Seis meses después
La mujer que ocupaba la oficina de la dirección de seguridad mágica se encontraba distraída mirando las fotografías que adornaban los libreros de su oficina. Cada una de las fotografías mágicas contaban historias de felicidad que en aquellos momentos los sentía agridulces en su boca.
La verdad es que ya no lograba concentrarse, ya sabía que en cualquier momento llegarían con un nuevo reemplazo para ella y tendría que desocupar su lugar de trabajo. Su trabajo lo convirtió en fingir hasta el momento en que llegara Shacklebolt con su carta de renuncia voluntaria.
Un sonido en la puerta la alertó y dejó la fotografía de la última reunión familiar con su esposo e hija.
Corrió a sentarse a su lugar y fingir que estaba leyendo una vieja notificación del departamento de limpieza –Adelante… ¡Ah! Hola Harry.
Harry entró a la oficina y con calma cerró la puerta. Llevaba un paquete redondo que había sido envuelto en una tela de tartan morada y asegurado con una cinta de color violeta.
-Tranquila, puedes seguir haciendo lo que sea que hacías- Hermione quiso rodar los ojos, obviamente no volvería a hacer lo que estaba haciendo, menos enfrente de Harry.
Harry continuó como si no hubiera entendido el silencio de su amiga -Ginny ha estado horneando por las noches y ya no tenemos donde guardarlos. Es de manzana con nueces.
Hermione se estiró sobre el escritorio para tomarlo. Por un momento parecía indecisa sobre qué hacer, pero decidió echarle un vistazo.
-¡Luce bien! Esta noche Rose y yo lo cenaremos- Fue evidente para Harry que su amiga hacía un gran esfuerzo por parecer interesada y relajada, y se hace más evidente en aquel momento en que se hace un silencio muy incómodo donde la pierna derecha de Harry empieza a moverse sin control y Hermione juega con el lazo violeta que tenia el pay.
-¿Tienes mucho trabajo hoy?- Hermione vuelve a levantar la mirada y lo mira a los ojos. Ambos saben que esa charla es estúpida y Harry deja de intentarlo de esa manera.
-Lo siento, no es fácil hablar contigo
La mirada de Hermione se convierte en lúgubre, su voz ahora imprime una acidez que deja huella en su amigo. –¿Debería serlo?
-Sabes a qué me refiero.
Hermione se levanta, no es necesario que levante la voz, cada palabra lleva impreso el corrosivo enojo que va cargando día a día -Perdí a mi amigo, al padre de mi hija...
-Yo también perdí a mi mejor amigo- Harry la interrumpió, también estaba molesto y sin miramientos le extiende un pergamino que llevaba escondido. -Pero a veces tenemos que ceder en algunas cosas para ganar otras.
Hermione tomó el pergamino con el sello del ministerio y comenzó a leerlo. Su cara se muestra inaudita a lo que está leyendo. -¿Ya no es una opción, es una orden?
- ¿De verdad creíste que San Mungo no iba a informar al director de aurores, que soy yo, que ya no estabas asistiendo a tus sesiones?
Hermione lo miró por unos segundos con la misma mirada -Ese medimago piensa que soy una viuda que sólo quiere dar lastima. No me toma enserio.
Harry ahora luce derrotado, decide olvidar estar molesto por la actitud de su amiga - ¿Por qué no dijiste algo? Necesitas terapia, no has dejado de trabajar desde aquel día, no has tomado vacaciones, incluso Molly se preocupa por ti.
Hermione no dice nada y resopla con sorna antes de responder -Debería agradecerle a Molly su gesto de preocupación.
Harry suspira y se estira sobre el escritorio para tomar la mano a través de todos los pergaminos enrollados que tiene en el escritorio. No dice nada porque Hermione siempre ha sido la menos estimada de las parejas de los hijos de Molly.
–Hablé con el ministro, era necesario que siguieras en la terapia. Muchos magos del wizengamot han pedido tu cabeza, sobre todo los de sangre pura, alegan que eres inestable y que no podemos dejar la seguridad del mundo mágico en manos de alguien... Pero Shackelbolt se ha negado rotundamente, por eso es que te pide que firmes el anuncio.
Aunque no era un despido, Hermione lo estaba tomando como tal ¿Qué haría de su vida durante un año? Se levantó y empezó a dar vueltas por su oficina como leona encerrada.
-¿Qué voy a hacer en este año?
–Aún sigue vigente la estancia que te ha regalado Luna
Hermione resopló -Como si eso fuera a ayudarme.
Harry suspiró, cansado de dialogar con ella.
-Sabes que nadie puede hacer el trabajo que tú has hecho, los del wizengamot lo saben y por eso solo piden tu cabeza, pero no hacen nada al respecto.
Se detuvo de pronto, algo ya no cuadraba en lo que le estaba diciendo –¿A quién voy a elegir como mi reemplazo? no tengo a nadie pensado.
Harry se movió incómodo en su lugar y nuevamente se puso nervioso. –Es que ya hay un reemplazo-
-¿Quién es?-
-Ernie Macmillan-
Reanudó su andar por la oficina, esta vez fúrica -¡Ay no puede ser! ese idiota ha querido mi puesto desde el primer día que me senté ahí- señaló muy enojada hacia el asiento de piel de dragón–¡y lo sabes Harry!
Harry se estaba cansando un poco –sí, pero es el único que puede hacer la mitad de las cosas que tú haces. Necesitamos a alguien que no muera en el intento de hacer tu trabajo.
-¿Y si vuelvo a terapia?- Hermione parecía acorralada por primera vez en su vida
-Lo siento Herms, el medimago habló con alguien del wizengamot y se corrió la voz. Quizá hasta aparezca en el profeta mañana.
-Ese hijo de…- no quiso soltar la grosería, en vez de eso, gritó tan fuerte que Harry estaba seguro que quien quiera que estuviera afuera, la habría escuchado.
Harry dejó que se desahogara; cuando terminó volvió a hablar. –Herms es lo mejor para ti y para Rose- Por un momento lo miró como si fuera la primera vez, su comportamiento cambió por unos instantes ante el nombre de su hija. -Es a la única a la que le debes toda la ayuda posible.
Harry se levantó de ahí y antes de salir la abrazó y le besó la frente. –No te vamos a dejar sola.
Hermione asintió y cuando escuchó que la puerta se cerró, se sentó a llorar en el suelo. La última vez que había derramado tantas lágrimas había sido la noche en que encontraron a Ron.
Draco y su familia no habían tenido un choque cultural el primer día que se mudó a la isla, se había estrellado contra un nuevo mundo.
De camino a su casa, fingió estar muy interesado en la interminable explicación de Scorpius sobre porque cada conchita era más bonita que otra. La verdad es que Draco iba recordando que ese día se cumplían 6 meses de haber tomado la decisión de dejar Inglaterra y mudarse con su hijo y su madre a aquel destino paradisíaco.
Para ninguno de los tres había sido fácil. Tenían que lidiar con el cambio de clima; había pasado de inviernos crudos con nieve, a calores que hacían brotar el sudor desde que el sol salía hasta que se metía tras aquel horizonte azul. Había sido el festín de insectos, llenándose de ronchas por todas partes. No era un chiste cuando contaba a los chicos que el primer mes estuvieron cubiertos de pócimas para evitar las quemaduras del sol y los piquetes de insectos.
También tuvieron que lidiar con una nueva perspectiva de la magia en aquellos lugares. Al llegar los había recibido Niara, una guapa mujer con curvas muy pronunciadas, de piel tan oscura como la de Blaise y que debido a la intensa humedad del ambiente, lucía suave y sedosa. Draco había jurado que tenía cuarenta y pocos años, pero ella decía que tenía sesenta. Su cabello era rizado y siempre lo llevaba recogido en la coronilla de la cabeza. Hablaba poco, era seria pero muy amable y solo sonreía cuando cuidaba a Scorpius.
Desde el primer día, Niara y su hija los ayudaron en el proceso de entender y comprender las costumbres de toda la gente que trabajaba en la isla y sus alrededores.
Niara les había explicado que el hotel tenía muchos problemas relacionados con el personal, eran pocas las personas que querían trabajar bajo las órdenes de un europeo.
-¿Se podría llamar racismo?- su pregunta era genuina, pero así como salió de su boca, se arrepintió de haberla formulado. La mirada de Niara le respondía claramente "¿Qué clase de pregunta es esa?"
Ni siquiera su madre lo había incomodado como esa mujer con su mirada.
-Lo siento, mi comentario ha sido absurdo.
Niara continuó como si no hubiera preguntado nada -Nuestra cultura, así como la conocemos, está forjada a base de tortura y asesinatos. Espero que no tenga algo mejor que hacer porque necesita saber esto si quiere que su hotel prospere.
Ambos recorrían los jardines que rodeaban un edificio circular de cuatro pisos. Aunque no tenían suficiente personal para dar el cuidado que necesitaban los jardines, la naturaleza se había encargado a su manera de componer el verde valle tropical que recorrían.
La historia que escuchó era la más interesante que había conocido hasta el momento.
"Los magos y brujas que quedamos, descendemos de cada uno de los sacerdotes y chamanes que han guiado tribus y civilizaciones tan antiguas e importantes como la maya, los incas, los aztecas, los nativos americanos, las múltiples tribus africanas y cualquier otra civilización que aún quede en este continente.
Nuestros antepasados guiaban las vidas de miles y miles de personas. Tenían conocimiento en astrología, astronomía, adivinación, curación con plantas y por supuesto magia.
Ellos daban conocimientos a cambio de cuidado y vidas prósperas. Nuestros antepasados eran venerados como la jerarquía más alta de cada una de las civilizaciones. Nuestros antepasados eran importantes y el resto de la comunidad no mágica, lo sabía.
Cuando los europeos descubrieron el continente americano todo cambió.
El hombre blanco llegó por el oro, llegó por las piedras preciosas. Luego vinieron por tierras, y cuando se asentaron, querían que todo fuera como el lugar donde nacieron, donde vivieron sus antepasados, así que vinieron con su religión.
Las civilizaciones ya tenían sus propios dioses, su propia religión, la misma que nuestros antepasados les habíamos dado para que agradecieran los poderes que teníamos para curarlos y cuidarlos.
Pero el hombre blanco lo vio mal. Dijeron que estaba mal, que eran cosas del diablo. Intentaron poner escuelas, pero nadie iba; así que después empezaron a destruir y quemar nuestros códices, nuestros libros, y nuestros ídolos.
Después empezaron a torturar, a quien descubrieran curando con plantas, o adivinando el futuro o en medio de la noche mirando hacia el cielo, lo atrapaban para torturarlo en frente de toda la comunidad.
Ahogaron ancianos en nuestras aguas sagradas, asesinaron a niños enfrente de sus madres por no querer separarse de ellas, violaron a infinidad de mujeres solo para torturar a su familia a cambio de nombres.
Arrasaron con pueblos enteros, los que podían huían a la selva o a las montañas, pero tarde o temprano morían de hambre.
Y poco a poco lograron que los indígenas dejaran de idolatrar la magia, para jurarle lealtad a la virgen."
Draco estaba anonadado. Lo que sabía de la magia era tan poco, tan minúsculo que jamás acabaría de aprender, aunque recorriera el mundo entero toda su vida.
-Y ¿Entonces qué pasó? ¿Eliminaron a todos los magos y brujas? ¿Es usted una excepción única en miles de kilómetros a la redonda?
Niara caminaba ligeramente encorvada, con las manos en la espalda. Volteó solo una fracción de segundo para fruncir el ceño.
"Sobrevivieron los que escondieron todo lo que pudieron, los que fingieron que habían adoptado una nueva religión. Pero tuvieron un precio muy alto.
Sus descendientes dejaron de realizar magia, podían entender qué hacían sus padres o abuelos, pero no podían entender cómo hacer un simple hechizo o leer los movimientos de los planetas. "
-Squibs- La interrumpió en medio de su relato para darle nombre a aquellas personas.
Niara lo miró seriamente -¿Cómo dice?-
-Bueno, en nuestra comunidad es poco común que suceda, cuando en una familia mágica, sin antecedentes de haber tenido relación con muggles, nace una persona sin magia se llama squib. Quizás lo que me cuenta es parte de un trauma generacional.
Niara asintió lentamente, comprendiendo lo que le estaba diciendo Draco.
-Nosotros los llamamos hach
"Mi abuela decía que eso había sucedido porque la tierra al beber la sangre derramada de los magos y brujas, decidió esconderlos hasta que pudieran salir sin tener miedo, hasta que los tiempos fueran buenos para todos nosotros.
La mayor parte de mi gente odia a los europeos, aún no perdonan. Pero también mueren de hambre y sobreviven como pueden.
Aun quedamos algunos que podemos hacer magia y hacemos medicinas para la gente sin magia, pero intentan copiar nuestras recetas y ganan dinero a costa de nuestro conocimiento.
Cada vez somos menos, siempre tenemos la esperanza que nuestros descendientes posean la magia que nos fue arrebatada, pero cada vez es más difícil. Nuestra historia es muy triste y poco conocida."
Ahora caminaban por un ancho camino de arena dura, rodeados de la misma selva verde que envolvía la isla.
Draco se sacó los lentes para limpiarse el sudor de la frente con la manga de la camisa -¿Que espera que haga? Me acaba de decir que este lugar está condenado al fracaso porque nadie quiere trabajar para cuatro magos europeos porque creen que descendemos de la misma escoria que los torturaron.
El silencio se acomodó entre ellos, podía escucharse a lo lejos el sonido de las olas del mar al llegar a la playa. El sol tan inmisericorde caía sobre la nuca de Draco pegando las puntas de su rubio cabello a la piel de su cuello; anotó mentalmente no volver a olvidar su sombrero.
-Hace un año, los caracoles me avisaron que vendría un hombre blanco que cambiaría el destino de mucha gente.
Por un momento recordó las clases con la loca profesora Trelawney, pero Niara estaba muy lejos de parecer una charlatana.
-Cree que estoy mintiendo
Draco, con el ceño fruncido replicó muy serio -Por supuesto que no
-Parece invadido por las dudas- Aquella mujer voluptuosa no parecía perder la paciencia muy seguido y Draco se sintió incómodo. Ambos tomaron un pequeño camino que se abría paso entre la selva y no parecía dar indicios del lugar de destino.
-¿Está segura que este camino conduce a mi cabaña?
Niara asintió. –Necesita seguir haciendo mejoras en este lugar.
-Necesito gente y traer magos de Inglaterra podría empeorar las cosas - Pronto divisaron la cabaña, no se encontraba muy lejos del camino principal, pero árboles altos de tallo delgado impedían que uno que otro ojo curioso mirara hacia los ventanales y el porche.
-No me estaría contando la historia de su comunidad si no tuviera una idea al menos.
Niara suspiró y se paró en seco. Habían llegado al final del pequeños camino de arena donde se encontraba con el porche de piso de madera y amplios sillones con cojines que invitaban a sentarse para quitarse el calor.
-Tengo varias propuestas para usted, pero necesitaré que primero haga viajes a las comunidades cercanas para hablar con los sacerdotes, los guías de nuestros pueblos.
No había terminado de hablar Niara cuando Draco ya estaba negando con la cabeza. –No, ni hablar. Van a querer matarme.
-Es usted un mago, europeo, pero un mago. Tiene una ventaja.
Draco seguía negando.
-Yo lo voy a acompañar. Ustedes tienen dinero y podrían darle trabajo a casi todas nuestras comunidades.
Ya había dejado de negar, tenía los brazos cruzados sobre su pecho y la miraba fijamente a los ojos.
-¿Está tratando de decirme lo que creo?
Niara también se cruzó de brazos y le devolvió la misma mirada fija. –No tengo la menor idea de lo que usted está pensando Sr. Malfoy, pero a usted usted jamás se le ocurriría lo que tengo en mente- la mujer sonrió y a él le dio miedo.
Esa mujer y su hija se habían convertido en la mano derecha de Draco y en aquellos seis meses, estaban logrando construir una comunidad única, donde la magia y elementos muggles estaban dando una nueva forma de vida.
La pequeña isla consistía en 12 cabañas distribuidas por toda la isla, con vista al mar. Algunos magos comenzaron a visitarla por la privacidad, un elemento que no tenian los otros resorts de la misma cadena.
En el centro de la isla había un edificio circular de 4 plantas. El edificio funcionaba como recepción y centro de actividades del hotel. Poco a poco habían ido mejorando las condiciones de la isla, incluyendo elementos muggles como celdas solares para electricidad y electrodomésticos.
Draco habia decidido quedarse en una de las cabañas del norte, ya que era la más cercana al centro de la isla. A Narcissa y Scorpius les encantaba aquella parte de la isla.
-Hemos llegado amigo.
Un par de móviles hechos con conchas, que tiraban del techo de la terraza de la entrada, los recibían meciéndose al ritmo del viento.
-Papá hay que hacer uno nuevo para la puerta de la playa.
Draco abrió la puerta para Scorpius –este sábado lo haremos. Scorpius asintió, sacudió sus pequeños pies en la alfombra de la entrada y corrió a la cocina para dejar las conchas en el fregadero para que se lavaran.
-¡abuela ya llegamos y traje una sorpresa!
La mujer que en antaño había cuidado su imagen meticulosamente para la sociedad mágica de Inglaterra, ahora se encontraba sentada en una mecedora al lado del ventanal de la sala, con un vestido largo y ligero. El cabello que alguna vez lo llevó recogido en la nuca, ahora lucía suelto, largo y con grandes mechones de canas. Era una mujer completamente distinta a la que vivió en Inglaterra, a Draco le parecía más libre.
-Es hora que tú lo escuches, no dejó de parlotear sobre conchas en todo el camino.
Narcissa caminó a grandes pasos hacia la cocina para encontrar a Scorpius que se encontraba arriba de su pequeña escalerilla para alcanzar el fregadero, tomó al pequeño en brazos para cubrirlo de besos. -Ven mi pequeño, háblame de las conchitas.
-¡Abuela busqué las mejores para la puerta de la playa!
Draco los vio salir por la puerta trasera que Scorpius llamaba la puerta de la playa. La verdad es que la playa quedaba a unos 50 metros de la casa, pero Scorpius la habia nombrado la puerta de la playa y los tres la terminaron llamando de esa forma.
Se dirigió al refrigerador y sacó una botella de cerveza muggle bien fría. Recordó que le llevó un mes adaptarse al cacharro enfriador y que el sabor de la cerveza muggle le gusto desde el primer dia; en días como ese, agradecía que no necesitara de una varita y un hechizo para obtener cerveza fria.
Hoy más que otros dias estaba teniendo un repaso mental y en ese momento se dispuso a observar con ojo critico su nuevo hogar. No habia siquiera un punto de comparación porque las diferencias eran abismales; Narcissa y Draco más que Scorpius habian tenido que acostumbrar a un hogar que tenia el mismo tamaño que una sala de té en la antigua mansión Malfoy. La pequeña sala servía en ocasiones como sala de reuniones con los sacerdotes de las tribus o para tomar decisiones importantes con sus más allegados, la cocina que aunque era amplia, no daba espacio para que los tres caminaran libremente.
Narcissa entró nuevamente en la cabaña -¿Quieres comer ahora o esperamos a la cena?
-Creo que iré a bañarme primero. Fuimos a cerrar el trato con el último sacerdote y por fin contrataremos 40 hombres para que terminen los senderos de piedra de toda la isla.
Los ojos de su madre brillaron como no lo hacían desde hacía varios meses. -¡Oh! por fin va tomando forma nuestro jardin.
Draco asintió -Sí madre. Todo ya está listo- Narcissa lo abrazó, estaba tan feliz de ver cada día más cerca su isla de ensueño.
Cuando al fin lo soltó, sacó un sobre de una bolsa oculta en su vestido. -Tienes otra carta.
Draco la tomó sin mostrar reacción alguna, tomó el último trago de cerveza y subió la estrecha escalera de caracol.
Después de haber firmado su renuncia voluntaria, con ayuda de Harry salió a escondidas del ministerio; no quería encontrarse con los periodistas en el atrio.
De mala gana había aceptado firmar y le prohibió a su secretaria que hiciera una fiesta de despedida o que derramara una lágrima. Estaba determinada a regresar y si veía a alguien llorar, lo más seguro es que ella también lo haría.
Ya era suficiente con el escándalo de su renuncia temporal, como para salir en primera plana del profeta con los ojos hinchados.
Aquella tarde había sido una de las mejores que había tenido desde el incidente con Ron, Hermione se habia ido a refugiar a casa de Fleur, y junto con ginny y Luna se habían puesto a hacer comida y miraron a sus hijos jugar en el patio.
Hermione habia pronunciado en voz alta sus intenciones de ir todos los días a visitar a Ron, pero Luna volvió a insistir con su idea de pasar una temporada fuera de Inglaterra.
-Vacaciones es lo último que haría.
-No son vacaciones, necesitas un retiro- Ginny y Fleur estaban totalmente de acuerdo con aquella idea.
-por cierto ¿qué clase de lugar es ese que recomiendas?- Hermione tomó una de las guías con imágenes que invitan a lugares paradisíacos y exóticos como los que se mostraban en las revistas de viajes en la sala de espera del consultorio de sus padres.
Luna, Ginny y Fleur también se acercaron para ver mejor las imágenes del resort.
-Son diferentes lugares y son únicamente para magos, no es necesario hacer magia a escondidas. Es una estancia indefinida con los gastos pagados para ti y Rose, pueden quedarse dos días o seis meses, tú decides- Se encogió de hombros como si hablara de comprar pan al día siguiente.
Hermione la miró -Luna, me estás diciendo que me pagas una estancia indefinida en un resort mágico. ¿Cómo se va a pagar esto? tengo entendido que es un lugar exclusivo.
Luna le devolvió la mirada, pero no había algo que le diera una respuesta a Hermione -Moví algunos contactos.
Hermione torció la boca, indecisa. -¿Y si esta noticia llega al Profeta? no puedo lidiar con más historias patéticas.
Esta vez fue el turno de Fleur de hablar -Hegmione, ¿Es que acaso te has vuelto loca? tu eges Hegmione Gangeg, nadie debería cuestionag tus motivos.
-Vamos a hacer secciones especiales en el quisquilloso hablando sobre tus logros como directora de seguridad, para desviar la atención de tu vida privada.
Fleur y Ginny asintieron, mostrando que estaban de acuerdo con ella. Ginny le tomó de las manos -Herms, justo por eso necesitas irte de aquí. Olvídate de todo, nosotros cuidaremos de mi hermano- La pelirroja sacó un pañuelo del bolsillo de sus pantalones y se limpió la esquina de sus ojos -mi hermano de todas formas no mejorará-
Hermione también sacó su pañuelo para limpiarse los ojos. Ron había quedado en un estado casi vegetativo, aunque podía caminar y hacer algunas cosas sin ayuda, no había vuelto a hablar y constantemente se le tenía que ayudar en actividades esenciales. Nadie comprendia qué tipo de tortura le habia aplicado Donovan en tan poco tiempo y dejarlo en el estado en el que se encontraba.
Hermione lanzó un suspiro antes de seguir hojeando la guía -¿Que se necesita hacer?
-Solo debes decirme tu elección y yo me encargo del papeleo para que te den un lugar y fecha para tomar el traslador.
Hermione asintió. Sentía que estaba siendo cruel al dejar Inglaterra y a Ronald, pero no podría salir de su casa sin ser perseguida; en el hospital no era necesario que la prensa entrara, los mismos medimagos se encargaban de filtrar las historias a la prensa.
Incluso habia desistido de ir al callejón Diagon al percibir las miradas de lástima de la gente que la veía caminar. Sus compras las hacía en tiendas muggle y si necesitaba algo del Callejón Diagon, enviaba a su secretaria por él.
-Molly no estará contenta- dijo de pronto. Sabía que no era la favorita y ni siquiera recordaba la última vez que habían hablado, pero en cuanto se enterara de los planes de irse, Molly la haría objetivo de su furia inmediatamente.
Ginny que aun sollozaba un poco, contestó -No te preocupes por mi madre, nosotros lidiaremos con ella.
Hermione reflexionaba profundamente antes de decidir y no podía evitar sentir que estaba ante un momento importante de su vida. Le partía el corazón al ver a su hija corriendo feliz con sus primos, sabía que al final estaba decidiendo el futuro de ambas.
-Esta bien, pero será totalmente al azar, ¿De acuerdo?
Las tres mujeres asintieron; Fleur tomó los folletos y los barajeo, cuando terminó le pidió que cerrara los ojos y que escogiera uno. Hermione así lo hizo y tomó uno de la mano de Fleur.
Al tomarlo, abrió los ojos y observó con detenimiento la fotografía a todo color del que sería el lugar donde pasaría su lugar de descanso por las próximas semanas.
-América será.
Hola!
Primero que nada, quiero agradecer a todos los que me están leyendo y a los que dejan su amor en reviews, a veces me da tanta pena y ansiedad leer sus reviews que los dejo en pendiente hasta que tengo valor de aceptar que hago algo decente.
En fin, me moría de ganas de escribir esta parte porque me he inspirado en la historia de la colonización de América, si el mundo mágico fuera verdad, no me cabe la menor duda que habrían historias espantosas sobre esto que nadie contaría.
No tengo fecha para el siguiente capitulo, pero haré lo posible por hacerlo lo más pronto posible. Por cierto esta historia también esta en Wattpad. Besos a todos!
