Holi, espero que estén bien, con todo esto del Covid-19. Bueno, producto del tema, no tengo clases presenciales, sólo online, pero igual tengo un poco más de tiempo libre, así que les dejo este nuevo capitulo para que pasen el rato y se animen. Gracias a los que leen y comentan. :)
Uchiha B&T
Sasuke
- ¡Por favor Jugo!, déjame copiarte la tarea, la copiare distinta, ¡el profesor ni se dará cuenta! -le va implorando el peli blanco a Jugo. Vamos caminando a la escuela, voy detrás de Jugo y Suigetsu.
Ruedo los ojos, típico de Suigetsu, dejar las cosas para el último minuto. Ni siquiera era una tarea muy complicada, yo la había hecho el sábado en la noche. Bueno, luego de llegar tan tarde la noche del viernes, o más bien la madrugada del sábado, no había tenido ninguna posibilidad de salir la noche del sábado.
Había intentado explicarle a papá que, la reunión en casa de Jugo, se había alargado un poco, pero que no había pasado nada. No hubo caso, menos mal el padre de Jugo trabaja todo el tiempo, y casi nunca estaba en casa, porque por lo menos así, no hubo nadie que pudiera decirles a mis padres que, en realidad, no nos quedamos en la casa de Jugo, si no que fuimos a una disco.
A pesar que no supieron nada de la disco, mi papá me reto por llegar tan tarde a la casa. Ruedo los ojos, ni siquiera Itachi me había podido cubrir, como normalmente hace, porque él también había salido.
Lo encontraba muy injusto, nii-san salía, pero papá no le estaba dando la lata como a mí, y él tampoco era tan grande, sólo tenía 21 años. Suspiro, Itachi tenía una ventaja, ya era mayor de edad en la mayoría de los países del mundo y, por tanto, eso era un punto para padre. Yo ya hace un mes que, había cumplido los 18 años, pero para mi familia, yo tenía 15 años.
"¡Tsk!, pero para los negocios, y tener que revisar documentos monumentales, yo ya era bastante grandecito" pienso malhumorado. Mis dos amigos, más adelante, siguen discutiendo, los ignoro y le aumento el volumen a la música, y me acomodo los audífonos.
Siempre me terminaba sintiendo así; no era lo suficientemente pequeño para hacer tonterías y que me diera lo mismo, más encima, me educaron de una forma mucha más estricta, hacer tonteras no estaba en mi ADN, pero tampoco era lo suficientemente mayor, para que me tomaran más en serio.
Ahora, recién, me estaban considerando más en la empresa. Durante toda mi niñez, me criaron, como dije, con una disciplina barbárica, yo no era un cualquiera, yo era un Uchiha, tenía que demostrar que yo estaba en otro nivel. Siempre tenía que ser ordenado, ser el mejor en clase, tocar con excelencia un instrumento, que nadie me dejara en menos, etc. Era agotador y estresante. Y por si eso no fuera poco, estaba Itachi; yo amaba a mi hermano, siempre había estado presente para mí, a veces, mucho más que mi padre, ya que él siempre estaba trabajando, pero el problema con mi hermano, es que él era perfecto.
El perfecto alumno, el perfecto hijo, el perfecto hermano mayor, el perfecto todo. No había algo en que este fallara. Y papá lo notaba, siempre lo tenía presente, y en uno que otro comentario, me lo dejaba ver.
Sólo había una razón para que, en estas alturas, no me haya arrancado el pelo de la desesperación, y eso era nuevamente, Itachi. La razón de nuestra complicidad, es que lo habíamos hablando hace un par de años atrás, y le había dicho como me sentía. Había sido muy penoso, y había necesitado estar muy borracho para darme ánimos.
Había sido en una boda, de unos de los compañeros de trabajo de papá, estábamos muy aburridos con Itachi, y en un momento, habíamos comenzado a beber, los dos. No sabría decir quién de los dos comenzó, pero cuando todos estaban en la pista de baile, y nosotros en las mesas, comenzamos a soltar palabras.
Le comenté como me hacía sentir su perfección, y las palabras de papá. Este sorprendido y apenado, me confesó que odiaba ser perfecto, pero que le salía con facilidad, lo hacía sentir un poco nerd, el ser tan perfecto. Mi hermano había recibido educación particular, durante 14 años de su vida, aquí mismo en la casa, recién a los 15 años, ingresó al colegio. Él tenía muy claro que, le faltaba la capacidad para socializar con las personas, y su perfección, provocaba que sus compañeros también lo odiaran.
-Termina siendo un puto circulo vicioso-recuerdo que me dijo, este había resoplado, un poco molesto- soy perfecto para los adultos, pero para mis pares, el ser perfecto, es una lata…me termino aislando…tal vez debería mostrar mi verdadero ser, y listo, la gente ya no va a decir que soy perfecto-dijo esto con tanto abatimiento, que con borrachera y todo, me quedé muy sorprendido.
Me acuerdo que miré para todos lados, asegurándome que nadie nos escuchaba, y luego lo confronté- ¿tú verdadero ser?, ¿de qué hablas Itachi? -este había suspirado y se había tomado el trago de un tirón.
-…De que soy gay, Sasuke…-este había suspirado, como de algún modo, sacándose un peso de encima. Recuerdo que, en ese momento, me quedé con la boca abierta.
Luego de haber procesado la información, le pregunté si estaba enamorado de alguien, este dijo que no, aunque admito que me quedé con la duda, sentía que, en eso, Itachi me había mentido.
Pero lo había dejado correr, y ese día hicimos un juramento, una cosa era ser Uchiha, otra nuestras obligaciones con papá, otra era la empresa, y otra las obligaciones académicas, pero en cualquiera de esas opciones, si necesitábamos de alguien, si necesitábamos hablar, podíamos contar con el otro para hacerlo.
Luego de ese día, las cosas mejoraron, creo que ambos nos sentíamos más libres, pero igual el tener que mezclar la familia, con los negocios, era agotador.
Por esa razón, el viernes en la noche había llamado a mis amigos, que de por sí no son muchos, a pesar de que todos, en especial las chicas, gritan "¡Sasuke-kun, siéntate aquí!, o "¡eres el mejor, Sasuke!", en señal de admiración. Lo encontraba muy falso, ellos sólo veían mi apellido, y mis éxitos; "si yo llegara a fallar en todo, ¿la gente me seguiría admirando?" no puedo evitar preguntarme.
Hasta la fecha, sigo pensando que no, no me admirarían si dejara ir mi coraza de perfección, de belleza fría y altanera. Admito que a veces se me hace muy fácil, y en otras, me agota.
Con mis amigos, algo más libre podía ser, aunque tampoco, nunca bajaba la guardia. "Excepto en esa noche" me sorprendo pensando. Frunzo el ceño, una sonrisa boba y unos ojos azules brillantes, me vienen otra vez a la cabeza.
No lograba entender bien por qué, pero ese chico de la disco, me había logrado hacer sentir más vivo y emocionado, que cualquier trago, o que cualquier droga. Recuerdo que mientras bailaba con Karin que, por cierto, estaba muy feliz por ello, demasiado feliz, no pude evitar escuchar aplausos y victores hacía alguien en la pista de baile.
Cuando comencé a mirar curioso, pude ver a ese tipo, con un pelo rubio centellante, incluso a oscuras y con las luces de colores, podía ver su cabello y sus ojos azules, brillantes como Zafiros. Incluso llegue a dejar de bailar, ese tipo parecía un actor gringo, o alemán; japones, claro que no.
"Tal vez, por eso me llamó tan fuerte la atención, era muy exótico", en Japón todos éramos parecidos. Pelo y ojos negros, él en cambio, destacaba como una ampolleta en la oscuridad, más encima, no era sólo su apariencia, también era su baile. Se movía con una rudeza muy artística, con movimientos extranjeros, como de rap.
Luego, cuando este fue a la barra, no pude evitarlo, fui tras él. Admito que había quedado un poco alocado por él, no había conocido a nadie como él antes, se notaba que tenía un lado bobo, de risa fácil, aunque se mostrara rudo; él tenía una esencia amigable, del que típico en clases votan por ser el mejor compañero, él que le caía bien a todos.
Por otro lado, tenía algo más, algo que por mucho que lo molestara, y siguiéramos con nuestro coqueteo, no pude captar que era, pero de algo estaba seguro, él no era una persona normal y corriente.
- ¡Sasuke…Sasuke, ya llegamos hombre, despierta! - comienza a gritarme Suigetsu. Salgo de mis recueros, y me enfoco, efectivamente, mientras iba distraído, ya habíamos llegado. Suspirando, asiento e ingresamos.
Mientras avanzamos, puedo ir escuchando cuchicheos de la gente, y una que otra mirada mal disimulada. Ruedo los ojos, siempre era así, por lo menos, eran de admiración, me hartaban, pero si fueran de odio, admito que sería mil veces más duro soportarlo.
- ¡Oigan, pedazos de idiotas!, ¿por qué se demoraron tanto?, ya estamos justo en el tiempo para entrar, ¡y tenemos que entregar el trabajo! - nos grita Karin, apenas nos ve. El peliblanco comienza a decirle algo, pero apenas ella me mira, pasa de Suigetsu y comienza a hablarme de su fin de semana.
La miro, con una gota cayéndome por la cabeza, e intento alejarme un poco de ella, Karin podía ser muy pegote en ocasiones, por no decir, siempre. Además, yo había hablado con ella, cuando ya me tenía bastante harto, y le dije que yo era gay, ella me había dicho que ya lo sabía, pero que, aun así, le gustaba molestarme y admirarme; que podía ser gay y al mismo tiempo, hermoso. Esa vez, no había podido evitar reírme.
Resulta que un par de años después de hablar con Itachi, comencé a darme cuenta que, las chicas que me daban cartas de amor, y me saludaban en los pasillos, sólo me molestaban. Sentía cierto placer, es verdad, no lo iba a negar, que todos me miraran y me admiraran, pero me gustaba que lo hicieran por mis verdaderos logros, no por ser hermoso, las chicas lo hacían por eso, y eso me descolocaba un poco.
Intentando entender mis sentimientos, y luego de varias y estresantes noches en vela, lo entendí, yo también era Gay. Y eso, no podía saberlo nadie de mi familia, excepto Itachi, ya que había tenido que ir en busca de su ayuda, una vez lo entendí.
- ¡Sasuke! -vuelvo a mirar. Karin tiene los brazos cruzados y me mira con una vena marcada en su frente, le devuelvo la mirada, interrogante.
Suigetsu suspira- déjalo Karin, hoy está muy distraído, ha estado así toda la mañana-miro feo al peli blanco.
-Pues no me importa, ¡vamos! - de esta manera, a empujones, nos mete a la sala, y así comienza mi día lunes. Suspiro exasperado.
Cuando finalmente llego a mi casa, me siento destruido. Lo único que quería era dormir. Paso a la cocina por algo de comer y me encuentro con mamá.
- ¡Oh Sasuke!, ya llegaste, ¿qué tal tú día? -me pregunta con una sonrisa. Le sonrío, mamá era la única de todos los Uchiha que podía sonreír y calentar el alma de la otra persona, por lo general, somos vistos como, intimidantes.
Mamá era todo lo contrario, siempre sabía que decir para tranquilizar a papá, para tranquilizarnos a Itachi y a mí, cuando peleábamos por tonterías. Lo único malo es que, sentía que en ocasiones, mamá ya no amaba a mi padre y la verdad, no podía culparla, por lo que sabía, a ella la criaron para ser una ama de casa, una madre, y cuando la emparejaron con papá, ella ni pudo negarse.
No podía evitar preguntarme, cómo reaccionaría ella, cuando sepa que sus dos hijos son gays y, por tanto, va a hacer difícil que tenga los tan esperados nietos. Sintiéndome culpable y confuso otra vez, me despido de ella, con la excusa que tengo que estudiar, e intento escabullirme a mi habitación. Mamá comienza a hablarme, pero antes de poder entenderla, otra voz nos interrumpe.
- ¡A Sasuke!, llegaste, ¡bien!, te estábamos esperando- me dice una voz. Cuando me giro, veo a mi tío bisabuelo Madara.
- ¿Qué pasa?, ¿por qué me estaban esperando? - me giro a mirarlo, confuso.
- ¿Cómo que para qué?, tenemos reunión de negocios- lo miro mal, este me devuelve la mirada. Suspirando, dejo mi mochila y lo sigo.
Mamá me manda una mirada que, claramente dice "compórtate, es tu bisabuelo, y sabe más que tú", vuelvo a suspirar, pero le asiento.
No me agradaba mucho el tío bisabuelo Madara, podía muy estricto con sus ideas, si no estabas de acuerdo con él, se producía toda una batalla campal. Mientras lo sigo, pienso que todo comenzó con él.
Uchiha Madara, fue un genio, un súper dotado, desde el primer día. Sus padres se dieron cuenta de ello, y lo ingresaron al mejor colegio, y luego a la mejor Universidad de Japón. No hizo más que brillar, aunque su personalidad era horrible, siempre lo fue, intimidaba muy fácil a la gente, no muchos se acercaban.
No fue hasta que, en la Universidad, conoció a un joven, tan brillante como él, pero al parecer, este era distinto, donde el viejo Madara era sombras, el otro joven, era luz. Nunca he sabido bien, cual es el nombre de ese otro joven, pero sé que su apellido es Senju, así es, el tío bisabuelo se hizo íntimo amigo del que, en el futuro, se convertiría es su máximo enemigo.
Los detalles exactos no lo sé, por mucho que pregunté, incluso hasta el punto en que me castigaron, no me los contaron. La cosa fue que, se hicieron muy buenos amigos, y ambos al ser tan brillantes, crearon las bases para una empresa, pero algo pasó luego de un par de años, algo que los separó de forma brutal y donde, tiempos después, ambos crearon sus propias empresas, y hoy en día, son las dos que lideran los mercados y las más influyentes.
Un poco atrás, pero cerca, se encuentra la empresa Hyuga. La diferencia con los Hyuga, es que entre los Senju y los Uchiha, se odian. Y ese odio, proviene de esta relación entre el bisabuelo Madara, y el patriarca de los Senju.
La verdad es que, nunca en mi vida había conocido a nadie del bando enemigo. Luego de una reunión, en donde Itachi fue por primera vez, y luego de implorarle por la curiosidad, este me contó que la mayoría de los Senju, eran rubios, ya que el patriarca de la familia, se casó con una extranjera, y que incluso, habían vivido varios años en Estados Unidos.
Papá arrugaba la cara, cuando veía esa opción; "no son puros, no son verdaderos japoneses". Ese pensamiento era idiota, pero mi familia era bastante conservadora, éramos tan japoneses, que incluso, éramos parecidos; pelo y ojos negros y una piel blanca.
Tal vez por eso, no pude evitar fijarme en el rubio de la disco, era tan llamativo, que no había podido quitarle la vista de encima, era todo lo contrario a mi conservadora familia.
Luego de la creación de la empresa, el tío bisabuelo Madara se volcó en hacer crecer la compañía, incluso, nunca se casó, o tuvo hijos, nunca, en todos sus 69 años de vida, nunca tuvo una verdadera relación con una pareja. El hermano menor de este, por tres años, mi bisabuelo Izuna, fue quien se casó muy joven y tuvo un hijo, a mi abuelo Kagami, quien hoy en día, tiene 56 años, y siguió la empresa, junto con Madara.
Cuando mi abuelo tuvo a papá, y este creció y también mostró gusto por los negocios, es que la empresa se especializó, oficialmente, en transacciones y pagos del banco. Éramos buenos para las matemáticas, y nos salía con facilidad, y los bancos, confiaban en nosotros. La empresa hacía los enlaces entre el banco y la gente, les explicaba cómo hacer las transacciones y hacíamos de puente entre el banco y los sujetos.
Gracias a ello, los bancos nos daban un buen porcentaje de las transacciones, también éramos responsables de vigilar las bolsas, y como estas impactaban en la economía de nuestros clientes.
Cuando entramos a la sala, puedo ver que todos ya están esperándonos. Miro a papá y a Itachi, estos me saludan rápidamente. Luego veo que también está Orochimaru-sensei, este último, hace muchos años atrás, fue adoptado por mi abuelo Kagami, el moreno era muy inteligente, pero en cuanto a capacidades para relacionarse con la gente, bueno, no era muy bueno que digamos.
A veces parecía que tenía autismo, porque no se relacionaba con nadie, otras veces, se pegaba a ti, y comenzaba a hablarte de un futuro proyecto, nadie lo entendía. Orochimaru era un genio científico, trabaja en el laboratorio más reconocido de la cuidad, pero eso lo hace tres días a la semana. El resto del tiempo, trabajaba aquí, en la empresa, mantenía el registro al detalle de las cuentas, bueno, era como respirar para él.
Cuando cumplí los 15 años, mi padre me puso bajo la tutela de Orochimaru-sensei, y él comenzó a educarme en aspectos más técnicos de la empresa, a entender los contratos, y a decodificar códigos en el computador. Este también le había enseñado a Itachi, aunque como siempre, nii-san aprendió bastante rápido, y luego siguió por su cuenta.
Cuando el moreno me ve, me sonríe y me saluda, con un gesto de su cabeza. Lo saludo de vuelta. En la mesa también diviso a mi tío Obito, este era el hermano menor de papá, era bastante joven, tenía 30 años, y a veces, yo diría que menos, porque era muy torpe y tonto.
Creo que, de los Uchiha, el tío Obito era el más alegre y bobo, incluso desencajaba un poco en la familia, pero justamente por eso, siempre me había agradado hablar con él, era como una brisa fresca, entre tanto problema familiar.
Además, aunque de personalidad era medio ligero, era un genio en todo lo que era computación, a veces, cuando lo veía trabajar, sus dedos volaban sobre el teclado. Una vez me había contado que, sabía cómo desarmar un computador, y volverlo a armar, de memoria.
Este me sonríe, al parecer estaba comiendo uno de sus dulces, porque tenía una mejilla inflada. Suspiro, el tío Obito era como un niño realmente.
Finalmente, ahí estaba mi primo Shisui, bueno, mi primo segundo, estaba leyendo unos documentos, pero cuando levanta su mirada, me sonríe. Este era mayor que Itachi, por dos años, y durante mucho tiempo, este estuvo fuera, en el extranjero, lo mandaron a Inglaterra, donde aprendió un inglés casi perfecto. En su colegio lo habían preparado en diversos ámbitos, uno de esos fue, comercio exterior, gracias a ello, y ahora que lo estaba puliendo en la universidad, en su carrera, Shisui se encargaba de eso en la empresa, las relaciones y transacciones exteriores.
-Bueno, ahora que llegó Sasuke, vamos a empezar- comienza a hablar Madara. Todos lo miramos- lo primero en la agenda es que, el precio del dólar bajo este mes, esto produjo los siguientes problemas…- comienza a explicar, mostrándonos en el proyector, las cifras.
"Genial, acabo de salir de clases, y ahora estoy en otra", pienso cansado, pero me esfuerzo en poner atención, e incluso, tomar notas.
-Ahora, tenemos que pensar qué hacer con los Hyuga-comenta el bisabuelo Izuna, luego que Madara termina con la presentación.
- ¿Qué pasó con ellos? -pregunta Itachi.
-Están comenzando a subir en sus porcentajes de ventas, pueden convertirse en un verdadero problema-comenta papá.
- ¡Así es!, por eso es tan importante el negocio con los Senju- declara el abuelo Kagami. El tío bisabuelo Madara, no comenta nada, pero hace una mueca con su boca, que dice claramente, que odia la idea de tener que hacer negocios con los Senju.
-… ¿Cuál es la idea, exactamente, de ese negocio con los Senju? - pregunta el tío Obito.
- ¿Cómo cuál es la idea? -pregunta Shisui, confuso.
- ¡Vamos sobrino!, sabes que ellos son nuestros rivales, y ahora, de la noche a la mañana, ¿todo bien?, ¿hagamos negocios en paz? -tío Obito suelta un bufido. El ambiente se tensa, nii-san frunce el ceño, Orochimaru-sensei se ríe.
-Eso es justo lo que estaba pensando- comenta Madara, cruzado de brazos. El ambiente se hace aún más pesado. Papá suspira.
-Hemos tenido esta rivalidad por años, y aunque no me agrada, son enemigos conocidos. De los Hyuga, no sabemos nada, son una empresa muy cerrada, no dejan que otra persona se involucre, a menos que sea parte de la familia, entre ellos y los Senju, prefiero a los segundos-declara papá, serio.
-…Tampoco me agrada, pero los Senju se especializan en bienes raíces, los Hyuga en comercio, igual que nosotros…si nos aliamos con nuestros enemigos, podemos aplastar a los Hyuga y listo, fin de la alianza, y cada uno a lo suyo-dice esta vez, el bisabuelo Izuna.
- ¿Y luego de eso qué? … ¿apuñalamos a nuestros aliados, los Senju? -pregunta Itachi, con tono ácido. Hago lo posible para no abrir los ojos como platos, ante su tono.
- ¡Itachi! - papá le lanza una mirada a mi hermano, que me hace encogerme, incluso Shisui hace una mueca. Nii-san suelta un "tsk", y mira a papá, firme. La sala es queda con un ambiente pesado.
-Hay que ser serios, ellos también, apenas los Hyuga salgan del mapa, nos van a dar la espalda, hay que estar preparados-comenta Madara.
-…No todos podemos salir ganando, ayudémonos mutuamente en eliminar a nuestro enemigo en común, y luego, nos separamos otra vez y seguimos adelante- comenta Orochimaru-sensei.
Itachi suspira fuerte, pero se echa para atrás en la silla, y no dice nada más, sólo asiente.
-Bien, en dos semanas más, como teníamos planeado, nos vamos a reunir con los Senju y comenzaremos una alianza temporal, para eliminar a los Hyuga. Nos vamos a reunir allá, en su empresa, y vamos a comenzar a trabajar en una estrategia en conjunto-explica papá-para efecto de hacer todo más llevadero, el abuelo Madara no ira- este suelta un bufido, pero luego asiente- la delegación será compuesta por…-papá le echa una mirada a la mesa, comienzo a darme cuenta porque me invitaron a esta sesión- Obito, Itachi, Sasuke y yo-afirma papá.
- ¿Ustedes estarán bien solos?, dos de la delegación, son todavía muy jóvenes-comenta Orochimaru-sensei.
-Es exactamente por eso que los llevo. Los Senju no conocen a mis hijos, será más fácil la alianza si no hay fricciones de por medio, por problemas pasados-declara papá.
- ¿No lo tomaran como un insulto? - comenta el abuelo Kagami.
- ¿Por qué lo tomarían como un insulto? - pregunta Itachi.
-Sobrino, sabemos que eres un genio, pero aún eres muy joven, los Senju pueden pensar que no nos interesa el trato, y les estamos mandando un joven inexperto, para distraerlos- explica el tío Obito.
-Pueden pensar que no los estamos considerando en serio, pero sigo pensando que es mejor llevar a los más jóvenes, que a los que pueden terminar haciendo que, estalle el edificio por conflictos pasados -vuelve a declarar papá.
-Bien…confiaremos en ti Fugaku…creo que es todo por hoy, estaremos en contacto-dice Madara.
Es así como nos retiramos, y todos regresan a sus hogares.
En la noche, me siento en el balcón, junto con Itachi. No hablamos, sólo vemos las luces de la ciudad, y las pocas estrellas que se ven en el cielo, mientras la brisa nocturna nos revuelve los cabellos.
- ¿Estás listo para mañana? - me giro a mirar a mi hermano, frunzo un poco el ceño.
-…Me siento un poco nervioso, pero no entiendo por qué, es decir, son sólo negocios y casi ni voy a participar…no sé, siento que algo va a pasar…algo importante-le confieso a Itachi. Este me mira, y me da un ligero toque medio empujón, con su hombro, me río un poco.
-Bueno…lo que tenga que ocurrir, pasara, sólo hagamos lo mejor que esté en nuestras manos…-el moreno me sonríe. Suspiro, pero asiento.
"¿Qué es lo peor que puede ocurrir?" pienso, intentando darme ánimo. Ojalá nunca me hubiera hecho esa pregunta.
