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Hola queridos lectores
espero que les guste este nuevo capitulo :D lamento mucho la demora pero sigo aqui
son ultimos capitulos jejeje pronto el final de este fic despues de tanto tiempo lo siento :D
muchas gracias por sus hermosos reviews que me alientan a seguir escribiendo y su paciencia
no olviden dejarme sus reviews con votos incluso de sus fics favoritos
saludos coridales
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EL ENGAÑO AGRIO DE VICTORIE I
¿Cómo no odiar? ¿Cómo puedes perdonar? ¿Cómo perdonarte a ti mismo? ¿Cómo sanar para amar? ¿Cómo amarte a ti mismo si estas tan destrozado?
¿Por qué el mundo es cruel? ¿Por qué existe la maldad?
Tantas y tantas preguntas atormentando tu ser porque deseas tener una respuesta diferente a la que tienes siempre que preguntas todo lo anterior.
¿Cuándo el alma se rompe y corrompe que más puedes esperar?
Cuando estás tan muerto ¿Qué más se puede esperar en la vida? ¿Cómo pegas lo que está roto?
El amor lo puede curar ¿todo?
Y las sombras llegan nuevamente alrededor hundiéndote
¿Qué mas se puede hacer?
Adiós amor
H.G.P
Helga estaba demasiado pálida, tuve miedo que de verdad se desmayara en ese momento aunque no la culparía yo mismo estaba en total schock, aun sin creer lo que veía.
-¿Papa?
Bob Pataki caminaba con ayuda de una muleta hacia donde nos encontrábamos ¿Cómo diablos? No comprendía y sé que ella tampoco incluso el mismo Bob estaba mas que pálido, por alguna razón seguramente igual de mala.
-Mi niña, mi amor ¿Qué te paso? –Pregunto mirando el rostro de mi amada, que ya comenzaba a relucir el daño de Edward, además de que el pantalón tenía pequeñas manchas rojas que no había visto hasta ese momento.
Agradecí internamente que Helga se hubiera puesto la chamarra así evitar que Bob mirara más.
-Papa –Helga dejo escapar lágrimas de sus zafiros hermosos, la apreté un poco mas
-¿Qué paso Arnold?
-Bueno –Dijo con dificultad –Fue atacada por un compañero de nuestra clase, intento abusar de ella
-¡¿Qué?!
Helga despertó un poco con ese grito -¡¿Dónde demonios estabas Bob?! ¡Creí que estabas muerto y me habías dejado sola papa, sola con la idiota de tu esposa! –Grito molesta pegándole suavemente en sus brazos grandes antes de comenzar a sollozar
-Hija –Bob la abrazo fuertemente –Perdóname, no podía regresar tan rápido y lo peor es que…
-Victorie es una mujer terrible papa, no se cómo te casaste con ella
-Creme amor que ya lo sé, ella intento matarme
-¿Qué? –Pregunto sin aliento mi amada, pero antes de poder decir algo, la volvieron a llamar
-Vamos Helga –Dije tomándola de la mano, pero Bob me miro
-Voy a entrar con ella, necesito saber todo y ella ya no estará sola –Dijo con dolor pude verlo en sus ojos
-De acuerdo –Dije mirándola a Helga –Te esperare aquí
-Gracias –Dijo regalándome una genuina sonrisa antes de avanzar a la oficina con su padre
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Sonia miraba a lo lejos a Arnold, quien estaba esperando a que Helga saliera, se iba a acercar pero realmente no tenía ya ganas de que el rubio le mirara, en su vida todo había sido tan complicado y se puso peor cuando Victorie había aparecido en su vida, cuando ella había intentado llevarla a la ciudad, cuando lo logro y aunque en un principio ella se emocionó ahora deseaba volver a San Lorenzo.
-Nunca debí venir –Se dijo a si misma mientras caminaba hacia la salida de la delegación –Solo me iré a casa y allá veré a Helga. –Sintió el aire de la noche azotando su rostro, de una manera brusca o eso sintió, como la vida lo había hecho
-Hola hija
La joven se sobresaltó al escuchar a su madre.
-¿Qué haces aquí?
-Regrese de mi viaje y me encontré con todo este alboroto ¿Y Helga?
-Está rindiendo su declaración ¿Ya lo sabes entonces?
-¿Qué eres una zorra y andas diciendo que te violaron como Helga? Si ya me entere y ni así obtendrás mi atención querida, inventa algo más –Miro hacia la delegación –Bueno pues ya que saliste ¿Vámonos no?
Sonia la miro con dolor y molestia a la vez, sin poder creer lo que había escuchado –Eres la peor persona que conozco, ojala tu nunca hubieras existido en mi vida ¡Te hubieras muerto tú y no mi padre!
Victorie rio por lo bajo –Lastima que yo lo mate antes de que me matara a mi
-¿Qué? –Dijo sin aliento Sonia
-Tu padre fue un maldito, deberías dar brincos de no haberlo conocido era un idiota, por eso lo mate
Sonia la miro con miedo -¿Qué?
-Ya reacciona niña es mejor que sepas ya la verdad y que entiendas porque te odio, el abuso de mí y de ahí naciste tú, lo mate porque me violaba de noche y de día o cuando quisiera, era un maldito violador eso era lo que era tu padre
-No…no es verdad
-Claro que sí pero si no lo quieres creer allá tú, por eso no te quiero y por esa razón te detesto
Sonia la miro con dolor antes de dar media vuelta y huir, Victorie solamente rodo los ojos y se fue del lugar sin preocuparse por su hija.
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A las 2 de la mañana Bob por fin salía del lugar donde había estado con un detective hablando y planeando una estrategia para atrapar a Victorie, quien en realidad se llamaba Yessica, había tenido una vida complicada pero después de que se separó de su madre quien había estado vendiendo a los hombres desde los 9 años, fue a la ciudad de Chicago con su tía, para empezar de nuevo pero el daño había sido hecho, a sus 17 años que fue cuando pudo separarse de su madre, estudio como nunca lo había hecho pero pronto vio que con su belleza había conseguido lo que deseaba, pero un día después de tener relaciones a cambio de lo que deseaba le paso algo que no esperaba… Sonia venia en camino y su padre no quería que estuviera con Yessica, pero ella aparte de no querer a la bebe, deseaba al menos conseguir dinero por ella, había encontrado a una pareja que deseaba comprar un bebe, pero Peter el padre de Sonia no lo iba a permitir, era un hombre con dinero y si lo perdía estaba perdida, así que lo mato y de ahí comenzó su larga historia de crímenes, siempre se cambia el nombre y el aspecto, sus víctimas son siempre hombres con dinero y grandes que tengan incluso tendencias sexuales, los investiga un poco y con que tengan un poco de indicios con respecto al sexo, los seduce busca quedarse con su dinero y luego los mata.
Era realmente asqueroso y terrible la historia que le asqueaba a Bob.
Suspiro intentando alejar eso de su mente para concentrarse en Helga y buscar a Olga, cuando salió a la sala de espera, encontró a Helga dormida plácidamente en los brazos de Arnold, sonrió de lado, ese niño había estado siempre con su hija, siempre estuvo para ella, eso le daba calma, siempre se la dio sabiendo que él estaba.
-Arnold –El rubio le miro en cuanto Bob estuvo enfrente de ellos
-Si –Dijo intentando no moverse mucho por Helga –Lo siento es que…estaba muy cansada y…
-No la despiertes –Dijo deteniéndolo –Quiero pedirte un gran favor
-Claro señor Pataki, lo que sea
-Helga no debe volver a la casa y yo no puedo ser visto por unas semanas hasta que puedan atrapar a Victorie, ¿Crees que puedas dejar que Helga se quede contigo?
-¿Y usted? –Pregunto Arnold mirándolo
-Yo solo….no puedo decirte donde estaré, es confidencial pero necesito saber que ella estará bien –Dijo tocando su frente
-Ella puede quedarse el tiempo que sea en mi casa
-Perfecto, yo le marcare todos los días, ahora debemos irnos pero no por la salida, vamos a tomar una patrulla saliendo de la oficina del detective para asegurarnos que no nos vean
-De acuerdo
-No le digas nada de que no me quedare con ella y si puedes cargarla para que no despierte, sería mejor
-Pero…
-Ella esta alterada lo se, pero necesito que entienda que es por su bien y por ello yo creo que ya fue mucho ¿No lo crees?
Arnold miro a Helga –Creo que si
-Vamos
El rubio cargo a la joven en sus brazos esperando que no se despertara, la rubia solamente lo rodeo un poco con sus brazos que inmediatamente fueron cayendo por sus hombros.
-Siempre la cuidare –Dijo el rubio mirando a Bob –Créame no dejare que vuelvan a lastimarla
-Gracias hijo.
Y con eso ambos se dirigieron a la oficina del detective sin darse cuenta de que alguien le miraba.
-Maldita sea –Dijo la mujer mirando la escena desde la entrada -¿Bob?
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Olga miraba con una sonrisa llena de felicidad a Bob quien estaba en la casa de huéspedes despidiéndose de ella mientras Arnold llevaba a la rubia a su alcoba para que descansara.
-Papa ¿Cómo?
-Lo único que se cariño es que ya nadie les hará daño –Dijo Bob abrazándola
-No te vayas papa
Miles se acercó –Tiene que alejarse para estar seguro cariño, pero no te preocupes estará conmigo
Bob sonrió dulcemente a su hija –Exacto, solo cuida a tu hermana
-Claro papa
Miles se despidió de su esposa y una vez más salió para ayudar a la familia Pataki. Olga le estaba agradecida por lo que había hecho, apareció en el momento y en el lugar indicado cuando logró escapar de aquellas personas que debían matarla.
Matarla como seguramente estaban haciendo con su hermana, pero de la manera más cruel, matarla en vida fue una treta demasiado cruel.
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-¡¿Y no la violaste?! –Dijo colérica la mujer por teléfono –No tenías que hacer eso con mi hija, ella era el pago para que tu estuvieras tranquilo pero no para no hacer la otra parte del trato de abusar de esa idiota para que siguiera drogada.
-¡¿Qué?! –Dijo Sonia entrando a la casa y escuchando esa parte de la conversación
-Te llamo luego idiota, ¡¿Yo que se?! Escóndete, huye o lo que sea, para eso tienes el dinero que te di, a mi no me molestes con tus errores, adiós
-¿Me vendiste?
Victorie rio –No seas tonta fuiste el pago realmente
-¿Quién eres?
-Tu madre
-Eres un mounstro
-Si y como sabes parte de lo que planee en contra de un Pataki creo que es mejor que te calles o –La apunto con la pistola –Morir
Sonia le miro con miedo
-Eso creí, ahora ve a tu alcoba y no salgas de ahí
Sonia no dijo nada y camino hacia las escaleras cuando Victorie la detuvo –No cariño, tu alcoba ahora es este –Abrió el sótano y la jalo para después empujarla –Átala Wolfang
-¡No mama no me dejes aquí con este!
-Si no se calla, puedes obligarla como quieras –Y con eso cerro la puerta
-Bueno primor ahora estaremos más juntos y solos ¿No te gusta?
Sonia le miro con horror. Su infierno parecía que apenas empezaba, ¿Cómo podía tener una madre como esa? ¿Cómo podría seguir viviendo después de todo esto? ¿En realidad quería?
Cerro los ojos mientras la obscuridad del lugar la absorbía.
