Holi, gracias por los vistos y comentarios. Seguimos con la desesperación, y en este y el próximo capítulo, ya voy a ir acercando aún más a Naruto y a Sasuke, románticamente. Eso, disfruten.
"I see you everywhere"
Naruto
Me despierto con un mal sentimiento. Puede ser porque el despertador no sonó, o porque ni siquiera Kurenai-san me despertó. "¿Qué está pasando?", me desperezo; me visto con un buzo y una polera holgada, y bajo a desayunar.
Bueno, hoy era sábado, no era tan raro que me hayan dejado dormir de más… "aunque siempre me despiertan por algo" pienso rodando los ojos. Ya sea que tenía entrenamiento físico, o tenía que estudiar algo con la empresa, o ya porque tenía que ayudar a mis familiares en algo.
- ¡Buenos días dattebayo! - digo entrando a la cocina.
- ¡Naruto! -grita mamá viéndome. Me detengo y la miro.
- ¡Mamá! -hago su misma expresión. Esta me mira feo y yo sólo me muero de la risa
-No es gracioso enano, ¡más respeto con tu madre dattebane! – la miro elevando las cejas. Me acerca a ella, me paro a su lado y la miro un poco para abajo.
A mamá le sale una vena por el enojo. Me río, mientras escapo a máxima velocidad luego de mi jugarreta.
- ¡Naruto! -grita mamá. Escapó al comedor, donde está el resto de la familia terminando de tomar el desayuno- ¡Minato, dile algo a este niño! ...-papá se sobresalta y derrama por error su café. Este se pone a limpiarlo a máxima velocidad. Todos rodamos los ojos.
-… ¿S-Si amor? ...- este la mira con una sonrisa pasiva.
-No le hagas caso dattebayo. Se enojó porque se dio cuenta que, ahora soy más alta que ella-le comento a papá, mientras agarro un panecillo y me siento a la mesa- ¡buenos días dattebayo! -digo de paso, sonriendo a los demás.
Los demás suspiran, pero me sonríen negando con la cabeza- ¡mira cómo está de chulo conmigo! ... nuestro bebé está tan grande dattebane…y ahora yo soy la enana…-llora mamá en el hombro de papá. Este sonríe y le da unas palmaditas.
-Pues hasta que no se sepa despertar sólo, seguirá siendo el bebé de la casa-comenta Ero-sennin.
- ¿¡AH!?, ¿perdón?, lo dice el que se despierta a las dos de la tarde, los fines de semana. Hasta los vecinos escuchan tus ronquidos-exclamó.
- ¿¡AH!?, yo me gano el sueldo, tengo derecho a dormir hasta las horas que me plazcan enano-lo miro con un tick en el ojo.
- ¡Pues yo también me gano el sueldo dattebayo! - nos miramos, chocando energías.
-Ay, ¿pueden hacer el favor de callarse?, me están dando migraña y son recién las once de la mañana…- comenta la abuela Tsunade. Dan sólo se ríe a su lado.
-Eso mismo iba a decir-la apoya el viejo Tobirama.
-Vamos, déjenles, animan la casa-nos sonríe el bisabuelo Hashirama.
-Hermano, cállate-le dice Tobirama. El bisabuelo lo mira impactado y luego se deja caer sobre la mesa, llorando.
-Umm… ¡es verdad dattebane!, ¡no hay tiempo para tonterías! Lo que iba a decirte Naruto es que, ¡¿por qué estás vestido así?!-me mira esta alarmada.
- ¡Ay mamá!, no exageres, es sólo un buzo. Quiero estar cómodo en mi propia casa dattebayo-le digo rodando los ojos, mientras como mi tazón de cereales.
- ¡No es eso cariño!, ¡esa no es ropa para recibir a las visitas dattebane! -me dice ella, suspirando exasperada.
-… ¿Visitas? -pregunto confuso. Todos suspiran al mismo tiempo.
-Era obvio que se le iba a olvidar, con esa cabeza de chorlito que tiene-comenta Kaka-sensei, mientras sigue leyendo su librito libidinoso. Le hago una mueca, pero lo dejo pasar y miro a mis padres.
- ¿Qué vistitas dattebayo? -ellos también suspiran, rodando los ojos.
-Lo comentamos en la cena, ayer en la noche ¿ya lo olvidaste? -me dice papá. Bufo y sacudo la mano frente a mi cara.
- ´Yesterday is history, tomorrow is a mystery´-comento simplemente. Iruka-sensei se golpea la cara con su mano. Todos vuelven a suspirar. Yahiko me ofrece su puño, el cual choco con él sonriendo.
Papá suspira, pero se ríe. Sonrío victorioso- a ver zorrito astuto… ayer comentamos que íbamos a invitar a una familia muy importante y que todos tenían que poner su mejor cara. Ya que es delicada la situación y necesitamos la cooperación de todos… -comienza a explicar papá.
Sonrío ante el sobrenombre cariñoso, que me decía cuando pequeño. A mí me encantaba hacer travesuras cuando pequeño, y solía meter a toda la familia en mis travesuras, lo quisieran o no. Papá siempre me pescaba y me decía ´zorrito travieso´.
-… La situación es que, hoy al mediodía, van a venir a la casa, la familia de los Uchiha…-abro los ojos como platos. Por la sorpresa, de repente comienzo a toser, el cereal se me había ido al lado equivocado.
- ¡Naruto!, ¡oh dios!, ¡levanta los brazos dattebane! - mamá viene a auxiliarme. La abuela Tsunade igual se levanta y me da golpes en la espalda. Sigo tosiendo, papá también se acerca. Soy consciente que todos me miran preocupados.
Luego de un minuto, donde me dan agua para aliviarme, comienzo a estabilizarme. Los miro con los ojos llorosos por los tosidos.
-Gr-Gracias dattebayo…-digo en un graznido-uhh…pensé que me moría dattebayo-sigo tomando agua.
- ¡Oh dios!, ¡este niño va a hacer que tenga un infarto dattebane! -mamá me masajea la espalda, me quejo un poco más. Luego recuerdo del porqué, de casi mi prematura muerte.
-… ¿Cómo es e-eso que vienen los Uchiha a la casa? -exclamo mirando a papá.
-Primero, ¿estás bien? -suspiro, pero asiento.
-Descuiden, me atore con mi cereal, disculpen el susto dattebayo-todos me regañan, pero luego ya me dicen que se sienten aliviados, de que no me ocurrió nada. Vuelvo a mirar a papá- ¿entonces? ... ¿vienen? -el mayor asiente.
"Esto no puede estar pasando… ¿qué hice para merecer esto dattebayo?", me lamento en mi mente.
-No es que la decisión a mí me haga muy feliz tampoco-comenta de paso, el bisabuelo Hashirama. Nagato y Yahiko ruedan los ojos.
-Abuelo…-comenta papá, armándose de paciencia-entiendo que tengas un problema con el patriarca de los Uchiha, pero lamentablemente, hay que hacer negocios con ellos. Y no somos unos brutos sin modales…hoy, nosotros hicimos el primer paso, los invitamos a la casa. Así que como dije, quiero que todos den su mejor cara y no quiero problemas, ¿quedó claro? -pregunta papá, esta vez, con su voz de quinto Hokage. Todos asentimos.
Me masajeo el cuello, mirando a la mesa. Suspiro y dando las gracias, me retiro a mi habitación a cambiarme.
Mientras me quedo bajo la ducha, no puedo dejar de pensar. Luego del episodio del lunes, en el baño de la oficina, había evadido al moreno completamente. Incluso me había sentado lo más lejos de él, en los días que había tenido que verlo en la oficina.
Y ahora lo iba a tener que ver, en mi propia puta casa. Saliendo del baño, voy puteando al mundo y me visto sin ganas. Unos jeans y una camisa con diseño. Elegante, pero no demasiado.
"¿Por qué te arreglas tanto?, lo vas a ignorar, eso es lo vas a hacer dattebayo", me miro al espejo. Me revuelvo el pelo, otra vez frustrado.
- ¡Naruto!, ¿ya estás listo?, ¡baja!, tenemos que preparar el picadillo dattebane -frunzo el ceño. Tomo el celular y salgo rápidamente.
Al llegar a la cocina, veo que mamá está montando un pandemónium. La abuela Tsunade y Dan, algo la estaban intentando ayudar, pero había de todo regado por la cocina.
Cervezas, champañas y vinos, por un lado. Papas fritas; doritos, quesos, jamón, maní y más cosas, en otro lado.
Podía escuchar como en el patio, Ero-sennin peleaba con Kaka-sensei y el bisabuelo Hashirama, sobre la manera de prender la parrilla.
El viejo Tobirama, papá y Iruka-sensei, ordenaban la mesa. Los miro a todos con una gotita cayendo de mi cabeza. Mis primos, Nagato y Yahiko estaba buscando la música. Konan se reía y decía que no, a cada canción.
- … ¿Qué está pasando dattebayo?, ¿qué hacen? -me acercó con cuidado.
- ¿Cómo qué?, ¿qué hacemos?, estamos haciendo el aperitivo y tú, nos tienes que ayudar dattebane-me dice esta.
-Pero… ¿no sería mejor que lo hiciera Kurenai-san? -digo sonriendo suavemente. Mamá podía ser un poco peligrosa en la cocina.
-Le di el día el libre. Nosotros también tenemos que aprender a valernos por nuestra cuenta, de vez en cuando. No todos tienen a una empleada que te haga la cama y te prepare las comidas Naruto-suspiro y asiento.
-Bien, ¿qué hago? -la miro suspirando.
-Lleva esas cosas al patio y mucho cuidado con esas copas-asiento y hago lo que me dice. Durante la siguiente hora, voy de un lado para el otro haciendo tareas. Finalmente, los mayores habían logrado prender la parrilla y estaban comenzando a asar la carne.
No puedo evitar sonreír un poco. Hace mucho tiempo que no comíamos un asado, desde que nos habíamos mudado de Estados Unidos, allí era más común, que aquí en Japón.
Me meto a la cocina nuevamente. Estoy colocando los canapés en bandejas, cuando suena el timbre. Todos nos quedamos un poco congelados, hasta que papá se mueve hacía la puerta y la abre.
- ¡Ah qué bueno que llegaron!, ¿no tuvieron problemas para llegar? -los recibe papá. Me muerdo un poco el labio, pero decido hacerme el desentendido y sigo con mi tarea.
- ¡No, para nada! -escucho que contesta el padre de Sasuke, Fugaku-san.
- ¡Bueno, no se queden ahí, pasen!, están en su casa-papá los deja pasar. Mamá se limpia las manos y sale también a recibirlos-… ¡Ah!, les presento a mi esposa, Uzumaki Kushina-la presenta el mayor.
- ¡Oh!, es un placer conocerla-otra vez la voz del padre del moreno.
- ¡Esta casa es bellísima!, ¡muchas gracias por invitarnos! - escucho una voz femenina, esa voz nunca la había escuchado. Puede que fuera de la madre de Sasuke, tenía una voz dulce.
-El placer es nuestro. ¡Vamos!, adelante dattebane-exclama mamá.
Podía escuchar como dejaban sus abrigos en el recibidor y se iban acercando. "No…no quiero verlo…" me lamento mentalmente.
-Los cuadros son preciosos, en verdad es una casa muy bella-escucho que comenta el abuelo de los Uchiha, Kagami-san.
"Eso significa que vinieron todos… ¿habrá venido el patriarca de los Uchiha?" Me enderezo, de repente muy curioso.
- ¡Wuauu!, ¡mira Sasuke! ...-escucho que exclama Itachi, sorprendido-este animal disecado parece vivo. Juraría que parece respirar este zorro…-dice el mayor, riéndose.
"… ¿Zorro? ...", alcanzó a pensar. Cuando, de repente, comienzan los gritos asustados y sorprendidos.
- ¡ESTÁ VIVO! -exclama Itachi.
- ¡¿Te mordió?!-le pregunta Sasuke, preocupado.
- ¡Oh, nos está gruñendo!, ¡está muy vivo! -grita esta vez, Obito-san.
- ¡¿QUÉ?, ¿hijo estás bien? -exclama Fugaku-san- ¡rápido!, ¡Shisui, dame algo para espantarlo! -pide este, gritando frenético.
- ¡¿QUÉ?!, ¿cómo qué? -escucho que grita el primo de Sasuke, Shisui-san.
- ¡Tu cinturón! -le grita esta vez el bisabuelo, Izuna-san.
- ¡Oigan, espe…! -alcanza a gritar papá, pero el griterío de los Uchiha continua, ahogando sus palabras. Salgo disparado de la cocina.
- ¡NO, NO LE HAGAN DAÑO DATTEBAYO! -me lanzo a interponerme entre ellos y Kurama.
-… ¡¿Qu-Qué?! ...-Fugaku-san alcanza a detenerse y baja el cinturón. Estoy con las manos levantadas y estoy respirando fuerte. Todos los Uchiha me miran sorprendidos. Trago saliva y me giro.
-Hey…está bien, soy yo...no tengas miedo…-me agacho un poco. Kurama se había metido debajo de uno de los sillones de la entrada. Escucho como el resto de mi familia llega, seguramente por todo el escándalo montado-vamos Kurama…soy yo dattebayo…-le hablo suavemente.
Intento alcanzarlo con la mano y este comienza a olerme, y lentamente, comienza a asomar su cabecita. Le sonrío y le hago señas para que salga. Cuando lo hace, lo tomo en mis brazos-ya está…todo ya está bien dattebayo-le susurro y le hago cariño en su cuello.
Me giro. Todos los Uchiha me están mirando con los ojos como platos. Me siento enrojecer, intento sonreír.
-Lamento el susto, y discúlpenlo dattebayo. Es que, se asustó con los aromas nuevos y él es un poco gruñón por naturaleza-me intento explicar. Todos me siguen mirando, sigo enrojeciendo.
-Tú… ¿tú puedes controlarlo? -me pregunta la voz femenina de antes. Veo que es una mujer peli negra, con una larga melena y con un rostro dulce. Itachi y Sasuke se parecían a ella, era obvio que era su madre. Ella se ve sorprendida, pero no asqueada o asustada. Asiento y me acerco un poco a ella, le muestro a Kurama.
-Este es Kurama dattebayo-le digo. Ella se ríe y se acerca a mirarlo.
-Mikoto, ¡ten cuidado! -le dice su marido, intentando echarla para atrás. Pero ella le sonríe y se agacha a mirar a Kurama más de cerca.
-Hola Kurama… ¡oh dios, es precioso! -dice está, sonriendo. Sonrío de vuelta, relajándome.
-Todos, lamentamos lo ocurrido. Se nos olvidó la existencia de Kurama, para nosotros ya es muy normal, pero no pensamos en las visitas… - papá me mira- se supone Naruto, que lo tendrías en tu habitación-me dice el mayor. Hago una mueca.
-Lo lamento, cuando mamá me llamó, se me fue cerrar la puerta de mi habitación. De seguro ahí se escapó-me lamento.
- ¡No lo creo! ...-comenta esta vez Itachi. El mayor se agacha con su madre y mira a Kurama- ¡en verdad es increíble! -este le acaricia un poco su cola. Kurama se sacude un poco.
-Y… ¿se supone que es cómo tu mascota? -me pregunta Sasuke. Me lo quedo mirando, pero me obligo a espabilar.
-Ehh…sí… -les cuento rápidamente, como había llegado Kurama a la casa.
-Hmpf…-exclama simplemente Sasuke, pero este se acerca lentamente y mira curioso a Kurama-… ¿puedo acariciarlo? ...-me quedo sorprendido. La pienso un poco, podía ser peligroso con la personalidad de la bola de pelos, pero veía el rostro de Sasuke. Por mucho que estuviera actuando que no era la gran cosa, o que no estaba tan sorprendido, sus ojos oscuros brillaban.
No puedo evitar que una sonrisa se me escape, me daba cierta ternura verlo así. Por eso le asiento y me acerco un poco, con Kurama en brazos.
-Él es medio gruñón, no le toques mucho la cabeza dattebayo-le digo. Este me mira, y aunque dura un segundo el contacto, se siente como un infinito. Desvió la vista y le señalo a Kurama. Él, medio dubitativo, extiende la mano.
Kurama le gruñe, le muestra incluso sus colmillos- ¡Sasuke, por favor ten cuidado! -le grita su padre. Pero llevado por un extraño instinto, me acomodo a Kurama en un solo brazo y con el otro, le tomo la mano a Sasuke. Este exhala sorprendido.
-Tranquilo…confía en mí dattebayo…-nos miramos y como en un trance, guío su mano hasta tocar el lomo de Kurama. Este se tensa un poco, pero permite el contacto.
Nos quedamos así por un par de minutos, entre acariciando el lomo de Kurama, medio acariciándonos las manos. Las suyas estaban un poco frías, pero eran suaves. Otra vez, mi corazón comenzó a tronar como un tambor de carnaval.
Cuando finalmente nos despegamos, creo que ninguno sabe muy bien cómo actuar. Por lo menos, ahí nos salva el hermano del moreno.
- ¡Oe no es justo!, ¿por qué tú pudiste acariciarlo?, a mí me gruño-se queja el mayor.
-El zorro sabe quién es mejor-lo molesta Sasuke.
-Eres malo hermanito…-este hace un puchero. Me río al verlos actuar así, el mayor me mira curioso y me sonríe. Le sonrío de vuelta, "debe ser genial tener un hermano mayor dattebayo", pienso enternecido.
-…Bueno…no fue la mejor manera para comenzar la velada, pero los invitamos a pasar y a divertirse- dice papá, dando un aplauso, como poniéndole punto final al episodio.
-Bueno, ya vimos un zorro vivo, creo que ya lo hemos visto todo por hoy-se ríe un hombre viejo, pero que aún mantenía gran parte de su pelo negro, tal vez se teñía. A ese hombre, nunca lo había visto antes en las reuniones.
-Supongo que en eso tienes razón hermano- comenta Izuna-san. "¿Su hermano?... ¿entonces él era…?, ¿Madara? …" lo miro curioso. No había otra opción, él era la causa de todas las fricciones entre las familias, bueno, él y el bisabuelo Hashirama.
Lentamente, todos avanzamos al patio. Puedo oler como el asado ya se estaba cocinando, al parecer el bisabuelo Hashirama se quedó cuidando la parrilla.
Cuando nos presentamos todos, el ambiente es pesado. Instintivamente, aprieto a Kurama contra mi pecho, siento también a Sasuke cerca de mí, me apego más a él, casi sin darme cuenta.
El tal Madara se acerca lentamente al bisabuelo, este suspira, pero se acerca al otro. Creo que nadie está respirando, estamos todos tiesos. Los mayores se quedan mirando a los ojos, juro que el aire se puede cortar con un cuchillo. Finalmente, es el abuelo Hashirama que da el primer paso. Le extiende la mano al otro.
-…Creo que podemos hacer una pequeña tregua, mientras dure el proyecto. Somos profesionales, ¿o no Madara? – este resopla. Parecía que estaba mascando mierda con esa expresión que tenía. Escucho como Sasuke traga saliva, de seguro que él sabe del humor de su pariente, pero el viejo suspira y le estrecha la mano.
-Negocios son primero- dice secamente. Todos suspiramos un poco.
-…Umm, ¡vamos, vamos!, siéntense, tenemos harto aperitivo, no se contengan dattebane-exclama mamá, intentando relajar el ambiente.
Todos se acercan a los sillones en la terraza y lentamente, comienza la conversación y nos vamos relajando. Me relajo un poco, le echo un vistazo a Sasuke a mi lado, este también me mira. Me obligo a moverme, voy por la cama de Kurama y lo deposito en esta.
Luego de lavarme las manos y tomarme una cerveza en la cocina. Vuelvo al patio, puedo sentir que el ambiente está mucho más relajado. Me acerco a la parrilla, donde están Ero-sennin, Kaka-sensei, mis primos e Itachi.
- ¿Dónde estabas Naruto?, bueno, en fin, ¡mira!, la perfección en persona-exclama el abuelo Jiraiya, mientras me señala la carne.
-Umm, se ve bien dattebayo, ¡no perdiste tu toque viejo! -le sonrío. Kaka-sensei se ríe.
- ¡JA!, eso nunca -dice este sonriendo prepotente.
- ¿Hacen esto muy seguido? -pregunta Itachi. Todos lo miramos.
-Ehh, la verdad es que hace tiempo no lo hacíamos- le comento.
-Si, desde que nos mudamos -comenta Ero-sennin. En ese momento aparece Sasuke y se acerca a su hermano. Nuestras miradas se vuelven a topar.
- ¿Desde que se mudaron de Estados Unidos? -pregunta Itachi. Me obligo a enfocarme en la conversación.
-Si, más o menos dattebayo-contesto.
- ¿Cuántos años alcanzaste a vivir allá Naruto? - me pregunta el peli largo.
-Viví hasta los 10 años allá. Recuerdo algunas cosas, aunque el idioma nunca lo olvide dattebayo-le cuento.
- ¿Sabes hablar inglés? -me pregunta sorprendido Sasuke, le asiento.
-Es mi idioma natal…-me encojo de hombros. De repente, resoplo divertido -aprender japones fue un culo dattebayo…me costó mucho aprenderme el Hiragana y el Katakana. Los confundía todo el tiempo -me sigo riendo. El moreno me sonríe, me sonrojo un poco otra vez.
-Y eso, no es mentira. Cuando estaba aprendiendo, este le quiso decir a un señor del mercado, "quiero leche", pero termino diciendo cualquier otra tontera. Creo que dijiste, "quiero unas bragas"-comenta riéndose Kaka-sensei. Enrojezco al instante, los hermanos Uchiha se ríen. Mis primos también se parten de la risa.
- ¡¿Por qué siempre le da gusto, de dejarme mal Kaka-sensei?!-lo miro haciendo un puchero, este sólo vuelve a reírse y sigue con su librito. Este estaba de lo más cómodo, reclinado en una de las sillas de playa que teníamos para la piscina.
- ¡Recuerdo también cuando a penas llegamos, que intestaste escribir tu nombre y terminaste escribiendo un nombre de mujer, nada que ver! -se ríe Yahiko.
Lo miro haciendo un puchero, los demás se ríen.
Sasuke
La familia del rubio era tan singular como él, incluso la mascota era singular. Es decir, uno podría tener un perro o un gato, pero no, él tenía un zorro en la casa. Ya en ese punto, no había sabido a que agarrarme precisamente.
Luego estaba su familia tal cual, a muchos ya los conocía de las negociaciones en la empresa, pero ahora se estaban mostrando distintos, menos serios y más amigables. Aunque manteniendo la postura de ser una familia adinerada y poderosa.
Le hecho una mirada a Minato-san, que de por sí, es igual al dobe. Bueno, el dobe era igual a su padre. Como sea, él en la empresa era tan serio, un analítico y frío líder, pero aquí en su hogar, era un hombre dulce y cariñoso con su esposa e hijo.
Y claro, luego estaba la madre del rubio. Se parecían un poco en la forma de la cara, pero por, sobre todo, en su personalidad. Tenía una personalidad explosiva y expresiva, igual que el dobe.
Había sido divertido ver como la mamá de Naruto le gritaba por todo y este al responderle, sólo recibía más gritos. Había sido un espectáculo ellos dos. Menos mal que mamá es tranquila.
Luego estaban los tíos y abuelos, todos con distintos colores de cabellos y ojos. Todos con una personalidad fuerte y distinta una de otra. El abuelo era un desmadre, igualito al dobe, de hecho, se notaban que entre ellos se querían mucho y que tenían una lista larga de travesuras, por mucho que se tiraran burlas o insultos.
Otro que siempre le andaba jugando bromas al dobe, aliándose con el abuelo, era el hombre peli plateado. Sabía por los expedientes que había memorizado, que se llamaba Hatake Kakashi y que Minato-san lo había adoptado al morir su padre, su único familiar.
Pero al parecer, se relacionaba como uno más de la familia Senju. Por otro lado, veía a la abuela, al parecer, de ella se comenzó a trasmitirse el color de pelo rubio en la familia. Había otro señor, ya con el pelo canoso a su lado, pero que se veía tranquilo y sereno.
Estaban los primos de Naruto, que tenían la misma edad que Itachi, al parecer. Todos muy distintos entre sí, uno pelirrojo, como la madre de Naruto, y otro peli naranja.
Y finalmente, estaban los más viejos, pero que se mantenían imponentes, Hashirama-san y Tobirama-san.
Todos eran tan distintos, llamaban mi atención. Durante la cena, las cosas fluyeron bien, aunque los dos patriarcas de las familias, estaban en lados contrarios de la mesa, cada uno en la cabecera contraria. Era un poco cómico.
También lo otro que me llamaba la atención, es que se notaba que tenían una diversidad de culturas. De por sí, el hecho que el almuerzo fuera un asado, era curioso. Nunca lo había comido, o vivido. Lo había visto en películas, pero nunca lo habíamos hecho.
Cuando ya todos terminaron y se dirigieron al patio nuevamente, me levanto al baño.
Durante el camino, no puedo evitar explorar la casa. Decido aventurarme y me escabulló al segundo piso, al llegar, puedo ver varias fotos en las paredes, me acerco a mirar.
Puedo ver una foto de la boda de los padres del dobe. Algunas fotos cerrando tratos importantes con otras empresas. Otras de Hashirama-san con una mujer pelirroja, seguramente, también extranjera.
Otras con los abuelos del rubio. En otra se ve a la abuela, con el señor peli plateado, que descubrí que se llamaba Dan, en una ciudad que estoy casi seguro, que es Nueva York.
Sigo mirando las fotos y ahí veo una del dobe. Tendría unos seis años y estaba sonriendo ampliamente. No puedo evitar reírme, se veía muy tierno en la foto. Cuando sigo mirando, veo otras de él; con sus padres, el primer día en el jardín, unas de bebé y ya otras, más actuales, pero en todas las fotos, él sonríe ampliamente. Su calidez se trasmite hasta en las fotos.
Sacudo la cabeza y me dirijo al baño. Cuando termino, estoy por bajar, pero de repente me fijo en una habitación que está cerca. "Naruto" reza el cartel de su cuarto. Me muerdo el labio, le hecho una mirada rápido al pasillo y al no ver a nadie, no me resisto y entro.
Su cuarto era gigante, aunque la mansión era bastante grande de por sí. Avanzo un poco y comienzo a curiosear. La cama estaba hecho un desastre, ruedo los ojos, de algún modo, no me sorprendía. Tenía un poco de ropa regada por la habitación.
En su escritorio tenía la laptop apagada, cuadernos regados, algunos dibujos y garabatos hechos en hojas sueltas, también regadas por el escritorio.
Al mirar las fotos en las paredes; veo fotos de su familia, de sus padres, hay una de Naruto sosteniendo a un Kurama cachorro en sus brazos. Resoplo divertido y enternecido. Me fijo que, al lado de su cama, está la cama del zorro.
En las fotos, también veo a unos chicos que de seguro son sus amigos. Esto lo confirmo al ver a un castaño y a un joven con peinado de hongo. A ellos los recordaba de la noche de la disco, cuando fueron a buscar al dobe al baño.
Sigo mirando, hay un parlante gigante en el otro lado del cuarto. Recuerdo el comentario del padre del rubio, sobre que su hijo pone música y es como estar en una discoteca, de seguro se refería a eso.
Tenía posters de música decorando sus paredes. Por lo que sabía, eran artistas de rap y electrónica. Tenía un mueble para todas sus colonias, desodorantes y demás. Podía sentir claramente el olor del rubio. Su olor provoca que recuerde todo lo que ha ocurrido entre los dos, incluso como nuestras manos se habían acariciado al comienzo del día.
Su olor provoca que recuerde, como bailábamos pegados en la disco. Es este olor a colonia, su olor, que provoca que comience a enrojecer.
Vuelvo a sacudir mi cabeza y retrocedo. Pero me enredo en una de sus prensas caídas y me termino cayendo a la orilla de la cama. Por lo menos no me había pegado con nada. Estoy por levantarme, cuando noto que hay cosas debajo de la cama.
Me muerdo el labio. Si tenía cosas debajo de la cama, es porque son cosas totalmente privadas, pero la curiosidad me supera y no aguantando, hecho una mirada.
Veo que hay una caja, pero está tiene candado. Algo me decía que ahí había revistas porno, apostaría lo que fuera. La dejo a un lado y sigo curioseando. Cuando veo una botella de algo, la tomo, confuso. Tal vez se le cayó y quedó aquí, pero cuando me doy cuenta que es lubricante, enrojezco de golpe, nuevamente.
Trago saliva y cierro los ojos. Una imagen del rubio desnudo, poniéndose lubricante, me llega a la mente. "¡Imbécil, no pienses en eso!", me regaño.
Dejo el pote de vuelta en su lugar y me voy a levantar, cuando me fijo en una cosa más. Una manta lo estaba tapando, pero había logrado verlo. Me vuelvo a morder el labio, miro hacía la puerta, pero no hay nadie.
Al destaparlo, me doy cuenta que es otra caja, más pequeña y no tiene llave. Cuando la abro, veo una serie de papeles. Me doy cuenta que son cartas, al leer una por encima, me doy cuenta que es una carta de amor.
Enrojezco y me digo que es suficiente, estaba violando totalmente la privacidad del rubio, pero no podía, no podía cerrar la caja. Suspiro y sigo mirando; hay distintas cartas, mensajitos, un llavero, tickets de distintos eventos. Me doy cuenta que estos son los recuerdos de alguna relación amorosa del rubio.
Abro otra carta y busco un nombre al final de esta. "Gaara", leo la firma, entonces era cierto, de seguro fue un novio del dobe.
De repente, me topo con una foto. Al mirarla, veo a un chico pelirrojo, de un rojo furioso y unos ojos aguamarinos. Este se estaba riendo, mientras era besado en la mejilla por el rubio. Se veían muy tiernos juntos y muy enamorados, no puedo evitar sentir un hoyo en mi pecho. Dolía ver esa foto, me dolía. Sacudo otra vez mi cabeza, guardo todo rápidamente y lo dejo todo como estaba.
Salgo de su cuarto y cuando estoy llegando a las escaleras, me topo con la causa de mi confusión, Naruto.
- ¿Qué haces aquí dattebayo? -me mira este confuso y en guardia. Lo miro un poco enojado.
-Fui al baño, ¿acaso es exclusivo? -este frunce el ceño. Me mira y yo le devuelvo la mirada, finalmente este resopla.
-No importa…te estaban buscando. Te demoraste en el baño dattebayo-asiento, lo esquivo por un lado y me dirijo a bajar las escaleras.
Mientras camino y lo siento seguirme a mis espaldas, no podía quitarme esa foto de la mente. Seguía doliéndome, y para ser más penoso aún, me doy cuenta que siento celos. Tenía celos se ese pelirrojo, yo quería que ese rubio me miraba de esa misma manera. Que me besara de la misma manera.
"Pero eso nunca va a pasar… ¿algún día podría siquiera llamarte mío, solamente mío?... no lo creo", suspiro y escondo todo otra vez. La reunión no había terminado todavía, unas horas más y podría derrumbarme en la privacidad de mi cuarto.
