Ya se habían cambiado de ropa por sus pijamas, o algo similar a eso y se dirigían a las habitaciones.
–Tener la nave a mitad del bosque es como tener tu propio palacio y tener al bosque como tu terraza y tu patio trasero– Bufó Catra.
–Lo sé, pero aquí es silencioso, apartado y por tanto solitario. Nadie podría aparecer rápidamente y de la nada por aquí…
–Salvo brillitos– Interrumpió la felina.
–Sí, salvo ella…–Rio nerviosa Adora. Luego de una pausa, continuó –Verás, yo…
–Tranquila, sé por qué me trajiste aquí…Y está bien, por eso vine.
–¿En serio? ¿Tu sabías…
–Yo también deseaba estar contigo…a solas…
Se acercó, tomó su rostro entre sus manos y se permitieron juntar sus frentes, el hábito que habían tomado desde hace algún tiempo.
–Adora, te amo…Y al parecer, esto es lo normal.
Adora la miró, con lo que Catra consideraba los más bellos ojos celestes sobre el planeta. Adora tomó las manos que estabas sobre sus mejillas y las bajó sin soltarlas.
–Entonces, ¿tú sabes cómo…?
–No, no más de lo que he leído en alguno que otro libro romántico –Respondió una Catra riéndo nerviosamente.
–Ooowww
– Basta.
Adora abrió la puerta de una habitación y ambas entraron, la puerta se cerró detrás de ellas y solo se apreciaba la oscuridad con luces tenues. Ambas se subieron a la única cama de la habitación.
¿Y ahora qué?
Lo poco que había retenido de las explicaciones de Nettosa y Spinerella se había esfumado de su mente justo en ese instante.
Estaban sentadas frente a frente. Se miraron, había tensión, pero era una diferente, esa que habían comenzado a sentir tras cada beso anteriormente. Esa que aparecía cuando cada una retenía inconscientemente sus propios impulsos. Pero hoy no querían hacerlo, no podían hacerlo más.
Y se arrojaron a los labios de la otra sin pensar mucho más como era usual en ellas.
Abrieron sus bocas invitando sus lenguas a adentrarse en lo desconocido hasta el momento. En algunas ocasiones habían hecho algo similar, pero no habían dejado moverse más allá. Sus besos hasta el momento solían ser más tiernos y cariñosos. No es que ahora no hubiera cariño, pero claramente había nuevas sensaciones e intenciones que electrizaban sus pieles y producían cosquilleos en su estómago, elevaba su temperatura, ardía en sus mejillas y palpitaba en zonas que no sabían que podían hacerlo.
Este beso era diferente, era más apasionado, era urgente. Sentían la fiera batalla de sus lenguas y el torpe jugueteo de sus manos intentando moverse y avanzar un poco más, palpar un poco más, estremecer a su compañera un poco más intentando que finalmente se rindiera. No querían separarse, pero la necesidad de recuperar el aliento las obligó, dejándolas con la respiración jadeante, cara a cara, y permitiendo a sus frentes caer sobre la de la otra para luego mirarse a los ojos, que podían apostar que brillaban más de lo usual a pesar de la oscuridad, o tal vez era eso lo que contrastó el brillo. De cualquier modo, eran hermosos, lo pensó Adora, lo pensó Catra.
Querían más, sin saber con exactitud qué era eso "más" que querían, pero sus mentes ya comenzaban a esbozar alguna idea. No eran tontas, solo que nunca les fue explicado el conocimiento más allá de lo que la Horda consideraba necesario, nada respecto a los sentimientos y las experiencias, solo las necesidades básicas, vistas con fines específicos y estigmatizados quizás más al grado de animales. Nada en el acervo explicaba un paso a paso, qué hacer y qué no hacer; y, para personas que necesitan tener todo bajo control no es exactamente la mejor sensación el no saber qué esperar ni cómo proceder.
Catra dejó ver una sonrisa tímida, era un poco extraño viniendo de ella, pero definitivamente su vulnerabilidad solo sería mostrada a su compañera. Adora le respondió con otra sonrisa.
– ¿Puedo? – Preguntó la rubia mientras tocaba el pecho de la felina.
Ambas se ruborizaron.
– Adelante tontita – Respondió Catra desviando un poco la mirada y elevando el sonrojo al siguiente nivel.
Adora metió la mano por debajo de la ligera blusa que llevaba su gatita y sintió la fina capa de pelaje que acariciaba su mano. Subiendo poco a poco la blusa comenzó a levantarse hasta dejar al descubierto los atributos de Catra; los había visto algunas veces antes, pero ahora era diferente, y agradecía que fuera diferente
– No te quedes viendo fijamente, es vergonzoso – Pidió Catra interrumpiendo los pensamientos y la mirada expectante de la ojiazul.
– Lo siento.
No lo sentía.
Si fuera por ella, se hubiera mantenido apreciando un poco más, pero ya tendría luego tiempo para hacerlo. Ese pensamiento la hizo sonreír pícaramente.
Terminó de quitarle la blusa y Catra desvió el rostro. La pena se apropiaba de ella y no sabía por qué si ella lo quería, lo había deseado desde hace algún tiempo. Quería que fueran más lento, pero al mismo tiempo quería que fueran más rápido. Ya estaba harta de sus propias contradicciones. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió los labios de Adora rozar su cuello suavemente, podía sentir su respiración, su aroma también estaba volviéndose más intenso. Parte de su piel se erizó, su cola y sus orejas lo hicieron evidente. Cerró los ojos fuertemente y emitió un sutil gemido. Se llevó la mano a la boca para cubrir los sonidos. Pero Adora volteó a ver tan pronto como la escuchó. Algo dentro de ella se había encendido con eso y ya no había marcha atrás.
La chica tomó la mano de Catra y trató de quitarla de su boca. La morena abrió los ojos.
–Hazlo de nuevo. No los calles – Casi suplicó Adora.
–Aahh cállate idiota… –Catra estaba dispuesta a pelear como es usual con su carácter, pero al ver la mirada de su acompañante sintió que en verdad quería mostrarle todo de ella.
Adora la besó y bajó por su barbilla, por debajo de ésta, a su clavícula, un poco más abajo…
–Yo… ¿Puedo…? – Volvió a preguntar.
Catra sintió como arruinó el momento y rio. Era tan Adora. Tan considera y amable con los demás. Pensó en cuanto amaba y odiaba al mismo tiempo aquello.
–¿No vas a preguntar por cada paso, verdad?
–Es que…yo..bu..bueno…
–Está bien, no lo hagas. Si quiero o no quiero algo, te lo diré, ¿vale?
Al parecer Catra llevaría el mando, aún si era Adora la que quería tocar. Catra siempre había sido la mente táctica y la de la agilidad, Adora era más la fuerza obtenida por el arduo entrenamiento disciplinado. Eran un complemento perfecto. Cómo iban a imaginar que esa mancuerna les serviría para algo diferente a una batalla, para algo como esto…Pero, aunque Catra era buena dando órdenes, nunca lo fue para expresar deseos internos muy personales y mucho menos sentimientos, ¿cómo se supone que daría instrucciones combinando todo eso?, definitivamente se moriría de vergüenza y se negaba a dejar ver esa parte de ella tan facilmente, pero quería que funcione, que fuera especial y que fuera bueno. Aunque no estaba segura de lograr esto último en la primera vez. Pero en definitiva quería que fuera memorable.
Finalmente Adora fue por aquellos pechos a su merced. Su mano jugaba con uno de aquellos erectos pezones mientras que su boca temerosa y curiosa besó el otro, lo lamió y dejándose llevar lo introdujo a su boca. Saboreó cada gemido que salía de Catra, así que pensó que no podía estar haciéndolo tan mal y eso la tranquilizó un poco. Jugó con su lengua, succionó y también hizo presión con sus dientes en ciertos momentos. Su mano también presionaba el otro seno, sus dedos jugaban con el pezón aumentando la excitación de ambas.
Besó.
Besó más.
Y besó de nuevo.
Cada beso iba recorriendo el sendero hacia la intimidad de Catra. No sabía por qué su instinto la dirigía hacia ahí, pero si en verdad era un instinto, no podía ser malo y si lo fuera, Catra había dicho que la detendría.
Pasó sus manos por la entrepierna, retiró la ropa eliminado así la última barrera hacia su amante.
–Adora, espera…– comenzó a decir Catra quien la veía ruborizada. –¿Puedes quitarte también la ropa? – completó la frase sintiéndose más como una orden que como una pregunta.
Adora accedió y pasó su blusa de dormir por su cabeza. Catra quedó maravillada con el cuerpo de la princesa. Su trabajado cuerpo la hizo tragar saliva discretamente, ahora también ella quería tocar, pero la noche era larga, no había necesidad de apresurarse…o tal vez sí.
Un paso a la vez, Catra, un paso a la vez, pensó para sí misma.
La chica no esperó mucho y se lanzó hacia la felina, acarició sus piernas, llegó a sus ingles y de nuevo acarició el interior de sus muslos para separarlos más. Catra flexionó más sus piernas y en cuanto sintió el primer roce de la lengua de Adora no pudo evitar curvar la punta de sus pies como si tratara de ponerse de puntillas. La de los ojos azules comenzó a lamer y la chica híbrida dejó caer su cabeza hacia atrás. Sus piernas comenzaron a reaccionar intentando cerrarse, pero Adora lo impedía. Siguió lamiendo, pasaba su lengua a distintas velocidades, con distinta presión y en varias direcciones. La humedad de Catra escurría cada vez más. Su lengua fue guiada hasta la entrada y la introdujo con presión tanto como pudo. Catra apretaba los dientes y por momentos los separaba para dejar escapar sonidos que no sabía que podía hacer, gemir el nombre de Adora era deleite para la rubia, quien por momentos se deshacía del pelo que caía en su cara.
Una de las manos de Adora palpó las sábanas buscando la de Catra. Rápidamente la encontró y entrelazaron sus dedos que apretaban al ritmo de los espasmos de la felina. La chica tenía el antebrazo de su mano libre sobre sus ojos. Adora se detuvo un momento para verla hacia arriba. Catra la volteó a ver en cuanto no sintió más la lengua que la había estado volviendo loca hace unos instantes. Estaba sudando y aún mantenía la respiración agitada. Finalmente, el rostro de adora se internó de nuevo en su labor.
–Aah…Adora..hmm…
Con su mano libre acarició la entrepierna de Catra y jugueteó un poco con sus dedos, observó un elemento que había aumentado su tamaño y dirigió su boca a él. No tardó mucho para que las caderas de la medio gato comenzarán a intentar moverse haciendo presión hacia el rostro de Adora y empujando éste con la mano que había puesto sobre los cabellos dorados de su pareja. Los sonidos se mezclaron y finalmente Catra se corrió y Adora saboreó los fluidos de ella.
La rubia también había comenzado a mojarse, sentía como el calor y las palpitaciones se concentraban entre sus piernas. Se sentía extraño, sentía la necesidad de apaciguarlo, pero no sabía cómo podría hacer eso. También respiraba sonora y agitadamente. Se encontraba apoyada en sus cuatro extremidades dirigiendo su mirada al rostro de una Catra extasiada que luchaba por tranquilizar su respiración también.
Avanzó un poco dejando una rodilla entre las piernas de Catra y pasando la otra al otro lado de ésta. Y como si la morena hubiera leído su mente, levantó su rodilla ejerciendo fricción en la parte intima de Adora. Ahora fue ella la que dejó salir un gemido más intenso y se movió un poco para sentir mejor el roce de las pieles. Catra se incorporó y tomó la barbilla de Adora haciendo que la mirara a los ojos para plantarle un beso en los labios ahogando los sonidos de la chica. Extendió las mano y despojo de la rubia de la última prenda que se interponía entre ellas.
Adora dejó caer su cuerpo un poco hacia adelante para quedar sobre Catra. Sintieron sus pieles húmedas y sus pechos tocarse. La sensación les hizo explosión en la cabeza, pero no interrumpieron el beso que habían retomado. La intensidad parecía subirles la temperatura y a aumentar la sensación de que aún querían más y nuevas sensaciones.
Catra aprisionó con sus piernas la cintura de adora y sus manos se aferraron a su espalda. Adora pasó a besar cerca de su oreja, bajando por su cuello y llegando hasta su hombro el cual mordió ligeramente y cuya reacción a esa acción, pareció ser las garras de Catra clavándose en su brazo y espalda.
–¡Oye! – exclamó Adora.
–Ay perdón, pero tu empezaste. –Se defendió la gata.
Adora rio sin ser notada porque la verdad es que, a pesar de todo, la acción la había excitado más. La chica volvió a esconder su rostro en el espacio entre el cuello de la morena y despegó un poco el cuerpo. Su mano palpaba sus pieles afelpadas y bajando de nuevo, lubricó sus dedos con los fluidos de Catra y comenzó a frotar primero de arriba a abajo y luego en alguna especie de círculo mientras aumentaba un poco la presión.
Su otra mano se había entrelazado con la de su compañera y la había pasado un poco por encima de su cabeza, la otra mano de la felina hacía presión sobre el hombro de la mano activa de la rubia.
Sus rodillas tiraban hacia afuera haciendo que sus caderas presionaran y se levantaran intentando aumentar el contacto con la mano que la estimulaba. Sintió de nuevo como se aproximada aquella explosión de placer.
–A..Adora…yo…ooohh…
–Catra…–Adora trató de decir algo, pero en vez de eso, solo alcanzó a morderse el labio inferior y sintió como sus dedos buscaban una entrada. La encontró, presionó un poco buscando introducir, pero la mano de Catra, de alguna forma, sujetó su muñeca deteniéndola. Adora se detuvo en seco, soltó la mano que se aferraba a la de la felina y volteó a verla.
–Espera – Pidió Catra. Lo cierto es que la presión que sintió la asustó un poco y reaccionó sin pensar.
–¿Estás bien? ¿Te hice daño? ¿Nos detenemos? – Deseaba que dijera que no.
–No, claro que no quiero que te detengas…
Uff dijo que no, menos mal.
–Solo…
Silencio.
Catra buscaba las palabras.
–…Solo no lo hagas tan rápido y brusco… –A la chica le estaba costando dejar salir esa frase, sentía su cara arder, pero dijo que le diría a Adora cuando fuera necesario.
–Claro – Respondió Adora de la forma más tierna que Catra le hubiera escuchado y ésta finalmente asintió para indicarle que podía continuar.
Adora comenzó por meter un dedo poco a poco, pero no fue difícil porque la chica estaba completamente mojada por lo que se deslizó sin problemas y terminó por empujar lo más que pudo a una velocidad lenta. Vio como los ojos de Catra se cerraron al igual que sus manos apretando las sábanas y de nuevo sus pies se contrajeron y se arquearon de puntas. También arqueó la espalda levantándola del colchón.
Se quedó ahí sintiendo como el interior de Catra presionaba su extremidad, lo sacó y lo volvió a meter y poco a poco tomó un ritmo. Catra sintió un poco de ardor que pronto se disipó cambiándolo por una sensación más agradable. Adora cada vez iba más profundo, pero aún mantenía la velocidad constante. De pronto los movimientos de caderas de Catra comenzaban a seguir el ritmo de la mano de Adora y podían sentir el choque y escuchar los sonidos de las pieles y los líquidos.
La mente de Catra estaba en blanco, de pronto sintió que la otra había introducido dos dedos, lo que le hizo aferrarse a su espalda causando de nuevo rasguños.
–Tonta– gimió Catra.
–Lo sé, lo siento.
–Yo más.
Pero Adora no se detuvo, de hecho, comenzó a embestir un poco más fuerte y aumentó la velocidad también. El cuerpo de Catra también respondía complementando las sensaciones con movimientos erráticos. La habitación se llenó con los gemidos de ambas y el sonido de la acción. De nuevo, Catra se vino en la mano de Adora.
–Wow
–No lo arruines– Suspiró.
Bueno, después de muuuucho tiempo sin escribir, el catradora me lo antojó de nuevo XD. La verdad es que mientras lo escribía se me fue ocurriendo una historia para un longfic pero tengo tanto trabajo que preferí solo dejarlo en esta parte, aunque quizás le agregue una más después.
No sé si lo habrán notado pero mi redacción se va más por lo cursi-semierótico porque me cuesta escribir explícito ^^'
De cualquier forma, gracias por leer.
