Holi, gracias por leer, y los comentarios. Admito que justo comencé esta historia, cuando comencé con mis clases en la U, pero bueno, cada vez que pueda trabajar, lo haré, me entusiasma esta idea, y eso, me esforzare en sacarla adelante, pero paciencia con las actualizaciones.

Real Estate-Senju

Naruto

-Haber, necesito que me expliques, ¿qué estabas pensando al ir a una disco, teniendo 17 años, y sin decirnos nada?, ¿a nosotros?, que somos tus padres-papá me mira firme. Suspiro, y miro para abajo.

Apenas llegué a la casa, mis padres me habían hecho sentar en el living de la sala, y había comenzado el interrogatorio. El alcohol ya se había ido hace tiempo, y ahora la cabeza me retumbaba un poco.

- ¿Cariño? ...-pregunta esta vez mamá.

-Yo…-suspiro, frustrado- ¡lo hacen ver como si me hubiera prostituido y drogado, todo al mismo tiempo dattebayo! - los miro, levantando las manos. Papá me mira con el ceño fruncido.

-Eso no es gracioso Naruto-este me mira con sus ojos azules. Son iguales a los míos, a veces llegan a ser mucho más cálidos que los míos, pero ahora, parecían de hielo. Estoy por responder, pero de repente mamá se levanta, y estampa la mano contra la mesa. Papá y yo, saltamos asustados y alarmados.

- ¡SENJU UZUMAKI NARUTO! -grita mamá, me encojo en mi asiento, ante su grito. El lado amable de mamá se había ido oficialmente.

-… ¿S-Sí? ...-la miro, encogido.

- ¡¿Cómo puedes bromear jovencito, con una situación como esta?, estábamos muy preocupados por ti dattebane! -prácticamente, puedo ver como el aura de mamá se enciende, su pelo más rojo que nunca.

-Lo si-siento…-hago una mueca, y me termino masajeando el cuello, suspiro-en verdad lo siento…no tendría que haberles mentido, pero si les hubiera dicho a donde íbamos, no me hubieran dejado ir, y…-tomo aire, dándome valor-no me arrepiento de haber ido, me arrepiento de haberles mentido sobre mi verdadero paradero dattebayo-los miro. Mamá parece que se va a poner a gritar otra vez, pero papá la toma suavemente del brazo, y esta se frena.

-… ¿Y por qué querías ir a una disco, hijo?... esta tarde parecías cabreado por algo-me comenta papá, mucho más calmado que mamá. Hago una mueca, él era muy observador, y la verdad, es que siempre podíamos hablar y entendernos bien, así que tomo aire y me acerco a la orilla del sillón.

-…Yo…me comencé a sentir sofocado…-papá asiente, para que continúe- últimamente, me han estado involucrando mucho más en la empresa y…-de repente me sobresalto y comienzo a negar con las manos, frente a papá- ¡no me malentiendan dattebayo!, me gusta tener un puesto más claro en la empresa, pero…-me muerdo el labio-supongo que me ganó un poco el estrés. Y el baile que tengo que hacer frente a los Uchiha…-me rasco la mejilla-me comencé a sentir como animal de feria, todos ahí mirándome…sé que es algo tonto dattebayo-papá suspira, se acerca un poco y me apoya su mano en mi cabeza, salto sorprendido.

- ¿Vez?, es mejor así, hablando las cosas…-este me sonríe, otra vez era mi papá cariñoso. Suspiro, sintiendo que mis intestinos se desenredan.

Mamá suspira, pero también se relaja-yo puedo entender eso cariño, pero esta no fue la forma de actuar correcta dattebane, ¿lo entiendes verdad? -me mira sería.

-Si, claro que lo sé, y lo lamento mucho dattebayo-agacho la cabeza, arrepentido.

-Entiendo que la presión es harta hijo, no sólo porque estas terminando tu último año de colegio, que de por sí solo, es bastante estresante, sino que estamos lentamente involucrándote en la empresa y los negocios y, además, estas postulándote para la universidad…-este duda- ya que estamos conversando, ¿realmente quieres estudiar Arquitectura? -me pregunta el mayor.

-Si…-me rasco la cabeza, un poco apenado-no soy muy rápido para los números como tú papá…-.

-Lamentablemente, eso lo sacaste de mí dattebane-mamá hace una mueca, yo me río un poco.

-Pero, me gusta dibujar, y me gusta la idea de hacer proyectos, para ayudar a la gente dattebayo…después de todo, de eso se trata nuestra empresa, Real Estate-Senju, de ayudar a encontrar un hogar a las personas-papá me sonríe.

-No lo podría haber dicho mejor-me río, este suspira.

-Sé que la situación es estresante, y debe agotarte, no es común para alguien de tu edad, pero…-este suspira-pero es así, es estresante, no es un trabajo fácil, ser Hokage en la empresa, demanda tiempo…tal vez este es el momento para que me digas, ¿si realmente quieres el puesto? -lo miro sorprendido, pero reacciono al instante.

- ¡No papá, yo lo quiero dattebayo!, ¡quiero ser Hokage un día, como tú lo eres ahora, y ayudar a las personas!... -me muerdo un poco el labio-es cierto, el estrés me ganó, y es como tú dices; la escuela, la entrada a la Universidad, y la empresa, me estresaron. Por eso necesitaba liberarme dattebayo, pero ¡eso no quita que quiero ser Hokage!, ¡quiero ser digno del puesto, y ser un digno Senju! -no puedo evitar gritar un poco, pero era verdad.

Desde que soy pequeño, he sabido que mi familia es una gran empresa multimillonaria. Real Estate-Senju, nos encargábamos de los bienes raíces de muchos ciudades y países, implementábamos muchos proyectos, tanto para realizar casas para gente de poder y dinero, como para gente con bajos recursos.

Mis padres una vez, me habían llevado a ver a esta gente pobre. Ver como algunas personas, ni siquiera tenían un baño, me había shockeado. Yo quería ayudarlos, siempre que podíamos, íbamos y donábamos ropa y comida; había conocido de todo. Personas extremadamente buenas, y otras que no tanto, pero realmente era otra realidad, una que, por pura suerte, no me había tocado vivir. Si podía hacer algo por ellos, sentía que estaba aportando algo al mundo.

Por eso quería ser Hokage, es decir, líder de la empresa. Cómo todos en mi familia, lo habían sido hasta la fecha.

Papá se me queda mirando, y luego asiente-de acuerdo, entiendo porque lo hiciste, en serio que entiendo, pero como dijo tu madre, no es el modo, nos preocupaste mucho, así que estarás dos semanas castigado. Nada de videojuegos, luego del colegio, te vienes directo a la casa, y nada de salidas con amigos-suspiro, pero asiento-lo otro, vamos a ir lentamente con lo de la empresa.

-Primero que todo, es tu salud hijo, no quiero estresarte antes de tiempo, vamos a empezar con pequeños pasos, pequeñas misiones, para que vayas observando las situaciones. Una de ellas es, la presentación a los Uchiha, y que estés presente en la reunión, para que observes, como se van desenvolviendo las cosas, ¿de acuerdo? - asiento, papá asiente-bien, puedes irte a descansar-vuelvo a asentir. Me levanto, abrazo a mis padres, deseando buenas noches, y emprendo el camino hacía mi habitación.

Me sentía totalmente agotado, pero un poco más feliz y aliviado. Había podido hablar con mis padres, y decirles como me sentía, y ahora la carga iba a estar un poco mejor.

"Si les digo sobre mi orientación sexual, ¿seguirán siendo tan comprensibles conmigo?" no puedo evitar preguntarme. "Si les contara, que hoy estuve bailando con un hombre, besándome con él, y casi haciéndolo con él en el baño, ¿me seguirán aceptando?", niego fuertemente con la cabeza, y me desplomo en mi cama, luego de cerrar la puerta. No quería que nadie me molestara.

Resoplo, y me abrazo a mi almohada. "No pienses en esas cosas, no pienses en eso", me repito. Podría haber seguido así, sino es porque un peso extra en la cama, me hace levantar mi cabeza.

Siento un pequeño dolor en mi brazo, cuando levanto bien mi cabeza, para poder ver, observo una carita peluda, y unos ojos rojos relucientes.

-Ay Kurama, ¡me asustaste dattebayo!, ¡más encima, me volviste a rasguñar! -me siento y lo tomo en brazos y lo atraigo a mi pecho. Este hace pequeños gruñidos, pero se acomoda contra mí, y cuando comienzo a rascarle detrás de las orejas, comienza a ronronear.

Me río, y le beso su cabeza. Este gruñe, pero permanece cómodamente, entre mis brazos.

- ¿Qué tal tú día dattebayo? - lo levanto un poco y apoyo mi nariz contra la suya. Este me levanta la pata y lo aparto a tiempo- ¡sí, sí, ya sé!, no te gusta que te toque mucho la cara, eres un gruñón, ¿lo sabías? -le digo, mientras sigo acariciándolo. Esta vez, en su cuello, que es tan suave, tiene mucho pelaje en esa zona.

Ahora, el cuerpo de Kurama era tan largo, más incluso si añadimos su cola esponjosa. Por eso, si yo estuviera de pie, me costaría incluso, sostenerlo. Me acuerdo cuando era cachorro, y le daba de un biberón para alimentarlo. En ese entonces, Kurama no era más largo que mi antebrazo.

-En verdad que has crecido dattebayo-le cometo. Miro unas de las fotos en mi pared, en una estaba con toda mi familia al completo, desde el bisabuelo Hashirama, hasta mis padres y yo. En otra, estaba con mis amigos; con Shikamaru, Kiba y los demás, estábamos a las afueras del colegio. Otra era de cuando yo era pequeño, y mis padres me habían ido a dejar al jardín, por primera vez.

Luego me fijo en la foto del año pasado. Habíamos comenzado un nuevo proyecto en las afueras de la ciudad, pero cuando íbamos a comenzar con las excavaciones, los trabajadores se encontraron un pequeño cachorro de Zorro, tenía apenas un mes de vida. Los trabajadores se lo comunicaron a papá y este lo fue a buscar y lo llevamos al veterinario.

Al parecer, habían cazado a sus padres, y casi lo habían cazado a él. En uno de sus costados, le quedo la marca de la bala rozándolo. El veterinario nos dijo que, esa marca y la muerte de sus padres, lo habían condenado, nunca podría volver a lo salvaje, moriría, tanto por ser muy pequeño y no saber cazar, cómo porque los otros Zorros salvajes, no lo iban a aceptar.

Fue así como sólo quedo la opción, de llevarlo a un zoológico, pero en el poco tiempo en que lo había cuidado, ya me había encariñado con él. Les roge a mi familia que lo conserváramos, después de todo, el emblema de la familia Senju, sorprendentemente, era un Zorro. Les dije que era el destino, que teníamos que cuidarlo.

Me costó convencerlos, y cuando un día llegaron los guardianes del Zoológico, e intentaron llevárselo, el pequeño cachorro soltó un chillido estruendoso, rasguño a un guardia, quien por la sorpresa lo soltó, y el zorrito como pudo, ya que apenas caminaba, se arrastro lejos de ellos. Todos quedamos con los ojos como platos, cuando el cachorro hizo todo lo que pudo, para volver a mi lado.

Al parecer, por lo que me dijeron los guardianes del zoológico, el zorrito me identificaba a mí ahora, como su familia, y que este no iba a permitir que otro lo tocara. Al parecer, esto fue cierto, ya que, cada vez que alguien intentaba tocarlo, este gruñía, era muy gruñón con las demás personas, conmigo, no tanto.

Había pasado ya un año, y había decidido llamarlo Kurama. Por fortuna, había crecido súper sano, ahora, estaba gigante y con su pelaje rojo, brillante.

- ¿Sabes?, fue un día muy largo, ¿te parece si nos vamos a dormir? -lo dejo sobre mi cama, me cambio de ropa, poniéndome pijama, acomodo a Kurama en su propia cama, al lado de la mía y apenas apoyo mi cabeza en la almohada, me duermo.

Escucho un ruido. Me doy vueltas en la cama, pero finalmente abro los ojos, y veo a Kurenai-san, la ama de llaves.

-Lamento molestarlo Naruto-sama, pero su familia lo esta esperando abajo, para que desayunen-doy un gran suspiro, mientras escondo mi cara en la almohada, pero asiento, y luego de unos minutos, me levanto y me dirijo al baño.

Una vez que alimento a Kurama y estoy aseado y presentable, me dirijo al comedor.

-Vaya, vaya, ¡aquí está, el soldado de guerra, vivito y coleando! – se ríe mi abuelo paterno.

- ¡Tú no puedes hablar Ero-Sennin!, ¡tú vives borracho dattebayo! -le grito, mientras lo apunto.

- ¡Más respeto mocoso, yo soy más grande que tú!, ¡y llámame abuelo Jiraiya! -el peli blanco se levanta de su silla. Yo cruzo los brazos y ruedo los ojos.

-…Ero-Sennin…-digo simplemente.

- ¡Mocoso! -este intenta abalanzarse, pero de repente, somos arrojados al suelo, de un fuerte golpe en la cabeza.

- ¡Quieren callarse los dos!, ¡me están provocando migraña! -grita una rubia, cuando enfoco mejor, me quejo.

- ¡Abuela! -intento enfocarme. Una rubia nos devuelve la mirada, mi abuela paterna.

- ¡Tsunade!, ¡entiendo que le pegues a Naruto!, pero ¿por qué a mí? -se queja Ero-Sennin.

- ¡Ah, perdón!, ¿si me pega a mí, está bien?, pero ¿si te pega a ti, está mal? -miro al mayor.

- ¡Pues claro!, ¡yo ya estoy muy viejo para esas golpizas! -insiste el peli blanco.

- ¡Viejo, mis bolas!, ¡sólo tienes 54 años, igual que la abuela Tsunade dattebayo! -lo vuelvo a increpar.

- ¡Exacto!, yo ya tengo 54 años, tú sólo tienes 17 años, eres más joven y puedes resistir los golpes de tu abuela -este cruza los brazos, mientras asiente, como si esa fuera la respuesta definitiva. Voy a abrir la boca otra vez, pero la abuela se agacha y nos mira a los dos, con ojos peligrosos.

-No me interesa nada de lo que digan, sólo quédense calladitos, y siéntense en la mesa-nosotros asentimos efusivamente, y corremos a la mesa.

Dan-san me da una sonrisa de bienvenida, se notaba que se estaba aguantando la risa. Lo saludo, Dan-san era mi…" ¿abuelo-lastro?, ¿existía eso?" pienso confuso.

La situación fue que mis abuelos, Jiraiya y Tsunade, habían sido amigos desde niños, más bien, mejores amigos, y una noche, cuando tenían 17 años, tuvieron una noche de borrachera y bueno, la abuela quedó embarazada de papá.

Hicieron lo que pudieron para que funcionara, se llegaron a casar y todo, y convivieron unos cinco años juntos, pero en un momento, dijeron que no podían seguir así. Ellos se querían, pero como amigos, no como pareja, no lo suficiente, así que, conversando, llegaron a un acuerdo.

Seguirían juntos y presentes, para que su hijo, mi papá, tuviera una seguridad familiar y, además, por la estabilidad de la empresa, pero para lo demás, eran separados. La abuela con los años, se casó con Dan-san, que tiene la misma edad de ellos, y este se integró en la familia, aunque nunca tuvieron hijos.

Ero-Sennin; lo llamó así porque es un pervertido, él y Kaka-sensei, pero bueno, volviendo al tema, el abuelo tampoco nunca se volvió a casar, ni a tener otros hijos, eso sí, como ya dije, es un pervertido que le gusta manosear chicas.

De todas maneras, sabía que, si tenía un problema, yo podía confiar en Ero-Sennin, quitando lo pervertido, éramos parecidos, y siempre habíamos hecho tonterías juntos, y la abuela siempre me había ayudado, muchas veces con mis tareas del colegio.

Además, ellos eran mis únicos abuelos vivos, porque mis abuelos maternos habían fallecido, incluso antes de haber nacido. Por lo que me contaron, ellos murieron en un accidente automovilístico, mamá tenía mí misma edad, ella estaba en casa de una amiga. Fue un instante, un segundo, y ella quedo sola y huérfana, ya que tampoco tenía hermanos.

No fue que años después, cuando ya se había casado con papá y todo, es que le comunicaron que habían hallado a un primo lejano, y que este había quedado huérfano, este fue Uzumaki Nagato. Mamá lo reconoció al instante por un familiar suyo, por el pelo rojo de los Uzumaki. Nagato se había hecho de dos amigos más, que también eran huérfanos, Yahiko y Konan, todos tenían la misma edad.

Mamá no tuvo corazón de dejarlos, o separarlos, así que los invitó a la empresa y a la familia, fue así que ellos se convirtieron en mis primos mayores. Siempre que necesitaba algún consejo, o hablar con alguien, ellos me apoyaban. Actualmente, todos ellos tenían 30 años, y trabajaban en la administración de la empresa, haciendo contratos, y Yahiko y Konan, incluso ya iban a casarse el próximo año.

Cuando me siento a la mesa, estos tres me saludan. Yahiko me hace señales, entiendo que me está preguntando que tal la noche, le muestro el dedo medio, este se ríe burlón. Nagato y Konan le pegan, este sólo se ríe.

-Vaya, te veo en buenas condiciones Naruto, pensé que hoy día ni te levantarías-comenta mi bisabuelo Hashirama, como si no fuera la gran cosa.

- ¡Hermano, estas prácticamente felicitándolo por estar aquí en la mesa!, ¡es su deber, siendo un día sábado! -lo reprende mi tío bisabuelo, Tobirama.

El bisabuelo Hashirama, mira a mi tío impactado y luego se deja caer sobre la mesa, como si el otro le hubiera pegado. Yo sólo me río.

-Y jovencito, lo dije en serio, está bien que celebres con tus amigos, pero de manera responsable. Imagina si hubiera habido reporteros, tú nombre, y el de toda la familia, hubiera quedado en desgracia, y la empresa también-el viejo Tobirama me mira serio. Hago una mueca, pero le asiento.

-Lo sé, lo sé, use mi otro carnet de identidad, pero, de todas maneras, lo lamento dattebayo-me disculpo, el mayor asiente. En mi otro carnet, salía con el apellido de mi madre, "Uzumaki Naruto", así, evitaba preguntas.

-No sé porque se alteran tanto, el chico salió con sus amigos y disfruto de la vida, ¿qué importa? -me sigue defendiendo el bisabuelo.

Intento esconder mi sonrisa. Con mi bisabuelo Hashirama siempre nos habíamos entendido, éramos parecidos, nos gustaba ser libres y disfrutar de los momentos, aunque cuando queríamos, nos esforzábamos harto.

Él, como en el pasado era más común, se casó muy joven, pero es que muy joven, a los 14 años con mi bisabuela Uzumaki Mito, sí, a ese nivel de coincidencias, existían entre mi familia. Al parecer, Mito fue una tía lejana de mi mamá, aunque tampoco nunca la conocí, murió de cáncer a las mamas. Tengo entendido que por lo menos, alcanzó a ver a mi papá, hasta que él cumplió los 10 años, luego falleció, a los 40 años.

Lo otro impactante fue que, mi bisabuela Mito, era extranjera, tenía ascendencia británica creo, y eso, para las familias más conservadoras de Japón, lo habían visto como una desgracia. De ahí su pelo rojo, que en la familia se traspasó, incluso a Mamá y a Nagato.

La cosa es que, luego de casarse, tuvieron a mi abuela Tsunade a los 15 años, lo sé, barbárico, pero supongo que eran otros tiempos. A los 20 años, mi bisabuelo Hashirama, junto a su hermano Tobirama, que es tres años menor que él, comenzaron la empresa, Real Estate-Senju, y desde ese día la dirigen. El bisabuelo Hashirama fue el primer Hokage de la empresa, Tobirama fue el segundo.

Hoy en día, con 69 y 66 años, respectivamente, ambos están retirados, pero igual ayudan y participan, y están pendientes de las acciones de la empresa y los trabajadores.

-Bueno, bueno, vamos a comer. Naruto ya entendió, que lo que hizo fue irresponsable, ya lo castigamos y el asunto está terminado. Vamos a desayunar tranquilos-papá nos muestra una de sus sonrisas, que tranquilizan la situación. Todos asentimos y comenzamos a comer.

Cuando ya nadie me mira, le doy una sonrisa de agradecimiento a papá, este suspira, pero me asiente.

-Oye Naruto, ¿supiste del nuevo juego que van a lanzar? -me pregunta Yahiko.

-Umm…no parecía la gran cosa ese juego -comenta tranquilo Nagato.

- ¡¿Qué?!, ¿es un chiste?, ¡se veía genial, me gusto mucho el argumento! -responde enérgico Yahiko.

- ¡Pues hombre, cuéntame rápido!, ¡ya me emocionaste dattebayo! -lo miro expectante. Konan sólo rueda los ojos, ella no entendía nuestra obsesión con los videojuegos, Nagato sólo se ríe.

Es así como nos embarcamos en un súper análisis, y podríamos haber seguido así, de no ser que escuchamos la puerta del comedor abrirse.

- ¡Ah, Kakashi, por fin!, ¿dónde estabas? -le pregunta papá, a mi maestro.

-Lo siento, estaba solucionando unos detalles del contrato del otro día, con Hiruzen-sama-responde el peli blanco.

-Umm…yo creo que estaba leyendo sus novelitas, sensei-le digo, estrechando los ojos.

-Umm…interesante deducción, pero no… ¿por cierto, que tal tú noche? -Kaka-sensei me mira sonriendo, incluso debajo de su máscara lo podía notar. No puedo evitar sonrojarme un poco.

- ¡¿Es que acaso todos lo saben dattebayo?, ¿lo tengo escrito en la cara?! -todos se ríen. Yo hago un puchero.

-No hay secretos en la familia, sigue intentándolo- se ríe Kaka-sensei, mientras me palmea la espalda. Vuelvo a suspirar.

- ¿Todo bien con Hiruzen? -pregunta el bisabuelo Tobirama.

-Si, todo bien. Arreglamos las transecciones de ayer, en los contratos. Ahora se fue a descansar- informa sensei.

-No queremos que le pase algo por trabajar mucho, en especial ya con su edad- comenta Yahiko.

- ¡No seas irrespetuoso!, sí, él tiene su edad, pero si todavía siente que puede con el trabajo, bueno, hay que apoyarlo dattebane- mamá reprende a Yahiko. Le hago una mueca burlona, esta vez, él me levanta el dedo.

Hiruzen-san conoció a los bisabuelos Hashirama y Tobirama, cuando fueron necesitando ayuda, para hacer crecer la empresa. Fue tanta la ayuda, que fue invitado a ser el tercer Hokage. No fue que años después, cuando mi abuela Tsunade ya tuvo la edad, convirtiéndose en la cuarta Hokage, es que Hiruzen-san dejó el puesto. Hoy en día, ayuda en lo que puede con la agencia.

Cuando mi papá asumió el puesto actual del quinto Hokage, atendió un caso complicado. La situación fue de un terreno, que una empresa rival no había querido vender, y nosotros queríamos. Un día, durante las negociaciones, no sólo se habían derrumbado las casas, producto de una gran tormenta, sino que una persona, ante el temblor, no esquivó bien un cuadro que se caía en su domicilio, y le golpeó fuerte en la cabeza, la persona quedó en coma.

Eso ocurrió hace 20 años, cuando Kaka-sensei tenía 10 años. Lamentablemente, fue a su padre a quien le ocurrió esa desgracia. Y Kakashi estaba solo, sólo tenía a su padre. Mi papá se apiadó de él, y lo trajo a la casa. Unos días después, el padre del peli blanco, murió, y el menor quedó huérfano.

Papá, totalmente apiadado del menor, hizo las transacciones para llenar los papeles de adopción. Fue así que, Kakashi sensei, se convirtió en el pupilo de la familia, y con los años, en un gran empleado y parte de la familia.

Cuando cumplí los 12 años, Kakashi se convirtió en mi maestro personalizado. Con él, estudié sobre la empresa, sobre defensa personal, modales, actitudes de negocios y más. Kaka-sensei siempre ha estado ahí para mí, es algo así como, un hermano mayor para mí, otro guía, aparte de mis padres.

Rodeado de toda mi familia, me siento bien. Me gustaría que la presión de la empresa, no se viera involucrada en esta relación, pero lamentablemente, no era así. Tenía que convivir con estos dos mundos, sólo así es que, teníamos la vida adinerada que llevábamos.

- ¿Así que te castigaron dos semanas?, eso es problemático- me dice Shikamaru. Estamos todos reunidos en mi pupitre, faltaban unos minutos para que comenzaran las clases del día lunes.

-Dímelo a mí-digo suspirando.

-Por lo menos, disfrutaste todo lo que pudiste el viernes-me dice Choji.

- ¡Es verdad, Naruto-kun!, hay que pensar positivo, ¡nos divertimos mucho, y tú también! -me dice Lee, enérgico, como siempre. Resoplo divertido.

-Supongo -digo, encogiéndome de hombros.

- ¿Supones?, ¡¿es un chiste?!, cuando te fui a buscar, estabas muy feliz, besándote con ese tipo peli negro, y bailaste con él toda la noche -me dice Kiba, sonriéndome con cara insinuante. Me sonrojo fuertemente, y me rasco la mejilla, nervioso.

-Eso tiene que quedar entre nosotros, ¿entienden? -les digo. Los chicos se ríen, pero asienten.

-Atención jóvenes, la clase va a comenzar, así que, por favor, todos a sus lugares -dice Ebisu-sensei. Todos suspiramos, pero nos preparamos para la clase.

Saco mi cuaderno y mi libro, y de repente, me quedo pensando en todo lo que ocurrió el viernes en la noche. "¿Me pregunto si te volveré a ver…Sasuke?".