El Improbable Régimen de Taichi Yagami
Disclaimer: Los personajes de Digimon no pertenecen ni a mi ni a la autora original, son propiedad de Akiyoshi Hongo. Este fic tampoco es mío, es original de la autora en inglés KHLostEmpress, yo solo tengo el placer y gran honor de traducirla.
¡Disfrútenlo!
-No. Absolutamente no.
-Sora, por favor…
-No. Solo porque Taichi te arrastró y te hizo vicepresidente no significa que yo deba seguirle el juego también. Solo quiero terminar la preparatoria normalmente como todos los demás. Ve y busca a alguien más. Koushiro, por ejemplo.
-Taichi quiere que seas tú.
-Taichi me dejará en paz si sabe lo que le conviene.
-Yo quiero que lo tomes también. Puede que él sea nuestro líder, pero tú eres el corazón del grupo, Sora. Y puedo admitir que mi buen juicio no siempre…permanece…intacto…cuando estoy cerca de Taichi. Sus habilidades de liderazgo a veces son demasiado buenas. Eres la única en la que confío para mantenernos a raya.
-Estoy tan contenta de que pienses tan bien de mí.
-Sabes que mueres por una excusa para poder darle de zapes a diario.
-Créeme, Yamato. No necesito de una excusa…No voy a tener una año normal aún así, ¿verdad?
-¿Con Taichi a cargo? Ni de chiste.
-Está bien. Lo haré.
-Sora y Yamato, en la cancha de tennis, después de la práctica del club de Sora.
Sora suponía que era inevitable. Después de todo, los antecedentes de los Digidestinados en bosques no eran precisamente estelares. No había ninguna razón para esperar a que esta fuera diferente a las demás. Como la mayoría de las cosas que hacía Taichi, empezó bastante bien. Incluso si Taichi había pasado la mayor parte de la semana de planeación huyendo de la responsabilidad. Excepto por esa vez que huyó después de que Agumon incinerara la tarea de Yamato. Él alegaba que quería ser sorprendido. Nunca entendió completamente el concepto de que, como presidente, nada volvería a ser una sorpresa. Al menos en las faces de planeación. La ejecución era una historia diferente.
Acampar, sin embargo, había sido escogido por los maestros de las clases de tercer año, así que eso habían planeado. Sora no había querido ir de campamento. Claro que, no era como si cosas malas no les hubieran pasado en alguna de las otras opciones. ¿La playa? Ya. ¿Estructuras antiguas? Ya. ¿Baños termales? Oh sí, Devimon provocó que eso fuera triplemente checado y subrayado para énfasis.
Ella había rogado y suplicado por un viaje a esquiar. Nada les había ocurrido en la nieve. Taichi y Yamato habían estado en desacuerdo, pero su opinión apenas y le importaba a ese punto. En especial mientras explicaban exactamente que tipo de altercado había pasado. Si contaban cada lugar en que ambos muchachos habían tenido un argumento o una pelea, Sora estaría recelosa de su propia casa.
En cualquier caso, la habían echado abajo, y a acampar se ha dicho. Sora solo tenía que ver el lado positivo. Después de todo, solo tres Digidestinados irían, viendo que era una Excursión de Tercer Año. Las probabilidades de que cosas malas pasaran tenían que bajar con solo tres de ellos.
Por supuesto, Sora no consideró exactamente con cuáles dos ella estaba atrapada.
O el hecho de que, en lo que debió ser un momentáneo lapso de buen juicio (o un ataque de locura), ella le había dado a Taichi responsabilidad total de una actividad. En el momento, parecía la idea perfecta. No había persona más calificada que Taichi para una prueba de valor. Tras plantarse firmemente y hacer énfasis en 'nada de Digimons', Sora otorgó control total del evento a Taichi.
Esto probó ser un error.
-Bueno, por lo menos fue Yamato.
Sora se restregó los ojos con la yema de los dedos –. Está en el hospital, Taichi. Un poco de simpatía sería lindo. – Aunque una parte de Sora no estaba exactamente sorprendida de que haya terminado en esto. Con Taichi como uno de sus mejores amigos, quizá lo más sorprendente era, realmente, la mínima cantidad de tiempo que ella pasaba en el hospital.
-Es una fractura capilar. No es para tanto. – Sora lo fulminó con la mirada, incrédula ante su tono desdeñoso. Cuando él vio esto, alzó las manos, palmas hacia ella, mientras retrocedía. Sus siguientes palabras salieron con rapidez mientras balbuceaba –. Quiero decir, me siento mal, en serio. Pero tiene al padre que menor probabilidad tiene de paniquearse de entre nosotros tres.
Ahora, esto tenía cero sentido para Sora para este punto. Mientras que su propia madre no era tan mala como había sido antes, Sora esperaría algo de pánico en Toshiko Takenouchi. Pero Sora sabía las razones del porqué sus heridas preocupaban a su madre. Y mientras que Yuuko Yagami parecía una distraída a veces, podía volverse una loca mamá osa cuando se trataba de heridas o enfermedades en sus hijos. Probando que la naturaleza sobreprotectora de Taichi hacia su hermana era, de hecho, heredada. Pero ambas palidecían en comparación a la actitud de Natsuko Takaishi hacia cualquier herida en sus hijos. Dándole a Yamato, en realidad, al padre que más probabilidades tenía de paniquearse de los tres. Algo a lo que Sora tuvo la necesidad de señalar. – ¿De qué estás hablando? – Preguntó –. Tú conoces a la madre de Yamato.
Hubo una pausa. En ella, Sora notó varias cosas. Primero, la mano que estaba rascando su nuca se detuvo. Al mismo tiempo, su cuerpo entero se tensó y sus ojos se agrandaron mucho. Después de esa pausa momentánea, el cuerpo de Taichi se desplomó mientras sus manos caían a su lado. Su vista se fue hacia abajo y hacia el lado mientras una sola sílaba salía de su boca.
-Oh.
Los brazos de Sora se cruzaron en su pecho mientras su peso cambiaba hacia un pie y su cabeza se ladeaba. – ¿Oh? – Repitió. Había muchos significados que podían sacarse de esa palabrita. A juzgar por la manera en que fue dicha, Sora solo podía pensar que sería uno que no le iba a gustar. Y cuando se trataba de Taichi, ser directo siempre era la mejor opción. – ¿Qué se supone que significa eso? – Demandó saber.
Y tal y como predijo, la respuesta que recibió no le gustó. Aunque sí explicaba la lógica de Taichi al principio de la conversación –. No planeaba decirle a su madre. – Dijo Tai, su vista aun en el piso.
Algo colapsó dentro de ella, y Sora explotó –. No puedes no decirle a su madre. – Le siseó, sus manos apretadas en puños a sus costados para evitar estrangular a su amigo –. Él. Se. Quebró. Su. ¡Brazo! – Cada palabra fue dicha en puntuación y un golpe con el dedo justo en el centro del pecho de Taichi.
-¡Es una fractura capilar! – Replicó Taichi, lanzando las manos al aire –. Además, Yamato y yo tenemos un acuerdo sobre esto.
Pero Sora había dejado de escuchar para ese punto. De hecho, las últimas palabras de Taichi fueron dichas a su espalda mientras ella se encaminaba hacia su profesor. Se fue para asegurarse de que supiera el número de Natsuko para contactarla acerca de Yamato. Su padre ya había sido contactado. Como Taichi predijo, había aceptado muy bien la situación.
Tras unos minutos, Yamato salió del cuarto. Su brazo izquierdo estaba envuelto en un yeso negro que iba hasta su codo, cubriendo casi todo su antebrazo. También estaba en un cabestrillo. Inmediatamente, Taichi dijo –. Quiero que sepas que no fue mi idea.
-¿De qué estás hablando? – Las cejas de Yamato se juntaron –. Esto fue cien por ciento tu idea. – Añadió, indicando a su brazo lastimado con su mano libre.
-No eso. Eso.
Los ojos de Yamato se ensancharon y se volteó hacia Sora. – ¿Llamaste a mi madre? – Esto hizo que Sora se preguntara, no por primera vez, si había algún tipo de habilidad telepática entre los dos chicos. No había conocido a su igual en comunicación silenciosa o subyacente. Era casi raro lo mucho que los dos podían comunicarse entre ellos sin palabras. Hizo una seña entre él y Taichi con su mano sana –. Tenemos un acuerdo sobre eso. – Miró a Taichi de nuevo. – ¿Por qué no la detuviste? – Taichi le mandó una mordaz e incrédula mirada –. Buen punto. – Concedió Yamato, ladeando la cabeza en un tipo de asentimiento.
-No entiendo el problema. – Intervino Sora –. Ella es tu madre. Merece saberlo.
-Cierto, pero te dije que tenemos un acuerdo sobre eso.
-¿Y cuál es, exactamente? – Sora se preparó mentalmente para escuchar lo que estaba segura sería una de las cosas más ridículas que escucharía salir de sus bocas.
No fue decepcionada.
-Es nuestra propia responsabilidad el informarles a nuestras propias madres sobre cualquier herida que obtengamos. Bajo ninguna circunstancia haremos a alguien pasar por su ira, a menos de que literalmente sea físicamente incapaz. – Recitó Taichi, con toda solemnidad como si fuera un juramento sagrado.
Sora rodó los ojos. Si no fuera por las experiencias de vida y muerte compartidas, no estaba segura de que soportaría a esos dos –. Bueno, nada de esto hubiera pasado si no hubieras salido con esa retorcida versión de las escondidas.
-¡De ninguna forma! Eso fue totalmente genial hasta que Yamato cayó de las escaleras.
-No fue mi momento más brillante. – Estuvo de acuerdo Yamato, asintiendo con la cabeza. Miró hacia su brazo en el cabestrillo y suspiró.
-Bueno, no era sorpresa. Alguien estaba destinado a salir herido con todas esas correteadas…
-En realidad, Sora… – Interrumpió Yamato –, voy a tener que estar de acuerdo con Taichi en esto. Esa sensación de poder mientras todos ellos se dispersaban cuando escuchaban el sonido de las campanas era algo adictivo.
Cuando Sora lo recordaba, no podía negar que los dos muchachos tenían un punto. Ella se estaba divirtiendo mucho con la actividad que Taichi había creado, incluso al punto de comenzar a pensar que quizá (¡quizá!) confiar en él con la actividad no había sido tan mala idea, después de todo. Y que tal vez (¡tal vez!) ella no se estresaría tanto la próxima vez que lo dejara a cargo. Todo aquello que terminó siendo aplazado a lo profundo de su cabeza en ese instante en que la tentativa voz de una chica de tercer año crujió desde el waalkie-talkie y dijo –. Umm… ¿disculpen? Creo que Ishida-san se quebró el brazo. ¿Qué deberíamos hacer?
De pronto, Taichi estaba riendo. Sora le mandó una mirada confusa. – ¿Qué es tan divertido?
Con ojos aun brillando en júbilo y una sonrisa divertida en sus labios, Taichi dijo –. Tú estabas pasándotela totalmente bien. Estaba escrito en toda tu cara. Solo admite que mi juego fue asombroso.
Sora hizo un sonido de frustración y alzó el puño para golpear a Tai en el brazo. A los segundos, los ojos de Taichi se agrandaron mientras caía en cuenta de sus intenciones. Tan rápido como un rayo, estiró la mano, tomó a Yamato y jaló. Su momento ya era demasiado tarde para detenerse, así que en su lugar ella terminó golpeando el hombro de Yamato.
-¡Ouch!
Síp, ese hombro.
-Amigo, ¿cuál es tu problema? Brazo roto, ¿recuerdas?
-Geez, Yamato, lo siento. Fue instinto, lo juro.
-Yamato, lo lamento mucho. No te quería dar a ti.
Fulminando a Taichi con la mirada y sobándose el hombro con su brazo sano, Yamato respondió a la disculpa de Sora con un tenso –. Sí, lo sé. No fue tu culpa. – Taichi, por su parte, se sobaba la nuca con una expresión nerviosa acompañando su disculpa.
Sora cruzó sus brazos por su pecho. Arqueando una ceja y con una media sonrisa en sus labios, Sora molestó –. Pensé que solo era una fractura capilar, de todas formas.
Taichi and Yamato intercambiaron miradas sorprendidas antes de volverse hacia Sora al mismo tiempo. Una risa burbujeante escapó de sus labios como un soplido. Momentos más tarde, la boca de ambos muchachos se curveó hacia arriba en una sonrisa. Al unisón, los tres amigos se soltaron a reír. Y Sora supo, sin una pizca de duda, que a pesar de la preocupación y el estrés que sus dos mejores amigos le causaban, ella no los cambiaría (o intercambiaría) por nada en el mundo.
No hace falta decir que su maestro se vio forzado a sacarlos del hospital cuando una enfermera bastante estricta desaprobó de sus carcajadas. Lo cual, realmente, solo causó que se rieran aún más.
¿Me regalan un review? :D
