He vuelto, me disculpo por la demora, este cap debería haber estado la semana pasada pero tuve que viajar y no me dio tiempo a terminarlo. Una curiosidad del cap: fue escrito de atras hacia adelante, es decir, las ultima escenas fueron las primeras y así xd.

ahh, me sorprende la aceptación del fic, es algo distinto y bien sombrío, pero he amado escribirlo y me alegra saber que a pesar del tono sombrío esté gustando.

Capítulo dedicado a: Parejachyca, Tsuki, ElisaD92, MARUVTA, LittleVampireSexy

GRACIAS POR COMENTAR, LAS ADORO JEJEJE

Ya saben que no soy rubia ni escribí Harry Potter. Esto sólo es por diversión ;)

A leer


Capítulo 3: Nightmares

Hermione no pudo decir ninguna cosa antes de que el mago se comenzara a mover hacia el diván color crema, la castaña se dedicó a observarlo, luchando con las ganas de rodar sus ojos, él era exasperante. Theodore Nott se dejó caer sin gracia en el diván, parecía ser el único de sus pacientes que se encontraba cómodo acostado en ese objeto -con su brazo por debajo de la cabeza y sus piernas cayendo lánguidamente por los bordes-, el mago de pelo castaño tenía su pierna derecha estirada hasta el final del diván mientras que la izquierda caía en ángulo recto por el lateral de éste.

Hermione se acercó a la silla junto al diván y no pudo evitar rodar los ojos al ver la sonrisa socarrona de él.

― ¿Cómo has estado esta semana?― Le preguntó y la sonrisa del castaño se ensanchó.

― Bastante bien, gracias por preguntar ― Le contestó, guiñándole el ojo y provocando que ella quisiera volver a rodar sus ojos.

― Theodore, cuéntame más― Pidió con su tono de voz más profesional, él era un paciente difícil, solía ignorar a Hermione o dedicarse a increparla con temas académicos en los cuales ella solía sucumbir, todo aquello cuando no usaba ese tono sarcástico que la sacaba de quicio con mayor facilidad de la que quisiera. Llevaban cinco sesiones y Hermione en verdad pensaba que estaban en un punto muerto, él no era un peligro aparente para la sociedad Británica de magia, pero el Ministerio tenía sus reparos al saber los antecedentes de él, razón por la que Hermione debía ser más dura con el joven de ojos azules. Luna le había dicho que él tenía muchos muros, se protegía tras ellos y que no era capaz de penetrarlos. Hermione aún se estremecía al recordar a la rubia diciéndole que él no era un libro abierto como todo el mundo y que no era capaz de leerlo, ella no había conocido a nadie que Luna no pudiera leer y saber que Theodore Nott era esa persona que Luna no podía leer la dejaba con un gusto amargo. Había tanto en él que ella sentía que fracasaría en su trabajo con el joven de vivarachos ojos azules. « ¿Qué tanto se oculta detrás de esos ojos?» pensó la castaña, frustrada por toda esa situación.

Theo suspiró, al comienzo esas sesiones habían sido un chiste, Granger se esforzaba por ver a través de él sin usar Legeremancia, sin embargo, él sabía cómo manejarla y nunca habían hablado más que trivialidades. Sin embargo, la castaña se veía en cada nueva sesión, más y más angustiada, al parecer el gobierno la estaba presionando duro respecto a él. Volvió a suspirar, estaba cansado de pretender, tal vez ella podría comprenderlo en verdad, tal vez podría contarle su real pasado, no sólo especulaciones de imbéciles Aurores, aunque debería comenzar con algo menos ingrato.

― He tenido pesadillas ― Confesó el castaño, desviando su mirada azul del rostro de Granger hacia el techo, su sonrisa socarrona se había borrado de sus labios y la castaña tuvo que socavar un jadeo ante su cambio de actitud. Él nunca había sido tan abierto y sincero con ella. ― Desde que volví a Londres he tenido pesadillas con mi padre y la batalla de Hogwarts.

La profesional parpadeó, esperando que él continuara. Notó las profundas ojeras del castaño y no pudo evitar darse un golpe mental, tantas sesiones y nunca había notado los signos de un mal sueño en él, Theodore Nott solía desviar muy bien su atención y ella había caído en su engaño como una principiante.

― ¿Quieres compartir más detalles?― Preguntó la castaña una vez que el silencio se prolongó demasiado. Theo la observó con sus penetrantes ojos, ella se removió incómoda ante el escrutinio, él quería leer su alma con aquella mirada; si supiera que era imposible, estaría segura que él estaba intentando penetrar en su mente, pero a sus pacientes no se les permitía entrar con su varita al consultorio, Luna se las quitaba antes de dejarlos entrar.

― Siempre despierto a mitad de la noche por culpa de alguna pesadilla, sólo llevo un poco más de un mes en Londres y se ha vuelto insoportable. El Ministerio me obligó a tener sesiones contigo para permitirme entrar al país… una idiotez, ya pagué por mi crimen y me fui de Inglaterra tras ello y ahora que deseo volver me imponen esta tontería. ― La voz de Theo se extinguió, más amarga de lo que quería, el sabor que las palabras dejaron en su boca no era distinto. Cerró los ojos y se negó a ver a Granger, no quería su lástima o sus prejuicios. Su entrecejo se arrugó ante sus pensamientos sombríos.

― Entiendo tu descontento, el Ministerio ve con sospecha tu vuelta a Londres y no quieren arriesgarse, aún en la actualidad hay algunos fanáticos de Tu Sabes Quién y están luchando por socavarlos, no quieren arriesgarse, no lo tomes personal. Ya pagaste por tu crimen como bien has señalado. ― La voz de ella fue suave y logró relajar el ceño fruncido del moreno.

― ¿Qué sugieres para mis pesadillas?― Consultó él, aún con los ojos cerrados, pero más relajado.

― Las pesadillas son un ensueño que causa una respuesta emocional muy fuerte, sus causas pueden ser físicas: ya sea tener fiebre o dormir en una posición incómoda ― Hermione hizo una pausa, el joven en el diván abrió sus ojos azules y buscó los café de ella. La castaña estaba usando su mejor tono de académica para racionalizar algo emocional― Tu caso parece más bien fisiológico, provocado por estrés o ansiedad, volver a Londres pudo desencadenarlo y sentirte cuestionado por el Ministerio pudo haber contribuido.

Nott rodó los ojos, lo que ella le decía ya lo había descubierto, soñar con el momento preciso en que había desarmado a su padre en el Bosque Prohibido y había transfigurado una rama en una espada para apuñalar al hombre en el estómago para que se desangrara hasta la muerte era una causa de estrés y ansiedad inmediata para él y que los imbéciles del Ministerio lo siguieran tratando como un homicida –aunque él no había matado a su padre, no directamente al menos- después de cinco años era un aliciente para no olvidar lo que había hecho.

― Dime, Theodore― Granger interrumpió sus amargos recuerdos y él, muy en el fondo, agradeció la interrupción. Los ojos azules se volvieron a centrar en la castaña ― ¿Sólo despiertas sobresaltado o también hay gritos y movimientos violentos durante tus pesadillas? ¿Hay alguien que pueda asegurarte que no hay más?

Hermione quería saber si aquello podría ser peor, como terrores nocturnos y para eso necesitaba la colaboración de él. Nott se removió en el diván, como si fuera un gato perezoso, y la sonrisa socarrona volvió a su rostro.

― Granger si quieres saber si duermo con alguien deberías ser más directa y no dar tantos rodeos ― La risa de él inundó la estancia mientras la castaña lo miraba con asombro. Había vuelto el Theo que solía estar en su consulta, sarcástico y socarrón, intelectual y remilgado.

― ¡No me interesan tus conquistas, intento ayudarte, tu querías una solución!― Las cejas del castaño se elevaron en asombro, no esperaba que ella pudiera ayudarlo en verdad, pero reconocía su esfuerzo. Aun así, ver el sonrojo de la seria mujer era todo un logro.

― No, Granger, no grito ni me pongo como un poseso durante mis pesadillas, sólo despierto sobresaltado y sudado. Cuando me vuelvo a dormir no vuelvo a tenerlas― Theo suspiró, esperaba que ella se contentara con sus respuestas, sabía que no gritaba ni se ponía violento, si fuera así Blaise se lo hubiera comentado.

Oh, sí, Theo vivía con Blaise Zabini en un departamento que compartían. Después de que el Wizengamot lo sentenciara a pasar un año en Azkaban por considerarlo culpable de la muerte de su padre, él había cumplido su pena con un temple de acero a pesar de las circunstancias. Sin embargo, un año en el infierno siempre deja secuelas y cuando salió de la prisión mágica se encontró con Zabini esperándolo para llevárselo a Italia con él, alegando que debían alejarse un tiempo para reconstruirse a sí mismos. Theo se dejó llevar, sin rechistar, no le quedaba nada en Gran Bretaña y le parecía bien alejarse.

Pasaron los siguientes cuatro años recorriendo Europa, hasta que habían decidido volver a Londres, sin imaginar las dificultades que se encontrarían para ser aceptados –al menos Theo, Blaise era un purista de la sangre que no había tomado partido en la guerra-.

― Bien, puedes comenzar a hacer ejercicio físico, te ayudará a conciliar un mejor sueño, quiero que evites tomar café o beber alcohol antes de ir a dormir o incluso varias horas antes de dormir. Vamos a limpiar tu cuerpo para que puedas dormir mejor― El castaño alzó sus cejas ante las palabras de ella, no le estaba consultando, le estaba dando una orden y él estaba dispuesto a seguirlas con tal de no volver a ver el rostro de su padre ni en sus pesadillas.

― ¿Limpiar mi cuerpo?― Una sonrisa ladeada surcó el rostro del joven y Hermione no pudo evitar rodar los ojos ante la insinuación de él ― Eres bastante traviesa, Granger, ¿tienes una ducha donde lavas a tus pacientes?

Él se carcajeó y ella resopló, ya había vuelto el Theodore Nott de siempre.

.

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Draco Malfoy entró en su habitación, la cena había sido un poco más amena de lo normal. Su padre había insistido en jugar al ajedrez mágico una vez habían vuelto de la consulta de Granger y él –cansado tras haber pasado una hora encerrado con aquella mujer- había aceptado. Lucius lo había vencido sin dificultad, aunque podía reconocer que no había puesto todo su empeño en el juego. Su madre había hecho todo lo posible por hacerlo hablar, a pesar que solía dejarlo en paz, y Draco no tuvo dudas de que se trataba de la influencia de Granger en ellos. Había ignorado los intentos de la mujer por entablar una conversación y había escapado al jardín de la Mansión a la primera oportunidad que tuvo, no lo volvieron a molestar hasta que Bliss lo fue a buscar para indicarle que la cena estaba por ser servida.

La velada había girado en torno a una charla de Narcissa sobre un evento social del Ministerio que se realizaría a fin de mes. Draco sabía que no era del interés de ellos –seguían siendo parias-, pero Lucius había escuchado a su esposa con devoción y él se limitó a mover la cabeza de vez en cuando. Anhelaba el silencio más que a nada.

El rubio se dispuso a acostarse, por lo que, –una vez cambiado de ropa- se dirigió a la cama con dosel y se quedó mirándola. El colchón era muy suave y cómodo, no era lo adecuado para alguien como él, quien sentía que se hundiría y asfixiaría si se permitía dormir ahí. Por supuesto, cuando había vuelto con sus padres había intentado dormir en un colchón –como el resto de la gente normal- sin embargo, la textura y consistencia del objeto no era la adecuada y había sucumbido a la familiaridad que le brindaba una superficie dura y fría como el piso de la habitación. Simplemente, dormir en un colchón había dejado de sentirse bien para él.

Draco observó el piso cubierto por una alfombra persa –el único colchón que soportaba- y dirigió sus ojos al ventanal que daba paso a un balcón. Salió de su habitación al exterior y se apoyó en la barandilla, el cielo estaba oscuro y Draco supo por el dolor de sus huesos que esa noche iba a llover. «Una fuerte tormenta» pensó el rubio mientras volvía a ingresar a la habitación, dejó el ventanal abierto, tomó una manta ligera y se acostó en un rincón, usando su brazo de almohada. Al igual que con el colchón, no soportaba lo blando de una almohada, no por nada había pasado dos años de su vida con nada más que una superficie de metal como colchón y la vida fuera de la prisión no había quitado la sensación de incomodidad que sentía ante las cosas placenteras de la vida. Irónico, sí, pero dos años en el infierno era un tiempo suficiente para hacer que una persona no pudiera dormir con facilidad en una superficie blanda, simplemente por miedo a quedarse profundamente dormido y porque parecía simplemente no encontrar comodidad para dormitar.

Oh, sí, Draco no había vuelto a dormir profundamente desde hace cuatro años y dudaba que algún día pudiera lograrlo. Se había acostumbrado a dormitar o a conciliar sólo unos escasos minutos de sueño profundo. Se trataba de simple instinto de supervivencia, dormir era algo de lo que se le había privado junto con su libertad.

En la prisión de Nurmengard dormir era un error y Draco lo había descubierto su primera noche ahí. Error que jamás había repetido ni olvidado, tenía cicatrices en su cuerpo que así lo atestiguaban. Sin embargo, habían días como aquel que el sueño llegaba para vencerlo, como un enemigo indeseado con el cual luchaba noche tras noche.

Intentó seguir en estado de vigilia, sin embargo, la bruma de la inconsciencia lo alcanzó antes de que se diera cuenta y sus ojos se cerraron mientras que su mente consciente se apagaba por completo. En último momento recordó que no había insonorizado su habitación, pero aquello sólo fue un pensamiento incoherente que tuvo antes de sucumbir al sueño.

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Estaba corriendo junto con su familia, su padre iba tomado de la mano de su madre, huían del campo de batalla sin remordimientos. Lo principal era salir vivo. Había comenzado a llover y sus ropas se empaparon con facilidad, la lluvia los retrasaba un poco y ellos siguieron corriendo con más fuerzas que antes.

Estaban llegando al área de aparición, pronto estarían a salvo. Sin embargo, el destino es una perra y les tenía maña. Los Malfoy detuvieron su avance abruptamente, frente a ellos había un mago con la capucha de la túnica negra cubriéndole el rostro. Draco sintió terror. Instintivamente levantó su varita en contra del mago.

― Expelliarmus― Murmuró el sujeto y el rubio salió disparado hacia atrás, ni siquiera pudo invocar un hechizo protector.

― ¡Draco!― Escuchó a su madre gritar y antes de poder recuperarse, vio cómo su padre era expulsado al igual que él. ― ¡No te dejaré hacerles daño!

Su madre se paró frente a ellos y una luz blanca comenzó a rodearla, Draco entrecerró sus ojos sin poder evitarlo, el resplandor era cada vez mayor.

― Ya acabé con los Nott, los Zabini y los Goyle, tú no eres nada en comparación a ellos― El mago oscuro rió antes de apuntar su varita a Narcissa.

― ¡Madre!― Gritó el menor de los Malfoy mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

―Draco―

Narcissa estaba lista para lanzar su magia hacia el mago, nada era más fuerte que su amor por su marido y su hijo. La magia se estaba canalizando cuando una sombra con forma humana apareció detrás de ella.

― ¡Madre!― Gritó más fuerte Draco.

― ¡Draco!―

La sombra se acercó más a la rubia y la rodeó con sus brazos. Todo ocurrió muy rápido. Narcisa gritó, la sombra la cubrió por completo y, un segundo después, su cuerpo yacía inerte en el suelo cubierto de barro a causa de la lluvia, su ropa estaba desgarrada mostrando su piel blanquecina, su cabello y sus ojos se habían vuelto negros. Su rostro mostraba una mueca de horror.

― ¡Nooo! ¡Madre! ¡Nooo!― El desgarrador grito de Draco atravesó el aire y la risa del asesino de su madre cubrió el lugar.

― ¡Draco! ¡Despierta!― El rubio sintió cómo lo zamarreaban, sus ojos se abrieron aterrados. Un trueno resonó seguido de un relámpago, la habitación se iluminó y él distinguió una figura junto a él. Su cuerpo se llenó de pavo y el instinto de supervivencia tomó el control.

Narcissa no supo que sucedió, hace unos minutos atrás se encontraba en su habitación –lista para dormir- cuando el grito de su hijo resonó por la Mansión. La habitación de Draco estaba a una habitación de la de sus padres y ellos no dudaron en correr al lugar. Encontraron al joven durmiendo en un rincón del suelo, empapado en sudor y moviéndose –intranquilo-, la rubia intentó despertarlo en reiteradas ocasiones sin éxito, hasta que lo zamarreó en un intento desesperado por sacarlo de su pesadilla –él había continuado gritando-.

Draco no dudó ni un segundo en atacar a la figura a su lado. Se volteó con una velocidad impresionante, con los labios estirados hacia atrás en un gruñido animal y, antes de que alguien pudiera saber qué sucedía, él le hizo un barrido al sujeto –quien cayó al suelo- y lo agarró por el cuello. Su respiración era errática y su rostro estaba arrugado en una mueca llena de odio, él – su atacante- había matado a su madre.

Narcissa pegó un gritó estrangulado, su hijo la había botado al suelo de un solo movimiento y se había puesto sobre ella, apretándole el cuello con una fuerza increíble. Los ojos de su hijo se habían vuelto completamente negros por la dilatación de sus pupilas y ella, por un segundo, tuvo miedo de él.

― Dra…― Intentó hablar la mujer, sin embargo, el rubio ejerció más fuerza en su agarre y Narcissa sintió como su visión se nublaba.

Flipendo ― Gritó Lucius unos segundos después que Draco atacara a su mujer. Su hijo salió expulsado a la pared opuesta a Narcissa ― Incarcerous

Draco fue fuertemente amarrado, luchó por unos momentos –aún con el rostro crispado-. Lucius ayudó a su esposa a ponerse de pie, sin dejar de apuntar su varita a su hijo, la rubia tosió y se derrumbó en brazos de su esposo. Un relámpago iluminó la habitación y Draco pudo reconocer a su madre en brazos de su padre, su cuerpo flácido por la falta de oxígeno; el menor de los Malfoy gritó horrorizado y Lucius apuntó su varita hacia él.

Legeremens― Susurró el mayor de los Malfoy, entrando en la mente perturbada de su hijo. Lucius salió antes de que Draco lo expulsara y su rostro se descompuso, su palidez fue mayor y estuvo a punto de caer al suelo con su amada en brazos.

La imagen que Draco tenía en su mente era tan horripilante que su padre decidió salir de esa habitación rápidamente, llevando a Narcissa en sus brazos. Él había visto a su amada muerta, con la ropa rasgada y todo su cuerpo cubierto por una sombra negra, su cabello se había desparramado por el suelo y estaba todo negro, su vestimenta también era negra y estaba rasgada, revelando su piel nívea –lo único que no era negro- sus ojos estaban abiertos en una expresión de terror que Lucius estaba seguro que le daría pesadillas por unos días.

Depositó a la rubia en la cama de su alcoba y comenzó a acariciarle el cabello, un moretón en forma de dedos se había formado en su cuello.

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Draco salió de su aturdimiento cuando su padre salió de ese lugar y, con un hechizo no verbal realizado sin varita, se soltó de sus amarras. Se puso de pie, pero el terror de lo que había hecho lo alcanzó. Se dejó caer por la pared y agarró sus piernas dobladas con sus brazos.

― ¿Qué hice?, ¿Qué hice?, Merlín ¡¿Qué mierda hice?!― Comenzó a recitar con voz gutural gracias a sus años de silencio. Las lágrimas comenzaron a caer por sus mejillas y la lluvia que caía afuera se intensificó.

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― Draco― Susurró la matriarca Malfoy apenas recuperó el conocimiento, Lucius la miraba con preocupación. Intentó levantarse y su marido la terminó ayudando.

― Deberías descansar― Dijo el hombre de ojos grises, ella lo ignoró.

― Debo ver a mi hijo― Se incorporó con dificultad y Lucius la ayudó a caminar con un suspiro resignado. Narcissa se encaminó a la habitación de Draco y entró en ella con paso decidido, su hijo estaba en el suelo, con la cabeza escondida entre sus brazos –que abrazaban sus piernas- y murmuraba algo que ella no lograba escuchar.

― Draco― Lo llamó con firmeza y él levantó su cabeza para verla. Draco se tensó ante la cercanía de la mujer, pero se obligó a soportarla.

― Lo siento…perdón, lo siento…perdón― Él continuó recitando esas palabras y ella se agachó hasta estar a su altura, sin pensar en que al fin estaba escuchando la voz de su hijo después de años de mutismo.

― Todo va a estar bien― Le dijo antes de acariciar su cabello ― Ven― Le pidió, ofreciéndole su mano, él se levantó con lentitud, sin haber aceptado la mano de su madre. Draco no se sentía capaz de volver a tocar a su progenitora, no después de haberla ahorcado.

Narcissa miró a su hijo y, en un acto impulsivo, agarró su brazo. Él se tensó, pero soportó el roce de su madre a modo de compensación por el daño realizado. La rubia lo guió hasta la cama y separó las sabanas, instándolo a acostarse, Draco obedeció y se sorprendió ante el hecho que su madre se acostara a su lado. Ella le acarició el cabello, relajando el cuerpo del muchacho con cada roce, entonces, entonó una nana que solía cantarle cuando era pequeño.

Clin Clin suenan los galeones

Pop hacen los elfos

Clan Clan recitan los duendes

La magia rodea el mundo

Mi niño está seguro

Draco se rindió al sonido de la voz de su madre y se durmió en brazos de ella, conciliando un sueño tranquilo por primera vez en años. Lucius fue testigo de toda la escena y no pudo evitar que se le partiera el alma al notar lo rota que estaba su familia.


Theo tiene una historia difícil y no pensaba contarla en este cap, pero el personaje se fue de mis manos y ahí está, recordando parte de su pasado, sacando de quicio a herms y disfrutando de ello...yo creo que vivir tanto tiempo con Blaise lo ha afectado jijijiji.

Otra curiosidad: la pesadilla de Draco fue un sueño que tuve y debía escribirlo para este fic, lo modifiqué para que quedara bien en el contexto del fic, porque era más sombrío y con detalles que no podía justificar.

Pobre Draco, pobre Narcissa y pobre Lucius (ya quiero saber que opinan de lo sucedido y si en verdad les ha parecido tan terrorifico como a mi me da la impresion que es)

Notese el uso de la magia sin varita por parte de Draco jijijiji espero sus teorias respecto a esto ;)

La nana que canta Narcissa me la he inventado (puede que sea una mierda pero no se me ocurrió nada mejor)

No molesto más, saludos y besoooos. Espero saber que opinan!

¿Merece review?

Tsuki: ohhh espero que siga valiendo la pena la espera jejeje y Draco ha hablado en este cap, no a herms y sólo por absoluta necesidad, no es algo que se vuelva costumbre, quien saaabe, herms aun tiene mucho trabajo que hacer con los Malfoy's y con Theo jejeje. besiiitoos! ;)