Bonita noche a todos C: ¡Disfruten de la actualización!

Capítulo 20

Affinity

Era imposible no postrar la mirada en un chico como él. Poseía suficientes características físicas como para que alguien fuera capaz de confundirle con otra persona.

Su rubia cabellera era corta pero era incapaz de mantenerse quieta, por lo que varias puntas resaltaban tanto en la parte superior de su cabeza como a sus costados; mientras su flequillo central acentuaba el suave tono celeste de sus pupilas.

Sí, en términos generales era un tío bien parecido y con cuerpo atlético.

—¿Lo conoces? —Sora sintió la interrogante de Kuramochi en su oído derecho y las miradas de mucho sobre su persona. Era cuando se daba cuenta de que los hombres podían ser más cotillas que las mujeres.

—En cierto modo —su contestación le resultaba bastante ambigua al corredor.

—¿Por qué razón estará con Takashima-sensei? —se preguntaba otro más.

—¿Será acaso que ha encontrado otro jugador que reclutar para el equipo? —la premisa de Maezono provocó una oleada de murmullos entre los presentes; porque significaba que tendrían a alguien más contra quien competir para obtener una posición principal. Y lo peor es que ni siquiera sabían cuál era la especialidad de este.

—Este equipo ya tiene suficientes pitchers —alegaba Sawamura. Kawakami y Furuya apoyaban su noción en completo silencio.

—Tal vez están pensando demasiado las cosas. ¿No creen? —o eso es lo que pensaba Haruno—. Bien podrían ser meros conocidos y él le esté pidiendo algunos consejos —que también podría ser una posibilidad.

—Por lo menos se ve que posee un buen estado físico —Sachiko analizaba con detalle al extraño que continuaba intercambiando palabras con la profesora de inglés—. La problemática radica en si es bueno o no.

—Aunque tampoco sería tan malo contar con un nuevo jugador —pronunciaba Yui con una suave sonrisa.

—No me digan que...—Youichi miró a ese par más que felices por la idea al mismo tiempo que las rodeaba un aura rosa y brillante. Sí, estaban completamente embelesadas por el blondo—. Las hemos perdido por completo.

—¿Por qué me estás mirando de ese modo? —Yuki posó sus grisáceas pupilas en Kuramochi.

—¿Qué posición juega? —por alguna razón que ella no comprendía, el corredor se le veía ligeramente mosqueado. Y es que hasta le estaba dedicando una de esas miradas con las que intimidaba a Sawamura.

—Es bateador —contestó.

—¿Y es bueno? —ese día estaba demasiado curioso.

—Es un bateador de gran poder. Por lo que fácilmente podría ser acomodado como el cuarto bateador o en su defecto, el quinto —expresaba el capitán con enorme tranquilidad, importándole un bledo que el desconocido pudiera aspirar a tal posición. Al fin de cuentas, el único puesto que él amaba y le interesaba conservar, era la de catcher—. Aunque desconozco si es buen corredor o es hábil para fildear.

—Descuida, nosotros amablemente le enseñaremos cómo se hace. ¿No es así chicos? —los labios de Youichi formaron una amplia y maligna sonrisa. Lo peor es que el resto mostraban ese mismo semblante lleno de oscuras y perversas intenciones.

—Alguien la va a tener bastante difícil si llega a entrar al equipo —Kazuya ya debería de estarse imaginando los posibles escenarios entre el rubio y sus compañeros de equipo porque sonría con mucho pitorreo.

—¿Qué es lo que están haciendo todos aquí? —genial, estaban tan centrados en lo suyo que no notaron en qué instante llegó Rei a la segunda planta y clavó su bonita mirada en ellos—. ¿No me digan que estaban espiando? —pronunció con diversión. En cierto modo le daba gracia lo que habían estado haciendo.

—Yo les dije que no hicieran algo tan bajo como eso, pero no me escucharon. ¡Deberían sentirse avergonzados! ¡Cien vueltas alrededor del hostal!—exclamaba estricto Sawamura para esos jóvenes que no se habían comportado adecuadamente—. Por favor, ignora a mis estúpidos y mal portados compañeros de equipo —¿es que pensaron que alguna vez ese muchacho podría lucir tan serio fuera de la cancha de béisbol? ¿Cómo es que de repente le habían despertado sus buenos modales?— Mi nombre es Sawamura Eijun y seré la futura estrella de Seidou. Encantado de conocerte —allí estaba esa sonrisa cargada de confianza y calidez al mismo tiempo que extendía su mano hacia el desconocido.

—Tatsuhisa Souh, encantado —pronunció y estrechó la mano del moreno—. Pero llámame simplemente Souh.

—A mí puedes decirme Eijun —y ahí estaba, agitando la mano del rubio de arriba a abajo, sin compasión—. Y descuida, ya te acostumbrarás a esa panda de malolientes y buenos para nada jugadores.

—¡Idiota, ¿a quiénes les estás diciendo malolientes y buenos para nada?! ¡Respétanos que somos tus mayores! —bramaron los ofendidos. Claramente iban a quejarse por tal descarado agravio.

—Tal parece que se han confundido —habló Takashima viendo a sus jugadores; todos estaban un poco desconcertados—. Souh-kun no está aquí para unirse al equipo —hubo silencio e intercambios de miradas entre los miembros de Seidou—. Él ha venido a pedirme asesoría con respecto a su manera de jugar.

—¡Lo siento! —se disculpaba Sawamura con el joven tras liberar su mano—. Como te vimos junto a Takashima-sensei creíamos que te había reclutado.

—Sí, supuse que se había armado un malentendido. Así que no te preocupes —el joven le restó importancia a todo ese asunto con un simple levantamiento de sus hombros—. Si me disculpan, tengo una buena ducha que tomar —se despidió con un ademán tanto del pitcher como de la castaña y prosiguió su andar hacia la tercera planta.

—¡Ven, eso les pasa por pensar cosas que no son! —Eijun sintió el deber moral de regañar a sus compañeros.

—Comportate de una buena vez, Bakamura —allí estaban las patadas de Kuramochi sobre el trasero del lanzador zurdo.

—Esto es lo que se ganan por espiar las conversaciones de los adultos —era el momento perfecto para echarles en cara su innecesario dramatismo—. Espero hayan aprendido la lección.

—Deja de burlarte de todos ellos cuando tú mismo te encargaste de sugestionarlos con tus palabras —Sora suspiró con resignación ante lo manipulador que era el de gafas.

—No es mi culpa que sean tan fáciles de embaucar —esa fue su descarada excusa para justificar su pequeño juego de manipulación—. Debe haber ascendido recientemente al primer equipo o ser del Bloque Este, porque no recuerdo haberlo visto antes dentro de la alineación de algún equipo —y vaya que poseía buena memoria para recordar a los jugadores de cada equipo rival.

—Eso es porque no juega para ningún equipo de béisbol —eso en definitiva no lo estaba viendo venir.

—¿Cómo es que un jugador así no tiene equipo? —inquirió Miyuki—. ¿Se trata de algún revoltoso que nadie es capaz de soportar y no lo aceptan en ninguna parte? —especuló con diversión.

—Es algo más complicado que eso —Takashima se cruzó de brazos, suspirando.

La noche había caído y con ello la hora de entregarse a los brazos de Morfeo se acercaba con premura. Sin embargo, estaba lista para dormir y darle la bienvenida al siguiente día ya que aún con todas las dudas que poseía sobre aquel viaje, el resto de la tarde había salido más que perfecta; por lo que se encontraba totalmente relajada y de buen humor.

—De ahora en adelante ya no renegaré de esta clase de viajes —Yuki caminaba con serenidad sobre el angosto pasillo con el que contaba la segunda planta del hostal más que dispuesta a llegar a su habitación; sin embargo, su avance se vio frenado por el corredor en corto del equipo—. ¿A dónde se supone que va ese adicto a la lucha libre?

—Apenas es el primer día y ya estoy completamente exhausto —las palabras de lamento del capitán de Seidou condujeron a la pelinegra a asomarse al interior de la habitación. Allí estaba el de gafas, sentado en medio de la salita que poseía el sitio, con una aura poco amigable.

—¿Y el resto?

—Sawamura, Kominato y Furuya se fueron a la habitación de ese chico. Al parecer se han puesto a hablar de béisbol y no se ve para cuándo vayan a parar —¿se estaría refiriendo al blondo?—. Kuramochi fue a jugar videojuegos con Zono y otros más.

—Pues deberías verte más feliz de que estás completamente solo, sin nadie que te moleste.

—Estoy sintiendo esas palabras como un insulto.

—Sin compañía, una buena comida y el haber estado en las termas, debió de ser más que suficiente para que estuvieras relajado, disfrutando de la noche... Pero parece que los descansos no funcionan contigo. Eso o no te gustan —lo peor no eran sus palabras, sino que lo estaba viendo como si fuera un cachorro triste y abandonado que nadie desea llevarse a casa para darle un mejor estilo de vida.

—¡Deja de mirarme con lastima!

—Oh, entonces tú también tienes problemas de chicos —comentó con cierta seriedad.

—¿Qué demonios quieres dar a entender con "problemas de chicos"? —estaba sintiéndose ofendido, otra vez.

—Ya sabes.

—No. Claro que no sé —con cada vocablo que pronunciaba se le notaba un poco más cabreado que al inicio.

—Ya sabes...—no, él no sabía a qué se refería—. No ser lo suficiente popular entre las chicas o ser rechazado por aquella de la que te has enamorado. O tal vez tenga que ver con no saber cómo lidiar con esos mal olores que llegan junto con la pubertad.

—¡Claramente no se trata de eso! —exclamó con una venita saltándole a un costado de su rostro—. ¿Por qué rayos has pensando en cosas tan desagradables como esas? —ella le respondió mostrándole una fotografía en su móvil donde salía junto a Tetsuya y Masashi—. Cierto, olvidaba que tienes dos hermanos.

—Empiezo a creer que eres más complejo que una mujer.

—Tú solamente quieres fastidiarme, ¿verdad?

—Probablemente.

—¡Al menos intenta negarlo!

—Ya, ya, tranquilizate —propuso—. Y ya que hoy he tenido una excelente tarde y me siento bondadosa, haré algo para que te relajes —el castaño vio a la joven acercarse y tomar asiento a mano derecha; por alguna razón su instinto de supervivencia le gritaba que no bajara la guardia—. Acuéstate —le pidió. Él por su lado meditó por unos cuantos segundos si lo hacía o no—. Deja de verme con desconfianza. No haré nada malo por lo que debas asustarte.

—Mmm —acató la orden porque presentía que le iría peor sino lo hacía—. ¿Y qué se supone que harás?

—Un masaje relajante en la espalda —respondió—. Por lo que tendré que levantar tu playera o no lo haré adecuadamente —no fue para nada complicado alzar su vestimenta superior gracias a lo holgada que era esta prenda. Lo siguiente que experimentó fue algo frío y viscoso en medio de su espalda—. Es crema, así que no te alteres.

—¿Quién va por ahí cargando algo como eso? —ella no se veía como la típica chica que cargaba con todo lo necesario para mantenerse bella.

—Es una muestra gratis que me obsequiaron en la tienda de recuerdos con la que cuenta el hostal después de que compré algunas cosas. Y es muy buena, por lo que se puede usar sin problemas en los masajes —sus manos empezaron a deslizarse por cada centímetro de su espalda.

—Ya veo —podía sentir cómo sus manos separaban sus tejidos de adentro hacia afuera con la cantidad exacta de fuerza y teniendo un ritmo lento, pero constante.

—Estás más tenso de lo que imaginaba —amasó los tejidos, pero en esta ocasión con un poco más de fuerza, logrando que el moreno reaccionara ante ello—. Es doloroso, pero debes resistir.

—Y bien, ¿por qué estás de tan buen humor? Porque mira que es algo raro en ti —esperaba recibir algún castigo por su osadía pero lo único que sintió fue una presión a ambos lados de las espinas vertebrales.

—Se me hizo tarde para bajar al comedor, por lo que en vez de comer lo que el resto de ustedes tuve la oportunidad de comer anguila asada...¡y estaba realmente deliciosa! Hasta pude repetir tanto como quise —¿quién no se alegraría de poder deleitarse con su platillo favorito tanto como quisiera?

—Que suerte la tuya. Yo tuve que comer cinco tazones de arroz porque los acompañamientos se habían terminado...

—Luego fui a las aguas termales —continuaba con su atención puesta en la espalda del catcher mientras repetía los movimientos anteriores; no debía perder la concentración si deseaba que el masaje fuerza exitoso—. Las chicas salieron justo cuando yo iba entrando, por lo que tuve todo el lugar para mí sola. Por lo que fue de lo más relajante.

—...Yo terminé atrapado en las termas con todos los chicos del primer equipo...—soltó en tono sombrío y con total desgana. Parece ser que las multitudes no eran su fuerte—. Fue una verdadera pesadilla.

—Una bebida bien fría hubiera aliviado tus penas —decía con una pequeña sonrisa—. Yo compré una lata de café frío y en vez de una, recibí dos.

—Ya se había agotado la bebida que quería —dio un pequeño suspiro lleno de resignación. Gracias a lo que Sora le había contado se daba cuenta de la terrible mala suerte que poseía.

—Por lo menos ahora te están dejando respirar. Así que medio se compuso tu día —ninguno de los dos volvió a decir nada más hasta que el masaje dio por terminado—. ¿Qué tal?

—Mmm —ya estaba sentado con su playera bien puesta—. La verdad no pensé que fueras capaz de dar un buen masaje considerando lo brusca que eres —allí estaba su guasona sonrisa, crispándole los nervios—. Pero ha estado bastante bien. Has hecho un gran trabajo —su masaje había sido lo suficientemente efectivo como para dejarle completamente relajado y con su espalda ausente de esos molestos y dolorosos nudos.

—Y ya que he hecho mi buena obra del mes, yo me re...—e iba a levantarse para irse de ahí mismo, pero se abstuvo en cuanto vio entrar a Youichi echando fuego por los ojos.

—Ese cara bonita va a arrepentirse por haberme hecho una humillación como esa —espetó con el ceño fruncido. Y es que hasta parecía que se iba a cobrar su mosqueo con ellos dos.

—¿"Cara bonita"? —expresaron tanto Sora y Kazuya a la par.

—Hablo del rubiecito ese —ahora sí les quedaba claro a quién se refería—. Zono y yo quisimos hacer que Bakamura mordiera el polvo, así que fuimos a buscarlo. Pero lo encontramos con ese chico. Así que pensamos en aplastar a los dos. Sin embargo, resultó ser bueno...Mejor de lo que esperaba —odiaba cuando las cosas no salían como él quería.

—Te dio la paliza de tu vida —bonita manera de darle la estocada final al moreno—. No me sorprende. Él es muy bueno con los videojuegos porque los juega desde pequeño gracias a que su madre también posee esa afición.

—¡Maldito friki! Pero lo aplastaré o dejo de llamarme Kuramochi Youichi.

—Eso te convierte automáticamente en uno también —Kazuya siempre aprovechaba los momentos para meterse con él.

—Por supuesto que no —no iban a encasillarlo en el mismo término que ese bateador—. Además...—Yuki sintió sus ojos de pistola, atravesándole—, ¿qué estaban haciendo ustedes dos? Lucen sospechosos.

—Le di un masaje —respondió rápidamente. No quería darle pautas para que ese chico pensara en cosas que no debía—, en la espalda —agregó.

—Ustedes siempre hacen cosas sumamente aburridas —se quejó. Ahora ni siquiera tenía material para meterse con ese par y quitarse el mal sabor que la derrota le trajo—. Pero ya que estás tan servicial y que ha sido causa de tu amigo el que tenga este humor de perros, dame un masaje. Necesito relajarme para dormir como un bebé.

—Tienes mi permiso para torcerle algún tendón.

—¡Miyuki, si serás...! —y ahí estaba, hecho una fiera, dispuesto a provocarle mucho dolor a su querido capitán.

—Te daré tu tonto masaje pero cálmate de una buena vez —miró al joven que le sonreía; claramente estaba satisfecho de salirse con la suya—. Quítate la camisa y acuéstate —ordenó.

—Jamás imaginé que la hermana de nuestro ex capitán fuera una chica tan traviesa —expresó tras haberse retirado su camisa. Pero la sonrisa se le borró en cuanto vio a la estoica joven—. ¡Mierda! ¡Trasmite esa misma sensación que su hermano cuando estaba al bate y se preparaba para realizar un home run! —y eso era bastante acojonante en alguien que podía hacerle mucho daño con sus manos o piernas—. L-Listo...

Kuramochi podría decir muchas cosas malas de aquella pelinegra, pero que no servía para realizar un masaje en forma, jamás. Estaba totalmente satisfecho por el trabajo que la joven y se alegraba de haberle "pedido amablemente" que le diera uno.

—Al fin usas toda esa fuerza bruta para algo bueno —¿así era como le agradecía ese rufián su buen acto?

—Golpearte también es algo bueno —le indicó con una sonrisilla.

No le resultaba nada extraño que aun cuando no hubiera puesto la alarma de su móvil se hubiera despertado de manera automática. Lo único que sí le desconcertaba era que en la habitación faltara cierto escandaloso pitcher de primero mientras el resto dormía plácidamente, como si no existiera preocupación alguna en sus vidas.

¿Dónde se supone que se metió ese escandaloso? —si se ponía a evocar todo lo que sucedió anoche, no recordó en ningún momento ver que el moreno regresara a la habitación—. Sólo espero que no se haya metido en problemas o esté haciendo cosas imprudentes —se puso de pie y optó por cambiarse. Ya que había madrugado aprovecharía para trotar por los alrededores.

Miyuki abandonó el hostal y comenzó a trotar, disfrutando aún de la oscuridad que precede a la salida del sol y de la frescura que todavía se sentía en el ambiente. Era cuando agradecía que el sitio fuera lo suficientemente grande como para hacer de su tarea matutina algo productivo.

Y fue justo en la zona en la que los empleados se dedicaban a cortar y almacenar la leña, que halló al lanzador que le faltaba. ¿Por qué no le sorprendía verlo con su guante puesto y un montón de pelotas colocadas en una caja a un costado suyo? ¿Quién había improvisado una portería con aquella malla sujetada de los troncos de dos árboles?

—Sawamura, ¿pero qué crees que estás haciendo? —el capitán se aproximó hasta donde el de primero continuaba lanzando—. ¿Ah? —y en cuanto lo hizo se topó con otra sorpresa más.

—Nos despertamos temprano por lo que salimos a ejercitarnos. Y como yo quería seguir practicando mis cambios de velocidad y él su bateo, pues decidimos hacerlo juntos —la sinceridad de Eijun era tanto un don como una maldición.

—Más te vale que hayas hecho tus estiramientos o te reprenderé sin miramiento alguno.

—¡Claro que sí señor!

—Además, de seguro ya lo aburriste con tus malos lanzamientos —decía Kazuya para el rubio más que para el escandaloso chico—. Tendrás que disculparlo, pero siempre es así de intenso y desconsiderado. Sólo piensa en sí mismo sin considerar a los demás.

—¡¿No te estás mordiendo la lengua, capitán?!

—En realidad fui yo quien le ha pedido que lanzara para mí y él amablemente aceptó mi egoísta petición —Tatsuhisa al fin pronunció palabra y dejó al de gafas un poco desconcertado.

—¿De verdad? —Kazuya no lo creía.

—Si bien sus lanzamientos no poseen gran velocidad y potencia como los de Furuya, sus lanzamientos quebrados son asombrosos y no me han decepcionado en lo más mínimo —elogió sin atisbo de hipocresía. Sawamura por su lado ya poseía su cara de bobo ante sus palabras; y es que hasta brillaba—. Tal parece que Eijun posee un natural y peculiar movimiento errático en su pitcheo que dependiendo de su forma de agarre se rompe de distintos modos. Y eso es un verdadero dolor de cabeza a la hora de batear, pero también es muy divertido y emocionante.

Vaya, es mucho más observador de lo que podría imaginarme. Y el que haya decidido ponerse a practicar con los lanzamientos de Sawamura deja muy claro lo seguro que está de sí mismo y de sus habilidades —miró al rubio en completo silencio; se le veía de lo más ameno intercambiando palabras con el moreno, como si ahora fueran los mejores amigos del mundo—. No me digas que eres de esa clase de bateadores que aman batirse en duelos directos con los pitchers —soltó sin más.

—No creo que haya algo que motive y haga crecer más a un bateador que el enfrentarse a una batería de gran poder y habilidades —enunció para quien se percataba de lo competitivo que era—. La sensación que experimentas al enfrentarte a un rival tan bueno o mucho mejor que tú, es única y adictiva —sonrió ladinamente, con entusiasmo, como si estuviera ansioso por verse en tales escenarios—. Así que cuando logras batear, te abruma un sentimiento de enorme satisfacción.

—Te oyes como un adicto a la victoria —se atrevió a decir, Kazuya.

—Es el fin que siempre se busca, en todo, no sólo en el béisbol —la vida se trataba de ganar o perder; nunca había términos medios—. Y muchas veces el viaje es mucho más divertido que el destino final.

—Dices cosas muy extrañas para ser un bateador —espetó con obvia burla—. Ahora me queda claro por qué elegiste a Sawamura.

—Por comentarios como estos es que nadie te reconoce y respeta como capitán —allí estaba Sawamura, levantándole del cuello como era usual—. Tanto tiempo y no aprendiste nada de Chris-senpai.

—Parece que alguien quiere quedarse en la banca durante nuestro siguiente partido oficial~

—¡Pequeño desvergonzado!

—Con que aquí estaban —una cuarta voz se escuchó, acercándose—. Los he estado buscando a los tres.

—Rei-chan —saludaba Miyuki a la profesora—. ¿Nos buscabas para algo?

—Los chicos parecen ser incapaces de disfrutar de este fin de semana de relajación sino juegan aunque sea un poco —eran amantes del béisbol después de todo—. Así que consideran buena idea tener un pequeño juego de práctica. ¿Qué opinan? ¿Quieren participar? —tanto Sawamura como Miyuki respondieron con la mirada—. ¿Qué me dices tú, Souh-kun? ¿No quieres jugar? Estoy segura que será una buena experiencia para ti.

—Vamos, Souh. No te arrepentirás. Verás que te divertirás enormemente —el pitcher ya le había echado el brazo alrededor del cuello. Hasta se encontraba sonriendo de oreja a oreja—. Todos los miembros de nuestro equipo son increíbles, así que será emocionante —y antes de que Tatsuhisa pudiera decir algo ya se encontraba siendo llevado por el moreno.

—Va a lamentarse pronto el haberse acercado a Sawamura e hincharle el ego tan deliberadamente —él simple y llanamente gozaba con ver en penurias a quien se dejara y se le cruzara en el camino—. Aunque, resulta bastante extraño que lo hayas invitado a jugar con todos nosotros. No es algo que se haya hecho antes —expresó, viéndole de reojo. Él sabía que ella no hacía algo sin tener un objetivo en mente—. Y tampoco sería lo más razonable si consideramos que en el futuro puede convertirse en un rival a vencer.

—Es por eso mismo que lo he invitado a que juegue junto con los chicos de nuestro equipo —Kazuya podía ver claramente por dónde iba todo el asunto. ¿Por qué no lo decía claramente, sin tapujos?

De modo que quiere evaluarlo para ver si es funcional para el equipo. Y qué mejor modo que hacerlo que viéndolo jugar con el resto de los chicos —lo cual era astuto y un tanto perverso.

—No permitiré que esa vieja bruja se salga con las suyas esta vez. La venceré y se lo restregaré en su operada cara la próxima vez que nos veamos —espetó con un aura aterradora y cargada de competitividad. Tal vez el motivo que se escondía detrás no había sido el que el castaño creía.

¿Por qué siento que esto se pondrá feo? —todavía estaba a tiempo de escabullirse de ese juego de práctica.