Esa noche me había quedado con el. Dormimos abrazados. Me levanté y me puse una de sus camisas. Había llamado a mi madre para avisarle que estaba con unas amigas y que llegaría más tarde. Colgué la llamada y me volví a sentar en la cama. El se dio la vuelta, yo aproveche y le di un beso de buenos días en los labios. El abrió los ojos.
-Buenos días mi hermosa flor- Amaba que me dijera así. Me levanté y le di los buenos días.
-¿Quieres algo de comer?- el asintió y baje a la cocina a preparar algo para los dos.
El se levantó y con su pijama puesta bajó conmigo y me ayudó con la comida. Los dos nos sentamos en el comedor y compartimos el desayuno.
-Que bonito fuera que todos los días despertara a tu lado- dije suspirando.
-Muy pronto, mi amor.
Su comentario me hizo sonrojar. Luego de comer me propuso darnos un baño en su bañera. Yo acepte.
Los dos fuimos directamente al baño y empecé a llenar la bañera y le puse un poco de jabón para que hiciera burbujas. Me quite la camisa que le había robado y sentí su mirada en mi cuerpo. Le indique con mi mano que me acompañara. Me senté en la bañera y recogí mi cabello.
El rapidamente se quito su pijama y se metió a la bañera detrás de mí. El comenzó a darme un masaje y luego empezó a besar mi cuello. Volví mi cabeza y le di un beso. Nuestro beso fue tan apasionado que sentí que su miembro crecer.
El empezó a tocarme bajo el agua de la bañera. Me moví un poco para ponerme encima de él. Comencé a moverme con su erección dentro de mi. Me sentía en la gloria. El masajeaba mis senos y estimulaba mi clítoris. No tarde mucho en sentir un orgasmo y finalmente él también llegó al clímax.
Me he vuelto adicta a él. No solo a su cuerpo sino a su compañía. Y pensar que todo cambió un día. Mi tristeza se convirtió en alegría. La respuesta siempre estuvo enfrente de mi.
Salimos de la bañera y me puse mi ropa.
-Tengo que irme ya- Él no quería que yo me fuera, pero no podía quedarme mucho tiempo.
Alguien podría sospechar. Me despedí de él y me fui a mi casa vigilando que nadie me viera. Llegue a mi casa y me cambié de ropa. Me acosté en mi cama y comencé a tocarme pensando en él. El ruido del timbre me interrumpió y malhumorada baje a ver quien era.
-¿Sasuke?- ¿Qué quería él?. De pronto nada tenía sentido.
-¿Puedo pasar?- Abrí la puerta y le indiqué que podía entrar. Cerré la puerta detrás de mí y lo invite a sentarse.
-Dime que se te ofrece- Dije mientras me sentaba a su lado. El me miró y no dijo nada. Me quedé en silencio esperando su respuesta.
-Vine a verte y a invitarte a comer.
Sus palabras me sorprendieron. Trate de no ser grosera y acepté su invitación. Le dije que me esperara ahí. Subí a mi habitación y me puse un jeans y una camiseta.
-Vamos- dije sonriendo. Salimos de mi casa y nos dirigimos a una feria que habían llevado a la aldea. Habían espectaculos, venta de comida y venta de muchas otras cosas.
-Que divertido no sabía que habían traído una feria- Le sonreí. El se sonrojó. Fue extraño. No quiero sacar mis conclusiones pero empiezo a creer que él no solo quiere ser mi amigo.
-Vamos, quiero ver que hay por ahí- Lo jale del brazo y él me siguió. Había una venta de libros. Me quedé observando la variedad de títulos y sin prestar atención a la gente de mi alrededor choque con alguien.
-Lo siento mucho, fue mi culpa- dije haciendo una reverencia.
-Sakura-chan, ¿qué haces aquí?- Levanté mi mirada y era él.
-Kakashi, viejo pervertido. ¿Qué haces aquí?- dijo Sasuke. Me quedé sorprendida al haberlo encontrado ahí.
-Más respeto hacia tu sensei, mocoso!- Me quede quieta.
-Hola Kakashi-sensei qué coincidencia que estés aquí. Nosotros vinimos a ver la feria.
Dije tratando de suavizar las cosas. Ellos dos se veían como dos rivales.
-Ya veo. Sakura-chan conozco un lugar nuevo donde podríamos ir a comer. También puedes venir, mocoso!.
Me resultó graciosa la manera en la que peleaban porque sabía que no era enserio.
Al llegar al restaurante se encontraba una persona conocida con 5 tazones de ramen vacíos.
-Naruto!- dije asombrada.
-Chicos, cómo están, sientense- Todos nos sentamos y pedimos comida.
-Todo aquí se ve delicioso, gracias por traernos Kakashi-sensei- Le sonreí.
-No hay de que mi estudiante estrella- me guiño el ojo sin que los demás se fijaran, lo que me hizo sonrojarme.
-Ya regreso.
Fui al baño a lavar mis manos para comer y también para tomarme un respiro. Naruto también se levantó y fue al baño de los chicos. Sasuke y Kakashi se quedaron solos.
-¿De modo que ahora estás tratando de conquistar a Sakura después de todos tus desplantes?- El pelinegro lo miro molesto.
-Eso no es de tu incumbencia, viejo!- le respondió.
-Tu no te mereces a alguien como ella. ¿Porque no la dejas en paz?- Sasuke solo lo miraba molesto.
-Y ¿quien sí la merece? ¿Tu?- insinuó riendo.
Kakashi no sabía qué responderle. Cómo se atrevía este mocoso a decir esas cosas. El no lo conocía. Él no conocía a Sakura. No era que el la mereciera pero él la amaba.
-Perdón por la tardanza chicos.
Me senté al lado de Sasuke para poder mirar de frente a Kakashi. No me cansaba de mirarlo era tan guapo. El solo verlo me hacia soñar despierta.
-Ya regrese, ya me cabe más comida- Naruto se volvió a sentar y comenzó a acariciar su barriga.
-Naruto eres un asqueroso!.
El mesero sirvió la comida y comenzamos a comer -Itadakimasu- .
Todos terminamos de comer y decidimos irnos. Sasuke se ofreció a llevarme a mi casa, cosa que no pude rechazar porque iba a ser muy sospechoso. Kakashi no estaba muy contento con ello pero tuvo que aceptarlo.
Camine con Sasuke y en el camino el trato de tomar mi mano. Me aleje y el se sorprendio pero no dijo nada. Llegamos a mi casa y al despedirnos el intento besarme.
-¿Sasuke que haces?- Él me miró.
-Sakura, no dejo de pensar en ti, me gustas.
Me quede pasmada con sus palabras. Hace un año esta confesión me hubiera hecho feliz, pero ahora era tarde.
-Sasuke, yo…. no se que decir… esto ha sido tan rápido…- Él no paraba de mirarme.
-No tienes que decir nada. Entiendo que esto es sorpresivo e inesperado por la forma en la que te traté antes. Pero mis sentimientos son sinceros y espero que algún día me correspondas.
Pero, ¿qué mierda acaba de pasar?. Esto debe ser una broma. Me quede ahí callada frente a mi casa mientras él se iba. Sacudí mi cabeza y entre a mi casa, cerré la puerta y me fui directo a mi habitación. Mis padres no estaban, se habían ido en la mañana. Ellos tenían muchas misiones. Al entrar a mi habitación una silueta me asusto. Encendí la luz.
-Me asustaste, sensei, ¿cómo entraste?- dije sorprendida.
-Por la ventana- me contestó.
-Te vi a ti y a Sasuke hablar.
Sus palabras me hicieron recordar lo que me había dicho hace 5 minutos.
-El trato de tomar mi mano y besarme. Al final él declaró sus sentimientos hacia mi- Kakashi frunció el ceño.
-Supongo que era eso lo que querías, ¿verdad?.
Me quede admirada de sus palabras. Yo ya no sentía nada por Sasuke. Yo amaba a la persona que tenía frente a mi en ese momento. Él estaba celoso.
-No, a quien quiero es a ti. Todavia lo dudas!- Me molesté un poco.
-Perdoname, estaba celoso. No quiero perderte.
Sus palabras eran tan tiernas. Me sonroje. Nos sentamos en la cama y nos comenzamos a besar.
