Conquistando un cerezo.
Por: Vampisan86.
Capítulo 2.
No es un premio.
Ocho meses después…
Conforme se iba acercando a la gran entrada de la aldea podía distinguir de mejor manera al par de figuras masculinas que se encontraban en medio de las dos enormes puertas abiertas, esperándolo. Realmente no se sorprendía al hallarlos en aquel lugar sin nada más interesante que hacer, a veces se preguntaba si no tenían otra cosa que realizar o pendientes por terminar, incluso él sabía que aquellos individuos necesitaban una vida propia y meterse en sus propios asuntos en lugar de estar de ociosos y dedicarle tiempo, y me llamaban a mí asocial, pensó con aparente indiferencia en su expresión.
Tiempo atrás había puesto los ojos en blanco por aquel recibimiento demasiado molesto y obvio, odiaba las demostraciones de afecto, sin embargo; hoy en día estaba agradecido internamente por dicha atención. Sinceramente no tenía ánimos de registrar su ingreso con los guardias que se encargaban de tramitar las entradas y salidas de las personas. Era una suerte que sus amistades tuvieran cierta influencia en el gobierno, no es que fuera convenenciero pero ciertamente si podía beneficiarse un poco ¿Por qué no aprovechar? Tampoco es que fuera a abusar de los favores pero nunca estaba demás contar con cierta ayuda o al menos eso había aprendido en el año que llevaba fuera de la villa. La experiencia te volvía sabio.
Gracias a esas amistades es que muy misericordiosamente le habían otorgado el indulto internacional por sus crímenes pasados, aunque ello no fue sinónimo de reinserción a la aldea, cabe señalar que esto se debió más a un mero castigo caprichoso por parte de su sensei que por los trámites a llevar a cabo. Ahora, cada que quisiera ingresar a la villa lo debía hacer en calidad de turista. Se encontraba en el extraño limbo en cuanto a nacionalidad se refería. Pues aunque ya no era un desertor proclamado tampoco era perteneciente a una villa por el momento ya que para ello debía realizar unas diligencias que no tenía ninguna prisa por llevar a cabo.
Mejor para él, así se ahorraba impuestos y otras cosillas que con nacionalidad estaba obligado a acatar, tampoco es que pensara pasársela así toda su vida pues era consciente que en un determinado punto se le requeriría adjuntarse una ciudadanía para llevar un registro de sus pasos y a su vez mantener la calma en los líderes de las naciones, sin embargo, mientras no se lo exigieran disfrutaría de la pequeña inmunidad que poseía. No siempre se podía andar a tus anchas sin ser considerado criminal. Vamos, tampoco es que pensara realizar actos genocidas ni nada por el estilo, preferiría mantenerse en las sombras por el momento.
Cuando finalmente llegó hasta las personas que le aguardaban una calurosa bienvenida simplemente se limitó a dedicarles una mirada de reconocimiento a cada uno. Era en su idioma un extenso saludo y aquellos shinobis lo captaron.
—Hey Sasuke, es bueno verte de nuevo, dattebayo —pronunció Naruto con una enorme sonrisa rebosante de felicidad.
El Uchiha pasó su mirada de Naruto a Kakashi. No debía ser un genio para percatarse que su sensei ahora era el nuevo líder de la aldea. La gran túnica blanca y el sombrero que portaba hablaban por sí solos pero si eso no era suficiente, gracias a su privilegiada vista podía observar desde esa enorme distancia un rostro añadido en las estatuas de los Hokages, su mentor se distinguía al final. Fuera de eso, el hombre seguía igual, lo único diferente era que ya no ocultaba su ojo con la bandana puesto que al final de la guerra había perdido el Sharingan y ya no había motivo para esconder algo.
Por otro lado, reparó que Naruto casi era de su misma altura, casi, unos centímetros marcaban la diferencia y lo hacían más alto que el rubio, no era mucha la desigualdad pero aún así se notaba y estaba dispuesto a burlarse de ello si se daba el momento oportuno, también se dio cuenta que se había hecho un cambio de imagen, de ser un joven desaliñado ahora su cabello era corto y sus ropajes eran casuales, por desgracia para él, la chamarra seguía siendo de su característico color naranja chillón, al parecer Naruto no le gustaba pasar desapercibido nunca.
Suspiró, algunas cosas no cambiaban.
—Bueno, Sasuke, te doy la bienvenida oficial a mi humilde aldea, como eres turista te daré un tour por la ciudad —dijo Kakashi con tono divertido. Lo cual pudo hacer debido a que gracias a las cartas de las misiones que el Uchiha le reportaba es que había renacido su antiguo lazo mentor - alumno, pues de lo contrario no se habría tomado la confianza de bromear.
Sasuke ni se inmutó.
—Oh sí, debes ver la remodelación del Ichiraku, quedó estupendo —comentó el jinchuriki acercándose y palmeándole la espalda con toda la confianza del mundo.
El heredero del legado Uchiha se limitó a emitir su característico hmp por toda respuesta. Ambos hombres sabían que él había accedido así que no perdieron el tiempo en iniciar el recorrido. Luego podían ir a discutir el verdadero asunto que había traído a Sasuke de vuelta a la aldea.
—Este proyecto consume todo mi tiempo pero sinceramente vale la pena —murmuró Sakura desde su asiento, a todas luces un poco agotada.
La chica tenía un tablero en sus manos, toda su concentración dedicada a la información plasmada en él, el escritorio frente a ella estaba invadido de más documentos similares que le faltaba leer y clasificar. Se mordió el labio en un intento por no perder la concentración.
Al parecer hoy trabajaría hasta muy tarde.
Poner en marcha aquella idea fue una bendición pero también su sentencia, siempre fue consciente que iniciar aquel proyecto iba a llevar tiempo y con ello parte de su vida porque era un plan a largo plazo, aún así se estaba esforzando en adaptarse lo mejor que podía pues ya había iniciado y debía terminar bien. Además de que los resultados que ello traería serían beneficios tanto para la aldea como para las personas involucradas, añadiendo que inclusive podría ser que le trajera un crecimiento laboral en el ámbito internacional y con ello se ampliaría su currículum abriendo así las puertas a oportunidades únicas que serían ofrecidas a su persona en su momento. No obstante, como todo, debía empezar desde abajo.
Aunque eso no quería decir que lo estaba ejecutando por mero interés. Jamás. Desde que la idea le cruzó por la cabeza supo que estaba hecha para llevarlo a cabo, no por experiencia propia claro, pero había sido testigo de primera mano de las consecuencias que traía el dejar de lado la salud mental de los infantes. Consideraba que más por beneficio personal quería un crecimiento personal, es decir, ser altruista. No obstante, era obvio que si tenía éxito lo demás venía de la mano, desde asumir el liderazgo hasta obtener un puesto mejor, pero eso sí, nunca dejaría de lado el propósito del proyecto, se negaba. No mancharía aquel noble trabajo por ambiciones estúpidas. No. De ella dependía el futuro de los niños traumatizados por la guerra. Además, también era consciente que al final declinaría varios ofrecimientos por el simple hecho de no descuidar las sedes de las clínicas, solo Dios sabía lo que ocurriría si empezaba a desatender el trabajo. No podía permitirlo. Ella debía ser la parte proactiva de todo, como siempre.
De cualquier forma, tenía que organizar mejor sus horarios porque aún cuando su trabajo era sumamente importante también lo eran sus relaciones tanto intrapersonales como interpersonales. Añadiendo además lo que sea que estuviera naciendo entre Gaara y ella.
Con ese pensamiento se rindió y cedió a su desconcentración, dejó el tablero sobre el escritorio y tornó su vista sobre el retrato posicionado en una esquina del mismo, allí se lucía una fotografía de ella y el Kazekage, ambos con sonrisas reflejadas en sus rostros, sin embargo, en los ojos turquesa del muchacho se distinguía cierta emoción, como el avistamiento de un nuevo sentimiento, uno que prefería ignorar por el momento.
Aún no podía creer cómo se había relacionado con Gaara unos meses atrás, quién diría que la salida de Temari y Shikamaru con el Kazekage de chaperón resultaría en él como un nuevo pretendiente. No se arrepentía de interrumpir la cena de los tres jóvenes aquella noche, el rostro desubicado del pelirrojo pidiendo auxilio la cautivó y por esa simple razón decidió unirse a la velada. Debió prever que algo así sucedería, no estaba arrepentida pero el no saber cómo actuar en una situación tampoco era de su gusto. Estaba a ciegas.
Si bien, no era del todo indiferente de las atenciones de Gaara, ella no podía decir con seguridad cuánto estaba dispuesta a permitirse abrir ante él. No es que se fueran a comprometer pero la posibilidad bien podía existir. Jamás le gustó el status social pero tenía que reconocer que él le otorgaría uno por el simple hecho de ser el Kazekage y por lo que podía concluir, llevaría mucho tiempo en el poder pues era joven y talentoso.
En su apartamento mantenía las cartas que el líder de Suna le enviaba todos los días, ella no le contestaba con regularidad pero debía admitir que las consideraciones del chico la halagaban porque sabiendo de sus responsabilidades, que debían ser muchas, se tomaba un tiempo para escribirle misivas. Era considerado y demasiado tierno por hacer aquello.
Si bien, jamás le faltaron enamorados, ella le cortaba la ilusión desde el inicio, el único que había persistido fue Naruto y no es que lo haya tomado en serio, así que en relaciones interpersonales era nueva. Por lo que sabía, Gaara también, sería divertida su relación.
Sus pensamientos fueron cortados por el toque de su puerta.
—Adelante —dijo, levantándose de su asiento. Debía estirar sus músculos ya que llevaba un buen tiempo en aquella incómoda posición. El trabajo la tenía al borde del colapso.
Un chico ingresó, Sakura lo reconoció como el nuevo integrante de su equipo para emprender su proyecto de la clínica de salud mental infantil.
—Hola señorita Haruno —musitó con nerviosismo —solo estamos a la espera de órdenes el día de hoy pues han llegado más infantes.
La kunoichi sonrió, tomó de nuevo el tablero y procedió a salir del lugar seguida del hombre, no sin antes voltear a la ventana para observar la entrada de la aldea, aunque no veía a nadie sabía que tarde o temprano coincidiría con cierta persona.
—La decisión es tuya, Sasuke —habló Kakashi mientras le entregaba diversos documentos al Uchiha.
En la oficina del Hokage, el trío de hombres se encontraba reunido. No pudieron darle un tour al Uchiha porque el muchacho había dicho que solo decidió presentarse a la villa por el asunto que le concernía, aunque la verdad se debió al mero hecho de que los aldeanos que lo recordaban parecían incómodos ante su presencia. A Sasuke no podía importarle menos la reacción que imponía a las personas, pero decidió que no valía su tiempo soportar tanta repulsión hacia él. Parecía que no recordaban que gracias a la colaboración de él se pudo finalizar la guerra. Era cierto cuando decían que la memoria era corta o la famosa frase el pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla, ver para creer.
—Creí que las propiedades de mi clan habían sido destruidas cuando se suscitó el ataque de Pain —dijo mientras leía la información de los papeles. Aunque contaba con un solo brazo tal parecía que eso no era impedimento para realizar la actividad a una velocidad considerada.
Sin previo aviso, un aparente Suigetsu con vestimenta ninja, arribó a la oficina sin molestarse en anunciarse. El chico solo quería entregar un informe de misión rápidamente para luego irse por unas bebidas, quería desestresarse un rato.
Cuando ingresó, sintió tres pares de ojos observándolo. Reparó en Kakashi y Naruto antes de dirigir su mirada a su antiguo líder. Ocultó el asombro de verlo vivo y coleando y le dedicó una rápida examinada, el cambio en él era evidente, había crecido y su vestimenta se caracterizaba por los colores oscuros, trató de no reírse por la gran túnica que lo cubría junto al turbante.
Jamás entendería el sentido de moda de Sasuke.
Alzó una ceja para una aparente explicación pero nadie se tomó la molestia de hacerlo y simplemente prosiguieron dándole al chico la misma importancia que le hubieran dado a una mosca.
—Parece que siempre hay suerte, esa sección de la aldea fue la única que salió intacta del acontecimiento. Sabes que legalmente te pertenece —retomó la conversación Kakashi, dándole una mirada solemne.
— ¿Me están pidiendo permiso para usar parte del territorio para una clínica o qué? —Inquirió devolviéndole los archivos.
—No es cualquier clínica teme, es un proyecto de Sakura-chan. Se trata de ayudar a los niños que sufrieron en la guerra para que no haya repercusión en su salud mental —explicó el jinchuriki con aire filosófico. Aparentemente quería verse sabio pero Sasuke podía apostar que era todo lo que sabía de dicho proyecto.
Aún así, el Uchiha arqueó sus cejas en curiosidad.
— ¿Sakura?
De pronto recorrió la oficina con la mirada como si esperase que la kunoichi apareciera de la nada para fundirlo en un caluroso abrazo. Era la primera vez que se daba cuenta que la presencia de la chica no se encontraba ahí, lo que se le hacía extrañamente raro.
—Si, ella ha estado trabajando en un proyecto interesante. Se puede decir que será exitoso al paso que va y necesita expandir la clínica. Como el terreno Uchiha no se ha ocupado supuse que nos lo puedes vender, rentar o donar —comentó el Hokage.
Sasuke, sin embargo, seguía sumido en la nueva revelación ¿Dónde estaba Sakura?
—Oigan —llamó Suigetsu, harto de ser un mero espectador —escuché que nuestro Gaarita le propuso iniciar el proyecto en Suna.
Naruto y Kakashi intercambiaron miradas de absoluta seriedad pero fingieron no escuchar lo dicho por el de mirada violeta quien de inmediato llevó ambas manos a su boca para cubrirla como si de pronto hubiera revelado un secreto clasificado y penado con la muerte. No obstante, Sasuke no pasó desapercibida la reacción de ninguno de los integrantes de su antiguo equipo, el misterio que los estaba envolviendo no le gustaba para nada.
—Escuché que la relación de Konoha y Suna ha estado prosperando demasiado este último medio año —dijo sin moverse de su sitio, en medio de la estrecha oficina.
—No solo con Suna, también con las otras aldeas —confirmó Kakashi con un gesto de mano para restarle relevancia — ¿Entonces puedes decidir ahora o prefieres ir a dar una vuelta a tu Barrio y decirme tu elección después?
Antes de que alguno de los presentes pudiera decir algo más, la puerta nuevamente se abrió sin previo anuncio. El Hatake frunció el ceño ¿Qué se creían que entraban como dueños en su casa? Esta juventud pierde el respeto a sus mayores, pensó, aunque todavía estoy en la flor de mi juventud...
Suigetsu al estar apoyado en la entrada fue golpeado sin consideración por la misma. Se abstuvo de emitir algún quejido, primero porque si lo hacía sería la burla de todos en el lugar, y segundo, porque era su culpa al estar bloqueando el acceso y no estar al pendiente de posibles ataques.
— ¡Oigan chicos! —Exclamó Kiba de repente en plan de chisme — ¿A que no adivinan quién está de nuevo por aquí solo para ver a nuestra Sakurita?
Por la mirada sombría que le dedicaron tanto Kakashi como Naruto, intuyó que aquel momento no era el indicado. No tuvo que ver mucho para percatarse que en medio del salón se hallaba el mismísimo Uchiha Sasuke. Tuvo que contener su impulso de ponerse en guardia.
— ¿A qué se la creyeron? ¡Feliz no día de los inocentes! Me retiro, tengo que ayudar a una anciana a cruzar el camino. —Gritó extendiendo su brazo en señal de retirada.
Ni bien la puerta se cerró y supieron que el Uchiha merecía una explicación. Ya luego verían el castigo que le darían al Inuzuka.
Sasuke les dio a cada uno una mirada que a todas luces pedía una explicación de inmediato.
—Bueno, creo que ya es tarde y acabo de regresar de una misión, así que… —Antes de que Suigetsu acabara su excusa fue abruptamente interrumpido por el Uchiha.
— ¿Qué sucede? Parecen idiotas con esa expresión, sea lo que sea, pueden decirme. Lo que no me gusta es el misterio y ustedes parecen ser partícipes de uno.
Los tres hombres le miraron incrédulos, en primera porque esa parecía ser la frase más larga emitida por él en todo el día y en segunda porque dudaban de lo dicho.
—No es nada en realidad…
Suigetsu se cubrió los ojos al notar los oculares del Uchiha en él. Aunque trataba de decirse que no debía tener miedo, no podía evitar sentirlo.
—Déjate de estupideces, no desperdiciaré mi chakra para meterte a un Genjutsu, idiota.
Naruto, quien hasta el momento se había mantenido inusualmente callado, intervino: —La verdad teme, es que Sakura y Gaara se han vuelto cercanos. A veces Gaara viene a visitas diplomáticas pero parecen meras excusas para estar con ella, así como Temari con Shikamaru, aunque dudo que a Shikamaru le guste mucho eso porque lo encuentra problemático…
Sasuke dejó de escuchar al rubio para dirigir su atención en Kakashi.
—Más tarde te diré mi decisión —musitó.
—Espera Sasuke, ¿No pensarás actuar para obtener el interés de Sakura de nuevo?
El Uchiha paró al escuchar la idiotez de su antiguo subordinado, ¿Actuar? ¿Qué podía hacer? Si bien, él creyó que Sakura lo esperaría después de haberle dicho que la vería pronto no le encontraba lo malo en que ella decidiera lo contrario. Después de todo, se merecía algo mejor y Gaara a leguas era mejor partido que él ¿Quién era él para impedírselo?
Decidiendo apartar aquellos pensamientos con rumbos que no le gustaba tomar, prefirió no contestar.
—Olvídalo, acabo de recordar que tú eres un ser sin hormonas.
Antes de que el Uchiha accidentalmente pusiera en un Genjutsu a Suigetsu, Naruto interrumpió: —Creo que es mejor así, de todos modos, Sasuke no tiene el tiempo para hacerlo ni la inteligencia para llevarlo a cabo.
Lo que pareció ser un comentario sin malas intenciones pareció más un reproche, el aludido frunció el ceño.
—Sakura es una persona y no un premio que hay que ganar. Ella debe decidir con quien estar —expuso sin pensar. Cuando se percató de lo dicho se sonrojó.
Caray, eso era lo más emocional que había dicho de su compañera.
Aparentemente los demás individuos compartieron el pensamiento pues lo vieron estupefactos, casi con miedo de haber ingresado a un universo alterno donde Uchiha Sasuke era expresivo.
—No veo porqué no deberías hacer un intento para que Sakura te preste atención —dijo Kakashi, si la máscara no lo cubriera diría que estaba sonriendo.
Naruto asintió en aprobación.
Suigetsu en cambio los miró sin poder creerlo ¿En serio? Había supuesto que en caso de que el Uchiha retornara a la aldea, ellos serían los primeros en decirle que no se acercara a la kunoichi pues para nadie había sido un secreto que la chica por mucho tiempo estuvo hundida en una depresión horrible por la persona de pie frente a él. Que ahora estuviera siendo testigo en primera fila de lo contrario lo ponía nervioso. Nunca imaginó que él sería la voz de la razón.
—Hey, no creo que sea conveniente…
Al parecer, el destino no quería su opinión pues nuevamente fue cortado a mitad de su alegato.
—No creo que sea conveniente hacerlo —dijo Sasuke tratando de sonar indiferente como siempre pero su mirada lo traicionó.
Naruto, quien parecía conocerlo mejor que su propia palma, leyó su expresión.
—Si lo que no quieres admitir es que no sabes cómo, no te preocupes —consoló con una sonrisa, poniéndose de pie para acercarse a Sasuke. —Entre Kakashi y yo podemos poner en marcha la misión: Conquistando un cerezo.
Para enfatizar lo último, el Uzumaki realizó con sus manos un arco para referirse al nombre de la misión.
Kakashi observó las montañas de archivos en su escritorio para luego enfocar su vista a sus alumnos. Se notó que no le fue difícil escoger entre su deber o su diversión.
—Para la misión, deberás hacer todo lo que digamos —condicionó el mentor.
Aunque fue una frase casual, Sasuke no pudo evitar sentir que aquello no le iba a convenir para nada, estaba seguro que terminaría arrepintiéndose pero de nuevo ¿Qué podía hacer él?
Sasuke sería un estúpido si acepta la ayuda de esos dos, pensó el Hozuki divirtiéndose con la lucha interna del Uchiha.
—Nosotros conocemos muy bien a Sakura-Chan. En nuestra estrategia es infalible que haya un margen de error.
Sasuke se mordió la lengua para no preguntar por qué entonces al jinchuriki no le funcionó ninguna de sus increíbles estrategias con ella en su momento, sin embargo, decidió asentir dando a entender que aceptaba tácitamente el plan.
—Muy bien, entonces se pone en marcha la misión: Conquistando un cerezo.
Esto será muy divertido para ver, creyó Suigetsu.
N/A: ¡Hey! Han pasado años desde que subí esta historia. PERDÓN.
Ahora bien, no me gustó mucho este capítulo para introducirnos en la historia pero ya está, lo he posteado.
A partir de los siguientes, serán situaciones cómicas para Sasuke que debió pensar mejor antes de aceptar y no hacerlo por mero impulso.
Por si no lo di a entender, no hay nada entre Gaara y Sakura solo amistad, aunque quien sabe, puede que ponga en marcha algo más adelante.
No se vayan sin dejarme su opinión.
Agradezco a todas las personas que siguen fielmente este fic a pesar de que llevaba sin actualizarlo. GRACIAS.
Publicado: 04/11/2020
