Capítulo 13: La visita.
BELLA:
Después que Edward se fuera a casa, me puse a hacer la cena. No quería admitirlo, pero la cita de mañana me tenía muy preocupada. Los padres de Jacob podían ser… algo… ¿agrandados? Bueno, más bien su madre. Ellos, al tener mucho dinero, se creían que todo se podía arreglar con eso y buena disciplina, pero al parecer no había funcionado. Solo había que ver a Jacob… él había acabado siendo un monstruo, aunque sus padres se negaran a verlo. Ellos estaban contentos si no les dejaban en evidencia y sacaba buenas notas. El resto no existía.
Cuando papá llegó, los dos cenamos tranquilamente o al menos él lo hizo, porque mis nervios estaban de punta y lo que menos podía hacer era comer. Así que me pasé el rato moviendo la comida de un lado a otro. Por suerte papá estaba demasiado concentrado en el partido que estaba viendo en la tele, si no, me hubiera metido en un lío por no comer. Por eso, cuando acabó de cenar, cogió la cerveza y sin mirarme caminó hacia el sofá y continuó viendo el partido.
Por supuesto no le conté nada sobre la visita de mañana. Probablemente no me dejaría ir o quizá querría hablar él directamente, pero yo lo prefería así. Quería que escucharan de primera mano todo lo que su hijo estaba haciendo.
Sabía que Billy sí se había terminado de creer lo que había pasado, pero la que estaba siendo más difícil de convencer era Sarah. Jacob era como su bebé perfecto. O al menos ella lo veía así. Solo esperaba que mañana se comportara al menos y entendiera que su hijo no era un santo.
…
Había pasado mala noche. Mi mente había viajado a múltiples escenarios de lo que podría pasar en la cita y ninguno era mejor que el anterior, así que cuando papá se levantó yo también lo hice.
En pijama empecé a prepararle el desayuno. Era demasiado pronto para mí, aunque dudaba que pudiera meter algo de comida en mi estómago.
-¿Bella?- saludó sorprendido-, ¿qué haces tan temprano levantada?- preguntó mientras se sentaba en la mesa de la cocina.
-No podía dormir- me encogí de hombros y eché el café en la taza-. ¿Trabajas hoy?- pregunté confundida al verle con el uniforme.
-Voy a sustituir a un compañero- aclaró.
-¿Vendrás a cenar?
-Teóricamente, sí- coloqué en la mesa la taza y él empezó a beber-. No tienes buena cara- frunció el ceño-. ¿Estás enferma?
-No, estoy muy bien- mentí girándome hacia la sartén, donde una tortilla se estaba friendo y la di la vuelta para que no se quemara.
-Ya queda poco para que te gradúes- comentó. Y era cierto, con todo lo que había pasado me había olvidado por completo de eso.
-Un par de meses más y habré acabado- sonreí y puse la tortilla en un plato y se la dejé encima de la mesa.
-¿No vas a desayunar?
-No, es demasiado pronto- mentí y me miró de manera sospechosa-. De verdad, papá, luego desayunaré, tranquilo.
-Más te vale- arqueó una ceja y empezó a comer.
Después de que acabara, se despidió y yo aproveché para subir y llenar la bañera. Hacía mucho que no me daba un baño relajante, y para esta ocasión me ayudaría para calmar mis nervios.
Mientras se llenaba la bañera revisé el móvil y vi que tenía un sms de Sarah diciéndome la hora y el lugar en el que nos veríamos.
Bella, te esperaremos en la cafetería que está en frente de la tienda de deportes a las doce en punto.
Sarah.
Suspiré y le di una contestación rápida dándole la confirmación, para después enviárselo a Edward por whatsapp. Se había empeñado en acompañarme y la verdad es que me alegraba no tener que ir sola.
Dejé el teléfono encima de la mesa, y me llevé al baño el mp4, sí algo anticuado, pero con él me bastaba para escuchar música. Comprobé que el agua estuviera en su punto y me desvestí, me sujeté el pelo con un moño alto, me coloqué los cascos, di a play, y me sumergí en el agua.
Después de lavarme tranquilamente, el agua quedó llena de espuma, así que cerré los ojos, me apoyé en la bañera y me relajé por completo tarareando.
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EDWARD:
Había pasado la noche de manera intranquila. Estaba preocupado por Bella y la reunión que tendríamos con los padres del musculitos. Por lo que me había contado eran personas algo complicas, sobretodo su madre, que al parecer creía que su hijo era perfecto y que jamás había roto un plato. ¡Qué equivocada estaba! A esa mujer le daría un infarto si supiera lo que su hijo se dedicaba a hacer a sus espaldas.
Eran las nueve de la mañana cuando me levanté. De manera perezosa fui al baño y me duché. Estaba algo cansado, pero no iba a quedarme en la cama más tiempo y arriesgarme a quedarme dormido.
Cuando salí ya vestido, mi teléfono parpadeaba. Lo miré y vi que era un mensaje de Bella diciéndome la hora y el sitio en el que nos veríamos con los padres de Jacob.
Tenía tiempo suficiente, así que tranquilamente bajé y me hice el desayuno. No se oía ni un ruido en toda la casa. Era domingo, y Esme y Carlisle habían salido a Port Angeles a pasar el día, y mis hermanos estaban durmiendo aún.
Luego de desayunar miré el reloj. Eran las diez, y estaba aburrido, así que le envié un whatsapp a Bella para avisarla que iría ahora a su casa.
No recibí ninguna respuesta, pero supuse que no le importaría, así que cogí las llaves del Volvo y salí de casa. Sam tenía el día libre, así que aprovecharía para coger mi coche.
Justo cuando iba a arrancar mi teléfono sonó. Miré la pantalla sonriendo pensando que era Bella, pero la sonrisa desapareció cuando vi el nombre de Alec.
-Edward Cullen al habla- respondí.
-Vaya, es toda una sorpresa encontrarte despierto a estas horas- bromeó.
-Has tenido suerte- le seguí el juego-. Y dime, ¿a qué debo tu llamada a estas horas?
-He hablado con el director de la película. Empiezas a rodar el viernes por la noche.
-¿Qué viernes?- pregunté de manera sospechosa.
-Este viernes.
-¿Y se puede saber por qué no he sabido nada hasta ahora?- apreté el puente de mi nariz.
-No necesitas más tiempo…
-Mierda, Alec, tengo 5 días para preparar todo- bufé-. Tengo que hacer maletas, despedirme, avisar en el instituto…
-Ey, ey, ey, para un momento- me cortó-. No tienes que hacer nada de eso.
-¿A qué te refieres?
-¿No te lo dije?
-¿El qué? Dios, Alec, deja de enrollarte y habla claro- dije perdiendo los estribos.
-No vas a rodar en los ángeles. La película se desarrollará en Port Angeles y Seattle.
-¿En serio?- pregunté asombrado.
-Sí.
-Mierda, eso es genial. ¿Por qué narices no empezaste por ahí?- reproché.
-No me dejaste- rió-. Ahora, otra cosa. El viernes, antes del rodaje, vais a tener una rueda de prensa en Port Angeles…
-Cuando dices vais…, te refieras a…
-Sí, a Tanya y a ti.
-Genial- ironicé.
-Guarda ese tonito, porque lo que te voy a decir te va a gustar- hizo una pausa, y al no oír nada de mi parte continuó-. En esa rueda de prensa vais a hacer varias declaraciones y entre ellas serán el anuncio del comienzo del rodaje y…
-¿Y…?- pregunté impaciente.
-Vuestra ruptura.
-¿¡Qué!?- no pude evitar reír-. ¿En serio?
-Sí- rió-. Pero tenéis que decir que los dos estáis bien, que estáis mejor como amigos… y bla, bla, bla. No queremos preocupar a las fans.
-Dios, esa es la mejor noticia que podías darme- casi salte en el asiento. Estar con Alice era perjudicial para mi masculinidad.
-Ya, por eso la dejé para el final- se burló-. Y ahora que lo sabes, te quiero en el hotel de siempre el viernes a las ocho en punto.
-Allí estaré- prometí-. Gracias, Alec. Hasta luego.
-Nos vemos en unos días, Ed- se despidió y colgó.
No pude evitar sonreír. En unos días todo este circo acabaría y podría llevar a Bella de la mano sin ningún problema.
Con un humor renovado arranqué el coche y emprendí mi camino.
Cuando llegué a casa de Bella, me aseguré de no ver a ningún periodista cerca, aparqué en la entrada y llamé a la puerta. Esperé, pero no hubo ningún ruido que me alertara que iba a abrirme. Lo intenté de nuevo, pero nada. Estaba empezando a ponerme nervioso. Sabía que estaba despierta porque me había enviado un mensaje, así que no entendía porque no abría. Decidí llamarla por teléfono, esperé y esperé mientras el móvil me daba señal, a la vez que tiraba de mi pelo, pero ella no lo cogía. Frenético empecé a tocar la puerta más fuerte mientras volvía a llamarla por teléfono, pero nada. Los peores escenarios empezaron a pasar por mi cabeza, pero uno se repitió una y otra vez.
Jacob haciéndola daño.
Ansioso, decidí aventurarme a girar la manivela y la puerta se abrió.
Corrí por toda la casa llamándola, pero no respondió nadie. Con el corazón a punto de salirse del pecho subí las escaleras con miedo a lo que podría encontrarme. Primero entré en su habitación, pero no estaba, después fui a la de su padre, y lo mismo. El único sitio que me quedaba era el baño. De manera ansiosa abrí la puerta de golpe y lo que vi me dejó estático.
Bella estaba metida en la bañera con sus ojos cerrados y los cascos puestos.
-Bella- ella abrió los ojos, me miró asustada a la vez que daba un brinco provocando que el agua salpicara la bañera pero sin llegar a salirse.
-Edward- jadeó a la vez que hacia malabares para salvar a los cascos de un baño seguro-, Dios, me has asustado, ¿qué haces aquí?- dijo intentando taparse lo máximo posible.
-Yo…- me había quedado sin habla-, yo…, Bella…
-¿Qué pasa?- preguntó preocupada-. Estás temblando.
Y antes de que me diera cuenta había llegado a la bañera, me había agachado hasta su altura y la había atraído a mi pecho abrazándola contra mí sin importarme nada más.
-Estaba tan asustado- susurré contra su húmedo cuello.
-¿Edward?
-Menos mal que no te ha pasado nada.
-Edward, ¿de qué hablas? Te estoy mojando la ropa- dijo intentando apartarse.
-No me importa- besé la unión de su cuello y su hombro.
-Pero ¿vas a decirme que te ha pasado?- preguntó con voz suave.
Lentamente me alejé y miré sus ojos.
-Estaba en casa y te mandé un mensaje para avisarte que vendría, luego llegué y no abrías la puerta, te estuve llamando y no cogiste el teléfono… ¿Sabes el tiempo que llevo abajo esperando a que me abrieras?
-Lo siento- se sonrojó. Ella pensaba que estaba enfadado porque no me había abierto la puerta y me había hecho esperar.
-No, Bella, estaba muy preocupado. Creía que te había pasado algo. Que… que estabas en peligro- mi respiración aún era rápida-. Que… Jacob…
-Lo siento, Edward- cogió mis mejillas y las acarició-. No quería asustarte. Tengo el teléfono en la habitación y me quedé algo dormida aquí. No pasé buena noche. Perdona.
-Menos mal, que estás bien- suspiré y bajé la mirada. El empiece de sus pechos asomaban por la espuma-. Debería dejarte acabar- dije desviando la mirada y poniéndome en pie-. Estaré abajo- me giré para salir, pero ella me llamó.
-Edward- parecía nerviosa-, ¿quieres…?- se mordió el labio desviando la mirada-, ¿te gustaría entrar?- tragué grueso bastante sorprendido por su petición.
-¿Huelo mal?- pregunté lo oliendo mi camiseta. Me había duchado antes de venir.
-No, no- dijo rápidamente-. Lo digo para relajarnos un rato antes de salir… Solo si te apetece. No importa si no quieres, no pasa nada…
-Me encantaría- interrumpí su monólogo más emocionado de lo que quería mostrarle.
Bella me dio una tímida sonrisa y empecé a desvestirme. Primero me quité la camiseta. Podía sentir su mirada en mi pecho, pero cuando desabroché el vaquero apartó la mirada y quitó el tapón de la bañera vaciando un poco menos de la mitad. Después lo volvió a poner y abrió el grifo.
Giró la cabeza y me miró tímidamente. Solo estaba con los bóxers negros.
-¿Vas a meterte con ellos?- preguntó bajito confundida.
-No quiero incomodarte.
-Pero se te van a mojar.
-No importa.
-Sí, Edward. Vas a estar todo el día con ellos mojados- frunció el ceño-. A mí no me importa.
-¿Seguro?- pregunté nervioso.
-Totalmente.
-Vale- susurré y antes de empezar a bajarlos, ella volvió a desviar la mirada y cerró el grifo. Caminé hasta la bañera y me agaché un poco para quedar cerca de su oído-. Ponte un poco más hacia adelante- ella lo hizo al momento y yo me coloqué tras su espalda. Cuando estuve sentado coloqué mis brazos en su estómago y tiré suavemente de ella para poder pegarla a mi pecho y abrazarla.
-Edward, ¿estás bien? Noto tu corazón golpeando mi espalda- susurró.
-Aún estoy algo asustado- murmuré encima de su pelo.
-No pretendía asustarte- abrazó mis brazos y besó mi mejilla-. No sabía que vendrías tan pronto.
-No importa- la apreté más a mi cuerpo, disfrutando de la cercanía-. Me alegra que estés bien- suspiré.
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BELLA:
Edward había aparecido en el baño de mi casa de repente provocándome casi un infarto. Estaba tembloroso, despeinado y con la respiración muy rápida. Al momento me preocupé. Algo debería de haberle pasado para que estuviera así, por eso cuando le pregunté y lo primero que hizo fue abrazarme me preocupé aún más. Él no dejaba de aliviarse porque yo estaba bien y no me había pasado nada, pero no entendía nada. No sabía a lo que se refería hasta que se tranquilizó lo suficiente como para poder explicármelo.
Sinceramente no había planeado pasar tanto tiempo en la bañera, y mucho menos quedarme dormida, pero la terrible noche que había pasado había calado en mí. Estaba más agotada de lo que creía, por eso ni siquiera me había dado cuenta cuando me quedé dormida, hasta que pegué un boté en el agua al oír la voz de Edward.
Lo siguiente que más me sorprendió fue mi atrevimiento al invitar a Edward al agua. Jamás se me hubiera pasado por la cabeza hacerle semejante propuesta, pero estaba ahí, aún temblando y su cara llena de preocupación…, que lo primero que se me ocurrió fue eso. No había nada mejor que un baño relajante para que se pudiera tranquilizar. Así que aquí estábamos los dos, juntitos y abrazados en la pequeña bañera de mi casa. Podía sentir el golpeteo de su corazón tranquilizándose poco a poco en mi espalda. Sus brazos estaba alrededor de mi estómago asegurándose que no me despegara de su cuerpo, y podía sentir de manera débil, en la parte baja de mi espalda, su miembro, pero lo ignoré.
-Te quiero- susurró en mi oído a la vez que me pegaba más a él.
-Yo también, pero si sigues apretándome no voy a poder respirar.
-Lo siento- se disculpó avergonzado aflojando un poco su agarre pero sin soltarme.
Pasamos el rato en silencio, relajados hasta que volví a hablar.
-¿Estás más tranquilo?- pregunté girándome lo suficiente para poder mirarle.
-Sí- susurró-. Si te hubiera pasado algo…
-Shhh- acaricié su mejilla-. No pienses en eso.
-¿Sabes? Creo que vamos a ser los primeras adolescentes de la historia que se han metido en una bañera y no han ido más allá.
-Siento si ese era el final que creías que tendría este baño…- dije con las mejillas rojas.
-En ningún momento se me pasó por la cabeza- aseguró tan serio que no hubo duda que decía la verdad.
-Edward…- volví a girarme para que no me viera la cara.
-¿Mmm?- sentí como colocaba su barbilla encima de hombro.
-¿Alguna vez… piensas en ello?- me mordí el labio.
-¿A qué te refieres?- noté como sonreía.
-Sabes de lo que te hablo- agaché la cabeza sintiendo como la sangre se acumulaba en mis mejillas.
-¿Te refieres a… esto?- movió un poco su cadera y sentí su miembro golpear suavemente mi espalda.
-¡Edward!- me quejé intentando separarme, pero él me abrazó más fuerte.
-¿Sabes, no había pensando en ello, pero ahora que lo dices…?- sentí otro pequeño choqué y la respiración se me aceleró. No quería admitirlo, pero sentirle así… era… no sé. Era algo nuevo y excitante.
-Edward- dije, pero de manera más débil-. Por favor… no…
-Shh- besó de manera casta mi cuello, y volvió a alejar su cadera para dejarla en su posición inicial-. Solo estaba bromeando. Sabes que no haría nada que pudiera incomodarte- asentí-. Y ahora, respondiendo a tu pregunta… la verdad es que sí he pensado en ello. Quiero decir tengo casi 18 años, ¿qué adolescente no piensa en ello y más cuando tiene una preciosa novia como tú?- sonreí tímidamente-. Pero tampoco quiero que eso te obsesione. Vamos a ir a tu ritmo.
-Nunca hemos hablado del tema- fruncí el ceño-. Creo que prácticamente nunca hemos hablado más allá del tema de… Jacob.
-¿Quieres que lo hablemos ahora?- preguntó suavemente y me encogí de hombros para simular que no me importaba, cuando la verdad es que sí lo hacía-. ¿Alguna pregunta en mente?
-Varias- admití.
-¿Hace cuánto que quieres preguntarme esto?- preguntó curiosamente.
-Bueno- jugué con la espuma que había sobre el agua-, desde hace un tiempo…
-¿Un tiempo…?- podía imaginar su ceja arqueada.
-Desde la llamada de Tanya en tu casa- admití.
-Debí imaginarlo- susurró.
-Si no quieres…
-No, no importa. Pregunta.
-¿Has estado con muchas chicas?- pregunté tímidamente
-¿Sexualmente hablando?- preguntó y asentí-. Una.
-¿En serio?- pregunté sorprendida.
-¿Y qué creías, que me he acostado con todo el reparto de la película?- preguntó bromeando.
-Algo así- confesé.
-Solo fue Tanya.
-Oh. Supongo que ella lo haría bien…
-Bueno… dicen que la práctica hace al maestro.
-Oh- me hundí un poco más en el agua ante sus palabras. Probablemente eso significaba que lo habían hecho mucho.
-¿Qué estás pensando?
-En lo experimentado que debes ser- no pude evitar sentirme inferior.
-Si lo dices por eso… no lo soy tanto. Tanya no era virgen cuando empecé con ella. No quiero ni imaginarme con la cantidad de tíos que se ha acostado antes que yo.
-Pero ella dijo que lo necesitabas…
-Lo dijo porque estaba enfadada. El sexo no es algo vital. Lo disfruto, pero si no lo tengo tampoco me voy a morir. Creo que ella piensa que es "fantástica" o algo así- se encogió de hombros.
-¿Por qué no me dijiste eso cuando te pregunté después de la llamada?
-No quería incomodarte más.
Estuvimos un rato en silencio cuando él volvió a hablar.
-¿Puedo preguntarte yo algo?
-Sí- susurré.
-El día que Jacob y yo nos pegamos él dijo algunas cosas de ti… insinuaciones…
-¿Quieres saber si soy virgen?- atajé.
-Sí.
-Lo soy, y sé que para la mayoría de tíos eso es una mierda, pero es así- dije.
-A mí no me importa, es más, me alegra que no te acostaras con él.
-Ya… yo también- empecé a jugar con sus dedos que estaban sobre mi estómago-. Jamás se me pasó por la cabeza algo así.
Volvimos a quedarnos en silencio hasta que volvió a hablar.
-¿Bella?
-¿Mmm?
-¿Has pensado en… bueno, nosotros…?
-No sé, Edward… llevamos poco tiempo… y… no sé… no he tenido mucho tiempo para pensar en eso… Pero tampoco estoy diciendo que no- aclaré rápidamente-. Solo que es pronto- me removí en el sitio.
-Lo siento, no quería incomodarte. No quiero que te sientas presionada. Simplemente era curiosidad. Sabes que iremos al paso que quieras, ¿verdad?
-Gracias- le miré dándole una pequeña sonrisa-. Creo que deberíamos salir ya. El agua se está enfriando.
Edward asintió soltándome la cintura, así que me puse un poco más hacia delante para que él pudiera levantarse. Cuando salió moví la cabeza hacia el agua.
-¿Dónde están las toallas?
-En el mueble de la esquina- respondí sin levantar la cabeza.
Desde mi posición oí como caminaba con cuidado de no resbalar por el suelo del baño hasta llegar al mueble que le había indicado. Lo abrió y de ahí sacó la toalla. Después volvió y se paró al lado de la bañera de nuevo.
-Ya puedes girarte- avisó y lentamente moví la cabeza para verle con una toalla cubriendo la parte baja de su cintura y miles de gotitas resbalando por su pecho. En sus manos sostenía una toalla extendida-. Ven, te prometo que no voy a mirar- dijo mirando el suelo.
Con un suspiro quité el tapón de la bañera, me levanté y salí, para después acercarme a Edward. Cuando notó que estaba delante de él, me cubrió con la toalla abrazándome. Cuando la soltó aproveché para atarla y que no se cayera.
-¿Ya estás más tranquilo?- pregunté pasando mis brazos por su cuello.
-Sí- abrazó mi cintura y pegó su frente con la mía-. El baño y tú- sonrió-. La combinación perfecta- reí, para después ponerme de puntillas y besarlo suavemente. Edward apretó un poco más su agarre para acercarme más a él-. Creo que deberíamos cambiarnos- susurró contra mis labios de manera débil.
-Sí…- respondí de la misma forma y lentamente nos separamos-. Si necesitas algo me avisas.
-Gracias- besó mi frente y salí del baño cerrando la puerta.
Lentamente caminé hacia mi habitación, cerré la puerta, y me apoyé contra ella suspirando.
¡Me había metido en la bañera con Edward!
Lo que nunca llegué a imaginar había pasado. Todavía no conseguía saber de dónde había sacado el valor para pedírselo, pero ahora no me arrepentía de nada. Había sido un baño relajante, y poder sentirle así de cerca había sido diferente. Me había gustado poder ver que él me podía respetar aún estando como habíamos estados. Desnudos y abrazados.
Aún podía sentir su miembro contra mi espalda…
Me sonrojé ante el recuerdo.
Después de vestirme de manera sencilla, abrí la puerta y allí ya estaba esperándome Edward apoyado en la pared de enfrente con los brazos cruzados sobre su pecho.
-Hola- sonrió y caminó hacia mí.
-Hola- agaché la cabeza al sentir como me sonrojaba.
-Ey- levantó mi barbilla con sus dedos-, no hay nada de lo que avergonzarse- dijo adivinando el motivo de mi sonrojo. Ahora era raro verle después de lo que había pasado hacia solo los minutos-. A sido una experiencia increíble que me encantaría volver a repetir- me dio una sonrisa torcida-. Solo si tú quieres, claro- dijo de manera tímida al ver que yo no había dicho nada. Su sonrisa vaciló.
-Me encantaría- le di una sonrisa tímida mientras que le miraba entre mis pestañas.
-Eso sería genial- sonrío ampliamente y le imité-. Ahora, creo que deberíamos irnos. No querrás hacer esperar a los padres del perro- dijo con fingida preocupación.
-Ni lo menciones- rodé los ojos-. Probablemente a Sarah le dé un patatús si llegamos tarde- bufé mientras bajábamos las escaleras-. Odia la impuntualidad.
-Entonces no debemos perder el tiempo- se burló.
Cogí la cartera, una chaqueta y los dos salimos fuera.
Quizá sería buena idea desayunar algo en la cafetería…
-¿El Volvo?- pregunté mientras caminábamos hacia el coche.
-Sam tiene el día libre- se encogió de hombros-, y echo de menos mi coche.
-¿Quién echa de menos a un coche?- pregunté mientras me subía en el asiento del copiloto.
-Yo- dijo como si fuera lo más obvio-. No sabes lo terrible que es para mí tener este increíble coche, que es como mi hijo, y no poder tener casi ninguna oportunidad de usarlo- se quejó teatralmente.
-¿Y por qué no lo usas más veces?- pregunté mientras emprendíamos el camino.
-Este no es un coche del todo seguro- vi como fruncía el ceño-. Cuando salgo de manera oficial necesito un coche grande. Difícil de "atacar".
-Entiendo. ¿Por eso antes te llevaba Sam al instituto en el otro grande?
-Sí. Ahora que ya ha pasado un tiempo los periodistas se han aburrido de seguirme hasta allí, así que no hay peligro de que alguno quiera atacarme. Es más sencillo contener a un par que no a una docena. Además, ya no necesito que él venga conmigo. Puedo encargarme solo.
-Sí- reí-. De momento te las estás arreglando muy bien solo- coincidí con él. Desde hacía un tiempo ya no lo molestaban en la puerta del instituto. Quizá veías a alguno por ahí suelto intentando conseguir una foto a lo lejos, pero nada que ver a cuando llegó, que no podía dar dos pasos sin que cinco cadenas diferentes de televisión se abalanzaran sobre él.
Cuando llegamos, Edward aparcó el coche justo en la entrada de la cafetería.
-Bueno, llegó la hora- dije con un suspiro.
-Un comentario fuera de lugar y nos vamos- sentenció.
-Bien- los dos salimos y caminamos hacia la entrada de la cafetería. A lo lejos pude ver a Billy y enfrente a él, dándonos la espalda, Sarah.
-¿Los ves?- me preguntó Edward en un susurro mientras miraba a lo lejos.
-Sí. Están en la mesa del fondo de la izquierda.
-Vamos- me agarró de la mano y los dos caminamos hacia ellos.
-Bella- el primero en saludar fue Billy, que nos vio llegar. Se levantó y besó mi mejilla.
-Hola, Billy, él es Edward- le presenté y ellos se dieron un apretón de manos.
-Bella- Sarah fue más cortante a la hora de su saludo. Ni se molestó en levantarse.
-Sentaros- nos invitó Billy de manera incómoda y Edward y yo nos colocamos en la zona donde él había estado sentado antes, para que pudiera sentarse junto a su esposa-. Gracias por venir.
-La verdad es que estaba esperando esta llamada. Tarde o temprano pasaría- comenté. Sarah iba a responderme cuando el camarero llegó.
-Buenos días, ¿desean algo de tomar?- nos preguntó.
-Un vaso de leche para mí, por favor- dije.
-Un zumo de naranja- respondió Edward y el camarero se fue. Nuestros acompañantes ya estaban servidos.
-Esta conversación no se estaría realizando si tú no hubieras dicho toda esa sarta de mentiras sobre mi hijo- continuó Sarah duramente.
-Yo no he mentido- dije con el ceño fruncido.
-Oh, sí que lo has hecho- se mofó-. Admítelo, Bella, siempre has estado enamorada de mi hijo y ahora te estás vengando porque te dejó y tuviste que irte.
-¿¡Qué!?- jadeé-. ¿De dónde sacaste todas esas mentiras?- pregunté indignada-. Si me fui de mi casa fue porque tuve que huir del abusador de tu hijo, que no hacía nada más que tratarme como si fuera un objeto- no le diría que la idea de irme ya la tenía, pero lo que pasó con Jacob solo había adelantado mis planes. Edward cogió mi mano debajo de la mesa.
-¿Pero, cómo te atreves a calumniar a mi bebé así?- jadeó Sarah-. Mi niño no sería capaz de hacer daño a una hormiga y tú estás por meterle en la cárcel- dijo teatralmente.
-Mire, señora- Edward interrumpió-, pero si cree que su hijo no mataría ni a una mosca es que lo conoce muy poco.
-¿Y tú quién eres para meterte en esta conversación privada?- preguntó Sarah arqueando una ceja-. Es más, ¿quién te invitó a la reunión?
-Yo- dije firmemente.
-Creía que esto era un tema familiar- dijo Sarah.
-Creo que cualquier lazo familiar se rompió en el momento que tu hijo me puso un dedo encima.
-Bella, por favor, baja la voz- pidió Billy abochornado mirando a nuestro alrededor. Hasta ese momento no me había dado cuenta que varias personas nos estaban mirando a la vez que cuchicheaban entre ellos. Estábamos dando un espectáculo.
-Bella, quita la denuncia- dijo Sarah con los dientes apretados.
En ese momento el camarero volvió con nuestro pedido. Rápidamente lo dejó y se fue.
-No- dije firme-. Jacob ya no es la persona amigable que una vez fue. Es más, hace mucho que dejó de serlo, pero tú- señalé a Sarah con mi dedo- no quieres verlo- le di un trago a mi bebida.
-Bella…- Sarah me fulminó con la mirada.
-No. Tú no sabes todo lo que he tenido que pasar por culpa del "santo de tu hijo". Y ahora que estamos a un paso de hacer que pague no pienso echarme para atrás- me crucé de brazos soltando la mano de Edward-. Jacob va a estar donde se merece. En la cárcel con la gente como él. Gente que por ser más fuertes se creen que pueden hacer lo que quieran. Pasando por encima de los demás sin importar nada- levanté la barbilla-. Jacob es un abusador- sentencié-, y tienes que asumirlo.
-¡Cállate, cállate, cállate!- Sarah dio un golpe en la mesa. Toda la cafetería se quedó en silencio mirándonos sorprendidos-. No tienes ni idea de lo que estás diciendo Isabella Swan- dijo con los dientes apretados-. Y si no fuera por la amistad que nos une con tus padres ahora mismo te estarías arrepintiendo de tus palabras- Edward cogió de nuevo mi mano e hizo ademán de levantarse, pero tiré de él para evitarlo. No iba a acobardarme. Ya no.
-No me amenaces, Sarah- me eché hacia adelante, apoyándome en la mesa.
-Continúa con esas mentiras y me olvidaré de dicha amistad.
-¿Y qué vas a hacerme si no?- arqueé la ceja.
-Siento tener que recordarte que tú, mi querida Bella, no tienes dinero- dijo con fingida pena-, y nosotros sí.
-Sarah…- advirtió Billy.
-No- le cortó a la vez que se apoyaba en la mesa para estar más cerca de mí-. Si continuas con todo esto me encargaré de que la que pase los años en una celda oscura de un reformatorio, seas tú- me señaló.
-Señora, será mejor que retire eso- dijo Edward.
-Niño, no te metas- dijo girándose hacia él un momento para volver a mirarme-. Tengo dinero y muy buenos abogados que estarían encantados de meterte en un reformatorio si…
-Yo también tengo dinero y los mejores abogados del país que también estarían encantados de meterla a usted y su "querido niño" en la cárcel si se les ocurre siquiera en hacer algo en contra de Bella- interrumpió Edward enfadado.
-Mira, niño…
-No, mire usted- la interrumpió-. Estoy cansado de que usted y su hijo vivan amargando la vida de Bella- apretó los dientes-. No pienso dejar que alguno de los dos vuelvan a hacerla daño. Se cree que su hijo es un santo, pero eso no se lo cree ni usted misma. He visto en primera fila lo que Jacob es capaz de hacer por tener a Bella con él. Sin importar nada- las aletas de su nariz se dilataron a la vez que seguía hablando, y su enfado iba en aumento-. Y no pienso dejar que vuelva al infierno en el que tuvo que vivir. Y ahora, hemos terminado- dijo en un susurro amenazador que me heló la sangre hasta a mí. Sacó de su bolsillo unos cuantos billetes que dejó en la mesa con un golpe seco, cogió mi mano y ante la mirada atónita de Billy y la enfadada de Sarah, tiró de mí para sacarme de allí ignorando los cuchicheos del alrededor.
Edward fue mascullando para sí mismo cosas que no llegué a entender hasta que llegamos al coche. Me abrió la puerta para que subiera y cuando estuve dentro la cerró con un portazo que me hizo saltar. Al momento se subió él, cerrando con otro portazo, arrancó el coche y a toda velocidad salimos del aparcamiento.
-Edward…- le llamé bajito tocando su pierna.
-Ahora no, Bella- me interrumpió con los dientes apretados. Asentí para mí misma y me hice una bolita en el asiento rodeando mis piernas con mis brazos.
Nunca le había visto tan enfadado. Ni siquiera cuando se enteró de lo que me estaba haciendo Jacob, ni cuando peleó contra él. Probablemente estaba enfadado porque no nos habíamos ido cuando dio la señal, pero no iba a dejarme intimidar por Sarah. No la tenía miedo, y si intentaba hacer algo, mi padre no se quedaría quieto. Era policía, y tenía las pruebas suficientes para meter a Jacob en la cárcel durante una larga temporada.
…
Sentí una suave caricia en mi mejilla. Arrugué la nariz y abrí lentamente los ojos. Sin darme cuenta me había quedado dormida. Lo primero que noté es que estábamos en un sitio con poca luz, luego vi que Edward me miraba preocupado.
-Hola- susurré.
-Bella- frunció el ceño acentuando más su preocupación-. Lo siento.
-¿El qué?
-Mi comportamiento. Haberme metido en tu conversación, haberte sacado de la cafetería casi a rastras y haberte hablado como lo hice.
-Edward, no importa- dije acariciando su mejilla.
-Sí, sí importa. Porque aunque estuviera enfadado no tenía derecho a tratarte como lo que hice.
-Estabas enfadado conmigo. Lo entiendo.
-No, no estaba enfadado contigo, es más, estaba muy orgulloso de la manera en la que te defendiste- cogió mi mano que aún estaba en su mejilla y la besó-. Estaba enfadado con esa mujer, por todas esas amenazas que hizo, por la situación en la que nos vimos por culpa de su hijo, y con su marido, por no ser capaz de abrir la boca en toda la conversación.
-Ya…, bueno, te habrás dado cuenta quien manda en ese matrimonio- dije mientras rodaba los ojos-. Sarah es bastante… ¿dominante? Sí, eso. Es de las que no paran hasta conseguir lo que se proponen. Aunque tengan que pisotear a medio planeta.
-Pues entonces ya sabemos a quien salió Jacob- bufó.
-Puede que tengas razón. Cuando era pequeño se parecía más a Billy, pero después… cuando empezó a cambiar y a tener nuevos amigos se volvió más como su madre- reflexioné-. Nunca me había parado a pensar en lo parecidos que son.
-No pienses más en ellos- pegó su frente con la mía.
-¿Dónde estamos?- pregunté moviendo mis ojos intentar averiguar dónde nos encontrábamos.
-En el garaje de mi casa.
-¿No ha sido demasiado arriesgado traerme aquí?- me separé de él.
-Por eso no aparqué afuera- rió, pero al momento su expresión se volvió seria-. Además, quería que habláramos de algo.
-¿Pasa algo?- pregunté preocupada.
-No exactamente- frunció el ceño-. Vamos- los dos salimos del coche, y subimos las escaleras y nos sentamos en el sofá.
-¿Estamos solos?- pregunté al no oír nada.
-Sí. Carlisle y Esme salieron temprano, y seguramente Alice y Emmett están con Rosalie y Jasper- asentí.
-Bueno, dime- dije impaciente girándome hacia él y sentándome sobre mi pierna.
-Ya tengo la fecha de la vuelta del rodaje- dijo sin rodeos. Asentí lentamente.
-¿Cuándo te vas? ¿En un mes, dos…?
-Este fin de semana.
-¿Qué?- sentí como si el corazón se me parase.
-Espera, respira- dijo cogiendo mis manos-. No tengo que irme a ningún lado- sonrió-. Al menos no demasiado lejos.
-Explícate mejor, porque no entiendo nada- fruncí el ceño.
-Grabaré en Port Angeles y Seattle- dijo con una gran sonrisa.
-¿En serio? ¿No tienes que irte?- pregunté insegura.
-Esta mañana Alec me llamó para decírmelo. No tengo que dejar el instituto de nuevo, ni despedirme. Nada- mis ojos se llenaron de lágrimas por el alivio.
-Edward- solté sus manos y tiré mis brazos alrededor de su cuello-. No sabes lo feliz que me hace oírte decir eso- hablé contra su cuello.
-Pues eso no es todo- dijo deshaciendo mi abrazo, pero sin soltar mis mano-. Se acabó fingir.
-¿Qué quieres decir?
-Me han dado luz verde para anunciar mi ruptura con Tanya- su sonrisa se amplió aún más si era posible.
-¿De verdad?- pregunté más emocionada que antes.
-Sí, el viernes por la noche, en una rueda de prensa lo anunciaremos. Así que solo nos quedan cinco días.
-Ay, Edward, te quiero- volví a abrazarle y él me sentó sobre sus piernas.
-Yo también te quiero, Bella- dijo para después llevar sus labios hacia los míos.
En cinco días dejaríamos de escondernos para poder ser una pareja normal.
Hola! Sí, sigo viva y escribiendo. No penséis que me olvidé de mis amadas historias y mis queridas lectoras favoritas. No. Pero como ya dije estoy muy liada con el trabajo y un curso que estoy haciendo de lo mismo, así que me queda poco tiempo para escribir. Lo siento, pero lo bueno es que me descargué una app para poder escribir en el teléfono mientras que voy de camino en el trabajo y luego pasarlo al pc.
Ahora, hablando del capítulo, qué os pareció? Tuvimos muy buenas noticias por parte de Edward, y Bella se enfrentó con esa bruja rica sin dejarse pisotear. Muy bien XD
Muchas gracias a todas por comentar siempre y seguir leyendo a pesar de que tarde mucho en actualizar.
Un favor que os pido es que cuando dejéis los reviews me pongáis un nombre, al menos saber a quién me dirijo cuando os respondo después. Es algo frío e impersonal responder anónimos.
(Aru1313): Me alegra que te gustara el anterior capítulo y que te guste tanto Edward jajaja Espero que sigas por aquí para seguir leyéndole.
(Guest): Bueno, como viste, la madre es la que cree que su hijo no ha roto nunca un plato ¬¬ Al menos Billy tiene algo más de cabeza…
(Pili): Gracias a ti por leer.
(NiCullenRoBri): Hola, Nicole, me alegra que te gustara el capi, ya, siento que no fuera muy largo, pero no tenía mucha inspiración… =( Sorry la tardanza, intento actualizar lo antes que puedo, pero ya ves, estoy hasta arriba de cosas, pero no me olvido de las historias. Actualiza también que hace siglos que quiero leerte jajajaja. Cuando tengas el capítulo avísame =)
(Guest): Me alegra que te guste la historia. Intentaré actualizar un poco más seguido, pero tampoco puedo olvidarme del resto de fics ;)
(Guest): Espero no tardar tanto con el siguiente capi.
(Guest): Tranquila, jamás dejaré ninguna de mis historias. Lo dije muchas veces, nunca voy a dejar ninguna sin acabar. Sé que se siente que te dejen sin un final, y hacerlo yo sería como… no sé, hacer lo mismo que yo odio, así que puedes estar tranquila, que aunque tarde mil años en actualizar, nunca la voy a dejar sin acabar.
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También podéis pasaros por mis otras historias:
-¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?:
Unas semanas antes de la boda, Bella empieza a tener sueños extraños y a despertar en diferentes lugares, y lo relaciona con los nervios del enlace, pero no deben ser solo nervios cuando Victoria está relacionada... Es mi primera historia, espero que os guste :)
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-Encarcelada:
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Espero que os haya gustado y me dejéis muchos reviews.
Besitos =)
