Holi, gracias por los vistos y me gusta. A pesar de tener clases online, estoy igual de ocupada que si tuviera clases presenciales, pero sigo trabajando en este fic., no se preocupen. Bueno, les dejo este capítulo donde, advertencia, comienzo ya a narrar con cierto tono lemmon. Mi intención es jugar y hacer sufrir a Naruto y Sasuke. Bueno, eso, disfruten.
"I can not get you out of my head"
Sasuke
Vuelvo a suspirar, la cual vendría siendo la octava vez en una hora. Luego de la reunión, habíamos regresado a la casa. Excusándome que estaba cansado, me había venido a mi habitación y ahora estaba acostado en mi cama, mirando al techo.
-…Soy un idiota…-me tapo el rostro. Pensar en todo lo que había ocurrido, me dejaba colorado. Cuando lo recordaba, simplemente no podía creerlo, "de seguro pensó que era un novato en esto." Me muerdo el labio, es decir, una erección, una puta erección…vuelvo a suspirar.
Pero lamentablemente, había sido inevitable. El baile había sido hipnotizante, de un talento y poder que me habían sobrecogido, y cuando este se había sacado la máscara, dejándome ver esos ojos azules y pelo rubio. Yo sólo podía pensar en cómo se había sentido haberlo tenido entre en mis brazos, esa noche en la disco.
En cómo se había sentido acariciarle la morena espalda, en cómo fue agarrarle el trasero y apretárselo, en cómo había sido sentir su pecho contra el mío. Sólo podía pensar en lo suave de su rostro, a lo más un poco áspero, por la barba incipiente, en besarle sus marcas en su cara, besar sus labios… sólo había podido pensar en eso, mientras lo observaba leyendo esos documentos.
Y cuando se levantó y comenzó a hacer esa presentación, mostrándose tan maduro y tan elegante con ese traje, sólo podía pensar en ese brillo febril que me mostró en la disco. Ese lado risueño y busca problemas, ese lado que me había llamado la atención. ¿Por qué?, porque era como un sol, brillaba con mucha intensidad.
Verlo brillar en la presentación de baile, y luego verlo discutiendo y explicando la presentación a los demás, fue demasiado. Mientras lo miraba, mi cuerpo me traicionó totalmente, no había logrado hacer un filtro, simplemente, fue un segundo en que perdí el control. "Y lo peor es que él se dio cuenta", me giro y estampo la cara en mi almohada.
"¿Por qué con él pierdo tanto el control?", me pregunto. A lo largo de mi vida, me habían educado para ser el mejor y siempre me habían tratado como tal. El único tropiezo había sido descubrir mi orientación sexual, eso no estaba en los planes, y por eso, muy pocos lo sabían.
Y tenía que admitir, que nunca había estado en una relación, no en una relación formal, por lo menos. Nunca había sentido una urgencia por estar con alguien, en un modo amoroso. Había tenido relaciones con ventaja, si se puede decir de ese modo, nos ayudábamos a sacarnos la ansiedad sexual, los podía llamar cada vez que los necesitaba.
Incluso había pensado en llamar a uno de mis contactos, durante estas dos semanas, pero no lo había hecho, no se me había antojado. Me había parecido un poco raro esto, pero lo ignore; ahora, ahora entendía porque no había querido, y era por él, por Naruto.
Era a ese rubio lo que mi cuerpo deseaba, eso me lo dejo bien claro, con el desastre de la presentación. "Genial, ¿y ahora qué hago? ...debería llamar a Haku de todas maneras, para sacarme esta ansía, así evito otro desastre", porque lamentablemente, iba a tener que ver al Dobe el lunes. Sólo tenía el fin de semana para controlarme.
Tomo el celular y llamo. "¿Haku? ...sí, soy yo… ¿podemos vernos? ...voy para allá". Me levanto y tomo mi chaqueta. "Así deberían ser las cosas, sencillas, una simple transacción...", pienso asintiendo. "Así no son las relaciones hermanito, es mucho más complicado" me vienen las palabras de Itachi, yo le había rebatido que no era así, podía ser sencillo.
"Eso es porque nunca te has enamorado de verdad. Puede ser lo más hermoso que tengas y a la vez, lo único que puede destruirte" me había dicho el mayor. Yo sólo había soltado un bufido y rodado los ojos. Este se había reído, pero luego había puesto los ojos lejanos, eso me había hecho mirarlo más detenidamente. "Puede sonar cursi, lo sé, pero es lo que te puedo decir…es complicado…sólo puedo desearte que cuando realmente te enamores de alguien, sea alguien simple", este me había dado una sonrisa, yo lo mire aún más confuso.
"¿Alguien simple?, ¿por qué voy a querer enamorarme de alguien simple? No sé, si llego a bajar la guardia y enamorarme de alguien… no sé, me imagino que es porque tiene que ser alguien espectacular…que me dé vueltas la cabeza", le había contestado.
Este había apoyado la mano en su mejilla y cerrado los ojos, mientras suspiraba.
"Lamentablemente, eso es verdad…es como lo natural, te fijas en alguien que te atraiga…pero por lo general, esas personas que te dan vueltas la cabeza…nunca termina bien, por eso te decía que te enamores de alguien simple". Yo sólo le había asentido, no sabía muy qué decirle. Eso había sido cuando yo tenía 15 años, al año siguiente, comencé con estas relaciones, o mejor dicho alianzas con beneficios.
-… ¿Por qué pienso en esa conversación? …-me pregunto en voz alta, mientras me dirijo a bajar las escaleras. Iba tan distraído que, de repente, me doy un buen golpe contra el cuerpo de alguien.
Al levantar la vista, veo que es nii-san, que también se está quejando por el golpe- ¡ay Sasuke!, tienes que fijarte por donde vas-me reprende este, hago una mueca- ¿y a dónde vas tan apurado?, si se puede saber -este me mira.
Iba saliendo del baño y se estaba secando el pelo, era un poco raro ver a Itachi con el cabello suelto, siempre lo traía con una coleta baja. Este eleva las cejas, esperando mi respuesta. Me encojo de hombros.
-Nada especial, me voy a juntar con Suigetsu-digo desviando la vista, y comenzando a avanzar. De repente, el brazo extendido de nii-san me bloquea el paso, lo miro molesto- ¿qué?, voy tarde-.
Este suspira-me estás mintiendo Sasuke, yo no caigo en eso como nuestros padres-me mira firme. Vuelvo a suspirar exasperado.
-No voy a hacer nada malo. Sólo voy a salir, ya tengo 18 años, por si no recuerdas-le digo, cruzándome de brazos. Este me analiza y luego acerca su rostro al mío, salto sorprendido.
-Sasuke, te veo nervioso, ni no te conociera, pensaría que vas a ir a hacer una locura, como asaltar un banco-me dice este, enderezándose.
-Hmpf… no digas idioteces, ¿para qué iba a asaltar un banco?, problemas monetarios claramente no tengo-intento serenarme. Podía ocultar mis sentimientos a cualquiera, excepto a mi hermano…y ahora a ese Dobe, frunzo el ceño ante eso. Itachi vuelve a elevar las cejas.
-Y ahora estás molesto, y no es por mí… ¿por quién? – vuelvo a bufar molesto.
- ¡No me psicoanalices Itachi!, no estamos en una reunión de negocios-lo miro molesto. Había una razón, a aparte de los lazos fraternales que tenía con Itachi, de porque este siempre podía ver a través de mí, y eso era porque el mayor estudiaba Psicología.
Así es, nii-san era un genio, tanto que había podido llevar adelante dos carreras, una fue Ingeniería comercial, perfecto para los negocios familiares, y la otra, más del gusto del peli largo, la Psicología.
Le faltaban un par de años para terminar, pero el mayor siempre fue muy maduro y sensible, siempre entendió los sentimientos de la gente a su alrededor. Resultaba muy útil esos conocimientos, a la hora de analizar al contrincante enemigo.
Pero lamentablemente, ahora sentía que yo era un libro abierto para el mayor, y por eso, me daban ganas de esconderme bajo tierra.
Nii-san se ríe, pero luego vuelve a mirarme, este hace una mueca-tenemos que hablar…-esta vez, yo frunzo el ceño.
- ¿No puede ser luego?, como te dije, voy de salida-este mira al pasillo, luego a la escalera. Me agarra del brazo y me mete a su habitación- ¡oe!, ¿qué te pasa? -me suelto y lo miro molesto.
-Lo siento, era necesario, ¿o prefieres que una sirvienta les diga a nuestros padres? -se cruza de brazos y se apoya contra la puerta. La salida, ahora totalmente bloqueada, suspiro y niego con la cabeza.
- ¿Y de qué quieres hablar? -comento, ya resignado al interrogatorio.
Este se rasca un poco la cara, de repente incomodo, pero suspira y me mira-ehh…-se aclara la garganta-no pude evitar notar…que…ehhh…-comienzo a sentir un tick nervioso en mi ojo, lo miro cada vez más enojado-de acuerdo, de acuerdo, no explotes. A ver…no pude evitar notar que, en la reunión con los Senju, tú tuviste una…-se vuelve a aclarar la garganta.
De repente, comienzo a entender de que va todo esto, hago todo lo posible para no mostrar nada en mi cara, cierro los ojos, pero es difícil. Siento como el color comienza a invadir mis mejillas. Frunzo más el ceño y suelto un largo suspiro, maldigo a todo en mi cabeza, pero luego miro a mi hermano.
-A ver…si…tuve un problema, mi cuerpo se descontroló un poco…-comienzo a pasearme por el cuarto, mientras aprieto los puños-tú sabes cómo es…fue un pequeño desliz que controlé apenas pude…planeo que no vuelva a pasar…-lo miro desafiante, este suspira.
-Sasuke, no te estoy reclamando por eso. Sé cómo a veces las hormonas afectan al cuerpo y no hay mucho que hacer…-este suspira y luego me mira-pero necesito que me digas…juro que no le diré a nadie- se apresura a decir el mayor-…necesito saber si te ocurrió eso ¿por qué te pareció atractivo el joven Senju de vista? o… ¿por qué ya lo conocías? – me relajo.
Hago uso de todas mis clases de etiqueta y de estrategia de negocios, que he tenido durante toda mi vida, y miro a mi hermano tranquilo.
-No, no lo conocía, pero…-comienzo con mi teatro, el mayor me mira, animándome a seguir-pero…-me aclaro la garganta-admito que me pareció atractivo, su baile me llamó la atención y…me ganaron las hormonas…no volverá a pasar-este me mira, pero luego de unos minutos, asiente.
-De acuerdo, te creo, a mí también me llamó la atención ese niño -este se ríe-es muy llamativo, se nota que es extranjero. Entiendo tu asombro-sólo asiento, este suspira y se sienta en su cama, se muerde el labio-no tengo que decirte que una posible relación con él, está totalmente prohibido… ¿verdad? – me lo quedo mirando, este me devuelve la mirada, finalmente asiento.
- Lo sé…él es el enemigo…-digo, Itachi hace una mueca.
-No sé si el enemigo es la palabra, pero es parte de la empresa con la cual hemos tenido una rivalidad importante, y ahora, podemos hacer algo grande. Si hubiera una relación, sólo se complicarían las cosas, hay que evitarlo…así que, lamentablemente, tengo que advertirte que no te ilusiones con él…-el peli largo me mira firme. Lo miro sorprendido, veo un poco de miedo en sus ojos- padre te sacaría al instante del proyecto…hasta te desheredaría…-.
Abro los ojos sorprendido, de repente siento una opresión y un escalofrío-… ¿me desheredaría?... ¡¿si me enamorara del hijo de los Senju, me desheredaría?!...-exclamo alterado.
-…No lo sé…tú sabes cómo es nuestro padre…el viejo Madara lo apoyaría…el bisabuelo Izuna también, y el abuelo Kagami …para ellos lo importante es la empresa…-veo pena y odio en los ojos de nii-san. Me echo hacía atrás, de repente asustado y desconociendo a mi familia. Parpadeo sorprendido.
-Yo…yo no haré nada…no hay nada con el joven Senju, estate tranquilo...-me aclaro la garganta-tengo que irme ya-este levanta la mirada y me sonríe. Volvía a ser mi hermano cariñoso, vuelvo a parpadear sorprendido. Abro la boca para preguntarle que esconde, pero la cierro, si él habla, yo también iba a tener que hacerlo y contar la verdad sobre Naruto.
Porque de algo estaba seguro, Itachi no se había tragado al cien por ciento, mi actuación. El mayor asiente y me señala la puerta, asiento y salgo tomando mi chaqueta.
Durante todo el camino a casa de Haku, no puede dejar de pensar. Algo estaba pasando, algo con Itachi. Vuelvo a recordar nuestra promesa, ese día años atrás, también me había ocultado algo, algo importante, algo que nadie podía saber.
Hago una mueca, molesto y un poco herido. Siempre había podido contar con el mayor, por muy ocupado que él estuviera, siempre se hacía un tiempo para mí.
Durante mi infancia me había costado hacer amigos, por mi personalidad y notas, los chicos me miraban celosos, y las chicas querían estar pegadas a mí. No me sentía cómodo, no lograba encajar muy bien, Itachi fue mi apoyo y mi guía, sin él, hubiera sido muy miserable de niño.
No fue hasta los 12 años, que conocí a Suigetsu, él me dijo que le daba igual mi aire de grandeza, si quería hacerme una broma, la iba a hacer, si necesitaba apoyo, él iba a estar allí. Luego vino Jugo, y este, aunque se veía como un matón, era un tipo muy tranquilo y a él tampoco le afectaba mi personalidad. La última fue Karin, estaba loca, pero era muy leal, y sus conocimientos femeninos, la verdad es que me ayudaron mucho cuando descubrí mi sexualidad.
Sacudo la cabeza, y sigo avanzando. Ahora más que nunca, necesitaba desestresarme.
Toco a la puerta y espero, comienzo a golpear el suelo con el pie, nervioso.
-Vaya, vaya, viniste, ya estaba pensando que me habías dejado plantado -comenta el peli negro, con una sonrisa.
-Lo siento, tuve una demora-este asiente y me deja pasar.
-No hay nadie, mi tío Zabusa salió-me comenta.
-Genial -digo seco, aún distraído. Este me señala el segundo piso, me dirijo a su cuarto. Al llegar, este me empuja suavemente a su cama, donde me sienta, y con un fluido movimiento, me saca la polera. Lo miro, este me sonríe y se inclina sobre mí, y comienza a besarme, intento concentrarme y seguirle el juego.
Lo beso de vuelta, y acaricio su largo y sedoso cabello. Este se sienta sobre mí, y sigue besándome, lo agarro y lo tumbo en la cama, debajo de mí, este se sonroja un poco. Haku podía ser tan femenino en ocasiones, y no sólo era su apariencia, sino que también eran sus expresiones y delicadeza. Sigo besándolo y le acaricio el pecho.
Este me acaricia el pecho y va bajando hasta llegar a mi trasero, que aprieta fuertemente, haciéndome que me apegue a él. Siento como balancea sus caderas y se roza duro contra mi miembro.
-Vamos Sa-su-ke, házmelo duro, tú sabes que me gusta que me domines-me susurra el peli largo al oído. Suelto un gruñido y sigo manoseándolo, le quito su polera y pantalones de unos buenos tirones y lo dejo desnudo, debajo de mí.
Siempre era así, yo era el dominante y admitía que me encendía tener ese control en alguien, y vaya que Haku se dejaba ser. Comienzo a masturbarlo, este se remueve debajo de mí, gimiendo, sonrío y comienzo a calentarme, siento como las ansías me llaman. El moreno comienza a sacudir sus caderas otra vez, se ve urgido, me río y le saco los boxers.
Me levanto un poco, le separo las piernas y comienzo a prepararlo, este ya estaba prevenido, tenía incluso un lubricante. Haku gime y se contorsiona, lo mantengo firme con las manos y lo preparo mientras lo beso. Cuando lo siento listo, me levanto.
-Métemelo, ya no aguanto…ah…apúrate…-suspira este, incluso se lleva la mano a su miembro, mientras se masturba con las mejillas sonrojadas. Lo miro prepotente, orgulloso de haberlo dejado en este estado.
Me saco los pantalones, le agarro las piernas acercando su entrada a mí y cuando ya me voy a incrustar en él, me doy cuenta de algo. Abro los ojos sorprendido y sintiendo que mi alma cae a mis pies.
- ¿Qu-Qué pasa?, ya no aguanto… ¡ah! …-gime el otro, pero yo estoy muriendo.
Aprieto los dientes, luego de todo eso y nada, NADA. Mi miembro estaba como en el principio, totalmente desmotivado.
El moreno me mira, molesto y de repente me ve mirando hacia abajo, se da cuenta del problema- ¡oh! …bueno, creo que me atendiste mucho a mí, déjame, yo te ayudo-este se acerca y con un fluido movimiento, comienza a mamármela.
Suspiro, sintiendo el calor de su boca, pero a medida que pasa el tiempo, me doy cuenta que es inútil, mi miembro me había traicionado totalmente, OTRA VEZ.
-Umm…diablos, no sé…tal vez no tenías tantas ganas de hacerlo después de todo, tranquilo, no siempre se puede ser el gran Uchiha-se ríe el moreno, encogiéndose de hombros.
Suelto un "Tsk" molesto. Lo agarro, le doy la vuelta y lo estampo contra la cama, le separo las piernas y cierro los ojos.
Comienzo a pensar en esa noche, recuerdo el baño asqueroso, pero pienso en el rubio. Pienso en su pelo salvaje, pero extraordinariamente suave. En su piel morena, en sus músculos tan definidos, en sus labios gruesos, en su trasero bien firme. Comienzo a excitarme, pienso en como lo había levantado y había hecho que se colgara de mí, sintiendo todo su ser.
Sin darme cuenta, mi miembro reacciona y se hincha, apretando los dientes, me clavo en Haku, este gime feliz. Me concentro en esa noche, en su baile en la empresa, y me imagino teniéndolo aquí, debajo de mí, y me concentro en eso. Cabalgo fuertemente a Haku, sacándome las ansias y el enojo conmigo mismo, por tener que hacer este truco tan patético. Tener que pensar que se lo estoy metiendo al rubio, para poder excitarme.
- ¡Tsk! ...-agarro más fuerte al moreno de sus caderas y me clavo más fuerte en él. Sigo con mi cabalgata, hasta que finalmente, este grita y suspira, liberándose. Lo agarro bien firme y en otras dos fuertes y profundas estocadas, también me corro en su interior.
Suspiro fuerte y dejo que todo salga; mi enojo conmigo mismo, mi esencia, mi estrés, mi confusión con lo de Itachi, lo dejo salir todo. Cuando mi respiración se normaliza un poco, agarro de las caderas a Haku otra vez y hago pequeños movimientos, relajándome y disfrutando los últimos efectos del orgasmo.
Cuando abro los ojos, puedo ver más claramente al moreno…" maldición". El sólo ver su pelo oscuro y no claro, ya estaba haciendo que se me bajaran los humos y la energía. Salgo de este, y me dejo caer en la orilla de la cama.
-Umm…eso estuvo bueno, después de todo, si eres el gran e invencible Uchiha Sasuke-me dice el moreno, prácticamente ronroneando, mientras me acaricia la espalda.
Me dan ganas de apartarle la mano de un solo golpe, pero me controlo. Me masajeo la cara, exhausto físicamente y emocionalmente. "Estúpido Dobe…ahora mi cuerpo está totalmente bajo tu control".
Luego de media hora, donde habíamos intercambiado una que otra palabra, y otros toques más. Me visto y decido volver.
-Como siempre, fue un placer Sasuke-me sonríe el moreno en la puerta-llámame si quieres otro polvo-sólo asiento y me voy.
Al llegar a casa, agarro algo de la cocina y me voy a mi cuarto. Esa noche, me cuesta dormir, no puedo dejar de pensar en cómo mi cuerpo parecía decidido a traicionarme con el rubio. Suspiro y me vuelvo a dar vueltas en mi cama.
"¿Qué hiciste conmigo, estúpido Dobe?", me obligó a cerrar los ojos y dormir. Mañana volvería a verlo en la empresa, y tendríamos que hacer más tramites y negocios…
"Maldición", me lamento.
