Un día mi sospecha se había hecho realidad, Naruto se me había declarado. Me estaba ofreciendo todo el amor que yo una vez le ofrecí a Sasuke. No pude aceptarlo. No era justo para el. Le dije que aun no estaba lista para eso de las relaciones de pareja. El con una mirada de tristeza lo entendió y no volvió a insistir. Me sentía mal, me sentía como una tonta. Nunca quise lastimarlo. Lo quería, pero no como el me queria a mi.

Luego de eso mucho más chicos empezaron a invitarme a salir. Ninguno me llamaba la atención. Pero aceptaba sus invitaciones por cortesía pero dejandoles saber que yo solo les podía dar mi amistad. Ellos al saberlo dejaban de hablarme.

Las chicas me odiaban porque a ellas no las invitaban a salir. Perdí muchas amigas por ese motivo. Pero Ino siguió a mi lado. Ella era una amiga de verdad. Estaba feliz de tenerla a mi lado. Luego ella empezó a salir con un muchacho y poco a poco dejó de frecuentar cómo lo hacía antes. Era comprensible.

Me encontraba sola en el campo de entrenamiento sentada apoyándome en un árbol que me cubría del sol. Rodee mis piernas con mis brazos como en posición fetal y pegue mi cabeza a mis rodillas. Iba ahí a menudo a llorar, a desahogarme. Había prometido no llorar. Había prometido ser fuerte. No lo estaba logrando. Todo me afectaba, mi primer amor me había rechazado, mi mejor amigo se había distanciado de mi por haberlo rechazado, mi mejor amiga se había olvidado de mi. No tenía con quien hablar no tenía más amigos.

-¿Qué haces aquí?- una voz conocida me empezó a cuestionar.

-¿Porque lloras?- me dijo sin saber yo que decirle.

Mis lagrimas bajaban por mis mejillas haciendo competencia. Había empapado mi blusa. Alcé la mirada y una sonrisa escondida me intercepto.

-S-sensei, yo…- no sabía si él lo entendería.

A pesar de ser mayor que yo, era hombre, los hombres no son tan emocionales.

Trate de encontrar las palabras cuando él me ofreció su mano para levantarme. La tomé. Me levanto y aun con mis lágrimas saliendo de mis ojos hinchados, me abrazo. Sentí su cuerpo cerca del mío y me senti segura. Un calor inundó mi interior.

-S-sensei- Fue lo único que pude decir mientras sentía su aroma.

-Sakura-chan no llores, estoy aquí para ti- sus palabras hicieron que todo se me olvidara, que de repente todo estuviera bien. No quería separarme de él nunca.

Parecía extraño. Nunca antes entablamos una plática por más de 5 minutos y nuestra relación era estrictamente de Maestro-Alumna. Pero ese día todo comenzó a cambiar. Mientras me abrazaba note que él también aspiraba mi aroma, que me apretaba ligeramente y sentía cómo mis pechos se estrujaba en sus pectorales.

Mis mejillas se tiñeron de un rojo carmesí y decidí mirar hacia abajo para evitar que el lo notara.

-No quiero verte triste de nuevo- dijo él antes de separarse de mi agarre.

-Muchas gracias, era lo que necesitaba- dije y empecé a caminar hacia mi casa.

Mi sonrojo no se alejó de mí en lo que restaba del día. Por la noche me asomé a mi balcón con mi pijama puesta y comencé a recordar lo que había pasado más temprano ese día. Mis mejillas se sonrojaron de nuevo cuando de pronto una sombra aparecía en las ramas de un árbol frente a mi ventana. La silueta se convirtió en una persona enmascarada, la cual rápidamente se teletransporto hacia mi balcón. Me hizo una seña para que no gritara y se quito la mascara. Era Kakashi-sensei.

-Vine a ver cómo seguias y sí tal vez querías decirme porque llorabas esta tarde- Me quedé sin habla.

¿Porque el se estaba preocupando por mi tan de repente?.

-Me siento sola.

Sentía que las lágrimas querían salir de mis ojos otra vez pero me hice la fuerte y me mordí el labio para evitar llorar.

-Todos me odian- continue.

-Eso no es cierto- me dijo él algo molesto.

-Yo no te odio, más bien todo lo contrario

Que acababa de escuchar. Kakashi-sensei decía que no me odiaba.

-A qué te refieres sensei?

La curiosidad me estaba ganando, queria saber que sentia por mi. De pronto él se había convertido en alguien especial al que quería tener cerca. El se acerco a mi rápidamente y yo me quede helada.

-Sakura, yo….

El bajo su máscara y dejó a la vista su hermoso rostro. El era el hombre más guapo que había visto en mi vida. Debía ser ilegal mira esa cara sin un castigo por ello. Mientras mi cerebro pensaba en un millón de cosas al ver su hermoso y bien formado rostro él se acercaba cada vez más a mi. Sus labios se posaron en los míos y dejé escapar un leve gemido.

-Sakura, yo te quiero-

Se separo de mi y terminó la oración que había comenzado.

-S-sensei… yo…. también le quiero- dije sonrojada.

Mi primer beso. Nunca imaginé que sería con él, pero me alegraba que así haya sido. Trate de ser madura y no pensar que al siguiente día no nos íbamos a casar.

Muchas preguntas se me venían a la mente. ¿Cuándo el empezó a sentir algo más que aprecio por mi?. ¿Cuándo empecé yo a sentir algo por él?. Él era 14 años mayor que yo. Él, que podía tener a la mujer que quisiera, se había fijado en mi. ¿Porque?. ¿Que tenía yo de especial?.

El se despidió de mí y yo entre a mi cuarto y me acosté en mi cama cuando todas esas preguntas me atacaron. Al día siguiente tenía que reunirme con mi equipo a primera hora. Decidí dormir y tal vez soñar con el.