-Perdona eso, ya sabes cómo son –Susurraba el rubio, mientras cerraba la puerta de su habitación con seguro esta vez, para que no interrumpieran nuevamente, mientras dejaba en la mesa una bandeja con comida que su abuelo había traído rápidamente, mientras Puki platicaba un momento con ellos.

-No te preocupes…

-¿Porque mi abuela dice que esta vez no subías por la escalera de incendios?

-No lo sé, tal vez me esté confundiendo…si eso –Dijo sudando la rubia

-Mmmm y ¿Armarios? ¿Conductos de ventiladores, que…?

-Bueno cabeza de balón, termíname de contar

-Bien, pero por favor come lo que prepararon –Dijo ofreciéndole el plato a la joven, quien los tomo distraídamente esperando que el rubio continuara

-Bien, decidí ir a la tribu de los ojos rojos para rescatar a mi papa…

FLASH BACK (HACE CUATRO AÑOS)

Los aldeanos de ojos rojos, resultaron ser seres extraños de color piel muy blanca y de ojos inmensamente rojos, pero no eran de esas criaturas que imaginan, no, eran personas comunes con poderes sobrenaturales, pero no todos, así como también al igual que la aldea de ojos verdes tenían miedo de la sombra, pero a diferencia de los ojos verdes, los ojos rojos ambicionaban el poder, demostrar quién era el más fuerte para poder sentirse poderosos y revelar quien entonces era el que mandaba.

-¿Papa? –Rodee la cueva donde tenían prisioneros a las personas externas, entre las cuales debía estar mi padre y si habían atrapado a mi madre, también debería estar ahí -¿Mama?

Era como estar al principio de toda la búsqueda de sus padres, no entendía como era que habían llegado hasta ahí, debía hacer algo y debía hacerlo pronto antes de que sucediera algo terriblemente mal, también debía encontrar el famoso libro del mal y enviarlo al fondo de la barranca para que quedara enterrado y no pudiera causar más mal.

-¿Arnold?

-Papa –Susurro al ver al hombre demacrado dentro de la cueva y tratando de asomarse un poco por el estrecho hueco que había -¿Mama está contigo?

-No, hijo, que gusto verte, los ojos rojos…te buscan desde hace tiempo y uno…dijo que había…que habías…

Arnold entendió lo que le habían hecho creer a su padre, por lo que trato de aliviar la angustia que había sentido acercándose a él, pero el negó rápidamente con la cabeza –Debes ir al templo –Susurro rápidamente –Ahí llevaron a tu madre, Arnold, está a punto de dar la luz y quieren hacer un ritual para que...tu hermano o hermana sea la encargada de llevar el mal a todo el mundo… -Susurro mirando nerviosamente hacia dentro de la cueva

-No puedo dejarte aquí…

-Lo harás, te lo ordeno, Arnold

-Pero…

-Tienes que ir más arriba, ahí se encuentra el templo, donde naciste por favor ve por ellos, no lo permitas

-Papa primero debo sacarte de aquí

-¡Arnold Phill Shortman! Obedece –Dijo su padre alzando la voz, provocando que un guardia se acercara para ver si todo estaba bien por lo que Arnold no tuvo más remedio que alejarse rápidamente de ahí para no ser visto y dirigirse hacia donde su padre le indico.

Miles, sonrió melancólicamente mientras miraba al ojo rojo que estaba parado frente a él, gritándole, se acercó a él para poder hacer algo para salir de aquel lugar.

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Encontré el lugar que mi papa había indicado y entonces observe como los ojos rojos traían envuelto a un bebe en una sábana, ese debía ser mi hermano, ellos lo llevaban al centro del templo donde se encontraba una estatua en representación de la sombra, en las manos de uno de ellos también traían un libro color rojo el cual debía ser el libro del mal.

Inmediatamente corrí hasta ellos para impedir que le hicieran algo a mi hermano pero…

-¡Arnold!

-¡Suéltenme! –Dos ojos rojos me habían tomado desprevenido, impidiéndome así acercarme a mi hermano quien me observaba, nuestros ojos se encontraron, inmediatamente supe todo…debía protegerlo ese era mi deber.

-¡Déjenlos! –Stella trataba de alzar su cuerpo débil para proteger a sus tesoros, pero inultamente pues no podía siquiera levantarse.

Uno de los ojos rojos se inclinó nuevamente en él bebe quien al mirarlo, comenzó a llorar fuertemente provocando la molestia de ellos, por lo que rápidamente tomo el libro y comenzó a hacer el ritual, iban a darle beber la sangre de un extraño animal que no alcance a distinguir, sentía la sangre hervir ante la impotencia…

-¡No! –El grito no fue nada comparado con el temblor de la tierra que comenzó en aquel momento, los ojos rojos fueron arrojados a otro lado lejos del bebe y provocando así también que soltaran el libro del mal, Arnold realmente estaba fuera de control en aquel momento, el aire, la tierra, el agua y el fuego en aquel momento obedecían solo a él.

Su hermano fue arrojado a sus brazos suavemente por una enredadera de plantas junto con el libro, comenzó a avanzar ido sin saber realmente lo que estaba haciendo, tomo a su madre por el brazo y comenzaron a caminar más rápido de lo que comúnmente podría hacerse, era gracias al poder de su hijo que avanzaban rápido y sin que ella se esforzara.

-¡Vayan por ellos! –Grito el jefe de la tribu

Pero Arnold una vez afuera, provoco una enorme tormenta en el templo, provocando que el fuego llegara a él, inmediatamente los ojos rojos comenzaron a huir por donde podían y a gritar desesperadamente por encontrar una salida, Stella puso la mano sobre el brazo de su hijo para tratar de hacerlo volver a la realidad, sus ojos verdes esmeralda provocaban algo de miedo al percatarse de que no miraba absolutamente nada en realidad.

-Arnold…

-Deben morir…

-Hijo, no…

En aquel momento llego Miles junto a Eduardo, quienes habían logrado salir de la cueva donde estaban prisioneros. –Stella

-Miles…Arnold

Tomaron al bebe que estaba en los brazos de Arnold, quien dejo que lo tomaran pero aún seguía torturando a la gente roja que suplicaban que se detuviera.

-Arnold, hijo ya basta…

-Es inútil, el ahorita no está consiente –El jefe de los ojos verdes apareció de pronto de entre los arboles –No se detendrá hasta que todos mueran

-Haga algo…todo esto es su culpa y…

-Tranquilo Miles, claro que hare algo… -Tomo la frente del cabeza de balón y provoco que este cayera desmayado al suelo

El fuego continúo pero la lluvia termino, los ojos rojos que aún estaban ahí, huyeron sin importarles nada, solo sus vidas.

-Deben irse… -Eduardo comenzó a murmurar con urgencia que salieran de ahí pero…

-No pueden irse –Otros ojos verdes salieron, tomando a Arnold, para llevárselo de ahí –Al menos él no puede irse aun

-Pero…

-Corre peligro

-Arnold…

-Vamos –Susurro antes de avanzar con los demás aldeanos con el libro del mal en sus manos, Miles y Stella no les quedo de otra más que ir detrás de ellos.

END FLASH BACK (PRESENTE)

-Entonces tuvimos que quedarnos porque el mal me quería a mí, no podían arriesgarse a dejarme ir y que los ojos rojos que quedaban o alguna nueva persona que hubiera visto de lo que soy capaz de hacer, me quisiera hacer daño, para los ojos verdes soy muy importante aunque en realidad no me siento importante –Concluyo el rubio

Helga le miraba enarcando una ceja -¿Cómo es posible todo eso? Perdóname Arnoldo pero parece un cuento de fantasías

-Sabía que dirías eso –Susurro divertido mientras se concentraba en un vaso de agua que estaba en el escritorio, el cual comenzó a moverse pero no tirando el agua si no lo contrario, el agua estaba formando figuras en el aire antes de volver al vaso

-Arnold… -Susurro sorprendida

-No volvimos de inmediato no solo por el "peligro que yo corría" sino porque los ojos verdes estuvieron enseñándome a controlar el poder que vive dentro de mí y que no puedo dejar salir tan fácilmente porque podría ser peligroso para mí, además estuvieron durante 3 años en guerra con aldeas vecinas, en todas había un ojo rojo de los que escaparon ese día, anunciando lo que yo hice y de inmediato iban tras los ojos verdes por mi culpa…no podía dejarlos así –Susurro avergonzado

-Tienes razón, Arnold –Susurro la rubia apretando su mano suavemente –No te equivocaste Arnold

-¿Me perdonas entonces?

-Olvidemos el pasado ¿Qué te parece Arnoldo? Además siempre es bueno empezar de nuevo ¿No?

-Creo que si aunque no sea de la manera que esperabas

-Lamento mucho todo –Dijo sonrojándose

-Te entiendo, Helga, pero solo quiero saber algo

-Pregunta cabeza de balón, hoy estas de suerte

-¿Te gusta Edward?

Helga se mordió el labio inferior, mientras pensaba en la respuesta correcta –Así como gustar, gustar…bueno no lo sé, Arnold….la verdad es que no se, creo que me gusta algo

Arnold bajo la mirada triste -¿Y yo?

-¿Tu qué?

-¿Ya no te gusto?

-Arnold, yo…

-Dime por favor –Arnold la tomo de los hombros mirándola fijamente esperando una respuesta pero la joven sonrió levemente.

-Ya debo irme…es tarde y Bob debe estar como loco porque no le he llamado

-Bien pero esto no termina

-Lo sé, no se supone que acabamos de empezar, zopenco ¿eh?

Arnold sonrió de lado –Tienes razón, solo espero que esta reconciliación nos lleve a otra reconciliación más placentera –Susurro pícaramente mientras se acercaba a la rubia

-¿De qué hablas…? –Pregunto nerviosa

-Tú sabes Helga

-No…

Arnold se acercó más a ella, mientras Helga no podía dejar de ver aquellos ojos verde esmeralda, sus labios de Arnold estaban ya bastante cerca de los de ella, sentía el suave aliento de su amado sobre su piel provocando una corriente eléctrica por todo su ser que le calaban hasta los huesos, sintió el gentil roce de sus labios provocando que le llegara un colapso cardiaco, mientras trataba de respirar, Arnold la rodeo de la cintura y así comenzó un suave, tierno y amoroso beso que comenzó entre ellos, provocando una reconciliación entre sus corazones al sentirse nuevamente en casa.


Hola queridos lectores

no tuve mas reviews en el capitulo anterior uuuu :( pero aqui dejo un nuevo capitulo de mi fic, espero que les guste, si es asi no duden en hacermelo saber y si no tambien jeejej no hay limites ;D

muchas gracias por leer mi fic, por tomar de su valioso tiempo para poder leerlo muchas gracias ;D

saludos