Disclaimer: Dylan le pertenece a .Silence, de mi syot, Cambia el tiempo.
Christian es mío. Del Syot de Dani Valdez, Dioses y héroes.
La petición que elegí para el amigo sanvalentinoso fue la quinta, pero no se parece a la petición original. Salió esto.
Espero que os guste.
Un día aguado... Literalmente.
Estaba cabreado. Más que eso, estaba furibundo y todos los sinónimos existentes de la palabra.
Mi hermano Jasón había dicho que tenía planes y me tocaba quedarme como socorrista en el recinto de piscinas naturales propiedad de mi familia.
No me gustaba ser socorrista. Eso implica tener que vigilar a un montón de personas idiotas que no sabían leer porque pasaban totalmente de los carteles iluminados y bien grandes que había por todos lados explicando lo que se podía o no hacer en el agua y fuera de ella.
Y peor que esos idiotas estaba la gente estúpida, en su mayoría chicas, que hacían el tonto y fingían ahogarse para que les hiciera respiración asistida.
Luego, se reían de forma estúpida, movían su pelo y pestañeaban rápidamente como si tuvieran algo en los ojos.
No soy tonto y sé cuando coquetean conmigo e incluso yo lo hago a menudo pero no con personas sin cerebro ni personalidad.
Lo único que quería ahora era estar en el mar pescando. Cosa que estaría haciendo si Jasón no se hubiera escaqueado... Otra vez.
-Parece que hayas chupado un limón, tío.
-Dorian, no estoy de humor. -Gruñí. -Jasón me ha jodido de nuevo y esas tipas parecen caricaturas de lo maquilladas que van.
-Tal vez se les derrita el maquillaje en el sol. Aunque tal vez deberíamos echarlas. Pueden intoxicar al personal con tanta capa de maquillaje. Anda que si se disuelve en la piscina...
Mi amigo trata de animarme pero no da resultado. Hoy quería ir al mar. Llevaba semanas sin ir y lo necesitaba.
Después de un rato, Dorian se marcha cuando ve a su novio. Esos dos parecen estar en su asquerosa nube feliz. Me dan caries de solo mirarlos.
-¡Hey, Dylan! ¡Ahí está el chico que te gusta!
Cuando escuché a la chica gritar, me ruboricé. No lo hacía a menudo, yo era Christian Stark, pero mentiría si dijera que Dylan no era sexi.
No lo conocía mucho, teníamos algunos amigos en común y habíamos coincidido algunas veces en los mismos lugares.
Hoy había quedado con mi hermano y mi sobrino para ir a la piscina y aunque al principio no tenía ganas, dormí fatal la noche pasada, al ver al atractivo socorrista se me pasó el sueño y mi hermano comenzó a molestarme por mirarlo todo el tiempo.
No soy un acosador, ni mucho menos, pero a la gente le gusta mirar cosas y yo lo miraba a él. Quería lamer ese torso cincelado, cubrirle de helado el cuerpo y...
-Estás babeando tío Christian.
-Oh, dios, Dominic, eso no es verdad.
-Claro que sí. -Intervino Coddy. -El helado se te está cayendo por la barbilla como si fueras un bebé.
Coddy era un chico de mi edad que tenía un ligero retraso y eso le hacía comportarse como un niño de la edad de Dominic. No era un mal chico, y Emerald, que trabajaba con su abuela, la señora McClure, se había encariñado pronto con él y lo había traído con nosotros.
-Debe haber sido el grito de esa chica. Creo que ella tenía razón porque tío Christian no deja de mirar al chico de allí. -Dominic se echó a reír y yo quise que la tierra me tragara en ese momento.
Corrí a la piscina y me lancé sin pensar. Solo quería esconderme, huir, algo.
Pero había un problema. Yo no sabía nadar. Era alto, pero me había tirado a la parte profunda y ahora luchaba como un perrito en pánico para salir a la superficie.
Tuve ganas de matar a Tina por su sentido de la oportunidad.
Ella no se callaba, jamás. Siempre decía lo que pensaba y no le importaba si avergonzaba a otros. No era mala, solo directa e inocente.
Un día, le dijo a una mujer que tenía una teta fuera y todo el mundo miró a la dama que se había ruborizado más que la grana.
¿Pero cómo había dicho que Christian me gustaba? Vale, sí, era verdad, pero no tenía que enterarse toda la maldita piscina.
-¡Tío Christian! ¡Tío Christian!
-¡Se va a morir!
Los gritos del adolescente y del niño me pusieron en alerta.
Stark trataba de salir a la superficie nadando al estilo perrito o intentándolo.
Parecía más bien un animalillo descoordinado.
Me lancé al agua para ayudarlo cuando vi que su cara estaba azul y lo saqué.
El hermano de Christian tuvo que calmar los nervios del niño y del otro chico porque parecía como si fuesen a desmayarse ahí mismo.
Le realicé respiración asistida y tosió sacando el agua que había tragado.
No sé por qué me vino a la mente lo que había dicho Dorian hacía un rato.
Esperaba que no hubiera tragado maquillaje.
Negué con la cabeza para sacudirme los pensamientos estúpidos y sin sentido y ayudé a Christian hasta que estuvo bien.
Reconozco que el corazón casi se me salió del pecho al verlo allí en el agua y no se me ralentizó hasta que él volvió a respirar con normalidad.
Dylan me estaba mirando desde arriba con una expresión que no pude leer.
Creí que mi vergüenza no podría aumentar más hasta que mi sobrino habló.
-¿Sabes nadar? Claro que sabes porque los socorristas saben todo del agua y tu eres uno y cuidas a las personas como mi tío que no sabe nadar y entonces... -Emerald le colocó una mano en el hombro para calmarlo pero Dominic seguía hablando.
-Quiero decir que como sabes nadar y él no sabe, pues le podrías enseñar para que no se ahogue más. Me pondría muy triste si se muriera en el agua como el pez que teníamos. Se ahogó y se murió. Pero ahora tenemos un perrito marrón que no está muerto pero tampoco quiero que se muera y por eso no lo meto en el agua. A lo mejor tío Christian no tendría que meterse en el agua pero si le enseñas a nadar podrá meterse y no se morirá... -Tomó aire y se recostó contra Coddy.
La mirada de cachorrito de ese niño me impedía decirle que no.
Aunque no tenía sentido lo que había dicho del pez que se ahogó...
-Di que sí. Tú le enseñas a nadar, os conocéis, y luego tenéis sexo salvaje en tu bote.
-¡Tina! -Me escandalicé. -Que hay niños.
Ella sonrió dulcemente, se encogió de hombros y se fue cuando vio a su novio Connor.
-Está bien. Le enseñaré a nadar. -Dije.
-No necesito...
-No protestes, Stark. -Gruñí. -Lo haré por el pequeño. Así que mañana aquí a las cuatro.
Me alejé antes de que Christian pudiera replicar y cuando estaba a cierta distancia escuché:
-¿Qué es sexo salvaje, papá?
Me reí para mis adentros por el bochorno que seguro estaba pasando el Stark mayor y volví a mi silla para vigilar a los bañistas.
A regañadientes admití que el día no había sido del todo malo.
