Me quité la ropa como por inercia y le ayudé a él a quitársela.

-Esta vez es mi turno estar arriba-.dije mientras me hundía en su miembro.

Mis movimientos eran de arriba hacia abajo y luego de adelante hacia atrás. El no dejaba de verme a los ojos y de acariciar mis senos. Su cara pervertida me incitaba a moverme más. Sus gemidos se mezclaban con los míos hasta que los dos llegamos al orgasmo. Lo besé y me levanté. Pasamos la noche juntos.

El se tuvo que ir en la madrugada, al día siguiente tenía una importante misión con los AMBU. Se iba por 2 semanas. Me iba a hacer mucha falta. Le dije que iba a esperarlo con ansias. Amaneció y tenía que ir a entrenar con mis compañeros. Cómo Kakashi no iba a estar dejaron a un compañero suyo a cargo de nosotros. El capitan Yamato. Él era un hombre serio y a veces daba miedo. Llegue temprano a mi entrenamiento y luego llegó Sasuke. Lo traté de lo más normal como si nada hubiera pasado y nos pusimos a platicar.

-Teme, Sakura-chan. Hola- Naruto llegaba sonriente. Detrás de nosotros apareció el capitán Yamato.

-Ahhhhhhhhhhh- gritamos los tres al verlo.

-Hola a todos, estaré con ustedes estas dos semanas mientras Kakashi-sempai regresa.

Nosotros le teníamos miedo. Él era extraño. La primera semana que estuvimos con él había sido entretenida aprendimos muchas cosas. La segunda semana aprendimos más cosas pero extrañaba a mi sensei. Estaba contando los días para volver a verlo.

Me dirigía a mi casa después del entrenamiento.

-¿Porque tan triste?- Escuche una voz conocida detrás de mí.

-Sensei, volviste!. Me has hecho tanta falta- corrí a abrazarlo.

-También me has hecho falta- Caminamos juntos hacia su apartamento. Me ofrecí a prepararle algo de comer.

-El capitan Yamato sí que da miedo- Empecé a contarle.

-¿En serio?- Dijo riéndose.

Llegamos a su apartamento y me dispuse a cocinar. El me abrazo por detrás y aspiró el aroma de mi piel.

Me subió a la mesa y empezamos a quitarnos la ropa. Mientras el me besaba metia sus dedos dentro de mi y estimulaba mi clítoris. Mis gemidos eran silenciados por sus besos.

Luego me acosté en la mesa y el separó mis piernas. Su lengua iba dibujando un camino hacia mi clítoris y una vez ahí empezó a lamer y a succionar. movía su lengua de un modo que me dejaba sin aliento gimiendo y gritando su nombre a la vez que me retorcía de placer. En ese momento me hizo sentir múltiples orgasmos.

Me cargó y me depositó en su cama y fue ahí donde sin más me penetró y cada embestida producía en mi un placer indescriptible.

De verdad extrañaba sus besos, su aroma, su cuerpo. Tuve que irme antes que anocheciera. Llegue a mi casa y me fui a dormir. Estaba agotada. Al amanecer alguien toco a mi puerta, baje a ver quien era pero no había nadie, en cambio una carta yacía en el suelo.

" Sakura, despues de ver cómo has progresado con tu entrenamiento y tu interés por la medicina, he decidido que te tomaré como mi aprendiz a partir de hoy. Ya no pertenecerás al equipo 7, el cual lidera Kakashi Hatake. Sino que estarás a mi mando y cuidado. Por favor reportate conmigo en la torre Hokage

Atte. Tsunade Senju"

No salía de mi asombro. Por fin la Hokage me había tomando en cuenta. Sabía que el entrenamiento con ella no iba a ser fácil pero me haría fuerte. Corrí de regreso a mi habitación, me duche y me vestí para luego correr hacia la torre Hokage.

-Tsunade-sama recibí su carta. Me presento esperando instrucciones- dije aun recuperando el aliento.

-Me gusta tu entusiasmo, Sakura. No me equivoque en elegirte.

No me percate que mi amado sensei estaba parado en una esquina de la oficina de la hokage.

-Kakashi-sensei- dije mirándolo.

-Hola Sakura-chan- me saludo con una sonrisa.

-Kakashi está enterado de todo-

El salió de la oficina mientras yo lo seguía con la mirada.

El dejar de ser su alumna era bueno. Me haría más fuerte, aprendería más y ya no nos señalarían por nuestra relación cuando saliera a la luz. Tenía que hablar con él. Iría a su apartamento por la noche.

Luego de entrenar con Tsunade-sama. Me sentía cansada pero había decidido ir a verlo. Me dirigía a su apartamento y toque la puerta.

-Hola, Sakura-chan, pasa- Entré y él cerró la puerta. Me abalancé hacia él y lo besé.

-Te extrañe- fue lo que dije mientras lo besaba.

-El que entrene con la Hokage es bueno para los dos. Yo me haré más fuerte, aprenderé justsu médico, así podré curarte y no tendrás que ir al hospital y al ya no ser tu alumna nadie verá mal nuestra relación- Él se apoyó en la cama y me miró a los ojos.

-Tienes razón- Me dio un beso en la frente y me abrazo. Estuve ahí hasta media noche.

Empecé a entrenar con Tsunade-Shishou, ella me enseño todo lo que sabía acerca del ninjutsu médico, aprendí a curar heridas con mi chakra, preparar antídotos y medicinas. También me enseñó a controlar mejor mi chakra y ahora puedo decir que soy mucho más fuerte de lo que era. La hokage me dio unas pequeñas vacaciones de 2 semanas, las cuales ocupe para visitar a mi querido sensei. Fui directo a su apartamento a contarle todo lo que había aprendido.

Toque la puerta y él salió a recibirme.

-Mi pequeña Sakura, hola. Pasa por favor-

Estaba tan entusiasmada por contarle todo. Él se sentiría orgulloso de mi.

-Tsunade-shishou me dio unas pequeñas vacaciones y decidí venir a verte- Él me sonrió y me dió un tierno beso. Empecé a contarle y a mostrarle lo que podía hacer. Su expresión denotaba alegría.

-Estás haciéndote más fuerte. Estoy orgulloso.- Sus palabras me motivaron más a continuar con mi entrenamiento.

-¿Qué has hecho tu en este tiempo?. Ya han pasado 6 meses.

El me empezó a contar sobre sus misiones, no con tanto detalle ya que algunas eran clasificadas. También me contó que se había enfermado de gripe. Me preocupe. Me aseguró que ya se sentía bien.

-Cuando sea tu esposa no tendrás que preocuparte por las enfermedades, yo te curare y te cuidaré-. Él sonrió

-Lo sé y me siento muy afortunado.

El solo verlo me despertaba una mezcla entre alegría y deseo. Empecé a acercarme a él hasta sentarme en sus piernas, luego bese su cuello mientras acariciaba su cabello.

-Sí sigues así no podré detenerme-Yo continue y luego mis besos se hicieron más apasionados.

Le quité la camisa y comencé a explorar sus pectorales. Pase mi lengua por todo su pecho lo que hizo que el se excitara.

No se pudo contener al estar estimulándolo de esa manera.

Salvajemente empezó a quitarme la ropa, casi la rompe. Y me posicionó delante de él. ÉL estaba sentado y yo me senté encima de él introduciendo su enorme erección en mi. Yo me movía y ambos lo disfrutábamos. Yo era quien controlaba el momento hasta que el se levantó y me puso en contra del sofá levantando mi trasero para luego enterarme por detrás. Sus embestidas eran más profundas y fuertes. Sentí que íbamos a romper el sofá. Era tan delicioso que me hizo sentir muchos orgasmos. Mis piernas temblaban. El dio la última embestida y sentí cómo su semen me llenó toda, podía sentir lo caliente que estaba.

Me había vuelto toda una pervertida. Pero eso era lo que más le gustaba a él. A mi corta edad ya había experimentado bastante con mi que habíamos hecho era digno de aparecer en la última edición del Icha-Icha.

Ya llevábamos 2 años de relación y me sentía completa a su lado. Esperaba con ansias mi cumpleaños numero 18 para llevar nuestra relación al siguiente nivel. Siempre había soñado con usar un vestido bonito y luego de la ceremonia una recepción con todos nuestros amigos cercanos y familiares. Esperaba que mis padres pudieran asistir y compartir conmigo en ese día tan especial. Esperaba que Tsunade-shishou no matara al novio al recibir la invitación a la boda. Esperaba que mis compañeros de equipo se sintieran felices por mi. Esperaba muchas cosas. Mi cumpleaños 17 sería pronto.