Nota: Todavía no leo Jujutsu Kaisen, sólo leí la precuela que me gustó mucho. Pero pronto (?).


No todas las personas saben dejar. O al menos, no todas las personas son conscientes de que se están aferrando a algo.

A un recuerdo.

A una persona.

A un objeto o un bien material.

A una idea o creencia.

O también, a un sentimiento.

Pues aunque en un principio todo puede comenzar bien, las cosas también puede tornarse perniciosas.

Y aunque se le haga ver a la persona que aferrarse o depender de ese objeto o persona le está provocando un mal a él y a quienes les rodean. Debe ser esa misma persona la que abra los ojos y sea consciente de su realidad. Y también, debe ser esa misma persona, la que esté dispuesto a dejar ir.

Aceptar que ese recuerdo, puede seguir ahí, pero no ser tan recurrente como antes. Aceptar que esa persona que estuvo en nuestra vida fue importante, pero que no debe ser ella el centro de nuestra vida, porque ambos tienen caminos por recorrer.

Aceptar que los bienes materiales o las cosas vuelven y se van, que podemos volver a tenerlas más adelante o también aceptar que, las hemos perdido. Pero que, cosas mejores vendrán.

Aceptar que las ideas y creencias, como el pensamiento, también pueden cambiar. Y que los cambios no siempre, son malos.

Y por último pero no menos importante, es aceptar que los sentimientos pueden cambiar. Que no todo siempre será amor u odio. Que pueden existir los adiós y los hola.

Como los hasta luego, que te vaya bien. O los nos vemos pronto.

A veces, es bueno decir adiós y dejar ir, para poder avanzar. Para un nuevo comienzo, para algo nuevo en tu vida.

… Y así, es como Yuuta se despide de Rika. No la olvidará, pero sí la dejará ir, porque es lo más sano para ambos.

Porque el tiempo de Rika, aunque corto fue, terminó. Y el de Yuuta, todavía sigue y así será.

No obstante.

La promesa de un reencuentro, yace ahí.

Y el anillo que él porta, es prueba de ello.