Hechizo


– Ya me vas a decir ¿cómo te fue en tu cita?

– No voy a decirte nada – Draco se había sentado a los pies de la cama y bajó el libro que estaba leyendo el otro.

– ¿Ni porque yo logré que tuvieras tu cita?

– Ya te agradecí por eso ¿podrías dejarme en paz?

– No, merezco los detalles.

– Pero si tú mismo nos viste durante el baile, nos viste cuando la invite a bailar mientras los campeones terminaban la primera pieza, nos viste cuando le lleve ponche, y nos viste al salir del gran salón.

– Y ya no vi nada después de eso. Cuéntame – mientras se ponía boca abajo, sosteniendo su cabeza con sus manos, listo para una buena historia.

– Acaso te pregunto yo, lo que hiciste con la lunat…

– Ni se te ocurra – amenazando con varita en mano.

– Perdón, es la costumbre y las habladurías, se que es buena niña.

– Lo es, es una chica maravillosa y de ahora en adelante cualquiera que se meta con ella se las verá conmigo – dijo muy serio mientras volvía a guardar su varita – Ahora cuéntame.

– Fuimos a una zona vacía y me enseñó un...

– Pícaro.

– …un hechizo, me mostró su patronus.

– ¡Wow! Es algo avanzado ¿Cuál es su patronus?

– Un tío suyo le enseñó durante las vacaciones, deberías verlo algún día, es un tigre de bengala, pero es mediano, no es un cachorro ni un adulto.

– Suena bastante interesante ¿Y luego? ¿Qué pasó?

– Solo nos quedamos viendo las estrellas, ella recargo su cabeza en mi hombro y pasé mi mano por sus hombros, después la acompañe a la torre de Ravenclaw y le di un beso en la mejilla.

– ¡Oh al fin eres todo un hombre! – Decía mientras se secaba una lágrima imaginaria.

– Ahora cuéntame tú.

– Mi querido Theo – se sentó – un caballero no cuenta detalles – se levantó yéndose, recordando el beso que Luna le había robado.

Theo le gritaba desde la cama, que volviera y solo vio y escuchó cómo se cerraba la puerta del dormitorio.


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