-¡¿Papa?! –Helga miro a Bob sin poderlo creer y miro a la mujer que estaba a su lado, aun sorprendida sin poder creer lo que estaba viendo -¡¿Qué demonios está pasando aquí?!

Era bastante obvio que ocurrirá, Helga encontró a su padre con otra mujer, en su casa, en una situación bastante comprometedora.

-Helga, déjame ex…

-Me da igual

Subió rápidamente las escaleras hasta su recamara para encerrarse ahí y no salir nunca más de su habitación, no deseaba ver a su padre y mucho menos a la mujer que estaba allá abajo, era increíble lo que acababa de descubrir, no podía creerlo.

-Helga por favor hija…

-Papa enserio quiero estar sola

-No pensé que te molestara

-¿Qué tengas otra mujer? Seguirá siendo la amante porque…

-De eso quiero hablarte…Helga –La joven lo miro y adivino lo que trataba de decirle

-¡No! Eso sí que no Bob, ¡Te has vuelto loco!

-Sera mi esposa, ya se lo he pedido

-¡¿Qué hay de Miriam?! ¡No quiero que nadie entre a este lugar! ¡No quiero papa por favor!

-Comprende Helga, tengo derecho a rehacer mi vida…no podía quedarme estancado por tu madre y…

-¿Ya no la amas?

-Desgraciadamente el amor se conserva entre dos y…

-Tu que sabes del amor –Murmuro molesta pensando en Arnold

-Tú no puedes entenderlo cariño, aun eres muy joven…pero ¿Qué estoy diciendo? Eres una niña aun y…

-No la quiero Bob –Le interrumpió la adolescente

-Mi amor no hace falta que la quieras, o que le llames mama, no quiero eso…tú me tienes a mí y siempre será así

-No tengo elección ¿verdad?

Bob le sonrió a su niña, pese a todo la veía fuerte y sabía que era una joven muy estudiosa y eso siempre le alegro no necesitaba tanta atención como Olga.

-Gracias y…por cierto vendrá también su hija

-¡¿Qué?! ¡Espera! ¿Tiene una hija?

-Si ella llegara mañana e ira a tu misma escuela, quiero que seas buena con ella, por favor

-¡Demonios Bob!

-Por favor y baja ya para que comas, cariño

-No tengo hambre

-Tienes que comer, no me obligues a bajarte por la fuerza

-Bien como digas

-Cinco minutos

-Si como sea

.

.

.

Lejos de ahí, en una selva apartada, se encontraba una joven de aproximadamente 16 años, se encontraba buscando a un joven antes de partir de su hogar.

-Arnold –Llamo al joven que estaba leyendo la última carta que su amada le había enviado, sabía que no le mentía en lo que decía, pero algo le decía que ocultaba cosas, tal vez era porque no deseaba preocuparlo –Arnold

El joven volteo al sentir la mano de la joven sobre su hombro –Hola, Sonia ¿Qué ocurre?

-Ah…nada…bueno solo deseaba despedirme de ti –Susurro avergonzada

-¿Te vas?

-Si te lo platique el otro día… ¿No te acuerdas?

-Si…perdón, claro que me acuerdo –La verdad era que últimamente Arnold no ponía nada de atención a ciertas cosas, por estar pensando en Helga

-Bien pues ya me voy…hoy –Sentencio la joven, esperando que el chico se le confesara pero lo que recibió fue un golpe al corazón

-Oh…bien espero que te vaya bien, Sonia –Le sonrió sinceramente

La joven decepcionada, simplemente le sonrió débilmente y se acercó para darle un beso, no le importaba ser ella la que lo iniciara, pero Arnold algo sorprendido por esto, se hizo a un lado.

-¿Qué ocurre? –Pregunto asombrada –Yo solo quería…

-Lo siento

-¿Porque?

-Tengo novia

-Pero está lejos y…yo me iré…solo deseo un…recuerdo

Arnold la miro culpable –Lo lamento pero… -Los ojos castaños de la joven se anegaron de lágrimas por lo que el joven la abrazo arrepentido y culpable por el rechazo, ella recibió el abrazo gustosa pero aun dolida, al separarse reacciono rápidamente y le dio un beso suave en sus labios.

-Nos vemos –Susurro antes de separarse de el

Arnold quedo sorprendido y solo atino a asentir y ver alejarse a la joven, quien se despedía con la mano.

.

.

.

-¡No soportare esto! –Grito frustrada al salir de su casa apresuradamente

La señora con la que Bob salía era de 30 años (menor que Bob quien tenía 40) que novedad, era de tez morena y tenía ojos miel, su cabello era pelirrojo, era alta y de complexión media, y tenía una mirada hipócrita.

Camino molesta hacia la escuela, a la cual no tenía ganas de entra, si no entraba pensó que no le afectaría pues en realidad ya no había nada que hacer, solo esperar el baile de graduación, ahora solo iban prácticamente a perder el tiempo, su mente voló un poco más pensando en su familia y lo terrible que sería cuando la hija llegara, que seguramente sería igual que ella y para colmo llegaría esta noche.

Su padre le comento que se casarían por el civil, en cuanto su hija llegara y solo sería una simple ceremonia entre los familiares, por lo que sería una tortura, pues ¿Qué cosas de familia había hecho durante los últimos meses? Ninguno exacto

-Hola hermosa

-Edward –Saludo con un golpe seco de cabeza

-¿Te pasa algo?

-No, solo no tengo muchas ganas de estar en clases hoy

-¿Porque no vienes conmigo?

-¿Otra vez faltaras?

-Solo hoy y por ti hare lo que sea

-¿Enserio?

-Si

-Bien, ¿A dónde iras?

-Tú decide princesa

-¿Qué te parece si me das una de esas latas que llevas en tu mochila siempre?

Edward sonrió aunque estaba sorprendido -¿Segura?

-Si solo una, tal vez ayude a que me olvide un rato de ciertas cosas

-¿Cabeza de balón?

-No, otras cosas importantes…digo más importantes –Mintió

-¿En tu casa?

-Aja, vamos a la casa del árbol Pete ¿Te parece?

-Me parece perfecto

-Vamos

Phoebe observo toda la escena y preocupada por su amiga se apresuró a buscar ayuda de Gerald para ir tras ellos.

.

.

.

-Hijo

-¿Qué ocurre mama? –Arnold la miro desde la mesa donde tenía a su hermano menor en su regazo, dándole de comer, el pequeño tenía tan solo un año de edad.

-Te tenemos una sorpresa

-¿Si?

-Volveremos a Hillwood

-¿De verdad? –Los ojos verde esmeralda se iluminaron inmediatamente pensando en la rubia que tanto extrañaba

-Si campeón nos iremos lo más pronto posible, solo necesitamos terminar unos asuntos y nos iremos, no creo que nos lleve más de un día en ordenar nuestras cosas –Murmuro Miles recordando lo que debía arreglar para su retorno a Hillwood.

-Perfecto le escribiré…un momento creo que mejor le daré una sorpresa –Decía así mismo

Will su hermano menor, lo miraba divertido viendo sus gestos de emoción, sus padres también se alegraban de que por fin pudieran volver a Hillwood pues deseaban estar también con los abuelos de Arnold, hacía años que no los veían.

.

.

.

-Jajajaja…Yupi…Oye Edward… ¿En verdad te gusto? O solo te medio gusto

-Me encantas Helga –Se puso de pie para halarla hacia él, aunque ella inmediatamente se separó de él, pues aunque estaba tomando eso no la hacía perder el conocimiento

-No seas empalagoso

-¿Ni un beso me darás?

-No…

-¿Qué tal te están sabiendo mis cervezas?

-Saben deliciosas

-Bien porque ya te las estas terminando y tenía bastante

-Para ser más exactos toda la mochila… ¿acaso la madre de Phoebe no te dice nada?

-Mis tíos casi nunca están, ya deberías saberlo ¿No?

Helga bajo la mirada avergonzada –Si ya lo sé y siempre lo entendí

-Helga –La volvió a tomar de la cintura para acercarla a el –Te amo

Ella se sonrojo nuevamente, era una suerte que el joven la tomara en sus brazos pues comenzaba a sentir nuevamente el mareo de hace un rato y con lo que él decía no ayudaba en absoluto

Edward comenzó a acercarse a ella lentamente para besarla, a lo que ella se retorció incomoda entre sus brazos –No…perdón…no puedo

-¡Ya olvídate de ese idiota!

Helga lo miro asombrada, nunca lo había visto tan molesto su rostro lo decía todo, sin darle oportunidad de decir algo mas ni siquiera de replicar ante lo dicho, la beso fuertemente en sus labios, tomándolos por la fuerza, haciéndolos suyos completamente, insistente para que ella los abriera hasta que lo logro.

-¿Helga? ¿Edward?

Hola queridos lectores

aqui les dejo un nuevo capitulo, espero que les guste ;D si es asi haganmelo saber y si no tambien, esta es la continuacion del fic san lorenzo -La busqueda :D

muchas gracias elisa20da por leer, espero que te siga gustando este fic :D

saludos