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La vida es una ruleta, hoy abajo mañana arriba o vicerversa...


Helga estaba en una gran habitación blanca, estaba haciendo mucho frio vio a su madre, Miriam y a Bob de lados opuestos a la habitación, Miriam tenía la mirada perdida, aunque solo la mantenía hacia el lugar donde se encontraban un par de botellas de whisky y su padre estaba mirando hacia… ¡Victorie!

-¿Mama? –No dijo nada -¿Papa?

Nadie le respondió, por lo que se fue acercando a su papa, pero este la ignoro para ir detrás de Victorie quien se había ido por la puerta de enfrente -¡Espera, papa!

Miriam también tomo la botella de whisky y se fue por el otro lado de la puerta, tratando de que esta no se le cayera de su mano débil y temblorosa.

-¡Mama!

Quedo sola en la habitación.

-¡Papa, no me dejes, por favor, papa!

Sintió un fuerte escalofrió y un gran vacío en su corazón, sintió la desazón y el dolor que sentía ante la soledad inminente que comenzó a apoderarse de la habitación, se sentó en el suelo, abrazándose a si misma tratando de no llorar, cuando Arnold apareció.

-¡Arnold! –Iba a levantarse, pero… -¿Li…Lila?

Vio terriblemente la siguiente escena donde Arnold, tomaba de la mano a Lila, mirándola con amor, con devoción, la besaba dulce y apasionadamente para después reírse de la rubia quien aún no podía dejar de mirarlos con sorpresa y dolor, viéndolos alejándose, aquello era el fin.

-¡A…Arnold! ¡No! –Gritaba desesperadamente mientras las lágrimas surcaban por su hermoso rostro, terminando tirándose en el suelo, llorando desconsoladamente hasta que…

Se escuchó un estruendoso golpe seco en la puerta, la rubia comenzó a abrir lentamente los ojos, noto que si había llorado mientras dormía, por lo que rápidamente se limpió las lágrimas.

-¡Helga! –El grito fastidioso y nada lindo de su madrastra se hizo presente en su alcoba.

-¡¿Qué?! –Helga se acercó a la puerta

-¡Apresúrate o llegaras tarde! –Grito histérica la mujer

-¡Ya voy!

Se levantó molesta, tratando de olvidarse de su sueño, perezosamente entro en el baño y después se cambió rápidamente, al bajar Sonia y su madre ya estaban almorzando.

-Helga quiero que sepas que no soy tu despertador, para la próxima si llegas tarde no será mi culpa

La rubia no respondió solo se dedicó a tomar algo de la alacena para almorzar.

-Las cosas aquí cambiaran, niña, ¿Lo sabes?

-Como sea.

-Primero tienes prohibido salir, segundo harás todo el quehacer de la casa por las tardes así que no puedes seguir saliendo cuando se te dé la gana, tercero no puedes pedirme absolutamente nada de dinero, estamos en tiempo de ahorrar no de malgastar lo que nos dejó tu padre.

-¿Acaso le dejo algo a usted?

-Soy tu tutora legal, por lo que no puedes ni cuestionarme, ni molestarte, si no quieres terminar en la calle, niña –La tomo fuertemente del brazo –Te lo advierto Helga, solo una cosa que me hagas y te iras a la calle ¿De acuerdo?

-Haga lo que quiera –Se levantó zafándose del agarre –Ya no me importa nada –Murmuro tristemente

-Lo último, no soy criada de ninguna de las dos, Helga, así que si deseas seguirte llevando almuerzo como siempre háztelo tú, no soy tu madre y mucho menos seré como tu padre, así que ya sabes y no me causes problemas

Helga dejo escapar lágrimas de sus ojos hasta que estuvo de espaldas, antes de salir a la calle, sin llevarse nada, realmente no tenía hambre, tomo su mochila, las cartas de Bob y Olga y se fue.

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Arnold estaba esperando a la rubia a la entrada de la escuela pero no la veía, no sabía si iría a la escuela un día después de lo de su papa, pero realmente necesitaba ver que estuviera bien, cuando estaba por rendirse la vio, iba con Edward pero no iban a la escuela, si no a la dirección contraria, observo que la rubia no se veía nada bien, por lo que los siguió.

Los vio subirse a la cabaña del árbol, el viejo Pete, por lo que trepo sigilosamente para no ser escuchado y lo que oyó no le gusto para nada.

-Tranquila Helga, amor

-¡¿Cómo quieres que me tranquilice?! ¡Mi hermana me abandono!

-Pero…

-¡Mi padre también me dejo y lo peor que él pudo haber hecho fue dejarme con la estúpida de Victorie y todo porque mi hermana no tenía forma de mantenerme o al menos según eso pone ella, pero mi padre dice que es por su forma de vivir ahorita la vida! ¡¿Qué demonios les pasa, creen que pueden jugar así conmigo?! ¡Y Olga, ¿Porque me dejo una carta tan…cruel?!

Edward se acercó a la rubia tapando la visibilidad de Arnold, para consolarla, quien dejo que la abrazara –Tranquilízate, yo te ayudare a olvidarte de todo ¿quieres?

Helga lo miro, estaba decaída, tan triste, tan sola que ya no le importaba nada –Si, por favor –Lo tomo de los hombros para acercarlo –Quiero olvidarme de todo…

-Bien, hermosa ven –La guio hacia la otra esquina de la casa, Arnold sintió que su corazón se encogía pensando en lo peor pero…

-¡¿Droga?!

-¡Shhh, Helga! ¿Acaso quieres que todos se enteren?

-No pero…

-Son muy inofensivas, no te hacen daño como las demás –Dijo sonriente

-Tú siempre te equivocas

-Es verdad, pero ¿quiere olvidar o no?

-Si –Tomo la pequeña pastilla, Edward le ofreció una cerveza y la joven se la paso. – ¿Cuánto tarda?

-Paciencia, hermosa, pronto olvidaras todo

Helga comenzó a tomar con Edward una y otra, mientras Arnold los vigilaba desde afuera, tratando de protegerla desde ahí, para que ese tipo no se aprovechara de ella, al menos esa era su intención, pero lentamente cayo en los brazos de Morfeo, no entendiendo bien porque, pero aquel rico aroma que aspiro antes de dormir fue una dulce fragancia extraña que no había olido nunca.

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Cuando Arnold, despertó escucho unos pequeños sollozos provenientes de la cabaña, se sentía extraño, mareado y desorientado, por lo que se levantó con dificultad, pero en cuanto pudo fue inmediatamente a la cabaña, donde encontró a Helga, cubierta con una gran cobija pero ella, ella no estaba bien, estaba realmente mal.

-¿Hel…Helga?

La rubia se sobresaltó un poco pero le miro, comenzó a sollozar más fuerte que antes, no entendía, ¿Dónde estaba Edward? ¿Qué había pasado? No quería ni imaginárselo

-¿Helga? –Se acercó para rodearla pero la rubia lo rechazo

-¡Vete Arnoldo!

-¿Qué fue lo que paso?

-¡Vete!

-¿Helga? ¿Te hizo algo? Respóndeme

La rubia comenzó a sollozar más fuerte, el volvió a tratar de cubrirla y esta vez ella lo permitió, estaba destrozada, lo que si es que ni ella misma entendía nada.

-Helga –Levanto su rostro para que lo mirara –Dime ¿Qué fue lo que paso?

-Yo…

-¡¿Qué demonios haces aquí, Arnold?!

El rubio dio media vuelta y vio a Edward quien le miraba con odio, mientras el joven trataba de mantener su furia, impotencia, coraje y celos dentro de su ser pero le era imposible, más que nada porque su mente se imaginaba lo peor y si se atrevió a lastimar a su amada, el no viviría más para contarlo.

Recordó su amenaza "Ya veremos…" era imposible… ¿Cómo pudo aprovecharse de la debilidad de aquella pobre joven que acababa de sufrir realmente un gran dolor? -¿Qué le hiciste?

Su voz salió como un siseo amenazante y lleno de odio, que hasta Arnold se sorprendió de que el que haya hablado haya sido él.

-No hice nada que ella no quisiera, ¿verdad primor? –Se acercó para besarla pero la rubia se alejó en automático asqueada y asustada.

-¡No la vuelvas a tocar! –Grito fuera de sí, alzándose para irse encima del joven quien no tuvo tiempo de reaccionar y lo único que atino a hacer fue tomarlo de los brazos para evitar los golpes.

-¡¿Qué te pasa, Arnold?! –Gritaba mientras se cubría la nariz ensangrentada

-¡Aléjate de ella!

-¡Ya es mía, acéptalo y aléjate! –Se acercó a la joven quien estaba aún en schok -¡Vamos Geraldine!

-¡No…!

-¡Vamos!

-¡Dijo que no quiere!

-¡No te metas, Geraldine vámonos!

Ella soltó su puñetazo en el ojo izquierdo del joven quien inmediatamente la soltó pero después iba a devolverle el golpe pero Arnold le detuvo el puño -¡Tu madre no te enseño a no lastimar a una mujer, imbécil!

Edward molesto se zafo pero después soltó una risa maliciosa –Ya eres mía, Geraldine –Miro a Arnold con ojos llenos de celos y envidia –Hicimos el amor, es realmente exquisita, tan suave su piel…tan… -Otro golpe -¡Golpéame imbécil pero ella ya es mía! –Se acercó a la joven tomándola de sus hermosos cabellos –Nos vemos amor –Le planto un beso en la mejilla provocando más lágrimas de la joven

Los rubios quedaron a solas, ninguno de los dos dijo nada en un buen rato, hasta que Arnold decidió romper el silencio –Te esperare aquí afuera, te llevare a tu casa

La rubia no dijo nada por lo que lo tomo como un sí, en cuanto él estuvo afuera la rubia comenzó a llorar y se fue vistiendo poco a poco, después salió y vio a Arnold mirando la luna, la hermosa luna que tanto ella admiraba pero que ahora su cálido brillo no le llegaba ni a los talones para aliviar su dolor.

-Vamos –Le ofreció una mano para ayudarla a bajar pero la rubia la negó y comenzó a descender lentamente ella sola. Caminaron en silencio hasta llegar a casa de la rubia, quien no deseaba entrar, ya era de noche, bastante a su parecer, pero que más daba, miro al rubio quien estaba esperando que ella ingresara a su casa.

-Gracias, por acompañarme –Dijo sin sentimiento alguno, algo que el rubio hizo que sintiera escalofrió

-Helga, creo…creo que deberías de denunciarlo –Dijo el rubio acercándose a la joven

-La verdad es que…

-Helga lo que hizo está mal y tú lo sabes, te drogo y luego…

-¿Cómo sabes que tome una droga?

-Porque lo vi

-¿Es decir que viste todo?

-Si bueno…yo…

-¡Y no hiciste nada! ¿Porque? ¡Te odio Arnoldo, también te odio a ti! ¡Pudiste hacer algo pero no lo hiciste! –Grito con lágrimas en los ojos

-Helga…

-¡No quiero volver a verte, estúpido! ¡Pudiste ayudarme pero no…claro nunca ayuden a la mandona y gruñona de Helga G. Pataki!

-Pero…

-¡Vete no te quiero ver más! –Grito antes de ingresar a la casa.

Una vez adentro la rubia trato de tomar fuerzas para no desmoronarse ahí, esperaría hasta su alcoba cuando vio una nota "Helga, nos fuimos unos días al campo, te deje 100 dólares para gastos y esas cosas, aún hay comida así que el dinero te debe de durar mínimo un mes, no te daré mas, nos vemos el próximo mes, Victorie"

Helga no pudo más y se dejó caer en el gran sofá de su padre, soltando por fin todo lo que tenía dentro de su corazón, sollozando fuertemente sin temor a que alguien la escuchara, solo dejaba salir todo, su padre muerto, Olga se fue sin ella porque no quería cargas ni obstáculos para su carrera, Arnold no la ayudo, Edward la violo, ni siquiera recordaba nada de lo que había pasado, pero verse desnuda envuelta en una gran cobija era un indicio de que había pasado algo ¿No? Ya no podía mas, no deseaba pensar.

Fue a la gran repisa de la cocina y encontró una gran botella de whisky, inmediatamente la comenzó a tomar, mientras una pequeña vocecilla le decía una y otra vez.

"Eres una alcohólica como tu madre, jajajaja, terminaste como ella, maldita alcohólica asquerosa, no vales nada"


Hola queridos lectores

mil gracias por leer y una enorme disculpa por la tardanza jejejeje ;D

pero aqui sigo y seguire con todos mis fics asi que no se preoccupen por eso que no los abandonare ;D

MacaG26 hola si yo tambien mientras lo escribia llore :'( tal vez sea porque a veces desearia leer aunque sea un pedazo de papel donde mi padre se exprese bien de mi jejeje pero bueno, aqui lo bueno es que no es tan real la muerte de nuestro querido Bob

en cuanto a lo de sonia la verdad no le iba a dejar nada pero, realmente Sonia es tan mala como aparenta? porque teniendo una madre desobligada y mala como la que tiene comienzo a entender un poco su aferracion hacia arnold pues siempre a sido un buen samaritano como dice Helga jejeje ;D

muchas gracias por leer mi fic y si no la rescata yo te ayudo a golpearlo aunque despues debemos huir de helga recuerda que siempre lo amara y si lo golpeamos ella nos matara...uuuu jajaja :D

espero que estes teniendo una hermosa semana ;D

saludos