Disclaimer: Los personajes y el universo le pertenecen a JK Rowling.

La historia es mía. No obtengo beneficios económicos ni lucrativos por escribirla.


Aviso: Esta historia participa en el reto Uno, dos y tres, te reto otra vez del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black.

Mi frase sorteada fue: - "El mejor amigo de un niño es su madre". —Psycho.


Una conexión especial.

Lily no estaba segura de esto. Llevaban planeándolo una semana, pero aún tenía sus dudas.

Ella quería mucho al padrino de su bebé, pero sabía también que Sirius era muy impulsivo y no pensaba antes de actuar.

A ella le preocupaba que si a Black se le ocurría una idea, la llevara a cabo sin preguntarse primero si sería o no peligroso para Harry.

James no tenía ese temor. Él aseguraba que Sirius era de fiar y que cuidaría a Harry como si fuera suyo.

La pelirroja esperaba que Sirius no cuidara a su hijo igual que sus cosas porque... Quizá como a su moto. Amaba a esa trampa mortal.

-Lily, amor, Harry estará bien. Sirius y él se adoran y solo será un día.

-Lo sé, pero eso no quiere decir que no me preocupe. Ambos sabemos como es Sirius.

-Lo del Whiskey de fuego era una broma. Él mismo lo dijo. -James trató de tranquilizar a su esposa.

La mujer había pensado en dejarle una lista de reglas pegada en la pared, pero temía que al ser reglas escritas, Sirius las incumpliera todas por el simple hecho de ser normas.

Está bien. Qizá estaba exagerando, pero una madre estaba en su derecho de preocuparse.


Sirius llegó a su casa al mediodía como habían acordado previamente.

Dejó su chaqueta de cuero colgada en el perchero de los abrigos y entró en la sala de estar sin necesidad de invitación.

-Venga, largo. Ya estoy aquí. Tenéis que iros para que Harry y yo podamos hacer cosas secretas de ahijado y padrino. -Sirius empujó a James hacia la puerta principal.

-¿Se te ha olvidado que vivo aquí? -Potter preguntó.

-Detalles, detalles. Ahora fuera. No quiero ver tu nido de ratas por aquí hasta mañana.

-¿A qué le llamas tú nido de ratas? -James se indignó.

-Hola, Sirius. También me alegra verte.

-Hola, pelirroja, la más bella flor de...

-¡Hey! ¡Que es mi esposa.

Black asintió pensativo.

-Cierto. Aunque aún me pregunto que vio en ti.

Antes de que ambos se enzarzaran en una pelea de broma, la pelirroja se colocó entre ellos.

-No os atreváis.

Un niño pequeño está durmiendo en este momento y si lo despertáis... -Acarició su varita.

-Aw, pelirroja, no eres divertida.

Ella miró a Sirius poco impresionada.

-Bien, me comportaré... -El animago perro se quejó.

Lily y James se marcharon tras besar a su hijo dormido y Black se acomodó en la sala de estar a esperar que el pequeño se despertara.

Harry abrió los ojos y le sonrió a las figuras que colgaban de su cuna.

Le gustaban los colores bonitos y quería alcanzarlos.

Se puso de pie y llamó para que alguien lo sacara de su cuna. Quería jugar.

Escuchó pasos y chilló de alegría. Venían a jugar.

-¿Mamá? ¿Papá?

-Hola Cachorro. ¿Ya estás despierto?

Harry le sonrió a su padrino y alzó los brazos.

Sirius lo tomó en brazos y lo hizo girar.

-¿Qué tal si comemos algo, eh?

El bebé apoyó la cabecita en su hombro y sonrió contento.

Remus estaba mirando cómo Sirius y Harry jugaban en el suelo de la sala.

Canuto era como un niño grande y a veces el lobo no sabía quién era más infantil.

Reía con los dos mientras Harry babeaba el bloque que Sirius trataba de encajar en el tablero.

Más tarde el niño perdió el interés cuando vio al gato y gateó lo más rápido que pudo hacia él.

El animal se escondió bajo una silla pero Harry era obstinado y se las arregló para entrar también.

El gato salió y trató de salir por la ventana pero estaba cerrada.

Resignado, se quedó quieto y permitió que el niño lo abrazara y tirara de su pelaje, sus orejas y de su cola.

-¿Qué tal si volamos un rato, harry? -Sirius sugirió.

Su ahijado alzó los brazos para que lo sostuvieran y el mayor corrió y lo hizo revotar en sus brazos.

Salió al jardín con Remus siguiéndolos y lo colocó sobre la escoba de juguete.

Lupin sonreía al ver a uno de sus mejores amigos correr al lado del risueño pequeño que no parecía queret detenerse pronto.

-¿Ves, Lunático? Harry me adora. Somos los mejores amigos.

-No lo creo. Dicen que el mejor amigo de un niño es su madre.

Black resopló.

-Eso es una mierda. Nunca mi madre sería mi mejor amiga. ¿Pero qué cosas inventan los muggles?

-No importa, Sirius. Solo era una observación.

-Ah, Remmy. Estás celoso de mi conexión única con Harry.

-Sí, Canuto. Precisamente es eso.