Capitulo 10: Complicaciones.
EDWARD:
Durante todo el camino a casa, estuve pensando la mejor manera para explicar todo lo que había pasado. Charlie solo había contando el porqué de mi retraso, pero sabía que eso no sería suficiente, así que tendría que contarlo todo de principio a fin, y eso era algo que me preocupaba. Bella no quería que ninguno de nuestros amigos se enterase, así que tendría que hablar con Carlisle y Esme en un lugar privado. Cuando ella se sintiera preparada le contaria la verdad a los demás.
Cuando llegué cogí aire y entré dentro. Carlisle y Esme me esperaban sentados en el sofá del salón.
-Hijo, ¿estás bien? ¿Qué te pasó?- preguntó Esme preocupada.
-Nada preocupante.
-Ven, será mejor que te miré ese corté- dijo Carlisle-. Esme, trae mi maletín...
-No es necesario- le interrumpí-. Ya me he curado yo, y no es nada grave.
-¿Cómo está Bella?- preguntó Esme.
-Bien. Por suerte todo a acabado- me dejé caer en el sofá.
-¿Nos vas a contar que fue lo que pasó?- preguntó Carlisle.
-¿Qué sabéis?
-Poco. Charlie solo nos dijo que te había dejado al cuidado de Bella mientras que él iba a la comisaria a poner una denuncia a su novio.
-¿Quién te hizo eso?- Esme señaló el corte del labio.
-El ex de Bella. Entró en su casa y tuvímos una pelea.
-¿Nos vas a contar que a pasado?- Carlisle se estaba poniendo nervioso.
-Será mejor que vayamos al estudio- dije y los tres subímos las escaleras. Cuando llegamos cerramos la puerta y nos sentamos-. Bien. Antes que nada tenéis que prometerme que no se lo váis a contar a nadie. Ni a Emmett ni a Alice. Bella no está preparada para que ellos aún lo sepan, y si os lo estoy contando yo ahora es porque Charlie ya os dijo algo y os debo respuestas.
-Nada de lo que hablemos saldrá de aquí- aseguró Carlisle y asentí.
Esto era una historia larga, así que cogí aire y comencé.
-Bueno: hace algún tiempo apareció un amigo de Bella de cuando vivía con su madre. Ellos eran vecinos y mejores amigos, pero cuando llegaron al instituto, él cambió por culpa de malas influencias. Le pidió salir a Bella, y ella, por cosas de la vida, aceptó- cogí aire-. El chaval empezó a ser posesivo con ella, y agresivo con todo aquel que se le acercaba, y se metió en varias peleas, hasta que un día la pegó- Esme se llevó las manos a la boca para ocultar el jadeo que se le salió-. En ese tiempo Bella ya estaba pensando en venirse a vivir aquí, así que sin que su madre supiera que Jacob la había hecho daño, se mudó. Un día que tuve que quedarme hasta tarde en el instituto, empecé a oir voces, y bueno, allí le conocí. Desde el primer momento no me pareció alguien de fiar. Al día siguiente ella intentó esquivarlo, pero al parecer discutieron y él le hizo algunos moratones en los brazos, y cuando pudo escapar se encerró en el baño.
-Oh, Dios, pobre niña- dijo Esme.
-Sí- suspiré-. Yo sabía que algo pasaba, así que esperé fuera del ascensor donde estaban discutiendo, y cuando ella salió corriendo la seguí hasta el baño, y tuve que saltarme la pared porque ella estaba en shock. Fue el día que me salté las dos clases- aclaré.
-Entonces nos mentistes.
-Le había prometido a Bella que no se lo diría nadie. Ese día, en su casa me confesó todo. Si ella decia algo, él haria daño a sus padres, e incluso a nuestros amigos. Lo peor de todo es que Charlie estaba encantado con él. Después de que yo me fuera él le llevó a cenar y se comportó como el novio perfecto, pero cuando se quedaron solos...- negué- volvió a amenazarla y a agredirla. Incluso la prohibió que hablara conmigo. Al día siguiente discutieron en la cafeteria, ella se fue al baño y yo la seguí. La reclamé porque me había prometido que se alejaría, ella se quiso ir, pero cuando la agarré del brazo...- suspiré- la hice daño y me tenía miedo.
-¿La hiciste daño?- preguntó con enfado Carlisle.
-Sí, pero no tuve la culpa. No la había agarrado fuerte, pero Jacob la había hecho daño por la noche- expliqué.
-¿Eso cuando pasó?- preguntó Carlisle.
-El viernes. Jacob no quería que se quedara a domir en casa. No se fiaba y Bella tuvo que asegurarle que los chicos nos mantendríamos alejados- rodé los ojos-. Él incluso se inscribió en nuestro instituto- bufé-. De todas formas él la llevó a casa; ¡hasta supervisó la ropa que guardó en la mochila!- bufé-. Cuando estuvo en casa no dejó de enviarle sms a cada momento y lo peor de todo fue que cuando salímos a la discoteca la vio bailando conmigo, aunque no me reconoció, y se puso furioso. Ellos habían quedado hoy, así que decidí quedame con ella todo el día por si aparecía- cogí aire-. Anoche estuvimos hablando y ella decidió que le contaría todo a su padre.
-Por lo que se ve lo hizo- comentó Carlisle.
-Sí, aunque cuando llegó y me encontró allí no estaba muy contento. Lo único que le preocupaba era lo que pensaria Jacob si nos viera- bufé-. Bella le contó lo que pasaba y él seguía encaprichado con que si no estaba exagerando las cosas... hasta que ella se remangó la sudadera y le enseñó los moratones. Ahí Charlie se dio cuenta de todo.
-¿Y qué a pasado con... Jacob?- preguntó Esme.
-Mientras que estabamos solos Jacob apareció, echó la puerta abajo, discutímos, pegó a Bella y yo me lancé contra él.
-Por eso tienes el labio así- dijo Carlisle.
-Sí, al principio yo llevaba el mando de la pelea, pero de un momento a otro me vi recibiendo golpes- gruñí-. Si Bella no le hubiera partido ese jarrón en la cabeza... no sé en que estado estaria- eso último lo dije más para mí mismo.
-¿Bella le rompió un jarrón en la cabeza?- dijo Esme asombrada.
-Sí. Pero cuando él se desmayó Bella se asustó mucho. Pensaba que era igual que él por lo que había hecho.
-Pero ella solo te ayudó- dijo Esme.
-Eso le dije yo. Después de eso Charlie apareció, le contamos a la policia lo que había pasado y se lo llevaron en una ambulancia- acabé de contarles.
-No puedo creer que eso le haya pasado a Bella y que no se lo hayáis contado a nadie hasta ahora- dijo Carlisle molesto.
-Ella me hizo prometerle que no se lo diría a nadie- me excusé-. No tenía ningún derecho a abrir la boca. Además, me arriesgaba a que él la hiciera algo peor. Pero de todas formas estuve insistiendo e intentando convencerla para que ella le contara todo a su padre.
-Me alegro de que ella por fin haya tenido el valor para pedir ayuda- dijo Esme.
-Sí, yo también. Jamás hubiera imaginado que algo así le estaría pasando a alguien tan cercana a la familia. Bella es como una hija más- dijo Carlisle.
-Bueno, solo os pido que no digais nada a nadie- les recordé.
-Estate tranquilo Edward- Esme me sonrió-. ¿Quieres que mañana llame al instituto para decir que estás enfermo?
-No hace falta, iré- dije levantándome y ellos me imitaron.
-Está bien, entonces ve a la cama, es tarde y necesitas dormir- dijo en tono maternal.
-Buenas noches- me despedí y me fui a mi habitación.
Lo primero que hice fue darme una ducha bien caliente, lo necesitaba. El día había sido como una montaña rusa de emociones.
En cuanto el agua tocó mi piel empecé a pensar en todo lo que había pasado hoy, pero sobretodo en Bella. Por fin estabamos juntos. Lo único malo era que de momento nuestra relación seria secreta, pero como dijo Bella, podría ser divertido ocultarlo, aunque probablemente también seria frustrante...
Cuando acabé el baño, me puse un pantalón de pijama y me metí en la cama.
...
A la mañana siguiente me levanté bastante cansado, pero no iba a quedarme en casa, quería ver a Bella, aunque fuera de lejos.
En cuanto estuve listo, salí a fuera y me encontré con Sam. Mis hermanos ya se había ido.
-Buenos días, señor- saludó.
-Sam- saludé-. ¿Qué tal las vacaciones?
-Bien, gracias- abrió mi puerta, entré y él la cerró.
El camino al instituto fue tranquilo y en cuanto me bajé del coche me reuní con los demás mientras que buscaba con la mirada a Bella, pero no estaba. Quizá hoy se tomaría el día libre...
-Hola- saludé.
-Ed, ¿anoche a que hora llegaste?- preguntó Emmett-. ¿Y qué te pasó en la cara?- todos me miraron preocupados.
-Tarde- dije simplemente.
-¿Te pegaste con alguien?- insistió Alice acariciando mi mejilla suavemente, pero me aparté.
-Sí- dije entre dientes.
-¿Y el guión qué tal es?- Jasper cambió de tema, cosa que agradecí.
-Cuando veas la película lo sabrás- bromeé. No podía arriesgarme a decir que me gustaba. Si cuando me lo dieran de verdad no me gustaba, me pillarian la mentira.
-¿Alguien sabe algo de Bella?- preguntó Alice.
-Se la habrán pegado las sábanas- bromeó Emmett.
-¿Y desde cuando a Bella se le pegan las sábanas?- le preguntó Alice con burla.
-¿Estará enferma?- preguntó Rosalie.
-Edward, ¿sabes algo de ella?- me preguntó Jasper.
-¿Y yo que voy a saber?- me salió un poco más borde de lo que pretendía.
-Bueno, bueno, tranquilo- dijo Jasper.
Entonces ese ruido infernal que hacía la camioneta de Bella se escuchó.
-Mirar, ahí la tenéis- dije burlón, aunque por dentro suspiré tranquilo.
-Hola, chicos- dijo cuando bajó de la camioneta. El golpe de la mejilla no se le notaba apenas, si no te fijabas mucho en su mejilla.
-¿Qué pasó Bellita, la camioneta no te arrancaba?- bromeó Emmett.
-Emm... sí- dijo incómoda.
-Venga, el timbre va a sonar- dijo Alice encaminándose al instituto.
-Ahora os alcanzo, me he dejado unos apuntes en la camioneta- dijo Bella, me miró y se marchó.
-Luego os veo- dije simplemente, y di un pequeño rodeo para disimular y cuando me aseguré de que los demás ya habían entrado, fui hacia Bella-. Estaba preocupado- dije apoyándome a un lado del coche.
-Anoche me dormí bastante tarde, y esta mañana me quedé dormida y tuve que luchar con el maquillaje para tapar el golpe- me explicó mientras cogía los apuntes que estaban en el lado del copiloto.
-Si, yo también me dormí tarde. ¿Te duele?- miré hacia los lados para asegurarme que nadie me veía y acaricié su mejilla cuando ella cerró la puerta del coche.
-Tú tienes mucho más golpes, lo mío es una tontería- quitó mi mano de su mejilla, le dio un suave apretón y la soltó. Ella sabía que alguien nos podía ver-. Alice no me a preguntado, así que supongo que lo tapé bien.
-Si no te fijas mucho no se ve- corroboré-. Anoche le conté todo a Esme y Carlisle.
-Lo suponia- dijo suspirando. Justo en ese momento el timbre sonó-. Vamos- los dos nos pusimos en marcha.
-Charlie les había contado ya algo, así que cuando llegué me preguntaron que me había pasado.
-No estoy enfadada- aclaró-. Solo... es incómodo que alguien lo sepa. No es algo de lo que esté orgullosa.
-Ellos me prometieron que no se lo contarían a nadie. Puedes estar tranquila- caminamos por el pasillo.
-Lo sé- me dio una pequeña sonrisa-. Te veré después- se giró, dio dos pasos y se volvió a dar la vuelta-. Por cierto, estás muy guapo hoy- sonrió, me guiñó el ojo y se marchó. Reí.
El resto de la mañana pasó tranquilamente. A la hora de la comida Alec me llamó para avisarme que esta tarde tendría que ir con Tanya al hospital de Seattle para visitar a los adolescentes que estaban allí. Por mí no había ningún problema, todo lo contrario, me gustaba ayudar a los demás, pero a Tanya no le hacía ni pizca de gracia y nos lo hizo saber durante todo el trayecto hasta el hospital.
-Como me ponga mala será por vuestra culpa. No quiero ir a un hospital lleno de gérmenes. Tengo compromisos que cumplir después de esto y si me pongo mala no los podré hacer. Nos darán ropa y mascarillas para taparnos, ¿no?...- y bla, bla, bla... Tuve que ponerme los cascos y dejar de oírla.
Cuando llegamos, en la puerta del hospital ya estaban varios reporteros y solo uno de ellos sería el que entraría con nosotros.
-Edward, Tanya- nos llamaban todos a la vez-. ¿Qué os parece que haya adolescentes fans de vuestra película en el hospital?
-Pues si fuera por mí no...
-Estamos muy contentos de que nuestra película traspase los muros de los hospitales- interrumpí a Tanya antes de que dijera cualquier tontería-, y estamos deseando ir a saludarles a todos- sonreí.
-¿Qué fue lo que te pasó en la cara? ¿Alguna pelea?- preguntó otro reportero.
-Señor, es hora de entrar- nos avisó Sam. Suspiré tranquilo. Por suerte me había podido librar de esa pregunta.
Entramos dentro, donde el director del hospital nos dio la bienvenida.
-Bienvenidos. Antes que nada quiero agradeceros que hayáis venido.
-Es un placer- dije.
-Los chicos no saben que estáis aquí, así que se sorprenderan.
-Oh, que bien- ironizó Tanya y le di una mirada envenenada. Ella odiaba a los niños.
-Bien, entonces seguirme- dijo y caminamos con él.
-¿Los chicos tienen enfermedades contagiosas?- preguntó Tanya.
-Tanya- advertí-. Perdone- le dije al director y él me miró incómodo.
-No, ninguno tiene ninguna enfermedad contagiosa. Los chicos que están en esta planta tienen lesiones, cancer, o transplantes.
-Entonces no hay virus- dijo Tanya respirando tranquila.
-Em... no, no los hay- dijo el director con el ceño fruncido. Caminamos por un pasillo y llegamos a una puerta que decía "sala de ocio"-. Antes de entrar quiero pediros que no los miréis con lástima ni pena. Ellos son fuertes.
-Por supuesto- dije y le di una mirada de advertencia a Tanya, porque ella era capaz de soltar algún comentario incómodo.
-Primero entraré yo y os presentaré- dijo y asentimos.
El director tocó la puerta y entró.
-Hola- saludaron todos.
-Chicos, hoy han venido a veros alguien- dijo-. Adelante- entramos y todos se quedaron congelados cuando nos vieron.
-Oh, Dios- dijo una chica con un brazo escayolado-. Sheila, pellizcame- estiró el brazo hacia una chica que estaba a su lado. Ella tenía puesta una mascarilla de oxígeno-, estoy viendo a Robert, el vampiro con el que sueño- sus ojos se iban a salir de ella.
-Entonces creo que también me tienes que pellizcar a mí, porque también le estoy viendo- dijo Sheila.
-Tranquilas, no estais soñando, ellos están aquí, y os han venido a ver- dijo el director y entonces la sala de llenó de gritos.
-¡Madre mía, madre mía, los protagonístas de crespúsculo están aquí! ¡Es él, es él! ¡Mira que guapa es Myanna! ¡Dios, Robert es tan increíble!- y más frases incoheréntes se oyeron.
-¡Tranquilidad!- el director alzó al voz y reinó el silencio-. Bien, quiero que estéis tranquilos, si no ellos se irán.
En ese momento sentí un tirón de mi pantalón; miré hacia abajo y me encontré con una niña que no tenía pelo, así que asumí que tendría cancer. Me agaché delante de ella y la sonreí.
-Hola, pequeña- saludé.
-Hola- dijo tímida.
-¿Cómo te llamas?
-Amy- dijo con voz tímida-. Mi hermana mayor es una gran fan de tu película y de ti, ¿podrías firmarme un autografo para ella, por favor?
-Claro que sí- dije.
-Toma- el director sacó varios folios de un mueble y un rotulador permanente.
Caminé hacia una mesa he hice la dedicatoria para la hermana de esa pequeña.
-Gracias- dijo tímida, y entonces los demás siguieron su ejemplo y se acercaron.
Pasamos el resto de la tarde charlando con ellos, haciendonos fotos, firmando autógrafos, jugándo con ellos..., aunque a Tanya se le escapó alguna que otra mala cara...
En una de las veces que estaba jugando con unas niñas, que al parecer tenían leucemia, me giré y vi a un niño en silla de ruedas.
Caminé hacia él y me agaché hasta su altura.
-Hola- saludé.
-Hola- dijo tímido.
-¿Cómo te llamas?
-Jimmi.
-¿Por qué no vienes a jugar con los demás?- pregunté.
-No puedo- hizo un gesto a su silla.
-Bueno, pero la silla no es ningún empedimento. Solo estamos dibujando- le animé.
-Ellos no quieren jugar conmigo porque cuando salímos afuera no puedo jugar al futbol- agachó la cabeza.
-Pues eso está muy mal- fruncí el ceño, me levanté y me giré hacia los demás-. A ver, escucharme todos un momento- dije alzando la voz. Todos me miraron, incluídos el cámara que estaba grabando todo y Tanya, que estaba discutiendo con una niña sobre que ropa ponerle a su muñeca. El director había salido un momento-. Está muy mal que dejéis de lado a una persona que está en silla de ruedas. Jimmi tiene el mismo derecho que vosotros a jugar.
-Pero no puede chutar el balón- dijo un niño.
-¿Y? Pero puede hacer otras muchas cosas. Puede pintar, jugar con los coches, a los videojuegos... Así que espero que no le dejéis de lado por algo tan insignificante como no poder jugar al futbol.
Todos asintieron y el director, que justo entró en medio de mi discurso asintió conforme.
-Edward- Tanya se levantó con cara de aburrimiento y se acercó a mí dandole sonrisas falsas a las niñas que la miraban con admiración-, quiero irme de aquí. Llevamos toda la tarde, y creo que voy a empezar a coger virus si paso aquí un minuto más- dijo en susurros.
-Tanya, deja de decir bobadas- dije molesto-. Estar aquí no es ningún sacrificio, y además, mira sus sonrisas- señalé a los niños que estaban felices-. Están encantados.
-¿Y que pasa con mi felicidad? A mí no me hace feliz estar aquí.
-¿Y crees que a ellos les gusta estar aquí encerrados durante mucho tiempo, enfermos?- dije molesto-. Si nuestra presencia ayuda a hacerles felices, no me moveré de aquí hasta que el director me eche.
-De verdad, Edward, eres de lo que no hay. Hazte médico en vez de actor; así estarías aquí con los niños siempre; o mejor aún, hazte payaso. Hay muchos que hacen visitas a los hospitales- dijo bufando.
-Esa es la idea- puse los ojos en blanco.
-¿Ser payaso?- dijo sorprendida.
-No, médico. Mientras que haga películas intentaré sacarme la carrera de medicina. No creo que sea actor durante toda mi vida.
-Pero cariño- se quejó-, tú estás hecho para actuar, para ser una imágen pública, como yo- sonrió-. No puedes privar al mundo de que te vean.
-La imagen pública me da igual- me encogí de hombros.
-Edward- una niña de unos cinco años me llamó y sonreí.
-Ahora si me disculpas una pequeña señorita necesita de mi presencia- le dije burlón a Tanya y me fui-. ¿Si, pequeña?- pregunté agachándome para estar a su altura. Ella tenia una mirada tierna.
-He hecho este dibujo para ti- dijo entregándome un folio. Lo cogí y en el dibujo había un edificio que decía "Hospital", una niña bajita con el pelo negro, cogiendo de la mano a uno mucho más alto con el pelo de color cobrizo, con muchas flores y árboles al rededor, y un sol en lo alto del folio-. Esta soy yo- señaló a la muñequita bajita-, y éste eres tú- señaló al alto.
-¿Enserio?- puse voz de entusiasmo-. Es muy bonito, y nos parecemos mucho- le sonreí y ella se sonrojó.
-Gracias- dijo tímida.
-¿Me das un besito?- le pregunté y ella asintió, y timidamente se acercó y dejó un beso en mi mejilla.
-¿Señor Edward?- una chica, de unos quince años se acercó a nosotros.
-¿Cómo que señor Edward?- fruncí el ceño-. ¿Tan viejo soy?- arqueé las cejas-. Todavía voy al insituto.
-Ya... es que...- parecía nerviosa- es que como eres famoso, y la señorita Tanya me dijo que os tenía que tratar así...
-¿Tanya?- le di una mirada envenenada a la susodicha que ignoró y volví mi atención a la chica-. Olvida todo lo que Tanya te haya dicho. Yo soy solo Edward. Un adolescenta normal y corriente, como vosotros.
-Vale- dijo.
-Y dime, ¿qué necesitas?
-Oh, quería darte esto- me dio una hoja, la cogí y en ella había un dibujo de mí, pero no era un dibujo cualquiera, era increíble. Decir que se parecía a mí era poco. Era como mirar una fotografía. Era perfecto.
-Woow- dije sorprendido-. ¿Lo has hecho tú?
-Sí- dijo timidamente.
-Pues es increíble. Muchas gracias. Me encanta.
-Gracias- dijo.
Media hora después el director nos avisó de que la hora de visitas se había acabado, así que nos despedimos de los niños, el director nos dio las gracias por haber venido y las cámaras y nosotros nos fuimos.
-Al fin- suspiró Tanya cuando entramos en el coche.
-Tendrías que dejar de pensar tanto en ti y pensar un poco más en los demás- dije.
-¿Y qué tendría eso de divertido?- dijo y yo bufé.
Unos minutos después sonó mi teléfono y era Alec.
-Edward Cullen al habla- saludé.
-Edward, acabo de hablar con el reportero que estuvo con vosotros y debo decir que quedó muy contento con lo que vio.
-Me alegro.
-Confia en que salga un gran reportaje.
-Eso es genial. Lo pasé muy bien con los niños- dije.
-De la que no está tan contento es de Tanya. Dice que vio alguna que otra mala cara.
-Ya, ella no quería estar aquí. Ya sabes como es. Aunque la avisé que se comportara- aclaré-, pero bueno- suspiré.
-No te preocupes, el equipo de montaje sabrá que hacer- dijo-. Por cierto, he hablado con los productores y están dando los últimos retoques a vuestros guiones, así que en cuanto los tenga os avisaré.
-Bien.
-Edward, tengo que dejarte.
-Adios, Alec.
-Adios- y colgó.
-¿Hablábas con Alec?- me preguntó Tanya, que estaba mirando una revista de moda.
-Sí, dice que casi estan nuestros guiones- comenté.
-Estoy deseando tener el guión para irme.
No dije nada, porque ahora mismo no quería irme. Estaba con Bella, y no me hacia mucha gracia tener que marcharme ahora que por fin nos habíamos confesado. Pero bueno, aún no tenía que irme, así que ya me preocuparia de eso después.
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BELLA:
Había pasado un día realmente agotador. Anoche, después de que Edward se marchara, intenté cenar algo, pero nada me entraba, y cuando intenté dormir tampoco fui capaz hasta casi las tres de la mañana, que ahí el sueño me venció. Desgraciadamentee el despertador sonó demasiado pronto, y aunque lo tenía a las siete, al final me levanté a y media. Si hubiera sido un día normal me hubiera dado tiempo, pero tuve que luchar con el maquillaje para tapar el golpe. No quería que nadie lo viera, así que en cuanto lo tuve listo me marché.
El instituto había pasado como cualquier día normal. Había podido hablar con Edward antes de entrar y un rato en el almuerzo, aunque en ese momento no estuvimos a solas, así que fue una conversación en general.
Mi intento de tapar el golpe había funcionado, porque nadie me había dicho nada, salvo Edward, que él sí sabía que estaba.
Aún no me creía que todo hubiera acabado. Por fin Jacob iba a pagar por todo lo que me había hecho. Después de tanto sufriento...
Papá me había dicho que pasaría la noche en el hospital, por los golpes, y después iría a al calabozo hasta que se decidiera que pasaría con él. De momento avisarian a sus padres para que supieran a que se dedicaba su hijo.
...
Los días siguieron pasando. El golpe ya había desaparecido y según lo que me había contado papá, Jacob ya estaba en el calabozo. Los padres de Jacob, como era de esperar, no se tomaron nada bien las noticias que le dio papá sobre su hijo y se enfadaron muchísmo. Para ellos fue una gran decepción. Y aunque al principio no se lo creyeron, al final terminaron aceptando la verdad. Jacob, al ser menor de edad no podía ir a la carcel, así que de momento estaría en la comisaria de Forks, hasta que fuera el juicio y si salia culpable, que era lo que más deseaba, iría a un centro de menores a reformarse.
Mi relación con Edward iba perfecta. Los dos estabamos disimulando para que nadie descubriera que éramos pareja y al parecer lo estabamos haciendo genial, porque Alice aún no podía creer que fueramos amigos. Ella aún se mostraba recelosa cuando Edward y yo hablámos de algo.
Él, de vez en cuando sacaba ese lado estúpido, pero no conmigo, o al menos no cuando estabamos solos. En esos momentos era dulce y atento.
En el mes que llevabamos juntos habíamos podido quedar dos fines de semanas, y un día de ellos completamente solos. No había sido facil. Casi nos pillan, pero había valido la pena.
Flash Back:
Era sábado por la mañana y hoy Edward vendría a buscarme para ir a su casa. La primera opción había sido quedarnos aquí, pero papá había suspendido repentinamente el viaje de pesca, así que iríamos a su casa que allí no habría nadie.
Cuando llegó no pude evitar reir. Llevaba una cazadora negra con la capucha puesta, unos pantalones negros y zapatillas igual.
-¿A quién vas a atracar?- bromeé.
-Muy graciosa- entrecerró los ojos-. No puedo arriesgarme a que me vean- dijo.
-Entonces será mejor que nos marchemos ya- dije.
El trayecto fue tranquilo. Charlamos de varias cosas, y cuando llegamos a su casa entramos y subímos a su habitación.
-¿Quieres tomar algo?- preguntó.
-No, gracias- dije sentada en su cama-. ¿Dónde están todos?
-Rosalie y Emmett han ido a pasar el día en Port Angeles, Alice y Jasper creo que están estudiando, y Carlisle en el hospital y Esme en casa de una amiga.
-¿Te das cuenta que esta es la primera vez que vamos a estar solos desde que salimos?
-Sí, y es genial- se dejó caer en la cama a mi lado.
-Al final no me contaste como te fue en la visita al hospital de Seattle- comenté.
-Ya viste el reportaje.
-Sí, pero quiero que me lo cuentes tú- dije y Edward me contó todo lo que habían hecho, cosas que en reportaje no salieron, lo simpaticos que eran los niños y la gran fortaleza que tenían.
-¿Qué tienes planeado para este día?- pregunté cuando acabó de contarme todo.
Acaricié su cuello.
-Pues...- puso un dedo en su barbilla mientras que simulaba pensaba- nos besaremos mucho, luego haremos la comida, comeremos, nos besaremos, recogeremos todo, nos besaremos más...- se encogió de hombros-. Un plan excelente.
-Oh, sí, se nota que te lo has currado- bromeé.
-Por supuesto, así que vamos a empezar- dijo y se lanzó a mis labios. Mis manos fueron automáticamente a su nuca y sus brazos me abrazaron por la cintura, acercándome más a él. Sus boca impaciente atacó la mía, y de un momento a otro me vi sobre él con sus manos dentro de mi camiseta.
-Edward- gemí cuando succionó el lóbulo de mi oreja. Entonces me pareció oir un ruido abajo, y me congelé.
-¿Bella?- preguntó dejando pequeños besos en mi mandíbula.
-Creo que oí algo- susurré.
-Te lo habrás imaginado- y sus besos fueron más en serio.
Estaba concentrada en no ponerme a gemir como una loca, cuando volví a oir ruido.
-Edward- me erguí-. Te juro que he oído algo abajo.
-Bella, eso no...
-¿Edward?- la voz de Alice se escuchó abajó.
-¿Ves? Yo te dije que oí algo- le grité en susurros.
-¿Qué hace Alice aquí?- gruñó Edward. Nos levantamos y nos miramos.
-¿Qué hacemos? Si me descubre aquí la hemos liado- dije nerviosa. Edward miró a su alrededor.
-Al armario.
-¡¿Qué?!- grité en un susurro.
-Métete en el armario.
-No, Edward...
-¿Edward?- volvió a llamar Alice.
-Bella, ella no puede verte aquí- dijo nervioso.
-Edward...- me arrastró hasta el armario y me metió dentro.
-No hagas ruido- dijo y salió-. Alice, creí que estarias con Jasper...
Necesitaba distraerme. Su armario no era grande y eso me agobiaba; porque sí, era claustrofóbica. El día que Jacob paró el ascensor no tuve tiempo ni de asustarme por eso, ya estaba demasiado cagada como para precuparme de si moriria aplastada por un ascensor...
-Edward, ven rápido- supliqué en un susurro.
Empezaba a agobiarme. Me daba la sensación de que las paredes estaban cada vez más cerca, así que deprisa me pegué a la pared del fondo.
Era como si volviera a estar otra vez en aquel sótano...
El techo cayó delante de mí, haciendome saltar.
El aire me faltaba y todo me daba vueltas.
-¡Edward!- grité. Fui hacia la puerta e intenté abrir, pero estaba atascada-. Mierda, Edward- tiré y tiré, pero nada. No podía abrirla. Jadeé en busca de aire, mirando a mi alrededor, y entonces todos se volvió negro.
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EDWARD:
Después de meter a Bella en el armario bajé para encontrarme a Alice.
-Alice, creí que estarias con Jasper.
-Y lo estoy, está esperandome en el coche. Solo he venido a coger un libro que me dejé.
-Amm- me apoyé en la pared.
-¿Qué hacías?
-Nada. ¿Vas a venir a comer?- pregunté.
-No, la madre de Jasper ya me invitó. Oye, ¿seguro que no quieres venir? a su madre seguro que no le importa.
-No, gracias.
-Me da cosa que te quedes aquí solo- frunció el ceño.
-No me importa- me encogí de hombros.
-¡Edward!- oí la voz de Bella y miré asustado a Alice.
-¿Esa era Bella?
-Em, no- dije-, es Tanya.
-Edward, no me mientas- corrió escaleras arriba y entró en mi habitación mirando a su alrededor. En ese momento oímos un golpe que provenía del armario-. ¿Qué a sido eso?
-Mierda, está bien, es Bella. Está en el armario...
-¿Armario?- Alice se puso blanca-. No, Edward- corrió hacia el armario-, ella es claustrofóbica- fue a abrir pero no podía-. Se a echado el pestillo- murmuró, lo quitó, abrió rápido la puerta y allí, en el suelo, estaba Bella.
-Bella- corrí hacia ella y la cogí para llevarla hasta la cama. Estaba blanca como el papel y su respiración era agitada.
-¿Me puedes explicar que hacia mi mejor amiga encerrada en tu armario?- dijo enfadada.
-Yo... solo la estaba gastando una broma- mentí-. Quedé con ella con la excusa de estudiar y la metí dentro del armario para molestarla.
-Sabía que en algún momento la molestarias- gruñó acariciando la mejilla de Bella-. ¿Bells? Despierta, ya estás fuera del armario- le dijo pero ella no se movia y yo cada vez estaba más ansioso-. Busca alcohol y mójalo en un algodón- ordenó y yo corrí al baño. Cuando lo tuve volví y Alice me lo quitó de las manos y ella misma se lo puso a Bella bajo la nariz. En cuanto lo olió frunció el ceño y abrió los ojos.
-¿Qué...?
-Oh, Bella, ¿estás bien?- le preguntó Alice.
-Sí...- dijo incorporandose.
-¿Qué te pasó?- le pregunté serio, pero precupado.
-El armario- frunció el ceño-. Se me cayó encima.
-Tranquila- Alice la abrazó-. Ven, voy a llevarte a casa.
-No- dije y ella me miró-. Yo la llevaré.
-Si hombre, para que vuelvas a encerrarla- dijo Alice molesta.
-Alice, te prometo que la llevaré a casa. No la molestaré- prometí serio y ella quedó conforme.
-Si el idiota éste vuelve a hacerte algo, llamame- le dijo y se marchó. Cuando oímos la puerta de la entrada suspiramos.
-¿Lo sabe? ¿Se a enterado?
-No, le dije que te hice venir para "estudiar" y te encerré en el armario para molestarte. Lo siento- acarcié su mejilla que ya tenía algo más de color.
-No es tu culpa- suspiró.
-No me habías dicho que tenías claustrofobia- cogí su mano.
-Poca gente lo sabe. Supongo que es un trauma que tengo- se encogió de hombros.
-¿Qué pasó?
-Antes de mudarme a la última casa en la que viví con mi madre, ella se empeñó en comprar otra. Según ella, tenía potencial. Pero la casa se caía a pedazos, literalmente. La idea era arreglarla y ponerla a nuestro gusto. Un día mi madre salió a comprar y yo bajé al sotano a jugar. Un par de horas después empezó a llover muy fuerte. Había truenos y rayos, además del viento que hacia. Estaba asustada, así que cuando intenté salir la puerta no se abrió. Entonces, delante de mí vi como el techo cayó contra el suelo. No me aplastó de milagro. Eso terminó por ponerme histérica, grité, llamé a mi madre, di golpes en la puerta, hasta que ella llegó y pateó la puerta y me sacó de allí. No sé cuanto tiempo pasó hasta que llegó, pero a mí se me hizo eterno. Después de eso le supliqué a mi madre que nos fuéramos de allí, así que nos mudamos a otra casa.
-La que estaba al lado de Jacob- adiviné.
-Sí, pero yo ya le conocía de antes, así que el saber que viviria al lado de un amigo fue una buena noticia.
-¿Por qué nunca me lo habías contado?
-No sé- se encogió de hombros-. Con todo lo que ha pasado tampoco hemos tenido mucho tiempo para hablar de otra cosa que no fuera Jacob.
-Y que hablas en sueños a veces- agregué.
-Sí- sonrió-. Alice lo sabe porque Emmett intentó encerrarme en la despensa de tu casa una vez.
-¿Lo consiguió?
-No, pero porque les grité que no podía estar encerrada en habitaciones.
-Siento haberte encerrado- me disculpé dándole un suave beso-. Cuando te vi en el suelo casi me da un ataque.
-No quería asustarte- se retorció los dedos-. Quise salir, pero no podía y el aire me faltaba...
-Shh, ven aquí- la puse sobre mis piernas y acaricié su espalda-. No te va a pasar nada- besé su frente, su nariz y por último sus labios.
Fin del Flash Back.
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BELLA:
Bueno, sí, la cita no había sido del todo perfecta, pero el resto del día si lo fue. Desde ese momento no habíamos vuelto a quedar solos.
Alice no le quitaba el ojo a Edward cuando me veía con él. No se fiaba de él, así que cada vez que venía con todas las intenciones de gritarle que no me molestara, yo tenía que salir en su defensa y asegurarla que estaba bien.
...
Me encontraba en el aparcamiento del intituto, cuando alguien empotró en mi ventanilla una revista. Miré y allí estaba Edward serio. Señaló el artículo y lo vi. Era una foto de los dos, del día que fui a su casa.
Abrí la puerta.
-¿Y ésto?
-Nos siguieron, Bella- dijo serio.
-¿Qué dice el artículo?
-Mejor léelo- me dio la revista.
¿Edward Cullen con una nueva novia?
Ese era el titular.
Debajo de éste estaba la foto de los dos entrando en su casa y luego venía la noticia.
Hace unos días pillamos a Edward Cullen, quien da vida a Robert Pattinson en la nueva saga de moda, crepúsculo, entrando en su casa de Forks en compañia de una chica que no era ni familiar ni su novia. Por lo que afirman fuentes cercanas, los integrantes de la familia Cullen no estaban en casa, así que Edward se quedó totalmente a solas con ésta chica de la que desconocemos su identidad. ¿Nuestro vampiro favorito estará engañando a Tanya, su compañera de reparto y además su novia? ¿Qué pensará ella de todo ésto?
-Oh, Dios- gemí.
-Exacto.
-¿Quién más a visto esto?
-Esme, Carlisle, Alice, Emmett, Jasper y Rosalie. Pero seguramente que serán muchos más quienes lo sepan.
-¿Que vamos a hacer?- pregunté preocupada.
-No te preocupes de nada.
-Pero ellos estan haciendo suposiciones de que engañas a Tanya.
-A la hora del almuerzo llamaré a Alec para que arregle esto.
-¿Le vas a contar la verdad?
-No, le diré que quedé a estudiar con una amiga y ya. No tienen porque ser mal pensandos.
-Espero que funcione...
Hola! Siento el restraso. Es que la inspiración se fue y no se me ocurria nada bueno para el capitulo, pero aquí está. ¿Qué os a parecido?
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(Si no os unís os perderéis todas las fotos de los capítulos... XD)
Muchas gracias a todas por leer la historia y dejar reviews =)
(Naklie Cullen): Hola Naklie, me alegro que te gustarra el capitulo y que te guste Edward jajaj él es genial cuando no está en plan idiota XD Y sí, nos deshicimos del perro, pero ¿de manera definitiva? ju ju ju ¿Quién sabe? :P jajaja Espero que actualices #Despertando. Estoy desesperada, así que te lo pido ya por cualquier parte, que ya son 8 meses... :´( Besitos, perver.
(Vanesa-Tsukiyomi): me alegro que te parezca interesante. Espero verte por más capítulos XD
(NiCullenRoBri): Hola Nicole, me alegro que te gustara el capítulo. ¿De qué forma escribes ahora, en tercera persona? Tengo muchas ganas de leer tu capítulo, porque sí, han pasado todos esos meses, aunque no lo parezca XD Y tranquila no meteré esos tipos de dramas en la historia. Cuando leo esas escenas me pongo de los nervios, así que no pondré eso. Y una de las cosas que me comentaste que te gustaria ver es una idea que tengo desde que empecé la historia así que eso sí pasará, pero aún no se cuando. Tú ya entiendes de que hablo jaja. No quiero decir nada para mantener el misterio XD Espero que pronto puedas subir capitulo. Besitos =)
También podéis pasaros por:
-¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?
-Outtakes Pov Edward: ¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?
-One Shot: ¡Éste cuerpo no es mío!
Sorry por las faltas que encontréis.
Espero que os haya gustado el capítulo y me dejéis muchos reviews.
Besitos =)
