Helga no podía creer que lo tuviera enfrente –A… ¿Arnold?
-¡Arnold!
Sonia casi se abalanza sobre el rubio, de no ser que en ese momento Arnold se fue encima de Helga, quien simplemente se quedó impactada por el impulso del joven, dejándola noqueada de momento sin saber qué hacer, ni que decir o siquiera cómo reaccionar.
Arnold se separó un poco de la joven y se acercó sin poder evitarlo, como si para el fuera de lo más normal, la beso…esto hizo que Helga dejara por completo de pensar, de siquiera seguir molesta con el joven por la tardanza de su regreso, solo reacciono hasta que…
-¡Helga!
Edward estaba ahí…"Perfecto lo que necesitaba" pensó molesta mientras se separaba de Arnold, quien aún la miraba
-Edward… -Susurro un tanto avergonzada pero molesta, lo cual nadie noto lo avergonzada a excepción de un cabeza de balón que la conocía perfectamente bien y sabía que Helga era extraordinariamente sorprendente e inesperada -¿Qué haces aquí?
-Venía a verte –Dijo molesto acercándose a ella para halarla, pero Helga se alejo
-Te dije por teléfono que no podía, estoy en una reunión familiar
-Si aunque solo se ha dedicado a golpearme –Dijo Sonia interviniendo en la plática, Edward le miro confundido –Soy la hija de la futura esposa del señor Pataki, mi nombre es Sonia, mucho gusto –Extendió una mano al joven que se la estrecho más por cortesía que por otra cosa, Sonia le sonrió coquetamente pero ninguno de los rubios se dio cuenta pues se miraban el uno al otro
-¿Podemos hablar, Helga?
-No cabeza de balón, me alegra que hayas vuelto pero…–Comento fríamente desviando la mirada para no verlo –Debemos entrar, Sonia
-Si claro
-Nos vemos
Edward detuvo el paso de Helga –Creo que es mejor que le digas de una buena vez ¿no?
Helga le miro asesinamente por lo que el joven tuvo que retroceder –No hay nada que decir, ¿entendiste melenudo? –Edward se dio cuenta del error que había cometido –Mas te vale que cierres tu boca, si no quieres saborear también a betsy
-Bien –Dijo malhumorado
-Nos vemos
-Pero Helga… -Arnold trato de alcanzarla pero la rubia se metió rápidamente halando a Sonia para obligarla a entrar
-La sorpresa que te espera, tonto –Dijo burlonamente Edward antes de retirarse
-¡¿de qué hablas?!
Edward lo ignoro completamente, por lo que el rubio no le quedo de otra más que regresar a la casa de huéspedes, había salido con la esperanza de encontrarse con la rubia y esperando algo que se quedó esperando, pues el reencuentro no había sido como había pensado.
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Al día siguiente, Helga ya iba tarde como de costumbre pero nunca espero encontrarse lo que aquella mañana le esperaba un par de sorpresas en su vida -¡¿Qué demonios haces aquí?!
Victorie miro a ambas adolescentes, Sonia solo la ignoro, mientras que Victorie se acercó a ella –Buenos días Helga o ¿prefieres que te llame Geraldine?
-Prefiero Helga, señora, pero eso no responde mi pregunta
-Bueno Helga, es obvio ¿no? Tu padre y yo no somos unos jovencitos, por lo que decidimos vivir ya juntos, al fin y al cabo la boda es este sábado.
-¿Qué no podía esperarse hasta entonces?
-¿Estas molesta?
-Por supuesto, invaden mi casa
-Ahora también es nuestra
-Nunca lo será –Dijo amenazante
Victorie miro hacia ambos lados del pasillo –Mira jovencita, más vale que te comportes, no tengo porque aguantar tus berrinches de adolescente, no eres mi hija y no tengo porque preocuparme por ti, así que más te vale que no te metas conmigo
Helga le miro desafiante y con una seguridad que ya no sentía –Veremos quién gana, señora, yo tampoco tengo porque respetarle ni porque obedecerla, no lo hago con mis padre, ¿Qué le hace pensar que a usted si le hare caso? Estás loca hermana
Victorie perdió la paciencia y la tomo del brazo –Mas te vale que lo hagas si no quieres que haga tu vida miserable o peor que convenza a Bob para enviarte a un internado, ¿entendiste mocosa estúpida? –La jalo fuertemente haciéndole daño pero Helga no lo demostró en ningún momento
-La estúpida será usted, ya vera cuando m…
-Buenos días familia –Victorie soltó rápidamente a Helga para acercarse a Bob, quien venía aun adormilado pero feliz
-Buen día Boby
Helga asqueada dio media vuelta para tomar su mochila –Hija ¿No desayunaras?
-No Bob, no tengo hambre
Bob le miro un tanto decepcionado y triste pero… -Toma hija te prepare tu almuerzo favorito –Se acercó dejando a Victorie y Sonia solas en el comedor –Y ten por si se te antoja algo –Le dio 20 dorales
-Gracias –Dijo un tanto molesta aun –Ya me voy papa
-Te quiero amor
-Si como digas
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Arnold se encontraba alistándose para su primer día de escuela, sus abuelos se habían encargado de inscribirlo en la misma preparatoria que sus amigos entrarían, claro que esas semanas eran propedéuticos, pero aun así estaba feliz.
-Hoy no te escaparas Helga Pataki –Dijo mientras miraba la fotografía que siempre traía de Helga en su bolsillo
-¿Listo campeón?
-Si papa, vamos
Ambos bajaron al comedor donde estaba la familia reunida para desearle un feliz día a Arnold, quien feliz salió de la casa de huéspedes para encaminarse a la escuela esperando por fin ver a sus amigos pero sobre todo a cierta chica rubia que estaba más hermosa que nunca.
-Buenos días Gerald –Dijo visualizando a cierto chico afroamericano en la esquina de la escuela preparatoria donde entraría con el resto de sus antiguos compañeros
-¡¿Arnold?! –Gerald le miro como si no fuera posible que estuviera ahí su mejor amigo -¡No puedo creerlo hermano, eres tú!
-También me alegro de verte –Dijo sonriéndole mientras se abrazaban rápidamente para después hacer su saludo
-¿Cuándo llegaste?
-Ayer…quería darles una sorpresa
-Vaya que lo hiciste viejo, espera a que todos te vean
-Helga ¿También toma el autobús verdad?
-¿Helga? ¿Enserio viejo? ¿Solo quieres ver a Helga?
-No…pero deseo verla y poder hablar con ella
-Tal vez sea bueno que lo hagas pronto –Dijo sin pensarlo mucho mientras fruncía el ceño al recordar a cierta rubia con el primo de Phoebe en una casa de árbol
-¿Sabes algo que ignore?
-No amigo, vamos
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-Gracias por ir por mí, Edward pero no era necesario
-Eres mi novia –Explico como si fuera de lo más normal, pero en realidad lo hacía también porque cierto cabeza de balón estaba de regreso
-Gracias
-Te amo mi pequeña Geraldine –Susurro provocando un leve sonrojo en la joven pero fingió molestia
-No me llames así, zopenco
-No me digas zopenco
-Como sea, apurémonos o llegaremos tarde
Corrieron la cuadra que les hacía falta para llegar a la escuela, ese día Helga había decidido no tomar el autobús, pues sabía perfectamente bien que Arnold estaría ahí, y no tenía ganas de lidiar con eso ahora.
-Llegamos –Dijo sin aliento tratando de recuperarlo para entrar a la escuela
-¿quieres ir a clases hoy?
-Hay examen Edward
-Lo sé pero…
-Pero nada, debemos presentarnos –Vio que su novio se detuvo un momento avergonzado -¿Qué ocurre?
-Me acabo de mudar a casa de mi madre y…bueno la verdad…olvido ponerme algo para el almuerzo y…por eso no deseo entrar –Dijo avergonzado o al menos eso parecía
-No te preocupes hoy puedo pagarlo –Dijo tratando de ser comprensiva, pues muchas veces le paso lo mismo, gracias al cielo tenia a Phoebe quien siempre le ayudo, era momento para devolver lo que le dieron desinteresadamente
-Pero no es correcto, yo debería…
-Vamos viejo ¿en qué siglo vives? –Edward no respondió –Vamos Edward dije que no hay problema, tú me compras algo en cuanto puedas ¿de acuerdo?
-De acuerdo
-¡Helga!
"Maldición….no lo puedo creer…" Maldijo su suerte al escuchar aquella voz que trato de ignorar pero no pudo evitarlo, pues Arnold ya se había acercado a ella.
-Creo que debemos hablar ¿no? –Comento el joven rubio tranquilamente con su típica sonría ¿Cómo era posible que todavía la conservera durante tanto tiempo?
-Lo siento Arnoldo pero debo ir a clases
-Es un curso propedéutico y todos debemos ir –Dijo sin perder la paciencia
"Rayos…" –Bien pero no quiero llegar tarde, cabeza de balón
-Solo serán unos minutos, por favor
-Pero…
-Solo te tiene que decir algo, Arnold –Interrumpió Edward –Helga es mi novia –Soltó sin más preámbulos, dejando al joven rubio impactado por la noticia ¿Qué demonios había pasado aquí?
-Pero…
-Te envié una carta…mi última carta en la que te explicaba las cosas –Dijo la rubia triste al ver la sorpresa y decepción en aquellos ojos
-No puedo creer eso, vamos Helga deja de bromear
-No lo es, Arnoldo y no me molestes más –Dio media vuelta sin mirar atrás
-Perdiste Arnold
Arnold le miro molesto pero desafiante –Eso está por verse, ella no es para ti
-Creo que el marcador es claro ¿no? –Dijo burlonamente –Ella está conmigo y así será por siempre, perdiste tu oportunidad, nunca te diste cuenta de la maravillosa mujer que tenías enfrente y ahora ya es tarde, no solo por tu demora en volver, sino porque hay cosas que pasaron y tú no estuviste con ella, sin embargo yo sí.
Arnold le dolió aquella verdad a medias, pues siempre quiso que ella le contara todo, al parecer no lo había hecho aunque eso ya lo sabía, sin embargo no le daría el gusto –Dudo que por eso se haya enamorado de alguien como tu
Fue el turno de Edward de recibir una puñalada pero sonrió –No importa porque está conmigo y no la dejare nunca… ¿Entiendes? Nunca –Dijo amenazante y posesivamente, dio media vuelta y se alejó.
"Lo veremos…" pensó el rubio sintiendo una punzada en el corazón al pensar que había perdido el amor de la rubia y pensando que la bienvenida no tenía las sorpresas que esperaba o que le hubiesen gustado.
