Disclaimer: Los personajes y el universo le pertenece Rowling. Yo no obtengo beneficio económico al escribir esto.
Recuerdos de navidad.
Era navidad. O al menos, faltaba poco para que llegara.
Los terrenos de Hogwarts estaban cubiertos por una gruesa capa de nieve.
En el interior, los alumnos miraban por las ventanas de las aulas deseando salir a jugar.
Varias veces los profesores les habían llamado la atención, pero solo la obtenían durante dos o quizá tres minutos antes de que sus estudiantes volvieran
la vista a fuera.
Sirius Black observaba fijamente el pergamino que tenía delante como si fuera la cosa más interesante del mundo.
Cualquiera que no lo conociera podría pensar que se tomaba muy en serio sus estudios pero lo cierto era que lo que deseaba escribir el moreno de dieciséis
años, nada tenía que ver con lo que dictaba el profesor.
"Querido Lunático" (No, demasiado formal.)
"Hey Rem" (Muy desenfadado.)
"Oye Lupin" (Suena muy seco.)
El mayor de los Black se tomaba muy en serio esa nota porque la había cagado para bien y quería, necesitaba el perdón de su novio.
Era un gilipollas de marca mayor, lo sabía, pero tenía que arreglarlo a como diera lugar.
En historia de la magia, aún no tenía una idea concreta sobre lo que escribirle así que se puso a rememorar.
Era el segundo día tras la luna llena.
Había sido complicada, porque sus amigos no habían podido acompañarlo debido a que estaban en sus casas por navidad.
Quisieron quedarse, pero Remus se negó de manera tajante.
Ese día por fin volvían al colegio y Sirius estaba ansioso.
Dos días antes de que se marchara a casa por las vacaciones, el joven animago le había confesado al licántropo sus sentimientos tras haber sido testigo de cómo un Hufflepuff de séptimo coqueteaba con él.
Cuando se encontraron, ya en la seguridad de su habitación, compartieron un beso que demostraba lo mucho que se habían añorado.
El beso se intensificó y antes de que James y Peter se quejaran, se recostaron en la cama de Lupin cerrando las cortinas y colocando un hechizo silenciador
por si acaso.
El calor y las ganas les hicieron desvestirse entre besos y caricias.
-No creo que pueda… -Comenzó a decir Remus con timidez.
-¿Luna dura?
-Si. El lobo quería a Canuto. -Suspiró.
-Tranquilo mi amor. Lo haremos despacio.
El castaño le sonrió antes de mostrarse para él.
El sangre pura trazó un camino de saliva desde el cuello de su pareja hasta su sexo.
Al llegar allí, sopló levemente sobre la punta logrando que Remus se estremeciera.
Succionó con suavidad la cabeza de la erección y tortuosamente lento, se la introdujo en la boca.
-Sirius… -Gimió el lobo arqueándose sin poder evitarlo.
Lo que le hacía su novio ahí abajo con los labios era sublime.
Black le preparó con cuidado mientras llenaba su cuerpo de caricias y besos tiernos.
Tal y como había prometido, lo hicieron lento disfrutando del otro.
Al terminar, se acurrucaron juntos y minutos después se quedaron dormidos.
Sirius volvió al presente cuando recibió una patada en la espinilla por parte de James.
Tras aquellas vacaciones, el adolescente de ojos grises supo sin lugar a dudas que Remus John
Lupin era el amor de su vida.
