Holi, gracias por los vistos y comentarios. Lo malo de esta página, a comparación de Wattpad, es que no puedo poner tantas imágenes como me gustaría, bueno, hay una imagen de Naruto y Sasuke con traje, y se ven súper sexys, imaginen eso en cap. Eso, disfruten.

They are only business

Naruto

Ya llevaba despierto una media hora, no quería levantarme, hoy era el "gran día", como me decía papá, hoy día nos íbamos a reunir con los Uchiha, e iba a tener que presentarles la rutina.

No tenía miedo de que, se me fuera a olvidar un paso, había estado combinando mi tiempo entre el colegio, y el ensayar mi rutina, y me la sabía de memoria, sentía que podía hacerla incluso dormido, pero, aun así, no me hacía gracia el tener que estar exhibiéndome frente a ellos.

Hundo mi cara, en mi almohada, y trato de no pensar en ello. Estoy comenzando a tener éxito, incluso comienzo a adormilarme, cuando de un fuerte portazo, que me hace saltar asustado, como gato erizado, entra a mi pieza mi mamá. Está usando su delantal de cocina, y me apunta con un cucharon.

- ¡SENJU NAMIKAZE NARUTO! -grita mamá. Me vuelvo a sobresaltar y me termino enredando con mis propias sabanas, y entre una cosa y otra, termino viendo a mamá, desde el suelo de mi cuarto.

- ¡Ay mamá!, ¡mira lo que haces dattebayo! - me quejó, mientras me sobo mi cabeza. "Menos mal estoy con mi piyama", no puedo evitar pensar. A veces por el calor, me sacaba el piyama para dormir y me quedaba en bóxer, si me hubiera visto así, hubiera sido muy penoso.

- ¡Ay cielo, lo lamento dattebane! - exclama esta, yendo en mi auxilio. Me ayuda a desenredarme de las sabanas-pero te estuve llamando muchas veces, tú papá también, tienes que levantarte ya, hoy es la reunión, ¡lo sabes!, tienen que llegar con tiempo dattebane- me dice, vuelvo a suspirar, pero sé que es inútil, le asiento.

-De acuerdo, ahí voy a tomar desayuno, me voy a vestir dattebayo-le sonrió un poco, esta me sonríe y me besa la frente.

-De acuerdo, no demores-se va. Vuelvo a suspirar, pero dándome ánimos, busco mi ropa, y me meto a la ducha, de paso, pongo música fuerte, así la energía corre por mis venas.

-Vaya, te veo preparado y con energía- me dice papá, cuando entro al comedor.

-Ahí viene el próximo gran empresario de la empresa, ¡abran paso! -bromea Ero-sennin.

-JA-JA, que divertido Ero-sennin... ¿qué?, ¿te pesan los años? -le sonrío prepotente.

-... Oigan, este mocoso cada día tiene la boca más grande-dice el abuelo, con los ojos como platos, todos nos reímos. Luego de saludar a todos, me siento a comer mi desayuno, que me sirven los sirvientes.

-Bueno, tu abuelo Jiraiya puede estar bromeando, pero realmente, este es tú primer paso, para hacerte conocer en el mundo de los negocios- me dice la abuela Tsunade. Asiento enérgico, no grito sólo porque tengo los cachetes llenos de cereal. La abuela suspira.

-Por favor, recuerda todas tus lecciones con Kakashi, cuando estés frente a los Uchiha, y si hay que comer algo, eso...-me señala, la miro confuso, siento como un poco de leche se me escapa y me resbala por mi boca. La abuela eleva sus cejas, trago de golpe y le sonrío apenado-por favor, no lo hagas-me dice, señalándome la cara, mientras me limpio.

Me llevo mi mano, atrás de mi cabeza. Admito que todo lo que es modales y etiquetas, me cuesta mucho, tenía que admitir que yo era un desastre, o un "remolino andante" como me decía el viejo Tobirama. Cuando me quedaba dormido, solía babear, cuando comía, me entusiasmaba tanto, que terminaba dejando comida en todas partes, finalmente, mantener mi habitación ordenada...imposible.

Siempre terminaba dejando la ropa sucia en cualquier lado, y mi mamá me regañaba todo el tiempo por eso.

-Mamá, déjalo, él estará bien, ha practicado mucho, yo pienso que está preparado-comenta papá, siento que se me calienta el pecho. Sonrío, mucho más tranquilo.

-Tú sabrás hijo...y claro que confió en mi nieto-me sonríe mi abuela, sonrío aún más animado.

- ¡Así es!, ¡los dejare con la boca abierta dattebayo! -exclamó, con el puño en alto. Todos entre suspiros y risas, niegan con la cabeza.

-Confiamos en ti, pequeño remolino-me dice el viejo Tobirama, le regalo una sonrisa.

-Sé que tú presentación será increíble...-dice orgulloso el bisabuelo Hashirama. Este de repente, se rasca la cabeza, entre enojado y apenado, lo miro confuso-para evitar tensiones, y malos ratos, yo no voy a ir, así que te deseo mucha suerte-me dice el moreno.

- ¿No vas a ir abuelo? -no puedo evitar mirarlo con carita de perrito. De nuevo esa rivalidad, me gustaría que me dieran más detalles sobre el tema.

-Lo mejor es que no, todos los demás, te acompañaran-dice sonriendo. Suspiro, pero asiento.

-Ya deberíamos irnos, ¿terminaste con tu desayuno Naruto? -Kaka-sensei me mira, miro mi plato aún con comida. Tomo un respiro y me como todo en tiempo récord.

-Añojga se...-intento decir, con la boca llena. Kaka-sensei me mira con una gotita cayéndole por la cabeza, me trago todo de golpe, suspiro aliviado- ¡ahora sí dattebayo! -grito emocionado.

-Bueno, lávate los dientes, y trae tu bolso-me dice el peli plata. Todos comienzan a levantarse.

- ¡Ah sí!, ¡cariño, recuerda grabar a Naruto dattebane! -comienza a gritar mamá.

- ¡Mamá! -la miro enrojecido.

-Eh... -papá hace una mueca y levanta las manos, intentando contener los ánimos de mamá-cielo, esta es una reunión seria, no pueda grabarla, ni menos para grabar la presentación de mi hijo-intenta explicar papá.

- ¡Minato!, ¡graba a Naruto!, sino ¿de qué otra manera lo voy a poder ver dattebane? -vuelve a explotar mamá. Esta vez, todos miramos con una gotita, como mamá grita y papá cada vez se va haciendo más pequeño, todos suspiramos.

-De acuerdo, de acuerdo, yo lo filmare Kushina, tú tranquila-dice la abuela Tsunade.

- ¡Ah fantástico!, ¡mucho éxito mi cielo! -me abraza fuerte, me comienzo a asfixiar, pero me río y abrazo a mamá de vuelta.

Una vez todo listo, salimos en dos autos, en dirección a la empresa Senju. Son varias las veces que he venido, pero siempre de visita, como observador, esta es la primera vez que vengo para hacer negocios, bueno, la presentación y tomar atención, no más, pero era el primer paso.

Así empezaron todos, es así como uno va conociendo contactos y va entendiendo las políticas y las claves. A pesar de que las he estado estudiando, casi toda mi vida, hay cosas o situaciones, que sólo se aprenden viviéndolas.

Una vez llegamos, me conducen al lugar de la presentación, y como tengo que presentarme. Cuando ya tengo todo estudiado, me dirijo al baño a cambiarme de ropa, me pongo una especie de traje ajustable al cuerpo, es de un material flexible. Me pongo los accesorios en los brazos y rodillas. Un short flexible, unos guantes y como último detalle, agarro mi máscara. Tenía detalles de líneas rojas, el resto era blanca, tenía unos agujeros, donde van los ojos, en forma felina y alargadas, y como último detalle, tenía la forma de unas orejas puntiagudas.

"Ahora represento al zorro, el símbolo de los Senju" pienso orgulloso, aunque con nervios en mi estómago, "prepárense Uchiha, van a flipar con mi acto dattebayo".

Pasan un par de horas, donde practico un poco más. Al preguntar a los trabajadores, me dicen que los Uchiha acaban de llegar y que están dándoles la bienvenida, y explicando los detalles de la reunión.

Me quedo cerca de la entrada, hay dos trabajadores a cada lado, esperando la señal para abrir por cada lado, las puertas de la sala. Inspiro y exhalo, intentando relajarme, me ajusto bien la máscara y todos los demás implementos. Cuando escucho la señal, los trabajadores abren las puertas e ingreso.

La sala está completamente a oscuras, la única luz es mi escenario, ni siquiera puedo ver a nuestros invitados, pero me concentro, voy al centro y hago una reverencia, y luego espero a que, los que me van a acompañar con instrumentación, comiencen a tocar.

Cuando escuchó la primera nota, desconecto mi cerebro, apago mi vergüenza y me concentro en mis pasos. Muevo mi cuerpo sintiendo la música, con cada nota más fuerte, la acompaño con una fuerte pisada, elevo los brazos y los voy moviendo, acentuando mis movimientos.

Cada vez que hago un movimiento más fuerte y vistoso, lo acompaño con un grito de batalla. La presentación era muy ancestral, como una especie de baile hawaiano. Estaba en mi familia por varias generaciones, e invitaba y honraba a nuestros nuevos socios, esa era la tradición.

Por eso, muchos de mis gestos, que hago con los brazos, de algún modo u otro, los apunto, aunque ni siquiera podía verlos. Cuando el ritmo de los tambores acelera, acelero mi baile y mis movimientos, algunos aspavientos que hago con mis piernas, son vistosos, como la capoeira.

Cuando el ritmo aumenta hasta cierto punto, hago mi paso final, acelerando hasta el lugar en que me imagino que me están observando los Uchiha. Doy una última gran patada/pisada, señalando con los brazos en puños, hacía ellos, y soltando el último grito, de paso sacándome el cansancio también, mientras la música cesa, con un último toque de tambores.

Las luces sobre mí se apagan y en plena oscuridad, comienzo a escuchar los aplausos de los invitados. Cuando se vuelven a encender las luces, los aplausos siguen. Hago otra reverencia, comienzo a sonreír, orgulloso de haberlo logrado, no me había equivocado en ningún paso. Le doy una mirada a mi familia, todos me sonríen y me aplauden orgullosos, la abuela incluso me sonríe, mientras me señala la cámara, me río un poco ante eso.

Cuando finalmente me giro hacía los Uchiha, veo a cuatro hombres pelinegros. Uno, que se notaba que era el mayor, tendría unos cuarenta y tantos años, estaba aplaudiéndome, aunque tenía una cara seria.

Los otros dos se veían más jóvenes, entre los 30 y 20 años, y los dos me estaban aplaudiendo y sonriendo, ellos habían disfrutado mi espectáculo y no les daba vergüenza admitirlo. Cuando miro al cuarto invitado, me percato que es joven, tan joven como yo, y cuando comienzo a analizarlo, veo su pelo, veo su pálida piel y ojos negros… comienzo a sentir como un sudor frío me baja por la espalda.

Mientras más lo miro, y más detalles veo, más comienzo a sentir nauseas. Me quedo boquiabierto, menos mal tenía puesta todavía la máscara, porque si no, no sé qué impresión daría. "La de un imbécil, claramente, un completo idiota, porque eso es lo que soy" pienso amargado.

Siento como los ojos me arden, me muerdo el interior de la mejilla fuertemente, comienzo a sentir como me estoy sacando sangre. Aprieto fuertemente los puños, atrás de mi espalda, y aguantando las ganas de vomitar, vuelvo a mirar al frente, al rostro pálido y atractivo de Sasuke.

Comienzo a respirar mal. "Esto no está pasando, esto no puede estar pasándome, ¿por qué?, ¿por qué me tiene que pasar esto?" comienzo a maldecir en mi cabeza. Tenía ganas de salir corriendo y esconderme bajo mis sabanas.

Sasuke está igual a como lo recordaba, incluso, aún más guapo. En la disco, apenas lo podía ver, con el ambiente oscuro e iluminado con luces de colores, además de que, en la disco, al ser un lugar cerrado, uno termina sudando un montón y usando una ropa ligera, no hay mucho que hacer para esconderlo.

Ahora, todo era distinto, él no estaba usando blue jeans y una polera cualquiera, estaba con traje, con su pelo bien peinado, perfectamente arreglado y perfumado. Si en la disco me había parecido perfecto, ahora, no sabía cómo nombrarlo, era como un semidios, de las historias antiguas.

Este me está aplaudiendo, y me mira con curiosidad, vuelvo a sentir nauseas.

-Muchas gracias por sus aplausos. Esta fue una presentación que preparó mi hijo, con mucha dedicación para ustedes-papá se levanta y se aproxima a mí, sonriendo. Los Uchiha vuelven a aplaudir-bueno, tras esta presentación, quería presentarles oficialmente a mi hijo, quien nos acompañara, a partir de este momento, en las reuniones. Está aprendiendo, pero lo hemos educado muy bien, será de mucha ayuda, le brindará una nueva experiencia. Y bueno, no alarguemos más esto, ¿Naruto, porque no te presentas? -papá me mira con una sonrisa.

Puedo ver como la cara de Sasuke, comienza a transformarse, frunce el ceño y puedo ver cómo sus ojos están comenzando a entrar en pánico, se nota que piensa a toda velocidad. Vuelvo a sentirme mal, pero tragándome todo, le asiento a mi papá, y me doy la vuelta, hacía los Uchiha.

Tomo todo el aire que puedo, creo que ya voy a comenzar a hiperventilar, pero hago todo lo posible para no mostrar nada de eso. Y con un movimiento fluido, aunque medio tembloroso de mi mano, me quito mi máscara.

Observo como la cara de Sasuke entra en shock, él, que ya es bastante pálido, se pone aún más pálido. Mira hacía el suelo y luego me vuelve a mirar, totalmente en blanco ante la revelación.

"Por favor, alguien máteme" es lo único que puedo pensar.

Sasuke

Había que decir que el día, de por sí, ya había empezado mal. En primer lugar, mi alarma no sonó, el estúpido aparato decidió, justo ese importante día, echarse a perder. Fue de esta manera que quien me despertó fue el idiota de Itachi, ya que no encontró mejor manera de levantarme que hacer sonar, del estéreo de mi pieza, una canción de Metálica a todo volumen.

Ya con eso, casi me dio un infarto cardiaco, ni siquiera pude pegarle al imbécil, porque salió corriendo, mientras se reía de mí. Luego de eso, tuve que bañarme y vestirme a máxima velocidad.

Luego, pidiendo disculpas al resto de mi familia, y propinándole un buen puñetazo al pasar a Itachi, me senté a desayunar, donde papá ya me miró feo por haber llegado tan tarde.

-Ay hermanito, ¿por qué ese golpe?, yo sólo quise ayudarte a despertarte, ¿hubieras preferido otra canción? - me dijo el muy bruto. Lo mire con ojos que, espero que haya entendido, que prometían muerte.

- ¡Vamos muchacho!, te quiero bien despierto, vas en representación de toda la familia-comenzó a comentar el abuelo Kagami. En ese momento me esforcé, para no poner los ojos en blanco.

-Creo que no va entender nada, ¡es más!, los Senju nos van a preguntar si Sasuke está bien-comenzó a reírse el tío Obito. Mordiéndome la lengua y recordando vengarme después, me enfoqué en mi desayuno.

Mamá me ayudó a comer mi comida rápido, y luego de 5 minutos, donde hice todo lo posible para no devolver mi desayuno recién ingerido, me preparé para salir.

Me sentía en trance, la cabeza me daba vueltas y, además, me sentía incomodo, ya que la situación ameritaba que vistiera de etiqueta. Ya en otras ocasiones había tenido que usar traje, no era la gran cosa, pero hoy día, no podía quitarme esta sensación de que algo iba a pasar, algo importante.

A pesar de eso, hice mi mejor esfuerzo. Vestía mi mejor traje, me había peinado, perfumado y afeitado. Exteriormente, estaba sin ninguna falla, en mi interior, me estaba desfalleciendo.

El viaje lo hicimos en un solo coche, y llegamos rápidamente a la empresa Senju. Era un edificio bastante bello y ostentoso, pero donde primaba la madera, era un detalle importante, ¿por qué?, eso hablaba de la personalidad de los Senju, les gustaba lo simple y a la vez, lo bello.

Si les gustara ser ostentosos, todo sería de vidrio y con un adobe frío, "justo como nuestra empresa" pienso, rodando los ojos.

Al entrar, nos recibe con sonrisas, la secretaria, quien nos dirige a una sala gigantesca, con varios sillones, una mesa alargada frente a los sillones y una plataforma, un poco más elevada, a un lado de la sala. Me doy cuenta que es un escenario, "¿para qué nos traen a una sala con escenario?" no puedo evitar preguntarme.

Pasan unos pocos minutos, donde la secretaria nos trae refrigerios, y donde puedo observar un poco más del ambiente. Veo hartos cuadros con distintas estructuras arquitectónicas, distintos proyectos, en distintas fases de construcción. Varías casas y mansiones de todos los estilos, algunas fotos de trabajadores posando frente a obras de los proyectos Senju y finalmente, veo en una de las paredes, varios cuadros de personas, con etiquetas abajo. Cuando me acercó, veo cinco rostros en cada marco de foto.

-Esos son los Senju…-me dice Itachi, atrás mío. Me volteo a verlo confundido, este me señala los cuadros-son los grandes jefes de la compañía, los Hokages, ese es su título, todos son de la familia de los Senju-me explica el mayor. Me pongo a inspeccionar las fotos.

El primero era un señor moreno, el cartel rezaba "Senju Hashirama". "¿Ese era el patriarca de los Senju?, entonces, ¿ese es el hombre, con quien tuvo problemas el tío bisabuelo Madara?" me pregunto, un poco sobrecogido.

Al seguir mirando, veo a otro señor, pero con el pelo plateado, "¿será por las canas?, no sé ve tan viejo, de hecho, se ve intimidante". A su lado, había la de otro señor con el pelo moreno, este parecía más amable. Luego había por primera vez, la foto de una mujer, "es rubia" no puedo evitar fijarme, "así que era verdad, la mayoría de los Senju son extranjeros".

El último y quinto cuadro, era la de un señor también rubio, de ojos azules. Parpadeo, un poco desorientado de repente, ese pelo en punta y esos ojos…vuelvo a parpadear, "es sólo una coincidencia" me digo.

No tuve más tiempo para analizar el cuadro, ya que las puertas se abrieron y de esta, ingresaron justamente las personas de las fotos. Los examino rápidamente, no veo al patriarca de los Senju, "pensó lo mismo que el bisabuelo, mejor no presentarse para evitar tensiones" resoplo un poco. Los demás están presentes, incluso viene otro señor más, este se ve joven, de la edad del tío Obito, unos 30 años y también tenía el pelo plateado. "Todos son muy distintos, no es como en mi familia" pienso curioso, y un poco intimidado.

-Fugaku, me alegra mucho que hayas podido asistir, nos honras con tú presencia, y la del resto de tú familia-saluda el hombre rubio, con una sonrisa muy amable que, de nuevo, me hace parpadear confuso. "¡Concéntrate!" me vuelvo a repetir en mi cabeza.

-Somos nosotros los agradecidos por la invitación Minato…-comienza papá-déjame presentarte a mi hermano menor, Obito…-el tío hace una inclinación con la cabeza y le extiende la mano, que el rubio estrecha-a mi hijo mayor, Itachi…-nii-san sonríe cortes y también le estrecha la mano-y por último, a mi hijo menor, que está aprendiendo sobre los negocios familiares, Sasuke…-me presenta el mayor. Me inclino y le extiendo mi mano.

-Así que ¿tú eres Sasuke?, me recuerdas a mi hijo, creo que tienen la misma edad-me dice Minato-san, con una sonrisa. Vuelvo a estremecerme, con los nervios de punta, "¡concéntrate!, te estás pasando una película que no es" me vuelvo a repetir en mi cabeza.

-Gracias señor, es muy amable-me fuerzo a sonreír.

-Bueno, es un placer conocerlos a todos, ahora les presentó a mi familia…-los demás se acercan. A medida que avanzan las presentaciones, me quedó con algunos nombres y rostros, el hermano de Hashirama, Tobirama, me fijo también en la única mujer, la madre de Minato-san, con el padre peliblanco de este, Jiraiya, y con el otro tipo con el pelo plateado, Kakashi.

Luego de las presentaciones, nos llevan a sentarnos. Estamos bando contra bando, es un poco idiota, pero de un lado de la mesa, están los Senju, y del otro lado, nosotros. Nos traen refrigerios, y despliegan los papeles, me preparo mentalmente para una sesión intensa de lenguaje empresarial, es decir, lenguaje somnoliento.

-Bueno, antes de empezar, queremos invitarlos a observar, un espectáculo que le hemos preparado. En nuestra familia, tenemos la costumbre de honrar a los nuevos socios, con una rutina de baile, que ha pasado de generación en generación. Esta rutina la lleva practicando varias semanas mi hijo, así que, por favor, disfruten-nos dice Minato-san. Con Itachi intercambiamos una mirada rápida, momentáneamente confusos, pero encogiéndonos de hombros, nos giramos hacía el escenario. "Supongo que esa es la razón de que haya un escenario en esta sala".

Las luces que nos iluminan, se apagan, y sólo queda una, apuntando al escenario. Escucho como unas puertas son abiertas y de estas, aparece un hombre, con un traje entallado y con codilleras y otros accesorios, pero lo que más llama mi atención, es que está usando una máscara, que parece la de un Zorro. No puedo evitar fijarme que, este hombre, también tiene el pelo rubio, "claro que lo tiene rubio, Minato-san dijo que era su hijo, ¡concéntrate Sasuke!" me regaño mentalmente.

A los lados del escenario, aparecen unos músicos que, tras unos segundos, comienzan a tocar. La música es como ancestral, con harto ritmo de tambores, es como hawaiana, aunque la verdad, no sabría decir de donde exactamente, pero era intensa.

El sujeto, al comenzar la música, comienza a moverse. Sus pasos y movimientos son delicados, pero gozan de una rudeza al mismo tiempo, que provoca que no pueda despegar la vista de él. Mueve los brazos, como sintiendo el aire, sintiendo las vibras del universo, era hipnotizante, con cada patada que daba, lo acentuaba con un grito de batalla.

Puedo notar que tío Obito e Itachi, están tan hipnotizados como yo. El sujeto se contorsiona, mueve las caderas, los brazos, la cabeza, su torso, sus piernas; con una destreza impresionante. No sé muy bien cuánto dura la presentación, unos tres minutos, pero es casi como un parpadeo, y al mismo tiempo, es como si hubiera pasado un año entero, y yo ni me entero.

Cuando finalmente el sujeto da la última pisada/patada, con una fuerza y decisión que, además, acompaña con un grito, no puedo evitar sentir un escalofrió, totalmente extasiado. La luz que lo iluminaba, se apaga y yo al instante, comienzo a aplaudir, todos me imitan. Cuando se vuelven a encender el resto de las luces, el sujeto se endereza y hace una reverencia

-Muchas gracias por sus aplausos. Esta fue una presentación que preparó mi hijo, con mucha dedicación para ustedes- dice Minato-san, sonriendo y aproximándose a su hijo -bueno, tras esta presentación, quería presentarles oficialmente a mi hijo, quien nos acompañara, a partir de este momento, en las reuniones. Está aprendiendo, pero lo hemos educado muy bien, será de mucha ayuda, le brindará una nueva experiencia. Y bueno, no alarguemos más esto, ¿Naruto, porque no te presentas? …- "… ¿qué…qué dijo?" abro los ojos como platos.

"No puede ser, escuche mal, ¡sí, eso!, escuche mal. No puede ser él, el mismo Naruto de la disco, el Naruto con el cual coqueteé, me besé y que quería montarme, no, no podía ser él" comienzo a entrar en pánico. Todos aplauden y sonríen, pero yo estoy que me arranco el pelo y las uñas, todo al mismo tiempo.

Comienzo a sentir como se me hace un nudo en el estómago, "esto era…esto era lo malo que iba a ocurrir hoy…" pienso con pánico. Puedo ver como el sujeto, luego de hacer una pausa, se quita la máscara de zorro, y lo veo.

Era exactamente como lo recordaba, pelo rubio puntiagudo, piel acaramelada, unas marquitas de nacimiento en sus mejillas, y unos asombrosos y brillantes ojos azules. En definitiva, era hermoso, a pesar de que, estaba sudado por el baile, y que podía notar que estaba tan mortificado como yo me sentía, pero incluso con todo eso en contra, era precioso.

"Un Senju…era eso lo especial que le vi, esa como aura de grandeza, era eso…" pienso sorprendido, mientras sigo mirándolo. Puedo notar que los adultos hablan, pero simplemente no escucho. Naruto sonríe e inclina la cabeza, casi podría pensar que no le interesaba, pero cuando nuestros ojos se vuelven a cruzar, puedo ver los mismos sentimientos de caos que yo sentía.

Cuando finalmente le dicen que vaya a cambiarse, este vuelve a hacer una reverencia y se va casi volando. Minato-san comenta que hay que esperarlo que, por mientras, disfrutemos de los refrigerios, miro las galletas y demás, siento que me da vueltas el estómago.

-…Sasuke… ¡hey Sasuke! -Itachi me sacude el hombro, lo miro saliendo de mi drama.

- ¿Qué pasa? -intento aparentar calma.

-Te veo un poco pálido hermanito, ¿estás bien? -asiento, y para demostrarle que estoy bien, mordisqueo una galleta. Me fuerzo a tragar.

-Si tú lo dices…oye, ¿qué opinas de ese baile?, ¡fue impresionante!, yo no podría ni dar un paso, se me confundiría todo-se ríe el mayor, me río un poco con él. Intentando distraerme, comienzo a hablarle sobre cualquier cosa.

Estaba haciendo un buen avance, cuando unos 20 minutos después, las puertas se vuelven a abrir y de esta aparece el rubio. Vuelvo a apretar los puños, debajo de la mesa, el Dobe estaba impresionante.

Se había bañado y perfumado, y lucía un traje negro, que le acentuaba su figura musculosa, pero fina, al mismo tiempo. Su pelo y ojos, también brillaban con el negro, incluso llegaba a verse más alto. Se estaba abrochando un reloj a la muñeca, cuando levanta su mirada, veo a alguien completamente nuevo.

"¡Maldición! … ¿por qué ese Dobe tenía que ser tan sexy?" lo maldigo en mi cabeza, mientras nuestras miradas, inevitablemente, se vuelven a cruzar.