– Adora, yo también quiero hacerte sentir bien.

Catra recién había experimentado este tipo de placer por primera vez, se había entregado a las manos inexpertas de Adora y aún así había sido fantástico; tal vez porque lo había deseado durante tanto tiempo, incluso si no sabía que lo quería; y ahora quería demostrarle a su rubia esa increíble sensación.

Se encontraba recostada a su lado con la cabeza en su firme pecho, su oído felino podía escuchar claramente el corazón acelerado de su pareja, y podía sentir, tras haber pronunciado esas palabras y juguetear en su abdomen trazando círculos con su garra -con cuidado de no lastimarla-, como se le tensaron los músculos y cómo se le erizó la piel. A la felina le causó gracia y sorpresa notar su reacción, aunque eso no evito que también se ruborizada tras repasar lo que recién había dicho.

Catra giró la cabeza para mirarla y el rostro de la rubia enrojeció por completo. Era extraño, pero no podían culparse siendo que era la primera vez que compartían algo tan íntimo que casi aún parecía vergonzoso. La morena no lo pensó mucho mas y se colocó sobre ella y quedando frente a frente.

La observó, observó su fino rostro y detuvo la vista en sus labios, los acarició con un dedo, delineando la curva que la incitaba a perderse en ella.

Y así lo hizo.

Se acercó lento e, involuntariamente, cerraron los ojos. Los besos aún se sentían tan mágicos como en aquella primera ocasión bajo el corazón de Etheria. Disfrutaron, Adora abrió la boca dejando que la lengua de su acompañante entrara y explorara cuanto quisiera. Era profundo, húmedo, pero al mismo tiempo le llenaba el cuerpo de calidez…Que siempre lograba concentrarse en aquella zona entre las piernas, piernas que se habían abierto para dejar a la felina acomodarse entre ellas y permitir el roce anhelado.

Catra aumentó la intensidad, sus labios acoplándose perfectamente, sus pechos rozándose y las caderas de Catra empezaron a moverse por su propia cuenta, hacía presión entre las piernas de Adora con un ritmo delicado y constante. Pronto ambas sintieron como la humedad del sitio aumentaba al mismo tiempo que sus corazones se aceleraban y sus pieles comenzaban a sudar de nuevo.

Catra salió de la boca de Adora para besar la comisura de los labios, desplazarse por su mejilla y llegar a su cuello. Rozó, suspiró sobre él y logró arrancar un primer gemido ahogado de su pareja, lamió y Adora dejó caer su cabeza hacia atrás, Catra continuó bajando, besando, marcando, acariciando, disfrutando cada parte de Adora, tocar la suave y blanca piel de la chica la excitaba.

Siguió su camino hacia abajo, acarició y besó su hombro, bajó mas y besó su clavícula, bajó de nuevo y cayó en su pecho con los pezones erectos ajustándose a la boca de Catra cuando Adora curvó la espalda tras sentir el primer contacto de su lengua.

Después de arrancar unos gemidos mas pronunciando su nombre, Catra continuó su camino. Sin embargo, se detuvo tomando por sorpresa a Adora por unos instantes quien la veía extrada y confundida, ¿por qué se había detenido?

Algo en la mirada de Catra brilló, como cada vez que se le ocurría algún plan travieso, combinando con esa sonrisa que lo confirmaba.

La felina se recostó bocarriba al lado de la rubia y ésta volteó a verla expectante.

– ¿En qué estás pensando, Catra? – Quiso saber.

– Ven aquí – Dijo apuntando su propio rostro.

¿Qué? ¿De dónde había sacado esa idea?

– Pero…

– Vamos, no lo hagas más vergonzoso, solo siéntate – Pidió.

Sin saber qué mas hacer y sin tiempo de reaccionar, accedió. Se acomodó sobre el rostro de su compañera y en seguida ésta la sujetó de los glúteos. Adora se moría de vergüenza, pero se le pasó tan pronto sintió la lengua de Catra acariciar su intimidad. Se aferró a la cabecera de la cama como pudo pues la sensación placentera la sorprendió de repente y la hizo temblar.

Su cuerpo reaccionó y sus caderas comenzaron a moverse erráticamente haciendo presión sobre el rostro de Catra que hacía demasiado bien su trabajo ahí abajo.

– Ah…mm…Catraaa… – Los monosílabos eran lo único que podía repetir Adora acompañados del nombre de su pareja. Los movimientos de ella y los de la lengua de Catra, sus manos acariciando su piel contribuyeron para finalmente hacerla alcanzar la cumbre. La felina saboreó cada gota que salió de Adora, satisfecha de su propia labor. La rubia se retiró de su posición dejándose caer sentada sobre el colchón.

–¿Cómo se te ocurrió eso?

– No quieres saber.

Algo pasó por la mente de Adora que la hizo estremecer.

– ¿Has estado con alguien más? – Preguntó preocupada casi como un susurro y desviando la mirada. No sabía como reaccionaría si la respuesta no era un "No".

– ¿Qué? No, claro que no.

Claro que no, ¿cómo podría? Adora era la única, siempre había sido la única. Y siendo sincera, antes de todo esto, pocas veces se había tomado el tiempo para pensar en estas cosas. Y en especial para ella, que había tenido que seguir el tratamiento para su celo casi de forma tan mecánica que le pasaba desapercibida. Tenía que admitir que alguna vez fantaseó con Adora pero no había sido voluntario, sus sentimientos y deseos la traicionaron algunas veces, pero en aquellos momentos nunca entendió de qué se trataba, no podía asociarlo a sus sentimientos.

– Adora, tú eres la única y quiero que sigas siendo la única. – Dijo bajando la mirada y la rubia finalmente respiró.

– Te amo – Respondió Adora quien ya estaba frente a ella tomando su rostro entre sus manos y acercándola para besarla.

Fue un beso breve, tierno y lleno de amor.

– Y yo a ti – Respondió – Y no he terminado contigo. – Continuó de manera insinuante, retomando en donde se habían quedado, besándola de nuevo, ahora apasionadamente.

– ¿Sí? – Preguntó Adora sin apenas separar sus labios.

– Sí.

No bien terminó de decir eso y la acomodó en la cama para colocarse sobre ella. Esa rubia la volvía loca. Y en un instante todo rastro de vergüenza se esfumó. Bajó por su cuello, acariciaba sus bonitos pechos mientras su boca se aproximaba a ellos. Sus pieles se estremecían.

Catra volteó el cuerpo que se encontraba debajo de ella dejando a Adora bocabajo y levantando un poco las caderas de ésta. Se mantuvo sobre ella, rozando sus propios pechos contra la espalda de la otra, besaba su espalda mientras una de sus manos acariciaba su pecho y la otra bajaba por su vientre hasta llegar al ya húmedo lugar que gritaba por atención.

Catra comenzó a estimular el clítoris de su amada, quería hacer que vuelva a sentir el placer que hace unos minutos había experimentado. Adora apretó las sábanas entre sus manos y arqueó la espalda. Comenzó a gemir en cuanto la mano de la felina pasó acariciando su trasero y buscando su entrada desde atrás e introduciendo un dedo, provocando que una Adora en cuatro mordiera la almohada.

– ¿Te hice daño? ¿Estás bien? – La chica no había sido brusca pero se preocupó de cómo podría sentirse su compañera, sabía que también era la primera vez para ella y lo último que quería era lastimarla.

– Estoy bien.

Catra sonrió.

Volvió a presionar su cuerpo contra ella y comenzó a penetrarla con movimientos que cada vez se hacían mas profundos, fuertes y rápidos. Las caderas de su princesa también comenzaron a ajustarse el ritmo de los movimientos de la mano aumentando la presión. La habitación se llenó de distintos sonidos, entre las pieles, los fluidos y los gemidos, las respiraciones y las bocanadas de aire que por momentos necesitaban salir, los "te amo" que soltaban como si nada, como lo más natural del mundo, de su nuevo mundo.

¿Se merecían tanta felicidad?

Catra pudo sentir cuando adora se vino en su mano y se sintió tan feliz de ser ella quien le provocara eso, de estar ahí y de ser correspondida.

Adora se desplomó sobre el colchón y Catra la abrazó por la espalda, necesitaban un respiro. Jaló la sábana para cubrir a ambas, besó su espalda, muy cerca de su hombro.

– Adora, de verdad te amo y me alegro de siempre haberlo hecho. – Confesó mientras entrelazaba sus dedos con los de ella.

– Yo también Catra. Gracias por amarme. – Respondió mientras besaba el dorso de la mano que sostenía la suya.

Y ¿Ahora?

La noche era larga, definitivamente se ocuparían de experimentar más.

Y la vida era corta, definitivamente se ocuparían se experimentar aún más…Juntas.

Lo intenté, de nuevo lo intenté y nada más no, no puedo escribir hard, siempre termina de esta forma, más cursi jajajajaja.

Bueno, ya con este concluyo este shot. Tenía que volver a ver a mi Catra top, se me había olvidado que al principio siempre lo imaginé así.

Gracias por leer.

P.d. En mi twtter aún les hago dibujitos catradora. GloriaZM1