.

-Algo, pero no mucho- confesé-. Solo dijiste mi nombre, el del perró- dije con asco-, corre y no- enumeré-. Esas son las únicas palabras que pronunciaste. No sabía que hablases dormida.

-Sí, pero no siempre. Mis padres creen que solo lo hago cuando estoy nerviosa o asustada. Normalmente no digo nada.

-¿Alguien más, a parte de tus padres lo sabe?- curioseé.

-No. Nunca me había pasado fuera de casa.

-Me siento importante. Sé cosas de ti que nadie más sabe- bromeé.

-Pues la verdad es que es así. Y es extraño, ya que nos conocemos de hace menos tiempo- frunció el ceño.

-Eso es porque soy alguien de fiar- la guiñé el ojo.

-Supongo que sí- me dio una sonrisa débil-. Antes de dormir estuve pensando algo.

-Dime- la animé.

-Creo...- cogió varias respiraciones- creo que le voy a contar todo a mi padre.

-Cuando dices todo, ¿te refieres a...?

-Sí- agachó la mirada-. Creo que la cosa está llendo demasiado lejos, y no puedo estar pendiente de si me encontraré a Jacob en cada sitio al que salga. Y mucho menos estar con miedo solo por su culpa.

-Bella, me alegra oírte hablar así. Es la mejor decisión que podrías haber escogido- dije feliz.

-Pero hay algo que... bueno- se sonrojó-, me gustaría pedirte.

-Lo que sea- dije seguro.

-Me... me gustaría, que cuando hablara con Charlie... estuvieras... conmigo- dijo en voz baja. Continuaba con la mirada hacia abajo.

-Por supuesto que te acompañaré- dije rápidamente-. Te ayudaré en todo lo que necesites.

-Gracias- dije mirándome-, Gracias, Edward- dijo y entonces se acercó más y me abrazó apoyándo su cabeza debajo de mi barbilla-. No sé que hubiera sido de mí si no estuvieras aquí, apoyándome.

-Yo siempre voy a estar aquí para todo lo que necesites- dije pasándo mis brazos por su cintura para atraerla más a mí.

-Gracias- volvió a repetir.

-¿Se lo vas a contar también a los demás?- pregunté.

-No lo sé. Quizás más adelante, pero de momento voy a lidiar solo con mi padre- dijo jugando con mi camiseta-. Edward- me llamó bajito.

-Dime.

-Lo que pasó antes...- estaba nerviosa-, es decir, lo de... bueno, lo de los- cogió aire-, lo de los besos...

-¿Qué les pasa?- me puse ansioso. Quizás no le habían gustado.

-¿Qué signifícan?

-¿Quieres que signifiquen algo?

-No me respondas con más preguntas- se separó de mí-. Responde, por favor- dijo bajito.

-Bueno...- no sabía que decirla. Por un lado quería confesarla que la quería, pero por otro no quería hacerlo. No quería agobiarla más de lo que estaba. Pero si la mentía y ella sentía lo mismo por mí la cagaría para siempre- yo...

-Edward- me interrumpió-, mejor déjalo.

-¿Eh?

-Sí, veo que estás claramente nervioso porque no sabes que decirme. Probablemente estás buscando una excusa para no hacerme daño...

-¿Eh? No, no, no- dije rápidamente. No quería que pensase lo que no era-. Estaba pensando, sí, pero no en una excusa- suspiré-. Mira- cogí su cara entre mis manos y la obligué a mirarme-. Lo que estaba pensando no tiene nada que ver con el significado de los besos. Tiene que ver contigo. No quiero que mi respuesta te agobie más de lo que estás, y más ahora, con la decisión que acabas de tomar. No quiero que mi respuesta interfiera en tu decisión.

-Bueno, entonces ¿te parece que hable primero con mi padre, y después te vuelvo a hacer la misma pregunta?- ofreció.

-Perfecto- sonreí y miré a la ventana-. ¿Cuándo vas a hablar con Charlie?

-Hoy, cuando esté en casa se lo diré- asentí.

-Recuerda que hoy pasaré el día contigo. No voy a dejarte sola- prometí, mirándola a los ojos.

-Gracias- dijo y miré hacia la ventana.

-Deberíamos ir bajando. Está amaneciendo y no creo que sea bueno arriesgarnos tanto. Si los demás despiertan y ven que no estamos...

-Tienes razón- sonrió y nos levantamos.

Rápidamente hice la cama y bajamos. Cuando llegamos abajo de las escaleras, yo paré y Bella continuó caminando, pero antes de que avanzara más, la cogí de la mano y tiré de ella.

-¿Qué...?- no le dio tiempo a decir más cuando chocó suavemente contra mi pecho y yo coloqué mi mano en su nuca y la atrajé hacia mí para besarla. Ella no puso resistecia y eso me hizo sonreir. No quería tentar a la suerte, así que solo me dediqué a succionar su labio superior y ella hizo lo mismo con el mío inferior. Después de unos minutos la di un suave mordisco y me alejé. Ella estaba sonrojada y con los ojos cerrados.

-Vamos- tiré de su mano y fuímos hacia el salón. Todos continuaban dormidos. Sin hacer ruido nos tumbamos cada uno en su colchón-. ¿A qué hora quieres ir a tu casa?- pregunté en un susurró.

-No sé. Supongo que después de desayunar. Tengo que hacer algunas compras. Por cierto ¿qué te apetecería comer?

-Emm... no sé. Lo que hagas está bien- dije.

-Bueno- sonrió y luego bostezó-. Creo que voy a dormir.

-Sí, yo también- dije y cerré los ojos.

...

Cuando despertamos eran once de la mañana, así que mientras que las chicas iban a preparar el desayuno, nosotros nos dedicamos a guardar y ordenar el salón. Esta tarde volvían Esme y Carlisle, y no creo que les hiciera mucha gracia encontrar la casa patas arriba.

Al acabar fuímos a la mesa.

-¿Tenemos planes para hoy?- preguntó mi hermana. Bella y yo nos miramos preocupados. No podíamos decir que íbamos a pasar el día juntos, si no tendríamos que empezar a dar explicaciones.

-Emmett va a hacer de profesor para mí- dijo Rosalie tranquilamente y nosotros pusimos cara de asco-. Ey, borrar esas caras, mal pensados. Lo decía en buen plan. Va a ayudarme con un trabajo de matemáticas- todos la miramos raro-. ¿Qué queréis que os diga? Es realmente bueno con las ecuaciones- se encogió de hombros.

-Quién lo diría...- comenté.

-¿Bella?- preguntó Alice.

-Yo... tengo que hacer cosas en casa hoy- dijo simplemente.

-¿Edward?

"Piensa, Edward, piensa".

-Tengo una reunión con los guionístas- dije.

-Bueno, pues nada. Jasper y yo vamos a pasar la tarde en su casa. Tenemos comida con sus padres.

-¿Y Rosalie, no?- pregunté.

-También- dijo Jasper.

Después de desayunar y ordenar todo, nos fuímos a cambiar. Llegamos a las escaleras y mientras que los demás subían detuve a Bella.

-Cuando nos vayamos cada uno irá en su coche. Yo saldré primero y te esperaré a la entrada del camino. Después te sigo- dije y ella asintió.

Subímos a arriba y nos cambiamos.

-Yo me marcho ya- dije.

-¿Vendrás a comer?- preguntó Alice.

-No- dije siemplemente-. Hasta luego- me despedí y salí.

-Bueno, yo me voy a ir ya- escuché como Bella se despedía.

Me metí en el Volvo y arranqué. Bella estaría al salir así que me di prisa y atravesé el camino y me eché hacia un lado para esperar. No fue mucho, ya que al momento escuché la ruidosa chatarra que conducía Bella. La di las luces para que me viera y me puse detrás de ella.

Al llegar a su casa, Bella aparcó, bajó del coche, caminó hacia mi ventanilla y yo la bajé.

-Creo que sería mejor si metes el coche dentro- dijo para después morderse el labio y mirar a su alrededor-. Si él viene y ve tu coche...

-Lo harémos como tú quieras- aseguré y ella se dio la vuelta y abrió la puerta del garaje y yo metí dentro del Volvo.

Cuando entramos dentro, fuímos a su habitación, donde ella dejó su mochila y se tiró a la cama.

-A pesar de haber dormido estoy cansada- dijo contra la almohada.

-Bueno, duerme, yo puedo esperar abajo hasta que despiertes- ofrecí.

-¿Qué dices?- levantó la cabeza para mirarme-. No pienso ponerme a dormir mientras que tú estés aquí- y se levantó.

-En ese caso... anoche dijiste que tenías que hacer unas compras, ¿vamos ahora?

-Sí. Quiero hacerlo ahora, antes de que llega la hora de la comida- asentí-. Irémos en mi camioneta.

-Muy bien- dije.

Bella guardó en su bolsillo la cartera, cogió el móvil, las llaves y salímos afuera.

-¿Crees que él venga?- pregunté.

-No sé. En un principio había hecho planes para que nos viéramos hoy, pero después de lo de anoche... no tengo ni idea de que hará. Miedo me da.

-No me separaré de ti ni un segundo. Si ese desgraciado aparecé...

-Solo espero que no lo haga- me interrumpió.

El resto del viaje lo hicimos en silencio. Cuando llegamos al supermercado, cogí un carro, Bella sacó una lista de su cartera, y empezó a poner cosas en él.

-Voy a preparar albondigas con patatas- comentó mientras ponía dos paquetes de carne picada en el carro-. ¿Te gusta?

-Sí- sonreí.

Fuímos al pasillo donde estaban todas las cosas de desayunos y bollos. Bella volvió a mirar la lista y comenzó a buscar por las estanterías. Cuando encontró lo que buscaba, sonrió, se puso de puntillas y se estiró al máximo. Su sonrisa se borró y frunció el ceño. Dio un saltito y bufó. Yo la miré divertido con los brazos cruzados. Lo intentó un par de veces más y se giró para encararme.

-¿Te parece divertido?- me miró mal.

-Pues la verdad es que sí. Es muy entretenido ver como intentas coger algo de la última balda, cuando solo llegas tres baldas más abajo- me burlé.

-Que gracioso- ironizó-. ¿Puedes ayudarme?

-Claro- sonreí y me acerqué-. ¿Qué es lo que quieres?

-Esa caja de cereales- me señaló.

-¿La que tiene un gallo?

-Esa- levanté el brazo y la cogí-. Gracias- sonrió, pero al instante su sonrisa se borró, a la vez que se tensaba. Esa era la señal de problemas.

-¿Qué ocurre?- pregunté en un susurro.

-Acabo de ver a un conocido de Jacob- dijo igual de bajito.

-¿Un amigo suyo?

-Supongo. Es el que fue a recogerle a mi casa el día de la cena- sus manos temblaban.

-¿Ya has cogido todo?

-Solo faltan un par de cosas, pero no son importantes- dijo.

-En ese caso, será mejor que nos marchemos. No creo que sea conveniente que su amigo nos vea- dijo y ella asintió.

Íbamos caminando hacia la caja cuando de repente me agarró del brazo haciendo que me detuviera.

-Espera- susurró.

-¿Qué?

-Le acabo de ver pasar. Está en el pasillo de al lado- su cara se estaba poniendo blanca como el papel.

-Será mejor que nos demos prisa- dije y ella asintió.

Nos asegurámos de que el amigo del musculitos no estuviera a la vista y fuímos a la caja.

-Buenos días- saludó la chica sin mirarnos.

-Hola- dijímos nosotros mientras poníamos las cosas en la cinta y entonces en una de las veces, la muchacha levantó la cabeza y me vio.

-¡Madre mía! Eres Edward Cullen- dijo dándo saltos en su silla.

-Ehh, sí, pero por favor, no grite- pedí. No era conveniente que la gente se enterara que estaba aquí. Si no, jamás saldríamos del supermercado.

-Oh, Dios. Me encantas, en serio, eres increíble. He visto tu película un millón de veces.

-Emm, gracias- sonreír.

-Edward- Bella me llamó bajito a la vez que tiraba de mi manga. La miré y vi la preocupación escrita en su cara-. Le acabo de ver de nuevo.

-Perdona- murmuré-. Miré, señorita- me acerqué un poco para ver su placa. Su nombre era Margaret Trow- Margaret, mi... amiga y yo tenemos un poco de prisa, así que le agradecería que nos cobrara rápido- terminé el pedido con mi sonrisa de cámara. Una vez, en una revista de Tanya vi que habían hecho un reportaje acerca de todas mis sonrisa, y al parecer la que siempre daba a las cámaras era una de las favoritas de las fans. Margaret empezó a hiperventilar.

-Cla... claro- dijo y continuó su trabajo. Cuando acabó dijo el precio y Bella pagó-. Eh... ¿me podrías firmar un autógrafo?- pidió y yo miré a Bella.

-Bella, ¿por qué no llevas estás bolsas que son más ligeras al coche mientras que yo firmo el autógrafo?- dije, ella asintió y salió.

-Bueno...- me giré a la cajera y ella me entregó un papel y un boli. Escribí rápidamente una dedicatoria y firmé-. Ten- se lo entregué.

-Gracias- sonrió.

-De nada- cogí las bolsas y cuando estaba a punto de salir vi la cara de alguien que me llamó la atención. Era un hombre, un poco más mayor que yo. Rubio, y tenía el pelo sujeto en una coleta. Solo vi un lateral de su cara, pero alcancé a ver una cicatriz. El tío daba mala espina. Vestía totalmente de negro y cuero. Parecía un motero. Rápidamente salí y dejé las bolsas en el coche-. Acabo de ver a un tío...

-Era él- dijo Bella arrancando.

-¿Cómo lo sabes, si ni siquiera te he dicho como era?

-He visto por el cristal como le mirabas.

-Da bastante mal rollo.

-Sí- suspiró-. Creo que no nos vio.

-¿Pero él te conoce?

-De vista. Solo nos hemos visto dos veces.

-La primera fue cuando la cena, ¿y la segunda?

-Anoche. Estaba en el grupo de Jacob- asentí.

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BELLA:

Estaba asustada.

No sabía si Jacob se presentaría en mi casa, o si lo dejaría pasar; aunque eso era lo mejor probable. Si él no venía hoy a ajustar cuentas, lo haría mañana, o cualquier otro día. Jacob no era de los que dejaban correr las cosas, y menos esto. Le había mentido y yo tenía mucho miedo. Quizás eso fue lo que me decidió a contarle toda la verdad a mi padre. Estaba cansada de estar asustada. De mostrarme sumisa con él. De no poder salir por miedo a encontrármelo. A hacer algo que le molestase... Y sobretodo estaba cansada de sus abusos. Solo esperaba que mi padre me ayudara y le mandara lejos o algo. No quería volver a verlo en mi vida.

Jamás pensé que pudiera llegar a odiar a Jacob. Él, que había sido mi mejor amigo desde pequeña. Prácticamente éramos como hermanos. Y de un momento a otro dejó de protegerme para ser él el atacante.

Estaba visto que la vida dabas muchas vueltas, y que el tiempo cambiaba a la gente... o quizás él nunca cambió, y lo que hizo fue ocultar su verdadera cara...

Era increíble pensar en alguien con quién había compartido tantas etapas de mi vida, tantos momentos, risas y llantos, tantos recuerdos... y ahora lo único que quería era que desapareciera de mi vida. Que se marchara para siempre y dejara de hacerme daño.

Él no estaba enamorada de mí. No. Estaba enfermo. Estaba totalmente obsesionado conmigo, y eso no era sano ni para él, y mucho menos para mí. Yo estaba siendo la más abusada en todo este lío.

Me alegraba tener al menos a Edward a mi lado. Sabía que me estaba comportando de manera egoísta, y sobretodo le estaba exponiendo al pelígro, pero me daba pánico quedarme sola ante el pelígro y que nadie pudiera sacarme del agujero negro que se estaba convirtiendo mi vida.

Edward, que apesar de ser un idiota a veces, estaba demostrado una parte de él que no había tenido oportunidad de ver.

Alice me había contado muchas veces lo amable y tierno que era él, pero que por un problema familiar que tuvo dejó de serlo, para convertirse en lo que era ahora. Alguien con el ego demasiado alto, un flipado de la vida que se creía mejor que nadie y sonrisas burlonas.

Pero poco a poco estaba volviendo a mostrarse tal y como era él. Aunque me había dado cuenta que solo lo hacía conmigo. El resto del tiempo era el Edward que yo había conocido desde un principo. Pero también sacaba a veces su lado estúpido y me confundía; como anoche.

Me había besado tres veces, y la segunda fue la que más me sorprendió. Su acercamiento no había sido amable ni cariñoso. Había sido burlón y arrogante. Y aunque había disfrutado el beso, no lo había hecho con su manera de pedírmelo. Mucho menos que estuviéran todos nuestros amigos cerca.

Pero después había sido tierno cuando me llevó a su habitación para que pudiéramos hablar, y me tranquilizó. Y sobretodo me apoyó en mi decisión de decirle toda la verdad a mi padre y aceptó acompañarme en ese momento.

Le debía tanto a Edward...

Su apoyo incondicional y su insistencia en que contara todo, habían ayudado en mi decisión. Pero sobretodo su compañía. El saber que él iba a estar para todo lo que necesitara, que con una llamada él vendría a mí de inmediato. Todo eso también había influído en mí decisión.

Gracias a él seguía a delante y no me dejaba hundir.

El problema, aunque no sabía si podía ser un problema, es que me había terminado enamorando de él, y yo no podía hacer eso.

Edward era famoso, tenía otra vida lejos, llena de apariencias, y yo no cabía en ella. Aunque sus palabras de anoche me sorprendieron, cuando le pregunté que habían siginificado para él nuestros besos. Parecía nervioso y a la vez decidido. Una parte de mí me decía que él sentía lo mismo por mí, pero la otra decía que eran solo imaginaciones mías.

Después de que llegáramos a casa y guardara la compra, me puse a limpiar los cristales con ayuda de Edward. Luego quité el polvo del salón y para cuando quise darme cuenta pronto sería la hora de comer, así que guardé las cosas y me puse a preparar la comida.

-¿Quieres que te ayude?- preguntó Edward colocándose a mi lado.

-¿Pero tú sabes cocinar?

-Algo- se encogió de hombros.

-Asumo que si te doy un cuchillo y una patatas la pelarás sin dejarte los dedos en mi encimera.

-Puedes estar tranquila- aseguró y algo temerosa y le acerqué un cuchillo y una patata; pero antes de dárselas le advertí.

-Si te cortas despídete de la comida- dije y se lo entregué.

-¿Por qué?

-Porque la sangre me marea y no sería capaz de continuar cocinando- dije colocándo las albóndigas en la sartén.

-¿Tu padre a que hora vendrá?

-No sé, supongo que tarde noche- me encogí de hombros-. ¿Tienes prisa?

-No, no- dijo rápidamente-. Solo era curiosidad.

Al final Edward me demostró que sí sabía pelar patatas y cortarlas en tiras sin perder ningún dedo; y además se ofreció para freírlas.

Cuando la comida terminó de hacerse pusimos la mesa y nos sentamos a comer.

-No sabía que supieras cocinar- comenté.

-Esme se empeñó en enseñarnos, lo que creyó ella, a cocinar cosas básicas. Lo esencial para no morir de hambre.

-¿Y Alice por qué no sabe cocinar?- pregunté recordando la charla de la cena.

-Ella lo intentó- frunció el ceño-. Pero después de que casi quemara la cocina dos veces, Esme desistió.

-¿Qué hizo?

-La primera vez dejó una sartén en la bitrocerámina, colocó una cazuela con agua en otro fuego y en vez de encender el agua encendió la sartén.

-Oh- dije sorprenida.

-La segunda vez intentó hacer un filete, pero mientras que lo freía se aburrió de esperar y subió a su habitación a hacerse la manicura y hablar por teléfono.

-Alice es incorregible- dije sin poderlo creer-. ¿Y Emmett si consiguió aprender?

-Lo creas o no, sí. Aunque al principio se equivocaba con la sal y el azucar. Ese era el único error en sus platos.

-¿En serio?- arqueé una ceja-. Yo no comería tranquila sabiendo que a cocinado el oso.

-Pues puedes estar tranquila que se toma la cocina muy enserio. Es de las pocas cosas que hace serias.

-¿Y tú?- pregunté.

-¿Yo, qué?

-¿Tuviste algún problema durante tu aprendizaje?

-Bueno... ponía demasiada sal en la comida o la dejaba sosa. Me costó trabajo acertar con las cantidades.

-¿Por qué llamas a tus padres por su nombre?- pregunté bajito, pero él tensó la mandíbula.

-¿A qué viene eso ahora?- dijo serio. Su mirada era fría.

-Lo... lo siento, yo... no quería molestarte- un escalofrío me recorrió cuando su tenerdor chocó contra el plato. Apreté los ojos.

-Bella.

-No... no te enfades, por favor- le pedí.

-Mírame- lentamente abrí los ojos y le miré-. Estás asustada.

-N... no...

-Sí que lo estás- suspiró-. Lo siento.

-No, perdóname a mí. No debí ser tan cotilla y meterme en tus asuntos- me golpeé mentalmente por mi imprudencia.

-No, no pasa nada. Es solo que es un tema un poco... delicado para mí. Nadie, aparte de mi familia lo sabe.

-Lo siento, mejor cambiémos de tema- ofrecí.

-No, creo que es justo que te lo cuente. Tú te has sincerado conmigo varias veces...

-No quiero que lo hagas obligado- interrumpí mirándole a los ojos-. Yo te he contado cosas porque yo he querido. Porque confío en ti. Quiero, que si me cuentas tus cosas sea porque de verdad quieres que lo sepas. Porque confíes en mí. No por compromiso.

-Confío en ti- aseguró-. Y quiero contártelo- dijo serio.

-En ese caso te escucharé.

Para ese entonces ya habíamos acabado de comer, y ahora estábamos sentados en el sofá.

-Hace casi dos años me enteré que soy adoptado- soltó y me quedé muda-, bueno, Alice también se enteró al mismo tiempo. Llegué a casa de hacer deporte, subí la escaleras, y escuché como Esme y Carlisle hablában con Alice y Emmett en su despacho. Me pegué a la puerta cuando oí que la cosa iba conmigo. Al parecer había llamado el abogado de mis verdaderos padres y tenía que verme con él- apretó los puños-. Me sentía tan enfadado. Toda mi vida había pensado que pertenecía a una familia, y... solo fui un recogido- bufó.

-Eso no es cierto- dije y le cogí la mano para que dejara de hacer presión. Sus nudillos estaban blancos-. Esme y Carlisle te quieren muchísimo, al igual que Emmett y Alice- dije-. Vamos, ellos estaban emocionadísimos cuando se enteraron que volverías. Alice siempre me hablaba de su increíble hermano actor.

-Lo sé. Para ellos soy su hermano.

-Es que lo eres. No importa la sangre, eso es lo de menos. Lo que importa es lo que sientes tú. Como les veas. Y yo sé que para ti también son tus hermanos.

-Lo son- aseguró.

-Pues lo mismo pasa con tus padres. Padres no son solo los que te dan la vida, son también los que te crian. Y Esme y Carlisle te adoran. Ellos te quieren igual que a Alice y a Emmett. Dudo mucho que alguna vez te hayan echado en cara que no tengáis la misma sangre.

-No, no lo han hecho- murmuró-. Pero ellos me tuvieron engañado toda la vida. Si no hubiera sido por esa llamada...

-¿Qué? Quizás todo sería como siempre.

-Y seguiría viviendo en la ignorancia.

-No creo que ellos te lo hubiesen ocultado toda la vida. Probablemente estarían esperando para contartelo en el mejor momento.

-No, Esme me dijo que si no hubiera sido por esa llamada no me hubiera contado nada; que para ella soy su hijo- suspiró-. Pero eso no quita que esté enfadado y dolido. Siento como si mi vida hubiera sido una mentira- me acerqué a él y cogí su otra mano.

-Bueno, es normal que te sientas así. No creo que ese tipo de noticias se digieran bien. Pero ya han pasado casi dos años. No creo que ellos se merezcan tus desprecio- dije suavemente.

-Lo sé, pero no estoy preparado para perdonarlos aún- dijo suspirando.

-Y... ¿sabes algo de tus padres?

-Murieron. Esme me contó que un camionero perdió el control del camión que conducía, se salió de la carretera, y arroyó el coche en el íba con mis padres- me tensé.

-Dios- apreté sus manos-. Lo siento tanto.

-Carlisle me atendió, y por suerte no me pasó nada.

-Menos mal- dije más para mí que para él-. Gracias por confiar en mí- me dio una pequeña sonrisa.

-Creo que me siento mejor después de habértelo contado- confesó acariciando mi mano con su dedo-. Creo... que era un peso demasiado grande para mí solo.

-Pero me has dicho que tu familia lo sabía.

-Y así es, pero compartir esto con alguién de fuera se siente diferente.

-En ese caso me alegro de haberte aliviado.

Nos quedamos un rato en silencio, pero sin separar nuestras manos, hasta que Edward volvió a hablar.

-Hay otra cosa que me gustaría que supieras. Es importante que lo sepas ahora y no que te enteres después por otro lado- su cara estaba seria.

-Dime.

-He vuelto con Tanya- soltó y yo me tensé. Dejé de respirar un momento y luego aparté mis manos de las de él.

Mi mente iba a toda velocidad. No entendía nada. Si había vuelto con ella, ¿por qué me había besado a mí? En teoría la había engañado conmigo, y yo no quería estar en medio de una relación y mucho menos que por mi culpa se rompiera.

-Oh- solté finalmente.

-Pero no es como tu crees.

-Dudo mucho que no lo sea. Has vuelto con ella. Punto- me giré en el sofá para quedar con la espalda apoyada en el respaldo.

Dolía saber que él había vuelto con Tanya, pero algo inevitable. Los dos trabajaban juntos, pasabamos muchas horas juntos y además ya tenían un pasado...

-No, Bella- agarró mis manos de nuevo y me giró para quedar de frente a él de nuevo-, las cosas no son como tú piensas.

-Edward..

-Escucha- me interrumpió-. He vuelto con Tanya, sí- suspiré-, pero no por placer. Es todo trabajo.

-¿Trabajo?

-Sí, hablé con mi representante y al parecer estoy casi obligado a salir con ella, si no la imagen de la película se verá perjudicada- bufó-, un rollo que ni siquiera yo entiendo. Pero a lo que voy, es que yo no estoy con ella porque quiera.

-¿Entonces no la quieres?- pregunté mirándo nuestras manos entrelazadas.

-No, es más, no la soporto- puso los ojos en blanco-. No tengo que mantener una relación de verdad con ella, solo debo dejar que me vean en público con ella y poco más. Alguna vez quedaremos para ir a la casa del otro pero no pasaré mucho tiempo con ella. Es solo para que los reporteros lo vean y el rumor continue.

-Pero cuando tengáis que salir a actos oficiales tendrás que ser cariñoso con ella...

-No tiene porqué. Con que sonría, la coja de la mano y diga lo "enamorado" que estoy de ella, servirá. Además no será por mucho tiempo. Alec me dijo que un par de meses sería suficiente. Lo justo para que la prensa no piense que es todo un rollo para aumentar la audiencia de la película.

-¿Por qué no querías que me enterase por otro lado?- pregunté.

-Porque no quiero que pienses que estoy jugando contigo- dijo serio-. Bella, yo...

-¡Ya estoy en casa!- la voz de mi padre nos alertó. Estábamos tan concentrados hablando, que ni siquiera le habíamos oído entrar.

-Papá, estamos en el salón- dije y separé mis manos de las de Edward.

-¿Estamos?- preguntó confuso y llegó al salón-. Oh, Edward.

-Jefe Swan- Edward se puso de pie y le tendió la mano.

-No sabía que ibas a venir- dijo mirándome a mí.

-Fue algo de última hora- dije poniéndome de pie nerviosa.

-Y... ¿estáis solos?- alzó una ceja.

-Sí.

-Bella, ¿qué crees que pensará Jacob si se entera que has pasado el día con un chico en casa a solas?- preguntó algo molesto. A veces podía ser muy moderno y otras se pasaba de antiguo.

-Me da igual lo que piense- me crucé de brazos. Edward nos miraba como si estuviera viendo un partido de tenis-. Y ahora que lo mencionas...- miré a Edward y él asintió con la cabeza- tengo que hablar contigo.

-Muy bien, tu dirás- dijo cruzándose de brazos.

-Mejor vamos a sentarnos.

-No hace falta, estoy bien así.

-Sí, pero yo no- dije.

Mi padre se adelantó y Edward me cogió de la mano.

-Tranquila, estoy aquí- susurró y le sonreí a medias.

Caminamos hasta el salón y me senté en el sofá individual y Edward se colocó a mi lado de pie sin soltar mi mano. Ese detalle no se le pasó a papá.

-¿Me puedes explicar por qué cojes de la manos a alguien que no es tu novio?- preguntó.

-Papá- cogí aire- hay algo que no te he contado nunca, bueno, nadie, a parte de Edward lo sabe- no dijo nada así que continué-. Jacob...- las manos me temblaban. Edward me dio un suave apretón-, Jacob no es como todos creen.

-¿A no, y cómo es entonces?

-Peligroso- solté y mi padre se puso a reír como loco.

Miré a Edward desesperada. Sentía que en cualquier momento podría desmayarme y mi padre lo único que hacía era reírse de mí.

-Señor Swan- Edward llamó a papá y él se aclaró la garganta-. Lo que dice Bella no es ninguna tontería- estaba serio-. Ese chico, que al parecer usted adora, a estado abusando de su hija en sus propias narices- tragué nerviosa. Papá era alguién muy orgulloso y no le gustaba que le dijeran que se había equivocado y mucho menos siendo policia.

-Eso que dices, chico, es una acusación muy grave, lo sabes, ¿no?- estaba enfadado.

-Sí, y por eso mismo lo digo- dijo seguro. Papá me miró.

-¿Y de qué abusoso supuestamente estamos hablando?- me preguntó arqueando la ceja.

-Me ha estado amenazando- mi voz temblaba-. Pero no es algo de ahora. Esto viene de atrás, de cuando aún vivía con mamá.

-Y si a pasado tanto tiempo, ¿por qué nunca dijiste nada? ¿Por qué has decidido hablar ahora?

-Papá, no me trates como si aquí yo fuera la mala de la película. Soy tu hija, y te estoy diciendo que mi "novio" me ha estado maltratando. Deja de ver a Jacob como si fuera perfecto.

-Tranquila- me susurró Edward acariciando mi mano.

-¿Y tú que pintas en toda ésta historia?- le preguntó enfadado.

Sabía que papá quería a Jacob como si fuera de la famlia. Incluso me atrevería a decir que le quería más que a mí, y le estaba costando aceptar la verdad.

-Yo he estado ayudando a Bella en todo momento desde que supe lo que pasaba- su voz era firme-. Desde que me enteré de la verdad intenté convencerla de que hablase con usted, pero hasta ayer que tomó la decisión no quiso decirle nada.

-¿Por qué?

-Papá, tú no sabes lo que es el miedo- bufé.

-Creo que tendrías que contarme todo desde un principio. No puedo ir a buscar a Jacob sin saber todos los detelles de la historia. Tengo que tener pruebas. Quizá solo estás exagerando las cosas por alguna pelea- y eso fue suficiente para hacerme enfadar. Me puse de pie de un salto y solté la mano de Edward.

-¿De verdad crees que si todo esto fuera un simple enfado te lo contaría así, acusando a Jacob de maltrato?- grité.

-Jovencita, modera el tono de voz conmigo. No estás hablando con un amigo. Soy tu padre- dijo alzando la voz.

-¡¿Y cómo narices quieres que me ponga si prefieres creer en un desconocido antes que en tu propia hija?!- para ese momento lágrimas de impotencia salian de mis ojos-. Querías pruebas ¿no?, pues aquí las tienes- me remangue la sudadera y dejé a la vista los moratones de mis brazos. Había varias marcas en diferentes tonos. Las que tenían más tiempo estaban casi desaparecidas, y los más recientes se notaban más.

Papá se levantó del sofá con los ojos como platos, se acercó a mí y me cogió de brazo para poder verlo más cerca.

-Bella...

-Todo esto lo ha hecho él- susurré-, pero no es lo único.

-¿Qué quieres decir?- frunció el ceño-. ¿Él te ha...?

-No, pero hay más formas de maltrato a parte del abuso físico- aparté mis brazos de él, para poder bajar las mangas de nuevo-. Ha estado jugando con mi miedo- me senté en el sofá y Edward volvió a buscar mi mano-. Papá, será mejor que vuelvas a sentarte. La historia es larga- con un suspiró obedeció.

Las siguientes horas, ya que papá había llegado más pronto de lo que contaba, las pasé relatándole todo lo que me había pasado con Jacob desde que cambió, me pidió ser su novia, las peleas que tuvo cuando vivía en Phoenix..., como me siguió hasta aquí, sus amenazas y sus abusos..., como me prohibió ver a Edward, sus celos, sus sms... Todo, no dejé ni un detalle gracias a que Edward estaba a mi lado apoyándome. Cuando veía que no podía continuar me apretaba la mano o me acariciaba la espalda dándome ánimo. En ningún momento miré a papá. Estaba tan avergonzada que no era capaz de mirarle.

-... Anoche me vio bailando en la discoteca y se puso furioso. Por suerte no vio que era con Edward con quien bailaba, y pudímos despistarle. Pero estaba muy enfadado, porque después me envió un mensaje amenazándome.

-Bella- levanté la cabeza y vi que estaba blanco, pero su cara mostraba un gran enfado-, todo lo que me has contado es demasiado grave. Deberías habérmelo dicho desde un principio.

-Tenía miedo- las lágrimas seguían corriendo por mis mejillas-. Me tiene amenazada con hacer daño a todos los que quiero. Se junta con gente peligrosa. He visto a sus amigos. Dan escolofríos verlos. No podía arriesgarme, pero... no puedo más- enterré mi cara en mis manos.

-Ya está, Bella- Edward se sentó en el reposa brazos de sillón y me atrajó hacia él para abrazarme-. Lo has hecho genial- continuó susurrándo.

-Voy a ir ahora mismo a la comisaría para poner una denuncia- dijo papá poniéndose en pie-. No pienso dejar que se te vuelva a acercar- declaró-. ¿Tienes todos los mensajes que te ha estado enviando?

-Sí- susurré.

-Dame tu móvil. Lo voy a necesitar.

-Está encima del mueble de la entrada- dije, fue hasta la puerta del salón y se volvió a girar.

-Edward, ¿podrías quedarte con ella hasta que regrese?- preguntó.

-Por supuesto- dijo serio y salió de casa-. Ven- Edward se levantó, tiró de mi mano para ponerme en pie, se sentó él en el sofá y me puso a mí encima de sus piernas. En otro momento me habría sonrojado y me hubiera levantado, pero ahora no. Lo único que quería es que me abrazase fuertemente. Me apoyó en su pecho y me rodeó con sus brazos-. Has sido muy valiente. Estoy orgulloso de ti- besó mi frente.

-¿Crees que he hecho bien?- apreté en mis puños su camiseta.

-Sí. Ha sido lo mejor que podías haber hecho.

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EDWARD:

Estaba tan orgulloso de ella. Había sido capaz de luchar contra sus miedos y le había confesado todo a su padre.

Al principio, me dieron ganas de pegarle cuando empezó a preguntar si todo era una exageración, pero cuando vio sus moratones entendió que no lo era.

Ver sus marcas y escucharla hablar de todo el sufrimiento que había estado pasando, había sido duro, porque, aunque yo ya lo sabía, nunca me acostumbraba a oírla hablar con tanto dolor y vergüenza todo lo que ese monstruo le había hecho.

Estar así, con Bella era increíble. Ella encajaba perfectamente entre mis brazos, y si fuera por mí jamás me movería de esta posición.

Entonces alguién llamó a la puerta.

-¡Isabella, sé que estás ahí. Abre la puerta!- gritó Jacob y de seguido se oyó como aporreó la puerta con sus puños.

Bella se tensó, levantó la cabeza de mi pecho y me miró asustada.

-Está aquí- murmuró sus manos comenzaron a temblar-. Está aquí- miró a su alrededor nerviosa-. Tienes que esconderte, no puede verte aquí- se levantó de mis piernas pero las suyas no soportaron su peso y se doblaron. Rápidamente la atrapé y la sujeté con fuerza para que no se cayera.

-Tranquila. Estoy aquí para protegerte, ya te lo dije. No pienso dejar que vuelva a hacerte daño- dije mirándola a los ojos. Sin poderlo evitar acerqué mi cara a la suya y posé mis labios encima de los suyos que tenían un ligero temblor. Me separé un momento y los volví a juntar-. No dejaré que te toque- prometí sobre sus labios y me separé finalmente.

-¡Isabella, abre la puta puerta!- volvió a gritar Jacob-. ¡Cariño, solo quiero hablar!- controló el tono de su voz. Bella me miró haciéndome una pregunta silenciosa y negué. Ella estaba considerándo ir a abrir. Se escucharon varias golpes y lo siguiente fue que Jacob había entrado-. ¡Tú!- señaló a Bella caminando hacia nosotros-, no eres más que una perra- moví a Bella para que quedara tras mi espalda. Sus brazos se sujetaron de mi cintura, y no sabía si lo hacía para no caerse, o para impedir que me lanzara sobre Jacob.

-Jacob, será mejor que te marches- dije serio.

-Sabía que te lo estabas tirando- apretó la mandíbula-. Ya decía yo que eso de ir siempre de pobrecita y santita no podía ser cierto, pero mira por donde te has liádo con el actor- su voz era burlona-. Después de que te lo prohibí...

-No sabes lo que estás diciendo.

-¿Cómo que no?- posó su atención en Bella-. ¿Te lo has pasado bien tirándotelo? Anoche debiste disfrutar bien, perra.

-Jacob- hablé amenazadoramente-, estás agotando mi paciéncia. Lárgate de una vez y no vuelvas. Ya has hecho suficiente.

-¿Suficiente? Lo que esa se merece es mucho más de lo que ha pasado. Me ha engañado.

-Yo no te he engañado- la voz de Bella sonó trás mi espalda-. Tú sabías que yo no quería estar contigo y aún así me obligaste.

-Porque eres mía, y no tienes derecho a elegir. Yo pongo las normas. Tú obedeces- dijo tranquilamente.

-No- soltó mi cintura y se colocó a mi lado-. No tengo porqué obedecerte. No te quiero en mi vida. Estoy harta de ti, de tus abusos, de tus amenazas.

-¡Qué! ¿Con el actorcito te haces la valiente? ¿Qué harás cuando se aburra de ti? ¿Cuándo se de cuenta de lo tonta que eres? No eres más que una llorona, que no sabe hacer nada por sí sola. Siempre necesitas a alguien para defenderte porque tú no eres capaz, y eso no lo puedes negar. Lo he vivído contigo y lo sabes. Cuando éramos pequeños y los mayores se metían contigo ¿a quién acudías para defenderte?- se estaba divirtiendo con esto-. Me lo debes todo.

Pude sentir como sus palabras le habían dolido. Un suspiro tembloroso salió de sus labios y coloqué mi brazo alrededor de su cintura.

-No te debo nada- levantó la cabeza-. No entiendo como la misma persona que me protegía de otros es ahora mucho peor que todos ellos juntos. Tú me has hecho muchísimo más daño que nadie. Se suponía que eras mi mejor amigo. Eras como mi hermano y ahora... no te conozco. Lo único que quiero es que desaparezcas de mi vida para siempre. Ojalá nunca te hubiera conocido- entonces no lo vi venir. Jacob se colocó delante de nosotros en dos zancadas, y lo siguiente fue que oí como su mano se estámpaba contra la mejilla de Bella.

Sin pensarlo dos veces me lancé encima de él. Los dos caímos al suelo, pero mi ventaja fue que yo estaba encima de él. Inmovilicé sus brazos con mi mano izquierda, y con la derecha le pegué varias veces en la cara y en las costillas. Su nariz sangraba, igual que su ceja.

En un descuído por mi parte se soltó de mi agarré y me pegó en la mejilla. A causa por el golpe caí y él aprovechó para darme un patada en el estómago que me hizo encogerme y colocarse encima de mí para pegarme. Sentí los golpes en mi cara y saboreé la sangre en mi boca.

Entonces Bella apareció detrás de Jacob con un jarrón. Su mejilla estaba roja, pero el resto de su cara, al igual que sus manos, estaban blanca. Levantó el jarrón y lo rompió en la cabeza de mi oponente. Lo siguiente que noté fue como Jacob se desplomaba encima de mí.

Con algo de esfuerzo conseguí quitarmelo de encima. Me levanté y me acerqué a Bella que parecía que estaba entrando en shock.

-Bella- susurré caminándo lentamente para no asustarla-, tranquila.

-¿Qué... qué he hecho?- se miró las manos temblorosas-. Le he matado...

-No. Solo está inconsciente- aseguré.

-He hecho daño a alguién. Soy como él- hablaba para sí misma sin apartar la mirada de Jacob.

-No, Bella- llegué hasta ella y con cuidado levanté su cabeza por la barbilla para que me mirara-. Escúchame. No has hecho nada malo. Me has salvado. Si no fuera por ti aún seguiría ahí tirado recibiendo golpes.

-Te estaba pegando y... no quería que te hiciera daño- explicó nerviosa.

-Lo sé, bebé, ven aquí- la atrajé hacia mí y la abracé con suavidad-. Gracias- dije contra su cabeza.

Después de un momento nos separamos y ella vio algo en mi cara que la hizo ponerse más blanca. Se tambaleó hacia atrás y su respiración se hizo más rápida.

-Estás... sangrando.

-No es nada- di un paso hacia ella y pero retrocedió.

-Sangre- dijo jadeante-. Me mareo con la sangre- miré sus rodillas que temblaban.

-No te muevas- dije. Me acerqué a ella y la senté en el sofá más alejado de Jacob-. ¿Dónde está el botiquín?

-Arriba, en el baño- dijo y rápidamente, ignorando el dolor de mis costillas, corrí escaleras arriba. Abrí el armario del lavabo y allí lo encontré. Me limpié la sangre con agua. No era profundo, así que no necesitaría puntos. Cuando acabé cogí el botiquín y volví con Bella.

-Separa las piernas- dije y ella las abrió y yo me arrodillé frente a ella. Saqué una crema para los moratones, me puse un poco en los dedos y la fui extendiendo por el golpe de su mejilla sin apretar-. ¿Te duele?- pregunté sin parar de hacer mi trabajo.

-Más me duele que te haya pegado- dijo sin apartar la vista de mis ojos.

-Yo estoy bien- aseguré.

-Tienes la mandíbula roja y sé que te ha pegado en el estómago- cuando acabé me levanté-. Siéntante- dijo.

-Bella, de verdad que estoy bien...

-Siéntate- repitió y esta vez obedecí. Cogió la crema que la había puesto a ella, se arrodillo entré mis piernas y la estendió suavemente por el lado izquierdo de mi mándibula. Cuando acabó me miró y se sonrojó-. ¿Puedes... levantarte la camiseta?- preguntó y sin decir nada la levanté. En el lado izquierdo, casi al final de las costillas, había un moratón. Bella cogió más crema y con la mano temblorosa la acercó hasta mi piel. Casi gimo ante el contacto. Lentamente fue estendiendo la crema en un suave masaje. Sin querer mi respiración se fue haciendo un poco más rápida y si no tenía cuidado, un problema aparecería, y no era lo más indicado con Bella arrodillada entre mis piernas. Cuando vi que ya no podía más, aparté con suavidad su mano.

-Creo que es suficiente- dije y ella se sonrojó.

-Claro.

-Tenemos que avisar a tu padre.

-Ya lo he hecho, está de camino- dijo guardando la crema en el botiquín.

-Bella- cogí su mano y la obligué a sentarse a mi lado-, yo... quería decirte algo.

-¿Sí?

-Tiene que ver con la conversación que dejamos a medias anoche- su respiración se hizo más rápida.

-Dime.

-Anoche me preguntaste que significaba para mí que nos besáramos- asintió-, y quedámos en que espararía hasta que habláses con tu padre para responderte- volvió a asentir-. Bueno, ya has hablado con él, así que creo que es hora de que responda a tu pregunta.

-Vale.

-Lo fue todo- confesé y su respiración se atrancó-. Jamás he sentido algo parecido a lo que siento cuando te beso- sus ojos no se apartaron de los míos-. Bella- cogí su mano-, desde el primer momento en el que te vi supe que eras especial, pero no quería rendirme ante ese presentimiento por todo lo que había pasado, y además que estaba con Tanya, pero eso no viene al caso- sacudí la cabeza. Estaba nervioso y me estaba yendo por las ramas-. Lo que te quiero decir es... que te quiero como a nadie. Eres lo más importante de mi vida. Y no quiero perderte.

-Edward...- susurró.

-Sé que todo esto que ha pasado a probocado un gran estrés en ti, pero también a hecho que nosotros nos unámos más- cogí aire-. Probablemente esta es la declaración más cutre y poco romántica de la historia, pero si no te lo digo reviento. Bella, ¿quiéres ser mi novia?- pregunté del tirón.

-¿Me... me estás hablando en serio?- parecía no creérselo del todo-, porque si no es así es mejor que me lo digas. No creo que pudiera soportar...- coloqué mi dedo en sus labios para que dejara de hablar.

-Jamás he hablado tan en serio en vida, Bella- aparté mi dedo de sus labios y entrelacé nuestros dedos-. Seré un buen actor, pero hay cosas que no se pueden fingir, y lo que tú provocas en mí no se puede actuar. Te quiero, Bella, y quiero estar junto a ti, por favor, sé mi novia. Te juro que jamás seré como él. Nunca te haré daño- la miré directamente a los ojos para que viera que la decía la verdad.

-Vuelve a hacerme la pregunta- dijo.

-Bella, ¿quieres ser mi novia?

-Sí- dijo y una sonrisa apareció en su cara.

-Gracias- susurré solté una de sus manos para llevarla a su mejilla buena, a la vez que acercaba mi cara a la suya. Su mano fue a mi nuca para empezar a acariciarla. Cuando llegué hasta sus labios cerramos los ojos y primero los acaricié levemente, una, dos, tres veces, para después coger su labio superior y succionarlo despacio. Ella hizo lo mismo con el mío inferior. Noté la molestía del corte, pero lo ignoré. Nuestros movimientos eran lentos. Después cambié a su labio inferior y repetí la misma acción, para después acariciarlo con la punta de mi lengua. Bella gimió bajito y aproveché para profundizar el beso. Abrí la boca, busqué su lengua, y cuando la encontré fui yo el que gimió esta vez. Mientras que nuestras bocas jugaban, necesitaba acercarla más a mí, así que con cuidado la fui tumbando en el sofá y sin apoyar mi peso sobre ella, seguímos besándonos. Sus manos acariciaban mi espalda a la vez que una de las mías acariciaba su mejilla, la otra exploraba el largo de su cuerpo. Solté sus labios y fui bajando hasta su cuello, dónde abrí la boca y dejé a mis labios y mi lengua explorar su dulce sabor. Otro gemído salió de sus labios y llevó sus manos temblorosas hacia el borde de mi camiseta para colarlas debajo y seguir con sus caricias. Sin permiso nuestras caderas chocaron y eso provocó que los dos gemiéramos, y esa fue mi señal de que las cosas estában llendo demasiado lejos. Su padre podía vernir en cualquier momento y no era bueno que nos encontrase así, así que lentamente subí hasta sus labios la besé suavemente y luego acaricié mi nariz con la suya-. Te quiero- susurré pegando mi frente a la suya.

-Y yo a ti- sacó sus manos de mi camiseta, la colocó en su sitio y después me abrazó pegándome más a ella.

-Pequeña, te voy a aplastar- dije.

-No importa- dijo así que con cuidado me junté más a ella hasta que oímos como un coche aparcaba fuera. Nos separamos, nos sentamos y nos colocamos bien la ropa.

Al momento Charlie y dos policías más entraron.

-¡Bella!- ella se levantó y se abrazó a su padre-. ¿Estáis bien?- preguntó mirándome sobre el hombro de su hija.

-Sí- dijo ella.

-¿Qué pasó?- preguntó otro policía y le contamos como había tirado la puerta abajo, la conversación que tuvímos, como llegamos a las manos y como acabó Jacob inconsciente en el suelo.

-He avisado a una ambulancia para que se lo lleve- dijo Charlie-. Creo que sería buena idea que os mirásen los golpes.

-No creo que sea necesario- dije-. Solo han sido un par de golpes sin importancia.

-Pienso lo mismo- dijo Bella.

-Está bien- suspiró derrotado.

Después de un rato la ambulancia llegó y se llevaron a Jacob.

-Edward, cuando Bella me llamó, llamé a tu casa para avisar que llegarías tarde- dijo Charlie y es que con todo lo que había pasado nos habíamos olvidado de la hora. Miré el reloj y era media noche.

-Creo que será mejor que me marche- dije poniéndome en pie.

-Gracias, por todo- dijo Charlie tendiendome la mano.

-De nada, jefe Swan.

-Llámame Charlie- dijo y asentí.

-Adiós, Edward- dijo y se fue hacia las escaleras.

Bella y yo caminamos hacia la puerta trasera y entramos en el garaje.

-Jacob dijo que le debía todo, pero no es cierto. A él no le debo nada- iba a darle la razón en eso pero continuó hablando-. Te lo debo a ti. Si no llega a ser por ti no sé que hubiera hecho.

-Bella, no...

-Sí, Edward. Y no me refiero a solo hoy, no, hablo de todo lo que has hecho por mí desde que te enteraste de todo. Puede que él me ayudara cuando era pequeña, y al fin y al cabo, éramos niños, y el daño no era ni la mínima parte de lo que él me a causado. Por eso no le debo nada a él. Tú eres el héroe de mi vida.

-Nena, estás exagerándo- dije suavemente.

-No me llames así- pidió-, por favor. Él lo hacia.

-Lo siento- me disculpé-. Yo no soy ningún héroe, solo hice lo que debía. No podía dejar que ese cerdo siguiera aprovechándose de ti, y aún así lo fue consiguiendo.

-Si tú no hubieras estado a mi lado no creo que le hubiera contado todo a mi padre. Tú has influído en esa decisión.

-Mejor olvidémos todo lo que pasó. No quiero verte triste por él. A partir de ahora solo quiero ver sonrisas en tus labios. Quiero verte feliz.

-Ahora soy feliz- dijo con voz suave. Cerró la distancia que nos separaba y me abrazó por la cintura apoyándo su cabeza encima de mi corazón-. Gracias a ti, soy feliz.

-Yo también lo soy- besé su cabeza y ella se separó.

-Edward- sus ojos se veían preocupados-. ¿Qué vamos a hacer ahora?- la miré confundido-. Si alguién nos ve juntos se organizaría un escándolo. Después de todo tú estás saliendo con Tanya.

Ella tenía razón, no había pensando en ese pequeño detalle.

-Bueno- fruncí el ceño-. Sé que probablemente va a ser una lata, pero tendremos que salir a escondidas. Por el momento nadie puede enterarse. Al menos hasta que tenga luz verde para acabar mi "relación" con Tanya. Lo siento- acaricié su mejilla.

-Bueno, puede ser divertido intentar mantener el secreto, además, dijiste que serían como un mes o dos, y no es tanto tiempo si lo piensas bien. Creo que podrémos con ello.

-¿Eres consciente de que nadie, ni nuestras familias, lo pueden saber? Los secretos se pueden escapar, y este pueblo es muy pequeño.

-Mejor no arriesgarse- dijo ella.

-Tengo que irme- dije aunque no quería hacerlo.

-Ten cuidado- dijo y se puso de puntillas hasta que llegó a mis labios. Nos besamos un rato hasta que escuchámos pasos. Nos separamos y me aclaré la garganta.

-Te veo mañana- articulé un "te quiero", me subí al coche y Bella abrió la puerta grande del garaje y conduje hasta mi casa.

Definitivamente hoy había sido un día lleno de emociones fuertes, pero lo mejor había sido que Bella había aceptado ser mi novia.

Creo que nunca había estado más contento en mi vida. Lo único malo era que tendría ser una relación secreta hasta que pudiera dejar a Tanya, pero aún así la felicidad seguía siéndo máxima.

Hola! Siento el retraso =( Como ya dije por el grupo estoy sin internet y no he podido actualizar antes. Sorry.

Bueno, bueno, bueno. Éste a sido un capítulo lleno de emociones fuerte, tal y como a dicho Edward, pero todo lo que ha pasado a valido la pena. La charla con Charlie era más que necesaria, Jacob fue pillado y Edward se declaró ^^ Haber como les irá a partir de ahora...

Ya sabéis que en el grupo facebook: EML-Fanfiction encontraréis fotos de los capitulos, adelantos, notas... y todo lo que me queráis contar ;)

Gracias a todas por vuestros comentarios y por leer la historia:

(Crepusculo-Total): Me alegro que te guste :)

(NiCullenRobri): Hola Nicole, como verás de momento Bella se lo está tomando bien, y no ha hecho ninguna escenita con eso de no ser famosa jaja, creo que ya a pasado por suficiente como para que también se pusiera en ese plan con Edward. Sé que soy muy pesada, y que en todos los reviews que te respondo te pido lo mismo, pero es que ya han pasado cinco meses y quiero seguir leyendo tu historia :´( Please, actualiza pronto.

(Guest): Ya viste que Jacob de-sa-pa-re-ció, jajaja y que Edward no está jugando con Bella; él la quiere de verdad. Aunque se muestre chulito delante de todos en realidad es un tierno y ese lado, de momento, solo lo saca con Bella XD

(Naklie Cullen): Hola Naklie, bueno, Bella ya se sinceró con Charlie, y Jacob fue cogido, así que adiós drama... por el momento... jajaja Me alegra que te gustara el capítulo =) y bueno, tampoco a sido tanto drama, creo que los tuyos son peores. Esos sí que es sufrimiento total jajaja. Besitos =)

Sorry por las faltas que encontréis.

Espero que os haya gustado el capítulo y me dejéis muchos reviews.

Besitos =)