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CAPITULO 20 AMORES EXTRAÑOS


A veces solamente desearía poder comprender, poder saber lo que piensa la otra persona para simplemente poder saber cómo actuar, hablar y ayudar, pero simplemente eso es imposible, todos somos un mundo en nuestra cabeza, pero eso no quiere decir que nunca podamos llegar a comprender a la otra persona, solo que…que es complicado.

Y como no ¿Quién dijo que el amor era fácil? En realidad una relación nunca es todo color de rosa, seria aburrido ¿no?, tampoco debe de dar más uno que el otro, es una relación de dos no de uno mismo, la igualdad debe empezar por eso en casa para después llevarla afuera, pero si muchas veces esa igualdad nunca estuvo en casa ¿Cómo llevarla en tus otras relaciones? ¿Quién es el débil? ¿El que no pelea o quien tiene la razón?

Realmente nunca pensé que fueras tan complicada Helga Geraldine Pataki pero eso es lo que me encanta de ti…

A.P.S


-¡¿Cómo es posible Arnold?! –Gritaba histéricamente Stella mientras miraba a su hijo con una gran decepción en su mirada, estaban en la habitación de sus padres, Helga había quedado tan avergonzada que no replico cuando el rubio le dijo que lo esperara.

-Mama no es lo que…

-¡¿Cómo que no es lo que pienso?! ¡Nos vamos un rato y mira lo que haces!

-Bueno es que…espera ¿No se supone que estabas en New York con mi padre?

-¡¿Para dejarte solo?! ¡No señor esta vez envié a tu padre solo y le dije que me quedaría, claro lo decidí en último momento, como anoche no sé a qué hora llegaste!

-Estuve todo el tiempo en…

-¡¿Ahora que pasara Arnold Phill Shortman?! ¡¿Acaso has pensado en las consecuencias?! –Respiro hondamente en un intento de tranquilizarse -¿Qué si está embarazada después? Son aún muy jóvenes

Arnold se sonrojo completamente, es que ni ella ni Helga dejarían responder en algún momento, por un momento intento sonreír, vaya ironía de la vida, había encontrado a alguien tan parecido a Stella sin proponérselo tal vez como ella daba la vida a Miles, Helga también se la daría a él, aunque por ahora lo más importante era mantener a Helga lejos de todo lo malo en su vida.

-¡Arnold! –Stella lo sacudió lo más tranquilamente que pudo pero realmente no lo logro

-¿Eh?

-No quiero que estés con ella –Dijo más seriamente la mujer –Hablo enserio hijo, al rato tu…no…no quiero que corras peligro comprende

Arnold abrió los ojos sorprendido pero pronto su semblante paso a uno más serio ¿Qué si con que Stella pensara que Helga y el…? ¿Podría aprovecharse de eso no? –Lo lamento mama, no puedo dejarla

-¿Qué?

Arnold suspiro pesadamente, odiaba mentirles pero debía hacerlo, estaba encontrando la única forma que tendría para poder estar más con ella -¿Cómo crees que se sienta si la voto después de que…? –Se sonrojo –Era…era…. –Dios no podía decirlo sus orejas se encendieron –Vir…virgen

Stella también se sonrojo ante la confesión de su pequeño hijo, es que ¿Cómo diablos podía mirar a su bebe como un adolescente casi hombre ya con una vida sexual activa? Simplemente no…no era lo que ella quería pero… ¿si aun así seguía prohibiéndoselo? En realidad prefería saber bien todo lo que pasaba para orientarlo e incluso si debía ayudarlo a protegerse lo haría, porque…aún es muy joven y ella también para que haya un bebe de por medio ¿no?

-Creo que es algo extremista ¿no? –Arnold miro a su madre sin entender –Me refiero a que ella quiso, no la obligaste ¿o sí?

Arnold bajo la mirada poniendo la mejor cara de culpa

-¡Arnold! –Se escandalizo su madre

-No…no fue a propósito….ella…ella dijo, y bueno yo…realmente sabía que ella no estaba en sus cinco sentidos así que de…de un modo yo…

-¿Quién eres?

-Mama yo la amo –Esto último lo dijo sincero y firme mirándola a los ojos –Sé que ella también…

-Pero ¿Y si no?

-No quiero alejarme de ella y menos ahora, sería una falta de respeto para ella ¿No lo crees?

-Pero…

-Mama siempre me has dicho que debo ser un caballero y responsable también, voy a asumir las consecuencias de mis actos y eso no es huyendo o rechazándola después de lo que paso, si no asumiendo lo que tenga que venir ¿No?

-No estoy segura

-Por ahora no puedo alejarme

Stella suspiro rendida -¿No cambiaras de opinión, cierto?

-No

-Bien pero… -Miro por última vez a su hijo antes de salir –No quiero nada de drogas en esta casa, ni quiero que lo que paso anoche se vuelva a repetir ¿entendido? Ambos deben de respetar eso

-De acuerdo

Vio salir a su mama, para después dejar salir un tremendo suspiro de alivio y de frustración ¿Ahora como se lo diría a Helga?

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En New York en una casa desolada se encontraba Nick un hombre de cabello castaño y moreno mirando por la ventana tranquilamente mientras hablaba por teléfono.

-Si…si señora Pataki todo está saliendo conforme al plan –Se escuchó un grito colérico al otro lado de la línea –Lo lamento…no pensé…creí que no le molestaba es…está bien, está bien, si en efecto ya tenemos a la mayor de… -Volvió a escucharse un grito –Si lo se soy un idiota pero no se preocupe que todo está saliendo bien ¿Cuándo…? –Otro grito –Ya está bien señora, no hare más preguntas tontas perdone

Ralph cargaba un bulto junto con Jake quien traía sus pies en las manos mirando sonriente el buen trabajo que había hecho.

-Con cuidado idiotas –Dijo mirando como bajaban a la joven en el suelo. –Si es que fueron algo bruscos pero todo bien –Silencio por un momento -¿Qué? Pero…es que ella…pero…señora –Gritos –Si…comprendo está bien, nos vemos

-¿Qué ocurre Nick?

Miro a Jake por un momento antes de mirar con desprecio a la joven –Debemos desaparecerla.

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Helga miraba por el gran ventanal del cuarto del rubio, estaba aún confundida, no entendía ¿Qué diablos había pasado? ¿Enserio habían hecho el….?

-¿Qué tonterías digo? –Se puso de pie con una lagrima traicionera –Basta Helga no más lagrimas…el…él no te ama y lo sabes

-Te equivocas –Arnold estaba de pie mirándola sonriente con una bandeja para que desayunara

-¿Me equivoco?

-Si… ¿Cómo sabes que no te amo?

-Porque lo sé y punto Arnoldo ¿Y esto para qué?

-Necesitas comer y tener fuerzas

Helga se sonrojo levemente ¿Fuerzas para qué?

Arnold sonrió enternecido por la hermosa imagen de la rubia, aunque podría ser mejor si no estuviera tan demacrada, sus sonrisa se convirtió en una de melancolía –Helga… ¿Hace cuánto que…no comes?

La rubia miro a Arnold sorprendida porque ni ella misma lo recordaba –No…no lo se

-Bueno ahora desayunemos y dejemos lo demás de lado ¿Te parece?

-Claro

Por un momento estuvieron en silencio masticando tranquilamente los panqueques que la abuela de Arnold había hecho, claro que cada uno con un mar de preguntas para el otro pero ni uno ni el otro se atrevía a romper el silencio incomodo que se había creado entre ellos, hasta que Helga quien apenas si masticaba su plato no pudo más.

-¿Me vas a explicar que paso anoche?

-¿Anoche?

-Si ¿Cómo llegue hasta aquí Arnoldo?

Arnold miro hacia el otro lado recordando él porque estaba molesto con ella –Fui por ti

-Duh eso ya lo deduje no soy tan densa como tu

-Basta Helga

-¿Qué? ¿Te molesta la verdad? Porque es la verdad Arnoldo no eres más que un lento y un…

-¡Helga Geraldine Pataki dije que te callaras ahora!

Helga abrió los ojos sorprendida por cómo le había hablado pero en vez de dejarse llevar por el dolor de que el chico que amo le gritara se ofendió –No me grites Arnold

-¿Cómo no quieres que te grite Geraldine si te pones en peligro todo el tiempo? Si no estuviera yo ahí no se ya que hubiera pasado

-No me digas Geraldine

-Te llamas así ¿No?

-No juegues conmigo Arnold, no me gusta ese nombre y creo que lo sabes

-Pero así te llamas, Geraldine –Se acercó peligrosamente a ella provocando la molestia pero a la vez nerviosismo de la joven -¿Por qué fuiste con Wolfang? ¿No tenías como pagar la droga? ¿Qué ibas a darle a cambio?

-Eso no es de tu incumbencia Arnold

-Lo es cuando pague 290 dólares más 20 de mi cartera por tu droga y seguridad –Dijo el rubio apretando los dientes –Creo que merezco una explicación

-Nadie pidió tu ayuda

-¿No? –Sonrió amargamente -¿Por qué me llamabas mientras estabas inconsciente como debo tomarlo?

-Como que la droga ha estropeado mi maravilloso e intelectual cerebro

-Helga…

-Arnold…

-¿Qué debo hacer para que comprendas que…?

-No te estaba pidiendo ayuda y si te debo algo, ya te lo cobraste anoche ¿no? –Sus ojos se anegaron de lágrimas recordando lo que pensó hace un rato volviendo el dolor a su ser, se tuvo que voltear para que el rubio no la viera vulnerable –Así que ya…ya….no te debo nada

Arnold se molestó -¿Crees que por dormir conmigo ya me pagaste? –Helga lo miro sorprendida y dolida –No Geraldine porque en primera no lo hice por eso –No la desmentiría por ahora, estaba viendo las reacciones de Helga y deseaba saber hasta qué punto podía llegar –En segunda si es así entonces aún falta –Dijo un poco más pícaro quitando el plato de la mano de la rubia y dejándolo junto al suyo en el tocador –¿Crees que con una vasta por mi dinero, mi preocupación, el amor que siento por ti y lo doloroso que ha sido verte como hasta ahora? Yo creo que no –La tomo de la cintura mirándola intensamente antes de darle un beso que en un principio fue algo brusco por la desesperación, deseo y enojo que sentía por todo lo que había estado pasando pero lentamente el beso se fue convirtiendo en uno más apasionado y amoroso hacia la joven que termino derritiéndose por el beso correspondiéndolo con la misma intensidad.

Helga paso sus brazos alrededor del cuello del rubio sintiendo su corazón salir del pecho, sintiendo la lengua de su amado en su boca que parecía derretir la suya con el simple contacto, ya no sabía dónde estaba, en realidad no le importaba, ahora estaba consciente y agradecía eso para llevar por siempre el recuerdo de esos labios, de esos besos, esas caricias, estaba en el paraíso.

Arnold comenzó a sentir demasiado, estaba besándola y sentía las manos de la rubia detrás de su cuello eso le daba solo una señal de que pese a todo lo que pensaba la rubia no le importaba que fuera mientras fuera el, eso era mucho mejor que cualquier otra cosa ¿no?

Se atrevió a explorar nuevamente como anoche se atrevió pero sin pasar de allí, acaricio su costado y espalda suavemente, la piel de Helga era una delicia y adicción esa sería su mayor adicción y si la probaba mas no sabía que haría sin ella, si esta seguía como hasta ahora.

"Si la montaña no va hacia ti…tu ve a la montaña" pensó en esa conversación, pero no quería terminar en las sombras como ella, pero si ella lo aceptaba en su mundo, en su lugar, podría servirle para estar más cerca de ella ¿No? Tal vez hasta ahora lo había hecho mal.

De pronto sintió como la mano suave de la rubia tomaba la suya y la subía a su pecho, Arnold se sonrojo y se separó un poco para mirar ese mar que de pronto había recuperado el brillo de la luz que tanto amo. –He…Helga

-Tócame –Susurro ella avergonzada, bajando la mirada continuo –No se…no sé qué paso anoche pero…pero te…te necesito Arnold –Admitió sonrojada aun pero sonriéndole tímidamente –Yo…yo bueno yo, es que yo…

-Shhh –Arnold la beso tiernamente para callarla –También te necesito Helga… no me sigas alejando –La beso nuevamente –También te deseo –Susurro mientras acariciaba suavemente el pecho de la rubia sobre la ropa –Anoche solo nos besamos, Helga, jamás me aprovecharía de ti –Helga se sonrojo y miro asombrada al joven quien rio un poco –Si nos besamos porque tu quisiste pero antes de que pasara algo más, te detuve aunque…cada vez…cada…cuesta –Suspiro un poco frustrado

Helga sonrió dulcemente…ese era su Arnold, su amado y buen samaritano Arnold de quien se enamoró desde niña –Te amo –Susurro antes de robarle un beso nuevamente sin dejarlo reaccionar muy bien

Arnold sintió una enorme felicidad al sentir que nuevamente tenía esa oportunidad con ella, una oportunidad que no dejaría atrás, debía rescatarla y al parecer ahora lo estaba haciendo bien.

Bajo lentamente su mano para meterla debajo de la blusa hasta llegar al sostén de la rubia, quien se sonrojo pero no lo detuvo, amaba la electricidad que la piel de Arnold le hacía sentir contra su piel, el toco su seno suavemente excitado por la sensación se puso más encima de ella besándola con pasión, sin percatarse ninguno de los dos que alguien los observaba desde el ventanal.

-Maldita sea Helga –Murmuro mientras llamaba a la casa de huéspedes.

La rubia estaba deseosa ya de sentir a su amado y comenzó a bajar su mano hasta llegar a la parte masculina que deseaba tocar, sintió que estaba duro, Arnold dejo de besarla para mirarla –Yo…

-También me gustaría –Murmuro Helga sonriéndole pero…

-¡Chaparrito!

Ambos se separaron inmediatamente, Helga se puso bien nuevamente el sostén y la blusa que Arnold había desacomodado, mientras él se volvía a acomodar bien la playera que había sido un poco jaloneada mientras se besaban.

-¿Qué pasa abuelo?

Phill ingreso a la habitación y vio a los rubios sonrojados y ambos mirando al suelo pero no dijo nada, eso era de lo más dulce pero a la vez mas comprometedora si es que querían ocultar algo. –Le hablan a Helga

-¿A Helga? ¿Aquí?

-¿Quién es?

-Es Phoebe

-¡Phoebe!

-Ella sabe que te quedaste aquí –Dijo Arnold tranquilizadora –Quería llevarte con ella pero no le pareció prudente

-Rayos…seguro es un sermón, muchas gracias señor Shortman

-¡¿Señor?! –Dijo Phill haciéndose el ofendido -¿Acaso estoy tan viejo pequeña? Ya te había dicho que me dijeras Phill o abuelo como tú quisieras

-De acuerdo Phill

-Bien eso está mucho mejor –Salió de la alcoba mientras Helga se ponía de pie, Arnold la observo

-Entonces…

-¿Entonces? –Repitió la rubia sin entenderlo

-¿Seremos novios de nuevo?

Helga se sonrojo –Bueno pues…pues no se

Arnold la tomo de la mano sonriéndole con dulzura –Te amo Helga –Coloco un pequeño anillo con una piedra verde, el anillo era de plata pero la piedra se veía realmente hermosa

-¿Y esto?

-Es para que te cuide y si aceptas ser mi novia claro

Helga sonrió tiernamente para después darle un beso dulce a Arnold –Puede ser, tal vez hoy estas de suerte cabeza de balón –Sonrió antes de salir al pasillo para ir a responderle a su amiga, con mucha alegría que ninguna de las salidas de drogas o alcohol le había dado, Arnold seria su mejor droga y medicina para olvidar, estaba segura.

-Bueno Phoebs ¿Qué pasa en el mundo real? –Dijo soñadoramente pero lo que escucho le dejo un tanto desconcertada

-Eres una zorra, recuerda que eres mía y que seguramente tienes Herpes, no me protegí –Colgaron dejándola con la cicatriz que pensó que podría cerrar nuevamente abierta ¿Cómo fue tan estúpida para olvidar algo así y sobre todo para pensar que podría ser feliz cuando nunca lo ha podido ser?


Hola queridos lectores

antes que nada quiero agradecerles por la paciencia y por seguir leyendo ;D y a los que van empezando bienvenidos :D

bueno quiero decir que acaba de tomar un rumbo interesante esta historia en mi mente habia perdido la inspiracion pero ¿que creen? que no aqui sigue jejejej ya tengo el proximo capitulo en mi mente jejeje

lamento mucho hacer sufrir a Helga pero creo que va por un buen camino ademas de que despues de estar con una adiccion y los errrores que se comenten no son tan faciles de olvidar y dejarlos atras, ella necesita ayuda y se que es cruel romperle su pequeña burbuja de amor de los rubios disculpen :'( pero creo que fue en el momento justo me siento bien con este capitulo :D ya saben quien es Nick? espero que si jejejeje

Olusum annavi Holi muchas gracias por toda tu paciencia, apoyo y tus reviews realmente te lo agradezco y espero que te siga gustando como fuiste la unica que voto por eso comence con rescatame espero te agrade ;D en efecto revivimos los fics y yo jejeje la verdad tengo muchas ideas pero lamento bueno mas bien informo que este fic esta por llegar a su desenlace proximamente sera el final del fic jejeje uuuu lo se pero creanme faltan varios capitulos pero ya no muchos para llegar :D pero espero que a todos les guste :D

muchas gracias a todos queridos lectores

y sigan votando para saber que fic actualizare mañana por la noche ;D

al ratito les digo como andan las votaciones :D

saludos