Capítulo 17: La noticia

Me sentía tan cómoda y calentita...

Unos brazos rodeaban mi cuerpo y unos labios dejaban suaves besos en mi pelo. No quería despertar. Estaba muy a gusto.

-Bella- su voz me llamó-, sé que estás despierta.

-No- le abracé-, no quiero levantarme aún.

-Yo tampoco, pero es bastante tarde y probablemente mis padres no entiendan porqué estamos los dos durmiendo juntos- dijo divertido.

-¿Qué?- me senté de golpe y entonces lo recordé todo. Recordé el incendio, el miedo que había pasado creyendo que le había perdido y la sorpresa cuando llegó y vi que estaba bien.

-Son casi las dos de la tarde- se incorporó-. Alice pasó hace un par de horas, pero la dije que íbamos a seguir durmiendo.

-¿Y tus padres?- le pregunté temerosa, pero se encogió de hombros.

-Supongo que alguno de mis hermanos les habrá dicho que no nos molesten. Además, yo llegué por la mañana. Necesitaba descansar. Y estoy seguro que ellos también han estado durmiendo después de la noche que habéis pasado, así que no te preocupes- acarició mi mejilla-. Quizá ni se hayan acordado de que estás aquí- bromeó.

-Sabes que vamos a tener que darles alguna explicación- le recordé.

-Bueno, pues entonces no perdamos más tiempo- se levantó de la cama-. Vamos a contarles lo de nuestra relación- dijo emocionado.

-Pero, ¿ahora?- me mordí el labio mientras me levantaba-. No sé, Edward… Con todo lo que pasó… ¿No deberíamos esperar?

-¿Y por qué? Una cosa no quita a la otra- caminó hasta mí y besó mi frente-. Yo estoy perfectamente bien. Y sabíamos que después de que anunciara que ya no estaba con Tanya íbamos a contarles a todos que estábamos juntos.

-Sí, lo sé- suspiré-, pero quizás deberíamos esperar un poco. Para que se calmen las cosas- le abracé por la cintura-. Fue una noche horrible y estoy segura que tus padres van a querer pasar tiempo contigo tranquilamente. No quiero que esta noticia los incomode o algo.

-Bella, eso es absurdo- frunció el ceño-. A ellos les encantas- acarició mi mejilla-. Estoy seguro que estarán encantados con la noticia- sonrió-. Es más, les alegará y eso será algo muy bueno dadas las circunstancias.

-¿Tú crees?- pregunté dudosa.

-Claro- sonrió.

Después de nuestra pequeña charla, mientras yo me lavaba la cara y me peinaba con los dedos, Edward se cambió de ropa, ya que todavía llevaba puesta la misma con la que salió ayer.

Antes de salir del baño recordé que no había hablado con Charlie desde que me fui por la noche. Probablemente estaría preocupado.

Decidí que después de comer le llamaría.

Cuando terminamos de arreglarnos salimos de la habitación y bajamos hacia la cocina, donde se oían voces.

-Edward- Alice llegó saltando y abrazó a su hermano por la cintura.

-Hola, enana- acarició su cabeza.

-¿Tenéis hambre?, mamá está preparando pollo al horno- sonrió.

-Mucha- dijo Edward.

-Hey- Emmett palmeó su espalda-, ¿habéis dormido bien?- meneó sugestivamente las cejas.

-Sí, muchas gracias- respondí orgullosa.

-¿Dónde están papá y mamá?- preguntó Edward mientras me llevaba a la mesa.

-Papá está en su despacho- respondió Alice-, y mamá está buscando algo en la despensa- señaló la puerta.

-¿Se lo vais a decir hoy?- preguntó Emmett en voz baja.

-Sí, quizá después de comer- respondió Edward y me miró-. ¿No?

-Sí, está bien- me mordí el labio.

-Bella, si no estás segura…

-Sí, sí, no es eso… Es solo que no sé si quizá a ellos les parecerá bien…

-Bella, no digas tonterías- respondió Alice-. Mis padres te adoran. Claro que les parecerá bien. Es más, van a estar encantados.

-Está bien- suspiré y miré a Edward-. Después de comer.

-¿Después de comer qué pasa?- preguntó Esme saliendo de la despensa con una botella de aceite.

-Luego lo sabrás- Edward le guiñó un ojo y fue hacia ella para abrazarla. Esme, se quedó congelada un segundo por la sorpresa, pero rápidamente le abrazó.

-Mi pequeño- se separó de él y le sonrió-. No más sustos- le ordenó.

-Sí, señora- besó su mejilla y se volvió a sentar a mi lado.

-Bella, hola, perdona que no te saludé- me dijo.

-Siento haberme quedado sin avisarte, Esme- dije avergonzada.

-No digas tonterías, sabes que puedes quedarte todo lo quieras- sonrió cálidamente.

-Hola, familia- Carlisle entró por la puerta y apretó cariñosamente el hombro de Edward-. ¿Habéis descansado?

-Sí- contestamos los dos.

Mientras que esperábamos a la comida, Edward nos contó cómo había ido el rodaje. Los problemas que habían tenido con el decorado y como se vieron obligados a tener que rodar fuera. También nos avisó que iba a tener que estar grabando todos los fin de semanas y quizá algún día entre semana. Por suerte en esta película tenía menos apariciones, así que no iba a tener que faltar tanto al instituto.

Mientras charlábamos, teníamos puestas las noticias, donde no paraban de hablar del catastrófico incendio en los estudios de Port Ángeles.

Cada vez que pasaban las imágenes desde el helicóptero del set calcinado me daban escalofríos. Y pensar que Edward podría haber estado allí. Por suerte él se había salvado de estar ahí dentro, pero por desgracia habían muerto muchísimas personas. Era horrible.

Todavía estaban investigando que había producido el incendio, pero al parecer se estaban inclinando más a que podría haber sido provocado, pero ¿quién querría quemar un set de grabación? No tenía sentido. ¿Qué podían sacar con eso, matar a cientos de personas?

Lo único que quería era olvidar esta terrible noche y continuar con nuestras vidas. Y lo que ahora tocaba era anunciar que Edward y yo éramos pareja.

La verdad es que me sentía un poco asustada. Una parte de mí estaba deseando gritarle al mundo que Edward era mío, pero otra tenía miedo de lo que la gente podría decir.

Quería creer lo que Alice y Edward me habían dicho; que sus padres estarían contentos con la noticia. Y la verdad es que no me preocupaba tanto. El problema podría ser decírselo a mi padre. Él era historia ha parte, pero bueno. Paso a paso y hoy primero se lo diríamos a Carlisle y a Esme.

En un momento que nos quedamos solos me giré hacia él.

-¿Vas a anunciar lo nuestro a los medios?- pregunté mordiéndome el labio. Ese era otro tema que me preocupaba.

-No- dijo seguro-. No quiero que la prensa empiece a atosigarte. Sé lo que es, y créeme, no es bonito- me dio una pequeña sonrisa.

-¿Entonces…?

-Nosotros saldremos como cualquier pareja, pero nunca mencionaré quién eres.

-Eres consciente que tarde o temprano lo van a terminar averiguando, ¿no?- dije.

-Sí- se encogió de hombros-, pero cuanto más tarden en saberlo, mejor- sonrió-. Y si es necesario te pondré a alguien de seguridad…

-Hey, hey, hey- puse las manos frente a él para que parara-, ¿qué quieres decir con ponerme a alguien de seguridad, te refieres a un guardaespaldas?- pregunté alarmada.

-Bella, en estos casos es lo mejor- dijo despacio-. ¿Recuerdas la que se lió cuando volví al instituto?

-Sí, pero tú eres famoso- contesté.

-Pero tú eres mi novia- cogió mi mano-, una persona anónima. En cuanto la prensa se entere que estoy saliendo con alguien van a querer saber quién es. Te van a investigar a fondo. Averiguarán donde vives, quienes son tus padres, incluso las notas del instituto- bufó-. Créeme, los conozco, son como buitres.

-Pero…- me mordí el labio.

-Tener seguridad es lo mejor, Bella- acarició mi mano con su pulgar-. Además, ni siquiera sabrás que está ahí y con el tiempo te olvidarás de él por completo.

-No me digas que ya tienes a alguien- dije alarmada.

-No, pero sí que llevo unos días pensándolo, y Sam tiene contactos. Colegas con los que entrenó. Seguro que puede conseguir a alguien de confianza.

-No sé, Edward…

-Bella, es lo mejor, de verdad.

-La comida está lista- escuchamos la voz de Esme llamarnos desde la cocina.

-Vamos- Edward se levantó y yo le seguí.

La verdad es que nunca lo había pensado, pero era lógico lo que él decía. No me hacía gracia tener a una persona siguiéndome todo el tiempo, pero no me quedaba otra opción. Supongo que ese tendría que ser el precio que me tocaba pagar por salir con un actor famoso.

Cuando entramos en la cocina ya estaban todos sentados en la mesa esperándonos. Edward y yo nos sentamos en los dos únicos sitios que quedaban libres, que casualmente, eran juntos.

-Espero que tengáis hambre- comentó Esme sirviéndonos.

-Mucha- sonreí.

-¿Han dicho algo en las noticias?- preguntó Emmett.

-Poco más, pero están hablando de un posible ataque terrorista- respondió Carlisle preocupado.

-¿Crees que será eso?- preguntó Alice.

-No lo sé- suspiró-. Han dado tantas teorías desde anoche que ya no sé qué creer.

Esme se aclaró la garganta.

-Por favor, ¿podemos hablar de otra cosa?

-Claro, cielo- Carlisle besó su sien-. Bella- levanté la mirada de mi plato-, ¿hablaste con el jefe?

-No, pensaba hacerlo después de la comida- respondí y corté un trozo de carne.

-Sí, hija, llámale, se habrá quedado preocupado- dijo Esme.

-Seguramente- asentí.

Después de eso pasamos la conversación a terrenos más neutrales, como el instituto. Intenté estirar la comida todo lo que pude. Me daba pavor que llegara la hora de la confesión. Porque por un lado, quería poder decirle a todo el mundo que estaba con Edward. No quería esconderme más. Pero por otro lado, una pequeña parte de mi cerebro, me decía que quizás sus padres no estarían de acuerdo con nuestra relación.

Al terminar de comer, entre todos recogimos la cocina.

Podía notar la mirada de Edward en mi nuca mientras metía los platos en el lavaplatos. Sabía que él estaba impaciente por contarlo todo ya.

-Bella- se acercó y me sujetó de la cadera a la vez que me erguía.

-Edward- susurré mientras comprobaba que estuviéramos solos-, nos van a ver.

-No importa- besó mi nuca.

-Sí- me giré en sus brazos-, no quiero que tus padres se enteren de lo nuestro así, pillándonos en la cocina.

-Entonces, ¿estás lista?- sus ojos brillaban con emoción.

-Sí- le sonreí tímidamente.

-Vamos- me cogió de la mano y fuimos al salón.

-Chicos, vamos a ir a ver una película, ¿os apuntáis?- preguntó Carlisle.

-Bueno, antes queremos deciros algo- comenzó Edward.

-Claro, hijo- Esme puso toda su atención.

-Cómo ya sabéis ayer anuncié que Tanya y yo ya no estábamos juntos- comenzó Edward. Sus padres asintieron-. Bueno, pues quiero deciros que desde hace un tiempo estoy con alguien.

-Pero… ¿no estabas con Tanya hasta ayer?- preguntó Carlisle confundido-. ¿Has estado engañando a esa chica?

-No, no- negó rápidamente-. La situación que teníamos era complicada- frunció el ceño-. Resumiendo… Tenía que estar con ella por la película.

-¿Nunca quisiste estar con Tanya entonces?- preguntó Esme confundida.

-Sí, al principio sí, pero cuando quise terminar la relación, no pude hacerlo, o al menos de manera oficial- aclaró-. Nosotros hace mucho que no estamos juntos, pero tenía que tener una cuartada por si había algún periodista. Teníamos que vernos de vez en cuando para no levantar sospechas.

-¿Y entonces la relación que dices que tienes…?

-La hemos mantenido en secreto todo este tiempo- terminó Edward.

-¿Y quién es la chica? ¿La conocemos o es compañera de la película?- preguntó Carlisle y yo me mordí el labio. Nadie se había fijado que nosotros seguíamos cogidos de la mano.

-Bueno, sí que conocéis a la chica- sonrió y vi como Emmett intentaba no reírse-, y no, no es alguien del medio. Va conmigo al instituto.

-Edward- Esme abrió los ojos desmesuradamente-, sabes que te quiero, pero por favor, dime que no es la hija de los Stanley.

-¿¡Qué!?- jadeó-. ¡No! ¿Por qué piensas que es ella?- preguntó sorprendido-. Ni siquiera la soporto.

-El otro día me encontré con su madre y me hizo algunos comentarios- se encogió de hombros.

-Sí… bueno, ahora sabemos a quién ha salido Jessica- dijo Alice.

-Bueno, ¿entonces quién es?- preguntó Carlisle y en ese momento Edward soltó mi mano y pasó su brazo por encima de mis hombros abrazándome más a su cuerpo.

-Papá, mamá, os presento oficialmente a mi novia, Bella- sonrió orgullosamente.

Podía notar como la sangre se acumulaba en mis mejillas.

-¿Bella?- Esme preguntó sorprendida.

-Sí, eso parece- dije tímidamente.

-Oh, eso es genial, chicos- sonrió levantándose para abrazarnos seguida de Carlisle-. ¿Por qué no lo habíais dicho antes?

-Porque no podíamos- le recordó Edward.

-Nosotros no hubiéramos dicho nada- le dijo Carlisle.

-Ya, bueno, pero los accidentes pasan- bufó-. Ya era suficiente malo que los chicos lo supieran.

-¿Vosotros lo sabíais?- preguntó Esme a sus hijos.

-Sí- Alice sonrió-, pero solo porque les pillamos por una revista.

-Exacto. Si no hubiera sido por esa dichosa foto, os habríais enterado hoy.

-Estoy muy contenta que estéis juntos- sonrió Esme-. ¿Lo sabe Charlie?- preguntó mirándome.

-No, sois los primeros en enteraros de manera oficial- respondí.

-Suerte con el jefe, hijo- Carlisle palmeó su espalda.

-Muy gracioso- ironizó.

-Bueno, ahora que está todo dicho… ¿Vamos al cine?- preguntó Emmett.

Edward y yo nos miramos y con eso estuvo todo decidido.

-Nosotros nos vamos a quedar.

-¿Estás seguro?- preguntó Esme.

-Sí. Necesito descansar. Fue una noche larga, y lo que menos me apetece ahora es encontrarme a alguien de la prensa- respondió Edward.

-De acuerdo- Carlisle palmeó su espalda y Esme le abrazó.

-Vamos, vamos- Emmett metió prisa-. Ya sé qué quiero ver, y si seguimos aquí no vamos a llegar.

Después de eso Edward y yo nos quedamos solos.

-¿Y qué te apetece hacer?- le pregunté.

-Estaba pensando en un baño- dijo acariciando mi mejilla.

-Vale, te puedo esperar aquí…

-Creo que no me he explicado- se acercó a mi oído-. Cuando digo baño, me refiero a uno como el que disfrutamos en tu casa- mis mejillas se encendieron al recordarlo.

-Va… vale- tartamudeé nerviosa.

-Solo si tú quieres- dijo separándose.

-Sí- sonreí tímidamente.

-Genial- me cogió de la mano y caminamos hacia su habitación.

Entramos en el baño y Edward reguló el grifo para que el agua tuviera la temperatura perfecta.

-En ese armario hay toallas- me señaló el mueble que estaba en la pared de enfrente. Fui hasta él y saqué dos toallas grandes y las dejé sobre el lavabo. Edward se acercó a mí por detrás y besó mi nuca-. ¿Estás segura que quieres hacer esto?

-Sí- me giré en sus brazos-. Solo estoy nerviosa- mordí mi labio.

-Solo somos nosotros- tiró de mi labio con su dedo para que dejara de morderlo-. Será como la otra vez.

-Lo sé- sonreí tímidamente. Giré mi cabeza para ver la bañera casi llena. Caminé hacia ella y toqué el agua.

-¿Bien?

-Sí- le sonreí.

-Ve entrando, mientras podré algo de música- me dijo y salió del baño.

Cogí un par de respiraciones y comencé a desnudarme.

Sabía que no tenía nada que meter. Era solo Edward, y ya habíamos hecho esto. Pero no podía evitar sentirme nerviosa. De solo recordar que los dos estaríamos metidos en la bañera de nuevo hacia que mi estómago cosquilleara.

Una suave melodía se empezó a escuchar.

Sacudí la cabeza. Si no entraba ya, Edward me pillaría aquí de pie. Así que cerré el grifo, puse jabón y me metí en el agua gimiendo cuando sentí lo calentita que estaba.

-¿Qué tal?- preguntó entrando en el baño mientras se quitaba la camiseta. Mi vista viajó desde su cara hasta su cadera. La verdad es que tenía un cuerpo increíble. Mis manos picaban por acariciar su pecho

-Perfecto, digo, perfecta- dije rápidamente-. El agua está perfecta- aclaré mientras mis mejillas se ponía como un semáforo en rojo. Edward rió.

Aparté la mirada cuando comenzó a desabrocharse los pantalones.

-Puedes seguir mirando- bromeó.

-Hmmh.

Un momento después le sentí inclinado hacia a mí.

-Colócate un poco más hacia delante. No soy precisamente pequeño y ahí no entro- bromeó.

Me moví y Edward se colocó detrás de mí. En cuanto estuvo colocado me acercó a su cuerpo y apoyé mi espalda en su pecho.

-¿Cómoda?- besó un lado de mi cuello. Su bañera era mucho más grande que la mía, por lo que no estábamos tan encogidos.

-Sí- me apreté en sus brazos.

Estuvimos durante un rato en silencio. Simplemente escuchando la suave melodía que venía de su habitación. Era música clásica. ¿Debussy quizá?

-¿Sabes?- acarició mi estómago-. Esto me recuerda acierto momento de nuestro primer baño.

-¿Eh?- pregunté girando mi cabeza para mirarle.

-El día que nos metimos en la bañera en tu casa- me apretó contra su pecho y entonces lo sentí.

-Edward- susurré. Podía sentir su miembro semi duro en mi espalda.

-¿Mmm?- besó mi cuello a la vez que paseaba sus manos suavemente por mi estómago.

-¿Qu… qué haces?- pregunté en medio de un gemido. La temperatura estaba subiendo. Podía sentirlo.

-Nada…- se movió ligeramente y cierta parte de su cuerpo chocó con mi espalda.

-Edward…- cerré los ojos. Si no me tranquilizaba… Intenté aclarar mi mente.

-He estado pensando- continuó paseando sus manos ahora por los lados de mi cuerpo.

-¿En… en qué?- estaba tartamudeando demasiado.

-Vamos a esperar todo lo que tú quieras- dijo-. Tú mandas, lo sabes ¿no?- me recordó.

-Sí…

-Pero… ¿qué te parecería hacer otras cosas?- propuso.

-¿A qué te refieres?- de manera inconsciente me apreté contra él y un gruñido salió de su pecho.

-Que podríamos, solo si tú quieres- añadió rápidamente-, tocarnos.

Al momento sentí como toda la sangre se acumulaba en mis mejillas.

Edward quería que nos tocáramos.

-Yo…- mordí mi labio. La verdad es que nunca había considerado esa opción. Siempre había pensado que el día que tuviéramos intimidad sería para tener relaciones de principio a fin. Pero nunca se me había pasado por la cabeza que podríamos hacer otras cosas…

-Si no quieres está bien- dijo alejando su cuerpo un poco, lo justo para dejar de sentir su miembro y de manera inconsciente me pegué a él.

-No- me quejé cuando lo dejé de sentir.

-¿No?- preguntó confundido por mis actos.

-Quiero decir…- mordí mi labio-. No sé…

-¿Quieres que intentemos algo?- preguntó besando mi cuello.

-Yo… no sé qué se supone que tengo que hacer- confesé.

-No te preocupes por eso- susurró en mi oído-. Hoy es para ti. Solo tienes que relajarte y avisarme si algo te incomoda.

-Pero…- intenté protestar. No me parecía justo.

-Shh- acarició los lados de mi cuerpo-. Relájate.

Despacio, paseó sus manos hacia mi estómago, donde acarició varias veces, para después volver a subir y detenerse en el borde de mis pechos. Con un dedo acarició el contorno y de manera lenta colocó sus manos sobre ellos.

Inconscientemente me arqué haciendo que su mano hiciera más presión.

Edward comenzó a masajearlos entre sus dedos mientras que besaba de manera constante mi cuello.

Movió sus dedos y pellizcó suavemente mis pezones para después comenzar a tirar de ellos y rodarlos entre sus dedos a la vez que sus caderas chocaban con mi espalda haciéndome notar lo excitado que estaba ya.

-Edward- gemí al sentirle. Y de manera inconsciente mis caderas se movieron en busca de fricción.

-Bella- gimió en mi oído alejando su cadera de mí.

-No- me apreté contra él para volver a sentirle.

-¿Te gusta?- me preguntó a la vez que volvía a mover la cadera para chocar con mi espalda.

-Sí…- dije tímidamente y él volvió a moverse pero en vez de apartarse comenzó un suave balanceo que me dejaba sentir su miembro todo el tiempo. Esto era demasiado caliente. Él ya estaba totalmente excitado. Podía sentirle totalmente duro contra mi espalda.

Quitó una de sus manos de mi pecho y la bajó despacio por mi estómago. Haciendo una pausa antes de tocar mi pubis.

-¿Estás bien? ¿Puedo seguir?- preguntó disminuyendo sus movimientos.

-Sí- gemí suavemente.

-Abre un poco las piernas- volvió a besar mi cuello.

Su mano comenzó a moverse y bajó despacio acariciando mi pubis hasta que llegó a mis labios. Su otra mano continuó pellizcando mi pezón izquierdo.

Era una sensación extraña. Nadie me había tocado antes así. Y era totalmente diferente a cuando yo lo había hecho. Se sentía bien. Muy bien, la verdad.

Edward paseó sus dedos por todo mi sexo tortuosamente lento y mis caderas se movieron de busca de más fricción. Le necesitaba.

-Edward- gemí cuando evitó mi clítoris.

-Dime- mordió mi lóbulo.

-Por favor- moví mis caderas en busca de fricción y sentí su miembro apretarse contra mí.

-Bella- gimió-. Si sigues moviéndote así…- no terminó la frase, porque él mismo comenzó a mover su cadera de manera constante.

-Por favor- repetí.

Y al momento sentí sus dedos tocar suavemente mi clítoris y gemí.

Esto era mil veces mejor a mis propios dedos. Todo el conjunto lo hacia el doble de excitante.

-Estás tan mojada…- gimió en mi oído.

-Mmmm- gemí avergonzada cuando empezó a acariciar de manera constante.

-Te quiero- susurró en mi oído e intensificó los movimientos de sus manos.

-Edward- gemí moviendo mi cadera en busca de más fricción.

Quitó sus dedos de mi clítoris y protesté.

-Shhh…- dijo y los colocó en mi entrada. Tentándome-. ¿Puedo entrar?- preguntó.

-Sí- dije. Le necesitaba. Mi cuerpo estaba en llamas.

Despacio, comenzó a meter un dedo.

Se sentía bien. Muy bien a decir verdad.

Poco a poco empezó a sacarlo a la vez que acompañaba los movimientos de su cadera. Podía sentirle palpitar en mi espalda. Probablemente no lo estaría pasando tan bien como yo.

-Bella- gimió apretando mi pezón-, eres tan estrecha y caliente- aumentó los movimientos de su dedo.

-Edward- gemí cuando sentí la bola comenzar a formarse en mi estómago.

Al momento añadió un segundo dedo y no pude evitar arquearme contra él a la vez que me sujetaba de sus piernas.

Era demasiado bueno.

-Me estás matando- gimió incrementado los movimientos.

Necesitaba más. Necesitaba tocarle. Por lo que, moví mi mano hacia atrás y busqué su miembro. En cuanto lo toqué gemí más fuerte.

-Edward- apoyé mi cabeza en su hombro.

-Bella, no tienes que…- comenzó a decir.

-Quiero hacerlo- le interrumpí mirándole.

-Ven, date la vuelta- dijo de repente sacando sus dedos.

Con cuidado de no sacar el agua fuera de la bañera, me di la vuelta y me senté sobre sus piernas.

-Hola- sonreí.

-Hola- besó mis labios-. Así mejor. Quiero mirarte- agaché la cabeza avergonzada. No había tenido en cuenta que ahora él podía ver mi cara, y mi cuerpo-. Hey- levantó mi cabeza con su dedo bajo mi barbilla-, estás preciosa- me abrazó apretándome contra su cuerpo para besarme con intensidad.

Gemí en su boca a la vez que pasaba mis manos por su pelo. Sabía que le gustaba cuando tiraba suavemente de él y rascaba mis uñas sobre el cuero cabelludo.

Sin separarnos, bajó su mano hasta mi pecho para poder apretarlo y volví a mover mi cadera en busca de fricción y… Sorpresa, la encontré. Su miembro estaba entre mis piernas totalmente duro y caliente.

-Edward- gemí cuando me froté contra él.

-Bella- volvió a tacar mis labios a la vez que movía sus caderas contra mí.

Era algo extraño. Era la primera vez que hacía algo así, y en vez de asustarme lo único que quería era sentirle más.

Su miembro se deslizaba por todo mi sexo de manera constante, dándonos un delicioso placer. Edward estaba caliente y duro. Muy duro. Y yo no podía parar de jadear.

La bola empezó a formarse de nuevo y sabía que no aguantaría mucho más.

Mis gemidos empezaron a hacer más constantes y eso debió alertar a Edward ya que me separó un poco de su pecho y bajó su boca hasta mi pezón.

En el momento que se le metió en la boca gemí el doble de alto.

Eso se sentía demasiado bien.

Empezó a succionar de manera constante a la vez que movíamos nuestra cadera en busca de más fricción.

Su lengua daba ligeros toquecitos en mi pezón para después pasar sus dientes suavemente.

-Edward- gemí más alto. Eso había sido bueno.

Repitió el proceso un par de veces más aplicando un poco más de presión con su dientes y entonces exploté.

-¡Edward!- gemí arqueándome y temblando de placer.

Continuó de manera lenta moviéndose, alargando mi orgasmo, hasta que me tranquilicé y él paró sus movimientos.

De manera perezosa levanté la mirada y le vi sonriendo.

-Pareces cansada- bromeó.

-Mmm- le respondí apoyando mi cabeza en su pecho.

-¿Estás bien?- preguntó acariciando mi espalda.

-Sí- dije separándome un poco.

-Deberíamos salir. El agua se está quedando fría- dijo alejándose un poco de mí.

-Pero ¿y tú?- le pregunté recordando que él todavía seguía duro.

-No te preocupes- sonrió de lado-. Esto era para ti, ¿recuerdas?

-Pero yo quiero que también acabes. No me parece justo este trato- repliqué.

-No quiero incomodarte.

-No lo haces- respondí levando mis caderas para que su miembro saliera de debajo de mí-. Quiero hacer esto. Aunque…- me mordí el labio-, no sé qué se supone tengo que hacer. Quiero decir- me sentía como una tonta-. Sí sé que hacer, pero…

-Respira- rió-. Está bien, pero vamos a salir de aquí. Realmente se me está quedando el culo congelado.

Me eché hacia delante para que pudiera salir.

Todavía me daba vergüenza mirarle, así que mientras se colocaba la toalla, quité el tapón de la bañera.

-¿Cuánto llevamos aquí?- pregunté al darme cuenta que ya no se escuchaba la música.

-No lo sé, pero lo justo para que el agua esté congelada y el cd se haya acabado- rió-. Ven.

Giré mi cabeza y le vi con la toalla colocada en su cadera y con una extendida para mí.

Me levanté y Edward me abrazó con ella a la vez que me sacaba de la bañera.

Con cuidado de no resbalar, caminamos hacia su habitación y nos sentamos en la cama.

-¿Estás segura que quieres hacer esto?- volvió a preguntar.

-Sí- mordí mi labio.

Nos acomodamos en la cama, todavía con nuestras toallas puestas, y Edward tiró de mí para volver a besarme.

-No te haces una idea de lo que me gusta besarte- dijo bajando por mi cuello-. Y ahora que probé más…- llegó al borde de la toalla con sus labios-, no sé si voy a poder quitar mi boca de ti.

-No lo hagas- dije sujetándome de sus hombros. La temperatura estaba volviendo a subir, pero esto ya no era para mí, era para él. Por lo que me separé un poco y bajé mis manos por su pecho.

Su torso era tan duro… Se notaba el ejercicio y le sentaba de maravilla.

Entendía porqué todas sus fans babeaban cada vez que le veían sin camiseta en alguna foto. Tenía un cuerpo increíble.

Me dirigí hacia su boca y empecé a besarle con ganas.

A mí también me encantaba besarle. Su boca era cálida y su lengua siempre jugaba con la mía, haciendo el beso todavía más excitante. Despacio bajé por su cuello y di algunos mordisquitos para bajar por su pecho. Donde dejé varios besos a la vez que arrastraba mis manos hasta llegar al borde de la toalla.

Durante medio segundo dudé. Pero quería hacer esto, así que levanté la cabeza y quite la toalla.

Conté hasta tres y miré. No estaba preparada para lo que vi. Quiero decir. Me imaginaba que era grande, le había sentido, pero lo que vi fue mucho más.

-¿Bella?- Edward se incorporó apoyándose en los codos.

-¿Sí?- pregunté tragando saliva a la vez que le miraba a la cara.

-¿Estás bien?

-Sí- asentí-. Eres muy grande.

-Ya…- ahora él era el que estaba rojo.

-Mucho- añadí sorprendida. Y una duda saltó en mi cabeza. ¿Entraría?

-Tranquila- acarició mi mejilla-. Cuando llegue el momento te prepararé para que se lo menos incómodo- sonreí. Sabía que él cuidaría de mí.

Volví mi atención a su miembro y me mordí el labio.

-¿Qué hago? ¿Cómo te gusta?- pregunté.

-Dame tu mano- la estiré hasta la suya y juntos envolvimos su gran miembro. Estaba muy caliente y muy duro. Pero también era muy suave-. Bella- gimió cuando empezó a subir y bajar nuestras manos a la vez que aplicaba un poco más de presión en la cabeza.

Estuvimos un rato así hasta que soltó mi mano para poder desenganchar la toalla y llevó su mano hasta mi pezón para pellizcarlo.

-Mmmm- gemí sin poder evitarlo.

Continué moviendo mi mano de arriba abajo haciendo presión suavemente.

Giré mi cabeza y vi que Edward tenía los ojos cerrados y respiraba de manera superficial.

Pasé el pulgar por su cabeza y abrió los ojos de golpe.

-De nuevo- pidió y repetí el movimiento notando como se humedecía más-. Ah, Bella- gimió-. Tu mano es tan cálida- su respiración se aceleró a la vez que los movimientos de su mano en mi pecho titubeaban y me agaché para poder besarlo.

Me pegó a su cuerpo totalmente a la vez que me besaba de manera desesperada y movía sus caderas contra mi mano.

Sentí como su miembro se endureció todavía más y entonces se separó de mi boca y gimió.

-Aah, Bella- todos sus músculos se tensaron y vi como varios chorros salieron de su miembro. Continué bombeando de manera más lenta para seguir alargando su orgasmo, hasta que sujetó mi mano para que parara.

Volví mi vista hacia él. Todavía estaba jadeando.

-¿Edward?

-Dime- me miró con los ojos brillosos.

-¿Estás bien?- reí.

-Perfectamente- se incorporó para atacar mis labios. Cuando me soltó besó la punta de mi nariz-. Gracias.

-De nada- sonreí. Volví a atar mi toalla y me levanté para poder ir a lavarme las manos y vestirme.

Cuando terminé, Edward fue al baño y cuando salió estaba totalmente vestido.

-¿Sabes? No tenía nada de esto planeado- comentó caminando hacia la cama.

-¿No?- arqueé la ceja.

-No- rió-. Mi idea principal era simplemente relajarnos en la bañera.

-Bueno, nos hemos relajado- bromeé.

-Sí, pero no planeaba hacerlo así.

-¿Te arrepientes?- pregunté acercándome a él.

-No- me besó suavemente-. Me alegra que me hayas dejado hacer esto.

-Sí, a mí también.

-Sabes que eso no quiere decir que tengamos que avanzar rápidamente, ¿verdad?- asentí-. Vamos a tu paso.

-Lo sé- sonreí-. Me gustó explorar- admití.

-A mí también- acarició mi mejilla-. ¿Quieres que durmamos un rato más?

-Sí, tengo algo de sueño- dije y entonces recordé que no había llamado a mi padre-. Tengo que llamar a mi padre.

-Cierto- asintió y saqué el móvil de mi bolsillo y esperé a que mi padre respondiera.

-Bella- saludó aliviado.

-Hola, papá- respondí.

-Llevo todo el día viendo las noticias ¿Está Edward bien?

-Sí- suspiré-. Por suerte no tuvo que grabar allí- me senté en la cama-, pero no lo supimos hasta esta mañana cuando llegó- un nudo se formó en mi garganta al recordar cuando Carlisle había dicho por teléfono que no había supervivientes-. Creíamos…- Edward me abrazó por la espalda y me apretó contra él. Di varias respiraciones para calmarme.

-Habréis pasado una noche dura…

-Ni te lo imaginas- dije.

Evité contarle mi pequeño episodio de amnesia. No quería que se preocupara. Había sido algo de poco tiempo y Carlisle no le había dado importancia, así que preferí ahorrárselo.

Hablamos un poco más y quedamos en que llegaría a la hora de la cena.

-Ven- Edward tiró de mí para que quedáramos totalmente abrazados bajo las sábanas. Besó mi frente y me miró-. ¿Cuándo quieres decírselo a tu padre?

-¿Mañana?- me encogí de hombros.

-Mañana entonces- sonrió.

Paseé mi dedo de manera perezosa por su pecho y cuando me quise dar cuenta, ya se había dormido.

Para él también había sido una noche larga…

Activé la alarma para que nos despertara a las siete y me acurruqué en sus brazos.

Hola! Bueno, bueno… ¿Qué os ha parecido? Esme y Carlisle ya saben la gran noticia y nuestros chicos se aventuraron un poco en el mundo del manoseo jajaja

Veremos si Charlie se lo toma igual de bien.

Muchas gracias a todas por vuestros reviews y sobre todo por la paciencia que estáis teniendo conmigo.

Facebook: EML-Fanfiction.

También podéis pasaros por mis otras historias:

-¿Qué hubiera pasado si Victoria tuviera poderes?: Unas semanas antes de la boda, Bella empieza a tener sueños extraños y a despertar en diferentes lugares, y lo relaciona con los nervios del enlace, pero no deben ser solo nervios cuando Victoria está relacionada... Es mi primera historia, espero que os guste :) EN EDICIÓN.

-One Shot: ¡Éste cuerpo no es mío!: ¿Qué pasaría si un día despertases y te dieras cuenta que no estás en tu cuerpo? -¡Edward, creo que tenemos un problema! -Carlisle no se lo va a creer... Ambientado entre Luna Nueva y Eclipse. Es mi primer OS, espero que os guste :)

-BromaVSVenganza: Una cosa llevó a la otra y… Solo fue una vez. Te prometo que no pasará de nuevo. Yo te quiero. -No, Edward. Esto no te lo voy a perdonar en la vida. ¡Lárgate! -Se acabó. -Por supuesto que se acabó. Entre Luna nueva y Eclipse.

-Una luz entre la oscuridad: -Perra, ¿dónde estuviste ayer? -¿Por qué no me coges el teléfono? -¿Quién era ese con el que estabas abrazándote?... Esas eran las preguntas que se habían hecho frecuentes y normales en mi vida, hasta que unos ojos verdes cubiertos por unas gafas de pasta negra hicieron que todo lo que había creído que era el amor cambiara totalmente. Espero que os guste :)

-Encarcelada: Ésta es la historia de cómo me condené el día que dije "Sí, quiero". Jamás pensé que esas dos simples palabras tendrían tanta repercusión en mi vida. (Todos humanos) Espero que os guste :)

Espero que os haya gustado y me dejéis muchos reviews.

Besitos =)